¿Amor por Internet?

Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto. yo solo la adapto con el permiso de Agatha Miller.

Capitulo 10: Sospechas

Ya llevaban tres meses investigando el múltiple accidente que ocurrió en las afueras de Tokio, ese tiempo era el suficiente para cerrar el caso, pero por pedido del señor Fugaku Uchiha, no dejarían de buscar al autor intelectual del choque del primer automóvil, un jaguar convertible negro, el cual había presentado, según el informe de los técnicos de criminología, una falla en el sistema de frenos y otro en el tanque de gasolina; Habían hecho que el conductor de este chocara con mas de una docena de autos, incluyendo el de la Señora Mikoto Uchiha.

La investigación se había detenido en el reconocimiento del cadáver, ya que a causa de la explosión, este quedo completamente calcinado. Tendrían que buscar a un buen forense antropólogo para que determinara el sexo del conductor y alguna señal o pista que les ayudara a su reconocimiento.

El investigador a cargo de este caso era un chico de unos 28 años, de cabello corto y oscuro como la noche y unos penetrantes ojos negros; su nombre era Keita Sumione; el cual a pesar de su corta edad, tenia un buen ojo para resolver este tipo de casos.

- Si tan solo ese carro fuese legal... ya tendríamos una pista de quien lo conducía... – se paso la mano entre sus cabellos, era tan frustrante el no encontrar la aguja en el pajar, sorbió un poco de su café. Sobre su escritorio posaba el expediente de ese caso, las fotografías, las muestras, las hipótesis; pero nada le llevaba a un caso en particular. A modo de despejar su mente, hojeo el periódico y de pronto se detuvo de súbito en una noticia de sociedades:

"El Compromiso Uchiha-Haruno es todo un revuelo" – era el titulo de la noticia.

En fechas pasadas, se dio a conocer de parte de los Uchiha, la noticia del compromiso del menor de los hijos, Sasuke, con la Señorita Sakura Haruno; de la cual ya era de saber publico su relación con el joven. Amigos cercanos a la pareja, aseguran que más pronto de lo que esperamos, nos darán la noticia de su enlace matrimonial...

- Pero miren nada mas... eso quiere decir que era mentira – refiriéndose a una visita que recibió a inicios de la investigación de una joven, que aseguraba ser la prometida del menor de los Uchiha – conque intenciones vino entonces... señorita abogada? – repaso algunos recortes que sus colegas le habían hecho llegar de esa famosa abogada. Era una de las penalistas más subastadas por la frialdad y suspicacia con las que conducía sus casos.

- Jefe... ¿podemos pasar? – unos policías mas jóvenes se asomaban por la puerta de su oficina

- Sojiro, Ken; Pasen, ¿me tienen algo nuevo? -

- Lea esto jefe – pasándole un sobre membretado del gobierno, miro a sus subalternos con curiosidad y acto seguido abrió el sobre. La leyó dos veces y la volvió a meter en el sobre, tomo otro poco de su café – y que es lo que dice que lo ha dejado tan callado…-

- Dentro de dos días llega el forense que pedí. Al fin podremos saber quien era el conductor de nuestro jaguar ilegal... así que vayan preparando la orden de exhumación -

-.-

- ¿A donde iremos Sasuke? – la calle se le hizo desconocida a la chica de mirada esmeralda y se decidió a preguntar al chico que iba de lo más tranquilo

- Quiero que conozcas un lugar al que llamo mi fortaleza -

- Tu apartamento, ¿verdad? -

- Aja... esta noche, te cocinara el mejor chef del mundo – ya tenia todo preparado para hacerla pasar una noche inolvidable a esto Sakura ya se figuraba quien seria ese famoso chef

- Y podré conocer a ese chef para darle mi aval de sus recetas? -

- Y, ¿por qué tanto interés en el? – decide seguirle el juego a su adorada prometida.

- Porque podría ser un chico muy guapo, de mirada dulce... -

- ¿Más guapo que yo? – le dice con un gracioso gesto de sorpresa en el rostro.

- mm… no lo se aunque no lo creo mas guapo que tu imposible… Tontuelo... NADIE puede ser mas guapo que mi enamorado.-

- Así si me gusta… – prestando mas atención en la calle, paro un instante y doblando en la esquina entró en una zona más tranquila, eran pocos los autos que circulaban; se detuvo frente a un edificio de unos 15 pisos, de color azul y forma cilíndrica, y que su atractivo consistía en los cristales que conformaban la mayor parte de este – bueno, ya llegamos; ¿qué te parece? -

- ¿Aquí es donde vives? – estaba sorprendida, solo en revistas veía ese tipo de arquitectura en los edificios más modernos y ahora se encontraba frente a uno y lo mejor sería que lo conocería por dentro, dirigiéndole una gran sonrisa prosiguió – Es muy bonito, has de tener una vista preciosa de toda la ciudad... -

- Pero no tan hermosa como tu, Sakura – dicho esto extendió su mano para que se la tomase y la guió a la entrada del edificio, cruzaron el lobby, entrego las llaves de su auto para que lo metieran al parqueo y la condujo al elevador; que al igual que el edificio era cilíndrico y de cristal

- Es una lastima que este elevador no te dé un poco de privacidad... – suspiro al apoyarse en una de las paredes de este.

- ¿Por qué lo dices? – ya sabia a que se refería con esa expresión, pero quería oírlo de sus labios

- Por que me gustaría mucho que me besaras dentro de uno, pero como no se puede... ni modo – ambos se dirigieron miradas traviesas y Sasuke se acerco a ella y la abrazo por detrás, apoyo su nariz sobre sus cabellos; Como le encantaría enredar sus dedos entre sus hebras y hacerle el amor; pero no, su princesa era especial y ese día también lo sería, quería hacer las cosas bien con ella esperaría hasta después de que fuera oficialmente su mujer, ella merecía la espera.

Como era de esperar el piso de él sería la suite del edificio, que consistía en los últimos dos pisos, dando la apariencia de tener una casa en el aire. La puerta principal era de roble, con detalles muy sencillos en el picaporte, pero no quitaban el toque sofisticado. Por dentro "la fortaleza" estaba pintada de un color marfil, que conjugado con unos cuadros de art-nouveau y la tremenda vista del edifico, lo hacían ver muy espaciosos.

Sakura estaba extasiada por la forma que en que todo estaba organizado ahí dentro, le costaba creer que este fuese el apartamento de un soltero, que particularmente solían ser desordenados o con poco espacio. Acercándose a la pared cercana al mini bar, se percato de una pintura que más bien parecía un pergamino enmarcada en un sencillo cuadro de madera, la que mostraba un follaje extenso y que en su parte más alta sobresalían amapolas blancas y rojas. Ella conocía esa pintura y se la hizo saber a él

- ¿Cómo conseguiste una replica de "las Amapolas" de Kokei Kobayashi? Tenia entendido que solo se encontraba en Londres y Nueva York... -

- Conoces la obra? – eso era extraño, ya que pocas personas se interesaban por las pinturas de un país tan rico en cultura como Japón y menos si eran jóvenes como ella

- Pues claro, si esta pintura se hizo en medio del conflicto entre retomar los diseños tradicionales o imitar los que enseñaban en la Escuela de Artes Tecnológicas; además no olvides lo que estoy estudiando.. – en ese momento lo recordó, su chica estudiaba Antropología...

- ¿Te gusta?, Fue un regalo que me hizo mi madre cuando termine la primera carrera; creo que lo hizo para darme esperanzas de que un día estudiaría lo que realmente quería – después de mencionar a su madre, su voz se fue apagando lentamente; cosa que noto la chica

- disculpa por recordarte a tu mama Sasuke – apoyando la cabeza en su hombro y rodeándolo con sus brazos, trato de transmitirle lo mucho que sentía la perdida

- No tienes por que, además... le hubieses gustado mucho, princesa – aun estando ella abrazada a él, la condujo a una repisa, tomo la fotografía del centro y luego se la paso a ella – Mira mama, aquí tienes a mi novia; ¿a que es preciosa? -

- Tienes su misma mirada Sasuke... tan llena de amor – quería agregar mas, pero este la aprisiono contra sus labios, llevaba ratos aguantando las ganas y al verla tan dispuesta para él, no se reprimió para demostrarle lo mucho que la quería. La mano que tenia posada en su cuello, paso rápidamente a su espalda, donde no reparo en las caricias que dejaba en él. A esto la chica solo respondió a acariciar el lóbulo derecho de él y pasar su otra mano sobre sus pectorales. Un gemido suave de ella y otro ronco de él fueron sus respuestas.

- Oye... eso no se vale – replicó él, refiriéndose a las caricias de ella.

- ¿A no? Si tú te aprovechaste de la ocasión, también tenía derecho a hacerlo.-

- Y si seguimos aprovechando... –

-.-

Una sonrisa de satisfacción se formo sobre sus labios, cada día se acercaban a la identidad de su elemento alpha (así llamaban al calcinado de Sora, que por el tiempo ya era un manojo de carne y huesos) la forense se acababa de recibir en una universidad de Estados Unidos con las mejores calificaciones y en esos momentos le estaba haciendo el reconocimiento para posterior iniciar la necropsia. Además no podía obviar que la doctora era muy bella, su cabello castaño y ojos grises lo habían capturado desde el momento en que fueron presentados.

- Es que se va a quedar todo el rato ahí, ¿o me quiere ayudar? – la misma que lo tenia sumergido en sus ideas, era la que lo despertaba

- no lo sé, los cuerpos en ese estado me dan un poco de repugnancia Dra... -

- Yuiko – lo interrumpió - ya que vamos a trabajar juntos en este caso, es mejor que nos dejemos de cortesías baratas, ¿que dices Keita?

- Si le parece bien... – un leve rubor subió a sus mejillas y carraspeo para apartar su bochorno y que ella no lo notase – que hay que hacer, Yuiko.-

La castaña le fue explicando lo que harían primero, lavar el cuerpo para apartar a los gusanos y sus larvas de este, para pasar a extraer el hueso largo del brazo: humero. Con este harían la prueba del carbono 14 y determinar la edad del occiso. Esto les llevo dos días y el siguiente buscaron en la base de datos del país, los registro dentales; Llegando al momento más satisfactorio de su jornada. La identificación final del cadáver.

- Aquí esta el reporte Jefe, es tan sorprendente lo que se puede hacer con los huesos, no? – Sojiro le entrego un sobre manila con los resultados de los estudios realizados, lo abrió y paso su mano sobre el suave papel, que descubría el eslabón más importante. En el borde superior izquierdo se mostraba una fotografía de un hombre de mirada caprichosa y de color negro, una tez morena en un rostro bien definido.

- Creo que nunca paso por su mente que moriría de una forma tan estrepitosa, parece un niñito de papá con esa carita tan cuidada – siguió viendo el resto del informe:

Nombre: Sora Takeuchi

Edad: 31 años

Nacimiento: 07/11/1979

Padres: desconocidos. Se crió en un orfanato de las afueras de Tomoeda. La encargada del mismo aseguro que fue dejado en las puertas del lugar y que al cumplir la mayoría de edad fue acogido por uno de los amigos que hizo en el mismo recinto, pero que tiempo después se fue a Tokio.

Residencia: aleatoria. Se hospedaba en hoteles sin seguir un patrón establecido.

Ocupación: estudiante de leyes. Universidad de Tokio. Alumno promedio y poco asiduo a clases, por eso el rector y decano de la escuela no detectaron su falta de asistencia.

Antecedentes penales: 2 infracciones por conducir a alta velocidad. Cuenta saldada. - 1 noche en prisión por involucrarse en carreras ilegales. Auto decomisado. Aun sigue en la división de transito y decomiso.

- Esto es raro... -

- ¿Qué cosa Jefe? – Sojiro, se sentó en la silla frente al escritorio de Keita. El caso tenía vida propia desde el instante en que se continuó con la búsqueda.

- Pues según aquí, tiene un carro modificado decomisado, en comparación del que condujo su último día de vida, es una completa carcacha... ¿de quien era el deportivo entonces? -

- Y si contamos que se colaba en la escuela de leyes... no tenía beca como para decir que no se costeaba los altos costos de las cuotas, sin contar los libros y trabajos -

- Alguien cercano le estaba ayudando – releyendo, se detuvo en seco en los últimos párrafos de la hoja

Huellas dactilares: en el cadáver: inexistentes, pero en la base de datos de la división de tránsito aparecen y son compatibles en mas de 6 puntos con las encontradas en la escena del crimen de...

Especificaban tres crímenes de mujeres llevados en la ciudad de Tokio hacia ya cuatro años, de los cuales nunca se supo quien las asesino. Hasta ahora... pero el tipo ya estaba muerto y sus crímenes... saldados.

Con una seña hizo que Sojiro saliese de su oficina, llamaría al Señor Uchiha. Él era la primera persona que sabría del causante del fatídico accidente en el que su esposa había fallecido. Solo quedaba saber el autor de los desperfectos del auto. Si con la explosión quisieron tapar el crimen, no les funciono; ya que en esos casos los desperfectos eran lo que delataban la forma en que se inicio la explosión.

Cada vez que pensaba en este caso, el rostro de Karin Tatsumi se venía a su mente, era extraño, pocas veces le ocurría esto. Era como un presentimiento sobre algo de ella y su vida. Escalo desde la clase más pobre hasta llegar a un lugar más que deseado por cualquiera. Él no era la excepción. A tan solo 25 años, ya era de las mejores. Saliendo con honores de la escuela de... ¡Leyes! La misma en que "supuestamente" estudiaba Sora Takeuchi...

No supo lo que lo indujo a ver de nuevo las fotografía de los rotativos en los que salía la Abogada Karin, pero paso un buen rato observándolas. Era como si posase para aparecer siempre con su semblante frió y seguro de sus futuras victorias en los juzgados. Ya llegaba a las ultimas, en la que aparecía al lado del supuesto novio, Sasuke Uchiha y aun así no se veía un cambio significativo en su cara, únicamente esa sonrisa falsa que la hacia ver altanera y no feliz.

''Realmente me gusta torturarme con esto'' – pensó con sarcasmo.

Paso la hoja y que sorpresita le daba la vida, en esta se veía ella con un vestido negro, muy escotado y charlando con un grupo de personas. Al pie de la fotografía citaba los nombres de estos: todos abogados importantes. Escudriño cada parte de la fotografía, ya que le era extraño que saliese un poco mas animada y sin esa sonrisa fingida. En la esquina superior se veía un joven de traje negro, con su cabellera trenzada y tez morena. Tenia un leve parecido a...

No termino la idea, saco el recorte y se apresuro a llegar a sistemas. Encontró a Ken jugando en el ordenador de lo más tranquilo. Tomo el respaldo de su silla y lo alejo de la mesa.

- No sabía que los oficiales se dedicaban a jugar en sus horas de servicio... –

- Jefe... – el chico palideció al ver la cara de enfado en Keita, desde que fue designado para el caso Uchiha... su humor empeoro – es que no había nada que hacer, todo esta muy tranquilo por aquí... -

- Haz algo de provecho – le paso la imagen del periódico – quiero que limpies esta imagen, necesito comprobar mi teoría. - Acto seguido, el chico coloco el papel en el escáner y espero a que la imagen se mostrara en la pantalla. Abrió un programa especial para lo que le pedía y poco a poco agrandó la imagen. Agrandado solo se notaban los píxeles que lo formaban. Limpio la imagen antes de que su jefe lo zarandease. Efectivamente, era él; en la fotografía del reporte no se distinguía su larga cabellera, pero ahora... tenia una coartada para citar a la abogada. De seguro lo conocía o no estaría ese día en esa reunión para juristas.

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- Señorita Tatsumi acaba de llegar un citatorio para usted – era su secretaria, que le entregaba una carta de color blanco y con la insignia del departamento de Investigaciones Criminológicas

- Muy bien, gracias, puedes retirarte; ya no te necesitare para el resto de la tarde... – dirigió una mirada al sobre, esto no se veía nada bien; sabia quien se la mandaba. ''Ese policía de pacotilla me las esta poniendo muy difícil, debería darle un escarmiento'' No dejaría que la atrapara en eso – y cancela todas mis citas desde ahora hasta pasado mañana. -

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- Y dígame señorita, a ¿dónde quiere ir esta tarde? -

- A casa única y exclusivamente, tengo mucha tarea atrasada por cierto jovencito que no me deja estudiar -

- Pero si el jovencito la quiere mas que a su vida, ¿valdría más eso que cualquier cosa? -

- Si su vida me ayudara a obtener buenas calificaciones y pasar este semestre... tal vez si – no aguanto mas las ganas de reírse y lo hizo frente a un Sasuke que la sujetaba de la mano y con una cara de total confusión.

- ¿Qué te causa tanta gracia? – pregunto al ver que no paraba de reír, aunque le gustaba verla feliz. Si sus ojos desprendían luz con solo estar tranquila; ahora irradiaban de felicidad infinita.

- Que me he despreocupado de mis obligaciones por ti y aun así salgo bien librada en las evaluaciones. Hinata cree que tú me ayudas a estudiar -

- Con que era eso... pues bien, que te parece si nos vamos por unos helados y luego te llevo a casa… -

- Excelente idea, solo que prepara tu billetera, porque pienso pedir lo más grande que tengan... – el comentario fue tomado como broma por él y solo se limito a depositar un tierno beso en ella. Las horas eran eternas y a la vez tan pocas, que al besarla era como si la vida les diese un respiro de la monotonía de sus rutinas.

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El cuarto era pequeño, pero bien iluminado. Una mesa larga y de madera se posicionaba en el centro, con tres sillas del mismo material. Dos cámaras de seguridad colocadas en las esquinas del cuarto y una tercera sobre el cristal polarizado que cubría toda una pared del lugar. Abrieron la puerta y dejaron a una mujer que vestía un riguroso traje blanco, de gafas oscuras y el cabello recogido en una media coleta. Cruzo la pierna y mostró el color de sus zapatos de tacón: blanco.

- Esta seguro de esto jefe, por que ella nos puede meter en un gran problema -

- Descuida Sojiro, solo es un simple interrogatorio de rutina. Pero no olvides grabarlo. Nunca he confiado en los abogados y menos en una que salió a los 23 años con honores. Debe ser una arpía -

- Pero una muy hermosa, no lo cree? -

- Deja de fijarte en eso, nunca debes confiarte de las abogadas bonitas, escuchaste Sojiro, nunca. - Dicho esto se arreglo la corbata y se dirigió a la sala de interrogatorio – buenas tardes, Srta. Tatsumi, veo que es muy puntual -

- Sería una falta grave que una penalista como yo, llegue tarde a una cita y más de la que usted me ha hecho venir, aunque no comprendo el por que – retiro las gafas oscuras y las dejo sobre la mesa.

- Bueno, solo es de carácter rutinario, debo concertar citas con cada uno de los que ha convivido con los Uchiha y ya que usted dijo en una ocasión ser la novia del menor de estos. -

- Pero si nunca conocí a su madre. El tiempo que duré con él, ella se mantenía en Inglaterra, en la residencia que tiene allá – su voz nunca denoto nerviosismo, cosa que no agrado al interlocutor

- Si, eso también lo sé, pero mi interrogatorio gira alrededor de otra persona – extrajo de su saco gris una pagina, la coloco en la mesa y se la acerco a ella - ¿Conoce a este hombre? – aquí jugaba su plan. Noto claramente que su semblante no cambio en lo absoluto, pero al tragar saliva muy despacio... le dio una señal

- Pues, la verdad... nunca lo he visto en mi vida -

- ¿En serio? – Claro que no le creyó – pues me parece extraño que aparezca en esta fotografía, muy cerca de usted y en una reunión muy privada, según dicen mis fuentes -

- Ha de ser conocido de alguien mas, porque le repito; no lo conozco – su voz se elevo un poco

- Ya me quedo claro que no lo conoce, no debería agitarse, me dará a sospechar que esta mintiendo -

- Sabe, usted esta buscando cosas en donde no existen, por otra parte, no sé a que sé esta refiriendo con este sujeto y el caso de los Uchiha -

- Por que este sujeto, como usted lo llama, es el causante del múltiple accidente en el que falleció la Señora Uchiha, queda claro... -

- Si, gracias y como veo que esto ya no me involucra, me retiro – estrecho su mano con el policía y se retiro con las gafas de nuevo en su rostro. Solo la vio alejarse y una sonrisa de satisfacción relució en su rostro.

- Es lo que usted cree... ya veremos, que esa calma no me la trago. Haré pagar al que sea, y si es alguien importante, habré capturado a un pez muy gordo o en este caso... a una pececita... –

Continuara