Hola!!
Espero que este capitulo sea de su agrado... jejeje me ha quedado larguito y al final me había dado por seguir más y más pero bueno mejor dejarlo ahi y no tenerlos en espera. Agradezco de corazón todos sus reviews que me inspiran y me hace escribir más rapido.
Quiero dedicar este capitulo a mi amiga Rose, que esta malita... amiguis espero pronto estes totalmente recuperada, no puedo enviarte un caldito de pollo pero bueno te dejo este capitulo.
Mai, gracias por todo sabes que eres mi hermana del alma y tenemos pendiente el viaje,
Dulce Noviembre
Por Amy Black
Capitulo 10
... .Ni tu ni yo pudimos reprocharnos,
un día nos quisimos sin saberlo
y el saber que sentiste al separarnos
fui el mismo que sentí yo al comprenderlo.
Seguimos dos caminos diferentes
y un día, aquella tarde al coincidir,
bajamos rencorosos nuestras frentes,
sin saber que mirar, ni que decir.
Fue el amor el que hablo
y nosotros solo los interpretes..."
El sol comenzaba a filtrarse entre los árboles del bosque, el viento suave acariciaba las hojas, al igual que el rostro de los viajeros. Naruto, Hinata, Shikamaru y Asuka, quien viajaba sobre su prometido decisión que le había parecido incomoda pero no había opción, pues debían viajar con rapidez.
Asuka recargado su cabeza sobre el hombre de Shikamaru, un leve malestar comenzó a acosarla.
- ¿Te sientes bien? – preguntó Shikamaru al sentir la proximidad de la chica.
- Si, un poco mareada eso es todo. – respondió Asuka sin abrir los ojos. – Pronto estaré bien, siento mucho ser solo una carga.
- No te preocupes, si deseas que paremos un momento házmelo saber, ¿de acuerdo?.
- Si, lo haré. – respondió Asuka.
Naruto no había perdido aquello, se acercó a Hinata su prometida desde hacía un par de días.
- Hina chan. – llamó Naruto con ternura a su novia. – Creo que no somos los únicos enamorados por aquí.
- Ya me he dado cuenta, creo que llegaran a ser felices. – dijo Hinata sonriendo. – Aun siempre creí que Shikamaru kun se casaría con Temari san.
- Yo también lo pensé, pero ella ya se ha casado y nuestro genio muy pronto lo hará. Ya todos comenzamos nuevos caminos... él futuro pinta a ser bueno, sólo espero que pronto Sasuke sea perdonado. – musitó Naruto esperanzado.
- La godaime ya le ha perdonado, ahora solo es trabajo de Sasuke kun el hacer que el pueblo le acepte de nuevo. – añadió Hinata.
- Por ese bello corazón lograste conquistarme, Hina chan... TE AMO... – gritó Naruto.
Ambos ninjas se detuvieron un instante, y sus labios se fundieron en suave caricia. Al sentir que Shikamaru se detenía, Asuka abrió los ojos y se encontró aquella tierna escena.
- Tsk... ¿por qué tenían que hacer eso frente a mí? – susurró Shikamaru, sin percatarse que Asuka lo escuchaba.
- ¿Alguna vez has besado con esa pasión? – preguntó la chica con cierta nostalgia, aun podía sentir el calor de los labios de Kiba sobre los suyo.
Shikamaru giró su cabeza y Asuka que había levantado su rostro provoco un encuentro. Estaban demasiado cerca y a la vez tan lejos.
- ¿Quieres saberlo? – cuestiono Shikamaru, observando los labios de Asuka... y es que nunca los había observado tan de cerca. Carnosos y suaves, era como si algo lo llamara a probarlos.
- Hey vamos genio, bésala de una buena vez... – gritó Naruto con impaciencia.
Ninguno de los dos se percato que están frente a frente, ¿En que momento ella se había bajado de su espalda? Se pregunto el Nara. Ninguno sabía, sus miradas se habían conectado. El silencio invadió por un momento el espacio; Shikamaru la contemplo tan cerca levantando despacio su cabeza, mientras sus manos alejaban unos cuantos cabellos de ella, que hacían sombra a las estrellas que no dejaban de brillar.
Ella volteo hacia él, su rostro levemente sonrojado. La cercanía era inminente. Sus miradas conectadas, como si trataran de encontrar algo, el más ansiado déja vu. Sus párpados fueron cerrándose sintiendo el roce suave y la tibieza de sus labios, al encontrarse.
Sin prisa, despacio...sus alientos se mezclaron creando un nuevo sabor. Shikamaru la abrazo acercándose más a ella. Asuka respondió con temor, rodeándole el cuello con sus brazos.
Entre suaves roces y toquecitos de miel besaron sus comisuras, a penas rozándose la piel, respirando profundo el extracto acariciando con su lenguas, labios. Complaciéndose mutuamente explorándose los dientes, jugando en el paladar y subiendo la intensidad de esa unión tan personal. Y sin llegar a más, sus labios comenzaron a separan lentamente, y extrañamente se sintieron con hambre de más...
- ¡Wow...! pensé por un momento que no dejarían nada para la noche de bodas... – mencionó Naruto sorprendido.
- Naruto, para eso falta muy poco y es un hecho, entonces porqué esperar... – respondió Shikamaru sin prestar demasiada atención a nadie. – Continuemos con nuestro viaje.
La Villa Oculta de la Cascada se encuentra situada dentro de un pequeño país al norte del país del Fuego y al este del país de la Tierra. Esta villa esta encima de una larga catarata, el camino de entrada es a través de unos túneles que van desde el interior de la parte baja de la cascada, hasta el lago que hay en el centro de la villa.
La casas de la villa están situadas alrededor del lago del que nace la cascada y en el centro del mismo hay un enorme árbol que cubre toda la villa con sus ramas.
Temari y Akira, caminaban por el centro de la aldea recorriendo los diferentes comercios y dándose el gusto de probar cosas distintas a la de su aldea. El clima húmedo, los hacía sudar un poco más que en la arena pero no importaba siempre y cuando pudieran refrescarse.
Algunos niños jugueteaban mientras sus madres compraban en el mercado, algunos viejos se reunían a la orilla del lago para entablar un buen juego con sus amigos. Cada vez la aldea comenzaba a gustarle más a Temari.
- Pintoresca, ¿no te parece? – preguntó Akira abrazando a su esposa por la cintura.
- Hermosa diría yo...
- No se que esta pasando... que todo esta al revez que tú ya no me besas como ayer... No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia será que no me amas... – cantó Akira a la vez que una canción a lo lejos.
- Oye no te sabía esa gracia... – dijo Temari golpeando afectuosamente el hombro del joven.
- La felicidad a tu lado mi querida Temari, me hace cantar... – dijo Akira riendo un momento y quedándose callado un minuto después. – He querido preguntarte algo desde hace tiempo pero no me he atrevido, no quiero presionarte e intento lograr que me quieras.
- ¿Qué sucede?
- Mi clan ha empezado a exigirme un heredero pero... no quiero forzarte, un hijo debe venir por amor y no por obligación. Lo que he querido preguntarte, ¿hay alguien en tu corazón?
Aquella pregunta perturbo la serenidad de Temari. ¿Cómo decirle que si? Había alguien, dueño de su corazón desde hace tiempo pero no podía, no era correcto y lo heriría.
- ¿Por qué me haces esa pregunta?
- No es correcto responder una pregunta con otra. – sonrió Akira tranquilamente. – A veces te siento ausente y presiento que es por alguien más, y no te culpo por ello esto no es más que el resultado de un matrimonio como el nuestro.
- Pudiera ser que tuvieras razón, pero no hay porque hablarlo pues he decido dejarlo atrás. Mi futuro va unido al tuyo, solo pido un poco de tiempo... – dijo Temari acariciando la mejilla de su esposo. – Akira, respecto a la petición de tu clan yo...
- Te daré el tiempo que necesites, sobre lo que ha pedido mi clan puede esperar. Y ahora que se hay alguien más luchare para tener un pedazo de tu corazón.
- Si sigues así, no dudo en llegar a quererte y ahora te hago yo la misma pregunta. ¿Hay alguien en tu corazón?
- Lo hubo hace tiempo, fue un cariño, un amor infantil... alguien dentro de mi mismo clan, a quien no he visto en años. – respondió Akira con cierta nostalgia, como si recordará a aquella persona.
- ¡CUIDADO! – gritó un aldeano cuya carreta se había desbocado e iba en dirección donde dos pequeños jugaban.
Sin perder un instante Akira desapareció, un instante después aparecía donde estaban los niños, logrando salvarlos gracias a su técnica de teletransportación y pareció una vez más para detener la carreta. Sin embargo hubo algo con lo que no contaba, un niño pequeño lloraba asustado.
Aquel sonido mi miedo, hizo erizar la piel de Akira. Un pequeño niño de no más de dos años permanecía sentado en la parte trasera de la carreta. Todo ocurría tan rápido y había tan poco tiempo, en cuestión de segundos el vehículo se impactaría contra las rocas. Usando su habilidad, el joven Tomoe tomo al pequeño en sus brazos y desaparecieron.
Temari asustada corrió hacía su esposo, quien se había materializado y luego de dejar al pequeño en el suelo, cayó inconsciente; su costado derecho sangraba y su rostro se manchaba de sangre por una herida en su frente.
- ¡AKIRA! – gritó Temari al llegar a su lado. Su rostro se perturbo al ver la sangre. – Pronto, alguien ayúdeme... – pidió a los aldeanos que comenzaban a acercarse. – Akira, despierta... – suplicó.
- Estaré bien... – dijo Akira con dificultad, abriendo los ojos con cierta dificultad.
- Eres un tonto, me asustaste... – reprochó Temari. - ¿Qué ocurrió?
- Alguien lo ha provocado, estaba probándome... me he dado cuenta tarde. – respondió Akira, tratando de incorporarse.
- Debemos ir a un hospital. – ordenó Temari, ayudando a su esposo.
- No, el que me ha atacado pretende hacer que nuestra aldea quede mal ante el señor feudal. Mi familia tiene una vieja conocida en esta aldea, ella es medico vayamos con ella. Y Temari, creó que solo podrán ir tú y Kankuro a la presentación ante el señor feudal. – se disculpó mientras ladeaba un poco su cabeza.
- No te preocupes por eso. – respondió Temari al tiempo que tomaba con sus manos el rostro de Akira y lo obligaba a verla. – Por ahora solo recuperarte, ¡de acuerdo?
El sol de medio día posaba sus rayos sobre la aldea oculta de la Cascada. El clima era cálido y húmedo, pero esto no pareció afectar a un singular grupo, proveniente de la aldea oculta de la hoja.
- Vaya, esto si que es un problema... tengo sed, también hambre y no se cual de las dos es más urgente. – comentó Naruto con su habitual todo despreocupado.
- Pues siento decirte que tu hambre deberá espera, tenemos una misión que hacer. – informó Shikamaru divertido al ver el rostro de Naruto. – Vamos no pongas esa cara que ya no eres un chiquillo, ya tendrás tiempo de comer.
- Naruto Kun, Shikamaru kun tiene razón... recuerda que si algún día llegas a Hokage tendrás que asistir a muchas reuniones como esta y yo siempre te estaré acompañando. – añadió Hinata tomando las manos de su novio.
- Hina chan, no se que haría sin ti. – dijo Naruto de manera melosa. – Eres lo más maravillo de mi vida.
- Tsk, dejen esas escenitas para cuando estén solos... mendokusai.
- Mira quien lo dice, el que casi se come a su prometida. – respondió Naruto sonriendo.
- Shikamaru kun... – hablo Asuka por primera vez desde lo ocurrido en el bosque. – Creo que será mejor que vaya a ver algunas cosas mientras ustedes van a su reunión.
- Te acompañaré, en lo que estos dos tórtolos van a registrarse al hotel. – respondió Shikamaru observando a la parejita. - ¿Podrán hacerlo?
- Por quien nos tomas... – respondió Naruto ofendido.
Y tras despedirse ambas parejas se separaron; Shikamaru y Asuka caminaron en silencio. No tardaron en llegar a su destino, una vieja casa situada en el centro de la aldea.
- No tienes que esperarme, nos veremos más tarde. – dijo Asuka dando un paso al frente, pero fue detenida. Un brazo fuerte la detuvo y la hizo girarse, Shikamaru sonreía, haciéndolo lucir a un más atractivo, ante aquel pensamiento, no pudo evitar sonrojarse.
- Aun somos prometidos y aun más, somos amigos. Te buscaré más tarde, aun tenemos la cena con los demás ninjas en la mansión del señor feudal. Y luego hablaremos, ¿De acuerdo?
Asuka asistió con un tímido movimiento de cabeza y luego de sonreír tocó la enmohecida puerta de madera, tras escuchar un "Adelante" entro en la casona. El vestíbulo esta oscuro, Asuka notó que olía a humedad y a polvo, un sentimiento de vació y de tristeza se apoderó de ella, como un mal presagio. Una voz la hizo voltear hacia a un lado para encontrarse con una joven; su cabello era rubio y estaba sujeto en 4 coletas, ella le había dicho un "Hola".
- Hola... – respondió Asuka al saludo. – ¿Puedo sentarme?
- Adelante, Soraide sama no tardará en salir.
- Gracias. ¿Esperas consulta con ella? – preguntó Asuka al sentarse frente a ella.
- No, ella esta curando a mi esposo. – respondió la joven.
Y luego el silencio se apoderó de la habitación. Asuka, no pudo evitar observar a la joven mujer, su rostro denotaba preocupación y era de esperarse, si tu ser amado estaba lastimado. Debía amarlo para estar de aquella manera.
Fue entonces que la imagen de Kiba llegó a su mente, llevaba mucho tiempo pensando en él y sintiendo algo más que amistad, tal vez era cariño o simplemente algo superficial, pero... luego la imagen de Shikamaru apareció en su mente y aquel beso aun hacia arder sus labios y acelerar su corazón.
- ¿Qué esta pasándome? ¿Por qué he pensado en los dos?... ahora no si romper el compromiso sea buena idea pero, ¿y Kiba? – se cuestionó Asuka, debía pensar, debía decidir pero no sabía como.
Minutos después una puerta se abría y por ella salía un mujer, su pelo cano hacia notar su edad y sin contar las arrugas que adornaban su cariño rostro, en el cual descansaba un sonrisa.
- Temari, Akira desea verte. – anunció la mujer. – Vamos preciosa, quita esa cara, tu esposo esta mejor solo necesita descansar.
- Así que su nombres es Temari, es lindo... – pensó Asuka cuando la vio levantarse y esbozar una sonrisa. – Y también es bonita.
- Hola preciosa, dime ¿en que puedo ayudarte? – preguntó la anciana, haciendo salir de sus pensamientos a la joven Asamiya.
- Buenas tardes, Soraide sama. – saludó Asuka inclinando levemente la cabeza. – Mi nombre es Asamiya, Asuka mi abuela, Kirame sama me ha mandando y me ha pedido le entregue esta misiva.
- ¡Asamiya! – dijo la anciana Soraide, sorprendida. – No puede ser simple coincidencia... ambos están aquí. – pensó con cierto temor. – Mi querida niña, eres todo una mujercita, enseguida leeré el mensaje de mi querida Kirame. Espérame unos minutos no tardaré.
Asuka volvió a quedarse sola, temiendo aquellos pensamientos volvieran a su mente y entonces la puerta se abrió. Temari salía con una sonrisa en sus labios y su mirada era alegre.
- Oh, pensé que Soraide sama estaría aquí. – dijo Temari.
- No tiene mucho que salió, no debe tardar en volver. – respondió Asuka. – Me alegró que su esposo se encuentre mejor.
- Gracias. Disculpa que antes no me presentará pero estaba algo inquieta, mi nombre es Sabaku No Temari de la aldea de la Arena.
- Un placer conocerla, mi nombre es Asamiya Asuka de la aldea de la hoja.-
- La aldea de la hoja... – murmuró Temari con nostalgia. – Ve tenido el placer de conocer su aldea, es bellísima.
- ¡Es una kunoichi...! – dijo Asuka notando por primera vez la banda en la frente de la joven. - ¿Viene al evento que convoca el señor feudal?
- Así es, veo que está informada. Lo que me recuerda que debo marcharme, podría decirle a Soraide sama que he tenido que irme pero volveré apenas me desocupe.
- No se preocupe, le daré su mensaje en cuanto la vea. – dijo Asuka sonriendo. Temari inclino levemente su cabeza y luego se marcho dejando nuevamente a la chica sola.
Un ruido fuerte proveniente de una de las habitaciones la hizo sobresaltarse y sin pensarlo fue hacia ella. Un joven de cabellos oscuros intentaba mantenerse de pie, debajo de él, varios cristales amenazaban con herirlo y entonces supo que se había debido aquel sonido.
- No debería levantarse, vamos debe recostarse. – dijo Asuka, llamando la atención del joven. – Vamos le ayudaré, a su esposa no le gustará enterarse de lo que ha hecho. – sonrió.
- Lo siento, no quería molestarla. – se disculpo Akira, cuando algo su atención. Una cadena de plata colgaba de su cuello con un símbolo demasiado familiar para él. - ¿Trabaja para Soraide sama? – se atrevió a preguntar.
- Oh no, he venido a verla desde lejos. Ahora trate de descansar, recogeré los cristales y luego lo dejare para que pueda dormir.
- Gracias, por favor no diga nada a Temari no me gustaría preocuparla. – dijo Akira levemente apenado, había intentando ponerse de pie y lo había logrado pero un repentino dolor en el costado lo había hecho claudicar. – Disculpe, no he podido evitar mirar su collar.
- Es un viejo recuerdo, le perteneció a...
- Asuka querida, ¿Qué haces aquí? – preguntó de pronto la vieja Soraide un poco inquieta. – Será mejor que dejes descansar a mi paciente, ahora debemos atenderte. Y tu muchacho, será mejor que duermas y no intentes levantarte.
Ambas mujeres abandonaron la habitación, dejando aun joven con una incertidumbre sembrada en su mente y en su corazón. ¡Asuka! – pensó con cierta nostalgia. ¿Sería acaso ella? ¿Por qué ahora que comenzaba a ser feliz, volvía a verla?
Temari había logrado llegar a tiempo a la reunión y había tomado su lugar a un lado de Kankuro, que miraba divertido hacia otro sitió pero al notar a su hermana mencionó.
- Vaya por un momento llegue a pensar que estaría solo... por cierto ¿dónde esta Akira?
- Es una larga historia pero creo que alguien no quiere a la arena en este lugar, debemos estar alertas. Por ahora lo único que debes saber es que Akira esta bien, esta recuperándose.
- ¿Recuperándose? ¿Qué diablos sucedió? – interrogó Kankuro
- Ya te he dicho que más tarde te lo contaré, por ahora que nadie se entere. Por cierto, ¿qué ha sucedido?
- Uzumaki Naruto, míralo está justo allá armando una revuelta solo porque alguien chuleo a su prometida, creo... ¿recuerdas a Hyuga Hinata? Y ahí ese amigo tuyo, Nara Shikamaru...
Pero de aquello se dio cuenta casi de inmediato, que importaba lo que había hecho Naruto o si Hinata ya era su novia... desde que sus ojos había visto aquella coleta negra, su percepción de la realidad se había disuelto.
- Shikamaru... – murmuro para sus adentros, deseando ver sus ojos.
Shikamaru, tras un sonoro bostezo sintió la mirada de alguien e instintivamente se giró para encarar al sujeto pero se sorprendió a ver aquella mirada. Temari seguía haciéndolo estremecer con una sola mirada y justo como había pensado, ella había asistido y a su lado estaba Kankuro pero nadie más. Una sonrisa se dibujo en sus labios al percatarse de que estaba sola.
Sus ojos se conectaron y ambos sintieron de pronto la necesidad de estar a un lado del otro... y entonces fue como si escuchar lo que sus corazones gritaban.
Temari, mantengo la esperanza
porque no creo en el adiós
porque nuestro amor no es recuerdo
porque nos quisimos y nos queremos
¿Puedes escucharme?
Shikamaru, puedo oírte,
puedo sentir tu silencio,
puedo recordar tus besos
y soñar tus labios,
puedo hasta escuchar tu melodía,
aún cuando estés lejos...
y seas todo nostalgia.
Sin embargo la voz del señor feudal les hizo perder la conexión y concentrase en su misión, pero la esperanza de verse al final los acosaba y les provocaba desesperación...
Continuara...
