Disclaimer: Los personajes de Sailor moon no me pertenecen, éstos son de Naoko Takeuchi, la culpable de tanto delirio colectivo. Yo sólo me adjudico la autoría de la historia y ya saben, tengo el muñeco vudú listo por si alguien se le ocurre tomarla sin permiso [xD]
Bienvenidos nuevamente a mi rinconcito de FF. Como es de costumbre, ofrezco disculpas por el retraso, pero la vida demanda mi constante alerta así que hice el intento por actualizar lo más rápido, dentro de lo que pude.
Comento que en este capítulo nos enfocaremos a leer cosas felices y el próximo ¡ufff! se viene con mucho más de eso, ésta es solo la antesala para que nuestra Serena sea feliz ;D
No tengo mucho más que decir por acá, en realidad no quiero darles la lata por más tiempo jajaja, así que espero que disfruten la lectura.
¡Nos leemos abajito!
POV Darien
Jugada arriesgada, lo sé, pero no puedo evitarlo…
Como si fuera un detective en plena misión, me encuentro a las afueras de la casa de Serena a la espera de que ella salga, se asome, lo que sea, lo único que sé es que su actitud me preocupa.
Ha pasado una semana exacta desde el día en que nos besamos y desde ese entonces, no he vuelto a tener comunicación con ella.
En esto, debo recalcar, largos siete días, han pasado varias cosas, pero una de ellas y la más importante, me lleva a estar aquí, dejando aflorar todo mi lado más psicopático con tal de poder esclarecer todo con la chica que me interesa.
Hace tres días y sin saber que fui un completo idiota, fui a visitar a mi ex novia a su casa. Allí y como era de esperar, me encontré con sus padres, los cuales me saludaron con el mismo amor de siempre, por lo tanto, supe ya que algo andaba mal.
Llamaron a Michiru y esta me recibió como jamás lo pensé posible. Se abalanzó sobre mí y me besó largo y profundo, después me abrazó como si nada y muy contenta anunció que me llevaría a su recámara porque teníamos "cosas que hablar"
—Que alegría ver que retomaron su compromiso.
Mi ex suegra dijo esto y me quedé mudo… ¿qué diablos estaba pasando?
Idiotizado por mi propia nula capacidad de decir algo al respecto, me dejé guiar por la mano de Michiru, llegamos a su habitación y creo que recién después de cinco minutos, fui capaz de pronunciar alguna palabra.
—¿Podrías explicarme qué rayos fue eso?
Exigí una respuesta inmediata, pero no la recibí hasta varios segundos después.
Michiru me explicó que por sanidad mental, les había dicho a sus padres que ambos retomamos nuestra relación.
No fue para nada cómodo escuchar semejante cosa, pero ante las lágrimas de mi ex, calmé la inminente necesidad que sentí de gritarle, ya que obvio, lo que había hecho no fue más que una locura.
Tras detener sus lágrimas por un instante, Michiru me suplicó mantener el secreto por un tiempo; el motivo, fácil, lo que siempre he sabido, sus padres no aceptan su condición sexual y sobre ella, recae el peso que significa el ser la única que podría generar descendencia en su familia, algo sumamente desgastador, no hay por dónde negarlo.
Le pregunté sobre su relación con Haruka y como ya sabía, fue la propia Michiru quién cortó el lazo entre ellas, pero conociéndola como la conozco, es obvio que se encuentra enamorada, pero lo triste es que ni siquiera en nombre de ese amor, es capaz de defenderlo y hacer de su vida lo que realmente quiere.
Dentro del claro contexto de incomodidad entre ambos en ese momento, le advertí que semejante mentira como la suya no traería algo bueno, ni siquiera útil, porque no, no accedí a prestarme ante la escena que quería armar ante los ojos de su familia, así que a partir de ese día, tendría el tiempo contado para decir la verdad.
Cuando se lo dije, su reacción fue evidentemente llena de enojo, se sintió incomprendida, sí, lo tuve claro, pero antes de que pudiera intentar convencerme, le expliqué el real motivo de mi visita, que por supuesto, no era social a base de nada.
Lita y yo estuvimos hablando un poco ese mismo día y si bien no la conozco, supe que algo pasaba y no era bueno, pero más claro fue que se trataba de Serena o más bien, algo que la inmiscuía a ella, por lo cual y tras un breve "tira y afloja", Lita me explicó a medias ciertas cosas.
Supe que Natsuko la había llamado para molestarla y de paso, hablar pestes en mi contra, dentro de ello, salió a flote el nombre de Michiru, algo sumamente perturbador ya que no pensé que tendría que lidiar con ella en todo esto, pero tras la aclaración que me dio la amiga de mi rubio torbellino, pude atar cabos sueltos.
No pensé que mi ex tenía punto de conexión con la hermana de Alan, aunque sé que el mundo es más pequeño que un pañuelo, mi especulación no llegaba a ese límite. Tampoco es algo que me interese mucho -por no decir derechamente "nada"- lo que me molestó es que usando el nombre de Michiru, Natsuko haya podido provocar un mal rato en Serena. Digamos que todo va con un ánimo de defensa hacia ambas, porque sé que mi ex, por muchos defectos que tenga, no es precisamente una chismosa y menos que ande por la vida con ánimos de destruir a alguien, pero veo que en el caso de Natsuko es todo lo contrario.
Lita me explicó de paso, que su intención era no contarme sobre eso porque sus demás amigas se lo habían sugerido, pero se nota que la chica es transparente y no puede ocultar lo que le incomoda, además, queda en evidencia que su amistad con Serena, es sumamente grande.
Le pedí más detalles al respecto y no fue mucho lo que conseguí, tal vez tuvo miedo de confiar en un desconocido y ahí, ni siquiera Andrew pudo ayudar, que incluso estando presente para apoyar mi punto, no pudo hacer mayor cosa a mi favor.
Me dio dos consejos: el primero, entender a Serena, ya que probablemente y por su conocido "modus operandi" iba a querer alejarse de mí; dos, preguntar directamente a la fuente de todo sobre lo que pasaba y como sé que no se refería a Natsuko, fui donde Michiru.
Rápido y directo.
—Supe que una nueva amiga tuya se tomó la molestia para llamar e insultar a Serena, de la cual obviamente, ya tienes conocimiento. Tu nombre salió a flote y quiero saber qué tienes que ver con todo esto.
Michiru rio con sarcasmo vivo, supuse que mi puesta en escena como "príncipe que defiende a su princesa" le causó gracia, pero no fue eso.
—Natsuko es una niñita que si se muerde la lengua, quedaría aturdida con su veneno por semanas.
Dicho esto, mi ex se levantó de su cama, se paró frente a mí y observó varios segundos. Supe que quería ver lo que mi boca callaba, básicamente quería ver cuan interesado estaba realmente en Serena, algo que creo, comprendió.
—No tengo tiempo ni ganas para hacerle guerra a alguien que no conozco, eso lo sabes, Darien, pero no puedo negar que los celos me controlaron cuando supe que alguien más había llegado para conquistarte… sentí que te estaba perdiendo definitivamente, no como novio, sino como realmente el único que puede ayudarme.
Michiru posó su cabeza sobre mi pecho y después, abrazó lenta pero fuertemente. No correspondí al abrazo, pero me mantuve inmóvil tras escuchar nuevamente sus sollozos.
—¿Por qué destruí lo que teníamos con tal de meterme con una chica y cumplir un tonto deseo momentáneo?, ¿tienes idea de cuánto me arrepiento?
Bajé la mirada y noté que nuevamente ella explotó en llanto.
Conozco su historia como nadie y sé que por cada suposición de su padre respecto a su condición sexual, no le cuesta únicamente un regaño, por desgracia, Michiru vive el mundo con doble cara que suelen tener las chicas de su tipo; perfección por un lado, total destrucción en el otro.
La violencia psicológica es más dañina que la física, pero ella ha recibido ambos tratos desde que se supo su verdad, algo que en más de una ocasión, me ha hecho sentir completamente impotente por no poder ayudarla de una manera que nos acomode a los dos.
Perdí la cuenta de cuántas veces le sugerí a Michiru el tomar las riendas de su camino, buscar un trabajo, vivir de manera independiente y así, poder hacer con su vida lo que mejor le plazca, pero el miedo que ella siente por dejar todo lo que tiene hasta ahora, le impide hacerlo, sí, su estatus social, comodidad, pero por sobre todo, un nombre intachable que mantener ante el mundo en el cual siempre se desenvolvió, el mismo que la acusa y castiga por ser "un bicho raro", antinatural, alguien que simplemente perdió la cordura.
Susurré su nombre, ella contuvo la respiración y me abrazó con más fuerza, sé que con la única persona que se muestra vulnerable, es conmigo.
—Te he dicho que de ser necesario, podría ayudarte para que te establezcas sola para liberarte del yugo de tus padres —Dicho esto, Michiru se separó un poco de mí, observó incrédula y también triste.
—Quedaría completamente sola, Darien… sabes que no tengo a nadie más que a ellos, me han dado todo y yo soy lo único que tienen, no puedo fallarles, por eso les mentí y lamento haberte arrastrado a ello, pero estaba desesperada, quería que me dejaran en paz y decirles que volví contigo, fue la única manera de lograrlo.
—Tú creaste una distancia entre nosotros, pero ahora sabes que más allá de eso, hay una pared gigante, y sí, es Serena.
Michiru terminó por alejarse y regresó a su cama. Volvió a observarme en silencio, pero esta vez lo hacía de manera seria, acción igualada por mí, pues yo fui a su casa para hablar de ello, no otras cosas.
—¿Realmente te gusta tanto esa niña? —sus ojos imploraron por una respuesta en negativa, pero cuando escuchó lo contrario, Michiru terminó por derrumbarse.
—Me gusta como jamás creí que una chica me volvería a interesar.
Otra vez el silencio reinó entre nosotros, pero después de un rato, mi ex fue capaz de hablar.
—No tengo mucho que decir al respecto, pero si hay algo que te sirva, te lo diré. Natsuko es una alumna mía, intento enseñarle a tocar violín y cuando noté que no asistía a las clases, me ofrecí para ir a su casa y seguir con las lecciones. De Serena he sabido dos veces: cuando la vi en el departamento de Andrew y en el momento que Natsuko la nombró tras verte con ella en el hospital donde se atendía. Reconozco que en este instante me dejé llevar por los celos, pero debes entender que no es fácil ver que tu ex prometido ya se volvió a enamorar.
—Sí, lo sé, me pasó lo mismo cuando te vi con Haruka —esta vez no me quedé callado. En muchas cosas puedo sentir empatía con ella, pero en otras, me niego.
—Me he cansado de decirte que ella y cualquier otra persona, solo fue un error, nada más, tengo claro que tú has sido lo mejor de mi vida, también sé que fui yo la tonta que te dejó ir y que ahora ni siquiera tengo cara para estar reprochándote cosa alguna. Sabes que quiero volver contigo y que cumplamos esa vida con la cual soñamos —no la dejé terminar.
—Eso ya no pasará, Michiru, entiéndelo de una vez y ni siquiera creas que es por "culpa" de Serena, porque si ella no estuviera presente en mi vida, créeme, pensaría lo mismo de todas formas. Nuestros caminos se separaron, sabes que tus deseos por cumplir son otros y en el fondo yo no soy parte de ellos, pero mientras no lo asumas, vivirás sufriendo.
—No tengo nada que asumir.
—¿Bromeas? —no pude evitar evidenciar para ese entonces, mi enojo.
—Ya te dije. Haruka fue un error, nunca volveré a estar con una mujer porque eso no es para mí. Mi vida debe consistir en una familia, tener hijos, un esposo, nada que esté fuera de ello puede convertirse en una realidad —qué pena… eso me provocó escucharla negada ante su propia verdad.
—Está bien, hazlo si deseas, pero no seré yo el hombre con el cual tendrás un hogar.
Tan enojado a como estaba yo, también lo estaba ella, quizás fue la primera vez que me escuchaba totalmente decidido y a diferencia de muchas ocasiones, no me mostré idiotizado por lo que era capaz de provocar en mí… si debo ser sincero, hasta poco antes de conocer a Serena, creí que aún estaba algo enamorado de Michiru y en alguna ocasión, sí pensé en regresar con ella, incluso habiendo pasado lo que… bueno, lo que pasó. Pero después supe que no, sólo estaba confundido porque en la práctica, ella jamás ha marchado de mi vida.
—Lo único que te voy a pedir, es que no le digas a mis padres que en realidad no estás conmigo —pensé mucho antes de darle una respuesta, una que me acomodara tanto a ella como a mí, pero creo que dentro de todo, hice lo mejor.
—No se los diré yo, se los dirás tú y espero que sea antes de que algún día me vean con Serena.
—¿Tan seguro estás de que ella aceptará ser tu novia? —orgullo herido de mujer, fue obvio. Si su mirada hubiera sido fuego, me quemaría.
—Sí, me tengo fe —le guiñé y parece que mi cuasi arrogancia, le causó gracia dentro de todo.
—Bueno…
La resignación de Michiru era obvia…
Aunque nadie lo crea y dentro de lo que cabe, ella no es la víbora que todos piensan. Llámenme loco, estúpido por casi defender a alguien que comprometida conmigo, me fue infiel, pero aprendí a no juzgar demasiado a las personas e intentar ser práctico por mi propio bien, pienso que jamás resulta sano quedarse pegado a los recuerdos y que hay cosas que no tienen solución, al menos humanamente alcanzables, por lo tanto y en lo que respecta de mí y Michiru, ya dejé de darle vueltas al asunto.
¿Me engañó?, sí, ¿Fui el hazmerreír de la universidad?, claro, ¿me costó dar un real término a todo? por supuesto, pero si hay algo realmente triste, es no poder vivir y aceptar lo que uno mismo es y eso, es lo que vive Michiru.
No quedó nada más que hablar, así que me marché y en realidad, ni siquiera tuve la cortesía de decirle adiós, supe que ella no quería escucharme más y la verdad, yo tampoco.
Para mi fortuna, los padres de ella no estaban, así que mi retirada fue tranquila, al menos por ese factor.
Volví al departamento. Andrew y Lita estaban en la habitación de él y por supuesto, no iría a molestarlos con mi presencia, así que me limité a ir hacia al balcón para tomar un poco de aire y así, poder asimilar lo que estaba pasando, bueno, eso y mi negativa de ir a mi recámara, porque ya saben, a veces las murallas de los departamentos son un tanto… estrechas y no aíslan muy bien el sonido que digamos, así que como es tan fácil saber la respuesta de cuánto es uno más uno, la matemática de un departamento vacío más una pareja, tiene por resultado lo obvio, algo que por cierto, no me interesa escuchar.
No voy a mentir, al estar en el mismo balcón donde pude hablar por primera vez con Serena, sentí la necesidad de llamarla, saber si estaba bien y lo principal, que no dejara que la basura que Natsuko le había dicho, le hiciera daño, pero como dije, no voy a mentir… preferí no comunicarme con ella por ese medio y por lo mismo, ahora estoy acá, tres días después a las afueras de su casa.
Tal vez ahora reciba un nuevo sartenazo y bien ganado por venir a visitarla sin que ella lo sepa, pero si por algo no quise llamarla, fue para que no me cortara y todo quedara sin resolver; cara a cara las cosas cambian y es por ello, que estoy aquí.
Han pasado casi dos horas desde que decidí aguardar por ella, hasta ahora, ni luces de Serena y si lo pienso mejor, dudo que haya salido o que lo haga, porque si llegó a seguir las instrucciones del doctor, aún debe estar con el yeso en su pie.
Válgame dios, tras ciento veinte minutos quemándome dentro del auto, recién vine a deducir algo tan obvio… en serio, a veces no sé cómo rayos logré entrar a la universidad.
Salgo de mi auto y camino a paso seguro hacia la casa de Serena, pero acercándome a la puerta, algo parecido a un dolor estomacal me invade, dudo, por esta ocasión, que sea un malestar romántico, por decirlo de alguna manera, es nerviosismo en su estado puro y de aquellos que te dan los indicios de que cosas no muy buenas podrían ocurrir.
Toco el timbre y espero.
Toco el timbre de nuevo y sigo esperando.
Dicen que la tercera es la vencida; toco el timbre otra vez.
Nada…
Apoyo mi espalda sobre uno de los pilares del recinto, bueno, no me queda más que asumir que ella no está o bien, no le interesa recibir visita, así que creo que por hoy, deberé resignarme ante eso.
—¿Qué quieres?
Volteo rápidamente, miro hacia el frente como primera reacción y nada, giro y tampoco logro encontrar a la dueña de esa voz, ¿dónde diablos está metida?
Escucho como tose un par de veces para después decir:
—Arriba, tonto.
Como si hubiera leído mi mente, ella responde la interrogante que formulé en mi cabeza.
No me había fijado, al parecer, su recámara cuenta con un balcón que se encuentra directo hacia la puerta de entrada de su casa.
La veo y aunque no haya querido, Serena sonríe un poco al verme, así que desestimaré el tono ofensivo con el cual me llamó tonto, quizás le reclamaré más rato, por ahora no.
—Disculpa por no haberte llamado como lo prometí —la miro un poco avergonzado, tal vez no comprenda por qué no quise comunicarme con ella en estos siete días.
—No te preocupes, de todas formas no te hubiera contestado —de nuevo, esa poco sutil prepotencia en ella…
¿Lita le habrá dicho que fui a hablar con Michiru? Porque de ser así, no entiendo por qué debiera estar molesta, al contrario, fui a hablar con ella para que la dejara en paz. Quizás sea eso o tal vez y como toda mujer, realmente está enojada por no haber recibido la llamada que le fue prometida y por eso, ahora me habla como lo hace.
Su mirada me intimida demasiado, me observa de manera fija, implacable, diciéndome sin pronunciar una palabra, que con ella no podré "jugar" y no es que tenga pensado hacerlo, claro que no, pero eso percibo de Serena en este instante, un mudo aviso de que no soportará que le rompan el corazón nuevamente.
—¿Podemos hablar un momento? —sintiéndome como un niño pequeño que pide misericordia ante un mayor, le pido un minuto para charlar.
—¿Sabes? La verdad es que no ando con muchas ganas de ver a alguien, de hecho estaba durmiendo y me despertaste con el sonido del timbre, así que mejor vuelvo a la cama y no sé, tal vez hablamos otro día —no, no puedo permitir que vuelva a entrar a su habitación sin que antes me escuche.
¿Cómo persuadir a alguien como Serena?
—Está bien, pero en diez minutos vuelvo a tocar el timbre —una de dos, voltea y acepta a hablar conmigo o buscará algo para lanzarme desde el balcón y dejarme aturdido.
Trago saliva con dificultad, espero a que Serena voltee y diga algo, lo que sea, pero eso no sucede, se queda ahí parada sin siquiera dar un paso, no mueve un solo músculo y eso, hace que mi nerviosismo aumente.
Veo que al fin, al menos, voltea y me mira de reojo, eso sí, sigue dándome la espalda.
Intento distinguir sus muecas, si está disgustada, triste, nerviosa, pero no consigo nada, su rostro no expresa mayor sentimiento… comienzo a preocuparme más.
—¿Estás sola? —le pregunto a tono de voz moderado, no quiero que alguien más pueda escuchar lo que le digo, aunque en realidad no hay nadie cerca.
Serena asiente con la cabeza y baja la mirada. Ya veo, está triste, tal vez algo más ocurrió con sus padres ahora y ese sea el motivo por el cual no quiera saber nada de nadie.
—¿Quieres que vuelva en otro momento o…? —no me atrevo a terminar la pregunta, lo que seguía era "o no quieres verme más" pero ni siquiera quiero pronunciarlo, no podría recibir una respuesta afirmativa ante eso.
—No, no es algo contigo, disculpa… bajo enseguida —al negar rápidamente, veo que Serena se aleja del balcón y camina con cierta dificultad. Sí, mantiene el yeso aún, al menos ese ya es un alivio, se ha cuidado como le pedí que lo hiciera.
Espero lo que tenga que esperar con tal de verla, ya es ganancia que haya accedido a abrir la puerta y atenderme, así que no dejaré pasar esta oportunidad.
Han sido siete días completamente locos, he extrañado a este rubio torbellino de una forma bastante curiosa, la recuerdo y he reído como un niño pequeño, sus reacciones me encantan, su demencia es testimonio de su transparencia y son ese tipo de chicas las que me gustan.
Espero ansioso que abra la puerta, falta poco porque ya se escucha el crujir de su puerta de madera.
Ahí está… con su pelo revuelto e incluso, sí, algunos mechones dejaron evidentes marcas en su mejilla, se ve lindísimamente desordenada y lo mejor, no hizo nada para ocultarlo.
—La llave color rosa es la de esa puerta, no me hagas caminar más, por favor —diciendo esto, Serena me lanza su llavero y si no fuera por mi buen reflejo, me hubiera caído en un ojo.
—No te preocupes —le sonrío mientras busco la llave que ella me indicó, mientras tanto, me espera.
Abro la puerta con ansia disimulada, no quiero parecer más psicópata de lo que ya he sido este día, así que me mido, debo hacerlo si no quiero que esta niña me saque a escobazos de su casa.
Me acerco hacia ella con paso firme hasta el momento en que quedé a escasos centímetros de distancia. No sé cómo saludarla ahora que la tengo cerca, si darle un beso en la mejilla, en la mano o en sus labios… que sería la opción más agradable para mí.
—Qué gusto verte —tomo su mano y beso el dorso, sí, me quedé con esa alternativa.
—¿Quieres pasar? —su voz, sonando mucho más pacifista, me hace la invitación.
—Gracias —la dejo libre para que camine antes que yo y así, ingresar a su casa.
El silencio que aquí hay es casi sepulcral, pero al parecer ella lo disfruta así, aunque tengo la idea de que es justamente eso lo que le está haciendo mal, para alguien tan joven como ella, es necesario algún armonioso sonido que la acompañe, pero he de ser sincero, cuando uno se siente mal, sí vale la pena estar callado y no escuchar nada porque a veces resulta para peor.
Observo como Serena se sienta lentamente en el amplio sofá de la sala, yo busco lugar a su lado, pero a cierta distancia para así no incomodarla.
—¿Todo bien, cierto? —al preguntárselo, ella se encoje de hombros antes de responder.
—Supongo.
—¿Ocurre algo malo? —su mirada perdida en el vacío me preocupa, tal vez… algo nuevo ocurrió con ella y de ser así, no debe ser algo bueno.
—Hace un par de días, Sammy estuvo acá y charlamos un poco. Dijo que papá se casaría en cuanto saliera el trámite de divorcio con mamá, así que supongo que entre ellos ya no hay solución alguna —totalmente alicaída, mi pequeño rubio torbellino me confidencia su preocupación.
—Veo que mantenías la esperanza de que ellos volvieran a estar juntos —al comentar esto, Serena asiente y nuevamente, vuelve a encogerse de hombros.
—Y no sé para qué… ese famoso dicho de "la esperanza es lo último que se pierde" es una porquería que no sirve de consuelo para nadie —siento que lo que quiere hacer ella ahora, es llorar, así que acerco mi mano y la dejo encima de la suya.
Ante el contacto, Serena me mira y efectivamente, sus ojos se cristalizaron y aunque intenta disimularlo, no lo logra.
—Deja de mortificarte por los desaciertos de tus padres, no puedes hacer nada para combatirlo, por favor, no te entristezcas más… ¿te había dicho ya que te ves más linda aun cuando sonríes? —le regalo una sonrisa y gracias a dios, ella me corresponde con otra.
—En fin, disculpa, ¿qué es lo que te trajo por aquí? —queriendo cambiar el tema, Serena intenta mostrarse un poco más relajada.
—Primero el ofrecer una disculpa por no haberte llamado, a pesar de que dije que lo haría —terminando esto, Serena niega aun manteniendo la sonrisa en sus labios.
—No te preocupes, no soy de aquellas que se alteren por no recibir una llamada prometida —una cosa de dice su voz, otra sus ojos…
—De todas formas me disculpo —insistiré con tal de cambiar en lo que pueda, aquella mirada de tristeza.
—Está bien —misión cumplida.
—Lo siguiente que quería hablar contigo y por favor, no te enojes… es que hablé con Lita y me contó sobre aquella imprudente llamada que recibiste por parte de la hermana de Alan —al decir esto, Serena suelta mi mano, se pone de pie y camina en dirección a la cocina.
Tal vez no fue bueno decirlo "de buenas a primeras", pero tampoco ameritaba mucho rodeo.
Escucho que Serena al parecer, está sirviendo algo líquido, probablemente traerá refrescos y de ser así, asumo que la conversación dará para largo.
Cuando vuelve y en cuanto la veo, me paro para tomar la bandeja en la cual trae una jarra con limonada y dos vasos, los cuales dejo sobre la mesa de centro que está frente a nosotros una vez en el sofá.
Me sirve un poco de limonada y la acerca a mis manos, la recibo para que después ella pueda tomar algo también, lo que al estar listo, hace que se vuelva a sentar y esta vez, más cercana a mí.
—Siempre imaginé que Lita te diría algo, la conozco, esa mujer no puede callar mucho cuando la pones bajo presión —riéndose al respecto, Serena comenta que ya esperaba algo así.
—Si sirve de algo, no me contó con lujo de detalles y tampoco estaba muy contenta con haberme dicho algo —no quiero crear conflictos entre ella y su amiga, así que más valga la excusa.
—Da igual, la cosa es que… —haciendo un giro con sus manos la señal es clara, quiere que vaya al punto.
—Quiero saber… qué tanto pudo afectarte lo que dijo esa niña.
Serena toma un poco de su limonada y se toma un par de segundos hasta responder. Evidentemente el tema no la hace sentir a gusto, pero si quiero que lo de nosotros vaya bien, estas cosas deben ser habladas.
—No voy a mentir, si me molestó y mucho, pero no tanto por lo que haya dicho de ti, sino que sus ánimos de seguir fastidiándome la vida, me dejó algo triste. Yo no la busco, Darien y si tanto amó a Seiya, bueno, ya es de ella, no sé para qué sigue en guerra conmigo si ya obtuvo lo que quiso y la verdad, ya no me importa —noto, como siempre, la sinceridad y transparencia de Serena… me conmueve y enternece
—Comprendo —sé que quiere continuar, así que mejor la escucho.
—Los ataques de Natsuko son estúpidos, no sé ni para qué inventa cómo poder cruzarse conmigo y molestar, quiero que me deje ser feliz de una vez por todas, más ahora que por fin olvidé a Seiya y me volví a sentir bien gracias a tu…
—¿A mi…?
Silencio, pero de esos que si fueran eternos, no sería incómodo.
Me encanta cómo rehúyes tu mirada para mí en este momento, mi rubio torbellino, más cuando a la par, aflora un rubor en tus delicadas mejillas.
—A tu compañía —tras un par de titubeos, terminas la frase.
—¿Sólo eso? —quizás mi mirada suplicante es demasiado obvia pero…
—Sin presiones ¿ok? —sabía que buscaría cómo salir de mi "jaque"
—Disculpa, no quise incomodarte —siento mentalmente como si hubiera dado tres pasos atrás para distanciarme de ella y no molestarla.
—¡No, tú discúlpame, Darien!, lo que pasa es que… no sé, esto es tan raro, no lo esperaba y siendo sincera, no sé cómo asimilarlo —sonriendo algo nerviosa y pasando por sobre sus propios límites, creo que intenta hacerme sentir "menos mal"
—Serena, creo que solamente necesitamos saber algo —espero que no me mate por lo que diré—, ¿te gusto? Sólo dime eso y sabré qué hacer.
Mis ojos suplicantes buscan su mirada, la cual tras la pregunta, quedan fijamente abiertos, dejándome reflejar mi silueta en ellos.
Noto como nuevamente se sonroja y esta vez, sonríe de manera cálida y tranquila, además, ahora baja su mirada y pareciera como si mirase hacia su corazón, para encontrar respuesta a mi interrogante.
Niega y asiente al mismo tiempo, a la vez, balbucea algunas palabras que por desgracia, no puedo descifrar.
La espera me está matando.
—Darien…
Escuchar mi nombre pronunciado por el enternecedor hilo de su voz, invita a que mi corazón se acelere más de lo que puedo intentar disimular.
—¿Sí? —vuelvo a encontrarme con el mar de su mirada y entiendo la respuesta muda. Maravilloso.
—Yo… a ver, de partida no sirvo para estas cosas, así que no esperes una poesía de mi parte —señalándome con el dedo y con la advertencia comprendida, no me queda más que reír.
—Sólo dime —nuevamente tomo su mano y con esto al parecer, Serena se siente lista para hablar.
—Bueno… jamás te hubiera besado si no me… eso, si no me gustaras, tú sabes y… ¡ya deja de mirarme así! —¡auch! Por muy diminuta que sea su mano, enroscada para un puñetazo sí, me dolió y mucho.
—Oye, te pasas… ¿siempre que venga a verte me vas a dar un golpe? —sobándome el brazo y a la vez riendo, le pregunto a esta fierecilla si es prudente que mejor, vaya cotizando el precio de una armadura.
—Es lo más probable —claro, orgullosa de su respuesta, Serena ríe como nunca la había escuchado.
¿Tendré que dejarme golpear para poder hacer nacer esa reacción? Tal vez el sacrificio valga la pena.
Su sonrisa ligera enmarcada con esos finos labios de color fresa, es el trofeo que quiero recibir o más bien, la medicina que me quite el dolor y de paso, los moretones que tendré de aquí en adelante con tal de estar con ella.
—Está bien, mi rubio torbellino, te propongo algo —ya calmando mi risa, intento continuar con la conversación.
—¿Qué sería? —tal cual lo pronunciaría una pequeña niña intrigada, ella pregunta.
—Primero. Si Natsuko o cualquiera te vuelve a molestar, dímelo por favor y más si entre ello me nombran; no quiero que interfieran entre nosotros, nadie, ¿entendiste? Así que ya sabes, confía en mí aunque sea un poco por ahora, ya más adelante veré cómo logro ganarme tu total confianza —tal vez soné algo imponente, pero es necesario.
—Lo agradezco pero debes suponer que mis asuntos los manejo sola, así que no… —a ver, aquí te callas y punto.
Como si fuera hipnotizador, niego con mi dedo y con esto, Serena guarda silencio. No, no lo hace muy feliz, de hecho rodó sus ojos y bufó un poco… enojada se ve más linda, no me había dado cuenta.
—Ahora somos dos, ya no estás sola, vete haciendo la idea —aunque ella mantenga su expresión de indignada, sonrío al verla así… definitivamente estoy en calidad de idiota por Serena.
—¿Había dicho que no quiero presiones, cierto? —sí, pero ya no te creo.
Apenas abre su boca para hablar, Serena ríe e intenta con muecas varias, disimular esto, pero ya dije, no le creo, creo que al igual que yo, está disfrutando de esta cuasi disputa entre ambos.
—Creo que no te quedó claro —niego, simulando estar frustrado por su incomprensión—. Si vamos a estar juntos y ¡ah, escúchame! —no dejo pasar su intento de réplica—, vamos a hacerlo bien, o sea, con ciertas bases y códigos a los cuales ambos, no debemos faltar… sí, terminé, ahora puedes gritarme —terminado esto no recibo un grito, sino que otra de sus sonrisas.
—¿Alguna otra regla, señor? —arqueando su ceja y con simpático sarcasmo, me pregunta y menos mal, sin dejar de reír.
—¡Por dónde empiezo! —me dejo caer al respaldo del sofá, estiro mi mano y tomo dedo por dedo para hablar—. Primero, que si te vuelven a molestar, debes decírmelo.
—Ok… —Serena asiente con cierto tono y calma de reflexión.
—Segundo —alargando la letra "e" de la palabra, prosigo—, no más golpes, no al menos con objetos contundentes, no quiero acabar policontuso.
—¡Ya olvida el sartén! Te dije que fue un error… pero ya, promesa, no te pegaré, al menos no con objetos de cocina —tramposa.
—¡No, no, no! ni de cocina, baño o sala, da igual, los floreros cuentan y también los platos o lo que sea, duelen.
—¡Ay, pobrecito! —¿qué?
Serena se lanza a mí, rodea mi torso con sus brazos y deja su cabeza sobre mi pecho, la cual desliza como si se tratara de una pequeña gatita mimada y feliz.
Feliz, esa es la clave.
¿Hablar o quedarme callado y no arruinar el momento?
Es que…
—¿Darien?
—¿Sí?
—Llevas callado varios segundos y es como si apenas respiraras, ¿qué te pasó? —me abraza por primera vez y tiene cara para preguntarme por qué estoy al borde del infarto.
—Yo… pensaba en el tercer punto de la lista —idiota, hubiera sonado más creíble si no me hubiera puesto a tartamudear.
—¿Y ese sería…?
Levantándose un poco, Serena acaba de quedar con su rostro muy, demasiado, increíblemente cercano al mío.
¿Así quién se aguanta y no da un beso? A ver… ¿quién?
Yo.
En estos momentos, me odio ligeramente.
—Ya se me olvidó —suspiro y retuerzo mi rostro ante lo nulo que quedé por estar así con esta niña.
¿Cómo puede ponerme tan nervioso?
—Tal vez… puedo hacer algo para que recuerdes qué era lo que ibas a decir.
¿Pasará?
Sí.
Sus labios suaves como… vaya a saber dios qué es lo más suave del mundo, me besan con pausada ternura. Es un beso firme, pero a la vez tan delicado como el cristal, mezcla para el deleite de este humilde servidor, el cual se reconoce totalmente dominado por la hermosura de esta dama.
Mis manos quietas -que cómo sufren por estar así- descansan al lado y se mantienen fijas, qué daría por estrechar su breve cintura de muñeca, pero tal vez la cercanía que ella creó, puede pasar los límites de su comodidad si reacciono como realmente quiero. No, no se trata de llevármela a la cama ni mucho menos, aunque claro, la idea no es desagradable por ningún punto por donde se le mire, pero Serena no es de esas, ¡claro que no!, y tampoco me gustaría que lo fuera, de hecho, si algo me gusta de ella, es justamente el saber que es una de aquellas a las cuales primero debes hacer el amor, pero con su corazón.
Don cursi volvió, lo sé, no puedo evitarlo.
El tema es que sí, quiero tomarla, acercarla más hacia mí y hacer de este beso, uno infinito…
¿Estaré pensando mucho acaso?
"Quien no se atreve, no cruza el río"
Dejo mis manos sobre su espalda, sí, quería ir hacia su cintura directamente, pero mejor me dejo caer casualmente ahí a medida en que vaya cerciorándome de que el contacto sea bien recibido.
Es como si por un momento, Serena dejara atrás todos sus prejuicios y restricciones para así dejarse llevar por lo que ambos estamos creando. Lo único que espero, es poder mantener esta misma magia por todo el tiempo que ambiciono… ¿"para siempre" será mucho pedir?
Se separa lentamente de mí, abro mis ojos y me encuentro con su mirada eterna, es ahí donde encuentro mi verdad a su lado, el motivo por el cual estoy actuando como un romántico empedernido… ella.
Un encuentro casual para buscar cómo conocerla.
Una cita de urgencia al hospital para saber cuan frágil era su ser.
Un segundo a solas, para darme cuenta de lo mucho que necesitaba querer.
Un momento para besarla y querer hacerlo una y otra vez.
Una semana para darme cuenta de que, irremediablemente, me encanta.
—Serena…
¿Ya es obvio que me tiene entre sus manos, cierto? En caso de que tenga alguna duda, retomo el beso y pretendo no dejar ir a esta jovencita, al menos no después de unos suculentos minutos.
POV Serena
Estoy… haciendo esfuerzos sobrehumanos con tal de no salir corriendo de aquí.
No voy a decir que el estar besando a Darien es algo desagradable para mí, no, para nada, pero me da tanto, tanto miedo… de hecho, creo que si se lo contase a alguien, automáticamente ligaría a Seiya con mi sentir, pero no, no va por él, al menos no de una forma absolutamente directa.
Tengo miedo a amar, así de simple, tengo miedo de perder el control sobre mis sentimientos otra vez después de todo lo que me ha constado dominarlos o bien, hacer el intento. Sin embargo, no temo a sufrir nuevamente, porque aunque me lamento demasiado sobre lo que me ha ocurrido, he sacado fuerzas de no sé dónde para así seguir, porque tengo claro que el mundo no se detendrá por mi causa, así que si no caminaba por los caminos de la vida, pues me empujaban, así que también aprendí que el sufrir no es algo fijo, pero sí intermitente y se dará en distintos aspectos de mi historia.
Parte de mi enojo "con el mundo" es que automáticamente ven a alguien triste y en mi caso, soltera, es factor para pensar que sólo es por la desilusión amorosa, digo, sí, duele como el demonio y cómo lo saben mis pobres amigas, que han debido soportar mis innumerables ataques de llanto provocados por "Señor X", pero también saben que si algo es lo que me mantiene deprimida, es la ausencia de amor en el núcleo de mi mundo, donde Seiya hace mucho, dejó de ser parte esencial. Y bajo lo mismo, como dije recién, aprendí a controlar mis arrebatos y a limitar mis sentimientos hacia quienes no respondían con reciprocidad, en pocas palabras, me cansé de ser la que siempre entrega pero no recibe nada, me aburrió ser la que entregaba la otra mejilla hasta el cansancio… hay gente que simplemente no lo merece ni lo merecerá.
¿Cómo mantener mi filosofía de vida si en este momento, mi corazón late tan fuerte?
Me alejo de los labios de Darien para poder respirar un poco e intentar darle aire, no a mis pulmones, sino que a mis neuronas.
¿Eres real, Darien?
Me cuesta creerlo… es casi ilógico para mí que alguien pueda desprenderse de miedos y tapujos a la hora de querer, no sé, no pienso que sea correcto, pero hay que decirlo, muchas veces lo que resulta para bien, no es primeramente señalado como lo ideal…
Me gustaría confesarle que dentro de estos siete días, volví a sentirlo pero esta vez, en mis sueños. Hace mucho que no soñaba algo sin despertar para después llorar al darme cuenta que todo fue parte de mis ilusiones nocturnas.
He escrito sobre Darien en mi diario y siendo sincera, tampoco es que le haya dedicado hojas y hojas, pero sí se convirtió en un modesto recordatorio de alegría en una de sus esquinas e inevitablemente, las firmé con un pequeño corazón. Por eso no me importó el que no me llamara, estoy acostumbrada a las largas ausencias pero sobre todo, sé que él no tiene ningún deber conmigo, es total y absolutamente libre de mí y de mis problemas, por lo tanto, no iba a hacer yo un gran escándalo de celos o de chica ofendida, aunque un par de veces, sí, eché un ojo al celular por si algún mensaje extraño o una llamada perdida, se anotaban en la pantalla.
—¿Serena?
Al sentir como Darien me toma por los hombros y me remece un poco, siento como si mi mente hubiera quedado en negro… ¿cuánto estuve sin decir palabra?
—Dime —respondo, mostrándome tranquila.
—¿Te das cuenta que estar así se siente bien? —él y su risita torcida estilo "Elvis Presley" uno de mis grandes amores platónicos… fascinante.
—Lo sé —bajo mi mirada, la clavo en su pecho y me doy cuenta que de él, nació un gran suspiro.
—Pequeña, mira —acaba de rodearme con sus grandes brazos y sí, se siente bien, me gusta—, sabes que no tengo intención de presionarte ni nada, pero si en algún momento deseas algo más serio que esta "peculiar amistad" que sostenemos, dímelo ¿bien?
—¿Ése es el punto tres de tu lista? —ni yo me aguanto la boba sonrisa que se me escapa después de decir esto.
—El tres, cuatro, noventa… dependerá de ti —ups…
—Darien… me haces sentir mala si dices eso, es como si estuvieras al antojo de mis caprichos, eso no me gusta —ahora soy yo quien toma su mano, tal vez así comprenderá la sinceridad de lo que estoy diciendo.
—Dime entonces qué es lo que quieres —serio pero ameno al hablar, parece que él siempre es así.
—Yo…
—¿Sabes que si tenemos algo más, no tienes por qué darle explicaciones al mundo, cierto? —para decirme esto, Darien se ha acercado a mi oído y ha hablado bajito, acción que desencadena mi reacción, estremecerme.
—O sea, ¿quieres que te diga "sí" y ya?, ¿ahora? No creo que sea la ocasión correcta —miro a mi acompañante de manera intermitente y es porque… diablos, cómo me cuesta hablar sobre estas cosas.
—¿Quieres algo "por el conducto regular"? —ya he oído ese tono juguetón de su voz y comienzo a sospechar que ya Darien, tiene alguna loca idea para mí.
—Quiero que nos conozcamos más antes de seguir adelante, esa es la verdad —¿qué? tengo mi lado cursi-romántico, medio dormido, pero está.
—Entonces tendremos una cita… hoy —¿habla en serio?
—No sé si te fijaste bien, pero sigo enyesada, ¿quieres llevarme a algún lado saltando como conejo por doquier? —retuerzo mi cara al escuchar lo que he dicho, porque si algo queda de idea de citas en mí, el yeso no forma parte de ella.
—Dijiste que estabas sola ¿cierto?
—¿Sí… por?
Inevitable arqueé la ceja hasta que casi dolió mi párpado, pero es que no, a ver, punto en claro, puede que pase los fines de semana sola y todo eso, pero no significa que Darien ni nadie puede imaginar, pensar, sospechar o desear aprovecharse de eso… ok, mejor no lo lapido tan rápido, mejor espero que se le quite la risa…
¿Por qué se ríe tanto?, ¿será así siempre o… se ríe conmigo o de mí?
Punto que deberé aclarar más tarde.
—Antes de que me mates, déjame decir que si te pregunté el estar sola o no, era para que armáramos una cita aquí para que así no debas caminar y cansarte… descuida, Serena, jamás sacaría algún tipo de ventaja sobre ti y que no te guste —conste "y que no te guste", se me hace que este chiquillo es algo presumido, pero a quién le miento, me agrada así.
—¿Y por qué crees que pensé en otro tipo de cosas, ah? —no creo haber sido tan evidente ¿o sí?
—Fuiste demasiado evidente —rayos, aparte de ya saber un par de reacciones mías, encima lee la mente.
—A ver, lo pienso porque dudo mucho que seas un ser puro y casto y si llegas a decirlo, créeme, me reiré de ti por mínimo, media hora —al escuchar esto, Darien queda boquiabierto pero otra vez se echa a reír como loco.
—¿Y si dejamos ese tema para hablarlo en nuestra cita? —se puso nervioso, se puso nervioso, sí, lo canto, ¡se puso nervioso!
—Bueno, así tendrás tiempo para inventar alguna buena historia —le guiño y con esto, supongo que entenderá que acabo de aceptar su propuesta.
—Veamos —Darien da un vistazo a su reloj—, son las tres y media de la tarde, ¿qué te parece si "vengo por ti" a las ocho?
—¿Código de vestuario?, ¿me llevarás a un lugar lindo? —al notar que sigo su juego, él sonríe levemente y sé que se prestará para continuarlo.
—Creo que el restaurant Tsukino ha de ser bastante elegante, así que iré con algo a la altura, no quiero que a media cita, un guardia me eche por desentonar en el sitio —bobo… pero me haces reír…
—Sólo intenta mantener las manos quietas y estarás a salvo —bien dice mi madre: "entre broma y broma, la verdad de asoma" así que espero que con la indirecta, Darien no olvide este gran detalle.
Y como no hay más qué decir, ambos volvemos a reír en compañía del otro.
Tengo un buen presentimiento de todo esto, lo veo en los ojos de Darien, me da la impresión de que no mienten y que sus acciones, son totalmente verdaderas…
¿Estaré en los caminos del amor otra vez?
Tal vez sea muy pronto para saberlo o bien, hoy en nuestra primera cita, confirme mis sospechas.
—Bueno, señorita, se va haciendo hora de que me vaya —Darien se pone de pie y camina en dirección a la puerta, pero al llegar, se detiene—. Déjame ver si recuerdo bien… no chocolates, tampoco flores pero sí pastillas de menta, ¿cierto?
—Sí —respondo a viva voz, como si por un instante se me pasara lo amargada… boba, boba a más no poder.
—Supongo que llevarme las llaves de tu casa estaría mal, así que me veo en la obligación moral de devolvértelas —¡cierto! las tenía él y yo sin siquiera recordarlo.
—Déjalas ahí colgadas, en el perchero que tienes a tu derecha —apunto dicho objeto, Darien sigue mi señal y ahí las deja.
—Prohibido faltar a nuestra cita, ¿lo tienes claro?
—Creo que huir de mi propia casa y con un pie enyesado, sería poco probable, ¿no? —se pasa…
—Ah, muy bien, vas aprendiendo —¡simpático engreído!—. Nos vemos pronto, torbellino loco.
—¿Ahora es torbellino loco? —antes de que salga definitivamente, debo preguntarle sobre esto.
—Y acostúmbrate, porque te inventaré miles de apodos —y sin más, acaba de marcharse sin antes, guiñarme el ojo y acomodar sus lentes de sol.
Debo decir que no es muy frecuente que alguien me deje sin palabra alguna en la boca, pero diablos, él lo logra… y no es porque no se me ocurra qué responder, pero algo me da, es como si quisiera extender sus últimos dichos por varios segundos y no interrumpirlos con algún comentario que salga de mí… ¿desde cuándo tan respetuosa, Serena?
Escucho el rugir del automóvil de Darien, alejándose, lo cual me saca un poco de mi "estado idiota" y me doy cuenta de que estoy en un ligero problema.
¿Citas?, ¿hay algo más cursi que eso?, ¿por qué acepté?
Necesito ayuda y rápido. Hoy no podré contar con Lita, ella está junto a Andrew y según hablamos, se quedaría ahí este fin de semana. Tenerla ahora sería perfecto… me ayudaría a limpiar la casa, a preparar algo rico para comer e incluso, se tomaría el tiempo de intentar poner algún arreglo floral en contra de mi propia voluntad y alergia, pero ya mejor ni pienso en eso, Lita está totalmente descartada por esta ocasión y está bien, ella ahora está con su novio, no tengo derecho de quitarle tiempo a solas con él.
¿Rei será una buena alternativa? Obvio… ¡No!, de hecho se la pasaría reclamándome, diciendo que es muy pronto para tener una cita con alguien desconocido, que mejor debería preocuparme de reposar para sanar mi esguince y tengo claro que tendríamos una discusión de "aquellas", aunque tal vez a la larga terminaría por apoyarme, sé que ella también está ocupada hoy. Muy pronto entrará a la universidad y está muy comprometida con ello, por lo tanto, ella y Amy no son una opción real para darme una mano ahora, ya que seguramente, han de estar estudiando juntas.
Terror, me queda una sola alternativa… ¡Mina Aino!
Ella cocina peor que yo, me tendrá por horas eligiendo qué ponerme, me obligará a pasar por una tediosa sesión de belleza, que máscara para esto, crema hidratante para esto otro, que aquí, que allá, de solo pensarlo, mis nervios se tensan.
Da igual, ella es mi única salvación y al menos, cuento con que su entusiasmo me ayudará a soportar las horas de suspenso que tendré de aquí a las ocho de la tarde… ¿ocho de la noche?, ¿cómo era la manera correcta en que se dice eso?, ¡ya!, otra vez mis divagaciones extrañas, Serena, detente.
Me acerco al teléfono y marco su número de celular, porque si bien ya son casi las cuatro, dudo que esta mujer esté en su casa.
Espero… espero…
—¿Sí? —voz de ultratumba, lo sabía.
—Mina, soy Serena.
—Sí, ya sé… ¿qué quieres? —debe estar algo dormida, por eso responde así… esto significa sólo una cosa, "momento bullying"
—¡Qué gusto escucharte, querida amiga mía!, ¿cierto que no te duele la cabeza? —su grito de espanto, significa la mejor de las recompensas para alguien que es tan mala amiga como yo.
—¡Maldita, guarda silencio!, me duele todo y cuando digo todo, es literalmente todo.
—¿Coordenadas? —frase clave entre nosotras para preguntarle dónde demonios anda metida ahora.
—Desconocidas, camarada… caí en terreno ajeno, perdí la noción de tiempo y espacio, además, la brújula falló por exceso de alcohol, se puso doble y no logré hacerla funcionar como debía —payasa, ¡cómo me hace reír!
—Oye, te necesito para una misión especial… esta noche tengo… una cita —algo anduve titubeando para decirlo, pero finalmente salió.
—¿Con o sin revolcón?
—¡Sin revolcón, tonta! —¿cómo se atreve a preguntarlo?
—Bien, eso descarta la busca de ropa interior pasional —nada detiene a esta mujer y por eso la adoro.
—¿Me ayudas?, ¡di que sí! —realmente la necesito, de verdad.
—Deja ver si puedo sostener mi humanidad y voy a tu casa, ¿estás ahí, cierto?
—Sí, estoy en casa.
—Voy para allá ahora mismo pero conste, te costará caro, así que anda pensando en cómo me vas a pagar esta.
—Sabes que siempre te devuelvo el favor, así que apúrate, después me dices tus exigencias y todo eso.
—Recíbeme con algo de comer de partida, muero de hambre —esa fatiga es la consecuencia "post borrachera" y ya cuántas veces le he dado remedio a eso a esta niña…
—Ya, ya, ya, sí, ¡sólo ven pronto! —sinceramente estoy nerviosa. Gracias por esto, Darien.
—Au revoir —escuchar eso en su dialecto medio ebrio, siempre me mata de risa y hoy, no es la excepción.
Cuelgo el teléfono y ruego porque Mina, aprendiera a volar en este preciso instante.
¿Qué hago entre tanto? Tal vez debería partir por limpiar algo la cocina, arreglar el comedor, no sé… ¡ay!, ¿dónde recibiré a Darien? En serio, no sirvo para estas cosas. Mejor haré lo que mi instinto dice, sí, dormir una siesta.
Camino hacia el sofá y me lanzo como si fuera un costal de harina, o sea, sin decoro alguno y así mejor, total, nadie me está viendo.
Me acomodo, tomo uno de los cojines y lo dejo bajo mi cabeza, cosa que logra hacer que automáticamente me dé sueño, pero aun sintiendo eso, un millón de mariposas me retuercen el estómago, hace que me duela e incluso, lo confundo con malestar estomacal, pero no creo que mi mala suerte sea tanta, o sea, primera cita que tengo desde "el gran fiasco" con Seiya, para que ahora deba pasar la mitad de la velada sentada en el baño.
¿Estaré haciendo bien? Mi sonrisa delata respuesta positiva, es como si algo oculto en mí estuviera despertando de nuevo, esas ganas de estar despierta, alerta a lo que pase, sin necesidad de estar constantemente a la defensiva, es como si "Serena Tsukino" volviera a respirar, pero eso es justamente lo que a la vez me aterra, porque siendo sincera conmigo misma, sé que si me vuelvo a enamorar, daré todo lo que esté a mi alcance por ser feliz y eso, no comprende límite alguno.
Siete días y nada más, para que mi loca mente comenzara a dibujar diversas escenas románticas… es fastidioso, tedioso y todo lo que termine en "oso", incluida la palabra "hermoso"
¿La puerta?, ¿Quién será?, no creo que Mina, es decir, ¿realmente aprendió a volar sólo por mí?
Me levanto para ir a ver quién es, si llega a ser mi mamá estaré en serios aprietos o peor, mi papá, aunque él ni se asoma por acá, siempre estoy preparada para cualquier sorpresa, por muy loca que sea.
Abro la puerta y no, no aguanto la carcajada y tampoco intento hacerlo, no con semejante espectáculo frente a mis ojos.
—¿Vienes realmente de la guerra? —miro a mi visita de pies a cabeza y siento que explotaré si sigo riéndome como lo hago ahora.
—Sí. Fue una cruenta batalla, hubo granadas, bombardeos e invasiones imprevistas, pero lo mejor, hubo doble bomba nuclear a mi favor, si sabes a lo que me refiero… —para terminar esto, Mina se da el lujo de acomodar sus lentes de sol y además, pone "cara de triunfo bélico", totalmente orgullosa.
—Das miedo ¿lo sabías? —me hago a un lado para que mi amiga, entre a casa.
—Que eso lo diga tu vecino, ¡ah! y agradécele a tu suerte, mira nada más, justamente hoy vine a caer en tu vecindario, linda casualidad, ¿no? —ya viene "la confesión sexual de Mina Aino" momento en el cual, la censura no existe.
—¿Quién fue la víctima ahora? —cierro la puerta ahora que ya esta pervertida, entró.
—¿Quieres que te dé un nombre, en serio? Con suerte me ubiqué y supe que tu casa quedaba cerca de la de él, así que bueno, si ves a un chico guapo de aproximadamente veinticinco años, esa fue mi cena ayer. Fue bastante agradable, hay que decirlo, sabía perfectamente lo que estaba haciendo, así que probablemente su novia debe ser una mujer muy feliz —¿bromea?
—Disculpa… Natsuko junior —realmente no me gusta que Mina ande en esos pasos.
—¡Ay! Sin escándalos, ¿perfecto? Vine a saber que tenía novia cuando vi la foto de esa chica en su mesa de noche, cosa que pasó hace no más de quince minutos, así que soy la víctima de la situación… ¡apapáchame! —aquí viene su abrazo asfixiante, pero qué más da, la recibo con cariño.
—¿De verdad, Mina? mira, sabes que te acepto loca y todo, que no te gusta tener relaciones estables, lo sé, pero de ahí a que andes metiéndote en relaciones ajenas, no lo apruebo —hablo con seriedad, pretendo que ella lo entienda así, veremos…
—Amiga, si no fuera verdad que me entenderé de eso, antes de venir hubiera tenido "una rapidita" con él, pero como me despertaste y vi esa foto, supe que no tenía nada más que hacer ahí y bueno, lo otro hecho, hecho ya estaba, así que ni al caso —en estos casos, recibir esta respuesta de Mina, es lo mejor que puedo conseguir.
—¿Eso quiere decir que ni siquiera te bañaste antes de venir? —ok, momento de alejar a esta puerca de mi lado.
—Tal cual, así que iré a tomarme un baño, entre tanto, me prepararás algo rico para desayunar y hablaremos sobre tu cita, ¿trato? —¿espera que le responda si ya está camino al baño?
—¡Saca una toalla de mi closet! —alcanzo a gritarle antes de que suba las escaleras.
—¡Lo sé!, ¡esa que tienes especialmente para mí, ya sé que me tienes asco! —tonta… no es asco, es sólo salubridad.
Como ella ya no está acá, voy a la cocina y qué, ¿en serio pretende que le haga un gran desayuno? Tazón de leche con cereales y que me agradezca con el corazón, porque para que vea que soy buena persona, incluiré una manzana.
Mientras busco los elementos necesarios para alimentar a ese demonio que tengo por amiga, pienso que yo deberé pasar, no comeré, guardaré apetito para la cita, aunque tal vez no sea la mejor idea porque… ¿qué pasa si termino con tanta hambre que al ver comida, me entra lo troglodita? Sí, mejor serán dos manzanas, una para mí y otra para la imagen ambulante de la lujuria.
Tomo todas las cosas y voy al comedor, me siento en una de las sillas y le doy un mordisco a mi manzana, entre tanto, pienso en todo lo que pasará más tarde.
¿Qué preparará Darien? Tengo la impresión de que me dará una sorpresa, no digo que me regale un oso de peluche a escala ni mucho menos, pero sí sospecho de que algo traerá entre manos para hacerme sonreír, como de costumbre, porque el muy… hasta con solo mirarme hace que me sienta bien. ¿Eso me obliga a preparar algo especial para él también? Sería lo más correcto, pero reitero, en cosas de citas no funciono bien.
Ya sé que le gustan los chocolates y los caramelos de menta, vaya, ahora me voy dando cuenta de que realmente lo conozco muy poco, de hecho ¿sé su apellido?, ay Dios mío, ahora me pongo más nerviosa, él atendiéndome, acompañándome al hospital y preocupándose de mí y yo, ni siquiera recuerdo si me dijo su nombre completo… merezco un golpe en la cabeza, por burra.
Tal vez el mejor regalo que podría hacerle es ser sincera y decirle que lo odio, sí, lo odio con todo mi ser, porque vino a remecer mi mundo sin piedad, con uno de sus besos me dejó en la luna, con su mirada hace que mis piernas se conviertan en mantequilla y siento que caigo y lo peor, me gusta muchísimo volver a sentirme así. No olvido mis miedos y tanto él como yo, lo tenemos claro, pero no sé si estas mariposas que siento vienen con algún calmante y de alguna forma, lograron inyectármelo, así que siento que sí, estoy haciendo lo correcto, me merezco una oportunidad, ¿no? y si vuelvo a caer, pues me levanto como siempre lo he hecho, además, juré que después de Seiya, nadie volvería a hacerme sentir literalmente "nada", esta vez, no dejaré que alguien escupa en mi respeto propio, ya no más Serena tonta, Serena ilusa, no, ahora seré una Serena cauta, pero dispuesta a buscar un pedacito de felicidad entre tanta ausencia de la misma en mi entorno común, porque aunque si por algo soy feliz, es por tener a las amigas que tengo y por lo mismo, debo dejarlas ser felices a ellas y demostrarles que yo también puedo, así, no tendrán que preocuparse por "la amiga triste", quiero dejar de ser eso, no quiero causarles problemas y que los míos, bueno, desaparezcan mientras esté con Darien, ese es mi propósito, espero cumplirlo y no equivocarme por soñar tan alto, como lo estoy haciendo ahora.
—Sigue así y tendrás que secar todo el piso, por babosa —¿ah?
—Mina, disculpa, estaba pensando en…
—Darien, obvio. Pones esa cara otra vez desde que lo conociste —Mina se incorpora a la mesa y claro, ahora las burlas son para mí.
—Es verdad… —¿qué saco con mentir?
—¿Así que una cita?, ¿dónde será? —los ojos curiosos de mi amiga imploran una respuesta.
—Acá —respondo feliz hasta que me doy cuenta de que…—, Mina, ¿te pusiste mi ropa?
—¡Ya, después la quemas, exagerada! Ahora cuéntame qué se traen ustedes dos.
Comienzo a explicarle detalladamente todo a mi amiga, la cual extrañamente, no hace ningún comentario entre tanto hablo, eso quiere decir algo, está realmente interesada en todo esto, eso me dice que tenerla a ella aquí después de todo, parece haber sido la mejor de las alternativas.
Cuando termino de decirle lo que debía, Mina clava su mirada en el techo y alarga la letra "eme" como onomatopeya de "estoy pensando", sé que ella saldrá con un buen plan, mejor que el mío, aunque… en realidad yo no tengo ninguno, así que lo que diga Mina, será bueno por donde se le mire, eso espero.
—Veo una cita a luz de velas, con rica comida y música romántica de fondo —¿complejo de pitonisa?
—Bien. No tengo velas, no cocino rico y música romántica ni me digas, no escucho ese tipo de cosas que a ti te gustan, lo sabes —yo y mi eterno ánimo de echar planes abajo, no puedo controlarlo.
—Serena, compramos velas, existe el reparto a domicilio y supongo que dentro de toda esa música rock que escuchas, debe haber algo romántico ¿o acaso son puros gritos demoniacos? —¡blasfemia!
—¡Oye, claro que hay canciones románticas! Debo tener por ahí algún cd compilatorio de mis temas favoritos, esos que dejé de escuchar desde que…
—¡No, no lo nombres, no atraigas la maldición! —sabía que me iba a interrumpir.
—Sí, está bien, en fin, ¿dónde crees que deberíamos cenar? La sala se me hace poco romántica y no sé…
—¡El patio, Serena! las noches aún están frescas y agradables, además, tienes una linda mesita pequeña ahí, perfecta para que sólo estén ustedes dos —¡buena idea!
—¡Tienes toda la razón! —casi doy un brinco, de verdad ya estoy mal con esto, ni yo me soporto.
—Y sobre la comida, pues pedimos una cena preparada y le dices a Darien que cocinaste tú.
—¿Crees que partir con mentiras es lo mejor? —digo, no descarto su idea, pero…
—Serena, estas triquiñuelas vienen en el manual de "el arte de la seducción"
—¿Eso existe? —la pregunta la hice en serio, pero esta tipa se ríe de mí descaradamente.
—No, lo acabo de inventar yo, aunque me diste una idea, escribiré un manual sobre varios consejos amorosos, para mujeres desesperadas… como tú —¡es tan burlesca!, ¿es necesario que me apunte y saque la lengua?
—¿Querías desayunar? Ahora ni lo pienses —alejo el tazón con leche y los cereales que había dejado al lado en un pequeño platillo.
—Sabes como jugar sucio, bien, Serena, eso te ayudará mucho en la vida —Mina asiente como si una aprendiz de ella, hubiera dicho algo muy inteligente—, ahora dame mi desayuno o juro que moriré de hambre —no se lo entrego, me lo quita a la fuerza y eso hace que vuelva a reír.
—¿Comenzamos entonces? —le pregunto, dándole el último mordisco a mi manzana.
—Así es y te lo juro, será la mejor cita del siglo —antes de comenzar a comer, Mina toma mi mano y la aprieta con fuerza… sé que puedo confiar en ella.
Bien, hoy tiro la barrera de protección abajo, bueno, a medias, pero se entiende, ¿cierto?
Con el entusiasmo y cariño de Mina a mi favor, sé que la cita saldrá mejor de lo que yo hubiera podido hacer por mí misma. Ahora solo queda que "no meta la pata" para poder disfrutar el momento, así es… ¡me aburrí de estar triste!
Mi papá está feliz con su novia y mi mamá con el suyo, merezco ser feliz con algo parecido a uno ¿cierto? sí, ya comencé a imaginar cosas de nuevo, pero algo me dice que hoy, Darien cometerá la locura de pedirme ser su novia ¿y saben? creo que yo cometeré la locura de decirle que sí.
¿Qué opinan?, ¿Serena debería darle el sí a Darien o lo hacemos esperar más?
Bueno, mis queridas lectoras y lectores -creo- espero que si llegaron a este punto, sea sinónimo de que disfrutaron lo leído.
Para quienes me siguen en Tokio de cristal, amor en el siglo XXX: Sé que ya parece chiste de mal gusto, pero les prometo que trabajo en los capítulos finales de ese fic con todas mis fuerzas, así que sí, habrán nuevos capítulos, termino por creer que serán dos. El actual tiene por nombre "La despedida de Haruka y Michiru", espero que me crean porque no les miento, sí he escrito sobre ese fic, pero abusaré de sus paciencias otra vez y bueno, espérenme y no me abandonen por allá XD
Sobre otros fics: No crean que me olvidé que "Amarte en frío, dejarte en calor" y "La propuesta" con minifics, el primero de tres capítulos y el segundo de dos... creo que esas serán mis próximas actualizaciones, aunque también voy en buen rumbo con "Piso 15, residencia Tenoh", fic que mi esposa [xD] Ross Kou, espera con ansias, así que si alguien de acá lee ese fic, quiero que sepa que ya tendrá su segundo capítulo (el cual también va avanzado)
Sailor lectoras con cuenta fanfickera =3 :
prascymoon - princessqueen - - Tanita Love - Etsuko-Ai - yesqui2000 - Anny Mizuno - moon86 - Serena y Darien 4ever - EsteVas
¡Gracias por sus reviews! ^_^ Les responderé por mensaje privado dentro del día (9 de Marzo) pero como siempre, les digo desde ya que sus palabras, ánimo y entusiasmo, me llenan de alegría y cada cosa dicha, la llevo muy presente en mi kokoro.
Sailor lectoras sin cuenta:
Nagi: Me mataste! jajaja, pero nooo, no me compares con novelas así, me insultas medianamente XD jajaja, aunque un "maldita lisiada" no estaría mal, total, amo a Soraya con todo mi ser.
Natsuko, ajam, la perfecta perra, todas la odiamos, yeeeah!
Sobre Amy, no sé, tal vez sean celos o algo más... veré qué dice mi mente malévola al respecto -en realidad lo sé, pero no quiero matar la magia- jajaja
Lo de Darien obviamente que es falso, no, no, no, fue una estupidez que dijo Natsuko y la muy bitch no logrará hacer a un Darien como ella quiere, promesa de sailor escritora!
Gracias por pasar y dejarme tus locuras, siempre me río y es un gusto responderte, jajaja ah! sobre los cálculos, todavían no me operan, ñe, pero creo que será pronto, o sea, este mes *terror* y sí, duele como el carajo D: besitos muchos y abrazos muchos para ti!
Feña: Nº1: Muchas gracias :D Nº2: Me alegra que te sean claros de leer Nº3: Nooo, no soy mala, ya te lo dije, askdjsha, deja de pelear conmigo! Nº4: Obvio que sí, seguiré dando lo mejor que pueda acá. Gracias por tu review y constante ánimo, Feña, besitos enormes! ojalá estés súper bien.
Fran: Casi se está formando un clan para ir a matar a Natsuko, te unes? jajajaja, bueno, ya en serio, puedes ver que tu consejo fue seguido, Lita habló con Darien y él tomó cartas en el asunto, así Michiru no se meterá en su nueva relación y será feliz con Serena *_* y de Seiya, ni nos preocupemos, él no hará mucho, hay que temerle a su novia, esa sí es la víbora. Besitos para ti y gracias por pasar, cuídate mucho y espero seguir encontrándote aquí! :D
Pame22: Awww, gracias por tu amoroso saludito, Pame. Sí, cumplí 24, soy una jovencilla -nah- jajaj y tú anciana? dime, tienes 900 años? no, no, no, no digas esas cosas, jejeje. Sobre el capítulo, exacto, bien dices, es ficción y todo, pero sí hay gente destructiva y que vive sólo para andar fastidiándole la vida al resto, creo que por desgracia, alguna vez en la vida nos topamos con gente de esa calaña, pero que se vayan al demonio. Bueno nena, agradecida como siempre por tu análisis de cada capítulo que lees, jajaja, me gusta leer eso =) y ya sabes, muchas veces te he invitado a que conversemos de manera más directa, si lo deseas, puedes agregarme a facebook y así presumimos por nuestro respectivo Darien jajaja, ok? me gustaría mucho platicar contigo. Gracias por todo, tus buenos deseos en especial y lo de la cirugía, aún no me operan, pero ya será prontito, me asusta pero es necesario, lo bueno sí, hierba mala nunca muere :P jajaja besotes!
Lexie: Es un gusto tenerte de vuelta por acá, querida, sí, querida, no pienses que dejé de quererte. Bueno, en resumen básicamente, feliz de que te guste este fic, y en fin, no sé, lo de Señor X creo que a todas nos llega en cierta forma, triste ¿no?, pero tengo fe en que todas recibiremos a ese tan soñado Darien, confía tú también, lo mereces. Arriba esos ánimos, sí? dime que sí! jajajaja, abrazos y besos por cantidades industriales, tqm! y gracias por volver, así no te olvidas de tu amor hacia Darien jajaja xoxo!
MAX 20: Hola! muchísimas gracias por pasar, si no me equivoco, es la primera vez que te leo, bueno, agradezco que te hayas tomado un segundito para compartir una opinión conmigo. Sobre el fic, ya de aquí vamos camino a tierras felices para nuestra parejita, mucho amor, romance, sonrisas y alegría, tenlo por seguro. Muchos besitos, abrazos y apapachos para ti y bueh... intentaré no desvelarme tanto, aunque te lo digo ahora, que actualmente son las 4:49am xD jajaja espero leerte de nuevo!
Acá ya comienzo a lanzar besos y abrazos a diestra y siniestra, a todos mis lectores, a aquellos que pasan y se toman un segundo para dejarme sus impresiones, pero también a quienes leen en silencio y disfrutan así la historia, como también quienes me tienen en sus alertas y favoritos, ¡muchísimas gracias!
Ahora vencida por el sueño, me despido... fue un grato día, pude hacer feliz a varias de esas personitas especiales en mi vida, las cuales se alegran por leer mis locuras, en serio no tengo palabras para demostrar cuan agradecida estoy con todas, porque son demasiado, pero demasiado lindas conmigo. Desde que abrí mi "facebook fanfickero" he recibido tanto cariño que tendré que ampliar mi corazón con un par de edificios más :3
¡Las quiero mucho, en serio! Porque más allá del review, más allá de pasar por aquí y leer, muchos de ustedes me han brindado su amistad y buenos deseos, eso, mi querida gente, es lo mejor que pude recibir de esta página.
Nos encontraremos por acá pronto, se los prometo.
Nos leemos, sayo!
