- Te aseguro que me lo ha recomendado el doctor - dijo Castle levantando la voz.
El escritor se encontraba sumergido en la bañera del espectacular baño principal de la suite del último piso del Hotel Four Seasons. En frente suyo un ventanal con una impresionante vista de Park Avenue y el Upper East Side a lo lejos. La luz del medio día se reflejaba en el impoluto mármol color crema dando la sensación de encontrarse en una playa desierta allá arriba.
- ¡Sí, seguro que lo ha hecho! - oyó a Beckett responderle desde el dormitorio con guasa.
Él se estiró relajadamente hasta que sintió sus pies flotar y asomar por encima de la espuma de la superficie. Castle se refería a que para no desarrollar una fobia a las bañeras, por su reciente trauma, Kate debería acompañarle en el baño, pero ella no estaba muy por la labor.
Alargó una mano y cogió una copa llena de champan que tenía preparada y cuando se disponía a mojarse los labios bebiendo un sorbo la figura de Kate se interpuso entre sus ojos y el ventanal.
- Todo sea por el bien de la medicina. - dijo ella recogiéndose la melena en un moño.
Su esbelto cuerpo cubierto por una delicada bata de seda blanca, cortesía del hotel, que se transparentaba a contraluz dejó boquiabierto a Castle, que aflojó la mano y se le cayó por accidente el contenido de la copa encima. El escritor emitió un gritito motivado por el frío champán sobre su pecho y el calor del resto del cuerpo.
Kate se acercó sonriendo al borde de la bañera y con un elegante movimiento se aflojó el nudo del cinturoncillo de la bata y dejó que la tela se deslizara por sus hombros y sus brazos, para caer finalmente al suelo de mármol, dejándola completamente desnuda. Junto con ese movimiento, Castle sintió también cómo se le aflojaba un nudo imaginario en su entrepierna e inmediatamente la sintió más 'suelta'.
El escritor dejó inmediatamente la copa a un lado y le tendió la mano para ayudarle a entrar. Ella posó su mano con elegancia. Observó cómo levantaba sus interminables piernas para meterse dentro y cómo bailaban sus apetecibles pechos con cada movimiento que ella hacía.
La detective se sumergió en el calor del agua con espuma y se acomodó en el regazo de él, que pudo sentir su espalda presionándole su zona 'desatada' anticipándole el placer que le esperaba en lo que oficialmente era su día-tarde-noche de bodas.
- Mmmm... está calentita. - comentó ella.
- Sí, he puesto el termostato a tu gusto... - explicó Castle señalando una pantallita.
- No hablaba del agua... - susurró Kate mientras se frotaba suavemente la espalda contra su cuerpo. Rick sonrió con picardía y ella le enseñó la punta de la lengua entre sus dientes sonriendo juguetonamente.
Castle suspiró de placer mientras abrazaba a Kate, que respiró profundamente. Sus cuerpos resbaladizos se molderon el uno contra el otro bajo el agua. Rick sopló un poco para apartar la espuma que se había acumulado en el hombro y el cuello de ella y le dio un suave beso. Se fijó en cómo se le erizaban el vello y sonrió.
Recorrió su cuello con suaves besos que relajaron a la detective, momento que eligió él para mover una de sus manos bajo el agua y hacerle cosquillas acariciándole muy levemente la cadera. Ella no se lo esperaba y agitó las piernas mientras exclamaba '¡Castle!' acompañado de una risotada, lo que provocó un chapoteo de agua que acabó poniendo perdido el suelo.
- Había oído hablar de la eyaculación femenina, pero no me imaginaba esto. - dijo Castle con voz de pillo contemplando el charco.
Kate rió y su cuerpo tembló, haciéndole reír a él también. Siguieron abrazados sintiendo sus espasmos por la risa. El escritor hizo un amago de hundirse y arrastrar a Kate con él, pero la detective se adelantó a sus intenciones y se lo impidió agarrándose rápidamente con una mano al borde de la bañera.
- Ya veo el trauma que tú tienes con las bañeras.- se burló Kate.
- Por lo visto ya se me está pasando - se justificó él.
Ambos se calmaron. Sus manos se encontraron debajo del agua y entrelazaron sus dedos. Castle sacó la mano de la detective de debajo del agua y contempló su anillo de bodas sonriendo. Ella se dio cuenta y le miró de reojo sonriendo también.
Beckett se giró un poco sobre sí misma e inclinó su cabeza dirigiendo su boca entreabierta hacia los labios de Castle. Él hizo lo mismo completando el movimiento para acabar los dos de medio lado en la bañera, explorando sus bocas apasionadamente mientras se agarraban el uno al otro para no resbalarse.
A Castle se le escapó una mano hacia uno de los pechos de Kate y le pareció un buen sitio para quedarse, la otra exploró las profundidades y terminó atrapada entre los dos muslos de la detective, que aguantó la respiración al verse acorralada.
Beckett echó mano a lo que pudo y se encontró con el primer premio. Castle rugió de placer cuando sintió la mano de Kate agarrándole su miembro erecto con suavidad pero firmeza. Sus bocas se separaron y permanecieron unos segundos contemplándose a los ojos, jadeando y sonriendo antes de decidir pasar a mayores retos.
Kate se mordió el labio y movió imperceptiblemente el hombro, lo que se tradujo debajo del agua en una sensual caricia que recorrió el sexo de Rick de extremo a extremo. El escritor la miró fijamente a los ojos muy serio mientras respiraba agitadamente. Ella volvió a mover su mano esta vez un poco más enérgicamente y Castle sacó sus brazos de debajo del agua y se agarró con ambas manos al borde de la bañera mientras soltaba un grito.
Era muy excitante no poder ver sus cuerpos debajo del agua, Rick no podía intuir ningún movimiento de Kate y así cada roce se multiplicaba por mil. La detective acercó sus labios a los suyos y cuando él se estaba preparando para un beso Kate se apartó y sintió otra caricia más enérgica todavía que lo volvió a hacer gritar, seguida de un suave roce en el glande durante el que no se resistió a cerrar los ojos para acrecentar su placer.
Beckett le soltó y juguetona pensó en su próximo movimiento.
- ¿Cama o bañera? - preguntó ella dándole a elegir.
- Pues... - Rick fingió pensar concienzudamente la repuesta - Superado este trauma, tengo otro que quiero superar... - contestó él.
Sacó un brazo por encima de la bañera y cogió del suelo el cinturoncillo de seda blanca ante la atenta mirada de Kate.
