Disclaimer: No soy dueña de ninguno de los personajes/lugares/historia ofrecidos en esta historia. Todos ellos pertenecen a (lo más probable es que debe de estar rodando en su tumba) J.R.R. Tolkien.
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Un Intento en la Oscuridad
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CAPÍTULO NUEVE
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Kili no era estúpido.
Él sabía que, entre Fili y él, su hermano mayor había heredado la inteligencia. Fili era el que siempre estudiaba cuando eran más jóvenes; y era con el que Thorin siempre discutía estrategias e historia y política. Durante mucho tiempo a Kili le había molestado que su tío nunca quisiera hablar de esas cosas con él. Pero, al igual que con su extraña apariencia, él había llegado a aceptarlo. Con el tiempo, incluso comenzó a darse cuenta de que, mientras que Thorin nunca hablaba con él acerca de las tradiciones de la corte, él le contaba historias de su juventud y los diferentes puestos de trabajo que había tenido y las tierras que había visitado, y Kili se contentó con eso.
Pero el punto era que él no era estúpido. Fili era más inteligente que él, sí, y si bien era cierto que podía ser ignorante para algunas cosas, Kili no creía que era estúpido.
A él simplemente no le gustaba pensar.
Sinceramente, él creía que pensar era una tontería y una pérdida de tiempo. Él había crecido escuchando a Fili cuestionar siempre todo lo que les rodeaba, desde cómo se hacían los bebés hasta por qué una flor olía dulce. Su hermano no podía contentarse con que las cosas eran de la forma en que eran. Él siempre tenía que saber todo sobre ello.
Kili no lo entendía. ¿Realmente importaba el por qué una flor olía dulce? ¿No era suficiente con que simplemente olía así? Y, ¿por qué querría saber cómo un bebé venía al mundo? ¿No era suficiente con saber que existían y hacían al mundo mejor? Honestamente, Kili no se preocupaba por las preguntas o sus respuestas porque él estaba demasiado ocupado disfrutando de la forma en la que una flor olía y de lo suave que era un bebé.
A veces él no podía evitar pensar que su hermano, en su constante necesidad por entenderlo todo, estaba perdiendo por completo el objetivo de ello.
Era lo mismo con Bilbo.
Kili sabía -porque él no era estúpido, muchas gracias- que la mayor parte de la compañía encontraba al hobbit un poco extraño. Él era algo demasiado amable, algo demasiado valiente, y algo demasiado ansioso por ayudarles. Este no era un comportamiento normal, y eso les hacía sospechar y ser desconfiados.
Pero a Kili no le importaba. A él le gustaba el señor Bolsón y sus divertidas sonrisas y sus lacónicos comentarios. Él estaba dispuesto a darle una oportunidad, incluso aún y cuando su tío no lo quisiera. Él estaba dispuesto a pasar por alto todas las sospechas, y simplemente disfrutar el pasar el tiempo con el hobbit y el resto de sus compañeros.
Porque Kili no era estúpido y sabía que a veces, sólo a veces, tenías que confiar en tu corazón antes que en tu mente.
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Bilbo no podía respirar.
Literalmente, él no podía recuperar el aliento. Era como si alguien le hubiera chupado todo el aire de su pecho, y lo hubiera dejado sin aliento. Él, realmente, había comenzado a sentirse mareado y tuvo que apoyarse en la montaña con el propósito de no colapsar.
A lo lejos, sobre el ruido de la lluvia y los truenos y el choque de pieles de piedra, él creyó oír un grito. Era penetrante y alto y tardó más de lo normal en darse cuenta de que se trataba de Kili. Obligándose a apartar la mirada del lugar en donde los enanos habían desaparecido -Fili, Dwalin, Bofur, Nori, oh no, nononono- se encontró con que el resto de la Compañía estaban a salvo en el otro lado, y mirando fijamente con horror.
Sus ojos primero cayeron en Dori sosteniendo a Ori contra su pecho en un agarre desesperado; cubriéndole los ojos a su hermano y sacudiendo la cabeza en negación. Detrás de ellos él podía distinguir las figuras de Bombur y Bifur; el cocinero estaba sosteniendo a su primo hacia atrás mientras el otro trataba de hacer su camino hasta el borde. Finalmente vio a Kili, que gritaba por su hermano y también era agarrado con fuerza hacia atrás por Glóin y Thorin. Cuando el rey lo miró a los ojos, Bilbo rápidamente desvió la mirada; incapaz de enfrentarse a lo que él sabía que iba a estar escrito en esos ojos azules.
-los ojos de Thorin parecen estar cortados de la piedra; son de un negro tan duro y frío cuando él lo maldice y lo destierra de Erebor y termina con su amistad. La acusación que arde en ellos duele casi tanto como sus palabras-
Esto es mi culpa, pensó, sintiendo como si fuera a vomitar. Todo esto es mi culpa. Oh, ¿qué he hecho? ¡¿Qué he hecho?!
Si tuviera la oportunidad, él habría caído de rodillas y llorado por su fracaso. Pero los gigantes de piedra no iban a detener su lucha por un pequeño hobbit. La roca en la que él aún estaba parado -en la que los demás deberían haber estado, su mente le recordó con rencor- comenzó a moverse, y él se encontró intentando aferrarse desesperadamente a la resbaladiza superficie. Esta vez fue una hazaña mucho más difícil el agarrarse del gigante sin la ayuda de sus compañeros, pero Bilbo estaba determinado en que éste no iba a ser su final. Clavó las uñas en la implacable piedra y apoyó los pies lo mejor que pudo, y aguantó. Miró la distancia entre él y el resto de sus compañeros y cuando lo juzgó correcto, se apartó del gigante y saltó hacia el otro lado.
No llegó.
Los dedos de Bilbo apenas y rozaron la superficie de la piedra -pulida y suave por la lluvia y los constantes viajes- y entonces, antes de que él se diera cuenta, se encontró cayendo y cayendo, y entonces-
Todo se volvió negro.
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Bilbo despertó adolorido y viendo los intensos ojos color marrón de un enano.
"Maestro Bolsón, ¿está despierto?" Dwalin -ensangrentado y sucio, pero vivo Dwalin- le preguntó cuando abrió los ojos.
Se quedó mirando el enano por un momento mientras, lentamente, recuperaba sus sentidos. Su cabeza y el brazo izquierdo le dolían ferozmente, y él apenas podía ver en la oscuridad que le rodeaba. Pero nada de eso era importante porque Dwalin estaba vivo.
"No estás muerto," susurró mientras algo apretado en su pecho se aliviaba.
Dwalin parecía ligeramente ofendido. "Por supuesto que no. ¿Crees que una pequeña caída de una montaña va matarme? Soy un enano."
"Por supuesto. Por supuesto, no debería haber presumido lo peor," admitió, sentándose lentamente y mirando a su alrededor. Él no podía ver nada con claridad por la oscuridad, pero lo que podía ver era que se encontraban en un tipo de cueva estrecha. También se dio cuenta de que estaban solos.
"¿Donde están los otros?" preguntó Bilbo, mirando de nuevo al enano delante de él.
Los labios de Dwalin se apretaron en una línea delgada. "No sé. Caí más abajo que ellos. Lo más probable es que estén por encima de nosotros en alguna saliente."
Bilbo miró por encima de ellos y apenas pudo distinguir la gran grieta por la que ambos debieron haber caído. "¿Crees que podríamos subir y encontrarlos?"
"¿Si yo estuviera solo? Sí. ¿Pero con usted aquí?" El guerrero resopló y sacudió la cabeza. "De ninguna maldita manera."
"Entonces déjame aquí y continua solo y encuentra a los demás," sugirió.
Dwalin frunció el ceño. "No voy a dejar solo a un hobbit herido en una cueva en la ladera de una montaña. Lo más probable es que usted sea comido o se caiga al intentar caminar en la oscuridad."
"Yo puedo protegerme lo suficientemente bien, y no soy tan tonto como para moverme estando herido," argumentó, sintiéndose un poco ofendido. Él no era un jovencito y podía cuidar de sí mismo. "Es más importante para usted el encontrar a los demás y asegurarse de que estén a salvo."
El ceño de Dwalin se volvió aún más severo. "¿Por qué haces eso?"
"¿Hacer qué?"
"Poner al resto de nosotros por encima de ti mismo. No somos ni parientes ni amigos y aún así actúas como si estuvieras dispuesto a morir por nosotros. ¿Por qué?" le preguntó el enano sin rodeos, frunciendo todavía el ceño con dureza.
Bilbo se mordió el labio inferior. Podía pensar en una docena de mentiras en el por qué él ponía la seguridad de sus compañeros por sobre la suya, pero sabía que ninguna de ellas hubiera satisfecho a Dwalin. El guerrero simplemente quería la verdad y esa era la única respuesta que no podía darle.
"Porque... yo no podría vivir conmigo mismo si no hago todo lo posible para que todos ustedes sobrevivan para recuperar su hogar," respondió lentamente.
"¿Te importa tanto nuestra búsqueda? Pero usted ni siquiera es un enano," señaló Dwalin con una ceja levantada. "¿Por qué te importa si llegamos a nuestro hogar o no?"
"La compasión y comprensión no se limita a las razas," señaló. "No necesito ser un enano para entender lo que se siente el querer ir a casa."
Dwalin lo miró fijamente durante un largo tiempo antes de sacudir lentamente la cabeza. "Eres una especie rara, señor Ladrón. Si tan solo... bueno, no importa. De hecho, ahora se me hace aún más claro que tengo que quedarme contigo. Eres demasiado blando como para sobrevivir aquí solo."
Bilbo quería golpear su cabeza contra las piedras a su alrededor. Sólo el hecho de que le dolía la cabeza le impidió hacerlo. "Esto es ridículo. Yo no estoy en peligro aquí, pero lo mismo no puede decirse de los otros-"
"Los otros están capacitados y tienen experiencias en sobrevivir a este tipo de asuntos," interrumpió Dwalin, rodando los ojos. "También, lo más probable es que sigan juntos, o serán capaces de encontrarse los unos a los otros más fácil que nosotros. Ahora deja de discutir y déjame pensar en una manera para salir juntos de aquí."
El hobbit resopló y se recostó contra las frías rocas detrás de él. "Bien, pero trata de no hacerte daño."
Dwalin lo ignoró.
Sin nada más que hacer, Bilbo cerró los ojos e hizo todo lo posible por centrarse en el dolor con el fin de no pensar. Pero era difícil. Descubrió que su mente no podía borrar la imagen de los ojos muy abiertos de Fili, o el sonido de los gritos de Kili. No podía ignorar la verdad que había causado... que uno de sus compañeros posiblemente estaba...
"Todo esto es mi culpa", dijo en voz alta, como si de alguna manera le hiciera sentirse mejor.
No fue así.
Frente a él, oyó resoplar a Dwalin. "No seas tonto. No podías haber sabido que el gigante se iba a mover. No pierdas tu tiempo auto-compadeciéndote."
Pero yo sí sabía, argumentó en su cabeza. Yo sabía exactamente lo que iba a suceder y aún así eché todo a perder. ¿Qué...? ¿Qué hago ahora? ¿Cómo voy a mirar a los demás sabiendo que yo... que yo posiblemente maté a sus hermanos y amigos?
Para su frustración, Bilbo sintió lágrimas en sus ojos. Trató de borrarlas rápidamente antes de que su compañero lo notara, pero fue demasiado tarde.
"Ey, ¡no empieces a llorar!" le ordenó el enano, señalándolo con el dedo. "No tenemos tiempo para lágrimas. Tenemos que buscar una manera de salir de aquí y encontrar a los otros. ¡Así que deja de revolcarte en la culpa y componte!"
Bilbo asintió; apartando sus emociones y tratando de despejar la mente. "Por supuesto, por supuesto. Lo siento, simplemente estoy frustrado por mi propia estupidez."
"Aún así, no es una razón para llorar," se quejó el guerrero.
"Lo sé. Yo sólo... pensé en tener que hacer frente a los otros, y decirles que su hermano o amigo no va a volver. Yo no creo que pueda hacerlo," admitió en voz baja.
Dwalin no dijo nada ante eso.
"Creo que sería aún peor decírselo a Kili", continuó, no muy seguro de por qué él seguía hablando, pero sabiendo que no quería parar. "Los demás, parecen aceptar la pérdida o al menos tienen a alguien más. Pero Kili... le oí gritando antes de caer. Él... Sonaba como si su mundo se estubiera cayendo a su alrededor. E incluso yo ni siquiera pude mirar a Thorin cuando... cuando él me miró."
Nunca había entendido la relación entre los dos hermanos, pero él admiraba la fuerza de ese vínculo. Era el tipo de enlace que viene de vivir una vida en la que la mitad de tu mundo estaba completa por otra persona. Sólo había visto otra relación como esa en su vida y esa era entre Merry y Pippin.
Matar a Fili era matar a Kili.
"No sé qué es lo que haría Kili si él perdiera a su hermano," admitió Dwalin en voz baja. "Durante toda su vida él siempre ha tenido a Fili a su lado. No creo que él sabría cómo vivir sin él."
Bilbo encontró esa idea triste y a la vez dulce. "¿Qué...? ¿Qué crees que haría Thorin? Si él fuera a perder a Fili."
El enano suspiró y se frotó los ojos. "No lo sé. Thorin está hecho de un tipo diferente de piedra que sus sobrinos. Él ciertamente atesora mucho a los hijos de su hermana-"
"Él los ama como si fueran sus propios hijos," le corrigió porque él sabía de tal amor con Frodo, y lo reconocía con bastante facilidad en otros. "Sus sonrisas son sólo para Fili y sus risas están reservadas solamente para Kili."
Por primera vez, Dwalin estaba sorprendido. "¿Te has dado cuenta de eso?"
Él resopló. "Por supuesto. ¿Cómo no iba a hacerlo? Tu rey se pasa la mayor parte del tiempo luciendo como si estuviera chupando limones. Es bastante obvio de notar cuando sonríe o ríe."
"Thorin tiene todas las razones para estar tan serio. Él lleva una gran carga sobre él con esta búsqueda," le regañó el guerrero con el ceño fruncido.
Bilbo sintió una pizca de culpa ante eso. "Estas en lo correcto. Mis disculpas. No quería insultar a tu rey, pero trata de entender mi posición. Desde el momento en que nos conocimos no he visto otra cosa que no sea su desconfianza y desprecio. Es difícil respetarlo cuando no me muestra ninguno."
El enano se encogió de hombros. "Así es Thorin. Él siempre ha sido desconfiado de los forasteros. Dale una razón para confiar en ti, y él te lo dará muy pronto."
Una vez, en otra vida, eso hubiera sido cierto. Pero Bilbo recordó la mirada en los ojos de Fili y el sonido de los gritos de Kili, y ya no estaba seguro de que ahora fuera posible.
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Bilbo no sabía cuánto tiempo estuvieron allí descansando antes de que Dwalin finalmente decidiera que era hora de salir de la cueva.
"Tendremos que aventurarnos en la montaña para poder salir de aquí," instruyó el enano, señalando hacia la oscuridad a un lado de ellos.
Bilbo miró hacia la negrura delante de él pero no pudo ver nada que le diera a entender que la oscuridad les llevaría más adentro en la montaña. "¿Estás seguro de eso? ¿Cómo sabes que no conduce a un callejón sin salida? ¿O a una pared?"
"Una vez más, ladrón, soy un enano, tengo un sentido para la piedra," le recordó el guerrero, rodando los ojos. "Ahora vamos. Yo iré primero y luego usted camine detrás de mí, ¿entendido?"
Agitó una mano en forma desdeñosa. "Sí, sí, yo te seguiré."
Dwalin gruñó y se puso de pie. La cueva era lo suficientemente alta para que él no tuviera la necesidad de doblar las rodillas, pero era lo suficientemente estrecha como para forzar al hobbit a recostarse contra la piedra para así evitar ser aplastado.
"¿Estás seguro de que no podemos subir?" le preguntó una vez más cuando el enano se movió hacia la oscuridad y le dio espacio para, finalmente, poder pararse.
"Deja de lloriquear y continúa" le respondió Dwalin, ignorando su pregunta.
El hobbit rodó sus ojos, pero rápidamente se acercó al enano. Él no podía ver muy bien en la oscuridad y no deseaba perderle la pista a su compañero. "Voy a agarrar tu capa para no separarnos," le informó al enano, agarrando la empapada tela verde.
"Está bien. Al menos de esta manera no se perderá," admitió el guerrero mientras lo llevaba más adentro en la montaña.
Bilbo no sabía cuánto tiempo estuvieron caminando en la oscuridad. Podía sentir su corazón latiendo fuertemente en su pecho, y se agarró de la capa de su compañero con tanta fuerza que su mano empezó a dolerle. Él no se sentía cómodo y seguro en tener que aventurarse en algo tan desconocido, y no le gustaba el no tener control sobre hacia donde estaba siendo llevado. El único consuelo que encontró fue el conocimiento de que Dwalin parecía saber a dónde iba, y no parecía molesto por la falta de luz o lo desconocido frente a ellos.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad y un poco más, llegaron al final.
"Mira, te dije que yo no te iba llevar por un camino equivocado," jactó Dwalin, dándole una sonrisa por encima del hombro.
Bilbo asintió con aire ausente; dándole al enano sólo la mitad de su atención. El resto estaba centrada en la grande y acuosa caverna a la que habían entrado. Una caverna muy familiar.
Este lugar... ¿Podría ser...?
Se adentró más en la caverna; sus ojos buscando un familiar conjunto de islas en el medio del reluciente lago subterráneo. Detrás de él Dwalin continuó hablando.
"Creo que puedo encontrar un camino hacia la superficie desde aquí. Quédate cerca y yo-"
Se escuchó el sonido de un golpe y luego un ruido sordo, y cuando Bilbo se dio la vuelta se encontró con su compañero derrumbado en el suelo con sangre saliendo de la parte posterior de la cabeza.
"Dwalin!" gritó, moviéndose a su lado y revisándole rápidamente para asegurarse que el guerrero estaba vivo. Por el rabillo del ojo divisó una gran roca con sangre y se inclinó para inspeccionarla. Mientras lo hacía, vio a una blanca figura que se movía por la esquina de su ojo, y rápidamente se dio la vuelta para enfrentarse al atacante.
"Gollum!" gritó, una mano agarrando a Dardo mientras se ponía de pie. "¡Sal, pequeño sinvergüenza!"
Hubo un momento de total silencio, en el cual se preguntó si tal vez se estaba imaginando cosas. Entonces un pequeño crujido de piedras le hizo darse la vuelta, y lo dejó cara a cara con la criatura Gollum por primera vez en ochenta años.
"Nos llamó, precioso," dijo la criatura -y siempre sería una criatura para él, no importa las historias que le dijo Frodo de que antes había sido un hobbit-, mirándolo con ojos horriblemente familiares.
-su mayor recuerdo de Gollum son siempre los ojos. Esos grandes ojos que son del color del lago cuando se congela durante el invierno. Ellos reflejan un mundo de locura que nunca podría ser sanado o comprendido. Esos ojos lo persiguen más porque sabe que ellos podrían haber sido fácilmente los suyos si se hubiera quedado con el de anillo-
"Yo te conozco," afirmó, apuntando directamente a la pequeña y huesuda figura con Dardo.
"¿Cómo sabe de nosotros?" Preguntó Gollum, aparentemente sin miedo de la espada. Comenzó a rodearle lentamente y Bilbo se movió a sí mismo con el fin de interponerse entre el portador del anillo y el inconsciente enano.
"Sé muchas cosas sobre ti," admitió, mirando a la criatura con cuidado.
Gollum se detuvo e inclinó su cabeza hacia un lado y se le quedó mirando fijamente. "¿Qué es lo sabe, precioso? ¿Qué secretos dice?"
Bilbo pensó por un momento antes de que la respuesta viniera a él. "Yo sé que tienes algo importante. Algo que yo necesito. Algo que está en tu bolsillo."
La reacción fue instantánea.
Apenas y logró elevar su espada a tiempo para coger el pequeño carroñero, ya que éste se lanzó hacia él con una fuerza y velocidad inesperada. Aún así, apenas podía esquivar los largos y huesudos dedos que luchaban con envolverse alrededor de su garganta.
"¡Ladrón! ¡Ladrón! ¡No te llevará lejos de nosotros, precioso!" chilló Gollum, entrecerrando los ojos y enfurecido.
"Tú no sabes las consecuencias de ser dueño de ese anillo," le gruñó él, apoyando sus pies y usando toda su fuerza para empujar a la criatura hacia atrás.
Gollum no le hizo caso a sus palabras y simplemente se abalanzó de nuevo hacia él. Esquivó a la delgada y se dio la vuelta, y luego, con el borde sin filo de la empuñadura, golpeó a Gollum en la cabeza con todas sus fuerzas. Gollum cayó al suelo y no se movió.
Bilbo observó a la pálida figura por un momento más, su respiración jadeante y el corazón acelerado. Una vez estando seguro de que estaba inconsciente (o muerto; cualquiera de las dos estaba bien para él) se trasladó de nuevo al lado de Dwalin. El enano tenía un impresionante chichón formándose en la parte posterior de la cabeza y la piel había sido desgarrada con la roca, pero estaba vivo y entero. Cuando se dio cuenta de eso, sintió una oleada de alivio.
Aún no voy a perder a éste, pensó, sacando su pañuelo (que recordó traer esta vez) y comenzando a limpiar la sangrante herida. Sólo puedo desear poder decir lo mismo de los demás.
Cuando el Hobbit terminó de limpiarle la herida de su inconsciente compañero, volvió los ojos de vuelta a su atacante y se preguntó qué hacer. Una parte de él, una parte muy grande, quería acabar con la criatura en ese mismo momento. Bilbo nunca olvidaría la visión de la mutilada mano de Frodo, o la aventura de pesadilla que tuvo que sufrir gracias a Gollum. Matar a la miserable criatura era la única forma segura que tenía para proteger a su sobrino. Pero otra parte de él, la parte sensata y sensible y decididamente Bolsón, no estuvo de acuerdo porque al final había sido Gollum el que había destruido al anillo.
Si fallo en mi búsqueda, entonces puede que, de nuevo, todo quede en manos de Frodo y Gollum, admitió para sí mismo. Él no quería otra cosa más que salvar a Frodo de su destino, pero la providencia siempre parecía tener una mente propia. Así que, con gran pesar, Bilbo le perdonó la vida a Gollum por primera (segunda) vez.
Sin nada más urgente distrayéndolo, Bilbo volvió su atención a la única cosa que había estado intencionalmente evitando: el anillo. Lentamente, giró a Gollum y estiró el brazo hacia el pequeño bolsillo que estaba casi oculto bajo las rasgaduras y manchas. Manteniendo un ojo en la criatura todavía inconsciente, metió la mano en el bolsillo y cogió el frío anillo con un estremecimiento.
-el anillo es siempre un silencioso murmullo en el fondo de su mente. Nunca es fuerte o exigente, pero siempre está ahí. Susurrándole promesas. Promesas de deseos que no se atreve a pensar. Se burla de él con poder y riqueza y con la capacidad de traer de vuelta lo que más anhela. Él lo ignora y lo ignora hasta que, finalmente, un día se encuentra con que no puede ignorarlo más-
Bilbo se estremeció de nuevo y se sentó en el suelo con el anillo sujeto firmemente en su mano. No quería mirarlo o recordar los días que pasó bajo su hechizo. No quería recordar la adrenalina que sentía cuando lo usaba, o el poder que sentía cuando creía que él lo controlaba. Lo que más deseaba era simplemente tirarlo al agua y nunca mirarlo de nuevo.
Pero no lo hizo. En cambio, él levantó la mano y sujetó la sencilla banda de oro delante de él. "Así que... nos encontramos de nuevo."
Y el anillo -hermoso, miserable, cosa maldita, tomó la luz de los ojos de Frodo- comenzó a susurrar.
Bilbo Bolsón...
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Ufff… ya lo terminé. No saben lo mucho que me costó traducir éste capítulo, creí que no lo iba a terminar a tiempo, pero aquí está.
Si hay algún error, por favor, díganmelo y trataré de corregirlo.
Nos vemos el lunes que viene (si hay suerte).
Besos y abrazos a todos. Cuídense mucho.
Ivana -XD-
