Inferno
Primer Acto: DINERO
–Firme aquí.
El afable empleado le entrego el lápiz óptico, y garabateo con la mano izquierda. No podía dejar de ver el papel corriente del pequeño sobre amarillo.
¨El tamaño sí importa¨ –pensó y disimuló muy bien su desagrado, cuando el empleado se lo entrego.
–Que tenga un buen día.
–Igualmente.
Cerró la puerta y se recargo por unos segundos sobre esta; cuando el sobre estuvo a punto de caérsele de las manos –lo sostuvo, cuidando de no doblar la esquina superior derecha–. Cerró con llave; dejándola sobre el desgastado mueble del recibidor junto a dos llaves más. Se quitó la falda y la blusa de seda, colgó las prendas en el perchero empotrado. Se vistió con el pantalón de mezclilla y una camiseta vieja de manga larga que había dejado sobre la cama; el segundo mueble en aquel cuarto. Ato su bien peinado cabello, se hinco con sumo cuidado para después quedar pecho tierra y así arrastrarse por debajo de esta, y traspasar la sobrecama matrimonial que cubría a la cama individual. Al percatarse de que no podía ver su mano derecha, prosiguió a abrir el sobre. Colocó el papel grueso sobre el frío suelo y comenzó a leer con sus dedos.
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–Felicidades por su ascenso –extendió la mano donde portaba el Rolex, y no dejo de ver el contrato firmado que se encontraba sobre el fino escritorio.
La joven se limitó a extender la mano y el hombre dejo caer la llave sobre la palma pálida. Y sin decir nada más, ella salió de la oficina.
–Su capacitación inicia el 20 de Noviembre… –dijo el secretario y sin decir nada más, siguió redactando el escrito.
El silencio impero, el sonido de las teclas era inexistente y siempre que se le requiriera en la oficina, se veía obligada a usar zapato bajo. Se dirigió a las escaleras, en el trascurso vibró su celular, ni siquiera lo saco de la bolsa. Siguió bajando las escaleras del sexto piso.
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Nota: Se que estos párrafos no tienen mucho sentido, pero se supone que sería el inicio de una de mis historias más perversas y explicitas...
