Capitulo X

"Estando a tu lado"

En la época feudal.

Kagome contempló como el youkai de cabellos plateados salía de la habitación para retirarse a hablar con el chico que minutos atrás los vio observándolo.

-Sesshomaru- Un extraño sentimiento de angustia la inundó, las imágenes regresaron a ella, el interior de la joven se estremeció y sin ningún rastro de racionalismo, corrió sin pensar en lo malo de su salud, sin recordar la fragilidad de su cuerpo como tampoco el hecho que la protección, seguridad y consuelo que buscaba en "Un perfecto asesino"- ¡Sesshomaru!

El grito de la humana hizo que el Taiyoukai se volteara, él ya se encontraba a medio pasillo cuando escucho aquella voz que sólo escuchó cuando su medio hermano estaba al borde de la muerte. Miro como la miko con torpes pasos lo intentaba alcanzar. Ella se veía con una mirada destrozada, su cuerpo temblaba con cada paso, pero no se detuvo en ningún momento cuando sus piernas fallaron y la joven sólo sintió como unos fuertes brazos la atraparon antes de que pudiera tener el dolor de caer en el frío y duro suelo.

-Kagome

La voz del youkai sonó como una reprimenda, pero la azabache se aferró a su torso y se enteró en su cuello, su cuerpo tembloroso fue cargado como princesa por el peliplata.

-No me dejes… no te vayas- aquello salió sin control, lo repetía una y otra vez mientras lo apretaba más contra ella.

"Frágil" el Lord veía y sentía como la chica temblaba y pequeñas lágrimas salían de ella.

"Ella está sufriendo de un trauma" Yako contempló el rostro de la miko y deseaba tanto asegurar que estaba segura en esos brazos, que no tenía que temer.

-Sesshomaru, ¿por qué siempre soy la que se queda? ¿por qué siempre me dejan?

Los labios de la chica en sus brazos temblaban sin control mientras que sus manos se aferraban a sus ropas, en ese momento el Lord no poseía su armadura habitual pues él lo consideraba innecesario y por un breve momento agradeció no llevarlas. El frío Inu sintió como el cuerpo de la mujer sagrada se pegaba contra su pecho, su escaso calor llegaba a su piel.

-Estoy aquí- le susurro al oído.

-¡Me dejaras, te irás!

-Estoy aquí

La estrechó más contra él y al sentir la chica las palpitaciones de su corazón se fue, poco a poco, tranquilizando. El youkai emprendió su camino hacia el jardín donde se encontraban los compañeros de la humana, creyó que sería bueno que ella sintiera la seguridad de su raza.

-Gracias

Sesshomaru escuchó el leve susurro y acto seguido el dejo de pie cerca de la puerta que la llevaría con sus amigos. La joven azabache le dio una pequeña sonrisa y se acercó a la puerta para salir del Palacio, pero el youkai detrás de ella la detuvo para amarrar el kimono que se había soltado un poco.

-No causes un alboroto, hu-ma-na

El tono burlón de su voz le hizo a la miko sonrojarse y enojarse, pero le daba las gracias por darle un nuevo animo, por estar a su lado sin preguntar nada.

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Jaken se encontraba en una de las bodegas donde se almacenaban los registros de la dinastía de los Taisho, existían miles de registros y era casi imposible revisarlos todos solo, pero como su amo se lo encomendó no pidió ayuda de nadie.

"Pero buscar un solo nombre..." pensaba el pequeño sapo.

Fue grande su sorpresa cuando al llegar al primer estante de rollos encontró el nombre que buscaba al igual que la poca información que existía y otro tanto de libros como pergaminos donde fue borrado su nombre.

-Tengo que informarle al amo bonito

El pequeño sapo tomo toda la información que encontró y la llevo ante su Lord.

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Sesshomaru estaba sentado frente a una mesa con pergaminos extendidos, su mente se encontraba repasando los recuerdo o imágenes que desde hacía días atrás tenía al igual que lo sucedido recientemente con la aparición del dios del mar y la voz que salió de él.

Una visión de una pareja hablando de un cachorro…

Una reunión de amantes…

Un encuentro…

Un nombre…

Secretos de dioses con una promesa de guerra…

Y el nombre de Hina junto el de Nisshoku.

Fue allí donde se preguntó si al igual que él la miko tendría aquellas visiones.

-¡Todos se iban! ¡¿Por qué no me llevaron con ustedes?!- la miko empezó a golpear el pecho del youkai – ¡tú me prometiste que no te irías!, ¡¿porque me dejaste?!

Esas palabras, él tendría que hablar seriamente con la mujer que poseía una figura semejante a la mujer de sus visiones. El no entendía por que tenía aquel sentimiento de protección con la azabache, tal vez era el parecido que poseía con su protegida.

-¿Por cuánto tiempo? ¿una semana? Tu no quieres humanos

Eran esas ultimas palabras las que calaron en el interior del Inu, eran verdades que no se podían cambiar. Ella se iría en una semana y el youkai no poseía ningún interés en proteger a los humanos, no tenía ningún deber con ellos. Pero justo eso era lo que atormentaba a la chica que ahora perturbaba sus pensamientos.

-¡Amo bonito!- Su más fiel sirviente llego corriendo con una pila de pergaminos y libros – he encontrado lo que me pidió, en estos libros está pero algunos están en un idioma que no entiendo-

El Lord, que hasta hacia unos minutos tuvo los ojos cerrados, abrió lentamente sus ojos para contemplar a su pequeño sirviente llegar con problemas hasta donde él estaba.

-Hmn

El pequeño youkai tomo uno de los libros y prosiguió o leer su contenido.

-Según dice que Hina fue la compañera del primer hijo del Oeste, pero su información esta borrada y solo cuenta parte de su matrimonio y la muerte de ambos señores de estas tierras

-Sapo, ella no era solo la compañera del heredero del Oeste. Ella era una princesa humana con grandes poderes espirituales, se gano el amor y respeto de youkais como humanos.

La voz de Nisshoku se escuchó en la habitación, su presencia había sido captada por el peliplata desde que Jaken llego, pero al ver que no se presento no dijo o comento nada.

-Retírate Jaken

-Sí amo- con una reverencia el sapo dejo la información y salió de la habitación corriendo, no era que no tuviera curiosidad, pero por el tono de voz de su señor sabia que no era el momento de comentar nada.

Nisshoku camino hasta quedar frente al Inu y le dio una reverencia en señal de respeto, ambos se observaban, pero ninguno rompía el silencio que crecía en la habitación. Fue entonces cuando el silencio fue roto con una afirmación…

-Tu madre era una miko

El semblante del joven de ojos heterocromáticos mostro una débil sonrisa.

-Hina era una humana muy amable, fue una mujer de carácter fuerte y no se rendiría fácilmente con las dificultades que llegaran. Tuvo una vida tranquila hasta su muerte...

-No has contestado

-Ella era una miko excepcional

Sesshomaru observaba con una indiferencia que por algún motivo no convenció a Nisshoku, algo en aquella mirada dorada mostraba sentimientos contradictorios o un conflicto. La sonrisa que mostro el chico dejo a un youkai confundido.

-Tu madre regresara al Oeste ¿Por qué?

-Ella aposto por un trágico amor- su voz sonó tranquila, pero en su rostro apareció una sonrisa solitaria – Ella siempre apostara por ese trágico amor o eso me dijo. Mi madre antes de morir me aseguro de que no podía dejar solo a mi padre

De la ventana que se encontraba abierta entro unos pequeños copos de nieve que indicaban que la primera nevada había llegado.

-No puedo dejarte solo…

La voz de una mujer sonaba en su mente y una figura apareció como una neblina con forma de mujer, poseía largos cabellos y traía un traje de sacerdotisa. La chica se veía con un bulto en el vientre y su imagen era de una madre a punto de dar a luz. Ella caminaba y paseaba por la habitación, era como ver un viejo y vago recuerdo.

-No te dejaremos solo, mi señor…

-Tu madre era una tonta- dijo Sesshomaru en un susurro que fue percibido a duras penas por el hanyou.

El youkai intento despejar su mente y concentrarse en el hanyou que tenía frente a él. Se miraron sin apartar la mirada, uno examinando al otro. Una mirada tranquila y otra con un dolor en el fondo.

-Ella amara siempre a mi padre-

Dentro del Lord del Oeste un sentimiento doloroso se incrustaba, pero no le prestó atención.

-Mi señor, la nieve a llegado. Creo que será una hermosa vista

La mujer no se había ido de la habitación, mostraba el rostro, pero se apreciaba la alegría y emoción en su voz. Con aquella última frase la figura desapareció.

-¿Dónde vivía tu madre?

Esta pregunta dejo desconcertado al hanyou, él no creía que aquel Lord tuviera conocimiento de quien era su madre así que ¿Por qué tenía interés en ella y no en su padre?

-Su reino cayo en ruinas hace algunos siglos, solo queda ahora una pequeña aldea que sigue en pie

En ese momento unas risas distrajeron a ambos hombres y se dispusieron a ver por la ventana. La joven miko corría detrás de una Rin ya despierta, Shippo e Inuyasha se arrojaban bolas de nieve mientras que Sango y Miroku contemplaban la escena. Por alguna razón en aquel palacio la nieve se acumulaba más rápido que en cualquier otro lugar.

-Esa idiota

Nisshoku observaba como el Lord permanecía atento a cada movimiento de la joven azabache.

Kagome mostraba una cara radiante, pues Inuyasha no había mencionado a la miko de barro y le estaba agradecida. Su salud no era buena y enfrentar esos sentimientos serian un infierno. El frio comenzó a aumentar y pronto la temperatura bajo en un instante. Las mejillas de la chica futurista se pusieron rojas al igual que su nariz, su kimono en la parte inferior se comenzó a humedecer.

-Lord Sesshomaru, ¿Puedo preguntar por qué hizo el Kumiai con la joven miko? - Nisshoku lo veía de frente y sin rodeos, la verdadera razón para ir a hablar con el amo de aquellas tierras era para preguntar aquello.

"Este niño me gusta" Yako sonreía ante la valentía que tenia para hablar frente aquel asesino despiadado.

"Cállate"

– Tengo entendido que el Kumiai es una de las tres formas de marcas en la casa de la luna. La primera es la Jikan: permite compartir el tiempo de vida (se hace mediante compartir la sangre con la pareja), el segundo es Shozuko: se pone el símbolo del clan en la pareja (se muerde entre el cuello y el hombro) y la última es Kumiai: se introduce youki en el cuerpo del compañero para que el Jikan junto con el Shozuko se combinen y creen un lazo que ni la muerte puede romper

-¡Señorita Kagome!

La aguda voz de la pequeña Rin salvo a su amo del recuerdo de la elección que tomo al ver a la azabache sufrir. En una esfera de luz bajo para ver que sucedía y encontrar también a una miko desmallada. Inuyasha ya estaba a punto de tocarla cuando el peliplata mayor le arrebato aquel derecho y se apresuro a llevarla dentro del palacio.

-¡Sesshomaru, deja a Kagome!

La escena era divertida para el chico que se quedo observando por la ventana. Si bien él estaba muy preocupado por la imagen de su madre, se tranquilizo al ver al youkai tomarla en brazos.

-Nisshoku-oji, creo que debemos hablar- Kyusai se encontraba atrás del joven.

-Kyusai, ¿de qué quieres hablar?

-Usted sabe de qué…- La tengu veía al joven amo que tiempo atrás fue el niño que cuido cuando su amable señora murió.

-El Kumiai es el más fuerte de las tres marcas de los Inuyoukai, te une a esa persona y combina las otras uniones convirtiéndolas en un contrato que no se romperá aun cuando mueran. Al reencarnar el contrato quedará sellado y al renovar el Kumiai el sello se abrirá y dará a ambos el contrato

-Ellos estarán en peligro si realmente es como dices

-Sin duda alguna, ella es la reencarnación de mi madre y por lo que veo él ya tomo… su decisión

"No crees lo sorprendente que es el destino… Madre" Pensó Nisshoku

-Creo que deberías ir a verlos, él estará preocupado por "su idiota y débil humana"- con una sonrisa el chico se volvió una esfera de luz y se alejo del castillo para internarse en el bosque.

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En la época de Kagome

Un hombre de cabellos plateados y mirada dorada caminaba por en medio de los arboles de un inmenso bosque, el silencio que existía en aquel lugar era hermoso. El peliplata siguió caminando por horas hasta llegar a un bello lago con unas cataratas cristalinas. El youkai se acercó a la orilla y contemplo el fondo de este…

Una bella mujer de cabellos azabaches dormía tranquilamente en un tipo capsula hecha de ramas de sakuras, estas se veían vivas y floreciendo. La chica visita con un kimono blanco con pétalos de sakuras en los bordes de sus mangas, pero estos detalles tenían vida pues en el kimono parecían caer con el viento. Dentro de la capsula destellos rosas con forma de estos pétalos volaban libremente dentro de las ramas.

-Estoy aquí, justo como solía estar… a tu lado-El youkai susurro

En la frente del hombre comenzó a brillar una luna menguante y unas marcas en sus mejillas. El lago se abrió de par en par y dejo un camino para llegar a la preciosa mujer que parecía dormir un profundo sueño, al llegar entro dentro de la capsula y el agua los volvió a sepultar. La mirada dorada del hombre escaneo a la chica y se fue acercando a ella.

-Si tan solo me hubieras dicho el por qué te fuiste ese día…

El hombre tomo en sus brazos a la azabache y la abrazo todo lo que podía.

-Si yo te hubiera protegido…

El youkai paso horas en aquel lago, abrazando a la mujer que parecía dormir un profundo sueño hasta que llego la noche. El hombre al ver la luna iluminar desde lo alto del cielo tomo su tiempo para acomodar a la joven con delicadeza en medio de los pétalos de sakuras para luego salir de aquel lugar.

-Aun cuando mi nombre deje de ser Sesshomaru regresare a ti… Kagome

Con aquellas ultimas palabras el Lord del Oeste se perdió entre las sombras nocturnas de los árboles.

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En un futuro más lejano al de la joven futurista…

Una tormenta de relámpagos envolvía toda la lejanía que se observaba. Shippo se encontraba llegando a la mansión Taisho cuando se encontró con Nisshoku en su forma youkai en la entrada, sus ropas se encontraban rotas y su cuerpo se encontraba seriamente lastimado.

-¿Qué paso?

-… No tenia control, todas sus memorias regresaron de un solo golpe y recordó la muerte de ella- los ojos del peliplata no mostraban emoción alguna.

Shippo no podía hablar, los recuerdos de esa época fueron tan dolorosos que él mismo decidió reprimirlos lo más posible. Era una época que todos deseaban olvidar.

Nisshoku le hizo una seña de que lo siguiera y ambos entraron a la mansión, los sirvientes que se encontraban en ella reverenciaron a ambos, pero el ambiente era frio. Shippo contemplo como algunos de ellos se encontraban nerviosos mientras que otros mostraban melancolía.

-¿Dónde esta Yuki?- el zorrito tenia aquella duda desde que entro en los terrenos del Oeste debido a que la hanyou cuando se encontraba en aquel lugar siempre mantenía el aura de las tierras purificadas pero en aquel momento el miasma que se encontraba en algunas zonas estaba incrementando.

-Ella esta descansando, cuando nuestro padre despertó fue ella quien le regreso la razón. Y ¿Dónde está Seiji? Su madre Ayame lo esperaba para que le reportara los términos de los acuerdos

-Él venia conmigo, pero se fue a ver a Ami, la hija pequeña de Koga. Estaba preocupado de su salud, como son prometidos

Ambos chicos usaron su velocidad inhumana y llegaron a unas puertas de roble, el tallado era hermoso con grabados en el japones más antiguo. Al abrir la puerta se pudo apreciar con la luz de los relámpagos una imagen que nunca podría olvidar el kitsune.

Un joven de diecinueve años, su cabello plateado llegaba más debajo de su cintura y sus ojos dorados no mostraban vida alguna, su aspecto era idéntico al de una bella estatua de mármol. Sus ropas se encontraban mojadas, su camiseta estaba abierta dejando a la vista unos perfectos y definidos pectorales como también abdominales, pero se tapaba un poco por los vendajes que tenía. En la mano derecha tenía dos espadas manchadas de sangre, mientras que en la izquierda poseía un pergamino.

-¿Por qué esta así?

Shippo aparto la mirada, aquel aspecto que veía en su amo era desgarrador. Cuando en su vida anterior perdió a Kagome fue el día en que el frio y calculador Taiyoukai mostro sus muy dolorosos como desgarradores sentimientos.

-Él no diferenciaba sus vidas pasadas y vivió una vez más la muerte de nuestra madre