De nuevo he vuelto a tardar demasiado en actualizar aunque esta vez realmente no tengo excusa, simplemente me he tomado mi tiempo para disfutar un poco de mis vacaciones... No he tenido en cuenta lo mala que es la pereza y la verdad es que me ha costado más de lo que pensaba ponerme a escribir, aunque poco a poco he ido formando este capítulo.

Otra vez gracias por los comentarios y mensajes que habéis ido mandando estos días y espero que esta vez pueda volver a actualizar con más frecuencia... aunque no prometo nada porque me queda aún un mes de vacaciones y la procrastinación es mi fuerte.

Disfrutad el capítulo, espero que os guste :)


Korra subió las escaleras siguiendo a Asami, incapaz de despegar sus ojos de la esbelta figura de la mujer de piel de marfil que dirigía la marcha.

Asami era preciosa… era la chica más hermosa que había conocido en su vida y estaban a punto de hacer algo con lo que llevaba soñando meses, lo cual le ponía nerviosa.

Había estado con bastantes personas a lo largo de su vida, hombres y mujeres; sin embargo nunca había estado tan nerviosa como en ese momento, no quería meter la pata con ella. Hacía mucho tiempo que no estaba con alguien por quien sintiera algo más que simple atracción física o simplemente lujuria y aunque las anteriores veces en las que se había implicado emocionalmente con alguna relación todo había acabado en fiasco con el tiempo, deseaba con toda su alma que todo fuera bien entre Asami y ella… no recordaba la última vez que había sentido algo tan fuerte por una persona.

Llegaron al final de la escalera y la morena le condujo hasta el borde de una ancha cama de sábanas oscuras, mucho más grande de la que había en su piso, desde luego.

Asami se dirigió hacia un equipo de música que había en una de las estanterías de la habitación y lo puso en marcha, de los altavoces comenzó a sonar una suave música. Era una melodía lenta, no conseguía recordar de dónde pero estaba segura de que le resultaba familiar. ¿Hozier, tal vez? No conocía los gustos musicales de Asami, lo cual no estaba bien; pensó, debía conocer un poco mejor a su novia.

Escuchó a Asami tararear la canción para sí misma y se sonrió pensando en que probablemente la morena hubiera planeado aquello con bastante antelación, lo cual podría decir que también había estado esperando aquel momento casi tanto tiempo como ella… no sabía si aquello era bueno o no, cada vez tenía más miedo de equivocarse aquella noche.

Se tomó un momento para pensar en qué hacer a continuación y una risita de Asami le sorprendió.

-¿Qué ocurre?-preguntó Korra.

-Nada, es sólo que no tenía por una chica nerviosa en la cama.

Korra enarcó una ceja ante la provocación y se cruzó de hombros.

-Tranquila, no lo soy y no tardarás mucho en descubrirlo.

Asami le sonrió y acortó la distancia entre ellas para volver a besarla con intensidad. El cuerpo de Korra reaccionó antes de que su cerebro lo hiciera y se sorprendió pegando el cuerpo de Asami contra el suyo de forma casi frenética por lo que se obligó a relajar sus gestos, no quería que la primera vez que se acostara con Asami fuera como un torbellino, estaba decidida a disfrutar lo máximo posible del cuerpo de la chica de ojos verdes.

Las manos de Korra recorrieron la espalda de Asami y se colaron bajo la camiseta que llevaba la chica, se permitió acariciar la suave piel que había debajo con la yema de los dedos notando con satisfacción que la piel de Asami reaccionaba erizándose ante su contacto. Poco a poco fue levantando la prenda hasta que consiguió quitársela a Asami, arrojándola lejos de ellas mientras se paraba unos segundos para observar el torso semidesnudo de la chica de ojos verdes: su piel era perfecta, parecía hecha del más inmaculado mármol.

Pasó las manos por su abdomen mientras empezaba a besar la piel de Asami desde el hombro hasta el cuello, dejando un reguero de mordiscos a su paso ante los que Asami reaccionaba con ahogados suspiros pegándose contra ella y devolviéndole las caricias que Korra le estaba brindando.

Llegó hasta el cierre del pantalón y desabrochó el botón sin dudar un solo segundo, empezó a mover la prenda hasta abajo y acabó cayendo por su propio peso, Asami le facilitó el trabajo sacando los pies y dando una suave patada al pantalón lejos de sí. Korra sonrió de medio lado mientras empujaba a Asami hacia la cama, haciéndole caer sobre el colchón suavemente.

Asami se situó en el centro del colchón y le miró con un mohín.

-¿Algún problema?-preguntó Korra.

-No me parece justo que yo esté casi desnuda y tú aún conserves toda la ropa.

Korra soltó una risita que nada más salir de su boca hizo que se reprendiera internamente por comportarse como si fuera de nuevo una quinceañera. Como toda respuesta y aún a los pies de la cama, se quitó la camiseta y la tiró de cualquier manera al suelo de la habitación junto a la ropa que había ido quitándole a Asami; volvió a mirar a la morena, que se mordía el labio inferior mientras sus ojos recorrían su torso. Sintió como le recorría una ola de calor por todo el cuerpo al sentir la mirada de aquellos ojos color esmeralda.

-¿Contenta?-dijo Korra con una seguridad que en realidad no sentía en aquellos momentos.

-Encantada.-respondió Asami con voz grave.

Aquello era justo el empujoncito que su autoestima necesitaba para infundirle algo de confianza a sus actos.

Korra esbozó una sonrisa socarrona y subió al colchón, se colocó entre las piernas de Asami apoyando su peso en manos y rodillas, dejando aún un poco de separación entre sus cuerpos; y se miraron un segundo.

No dijeron nada, no hacía falta.

Korra se inclinó sobre Asami, besándola de nuevo y mordiendo su labio inferior para que le permitiera pleno acceso a su boca, lo cual no se hizo de rogar. Se unieron en un profundo beso que agitó la respiración de ambas.

Asami pasó las manos por la espalda de Korra, enredando una de ellas en el pelo castaño de la chica mientras que la otra acariciaba los músculos del abdomen que tan orgullosa le hacían sentirse, arañándolos suavemente al paso de sus dedos

Korra se apoyó sobre un codo mientras dejaba una mano libre vagando por el cuerpo de Asami llegando hasta uno de sus pechos que acarició por encima de un sujetador de encaje negro. Se moría de ganas de ver a Asami desnuda, llevaba meses fantaseando con ese momento, pero quería disfrutar de aquel instante de provocación y preliminares. Dirigió su boca al escote de la chica y se dedicó a dejar un reguero de besos por las zonas de piel desnuda a las que tenía acceso bordeando en todo momento la tela de la prenda, pensó que Asami sabía tan bien como olía.

Se hartó del poco acceso que tenía al cuerpo de Asami y le hizo arquear la espalda, desabrochando el sujetador con un rápido movimiento y deshaciéndose del trozo de tela que en unos segundos se había vuelto tan molesto. Observó el pecho desnudo de Asami y se pasó la lengua por los labios, no se podía ser tan perfecta.

Era justo como se lo imaginaba salvo por un pequeño detalle: en uno de los pezones brillaban dos bolitas plateadas; jamás hubiera imaginado que Asami tuviera un piercing, una chica tan formal y tan recta como ella… aunque tampoco hubiera pensado que tendría un tatuaje y la verdad es que aquel piercing le daba una cierta ventaja puesto que conocía bien los beneficios de aquel pendiente en particular.

Con un pulgar bordeó el contorno de uno de sus pechos acariciando la suave piel antes de abarcar toda su circunferencia con la palma de la mano y apretándolo con cuidado pero con firmeza, provocando que Asami ahogara un gemido pegando su cuerpo al de Korra un poco más. Korra se permitió una media sonrisa mientras soltaba su agarre y dirigía sus labios hacia uno de los pezones erectos, atrapándolo entre sus dientes mientras lo mordía y provocando de nuevo que Asami arqueara la espalda mientras con la mano acariciaba el otro pecho de la chica de pelo moreno, pellizcando con algo de fuerza en torno al piercing.

Las uñas de Asami se clavaron en su espalda y Korra se sintió arder por dentro mientras su corazón latía con fuerza, sintiendo cada latido en sus propios oídos. Quería aumentar el ritmo, oírle gemir, notarla por completo contra ella.

Movió la mano hasta lo que quedaba de ropa interior de Asami y apoyando la palma de la mano, fue moviéndola de arriba abajo notando la incipiente humedad que se estaba formando bajo la tela de la prenda.

Los ojos de ambas se encontraron y Korra volvió a besarla.

-Estás ardiendo…-dijo Asami entre besos con voz entrecortada.

Korra sonrió burlonamente y se acercó al oído de Asami para susurrar:

-Y eso que dijiste que no te gustaba que te echaran cosas calientes por encima.

Le dio un mordisco en el lóbulo de la oreja mientras Asami soltaba una carcajada contra su propio oído y aspiró el aroma que desprendían los oscuros cabellos de la morena.

Pegó su cuerpo al de Asami y empezó a moverse despacio contra sus caderas, frotándose lentamente y provocando que el cuerpo de la morena reaccionara al contacto, acompañando con su cuerpo el ritmo que Korra le iba marcando y acercándose más a ella para aprovechar mejor la fricción entre ambos cuerpos.

Fue bajando la cabeza y todo su cuerpo besando cada milímetro de piel que iba dejando atrás y quedándose a la altura de las caderas de la morena. Se tomó un momento para mirar a Asami desde abajo, ella también le miraba con las pupilas dilatadas y la respiración entrecortada, lo que provocó que Korra esbozara una media sonrisa antes de que obligara a Asami a doblar las piernas a cada lado de su cuerpo.

Comenzó a besar la cara interna de los muslos de Asami, desde abajo hasta la rodilla y vuelta al centro, besó en torno a su zona más sensible pero no le tocó, al menos no aún; quería provocarla hasta límites insospechados, que ella prácticamente suplicara por el contacto contra ella. Una vez hubo terminado con el otro muslo se quedó quieta durante unos segundos mirando a Asami, que le dedicaba una mueca de fastidio que dedujo que sería por todo lo que le estaba provocando.

Decidió que ya había jugado con ella bastante, de modo que dirigió sus manos a la única prenda que aún conservaba la morena y que suponía la última barrera entre ellas. Besó sobre la tela y la lamió con suavidad para descubrir la evidente humedad que había comenzado a formarse por debajo.

Bajó aquel trozo de tela despacio y acariciando las piernas de la morena durante el proceso antes de arrojar la prenda lejos de ellas. Recuperó su posición anterior entre las piernas de Asami y la miró una última vez con una sonrisa de medio lado antes de besar en torno a su zona más sensible. Besó cada uno de sus labios antes de dejar que su lengua pasara a la acción.

Su boca se llenó de su sabor mientras un suspiro ahogado invadía sus oídos. Sabía tan bien cómo había imaginado, tal vez incluso más.

Continuó moviendo la lengua, recorriendo cada centímetro con ella, alternando ritmos rápidos con otros más lentos intentando averiguar cómo le gustaba más a ella, quería aprender todo lo posible de aquel cuerpo de diosa del cual iba a disfrutar durante toda la noche.

Asami movía sus caderas contra la boca de Korra, marcando en ocasiones el ritmo e incluso pugnando por imponerlo sobre el que Korra llevaba. La chica de ojos azules dirigió una de sus manos a uno de los pechos de Asami, al del piercing; mientras su otra mano se dirigía a la entrada de Asami, que a aquellas alturas ya estaba más que empapada.

Introdujo despacio el dedo corazón dentro de la morena, provocando que un leve gemido escapara de la boca de Asami. Empezó a moverlo despacio y rítmicamente haciendo que los movimientos de Asami se acompasaran a los que le marcaba con la mano antes de introducir un segundo dedo que fue recibido con un nuevo gemido más sonoro que los anteriores.

Korra notó como una de las manos de Asami se dirigía a su cabeza y le apretaba un poco más la cara contra ella. Empujada por aquel gesto comenzó a lamer con más fuerza y aumentando el ritmo fue torturando las áreas más sensibles, sin dar ni un solo segundo de respiro a Asami, que comenzaba a respirar de forma entrecortada.

La chica de ojos azules notó cómo unos pequeños espasmos musculares sacudían el cuerpo de la morena de cuando en cuando, sonrió con anticipación y succionó con suavidad en torno al clítoris de Asami para después pasar de forma inmisericorde la lengua con fuerza y con rápidos movimientos.

Fue rápido y un poco violento.

Una sacudida recorrió en cuerpo de Asami mientras apretaba con fuerza la cabeza de Korra, tomó una bocanada de aire, levantó las caderas y soltó todo el aire en un ahogado gemido, seguido de algunos más altos mientras seguía moviéndose contra la boca de Korra disfrutando de aquellos segundos de doloroso y placentero éxtasis.

Korra mantuvo su posición hasta que los movimientos de Asami se volvieron menos violentos, pero no se separó de ella aún. Siguió pasando la lengua, esta vez con menos fuerza; arrancando de los labios de la morena algunos gemidos ahogados que eran música para sus oídos y disfrutando del sabor de Asami todo lo posible.

Continuó entre las piernas de Asami hasta que la morena empujó la cabeza de Korra lejos de sí, lo que hizo que Korra la mirara desde abajo. La morena le miraba con una sonrisa de medio lado que tenía un deje un poco reprobatorio, lo que hizo que Korra sonriera un poco.

Korra se limpió los labios con el dorso de la mano y en actitud provocadora se lamió los dedos en los que aún estaban impregnados el sabor de la morena, que se mordió el labio inferior ante aquella visión.

La chica de ojos azules se arrastró entre las sábanas hasta llegar a la altura de Asami, tumbándose a su lado de medio lado y mirándola con una sonrisa.

-¿Te va a durar mucho esa sonrisa de superioridad?-le preguntó Asami antes de depositar un beso en sus labios.

Korra soltó una carcajada sincera.

-Tal vez, déjame disfrutar del momento, hacía mucho que deseaba tenerte así.

Asami se apoyó sobre un brazo, mirándola con la cabeza apoyada en una mano.

-¿Ah, sí?

Korra se encogió de hombros.

-Sí, la verdad, aunque como no nos hemos visto apenas pues he sido paciente.

-Muy caballeroso por tu parte.-se burló Asami.

-Claro que no he sido la única, ¿no?

-¿A qué te refieres?

-A que de alguna forma habías planeado que esta noche iba a acabar así.

Una sonrisa pícara se dibujó en los labios de Asami mientras en sus ojos brillaba la curiosidad.

-Hmmm, pareces tener una teoría al respecto, ¿qué te ronda por esa cabeza?

Korra meditó la respuesta.

-Bueno, en ningún momento has dicho nada de llevarme a mi casa, las sábanas son limpias, ropa interior de encaje a juego y la música preparada… No es ninguna mojigata, señorita Sato.

Asami se rio mientras se apartaba algunos mechones de la frente.

-Eres una chica atenta, pero te has equivocado en varias cosas.

Korra frunció el ceño y miró a la morena con más atención.

-No había planeado acabar la noche así, aunque te mentiría si te dijera que no quería que así fuera. La verdad es que vi mi oportunidad cuando pasamos de la cena, pero la verdad es que las sábanas las cambié ayer y la música… realmente es la que había puesta, pero al subir la escalera pensé que podría estar bien.

-¿Y lo de la ropa interior?

-Oh, Korra…-dijo Asami en actitud sugerente.

Asami se aproximó a Korra y acercando la boca al oído de la chica de ojos azules susurró con voz provocativa:

-Toda mi ropa interior es de encaje.

Korra abrió mucho los ojos y tragó saliva con dificultad mientras notaba como su cara se calentaba en cuestión de segundos. Notó la risa arrogante de Asami y supo que la morena se había dado cuenta de su repentino sonrojo.

-Desde luego, eres una caja de sorpresas, Asami; aunque he de decir que no podría estar más encantada con la forma en la que ha acabado la noche.

Asami negó con la cabeza y se incorporó en la cama para ponerse encima de Korra, sentándose a horcajadas sobre las caderas de la chica de ojos azules y mirándole con un gesto pícaro.

-Vuelves a equivocarte, Korra.

-¿Ah, sí? Sorpréndeme.

La morena se inclinó sobre Korra y pasó una mano por su abdomen con suavidad. Besó el lóbulo de la oreja de Korra y lo mordió antes de decir con voz grave:

-La noche aún no ha acabado.

Korra cerró los ojos al notar el calor del aliento de Asami en su oído. Se notó arder de nuevo pero era consciente de que ahora le tocaba a ella ser tocada… y francamente tenía demasiadas ganas de comprobar lo que las habilidosas manos de Asami podrían hacer en su cuerpo.

Sin mediar palabra las manos de Asami recorrieron su cuerpo, subiendo desde su abdomen hasta su pecho mientras su boca estaba ocupada en su oreja, cuello y hombro. Fue consciente de un mordisco un tanto más fuerte en su cuello de lo que hubiera esperado, aquello dejaría marca al día siguiente, pero en ese momento nada le importaba más allá que sentir a Asami contra ella, su calor, sus labios y sus manos provocándola y haciendo que hasta la última célula de su ser clamara por ser tocada por aquellas níveas manos.

Poco a poco Asami le quitó el sujetador para acariciar y besar sus pechos y ella se entregó al contacto pensando que hacía tiempo que no le afectaba tanto el tacto de una persona y eso que sospechaba que Asami no había hecho nada más que empezar con ella… y aquello le gustaba. Aún sentada sobre ella, la morena le quitó el resto de la ropa interior y Korra le ayudó antes de que empezara a mover sus caderas en un lento vaivén.

Korra hizo ademán de tocar el cuerpo de Asami, pero la morena se lo impidió y colocando las manos de Korra sobre las caderas de la chica que estaba moviéndose encima de ella, acompañando el movimiento de Asami.

Cerró los ojos cuando las manos de Asami apretaron con fuerza sus senos y comenzaron a jugar con sus pezones justo antes de que notara cómo uno de ellos quedaba atrapado en una boca de rojos labios. Notó la lengua de Asami rodeando su piel y dejó salir un suspiro ahogado, lo cual pareció encantarle porque continuó con su particular tortura al menos unos segundos más antes de repetir su actuación con su otro pecho.

Cuando Asami pareció cansarse aquella zona de su cuerpo, pasó de nuevo una mano por los abdominales de Korra arañando la piel morena a su paso. Korra se descubrió disfrutando de aquel contacto que aunque un poco doloroso, le resultó sumamente placentero.

-Hmmm, no sabía que eras de esas a las que le gustaba un poco de daño.-escuchó decir a Asami.

-No es así, pero he de reconocer que alguna de las parejas me han arañado la espalda en mitad de algún orgasmo… y la verdad es que lo he disfrutado. Significa que lo he hecho muy bien.-Korra miró directamente a los ojos a Asami, provocando que se le dibujara una lujuriosa sonrisa en los labios.

-Eso tendrás que demostrármelo después, ¿no crees?

-Puedo hacerlo ahora mismo… si me dejas.

Una de las manos de Korra abandonó las caderas de Asami y la dirigió a la cara interna del muslo de la morena, intentando llegar más abajao pero ésta le frenó su avance.

-No vas a salirte con la tuya esta vez, Korra.-le dijo Asami mientras movía una de sus manos por detrás de su cuerpo, poniéndola en la entrepierna de Korra.-Me toca a mí.

Sin parar de moverse sobre ella, Asami acompasó los movimientos de su cadera con los de su mano y Korra se abandonó a aquel ritmo lento pero constante, siguiéndolo con sus caderas y siendo cada vez más consciente de la humedad que comenzaba a formarse entre sus piernas. Sabía de sobra que Asami lo notaría pero en aquel momento solo deseaba ser tocada por aquella diosa de piel de marfil que se contoneaba sobre ella.

El ansiado contacto llegó por fin y Korra acabó entregándose por completo al tacto de aquellos habilidosos dedos en su zona más sensible, podría haber jurado que Asami estaba dentro de su cabeza ya que se movía tal y cómo ella hubiera deseado, tocándola donde deseaba ser tocada en todo momento.

Soltó un suspiro ahogado cuando notó los dedos de Asami dentro de ella, moviéndose a ritmos alternos que ella acompañaba con la cadera, sumiéndose las dos en un vaivén acompasado casi a la perfección.

Poco a poco Asami fue aumentando el ritmo y ella lo seguía casi con desesperación, sintiéndose arder a cada segundo mientras su cuerpo clamaba por más.

Un calor repentino le inundó y toda la tensión que había ido acumulando se disipó en forma de corriente eléctrica que sacudió hasta la última fibra de su ser. Se abandonó a esa sensación mientras el orgasmo le sobrevenía, al cual respondió con un fuerte movimiento de caderas y ahogando algunos gemidos mientras la mano de Asami seguía torturándola, probablemente como una especie de venganza por su comportamiento de antes.

Unos últimos espasmos le recorrieron mientras la sensación anterior iba remitiendo y su corazón volvía a tener un ritmo más tranquilo, sin embargo Asami aún no paraba por lo que aunando fuerzas, Korra se incorporó, sentándose sobre la cama y elevó el peso de Asami con los brazos para tumbarla en el colchón, rompiendo el contacto.

Asami se rio tumbada boca arriba.

-No esperaba que tuvieras tanta energía después de lo que te acabo de hacer.-le dijo la morena.

Korra le miró con un gesto de fastidio antes de desplomarse a su lado.

-Te he dicho que soy una guerrera.

Aquello arrancó una nueva carcajada de los labios de Asami, que se puso de lado y se acomodó en el hombro de Korra, rodeándole el abdomen con un brazo. Korra pasó u brazo por debajo del cuello de Asami y la abrazó contra ella, acercándola más a su cuerpo mientras depositaba un beso en su pelo.

-Es usted un poco vengativa, señorita Sato.

-Tal vez, pero te lo merecías.

-Esa será tú opinión.

Asami le besó el hombro y le miró con una sonrisa que Korra le devolvió mientras le acariciaba el pelo.

-Tal vez lo de esperar haya sido un fastidio… pero con tal de acabar así merece la pena.-comentó Korra.

La morena asintió con la cabeza ensanchando su sonrisa.

-¿Te alegras ahora de haber tenido paciencia conmigo?-le dijo Asami.

-Uy, no sé, no sé…-dijo Korra para fastidiarla.-A lo mejor es mucho tiempo para algo tan bueno…

Asami enarcó una ceja con gesto divertido antes de besarle y Korra comenzó a acariciar la curva que dibujaba su figura. Sus dedos acariciaron el contorno del tatuaje y se lo quedó mirando intentando adivinar su significado.

-¿Te gusta?-la voz de Asami interrumpió sus pensamientos.

Korra asintió con la cabeza.

-Es casi tan bonito como tú.-le guiñó un ojo, haciendo que Asami se sonrojara.

-Calla, idiota.

Korra se rio y besó la punta de la nariz de Asami.

-Me lo hice en honor a mi madre.-dijo Asami después de unos segundos.-Cuando era pequeña mis padres y yo solíamos ir a un campo que hay a las afuera de la ciudad, a mi madre le encantaba ir en primavera, ella solía pintar algún paisaje de vez en cuando. Recuerdo que una vez me asusté porque una flor se estaba rompiendo y mi madre me explicó que eran dientes de león y sopló lo que quedaba de la flor… Cuando ella murió no volvimos a ir al campo nunca más, de modo que decidí honrar su memoria de esta manera. Este tatuaje me recuerda a ella…

Korra se quedó callada ante la historia de Asami y la estrechó con más fuerza en sus brazos.

-Me parece una idea genial, seguro que a ella le encantaría.

Asami le miró con un rastro de tristeza pero con una sonrisa agradecida antes de sacudir la cabeza y alegrar el gesto de inmediato.

-¿Y qué hay de tus tatuajes?

-Este del brazo es en honor a mi familia, venimos de la Tribu del Agua del Sur y hace siglos todos llevaban una banda en el brazo con este símbolo, me parece importante recordar mis raíces.-giró el cuerpo para enseñarle la espalda donde se encontraba un intrincado tatuaje.-Esta es Raava, es una especie de divinidad nuestra, es un espíritu de luz y paz, simboliza todo lo bueno y en cierto modo forma parte del equilibrio de todo.

-Mmm, eso es muy interesante, tienes que contarme más de tus antepasados.

-De acuerdo… pero no esta noche. Esta noche tengo otros planes…

Korra la miró con una media sonrisa que Asami le devolvió.

-Me muero de ganas de descubrir tus planes.

La chica de ojos azules sonrió aún más y volvió a situarse encima de Asami, volviendo de nuevo a besarle sin piedad.

El amanecer les sorprendió enredadas en el cuerpo de la otra y en cuanto escucharon el primer canto de pájaro decidieron que era hora de un merecido descanso.

Se durmieron profundamente en los brazos de la otra con una sonrisa en el rostro.