Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia me pertenece.
Contrato con la vida
Retrato del destino
—Por último el Profesor Hasabede Geografía—Hikari escucho a Tadashi nombrar al profesor de su materia más temida, se llevo la mano al hombro, justamente ahí donde descansaba la mano de su prometido.
—La calificación final de la señorita Hanazono — la voz solemne del profesor resonó, todos estaba expectantes. Muchos deseaban que el compromiso continuara mientras que otros esperaban que por fin esa joven se fuera de la escuela.
—Calificación perfecta…— el silencio continuo ¿Escucharon bien? —Repito, la señorita Hanazono, logro la calificación perfecta en la materia de Geografía — volvió a decir el profesor, nadie lo esperaba y al parecer también olvidaron el cómo articular alguna palabra pues todos estaban en total silencio.
Tadashi se dirigió rápidamente al micrófono observando que nadie se movía de su lugar—¡Señoras y Señores! — Grito emocionado —Esto es histórico: HanazonoHikari y Takishima Kei ambos han logrado la calificación perfecta ¡Han empatado! —
Los gritos de emoción de los alumnos por fin aparecieron, nunca nadie se imagino tal hazaña por parte de los prometidos más famosos de Hakuzen.
Y Hikari no se marcharía… ¿Verdad?
La pelinegra por su parte al estar escuchando los gritos de júbilo se sintió un gran alivio logro su meta de poder pasar ese bimestre con una perfección en los resultados, pero muy en su interior sabia que ese resultado no lo merecía realmente... ella en esa competencia con su prometido, perdió. Hikari sintió que el tibio contacto de Kei desaparecía del hombro, miro a su derecha y contemplo que el j oven le pedía silenciosamente que lo acompañar hasta donde se encontraba Tadashi y Akira en la tarima, la joven giro la cabeza y cerro las manos en puños, era mejor decir la verdad ¿No es así?.
—¡Damas y Caballeros!— grito el chico de pelo revuelto
— Les presento a la pareja dorada de Hakuzen — anuncio la joven del lunar señalando a los muchachos subiendo a la tarima. — Ellos fueron capaces de demostrar lo impensable, ambos lograron el primer lugar de calificaciones en la escuela …—
Hikari respiro profundamente, debía de decir la verdad…su sentido del honor era mucho más fuerte que ella. Le dolía pero ese era el inicio del adiós.
Camino lentamente adelantándose de Takishima quien solo la siguió con la mirada levemente sorprendida, cuando se encontró al lado de Akira le toco el brazo para poderle llamar la atención.
—Debo de dar un anuncio — murmuro la joven de ojos azules a su amiga.
Akira alzo una ceja extrañada, miro a Takishima esperando saber que se tenía entre manos su compañera pero no recibió alguna respuesta, regreso la mirada a la pelinegra y retrocedió un paso dejando libre micrófono.
—Compañeros — comenzó a decir Hikari observando a todos los chicos atentos a ella — Debo de ser sincera con los resultados — Takishima camino hacia ella, sabía que su prometida estaba a punto de cometer una locura — La verdad es…—
Sakura observo desde las sombras lo que ocurría, como Kei se encontraba alterado mientras que Hanazono daba un peculiar anuncio. La perlirrosa sintió que a su pesar Hikari Hanazono era una autentica mujer de palabra y honorable, con el simple hecho de lograr esa meta imposible le había señalado quien era realmente esa chica, respiro profundamente y comenzó a caminar a la dirección del escenario, debía meter mano a este caos que ella misma creo.
—La verdad, queridos compañeros es… — Hikari anunciaría así su adiós — Que yo mismo me declaro perdedora en esta prueba — los alumnos quedaron mudos — La calificación, una en especifico no soy merecedora de ella . Logre la perfección por la ayuda de mi prometido, él me ayudo estudiando para lograr este primer lugar…yo, estoy dispuesta a march…—
—¡No! — el discurso de la pelinegra quedo cortado gracias a interrupción de una fuerte voz, la pelirrosa Sakura caminaba firme por la tarima, llegando hasta donde estaban los prometidos.
Sakura miro seriamente a Hikari quien le entrego el micrófono adivinando sus acciones.
—Yo Ushikobo Sakura, promulgo que Hikari Hanazono ha sido vencedora a mis condiciones y ella es libre de quedarse en esta escuela — la chica de ojos verdes sonrió ligeramente, el honor era el honor, muy en el fondo le alegraba que Hikari fuera la chica que conoció en el jardín y no la que describían los rumores— Ella cumplió su palabra de lograr una calificación perfecta en estos exámenes. Realmente Hanazono es una mujer de honor, ahora sentencio que aquellos quienes aun continúen con crueles rumores sin pruebas serán expulsados —
—¿Puede hacer esa declaración?— pregunto a lo bajo Akira a su novio.
—Ni idea…— murmuro el Karino — Pero creo que mi madre no se lo prohibirá — alzo los hombros, a veces esa escuela era de todo menos seria.
Hikari sonrió, Sakura por fin la había aceptado tal y como era, ya no se preocuparía por decir adiós a sus amigos.
Mientras tanto en otra parte, alguien del público se encontraba totalmente molesta ante tal anuncio, esa tal Hanazono era solo una tonta pobretona, debería regresar del agujero de donde salió, y si el destrozar el invernadero no era suficiente su persona lograría que ella y su amante sirviente salieran a la luz.
—Muchas gracias — la chica de ojos azules se dirigió a la adolescente Ushikobo
Sakura miro la cara sonriente de la chica, podría ser que ella pudiera romper la maldición de las personas de su posición, podría ser ella quien logre amar profundamente a su prometido y no ser solo un matrimonio por conveniencia. Esperaba que si, ya que ella podría entonces soñar con su propia historia de amor.
—Solo sigue como ahora Hanazono, y lucha por tu felicidad — contesto antes de marcharse — Nos veremos luego —
Un par de horas después la escuela se encontraba en total silencio excepto claro en el área antigua donde estaba el famoso invernadero. Ahí se estaba llevando a cabo una celebración por el final de los exámenes.
—¡Salud! — gritaron los jóvenes alzando sus vasos llenos de limonada.
La pequeña reunión de los chicos era animada, gracias a los bocadillos que había cocinado Akira quien se encontraba regañando a Tadashi que no comiera mas, Hikari hablaba animadamente con Finn quien se encontraba absorbido ante la brillantez de la pelinegra, por otro lado Ryuu, Megumi y Jun conversaban sobre la siguiente semana.
—Pronto será el día cuando podamos escucharte cantar — dijo el chico mayor del grupo — Espero con ansias volverte a escuchar después de tanto tiempo —
—El día del estreno será el miércoles a las 6:00 pm — escribió Megumi en su libreta — espero que puedas asistir —
—Claro que iré, por mi pequeña Megumi — sonrió el sirviente amante de los animales mientras le daba una palmada en la cabeza a la trigueña — ¿Y qué me dices Jun, tu galería será libre de admirar? —
—Claro que si, el lunes comenzara la exposición…podre mostrarles a mi Ninfa — murmuro Jun, recordando entonces la última vez que pudo ver a Sakura, ella era la chica quien le había causado problemas a sus amigos. Según su hermana la pelirrosa se había portado arrogante y pretenciosa ante la escuela cuando inicio el reto.
Pero después su imagen quedo un tanto diferente, ella ahora era la defensora de la imagen de la pelinegra. Recordando igualmente la penosa escena de ella y una fan de Hikari, como fue horriblemente humillada, el hermoso rostro de Sakura a pesar de mostrar orgullo digno de una reina en sus ojos mostraba dolor y desolación.
Y cuando por fin sus miradas se encontraron vio terror, ella realmente era una chica dulce y emocionalmente frágil, ¿Sería capaz de protegerla? Tal vez su otra personalidad si sería capaz de hacer cualquier cosa para que nadie la lastimara, se regaño mentalmente al pensar tal calamidad, detestaba eso, pero debía admitir que el hecho de que su "enfermedad" fuera más fuerte que él mismo, sentía tanta envidia; sí, envidia de que él pudiera coquetear abiertamente con la chica que le gustaba o ser tan decidido que no le importaba salirse de las norma sociales (aunque terminara mal parado) a todos les gustaba más el Jun pacifico y tímido. Pero si le preguntaban a él, prefería a su otra personalidad, entonces el joven detuvo por un momento sus pensamientos, y ¿Si Sakura lo detestaba al enterarse de su condición de doble personalidad? a nadie le gustaría establecer una relación seria como un noviazgo (que era lo que realmente buscaba el trigueño) con una persona mentalmente dañada, a la larga si pasaban tiempo juntos su segunda personalidad aparecería y trataría de seducir descaradamente a la chica y ella siendo tan tímida como era… ella ¡Ay por Dios! podría odiarlo el resto de su vida.
Entonces, ¿Que debía hacer?
—Me marchare al final de este año — la voz profunda de Ryuu penetro los oídos de Jun sacándolo de sus pensamientos — Creo que es tiempo de cumplir mi deseo de tener mi propia granja —
—¿De verdad te iras de aquí? — pregunto Megumi en su libreta — Pero si nosotros apenas entramos a esta escuela, queríamos que te quedaras hasta mucho tiempo después —
—Lo sé Megumi, pero pronto cumpliré los veinticuatro años, creo que es momento de establecerme y buscar a alguien para sentar cabeza — explico el mayor sonriendo tras ver que los mellizos no les agrado en nada la noticia.
—No sabíamos que pensabas eso, nosotros pensamos que….— murmuro Jun, era mejor pensar en su amigo-guardián de infancia se fuera de sus vidas.
—¿Seguiría siendo sirviente de la familia Yamamoto? — pregunto sereno el joven.
—Bue…bueno si — dijo Jun — Pero no era por eso, nosotros de verdad queremos que estés con nosotros todo el tiempo —
—Por eso nos alegro mucho que trabajaras en esta escuela desde hace tres años— escribió Megumi secundando a su hermano —Pero te marcharas y no te veremos ya— la joven dejo ver una pequeña lagrima en su rostro.
—No, no me dejaran de ver, pienso establecerme en nuestro pueblo natal chicos, podrán visitarme cada época de vacaciones — Ryuu llevo sus manos a las cabezas de los gemelos, aunque no fueran de la misma sangre los tres se sentían como parte de la familia.
—Entonces, buena suerte Ryuu, y espero puedas encontrar con quien compartir tu sueño — finalizo el mellizo menor.
—Ten por seguro que será alguien que les agrade — los tres sonrieron, para los hermanos.
Kei llego al cabo de unos minutos al invernadero, su aspecto paralelamente a las otras ocasiones en las que el chico aparecía ahora se encontraba relajado, fresco y muy animado, la semana de exámenes para él fue todo lo contrario para todos los alumnos, fueron sus vacaciones, además de que el acercamiento que tuvo con su prometido le levanto el ánimo que nada ni nadie podría desanimarle, excepto…
Vio a Hikari sonriendo mientras que el sirviente rubio le contaba alguna historia de su trabajo, ese chico extranjero nunca le levanto grandes sospechas sobre si su prometida tendría un romance con este. La primera vez que lo vio al lado de Ryuu a lo mucho solo le hizo suponer que era un pobre chico huérfano que sobrevivió a todo, pero a su pesar algunos no estaban de acuerdo con eso y comenzaron a suponer en ellos un romance, Takishima frunció ligeramente el seño, unos quienes cayeron en ese juego fueron Yahiro y Sakura, afortunadamente la ultima gracias a su alma honesta retiro sus sospechas rápidamente.
Pero Yahiro Saiga era otra historia, lo conocía tan bien que si no existía algo que comprobara a ciencia cierta que su prometida era una mujer honorable no descansaría hasta echarla de este mundo. El complejo de héroe de ese joven era algo de temer no le importaba hacer cualquier cosa por "proteger" a los seres que amaba si eso significaba sacrificarse, miro en ese momento a la pareja de Tadashi y Akira quienes discutían como siempre, si sus sospechan eran correctas sus más antiguos amigos se convirtieron por fin en pareja después de callar sus sentimientos por tantos años.
Se notaban que ambos eran enamorados, cualquiera lo notaria incluso Saiga quien para su desgracia ahora mismo estaría en un mar de soledad. Takishima busco un lugar para sentarse, el lugar particularmente cercano a Hikari, él no era un santo como ese hombre así nadie absolutamente nadie le quitaría a su prometida.
—Hola Kei — Saludo Tadashi con esa amplia sonrisa — Prueba estos pastelillos son deliciosos — el castaño le acerco una bandeja con la mayoría de los pasteles mordisqueados —Perdón, no pude evitar probar todos — se llevo la mano a la nuca avergonzado.
—Por Dios Tadashi, compórtate educadamente — Dijo Akira regañando al chico — Me das mucha vergüenza—
—Pero así me amas — sonrió el chico, sin notar que esas pequeñas palabras causarían una revolución ente todos los presentes.
Takishima suspiro y comenzó a contar en retroceso desde el 10, su amigo era un tonto y acababa de anunciar discretamente su noviazgo oculto.
—Uno — murmuro el joven cuando noto que todos los chicos dejaron sus propias conversaciones y se abalanzaron hacia los chicos al escuchar esas palabras, Megumi sonreía mientras que en su libreta se leía unas felicitaciones por su noviazgo, Jun animaba a que los pudiera retratar de forma especial, Ryuu agradecía a la joven del lunar que lo mantuviera alejado de los caballos y la única que quizás nunca se dio cuenta de la relación
y preguntaba era Hikari.
—Bu..bueno si. — dijo sonrojada Akira — Somos novios desde hace algún tiempo, lo ocultamos un poco porque temíamos que todos ustedes no les agradaría —
—¿No agradarnos?— Intervino Megumi con su libreta — Estamos muy felices por ustedes, ¿Verdad Hikari? —
La pelinegra sonrió al comprender todo— Me alegra que ustedes puedan estar juntos —
La fiesta continuo unas horas más hasta que las estrellas cubrieron el firmamento y ambos sirvientes debían de retirarse a su dormitorios, se despidieron y cada uno comenzó a marcharse dividiéndose los hombres y las mujeres, las primeras en salir de la escuela fueron las chicas quienes reía abiertamente conversando de algún tema banal.
Sin darse cuenta de que alguien las vigilaba entre las sombras, ese chico desgraciado que para una mujer era la encarnación de un demonio, y que realmente termino siendo como el Oniazul de los cuentos fokloricos*.
Yahiro simplemente observaba como en todas las ocasiones que tenia oportunidad la sonrisa dulce que alguna vez le quito a Akira, no podía acercársele, no podía ni siquiera estar en la misma habitación, se sentía morir estando vivo cada vez que recordaba que no podía verla a los ojos una vez más.
"Sólo sin tu cariño voy caminando y no sé qué hacer, ni el cielo me contesta cuando pregunto por ti mi bien."
Siempre en sus pensamientos estaba esa noche fatídica, Akira se veía tan destrozada, que cuando el sintió ese arrebato de dolor en su mejilla sabia que se merecía eso y más… desde que se fue de su lado, su infierno eterno comenzó. Pero en parte sabia que ella ahora era feliz, feliz con un hombre que supo merecerla y ganar su dulce corazón. Y él, simplemente vivía.
"No he podido olvidarte desde la noche en que te perdí, sombras de duda y celos solo me envuelven pensando en ti".*
Pero por un fragmento de segundo miro a otra chica, Megumi, ella quien preciso como su diversión aquella vez en Roma; en esas tímidas reuniones, sus charlas donde ella apenas pronunciaba una palabra y su compañía fue donde pudo notar que su dolor de su antiguo amor se menguo hasta solo convertiste en una ligera punzada en el corazón, pero realmente ¿Qué sentía por ella? acaso ella lo estaba salvando del infierno o…
En sus continuos exámenes mentales había concluido que hasta aun hoy amaba a Akita y al parecer nunca dejaría de hacerlo,era su eterna obsesión infantil. Mientras que la hermosa cantante lo hacía sentir un impulso de vitalidad y adrenalina, ella era algo así como su juguete favorito, y en su interior esa chica era un bálsamo adictivo que no podía soltar a pesar de que terminara lastimándola por no sentir ni un atisbo de amor romántico.
Yahiro chasqueo la lengua, realmente se estaba convirtiendo en un demonio por pensar tal cosa de la trigueña, si continuaba viéndola el mismo la llevaría a un infierno de dolor.
—¿Primo que haces aquí? — el chico de pelo rosado escucho a sus espaldas, giro la cabeza encontrándose con la joven de ojos verde.
— ¿Qué haces aquí Sakura? — pregunto el joven abandonando su lugar de vigía y dirigiéndose hasta su familiar. — Pensé que ya te habías marchado a casa —
— Estaba a punto de marcharme, cuando te vi aquí — contesto la joven, observando entonces el grupo de jóvenes, donde reconoció uno de ellos. La chica al instante busco un escondite, no quería que la pudiera ver después de su vergonzoso encuentro, de seguro sentía desprecio por ella— Pero, bueno me voy —
Sakura camino rápidamente perdiéndose entre los pasillos dejando a Yahiro extrañado pero decidió seguirla, en ese momento su cordura no le permitirá el preocuparse mucho pro su prima.
Mientras tanto en los dormitorios de los sirvientes Ryuu y Finn se preparaban para dormir en su habitación compartida y como siempre Finn se desvestía hasta que todas las luces estuvieran apagadas, mientras tanto prefería platicar con su amigo y defensor.
— Escuche que te marcharías — dijo el rubio desviando la mirada cuando el joven pelinegro se deshizo de la parte superior de su uniforme — No pensé que fuera tan rápido, me sentiré muy solo cuando te marches de aquí —
—Calma Finn, dijiste lo mismo cuando te quedaste con la familia Yamamoto como sirviente y yo me vine aquí —Ryuu sonrió apacible — viviste solo durante dos años allá —
—Eso fue diferente— reclamo el rubio mientras veía un punto en la pared — gracias a la hospitalidad de tu hermana mayor pude quedarme en su casa, y todas las personas del pueblo son muy amables —
— Ya veo —Ryuu termino de colocarse la ropa de dormir — ¿Algunas sirvientas aun siguen acosándote?—
—Bu…bueno — murmuro el joven rubio agrandando los ojos — Solo unas ocasiones, la mayoría del tiempo logro escapar de ellas —
El problema del sirviente desde que ingreso a esa academia era ese terrible acoso por parte de las mujeres, por ser simplemente portador de sangre mestiza de un europeo y una japonesa, su rostro aun era infantil, su cuerpo delgado y pequeño, cualquier chica caería rendida ante el joven, pero al parecer este no le tenía mucha atención a las personas excepto claro su amigo y protector Ryuu, los gemelos, la joven Hikari y recientemente el grupo de amigos de ellos.
— A veces pienso que fue un error traerte aquí — murmuro Ryuu
—No podía quedarme más tiempo de tu caridad, recuerde su hermana esta recién casada, y la familia Yamamoto no podía hospedarme en su casa — se justifico el rubio —No me arrepiento de estar en este trabajo, me siento feliz de tener nuevos amigos, nunca había tenido tantos, bueno creo que nunca había tenido amigos hasta que te conocí— rio a la broma, buscando entre los cajones la ropa de dormir, pronto se apagar las luces.
—Nunca me has contado realmente nada de tu pasado — dijo Ryuu sin mirar a su interlocutor — Solo dijiste que eras huérfano y habías entrado a mi casa a robar comida ya que llevabas tres días sin comer —
Finn se quedó en silencio el tema de su pasado era complicado de explicar, su amigo nunca le había preguntado mas allá de su nombre, edad y razón cuando lo atrapo en el huerto de su casa. Poco después le conto la breve historia de su vida, padre muerto antes de la entrada a la gran guerra a causa de tuberculosis y una madre muerta por extrema desnutrición después de la guerra. El entonces niño logro sobrevivir gracias a caridad y el hurto, hasta que los Tsuji lo acogieron en su casa.
Curiosamente de la familia Tsuji, la primera en encargarse de cuidar y aceptar al niño de 13 años había sido la hermana mayor de Ryuu, Shinobu que en ese entonces ya contaba con 19 años y se encargaba de su hermano y de una casa que logro no caer por los bombardeos.
Ryuu descubrió que su hermana se encariño mucho con el muchacho rubio al punto de que lo trataba como un familiar más, así fue hasta el día de hoy cuando recibía sus cartas y seguía pidiendo que ante todo protegiera al pequeño rubio.
—Mi historia es igual a cientos más que sucedieron en el país hace 8 años —respondió Finn y al momento de apagarse las luces Ryuu pudo escuchar el sonido de la tela resbalándose, señal de que se desvestía.
Para el sirviente pelinegro esa acción era tan normal que nunca le tomo gran importancia ya que pensó que igual que muchos sobrevivientes Finn contaba con horribles cicatrices en el cuerpo que prefería esconder, era su secreto y respetaba eso.
Los minutos pasaron y la ligera voz del chico se escucho en la habitación — Buenas noches Ryuu—
—Buenas noches— respondió el pelinegro — Por cierto, antes que lo olvide hoy recibí correspondencia de Shinobu, pide que le mandes cartas más seguido — murmuro observando al más joven quien apenas se visualizaba por la oscuridad.
—Lo hare mañana — dijo el rubio — gracias por ser tan amables conmigo — dijo al final
Ryuu sonrió levemente, también esa despedida antes de dormir de Finn le era habitual, conocía a ese chico casi tanto como a los gemelos pero existía algo que no sabía, y ese algo era lo que le había dicho su hermana en esa carta, solo mencionaba en una pequeña línea que cuidara más a Finn y pasara lo que pasara nunca lo dejara solo o le diera la espalda.
Pasaron unas horas las habitaciones de los sirvientes estaban en total silencio hasta que en el lugar de Ryuu y el mestizo cuando el segundo despertó de su sueño y se levanto apresuradamente de su lecho para dirigirse alguna parte de los dormitorios. Ryuu despertó entonces con el leve ruido de su compañero, adormilado busco la el interruptor de la lámpara de mesa, miro al futon del rubio viendo que se había marchado, pero algo le llamo la atención, se levanto un poco más de su cama para ver si realmente no estaba imaginando, cuando pasaron unos cuantos segundos Ryuu supo que no lo estaba imaginando ni tampoco las otras ocasiones que había pasado, y que debía de hablar con su hermana lo más pronto posible.
El pelinegro comenzó a escuchar que alguien se acercaba por el pasillo, así que rápidamente apago la luz y se volvió a colocar su posición original, no deseaba que Finn supiera que el despertó, no era momento de que le dijera que sabia su secreto. Cuando el rubio entro encontró la habitación en penumbra y su compañero, camino hasta la cómoda donde guardaba su ropa y busco una prenda, Ryuu quien solo escuchaba supo que hacía y al poco tiempo escucho como se recostaba, no sabía que pensar ahora que todas las piezas encajaban.
El domingo por la mañana que usualmente era tranquilo en la academia Hakuzen pero en esa ocasión la escuela se encontraba con un caos ocasionado por los alumnos que participarían en la semana cultural, todos se encontraban arreglando sus galerías de muestra, el elenco del teatro occidental, de teatro Kabuki, opera, escultores, pintores, bailarines y la orquesta de la escuela e invitadas.
Era un momento especial, el espíritu de trabajo en equipo y felicidad se respiraba en el aire, ya que la academia Hakuzen estaba pensando en gran escala siendo entonces una semana de fiesta para todo público.
En el taller de pintura y escultura, Jun se encontraba almacenando los cuadros que llevaría a la galería, miro los cuadros de la primavera y se sintió satisfecho, después vio su obra de arte la cual era protagonista su musa, era perfecto en sus colores y los ojos verdes eran tan brillantes que pareciera que el cualquier momento voltearía con él y le sonreiría.
Ese retrato era lo más cercano que podría estar con Sakura, sabía que era mejor estar lejos por el momento, su estrés estaba a punto de salir del límite y no quería que ella viera a su caprichosa y seductora segunda personalidad, la joven se veía tan frágil la última vez que la vio declarando su derrota públicamente después de esa humillación que sufrió entre los fanáticos de Hikari. No quería destrozarle más su sensibilidad con el hecho de que realmente tenía un problema mental grave, y meditando un poco más Jun confirmaba que era mejor estar solo el resto de su vida a que alguien pudiera cargar con ese problema.
— ¿Joven Yamamoto?— el pintor escucho una voz proveniente de la puerta, giro la cabeza y se encontró con el sirviente rubio — ¿Solicitaba de mi servicio?— agrego el sirviente entrando al estudio.
—Claro, necesito llevar estos cuadros al salón que será la galería — Jun señalo los cuadros y tomo un par seguido por Finn que hizo lo mismo.
Ambos caminaron por los pasillos hasta llegar al salón donde los dejaron recargados en una pared, al cabo de unos veinte minutos de hacer ese viaje repetitivo lograron llevar los veinte cuadros de la primavera. Cuando todos las pinturas estaban en la habitación Jun comenzó a ver en que posición serian colocados, cada uno por si solo era especial asíquería que descotaran y a la vez hicieran que su opera prima fuera el centro de todo.
— ¿Ya ha decidido el acomodo? —pregunto Finn observando maravillado todas las pinturas — Su técnica al oleo ha mejorado muchísimo—
Jun sonrió ante la admiración del joven, a pesar de no tener mucho contacto con el sirviente fue parte de su vida como lo fue Ryuu en la casa principal Yamamoto, solo que obviamente el joven moreno tomaba el puesto de hermano mientras que Finn fue ese amigo de juegos y cómplice de travesuras a pesar de tener diferente edad.
—¿Crees eso? — pregunto el pintor
—Claro, el estar en el conservatorio en Roma le dio una notable madurez en las pinceladas — respondió el joven de ojos verdes claramente encantado con los cuadros —De verdad su manejo en los retrato es impecable —Finn observo el cuadro de Sakura.
—Gracias, siempre he confiado en tu critica de mi técnica — Jun se acercó a Finn— Aunque nunca pude entender como conoces tanto — murmuro el trigueño.
—Mi padre siempre solía hablarme de pintura y …— el rubio callo al darse cuenta que hablo de más.
—¿Tu padre era pintor? —Pregunto Yamamoto— Nunca mencionaste eso —
—Bu…Bueno si, mi padre era un pintor extranjero que termino viviendo aquí en Japón cuando se caso con mi madre, una Japonesa — contesto Finn, esa parte de su pasado podía ser contada para nadie era un secreto que era mestizo.
—Ya veo, lo lamento—Jun ahogo su voz, no conocía esa parte de la vida del sirviente.
Fin sonrió ligeramente, era parte de su pasado — Su vida fue plena y no se arrepintió de nada —
—Increíble, debió de ser un magnifico pintor y persona— dijo Jun al cabo de unos minutos de silencio el pintor volvió a decir —Finn ¿Podrías comenzar a colocar las pinturas por mi? Lo dejare a tu criterio se que harás un excelente trabajo, solo recuerda dejar el retrato como la pieza central —
—Pero joven Yamamoto ¿A dónde va usted? — intervino el sirviente apurado cuando vio que su ex amo se marchaba del salón.
— Olvide traer los materiales para hacer retratos, regreso en unos minutos —
Y desapareció Jun por los pasillos.
Finn suspiro, cuando se trataba de la pintura el joven Yamamoto era usualmente despistado, y eso era de preocupar ya que en cualquier momento saldría a escena el otro Jun, rezaba por que la señorita Megumi estuviera cerca para poder ayudarlo a que no dañase su imagen de un joven tranquilo.
El sirviente comenzó a colocar los cuadros uno por uno asegurándose de mostrar el buen trabajo del pintor, aun recordaba como su padre al terminar un cuadro era plenamente feliz y se lo enseñanza a él y a su madre, desgraciadamente en la época de crisis que fue la guerra tuvieron que vender todos aquellos cuadros que tenían de recuerdo, cada de unos de esas partes del legado de su padre están ahora quizás en un almacén o se destruyeron a causa de los bombardeos, si tan solo tuviera el retrato de su madre.
—Hola Finn— la voz seductora y melodiosa de una sirvienta penetro los oídos del rubio haciéndolo sentir unos terribles escalofríos en la espina dorsal.— ¿No respondesa mi saludo? —
Finn giro la cabeza encontrándose con una sirvienta de pelo negro y ojos oscuros — Ho…Hola Kaho—
— Hace tiempo que no tenía la oportunidad de estar a solas contigo — murmuro melosa la sirvienta acercándosele al muchacho peligrosamente —Sabes bien que somos buenos amigos —
—Sí, pero a..ahora estoy ocupado, necesito colgar todas las pinturas — el rubio retrocedió un paso.
—Oh, no seas tímido, si quieres puedo ayudarte a estoy y….—Kaho continuo con su acercamiento y luego llevo su mano al pecho del sirviente — Otras cosas —
—Yo…yo…—Finn trago saliva tenía que salir de esto.— No…no —
—¡Finn! — un grito se escucho por los pasillos, el sirviente aprovecho para salir del agarre de la mujer y llegar hasta la puerta donde se topó con Ryuu quien era el que le llamaba.
Finn suspiro y sonrió agradecido porque sin saber su amigo le había salvado de un gran predicamento.
— Me encontré con Jun hace un momento me pidió que viniera a ayudarte con los cuadros, él tardara más de lo que pensó ya que debe ir a casa— Informo y luego observo a la sirvienta que lo veía fijamente—Oh Kaho también estas aquí —
—Sí, pero solo vine a saludar un momento, tengo que hacer otras cosas —Kaho camino rápidamente a la salida hizo una reverencia y se marcho molesta por ser interrumpida en su seducción.
—Gracias Ryuu— murmuro Finn cuando se sintió más tranquil.
—Ni lo menciones, pero continuemos con esto —Ryuu coloco una mano en la cabeza rubia de su amigo y lo animo a seguir con su trabajo.
Era por fin el lunes el inicio de la festividad para los alumnos encargados de un taller era algo emocionante y mostraría su trabajo, mientras que para los alumnos regulares era una semana vacacional donde se olvidaban de las clases.
La joven más famosa de la escuela aun se encontraba en casa femenina desayunando tranquilamente junto con sus amigas o al menos trataban de estar calmadas Megumi comía lo más rápido que podía ya que ella quería llegar lo más temprano a la escuela para ser la primera persona en ver la exposición de pintura de su hermano.
—Megumi querida, creo que es mejor te tranquilices, la exposición comienza a las 11:00 am, aun faltan tres horas, igualmente debemos estar allá a la apertura que es a las 10:00 am— dijo Akira mientras tomaba su té de la mañana.
La trigueña hizo un puchero y comenzó a alentar su forma de alimentación.
—Yo también quiero ver todo lo que se realizara hoy — dijo Hikari sacando un programa donde se hablaba de las diferentes actividades que se efectuarían a lo largo de la semana.— Sera increíble poder comer golosinas y…—
—Hikari, esta semana de festival no será como las de los templos, creo que no se ofrecerán golosinas — explico la joven del lunar, al ver que su amiga se desalentaba intervino rápidamente — Pero yo puedo hacer algunas —
—Gracias Akira, pero lo que más deseo es poder estar con todos mis amigos divirtiéndome — sonrió la pelinegra esperando la reunión de todo en la escuela y misteriosamente esperaba que su prometido también estuviera ahí.
Mientras tanto esa mañana cálida en la casa solemne de los alumnos masculinos se encontraban también en ese característico alboroto de preparación.
—¡Kei! — la voz alegre del castaño se escucho en la recepción de la casa masculina, deteniendo al joven ojos miel de su camino — Que bueno que te encontré — sonrió Tadashi.
—¿Qué quieres que le diga a Akira? — pregunto Takishima adivinando la actitud de su amigo.
El Karino rio avergonzado —Veras, necesito ir con mi madre para hacer la apertura oficial en unos minutos, le dije a Akira y las chicas que yo iría por ellos ya que su chofer tiene el día libre —
—Quieres que yo sea quien las lleve a la escuela— Afirmo Takishima ocultando sus manos en los bolsillos del pantalón — Lo hare —.
—¡Por favor Kei! —Tadashi junto sus manos sobre la cabeza en forma de ruego a su amigo cuando comprendió lo que dijo — ¿Eh? ¿De verdad?—
Pregunto el joven incrédulamente observando que su interlocutor afirmaba con la cabeza.
El joven Karino sonrió ampliamente — Gracias, te debo una — mientras buscaba sus llaves del automóvil.
—Descuida — murmuro Kei y marchándose sin que su amigo pudiera entregarle las llaves del auto ni decirle a qué hora debía de pasar por las chicas. Minutos después pudo escuchar como uno de los autos del personal salió en camino a la casa femenina.
El castaño solo atino a ver el reloj apenas si eran las 8:30 am, estrecho los hombros y mejor prefirió marchase a su ocupada y temida tarea.
De regreso en la casa femenina las chicas continuaban con su desayuno después de convencer a la cantante comer más despacio, en unos minutos mas llegaría Tadashi para llevarlas a la escuela, así que podían relajarse. Las sirvientas comenzaron a servir el postre cuando las comensales escucharon el sonido de un auto estacionarse enfrente de la casa, vaya el joven Karino sí que era responsable con sus promesas.
Hikari miro su postre fijamente, era un helado de chocolate servido en una copa de cristal y acompañado de fresas frescas, sonrió a sus adentros era uno de sus postres preferidos, quizás era la señal de que ese día sería muy bueno.
Al pasar el tiempo las chicas por fin estuvieron listas, Hikari al ser la que termino mas rápido su postre decidió salir primero a conciliar un poco a Tadashi ya que Akira estaba por buscar su maquillaje a su habitación y quizás cambiar ciertas detalles a su cabello o ropa, en pocas palabras tardaría alrededor de media hora preparándose.
Camino por el umbral de la entrada divisando el auto negro, era el mismo auto que alguna vez la llevo a la mansión Takishima al inicio de su compromiso, ya había pasado meses desde entonces y su forma de pensar había cambiado ligeramente, ahora ya no sentía desprecio por su prometido en ese momento podría decirse que le agradaba como a un amigo más, pero nunca lo admitiría públicamente, se dijo Hikaria a sí misma.
Estaba a unos pasos de llegar al auto cuando la puerta del lado del chofer se abrió de golpe dejando ver que el conductor no era su amigo bromista sino que era su prometido que la veía fijamente y con una sonrisa a medio lado.
—Buenos días señorita numero dos —
La pelinegra detuvo su paso por unos segundos, y el sonrojo de su cara no se hizo esperar, por un momento pensó que Takishima pudo saber claramente que estaba pensando.
—Buenos días señor engreído, o mejor dicho señor conductor —Hikari oculto su sonrojo tras sus discusiones habituales. — ¿No es denigrante para el señor Takishima hacer esto? —
Kei cruzo los brazos mientras que se recargaba en el cofre del auto — Solo hago un simple favor, pero tú que me dices ¿No es vergonzosos ser siempre la numero dos? —
Hikari entre cerró los ojos, ese tonto había atacado en un lugar sensible, y por su orgullo no dejaría que se quedara impune se acercó peligrosamente al chico apuntándolo con el dedo índice.
— No cantes victoria, la próxima prueba la ganare yo — se jacto la pelinegra — Recuerda que he estado cerca de ganarte en ambas ocasiones —
Takishima alzo los hombros —Pero aun así pierdes no importa cuánto te esfuerces —
—Claro que no, pronto te venceré y me liberare de tus tonterías, ya lo veras presuntuoso —Hikari frunció el ceño, a veces no podía evitar que la sangre le hirviera ante tantas palabrerías de este tipo. — Pero sabes … Gracias por ayudarme —
El joven vio detenidamente a su prometida, ella se sonrojo levemente luego de agradecerle, se veía hermosa — Vaya, esto sí que debe de ser un engaño, me diste las gracias—
La pelinegra entre cerró los ojos, —No esperaba que aceptaras mi gratitud tan fácilmente, pero mi honor me dicta que debo agradecerte apropiadamente, por…por eso acepta mi gratitud con lo que me pidas —
Kei sonrió, esa oportunidad no la dejaría pasar por nada del mundo — Dispuesta a hacer lo que yo quiera ¿eh? — la chica rodo los ojos, ese tipo aunque buena persona era insoportable — Quiero que estés a mi lado toda la semana cultural — dijo al final el chico con una sonrisa.
Hikari alzo una ceja, ¿El patán no le pediría que fuera su esclava por mínimo un mes o que perdiera la próxima competición? — ¿Solo eso? —
—Sí, solo eso quiero que asistas conmigo a todos los eventos culturales de esta semana— el chico continuo con su sonrisa — o ¿prefieres que te pida que seas mi esclava por un mes? —
—No, no, Estoy bien con eso, te acompañare en resto de la semana — Hikari miro a su prometido que sonreía más abiertamente al aceptar, nunca entendería lo que le pasa por la cabeza a ese tipo, pero en su interior era agradable no verlo como un muerto en vida como llego a estar hace poco tiempo. Y sin notarlo ella mismo amplio una sonrisa tan encantadora que su prometido no le tardo en cautivar.
—Hikari, tu…—Kei iba a decir algo cuando la puerta principal se abrió de golpe topándose con Megumi arrastrando a Akira de un brazo, su arreglo personal ya le había demorado una larga media hora y no podía soportar más la espera.
—Megumi, calma aun vamos temprano — dijo Akira, algo de Tadashi se le estaba contagiando. —Necesitaba terminar de organizar mi tazas — la chica de pelo corto miro de reojo el auto notando a la pareja que los esperaba, también pudo sentir que el ambiente entre ellos dos no era de su agrado.
La chica del lunar se deshizo del agarre de la trigeña y camino a paso rápido entre los dos, ese estúpido de Kei le había hecho algo a Hikari o algo peor le había dicho algo que de seguro la pondría mal.
—Kei, aléjate de mí adorable Hikari en este instante — la chica de pelo corto se interpuso entre la pareja y siguió viendo de mala manera a su amigo.
—Buenos dias Kei, ¿Tadashi? — Megumi intervino antes que sucediera una guerra campal
—Se adelanto a la escuela para ayudar a la directora, yo seré su chofer— respondió el joven ignorando las malas caras de su amiga, en ese momento todo era perfecto. —Por favor señoritas tomen sus lugares— abrió la puerta izquierda.
Al cabo de unos minutos el auto se detuvo en el lugar determinado para los autos dentro de la escuela, las ocupantes bajaron rápidamente y comenzaron a dirigirse al lugar donde seria la ceremonia de apertura, la pareja dorada caminaba unos pasos atrás de Megumi que aun seguía escuchando las protestas de Akira.
— No sabía que el señor Takishima supiera manejar — dijo Hikaria cuando entraba a la escuela a su prometido que extrañamente se mantenía a su lado.
—Son cosas que no sabes de mi, pero me propongo a mostrártelas y también si quieres enseñarte así quizás dejes de ser señorita numero dos— respondió el joven a su prometida quien no noto el tono de coqueteo en su frase,
—No estaría mal saber conducir— reflexiono la pelinegra para luego repasar toda la frase que dijo su prometido — y….¡Por dios, deja de decirme así!— grito la chica en un puchero.
Alrededor de unos cinco minutos después, los cuatro pudieron llegar al jardín central, o mejor conocido, los alumnos llegaron de a poco reuniéndose de un entarimado donde algunas personas de mediana edad se encontraban sentados en una mesa larga con un mantel blanco impecable.
Hikari miro con curiosidad todo su alrededor nunca pensó que un festival cultural fuera tan importante, se notaba que esas personas eran importantes entre los círculos altos de la educación.
Cuando el campanario estilo occidental marco las 10:00 am una mujer de cabello largo y castaño vestida de un simple kimono negro su porte era intachable mientras que subía al entarimado seguida por Tadashi, Hikari entendió que esa mujer era la directora y madre de su amigo, era irónico que después de estudiar por tanto tiempo por fin pudiera conocer a la famosa Señora Karino.
La directora se dirigió hasta un micrófono, hizo una reverencia solemne ante los estudiantes los cuales la imitaron al instante.
— Quiero dar un gran saludo a todos los presentes — Comenzó a hablar la directora Karino — Mostrando también mi gratitud a las escuelas invitadas que amablemente decidieron hacernos compañía a lo largo de esta semana, demostrando la confianza y calidad que están esperando tener ante este festival cultural…—
Hikari estaba emocionada, realmente este festival era algo mas allá de lo que espero, además de que la impactante figura de la directora le dejo conmovida, ella irradiaba fuerza y dignidad ante todo, sus palabras denotaban honor, se sentía tan motivada que no podía dejar de escuchar el discurso de la madre de Tadashi.
—Hoy el día Lunes 25 de Mayo del presente año a las 10:30 am hago oficialmente la apertura oficial de este magnífico festival— la mujer dio otra reverencia de despedida— espero sea de su agrado—
Los alumnos comenzaron a despejarse entre los jardines buscando las actividades que pronto darían comienzo, Megumi miro a todos lados buscando a su gemelo pero este no se encontraba entre los espectadores, debía ir rápido a la galería y encontrarlo quería ser la primera en ver su gran debut.
—Megumi, querida debemos esperar a que hablan la galería— Akira leyó los pensamientos de su amiga —Tu hermano no se sentirá mal si llegas un minuto después de que abrieron las puertas—.
La trigueña frunció el seño, no le gustaba esperar por algo tan importante, giro la cabeza y vio a Hikari que aun no despegaba la vista de la directora, parece ser que la había dejado impactada.
—Aun debemos esperar a Tadashi— la joven de cabello corto tomo la mano de su amiga de ojos azules, quien por fin despego la vista del entarimado. — el pobre regresara con apoplejía—
Hikari no entendió a lo que se refería su amiga hasta que fijo la mirada hasta el entarimado una vez más, notando que la directora tenía un aura maligna alrededor de ella mientras veía fijamente a su hijo y por el movimiento de su boca le decía un par de cosas, el chico estaba a punto de caer de rodillas y pedirle misericordia por su vida.
Cuando los hombres de mediana edad que estaban en la mesa, bajaron del lugar estando al lado de la mujer, el aura asesina desapareció como si esta nunca hubiera existido y se marcho con ese sequito dejando a Tadashi con el rostro pálido como muerto.
—¡Tadashi! — grito Akira moviendo los brazos, ella camino rápidamente hasta que llego con su novio.
—Akira— lloriqueo el castaño cuando su novia llego a su lado abrazándola efusivamente —Fue horrible, dijo que me castigaría por no logran la calificación perfecta —
—Calma, no te hará nada grave— sonrió Akita, ya estaba acostumbrada a los arranques de locura de su novio, miro a sus espaldas notando que sus amigos se les acercaban poco a poco, cuando regreso su mirada enfrente noto que alguien veía como Tadashi la abrazaba.
Akira aguanto la respiración, esa persona enfrente de ella era… cerró los ojos fuertemente, no esa era una alucinación era una tontería, sabía que su prima estaba aquí pero él no, él no.
—Dijo que usaría el bungie— escucho nuevamente el lloriqueo de Tadashi, la joven abrió los ojos y miro ese punto pero no se encontraba nadie, relajo la respiración, sabía que solo fue una tontería.
—No te preocupes tonto, ya verás que si este festival es un éxito olvidara ese castigo — Akira sonrió, y dejo de abrazarlo para mirar los ojos llorosos de su novio, su puchero era cómico.
Cuando sus amigos llegaron con ellos, y que Tadashi por fin dejara de sacar todo su dolor, decidieron seguir con la importante tarea de ir con su amigo a ver su fabulosa galería.
Al llegar donde seria la exposición unos cuantos alumnos esperaban que las puerta se abriera para mostrar las pinturas y esculturas, cuando fue el momento las puertas de madera fueron abierta por unos sirvientes que resultaron ser Ryuu y Finn quienes sonreían ampliamente invitándolos a pasar.
Hikari y Kei caminaron lentamente mientras que Megumi trataba de pasar primero que todos, por su parte Akira tomaba la mano de Tadashi, su acompañante no había notado por sus propios problemas que la joven no actuaba con normalidad desde que se abrazaron en el jardín central.
Megumi logro entrar hasta la sección de la primavera ignorando el resto, paso los ojos por el lugar buscando su hermano, pero se detuvo al ver el cuadro principal de la exposición. Era la chica que había retado a Hikari a romper su compromiso y al final animándola a ser su defensora de honor. Su hermano le había contado que encontró una musa, la chica que era perfecta para ser la representación de la primavera.
Y viendo el cuadro realmente lo era, esa chica sonreía abiertamente mientras sostenía una rama de Sakura, su pelo rosado era brillante y caía graciosamente por sus hombros, vestía con una túnica blanca recodando a las pinturas romanas y griegas que alguna vez vio en Roma, sus ojos…sus ojos de un verde esmeralda captaban totalmente la calidez de la temporada y la nueva vida.
La trigueña suspiro, ahí estaba lo inevitable, su hermano se había enamorado profundamente, ¿Pero esa chica le correspondería?
Gritos de júbilo se comenzaron a escuchar por la galería la castaña camino hasta de donde, descubriendo que todos sus compañeros felicitaban a los pintores que participaron, entre ellos se encontraba Jun quien sonreía complacido.
—Gracias por sus felicitaciones pero no olviden que todos nosotros— una chica de pelo negro que era parte de las pintoras hablo— tenemos el honor de ofrecerles retratos en carboncillos, solo pídanlo— los alumnos aplaudieron una vez más.
Megumi corrió a los brazos de su hermano abrazándolo efusivamente, el chico la recibió alegre, dando un par de vueltas en su lugar, para cuando ya todos sus amigos lo rodearon.
—Felicidades Jun — la mano de Ryuu revolvió el cabello trigueño del pintor — todo el esfuerzo tiene sus frutos, parece que será un éxito —
—Gracias chicos — amplio mas la sonrisa, les mostrare todos los cuadros.
El pintor mostro cada una de las salas, dividas por temporadas comenzando con verano, cada uno de los pintores eran asediados por preguntas de otros alumnos fascinados por sus trabajos, así hasta llegar a la primavera donde sus amigos se dividieron para ver todos los cuadros, Jun simplemente se quedo mirando como todos disfrutaban su trabajo, miro el cuadro central, si tan solo ella viniera y le gustara.
— Nunca había visto tantas pinturas juntas— dijo Hikari animada a su acompañante — Todos son muy buenos—
Kei simplemente la escuchaba, el joven gozaba con que ella no se alejara ni un metro, y eso lo iba a prolongar.
—Jun, me guaria que por favor hicieras un retrato de Hikari— el pinto afirmo y fue por su material.
Al regresar con todo su material le pidió a la pareja que lo siguieran, llegando a un pequeño salón en medio de la sala de primavera e invierno, donde una ventana amplia daba luz suficiente para cualquier tipo de trabajo, Hikari se sentó en una silla preparada para la ocasión.
Jun comenzó a dibujar con trazos simples la figura de la chica mientras que llegaban a ver como lograba un retrato perfecto, al cabo de unos minutos Jun logro terminar el dibujo.
—Es idéntica— dijo Akira emocionada — Yo también quiero uno — dijo emocionada
—Claro Akira, por favor siéntate en la silla— agrego Jun pasando la hoja siguiente para comenzar otro retrato.
— A no— protesto la chica —Quiero otro retrato de Hikari—
La mayoría del grupo de amigos quedo en blanco, solo para terminar riendo incómodamente ante la ocurrencia de la chica de cabello corto.
—Bien, solo debo hacerlo una vez más, y …— su monologo murió cuando vio que en su sala, una chica con un kimono de color verde claro veía atentamente el cuadro central, Jun soltó el cuaderno de dibujo regado todos los dibujos de este, sus amigos vieron como se retiraba rápidamente del salón, y lo siguieron hasta la puerta para ver lo que le estaba pasando.
Jun corrió hasta la chica pelirrosa que todos reconocieron como Sakura miraba fijamente el cuadro donde ella aparecía, luego al escuchar que el pintor se acercaba a ella se giro mostrando sus ojos vidriosos y unas lagrimas surcando su rostro.
El joven Yamamoto busco ayudarle sacando un pañuelo, pero Sakura se niega y prefiere salir rápidamente, dejando solo al chico quien la veía partir.
El chico miro tristemente a sus amigos, quienes señalaban que la siguiera, esperando que el pintor no perdiera la oportunidad de conciliarse con la chica que estaba en esa hermosa pintura. Jun corrió rápidamente para buscar a Sakura, sabía que sus amigos tenían razón, no podía dejarla sola después de ver que ella lloraba amargamente por la pintura, era su conciencia sabía que quizás era su culpa.
Cuando el joven Yamamoto se pedio por los pasillos en busca de la chica, todos soltaron el aire que no sabían que tenían contenido. Sabían que esa pintura tendrían ese efecto.
—Espero que mi hermano logre encontrarla sin ningún predicamento— Megumi escribió en su libreta, mientras que Hikari parpadeaba ingenuamente.
—¿Esa era Sakura? — ladeo la cabeza —¿Por qué Jun la persigue? —
Akira sonrió tomando los hombros de su amiga, —Algún día te explicare esas cosas—
—Es mejor que yo se lo explique Akira— diji Kei llevando a Hikari su lado — Que mejor un prometido para explicar esas cosas—
—Muerete Kei— murmuro la chica del lunar antes de comenzar una guerra de arrebatos de una pobre chica ingenua.
Ryuu miro el espacio donde se encontraba notando que algunos papeles de la libreta se habían esparcido y comenzó a juntarlos, Finn también comenzó a buscar hojas más alejadas hasta toparse con el retrato de la señorita Hikari.
Miro a su alrededor notando que nadie lo veía, tomo la hoja, la doblo en cuatro partes y la guardo entre su ropa, sabía que estaba mal pero ese dibujo, ese retrato de esa persona significaba mucho para él.
—Perdóname — murmuro quedamente mientras que seguía recogiendo demás papeles.
En el jardín de los cerezos que ya habían perdido sus flores dejando un brillo verdoso entre sus ramas, Jun llego al lugar esperando encontrar a su musa.
"Mi corazón palpita con tu encuentro,obsesionado por volverte a ver,pendiente de ti se agita, perdido en mis adentros,soñando con tu lejano regreso de mujer."
—¡Sakura! — Grito entre jadeos, la noche anterior no había logrado dormir muy bien y su cuerpo estaba por colapsar, debía encontrarla antes de que algo nefasto pasara. —Sakura, se que se encuentra aquí—
La chica pelirrosa se ocultaba entre un tronco, no podía encarar a ese chico, a ese príncipe que le dio tanto brillo a sus ojos muertos en esa pintura.
"Mi corazón no me entiende,por más que le aconsejo,errante lo que llevar se dejapor una falsa ilusión. "
—Por favor, sé que no debí pintar tu imagen sin tu permiso, pero yo…—
"Pagando tu amor con crecesse ha vuelto triste y distante,viviendo tan sólo en el instante
en el que te conoció."
La chica se llevo las manos al pecho, en su mundo ese sentimiento no debía existir, pero Hikari le demostró que era la esperanza y si ella se arriesgaba podría existir una pequeña probabilidad de tomar la felicidad con las dos manos.
Sakura salió de su escondite y pudo ver a su príncipe desconcertado mirando a todos lados, cuando el giro y la vio su mirada al principio sorprendida se endulzo y se volvió tan cálida como el sol.
— Sakura, sé que no debí mostrar su imagen libremente en un cuadro, después del horrible trato tan despreciable que le dieron algunos alumnos — Jun se disculpo rápidamente con las mejillas sonrojadas.
La pelirrosa agacho la mirada, ese momento tan humillante no fue por la crueldad absurda y sin fundamentos de unos muchachos, sino porque él precisamente lo había presenciado y así sabría como era su podrido interior.
—Se que tu defiendes el honor a cualquier costa, y en ese momento comprendí que la pintura no llegaba a la luz que irradias realmente pero, eres como la primavera— el chico no esperaba ninguna respuesta, pero era su momento de que el demostrara la valentía sin contar con su otra personalidad
Al seguir escuchando las palabras tan dulces, su príncipe, realmente era su príncipe que le salvaba de las garras de dragón que era su pasado, su posición familiar, sus propios demonios.
—Quería que el mundo supiera cual hermosa eras, porque yo lo vi con solo conocerte en este lugar hace tiempo…— Antes de que el joven terminara de pronunciar todo cuando sintió que unos cálidos brazos lo rodeaban.
—Gracias Jun — susurro la pelirrosa — Yo también siento que…—
—Me gustas— dijeron los jóvenes al mismo tiempo, abrazándose aun mas fuerte .
El abrazo continuo hasta que la voz del joven volvió a escucharse — Por fin te ha encontrado, por fin mi otro yo te ha encontrado—
Sakura alzo la mirada, encontrándose con los ojos castaños de Jun, pero estos no eran iguales a cómo eran hasta hace unos minutos, eran ardientes como el fuego algo parecidoa a como la mirada de un lobo hambriento ve antes de atacar a su presa.
—¿Jun? — pregunto la joven
—No, él se fue a dormir— El otro Jun llevo las manos al rostro de la pelirrosa— Pero yo estoy aquí —
— Y quien…¿Quién eres? — pregunto al final Sakura antes de ver por última vez esa mirada de fuego.
-.-.-.-
- Sin darse cuenta de que alguien las vigilaba entre las sombras, ese chico desgraciado que para una mujer era la encarnación de un demonio, y que realmente termino siendo como el Oni azul de los cuentos fokloricos.
El cuento habla sobre un Oni (ogro) de color rojo que deseaba poder tener muchos amigos, pero todos los humanos de una aldea le tenían miedo, en una ocasión su amigo el Oni azul decidió ayudarle siendo este un malvado que aterrorizará los aldeanos para que el rojo pudiera echarlo y ser un héroe. Cuando el plan funciono el Oni azul se marcho muy lejos por temor a que las personas descubrieran la treta y terminaran odiando también a su amigo el Oni rojo, quedando solo para siempre con la imagen de un ser malvado.
Sólo sin tu cariño voy caminando y no sé qué hacer, ni el cielo me contesta cuando pregunto por ti mi bien.
No he podido olvidarte desde la noche en que te perdí, sombras de duda y celos solo me envuelven pensando en ti.
Fragmento de la canción popular Mexicana: Cielo Rojo
Mi corazón palpita con tu encuentro,obsesionado por volverte a ver,pendiente de ti se agita, perdido en mis adentros,soñando con tu lejano regreso de mujer.
Mi corazón no me entiende,por más que le aconsejo,errante lo que llevar se dejapor una falsa ilusión.
Pagando tu amor con crecesse ha vuelto triste y distante,viviendo tan sólo en el instante
en el que te conoció.
Fragmentos de la canción: En mi corazón del grupo mexicano Pate de fua
Notas de Autora
Estoy viiiivaaaa, viivaaa, solo espero que no me quieran asesinar.
Perdón por la larga espera de un año (que la verdad no es tan raro en este fic, pero aun así me sigue dando vergüenza).
Digamos que justamente hace un año comencé a tener mi vida laboral activa, y con eso trajo nuevas experiencias y pensamientos un tanto desagradables al punto de casi caer en una depresión (el vivir para el trabajo no es bueno, nada bueno, pero se debe tener la mente activa a las paciones y seguir adelante, aunque cueste)
Pero aquí me tienen con un nuevo capítulo el cual realmente me saco sangre, sudor y lagrimas, ya que indirectamente tarde en un año en escribirlo, que partes me gustaban al momento pero luego lo volvía a leer y ya no, o que definitivamente una escena no quería encajar y era muy forzada o sin sentido.
Si se dan cuenta hoy no le di tanto protagonismo a Hikari al final tocando un poco de turno a Finn y a Jun quienes tienes sus propios problemas que resolver. Espero que nada quedara flojo o revoltoso pero si es así lo comentan y en el capitulo siguiente tratare de aclararlo o llegar más al fondo del tema.
Ya por otro lado si se encuentran con unas faltotas de ortografía o mala redacción es que aunque lo releí muchas veces no note algunas y mi Beta Coco anda de ocupado con sus estudios y tampoco lo quise molestar (Pido una disculpa por toodas las personas con mala redacción aunque practiquen y leen mucho).
Y ya por terminado gracias a las personas que me animan a seguir, que esperan aunque no sepan realmente si abandone este trabajo o aun sigo (chicas aunque tarde mil años lo terminare, y si no, les digo y espero mi sentencia de muerte). De verdad personas anonimas o que se animan a dejar un pequeñísimo comentario, gracias de todo corazón.
Nos veremos espero que esta vez mas pronto
Siguiente capitulo
"Perdón y destino"
