Lamentablemente no me pertenece y no he creado Fullmetal Alchemist.
Muchas gracias a HarnieBran por tu comentario y no te preocupes que este capítulo es más bonito y cursi que lo anteriores o quizás no?
10:45 am despacho del führer, comando Central
La mañana transcurría con total normalidad después de aquella conversación que tuvimos, hace cuatro meses que me había enterado de que estabas saliendo con una mujer desde hacía dos. Ahora habían pasado seis meses desde que empezaste aquella relación, he oído que ya te has prometido ante un montón de gente, hiciste eso de arrodillarte, sujetar la caja de un anillo y pedirle que se case contigo nunca fue de mi gusto y sospecho que tampoco el tuyo porque aún recuerdo cuando hablamos sobre el tema.
*FLASHBACK*
- Me he enterado de que el soldado Smith le ha pedido matrimonio a su mujer por todo lo alto.
- Sí, eso he oído.
- Todas las mujeres sueñan con ese momento. Teniente y a usted ¿cómo quiere que se lo propongan?
- Me temo que yo no me incluyo con todas las mujeres en este caso, Señor.
- No me diga que nunca lo ha pensado teniente.
- No, señor.
- Pues piense lo ahora.
- ¿eh?, ¿Qué lo piense ahora, señor?
- Sí, vamos, necesito calmar mi curiosidad.
- Emm, creo que sería algo íntimo simplemente los dos, no querría que se arrodillase ni nada de eso, simplemente creo que querría que sacara un anillo entre sus dedos y simplemente me preguntara…- en ese momento me quede pensativa.
- ¿preguntara el que?
- Me preguntara si quisiera que estuviera a su lado en esta vida y en la siguiente.
- ¿En la siguiente?
- Sí, hasta el infierno.
- ¿Cómo conmigo?
- No
- ¿No?
- La promesa que él me haría no sería una promesa de protección sino una de amor, es totalmente distinto, sería una promesa de que estaría a su lado para amarle por el resto de mi vida aquí y en la siguiente y él me prometería que estaría a mi lado en esta vida y en la siguiente para amarme.
-Es una buena manera de prometerse sin duda.
*FLASHBACK*
Esta mañana parecía ser como otra cualquiera, me había levantado temprano y había entrenada en el campo de tiro antes del desayuno. Pero el lobo no enseña los dientes hasta que está a punto de devorarte y fue hasta que se abrieron las puertas cuando vi los dientes pertenecientes al lobo que si pretenderlo me había comido entera sin siquiera habernos vistos una sola vez. Pero antes de esto estábamos hablando en tu despacho cuando el lobo o más bien la loba apareció. Vaya, pero ¿Qué estoy diciendo? sueno como una novia celosa y ni siquiera soy tu novia. Son este tipo de sentimientos que me haces sentir y que tanto odio aunque reconozco que hay otro que me gustan y me producen adición sentirlos.
- Estos son los documentos que pidió para aprobar la nueva ley, deberían entregarse al congreso para que…- En ese momento fui interrumpida, abriendo las puertas rápidamente sorprendiéndonos a ambos pues no se esperaba ninguna cita programada para esta hora.
Quien interrumpió era alguien que yo no conocía. Una mujer de estatura alta, esbelta, delgada, guapa, ojos avellana y un pelo moreno que se apoyaba en los hombros.
- ¡Buenos días, Roy!- espera ¿te ha llamado Roy?, ¿Por qué te llama Roy?, eso no me lo esperaba pero me molesta que te llame Roy. La mujer siguió entrando por el gran despacho hasta detenerse enfrente del enorme escritorio donde ambos estábamos detrás con mucho papeleo.
- Señorita, no puede dirigirse al führer de esa manera tan irrespetuosa y mucho menos sin pedir cita previa.- Dije de manera autoritaria, defensiva y sería, solo pude pensar en ¿Cómo es posible que haya entrado hasta el despacho pasando los controles de seguridad de la entrada?
- Tranquila Teniente, ella es Laura, ella es… mi prometida.- Dijiste apenado, como si realmente no sintieras todos los sentimientos que acarrean esa palabra, sentimientos que pareces no tener por esa mujer.
- ¿eeeh? Disculpe señor, no estaba informada de ello y también disculpe mi ignorancia ¿Señorita…?- Dije totalmente asombrada y luego intente disculparme simplemente por educación.
- Oh, ya veo, tranquila llámeme Laura, todos me llaman así pero la próxima vez que se dirija a mí de esa manera será mejor que no vuelvas al comando Central sino quieres que Roy te-
- ¡Basta, Laura! Ella te ya te ha pedido perdón y será mejor que no vuelvas a dirigirte de esa manera a mi teniente.- Dijiste levantándote de tu asiento y colocando las manos encima del escritorio de manera defensiva y protectora hacia mí, rara vez te he visto tan enfadado por un comentario ofensivo.
- Será mejor que me vaya y disculpe de nuevo mi insolencia, Señorita Laura.
- Esta bien, creo que me he sobresaltado y no me pensado que quizás no me conocías ¿teniente…?
- Teniente Hawkeye.
- Teniente Hawkeye, me suena mucho ese nombre, espera he oído hablar de usted a mi tío.
- ¿Su tío?- preguntaste intrigado.
- Sí, mi tío Grumman, fue él quien nos presentó, el caso es que he oído que es una increíble francotiradora.
- Espera un momento, ¿el ex-führer, el señor Grumman, mi antecesor, él es tu tío? - Dijiste, estabas tan sorprendido como yo, creo que ese es un dato que ambos desconocíamos.
- Sí, claro por eso me conocía y me presentó a ti.
- Él me habló de una joven que conocía, no me dijo que era su sobrina.
- Sí, bueno, seguramente te lo dijo para que me conocieras como realmente soy, pero en verdad soy Laura Grumman, soy su única sobrina, por eso me tiene tanto cariño y afecto.- Dijo ella como si se tratará de un dato sin importancia y con falta de cualquier relevancia en el asusto.
- Creo que esto es una conversación que no me concierne, Señor. Más tarde le entregaré los documentos restantes sobre la nueva ley antes de que se los de al congreso.- La verdad es que no quería escuchar más sobre una conversación en la cual te explicaban cómo fuiste engañado para ser el futuro marido de la sobrina de Grumman.
- De acuerdo, teniente y siento lo ocurrido.- Ambos sabíamos que no se refería a la forma en la que me hablo Laura sino el hecho de haberla conocido cuando le pedí que no me diera detalles sobre la relación porque sabía que sería doloroso justamente como lo fue ahora.
- No se preocupe, Señor.- Dije esto con una sonrisa fingida para que no te sintiera culpable por lo ocurrido aunque sé que no sirve de nada, siempre has reconocido mis sonrisas verdaderas de las falsas.
- Vaya no sabía que las tenientes fueran tan guapas.
- No es por eso por lo que es teniente.
- ¿A qué te refieres?
- Ella ha sido mi soporte durante muchos años, estuvo en la guerra de ishbal, en mis ascensos para ser el nuevo führer, en el golpe de estado y ahora en la cima. No te pido que seas amiga de ella pero si te pido que comprendas que ella ha sido y es un parte de mi vida quizás por eso no quiero la protejo demasiado porque ella me ha estado protegiendo todo este tiempo.
- Esta bien, intentare ser simpática con ella al fin y al acabo seguro que ella es la sensata y seria aquí, así que si no fuera por ella seguro que habrías muerto.
- En eso tienes razón.
- Dime Roy, ¿crees que la teniente Hawkeye tendrá alguno amiguito especial?
- ¿A qué te refieres con amiguito especial?
- Vamos Roy ya sabes a que me refiero.
- Creo que no.
- Entonces iré a hablar con ella, todos tenemos derecho a tener alguien especial que nos quiera y seguro que ella está esperando el suyo
- No creo que eso sea una buena idea
- Claro que sí, ya verás estará de mejor humor, descargará mayor endorfinas y tendrá la piel suave y tersa como la piel de un bebe.
- ¿Está hablando de una relación amorosa o de sexo?
- Seguro que si tiene un novio ya no estará tanto por aquí.
- ¿eeh?
- jajaja ¿De verdad piensas que voy a dejar que una mujer tan guapa y con un cuerpo increíble se pasee por el comando Central donde trabajas sin que ya tenga dueño?
El pelinegro se quedó en shock ante la idea de que Hawkeye tuviera a alguien que le hiciera y le dijera todas las cosas que él quería decirle y hacerle nada más en pensarlo le hervía la sangre y se le ponían las orejas rojas. Poco a poco se fue calmando pues se había dado cuenta lo que debía sentir Riza desde hace 4 meses cuando se enteró de la noticia. Se estaba dando cuenta de lo egoísta que era pues aunque no la podía tener tampoco quería que nadie más la tuviera. No quería que nadie más tuviera el privilegio de susurrarla, besarla, tocarla, rozar su manos sobre su espalda desnuda la cual no tenía otro adjetivo más que el de hermosa, una espalda que nadie podía conocer y que solo ellos tenía el privilegio de conocerla bien.
