CAPITULO 9. LA PRIMERA NOCHE

Minutos después, la castaña salió de la habitación, vestía un lindo vestido corto de color rosado, que ajustaba perfectamente a su figura y calzaba unos tacones a juego. El rubio se hallaba en la sala de estar, mirando televisión, tan atentamente que no se percató de la presencia de la chica.

- Ejem – carraspeó Hermione tímidamente – entonces ¿ordenaste el sushi? – preguntó para llamar su atención.

- Si – contestó y apenas la miró no pudo evitar sonreír – Vaya… vaya… luces muy bien – de inmediato apagó el televisor.

- Gracias – se sonrojó ella – Veo que ya te pusiste cómodo…

- Si… espero que no te importe – y a continuación bebió un trago de wishky – Puedo servirte una copa también – dijo mientras se ponía de pie.

- Mmm… no bebo – comentó ella.

- Vamos… no seas anticuada – se acercó a ella – bebe un poco – le ofreció su copa.

- No… está bien – accedió finalmente ella, tomó la copa de Draco y bebió un sorbo, tal vez el alcohol le ayudaría a darse valor para continuar con esto.

- Entonces… - por primera vez no sabía que decir, temía echarlo a perder todo.

Se acercó a ella despacio, tomó sus manos y cogió la copa para después colocarla en la mesita de centro. Nuevamente se aproximó a la castaña, acarició su suave rostro con una de sus manos, mientras colocaba la otra en su cintura. La atrajo más hacia él, solo unos centímetros los separaban, aspiró su delicioso aroma y dibujo una sonrisa en su rostro…

- ¡Maldita sea! – murmuró cuando estaba a punto de besarla.

- Debe ser el sushi – comentó Herm al escuchar el sonido del timbre y suspiró aliviada.

- Supongo que si – dijo con un dejo de molestia por la interrupción – Yo voy – agregó al tiempo que sacaba de su bolsillo algunos billetes para pagar al repartidor.

- Está bien – ella por su parte fue hacia la cocina para sacar un par de vasos y platos.

- Listo – el rubio dejo la comida sobre la mesa el comedor y tomó asiento.

Ambos comenzaron a servir y posteriormente a comer en silencio, de cuando en cuando se miraban tímidamente, no se atrevían a decir palabra alguna. Por un momento Hermione lo miró sorprendida, no podía creer la habilidad de Malfoy para comer con los palillos, era asombroso lo familiarizado que estaba con las cosas muggle. Primero el restaurante, su costoso auto y después esto, sí que había cambiado y a ella le costaba mucho creerlo, sin embargo, le agradaba.

- Y… ¿qué me dices del trabajo como juez? – por primera vez habló la castaña - ¿realmente te gusta? – indagó al tiempo que se disponía a probar su postre.

- Por supuesto… de no ser así no hubiera elegido ser juez – le dijo él obviando su respuesta.

- Si, pero… es que no sé… es… extraño – admitió ella.

- ¿Extraño dices? ¿Por qué? – curioseó Draco.

- Realmente pensé que te dedicarías a otra cosa… no creo que ser juez sea lo tuyo – explicó.

- ¿Ah no? – indagó, dejó su postre y la miró con atención – Y… según tú ¿qué es lo mío?

- Mmm… no lo sé – frunció el ceño tratando de pensar – Algo con un poco más acción, donde puedas enfrentarte a otros magos… auror por ejemplo…

- ¿Auror? – se sorprendió – ¿Como Potty y la rata? – dijo burlonamente.

- Regla No. 5 "no puedes meterte con mis amigos" – le recordó ella, se había prometido a si misma que, si iba jugar este juego con el rubio, jamás olvidaría las reglas.

- Ok… tú ganas – concedió sin dificultad – Potter y Weasley…

- Así está mejor y volviendo al tema – retomó la chica, no sin antes sonreír por salirse con la suya – Siempre te imagine, sino de auror, en un puesto administrativo… importante – reconoció.

- ¿Quién te dijo que mi puesto no es importante? – inquirió él – Soy el Juez Malfoy…

- Bla, bla, bla – se burló Herm logrando dibujar una sonrisa en el rostro de rubio – No lo digo por eso… te imagino dando órdenes, siendo déspota… siendo tú – la castaña soltó una enorme carcajada al ver la cara de molestia del rubio.

- ¿Déspota? ¿eso crees? – preguntó con semblante serio, sin embargo, trataba de ocultar una sonrisa.

- Pues… seamos honestos – dejó de reír para contestar - siempre fuiste así… arrogante, engreído…

- ¡Jaja! – rió irónico – Y ¿qué me dices tú? Siempre fuiste una sabionda, mojigata…

- ¿Qué? – dijo molesta – Eres un…

- No te enojes… estamos platicando tranquilos – interrumpió – No lo dije por molestarte… sino porque yo también te imagine con otro empleo…

- ¿Cómo cuál? – inquirió más tranquila.

- No lo sé… cualquier otro donde pudieras explotar tu inteligencia – reconoció – Después de ser una de las mejores brujas de Hogwarts… es increíble que te dediques a… eso.

- Pues… - se sonrojó ante el comentario – es precisamente por eso que elegí la moda, me había cansado ser la…

- Ratona de biblioteca – añadió Draco y comenzó a reír, logrando que ella lo hiciera también.

- Aunque no lo creas… así es – admitió la castaña cuando cesaron las risas.

- Jamás lo hubiera imaginado – reconoció el apuesto chico – Siempre pensé que te gustaba tener la atención de todos… era por eso que te juntabas con El-ombligo-del-Mundo-Potty ¿no?

- Con Harry – lo corrigió, sin darle mucha importancia – Pues no… realmente quiero a Harry y Ron… la pasaba muy bien con ellos.

- No me imagino de qué manera lograban pasarla tan "bien"… pero bueno – se encogió de hombros.

- Y ¿tú que me dices? – la chica había terminado su postre y lo miraba atentamente – ¿De verdad te agradan Zabini y la zorra de Parkinson?

- BLAISE Y PANSY – esta vez fue el rubio quien la reprendió.

- ¡Ash! – se quejó ella – Está bien, pero… no vas a negar que Pansy es una zorra – sonrió picaronamente.

- ¡Jaja! – rió él – Digamos que… tiene una forma… diferente de socializar…

- ¡Y vaya forma! – comenzó a reír enérgicamente, él no pudo evitar hacer lo mismo, definitivamente la estaba pasando muy bien - ¿Alguna vez estuviste enamorado de ella? – curioseó apenas cesaron las risas.

- Nunca – dijo el sin dudarlo y en tono serio.

- Entonces… ¿por qué fue tu novia? – inquirió y lo miró con los ojos entrecerrados – Incluso se rumoraba que se casarían…

- Lo sé… pero… todo eso fue obra de mi padre – le confesó – Estábamos comprometidos desde niños…

- Perdón que te lo diga, pero… que horror – se estremeció con solo pensarlo – Te aborrecía… pero no tanto como para desearte aquella tortura…

- ¿Me aborrecías Jane? – pregunto sorprendido – Ósea que… ¿ya no?

- No… si… bueno… me refiero a que… - titubeaba la chica, no tenía idea de cómo responder.

- Entiendo, ya no me odias… ahora te gusto ¿no? – apuntó engreído y comenzó a reír.

- Si claro… ni en tus sueños Draco – río también.

Entre risas y miradas divertidas se encaminaron a la sala de estar, Hermione se dispuso a tomar asiento mientras el rubio servía una copa para ella y llenaba nuevamente la suya.

- Aquí tienes – el chico entregó la copa a la castaña y tomó asiento junto a ella.

- Gracias – dijo y le dedicó una sonrisa.

Pasaron un par de horas conversando alegremente, era casi media noche y habían continuado bebiendo, a estas alturas Hermione se encontraba desinhibida y la estaba pasando muy bien en compañía del apuesto rubio.

De pronto Draco se aproximó a ella aún más y le quitó la copa, no tenía ninguna intención de emborracharla, le bastaba con que se hubiera relajado ya. Colocó la copa en la mesa de centro y volvió a acercarse a la castaña seductoramente. La obligó a recostarse sobre el sofá tomándola por la cintura, rozó sus labios y comenzó a besarla apasionadamente. Ella se dejó llevar sin dificultad, lo tomó por el cuello y continuaron besándose hasta que el aire le faltó, se miraron por un momento y retomaron el beso…

- Vamos a la habitación – le dijo el rubio al oído y continuó besando su cuello.

Hermione asintió y se aferró a la espalda de Draco, que con un delicado movimiento la obligó a levantarse del sofá, la tomó con una mano por la cintura, mientras que con la otra acariciaba su castaña cabellera al tiempo comenzaba a besarla nuevamente. El beso se prolongó, de nuevo el aire les faltó, su respiración era agitada y la temperatura de su cuerpo aumentaba, sin más ella lo despojó de su corbata, eso incitó aún más al rubio, se sujetó con fuerza a su cintura y comenzó a guiarla hacía la habitación…