¡Adivinen quien regreso de entre los muertos! ¡YO! jejeje bien como tiene mas de un mes que no subo capitulo (y sentí que lo hice corto...) aquí se los dejo

Disfrútenlo


Veo las sombras de algunas palabras
me miran, se ríen, me culpan, señalan
Me arañan con rabia al volar…
No volverá a pasar

Día Cero: LODVG

Capítulo 10: Juicio y Sentencia

La luna…

Alumbra con su luz en las penumbras de la noche, y esa luz blanca platinada, podía darte un deje de esperanza en momentos de desesperación.

Esto Fernanda Spring lo sabía perfectamente antes de renacer como espíritu y tener un concepto confuso sobre El hombre de la luna, un concepto que no era del todo su agrado. No era odio, resentimiento tal vez porque ¿como lo tomarías si alguien tomara tu pasado borrándole y haciendo que olvides por completo a esas personas que tanto quisiste? No sabía si se lo perdonaría algún día

Tal vez…

¿Que debía entender de eso?

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- ¡Spring ya te dije que el ecuador, los volcanes y los desiertos son mi territorio! ¡¿Qué demonios haces aquí?! –exclama eufórico Summer Fire de Blair mientras encaraba al espíritu de la primavera en el desierto de Gobi.

- Aunque los desiertos sean calientes y la mayoría puedan ser hostiles, existen plantas en la gran mayoría de ellos, debo cuidarlas no me importa si no te parece.-dice cruzándose de brazos- Ademas estas exagerando.

- Eres una tonta… aun sabiendo que el fuego extremo es tu mayor debilidad… principalmente por… El Toro de Falaris…- Pero el Espíritu del Verano tuvo que callarse porque recibió una estrepitosa cachetada por parte de Spring quien estaba roja del coraje.- ¡¿Qué te pasa zopenca?!

- De los estacionales… -empezó respirando profundamente tratando de calmarse.- solo se sabe el pasado de Frost y el mio porque Autumn no recuerda el suyo y no se si entre Storm y tu se acuerdan del suyo o no pero no me interesa porque de todos modos ustedes recuerdan que son primos… Y en mi caso quedamos que no sale del circulo ni de los estacionales ni de los guardianes…

- ¿A ellos porque los incluyes? –dijo dándole la espalda harto de verla y escucharla, ella le sacaba de quicio fácilmente.- Somos Estacionales, no Guardianes ademas somos como parias entre los Espíritus porque creen que alardeamos de nuestros dones.- Comento entrecerrando los ojos.- A ver explica...

- Jack también es Guardian ahora y desde hace años que socializamos con ellos Summer.- Comento como si fuera lo mas obvio del mundo.- Ellos ya empezaron a conocer mi pasado así como conocemos parte del de ellos, que seas un papanatas y un antisocial en casos de amistad no es mi problema…

- ¡Solo…! Ya vete Spring, haz tu maldito trabajo y déjame en paz…- cuando se dio la vuelta para enfrentarse a ella descubrió que ya no estaba ahí.- eres una tonta, un día de estos te meterás en enormes líos por tu insensatez…

Tal vez tenía razón, o tal vez no. Pero a ella no le importaba, Fernanda Spring era del tipo de personas… bueno espíritu que ponían los sentimientos por encima de la razón, y aunque le metía mucho en problemas la hacía sentir en paz en sus ratos de tormento por el pasado, cosa que no era muy fácil de superar para alguien sensible… aunque mostrara ser alguien fuerte y mostrara sus espinas para defenderse.

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- North ya me aburrí… -decía cabizbaja la joven espíritu en una de las muchas lecciones que impartía el Guardián del asombro y las maravillas en uno de los días más relajados que tenía, este había tomado costumbre de educar un poco a los mas jóvenes Estacionales y a quien le hiciera falta.

- Spring como el espíritu más joven debes tomar en cuenta…

- Como identificar presencias, conocer las reglas como espíritu de MIM y bla bla bla… -dijo con una sonrisa y le saco la lengua.- Por favor North no sé qué edad tengan ustedes… pero si se una cosa… no disfrutan la vida.- Parpadeo recordando que no eran humanos en si.- Bueno corrijo, la inmortalidad. El punto personal mío que yo tengo es que ahora que aunque estén llenos de trabajo disfruten la libertad que tienen…

- Lo dices como si hubieras sido prisionera de algo o alguien Spring.- dijo pensativo North observando fijamente a la chica notando que a esta se le ensombrecía la mirada.- ¿pasa algo pequeña?

- Pasa…- suelta un largo suspiro y por fin encarar al Guardián.- pasa que si lo fui North, no puedo creer que en serio lo voy a decir.- dice entre dientes y prosigue.- fui prisionera de la Santa Inquisición por crímenes que jamas cometí… bueno algunos de ellos…

- ¡¿La Santa Inquisicion?! –esa confesión lo dejo mas que perplejo, sus métodos de confesión y juicio eran conocidos por todos en la historia, sobre todo el trato a los prisioneros, esos métodos que fueron pasando de generación en generación hasta que se abolieron esas practicas por considerarlas inhumanas, pero si te arrestaban por la Santa Inquisición debías cometer una gran falta, o varias en contra de la Fe o la humanidad de las personas.- ¿Por qué?

- Por una mujer... que me creyó amante de mi mejor amigo que era su prometido, lo cual en si no tiene tanto sentido porque el era como mi hermano… hablo de Ángel North…–suspira para darle a entender de quien estaba hablando, al parecer North estaba al tanto de algunas cosas ya contadas.- No me creyó y dejo que me arrestaran…

- ¿Quieres desahogarte un poco Spring? –dijo invitándola a sentarse en un sillón cercano a la vez que pedia algo de chocolate caliente con galletas. Presentía que seria una platica muy larga, y ninguno no se dio cuenta, pero había otro oyente escuchando desde la luna.

- Creo te fueron con el chisme hasta la parte del baile ¿verdad? –pregunto como si nada ganándose una gran risa por parte del mayor.- Bien después del arresto y de ser encerrada… estuve sola una semana ahí y ya tenia muchos mas problemas de los que ya tenia todo por defenderme y realizar fallidos intentos de escape…

- ¿De qué hablas Spring?

- Lo recuerdo muy bien jamás lo olvidare aunque si lo hice por un par de semanas… paso que…

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Era el segundo juicio contra la misma persona pero con la diferencia de que ahora era sostenida por dos soldados del Virrey en el palacio de justicia ¿Por qué? Fácil en realidad, en el primer juicio trato de escapar realizando un escándalo dejando perturbando a los presentes, con una roca que recogió de su celda se la arrojo al maestro de la corte para causar distracciones y huir, pero antes de llegar a la salida su paso fue bloqueado.

- Esto no podría ser peor… -susurro fastidiada mientras leían los cargos en su contra pero le preocupada más su padre, regresaría pronto ¿Qué diría su supiera que la arrestando y la están enjuiciando por asesinato? Todo por malas palabras de una mujer de alta cuna.

- Reiniciando el juicio contra la mestiza conocida como Fernanda… Se le agregan los cargos de agresión contra la autoridad.- dijo el maestro de la corte Sanz de Santamaria claramente molesto, aun tenia jaqueca con el golpe de piedra que le propiciaron hace uno días.

- No habría pasado nada si..-empezó a decir entre dientes pero le dieron golpe de detrás de la cabeza para que guardara silencio.- Malditos… ¡Eso me dolió!

- ¡Silencio! -ordeno el hombre golpeando el martillo.- Ahora releeremos los cargos, la mestiza habitante de la ciudad de la Villa Rica de la Vera Cruz esta acusada de robo, asesinato agresiones en segundo grado, intento de homicidio a la hija de un hacendado…

- ¿Podrían leer mas rápido? Esto aburre… -dijo con sorna provocando que llevaran una espada al cuello bajo amenaza.

- Jovencita por su bien le recomendaría que se callara…

- ¿Con que propósito? No es un juicio justo.- sentencio furiosa- Esta es solo una farsa a la que llaman juicio, no importa cuanto les diga lo mucho que ruegue no me creerán jamas por ser impura, es como si solo ser una mestiza fuera ya un pecado imperdonable ¡¿Donde esta lo justo ahí?!

- ¡Cállate bastarda! –le grito uno de los presentes y le siguieron mas gritos, solo la hicieron reír.

- Por favor… no soy una bastarda… nací dentro de un matrimonio… y aunque no fuera así estaría muy orgullosa de ello, muchos de los míos sufren en las calles o son esclavos y trabajadores maltratados, muchos van solo a morir a las minas del norte o ahogados en el mar, dicen seguir la voluntad divina cuando no son mas que monstruos que dañan a sus semejantes por placer, por el simple hecho de querer hacer daño, despedazando los sueños de otros ¡todos ustedes son monstruos! - Empezo a despotricar contra todos los presentes queriendo decir todo lo que pensaba hasta quedarse a gusto.- ¡dicen ser civilizados y no lo son solo son bestias!

Las voces no tardaron en dar habladurías de la mestiza atrevida que les decía todo en cara y sin una pizca de resentimiento.

- ¡Blasfemia!

- ¡Herejía!

Esas eran las palabras que empezaban a resonar en la corte. Fernanda no era tan tonta, sabia que se estaba echando la soga al cuello pero alguien tenia que decir algo así que si iba morir seria por hacer lo correcto y no quedarse en silencio por las injusticias que se cometían.

- Ahora que escuchamos la declaración de la acusada daremos paso a escuchar a los testigos empezando por la joven Verónica Montes de Oca, testigo de el asesinato del señor Martinez…

- Es una maldita mentirosa…

- ¿Disculpe jovencita?

- Que es una maldita serpiente mentirosa...-susurro ella con desdén.- es más que claro que no importa que testigos pasen… todos serán de piel blanca, hombres blancos ¿y los demás qué? ¿Qué no importamos? ¿No convivimos con ustedes también? Mexicas, Totonacas, Zapotecas, Tlahuicas… -Empezo a enumerar todo nombre que conocía.- los mestizos, mulatos, zambos y a los de piel negra que traen del otro lado del mar… ¿Qué somos entonces? Somos personas como ustedes.

- Señor, la mestiza está blasfemando.- le susurro uno de los soldados al maestro de la corte.

- Bien… la chica volverá a su celda hasta termino del juicio que se dicte su sentencia.- dijo golpeando con su mazo mientras todos se levantaban y trataban de sacar a rastras a una furiosa Fernanda quien pataleaba, golpeaba y jalaba con tal de librarse de sus captores.

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- ¿En serio les dijiste todo eso? –susurro una voz femenina que estaba en una celda a un lado de la joven mestiza en la prisión, por orden de las autoridades de la Santa Inquisición fue encerrada en el fuerte de San Juan de Ulúa - Eso si es valor, si no te tachan de hereje lo harán de revolucionaria.

- No me digas Barbara.- le llamo Fernanda con una sonrisa amarga acurrucada en una esquina de su celda.

- Sabes que lo mas probable es que te sentencien a muerte, si no es por el cargo agregado de herejía y blasfemia lo harán por el de asesinato y los testigos de que intentabas "matar" a la niña de papa.- comento.- Lo mas seguro es que sea una ejecución publica, a la gente le gusta ver como mueren los pecadores, cuando son iguales.

- Es curioso como terminara mi vida… me mataran por algo que nunca hice… ¡ni siquiera se que tienen en la cabeza los inquisidores!

- Sabes eres joven y lo puedes aprovechar… -le propuso Barbara mientras se escuchaba como vomitaba.- puedes sacar provecho aquí… tienes muchas opciones y…

- No.- dijo con seriedad.- Ya te dije, no me pienso embarazar para posponer mi posible ejecución, no le haría eso a una criatura inocente, es una crueldad contra un ser que no tiene culpa alguna.- contesta gruñendo fastidiada.

- Como quieras… solo quería ayudarte.- La mujer suspiro y se acurruco mejor en su celda.- en fin… de todas formas… es fácil que aquí… te pase de todo.- le dice regresando a su eterna siesta, dejando pensativa a la pequeña Fer, la mestiza de 14 años de edad, que ahora se encontraba sola en aquella pútrida prisión… en eso la puerta de su oscura celda se abrió revelando a un par de soldados seguidos de un fraile- ¿Qué quieren? –dice de forma hostil.

- Sabes el procedimiento… el cual no hemos seguido por tu salvaje comportamiento…

- Me vale un rábano sus procedimientos y actos de… -Empieza pero uno de los soldados la toma del pie y la arrastra hacia ellos- ¡Suéltame desgraciado maldito hijo de tu reverenda madre! –exclama y ruega tratando de patear al soldado con su pie libre.

- Cállate perra.- exclama el otro soldado acercándose con una mirada lasciva, sus procedimientos eran mentiras, buscaban otra cosa, pero antes de que el fraile se acercara a ver a la pequeña y hacer esa "revisión" para buscar marcas del diablo ella logra coger una piedra afilada mientras es arrastrada y cuando está cerca de los tres hombres los agrede con el filo de la misma causándoles cortes en los brazos y en la cara haciendo que sangren.- maldita desgraciada… -susurro el hombre tomándola del cabello en un momento de descuido y la golpea contra la pared pero esta lo amortigua con sus brazos- ¡di algo maldita bruja! –Ella solo sonrió con amargura-

- Así no se trata a una chica.- dice a la par que de un movimiento rápido hacia atrás de su cabeza golpeo tan duro al soldado noqueándolo y con la misma piedra golpea en la cabeza al otro soldado y al fraile a quien le corto la mejilla- libre….

- Corre niña o perderás la oportunidad- le dijo Bárbara testigo de lo ocurrido en su celda y Fernanda sin demora empezó a correr hacia las escaleras y de ahí tratar de buscar entre los pasillos el camino hacia afuera pero al dar vuelta en un pasillo alguien le pone el pie para que tropiece y caiga al suelo- ¿Qué…? –Alza la vista y se encuentra con la responsable de todo- tu…

- Hola bastarda… -susurra con ironía la mujer frente a ella.- ¿Qué tal tu cuarto de lujo? ¿Mucho mejor que la basura en la que duermes verdad? –Si, era Verónica Montes de Oca sonriendo como si nada.- ¿Te asuste? Lo siento no era mi intención… -susurra sarcástica y mezquina- Solo venia a visitarte a ver si tu alojamiento fuera el adecuado para ti, ya vi que si.

- ¿Por qué…? –Dice levantándose del suelo.- ¿Por qué… que te he hecho?

- Amenazas en quitarme a mi prometido… no se que tan lejos llegaste con el pero de seguro ya te le arrastraste maldita…

- Te demostrare que esta maldita sabe como defenderse… -gruñe dirigiéndose a ella pero hace memoria repentinamente de porque termino ahí y suelta la piedra que llevaba.- no caeré…. Quieres que me distraiga y me encierren… no… hoy no…

- Eres una… -Verónica se calla al notar un brillo dorado escondido entre los harapos que porta la mestiza y se acerca a arrebatárselo antes la mirada sorprendida de Fernanda.- ¿Qué es esto…? ¿De donde te lo robaste ladrona? Es muy fino para una pordiosera como tu.

- ¡Qué te importa maldita mentirosa regrésamelo! –exclama tratando de quitarle el objeto pero esta la esquiva y empiezan a correr por los pasillos.- devuélvemelo.- empezó a rogar.- ¡AHORA REGRESAMELO!

- Conozco el escudo.- dice mirando el objeto mientras huía de la mestiza.- Villareal… los Villareal de la ciudad de Valladolid… ¿Eres una bastarda de esa familia? –se ríe conforme se alejaba.

- Maldita… -susurra mientras la siga.- ¡devuélveme el broche de mi madre!

- ¿Madre? –se rió Verónica doblando una esquina.- tu no tienes madre.- eso fue la gota que derramo el vaso, Fernanda acelero el paso para finalmente alcanzar a Verónica y la derribo al suelo para zarandearla del cabello arrebatando finalmente el broche.- ¡suéltame!

- ¡Con la memoria de mi madre no te metas! –dice noqueandola de un golpe en la cara haciendo que le sangre la nariz.- con mi madre… no… -dice queriendo sollozar levantarse para irse.- Es suficiente saber que murió por mi culpa… pero… ¿Qué quisiste decir con eso de Villareal de Valladolid…? -Empezó a razonar confundida al repasar lo que había dicho Verónica.- No entiendo… no entiendo.- Susurra empezando a correr con el broche en mano, escucho muchos soldados acercarse, así que acelero el paso para salir al exterior.- vamos por favor… mas rápido Fer corre mas rápido.

- ¡Ahí esta!

- ¡Atrapenla!

- ¡Demonios! –grito la mestiza cuando fue divisada corriendo, algunos gendarme que vigilaban empezaron a disparar pero estos si no los esquivaba le rozaban la piel, hasta que finalmente una bala le dio en la pierna izquierda derribandola al suelo.- ¡Maldición! ¡No...!

- ¿Qué ordena con ella señor…? –pregunto un soldado con la cara cortada y llena de sangre, era uno de los que quisieron sobrepasarse con la joven en su celda. En eso el maestro de la corte se acerca para mirar a la chiquilla herida y sollozante.- ¿La llevamos de nuevo a su celda?

-No.- dijo cortante para decidir dar un ejemplo a los demás prisioneros.- tengo una mejor idea… tráiganla.- Dos soldados tomaron a la mestiza de ambos brazos y la arrastraron consigo al tribunal.

No se tardo en correr el rumor, aunque no era sentencia era un castigo para esta mestiza criminal y hereje. En el patio del fuerte había una cruz colocada ahí y atada a esta estaba aquella niña que los primeros dos días no paraba de llorar, le dolían las ataduras y ni siquiera le daban agua. Lo irónico, la crucifixión era una sentencia de muerte, raras veces se usaba como castigo como lo hacían con ella ahora.

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- ¿Cuánto tiempo lleva atada ahí?-dice un hombre rubio joven quien señala a la chica apenas consciente, atada en la cruz, parecía muerta pero todos podían notar de cerca que la niña aún vivía.

- Una semana mi señor, sin comida ni agua como se ordenó.

- ¿Se llevó a cabo el juicio?- dice con frialdad aunque con un deje de tristeza, de trataba de Ángel Sanz de Santamaría, dolido por ver a su antigua amiga casi su hermana menor ahí atada, pero era una medida necesaria para castigar a un criminal, se había llevado la vida de un hombre según él y además causo estragos en la prisión además de romperle la nariz a Verónica.

- Sí señor.-dice el soldado.- se mostraron las evidencias, se tomó declaración de los testigos y a la prisionera.- Dice el hombre golpeando con un poco la cruz de madera.- Ella apenas habla, no ha hecho más que agredirnos. Es una salvaje como cualquier otro.

- El veredicto.- dice harto de escuchar lo que ya sabía y le dolía recordar.

- Dada la declaración de la joven Montes de Oca se declara a esta chica culpable.

- ¿Y la sentencia?

- La sentencia es la muerte…- El soldado miro al joven que parecia que trataba de mantenerse serio en vano pero el dolor y la rabia eran evidentes.- Por órdenes de su padre joven Ángel es el toro de Falaris, lo traerán de nuestra madre España y llegara en unos días, cuando este todo preparado la mestiza será ejecutada,

- Bien… déjenla hasta mañana.- Ordeno para darle la espalda a la cruz.- Después la regresan a su celda, no creo que los soldados quieran cargarla hasta el interior del toro. Además, tiene una herida en la pierna aun.

- Se la curaron solo para evitar que muriera desangrada antes de terminar el juicio como dicta la ley mi señor.

- Entiendo.- dice mezquino para chasquear la lengua pensativo.- vigila bien a la prisionera... Se de dos personas que quisieran rescatar a esta bastarda... –dice serio mirando por última vez a la chica y salir de ahí con una triste mirada, sin notar que Fernanda, escuchando todo derramaba un par de lágrimas.

- Ángel… ¿Por qué? –susurro destrozada y traicionada.

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- Me costó encontrarlo señor Gonzalo.- dice una figura encapuchada que resulta ser Esther De la Borbolla y Ruiz ambos escondidos en una edificación cercana al fuerte.- pero debía ver lo que le han hecho a su hija…

Gonzalo no daba crédito a lo que veía o escuchaba, se aleja unas semanas y cuando vio a Esther correr desesperada por el sendero cuando iba regresando por el paso de Puebla sabía que algo andaba mal, no creyó que su pequeña princesa estuviera en manos de la Santa Inquisición.

- No... mi niña no… -susurra dolido de no haber estado cerca para protegerla.- ¿Cómo salvarla? Si los cargos que me dices son ciertos… ¿Cómo sacarla de ese infierno?

- Solo tenemos una oportunidad para hacerlo… logre escuchar algunas cosas gracias a mis tiempos de hurto como gitana.- Le sonrió para darle valor al hombre.- escúcheme bien Gonzalo, esto es lo que planeo…


Extras

La pequeña Criolla

Esther De la Borbolla y Ruiz era una chiquilla tímida, pensante y sobre todo… curiosa, siempre confundida respecto a la diferencia de castas en Nueva España, solo veía un distinto tono de piel, idiomas diferentes, pero veía personas.

Aun no entendía porque el caporal de su padre golpeaba con brutalidad a los indios, mestizos, mulatos y zambos ¿Porque? si también trabajaban ahí, si no fuera por ellos el lugar no se sostendría. Pero cuando salió corriendo hacia la ciudad por una pelea que tuvo con su madre sobre su futuro compromiso empezó su infierno cuando un gitano de nombre Satán la recogió en media carrera alejándola del lugar.

Por un par de años sufrió maltratos y abusos descubriendo que en realidad no eran gitanos del todo, eran criminales que tomaron las costumbres para pasar desapercibidos y ahora el líder del grupo, un anciano los dirigía.

Hasta que ese día llego aquella niña de ojos del color de la tierra, mestiza y asustada llamando a su padre, a Esther se le rompió el corazón reflejando su dolor en esa chiquilla asustada y decidió que ya basta, mantendría su faceta un poco más y no dejaría que esa niña sufría lo que ella.

En poco tiempo Esther y Fernanda huyeron de los gitanos y se confundió cuando ese jaguar no las ataco. Pero fue suerte o fortuna, ahora tenía una hermanita que juro proteger, aunque al reencontrarse con su familia tuvo que regresar unos años a España.

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Familia hasta en la inmortalidad

Son pocos los espíritus que saben que Summer Fire de Blair y Storm Lightning eran primos hermanos en su vida anterior, se preguntan ¿Esos pocos como lo saben? Es fácil, ellos mismos lo confesaron, ambos con más de 400 o 500 años de edad con un año de diferencia siendo Storm El espíritu de las Tormentas el mayor.

El único recuerdo que lograron preservar fue el del rostro del otro justo antes de que el primero falleciera, buscando a su hermana menor fue golpeado por un rayo en una cruel tempestad cobrándose miles de vidas...

Summer Fire de Blair le siguió al año durante un incendio en la zona donde habitaba una sencilla población incluyendo sus familias. Por esa razón las tormentas empiezan en verano, siempre se ve juntos al par que de alguna manera recuperaron un trozo de su otra vida, una parte de su familia.

Al igual que a las tormentas se aparece en otoño cuando este apoya a Autumn Jaypes, ya que al ser más cercanos a los estacionales, debían integrarse y ser unidos. A pesar de los miles de choques molestan que tengas este par de primos con Jack Frost y Fernanda Spring, los más jóvenes de ellos.

- ¿Ahora que? –dijo Storm recostado en una roca descansando, era invierno y por ende podría descansar un poco

- No se pero el frió me mata.- dijo Summer tiritando de frió.- ¿Qué hacemos aquí para empezar? Detesto el frió…

- ¿Tú que crees? Autumm quiere ver a Frost y este es de los pocos sitios que podemos estar sin tanto problema de que nos afecte y poder encontrar a la paleta.

- Maldita sea… -nota una sombra sobrevolando.- ¡Es el! –Sin demora Summer sale volando detrás de él dejando a Storm atrás negando con la cabeza.

- Los líos en que me meto… -dice para seguir a Summer.


¿Que tal? jejejeje perdon la demora como fue el ultimo mes de clases en la uni todo llego de golpe y pues de milagro sigo con vida... deberia hacer una marcha contra las tareas y proyectos jejeje bueno ahora su las Pds!

pd. se dicto la sentencia... -llora- el toro de Falaris no! solo tiene 14 T-T y la ataron a una cruz! ¡¿porque?! buaaahhh

pd2. el juicio... se puso medio interesante y Angel se porto algo... frio... ¿no creen? ¿o que opinan? teorias lluevan! -hace la danza de la lluvia-

pd3. dos sencillos Omakes sobre Esther, Summer y Storm... ¿que opinan?

pd4. pongan atencion al broche de aqui en adelante... es mas importante de lo que parece...

pd5. Esther planea algo y Gonzalo se desespera... y el tiempo se acaba aaahhh! no se que hacer... T-T

eso es todo cuidense jejeje hasta luego espero actualizar pronto nwn