Capítulo 10

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.

Capítulo 10

El tiempo se detuvo a su alrededor, su respiración se volvió pesada, en su garganta se alojó un gran nudo, sintió el terrible impulso de correr, de alejarse lo más que pudiese de ese ser frente a ella, que la observaba como a un enemigo, que pronto aniquilaría. Apretó contra su pecho a su hijo, en un vano intento de protección, sabía mejor que nadie que con un solo movimiento de la mano masculina, acabaría con ambos, no le tomaría ni siquiera un minuto. Tragó con pesadez y retrocedió un par de pasos.

Sesshomaru hizo el ademán de acercarse pero rápidamente Kohaku se posicionó frente a ella, con la clara intención de defenderla. La sonrisa del Daiyoukai se volvió arrogante, levantó la mano para asestar un certero golpe en el cuerpo del joven, pero la espada de Inuyasha detuvo el ataque. El mononoke borró su sonrisa de golpe y frunció el ceño — Apártate — Demandó en un gruñido.

— No lo hagas Sesshomaru, es tu hijo — Siseo Inuyasha, aún con la espada bloqueando las garras de su hermano.

— Rin — Llamó a la joven, ignorando las palabras del hanyou.

La aludida enseguida comprendió lo que eso significaba, pero sentía temor, no quería arriesgar la vida de su hijo. Lo meditó un momento, y con voz vacilante les pidió a Kohaku e Inuyasha, que se apartaran.

— ¿Qué? — Preguntó Kohaku, como si no hubiese escuchado bien sus palabras.

— Estás loca mocosa — Espetó Inuyasha.

— Por favor, hablaré con el señor Sesshomaru solo un momento — Intentó sonar tranquila, aunque el ligero temblor en su voz la delataba. Eso causó mayor ira en Sesshomaru, nunca creyó que Rin le pudiese temer, la sola idea le producía una punzada en su pecho.

Inuyasha dejó descansar a Tessaiga sobre su hombro derecho — Bien, pero estaremos cerca — Miró por el rabillo del ojo a Rin que asintió con la cabeza, luego fulminó al Inuyoukai con la mirada, y se alejó a pasos lentos. Kohaku por su parte apretó los puños a sus costados, se sentía furioso por no poder defender a Rin y a su bebé, también estaba dolido, Rin había aceptado hablar con Sesshomaru así sin más, eso le daba una clara idea de lo que la joven aún sentía por el demonio. Se alejó lo más rápido que pudo sin mirar hacia ningún lado, sólo el camino frente a él.

Al encontrarse a solas Sesshomaru avanzó unos pasos hacia ella, quedando a muy corta distancia. Rin quiso retroceder, pero se mantuvo firme en su lugar.

— ¿Por qué? — Preguntó con un tono de voz que la joven nunca había escuchado en él, era como una mezcla de ira y dolor.

Parpadeó un par de veces digiriendo la pregunta, hasta que cayó en cuenta de su significado — Tenía miedo — Confesó en un susurro — Temía que usted quisiera matarlo por ser un hanyou — Posó la mirada en su cachorro, conteniendo las ganas de llorar.

— No digas sandeces Rin — Espetó.

La joven pudo jurar que escuchó indignación en su voz — Eso..eso quiere decir ¿Que no le hará daño? — Preguntó esperanzada.

— No — Miró con intensidad al cachorro, que dormía apacible en los brazos de su madre.

Ella entendió la indirecta, y lo extendió hacia él para que lo tomara. El Inuyoukai lo escrutó con la mirada, sorprendiéndose del gran parecido que tenían entre sí. Incluso poseía las marcas de su madre en el rostro. Detuvo su escrutinio en sus orejas, entrecerró los ojos, le molestaban, pero no por el significado que tenían, si no porque le recordaban al idiota de Inuyasha. No, su cachorro no sería tan patético como su medio hermano, él se encargaría de eso personalmente.

Rin sonrió al ver la escena, sus temores se esfumaron en un segundo, Sesshomaru aceptaba a su hijo, era maravilloso, pero ¿Qué sucedería con Asuka? De seguro ella armaría un alboroto al saber de su existencia. Sintió una fuerte punzada en el pecho, ella sí le daría al Lord descendencia pura.

Él continuó mirando al bebé, y se topó con el collar que reposaba en su pecho. Lo tomó entre sus manos reconociéndolo al instante. Levantó la mirada para preguntarle a Rin, y la observó mirando al suelo, frunció el ceño, estaba llorando. ¿Acaso le molestaba su cercanía con el cachorro? — Rin — La llamó sin disimular su reciente enojo.

La aludida limpió rápidamente las lágrimas, que ya descendían por su rostro y lo miró — Dígame señor Sesshomaru — Sonrió de forma forzada.

— ¿Que te sucede?

— No es nada — Negó con la cabeza, y dirigió su mirada al collar que él sostenía entre sus dedos — Se lo coloqué por sugerencia de Kisho — Al ver que él se quedaba callado, decidió continuar — Él me dijo que era un regalo suyo, para que los demás youkais y hanyous no me lastimaran, pero que yo era una guerrera y que el cachorro lo necesitaría más que yo — Sonrió.

— Si lo deseas puedes quitárselo, de ahora en adelante yo lo protegeré — Sentenció, dejando a la morena con la boca abierta.

No pudo reprimir la gran sonrisa que se formó en sus labios — Se lo agradezco mucho señor Sesshomaru — Él asintió con la cabeza, le entregó el cachorro y se giró para marcharse — Señor — Detuvo sus pasos y la miró por encima del hombro — Bueno..yo quería saber si usted..y Kentaro.

— Kentaro — Repitió

— Sí, ese es su nombre — Confesó algo nerviosa.

— Me agrada, mañana volveré — Fue toda su respuesta.

Ella asintió con una sonrisa — Hasta mañana señor Sesshomaru.

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El mononoke camino hacia el bosque, deteniéndose bajo un árbol y frunciendo el ceño. Kisho bajó de un salto y se posó frente a él — ¿Como te atreves a espiarme? — Espetó.

— Temí que cometieras una locura, pero creo que te juzgue mal, debí saber que nunca le harías daño a Rin, ni a alguien que llevara su sangre, y menos a ese cachorro que lleva la tuya también — Contestó con tranquilidad, cruzándose de brazos.

Sesshomaru ignoró sus palabras y pasó por su lado, deteniéndose a un par de pasos de distancia — ¿Por qué no le dijiste lo de la marca?.

— Pensé que querías hacerlo tú mismo, pero por lo visto le seguirás mintiendo.

— Yo no le he mentido — Siseó, girándose para quedar cara a cara con Kisho.

— Claro que lo has hecho, con lo de Asuka por ejemplo.

— Le dije que me uniría a ella, por eso decidió irse del castillo, ella me mintió con lo del cachorro.

— Te equivocas, sólo te lo oculto, no te mintió, en todo caso fui yo quién lo hizo por petición suya. Además le estás ocultando lo de la marca, y tus sentimientos hacia ella.

— Eso no te incumbe — Comenzó a elevarse en el aire y se transformó en una esfera de luz.

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Rin caminaba con pasos lentos hacia la aldea, cuando escuchó la voz de Kisho a su espalda.

— Princesa — La joven se giró para mirarlo a la cara.

— Hola Kisho.

El youkai se acercó a ella, y le besó la frente, luego tocó con sumo cuidado la mejilla de Kentaro — Lamento mucho lo sucedido con Sesshomaru.

— ¿Cómo se enteró? — Preguntó curiosa.

— Fue Lady Irasue, al parecer le pidió reunirse en el castillo, además ella sabía lo de tu embarazo. No sé cómo se enteró, ni desde cuándo lo sabe — Confesó apenado.

Rin se tensó — ¿ Crees que le quiera hacer daño a Kentaro? — Lo miró asustada.

— Lo dudo — La tranquilizó — Si así fuese desde hace tiempo que los hubiese atacado, tal vez no le desagrade del todo tener un nieto — Sonrió.

— Eso espero — Murmuró Rin.

— Rin, debo decirte algo importante — Se rascó la nuca, estaba visiblemente incómodo, pero debía hacerlo, sabía que tal vez Sesshomaru nunca se animara a decirle sobre la marca. Ella lo miró expectante — ¿Tienes una marca en el lado derecho de tu cuello?

La joven abrió los ojos como platos. ¿Como era que Kisho sabia eso? — Así es — Respondió algo confundida.

— Es una marca de pertenencia que te hizo Sesshomaru, te marcó como su compañera.

Rin palideció al instante — ¿Qué… qué has dicho? Eso no pu..puede ser, Asuka es su compañera.

Kisho negó suavemente — Están unidos aparentemente, pero nunca la ha marcado, porque ya te marcó a ti.

— Pero… ¿Porqué no me lo ha dicho? No lo entiendo.

— Ya sabes lo orgulloso que es ese cachorro — Hizo una mueca de fastidio. Ella asintió — Lo más probable es que te pida que vuelvas al castillo, ahora que sabe lo de Kentaro, no te sientas presionada a hacerlo, sólo te pido que lo consideres — Besó nuevamente su frente y se dirigió hacia la espesura del bosque.

La morena quedó petrificada en su lugar, intentaba asimilar lo que Kisho le acababa de contar. ¿Su compañera? Eso debía ser una broma — ¿Ahora que hare Kentaro? — Le susurró. El pequeño emitió un ruidito que hizo reír a su madre.

— ¿Mocosa es cierto lo que te dijo Kisho? — La aludida miró a Inuyasha con un poco de vergüenza, él había escuchado su conversación con el youkai, y seguramente también la que sostuvo con Sesshomaru.

Con las mejillas en el rojo más intenso le contestó — Así parece señor Inuyasha, yo lo desconocía.

— Pensé que el olor que desprendías era por el cachorro, ahora veo que esa marca también tenía que ver — Hizo una mueca de desagrado.

Kohaku que se encontraba un poco alejado de la pareja, recostado de un árbol, no pudo evitar prestarle atención a la conversación, en el momento en que mencionaron una marca. Se acercó a ellos con la curiosidad pintada en su rostro — ¿De que marca están hablando? — Preguntó con interés.

Inuyasha y Rin intercambiaron una mirada, como debatiéndose si contarle la verdad o no — Yo se lo explicaré — Decidió Rin, el hanyou sólo asintió dejándolos a solas.

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Kohaku pudo percibir el nerviosismo en su novia, la forma en que evitaba mirarlo a los ojos y el silencio que se estaba extendiendo entre ellos, era una clara señal de eso — La marca de la que hablamos… — Se cortó un momento — Me la hizo el señor Sesshomaru, en el cuello, según me explicó Kisho es una marca de pertenencia, que me convierte en su compañera — Levantó la mirada y lo observó expectante, no quería lastimar a su novio, él estuvo allí cuando más lo necesitó, y no le parecía justo, se sentía muy bien a su lado, es más podría decir que estaba empezando a verlo con algo más que infinito cariño. Y lo que vio le rompió el corazón, Kohaku mantenía la cabeza agachada, donde su flequillo cubría sus ojos — Kohaku — Lo llamó con voz suave, como si de alguna forma intentara reconfortarlo después de soltarle tremenda verdad.

— No digas nada Rin, debo irme, luego hablamos — Corrió rápidamente en dirección opuesta a la aldea.

— Kohaku, Kohaku, espera por favor — Intentó darle alcance, pero al llevar en brazos a Kentaro la tarea se le complicó — Kohaku — Rompió en llanto. No sabía qué hacer, le había hecho daño a quién no se lo merecía, pero si lo engañaba sería más doloroso a la larga. Se limpió las lágrimas que empapaban sus mejillas, y emprendió el camino de regreso a la aldea.

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Sesshomaru aterrizó en su castillo, cuando ya la noche se había hecho presente, su madre lo esperaba en uno de los pasillos en compañía de Naoko. Caminó con su acostumbrado aire de superioridad hasta llegar frente a ellas — ¿Lo has conocido? — Interrogó su madre. Él solo asintió.

— ¿Cómo está? ¿ A quién se parece? ¿Cual es su nombre? — Naoko lo bombardeó con preguntas.

Sesshomaru frunció el ceño — Luego podrás ir a verlo tú misma — Contestó secamente — Su nombre es Kentaro — Naoko sonrió.

— Vaya, la humana no tiene tan mal gusto para escoger nombres — Sonrió burlona. El mononoke la miró sin interés y continuó adentrándose al castillo — Oh por cierto Sesshomaru, hablé con Asuka sobre la ruptura de su unión, está de acuerdo, ahora sólo falta hablar con el fastidioso de su padre — Hizo una mueca de desdén.

— ¿Cuándo?

— Mañana mismo, y tranquilo, tengo un plan para que ese viejo neko no oponga resistencia — Sesshomaru dio un asentimiento y se marchó.

— Kisho — Grito Naoko emocionada, al ver a su compañero llegar, sano y salvo. El youkai la estrechó en un abrazo mientras le sonreía.

— Ya todo pasó, creo que Rin volverá al castillo, con el cachorro — Naoko sonrió aliviada.

— ¿Sesshomaru se lo pidió?.

— No, pero estoy seguro que pronto lo hará, se veía tan cómodo cargando al cachorro, que me recordó a su padre — Sonrió con nostalgia.

— Los años los han vuelto tan blandos — Sonrió Irasue con burla — Yo me encargaré de que mi nieto tome su lugar como heredero del Oeste, lo que decida hacer Sesshomaru con la humana, no es de mi interés — La dama se marchó con destino a su habitación, dejando a ambos youkais sorprendidos. Si bien era cierto que sospechaban que ella no le haría ningún daño al cachorro, el que admitiera abiertamente que lo aceptaba como nieto, y lo reconocía como heredero del Oeste, era una muy buena noticia, sabían que la Lady era terrible como enemiga, y que podría hacerle mucho daño tanto a Rin como a Kentaro.

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— Kisho, tengo que confesarte algo — Naoko miraba a su compañero con una enorme vergüenza y culpa él se extrañó por su actitud, así que decidió dejarla continuar — Yo le dije a Sesshomaru que su madre vendría a buscarlo en la tarde, luego de que tú te fueras a ver a Rin, pero era mentira, de alguna forma Lady Irasue se enteró, y se presentó aquí. Yo solo quería que Rin y él se reconciliaran, pero no medí las consecuencias, te atacó en un arranque de ira, puse tu vida en peligro no se que hubiese hecho si..

— Calma mujer, nada pasó — Le sonrió de forma conciliadora.

— Pero, pero..

— Tenías buenas intenciones, pero debiste consultarme primero, vaya susto me dio ese cachorro engreído.

Naoko rió con la ocurrencia de Kisho — Imagínate a mí — Confesó. Dio un gran suspiro — Bueno, no todo salió mejor de lo que pensábamos, escuchaste que van a deshacer la unión — Los ojos de Naoko brillaron de felicidad — Muy pronto mi niña y su hijo vendrán a vivir al castillo.

— Sí — Afirmó él con alegría — Yo le conté que Sesshomaru la marcó, al parecer él no pensaba hacerlo — Suspiró con pesadez, es tan orgulloso.

— Idéntico a su madre — Susurró — Y ¿Qué dijo Rin?

— Se sorprendió, creo que le costará un poco asimilarlo, pero confío en que perdone a ese necio — Hizo un gesto con la boca.

— Rin lo ama — Aseguró.

— Sí, pero ahora es novia de Kohaku, y no sé qué va a decidir.

Naoko suspiró — Todo esto se hubiese evitado si Sesshomaru no fuese tan necio — Sentenció.

— Los sé mujer, pero no podemos hacer nada más que esperar,

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La primavera nuevamente se hacía presente en las tierras del Oeste. Sesshomaru, Asuka e Irasue, se preparaban para su viaje hacia el castillo del sur. Les tomó varias horas llegar a su destino, el camino estuvo sumido en el silencio, a excepción de ciertas palabras que compartieron las Ladys. Asuka estaba nerviosa, y no se molestaba en disimularlo, sabía que Irasue la tenía en sus manos, a pesar del hecho de que Sesshomaru tenía un hijo, y que eso podía causar la ira de su padre hacia el Inuyoukai, por considerarlo traición, desatando una guerra, no deseaba tal cosa, las tierras del sur estaban en clara desventaja. Ahora sólo le quedaba confiar en que Irasue, no revelara el secreto de su amor por Kyora.

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Llegaron a la entrada principal, y todos los guardias le hicieron una marcada reverencia, Asuka les devolvió el saludo con una leve inclinación de cabeza, y sus dos acompañantes los ignoraron como era su costumbre. Se dirigieron a la recámara principal, donde se encontraba el neko acostado en un gran futón. Él era muy parecido a su hija, tenía el cabello dorado y los ojos de un azul profundo.

— Buenos días padre — Le sonrió Asuka acercándose a él y besando su frente.

— Querida hija, tenía tanto tiempo sin verte — Le regaló una sonrisa cansada — Y que sorpresa verlos por aquí Lady Irasue, Lord Sesshomaru.

— Tora, vinimos a hablar contigo sobre la unión de nuestros hijos — Se adelantó unos pasos quedando delante de Asuka y Sesshomaru.

El neko la miró sin comprender — ¿Sucede algo?

— A decir verdad sí, sabes que el motivo de la unión era para darle a ambos territorios un heredero, y para fortalecer ambos reinos, sin embargo a pasado un año y Asuka no logra quedar embarazada.

— Debe ser cuestión de tiempo — Objetó Tora.

— No lo es — Aseguró — A pasado mucho tiempo ya, debe ser por la diferencia de especies.

Tora suspiró — Y ¿Qué hay de la unión de los reinos? — Preguntó esperanzado, él no quería que se rompiera la unión, creía que permanecer con Sesshomaru era lo mejor para Asuka.

— El Oeste no se beneficia en nada con ella, y tú tampoco la necesitas por el momento — Sentenció, mientras se golpeaba con delicadeza la palma de la mano con su abanico.

El neko pareció meditarlo un momento — ¿Que piensan ustedes? — Cuestionó a la pareja.

— Yo estoy de acuerdo en terminar la unión — Dijo un Sesshomaru que intentaba mantenerse impasible, pero la necedad de Tora lo estaba enfureciendo.

Tora frunció ligeramente el ceño — Y ¿Tu Asuka? — Miró fijamente a su hija, quien no titubeó en su respuesta.

— Yo también padre — Habló decidida.

— Muy bien — Suspiró nuevamente — Entonces la ruptura de la unión es definitiva, a partir de ahora dejan de ser compañeros.

Sesshomaru sólo asintió con la cabeza, Irasue por su parte esbozó una de sus acostumbradas sonrisas burlonas.

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Al verse a solas Asuka se acercó a su padre, sentándose a su lado — Padre, perdoname por haberte decepcionado — Bajó la cabeza.

— No tengo nada que perdonarte Asuka, discúlpame tú a mí por empeñarme en esa unión, pensé que era lo mejor para ti, dado que el Oeste es el territorio más prosperó, y Sesshomaru uno de los youkais más poderosos, pero no consideré que sería muy difícil para ti manejar su carácter.

— No me pidas disculpas padre, sé que todo lo hiciste pensando en mi bienestar — Se acostó a su lado, mientras su padre le acariciaba su largo cabello dorado. Sonrió feliz, por fin podría buscar a Kyora y tener una relación sin necesidad de ocultarse, lo amaba y de ahora en adelante se dedicaría a ser feliz con él

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Sesshomaru caminaba por los largos pasillos, quería salir de allí cuanto antes, para marcharse de regreso al Oeste, tenía cosas muy importantes que hacer. Irasue lo seguía de cerca, con una sonrisa maliciosa adornando sus delicados labios — Irás a buscar a la humana ¿Cierto? — Él no contestó, pero su silencio fue la mujer respuesta — No me interesa los planes que tengas con ella, pero espero ver a mi nieto la próxima vez que vaya al castillo.

El Inuyoukai frunció el ceño, pensaba contestar cuando vio a su madre transformarse en su forma original, y comenzar a volar hacia su castillo. Él por su parte se dirigió hacia sus tierras, tenía que ir a la aldea en donde se encontraba Rin, su único pensamiento en ese momento era llevar a su compañera, y a su cachorro a vivir al castillo.

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Agradecimientos especiales a: Cerezo de la Luna-Haruno, Serenity usagi, gcfavela , ranmasan

Paloma, jezabel.

Hola a todas mis queridas lectoras.

Por acá vuelvo con otro capi, les aviso que el próximo será el último. Así como lo leen, llegamos al final de esta aventura. Sesshomaru estaba furioso, porque creía que Rin le había ocultado lo del cachorro intencionalmente, pero al verla asustada se le fue toda la rabia. Vaya poder tiene esta humana sobre nuestro youkai, como la envidio. Le "dijo" a su manera que quiere al cachorro, sólo que omitió que a ella también, y no le aclaró lo de la marca, aunque Kisho de buen samaritano lo hizo. No vamos a llamarlo chismoso eh. Jaja.

Pobre Kohaku, reaccionó muy mal, sabe que será cuestión de tiempo para que pierda a Rin, y la pobre muchacha está muy confundida, no sabe que hacer pues no desea lastimarlo. Por fin se deshizo la bendita unión. Weeee. Hay que darle las gracias a Irasue, es una exelente abuela. Y que bueno que Asuka pueda ser feliz con su neko.

¿Ahora que sucederá con sessho y Rin? ¿Ella aceptará regresar con él o se quedará con Kohaku?

Hagan sus apuestas amigas.

Mil gracias como siempre por sus lindos comentarios, espero les guste este capi, y ya saben haganmelo saber.

Besitos.