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La brisa marina hizo estremecer a Sam, no podía creer lo que había pasado; nadie podía creerlo, nadie quería creerlo.

Otra vez no- musitó Bumblebee- primero Jazz, ahora Optimus...

Ironhide no se había separado de la estructura de su amigo.

Micaela continuaba sollozando lo mismo que Maggie, Selene sentía un horrible nudo en la garganta pero extrañamente aun no derramaba lágrimas por el líder autobot.

Lennox- la voz de James rompió el terrible silencio- encárgate de Simmons.

Lennox y su equipo tenían rodeado al ex-agente del sector siete.

Glenn, Maggie- los aludidos giraron a ver al teniente coronel- necesito que informen al secretario de Defensa, los refuerzos deben estar en camino.

Ratchet intentó acercarse a Ironhide.

¿Qué quieres?- gruño el especialista en armas

También nosotros debemos movernos- dijo el médico- no podemos dejar a Optimus aquí.

Sam no podía creer lo que le mostraban sus ojos. Ironhide apuntaba con sus cañones a Ratchet.

No te atrevas a tocarlo- dijo el especialista en armas.

¿Te has vuelto loco, Hide?- Ratchet retrocedió unos cuantos pasos

No vas a tocar a Optimus- Ironhide sonaba como si no fuera él.

Vamos, chicos, no es necesario llegar a esto- trato de tranquilizarlos Bumblebee- Optimus no lo hubiera querido de esta forma.

Lo ven- dijo Simmons- todos ellos son una amenaza, todos, debímos destruirles hace años.

- ¡TODOS SILENCIO, MALDITA SEA!

Todos se giraron, por primera vez en todo lo que Sam llevaba de tratar a James por fin lo veía molesto.

- NO NOS VAMOS A COMPORTAR COMO UNA SARTA DE SALVAJES, LENNOX TÚ ENCÁRGATE DE SIMMONS, SELENE REPORTA AL SECRETARIO QUE HA PASADO, MAGGIE, GLENN, ESPERO QUE LE AYUDEN, SAM, MICAELA VAYAN CON BUMBLEBEE Y RATCHET, SI IRONHIDE QUIERE QUEDARSE QUE LO HAGA, TODOS LOS DEMÁS NOS LÁRGAMOS AHORA.

James se paso la mano por el cabello alisándolo hacia atrás.

El teniente coronel James Sinclair no dijo nada más, se acomodo el cuello de la gabardina y una vez más pareció ausente de lo que pasaba. Extrañamente nadie protesto, ni hizo el menor comentario, Bumblebee y Ratchet se transformaron, Ironhide se quedó ahí donde estaba con la estructura inerte de Optimus, Sam y Micaela subieron al camaro lo mismo que James y Selene. Lennox y sus hombres escoltaban a Simmons en Ratchet.

Los dos autobots se alejaron dejando sin decir ni una sola palabra a sus otros dos amigos.

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El secretario de Defensa estaba furioso con Simmons por haber arruinado de esa forma la misión, el ex-agente del sector siete fue puesto bajo arresto.

Sam, Micaela- dijo el secretario Keller- descansen, se les ha dado una buena habitación en uno de los mejores hoteles de la ciudad.

Ninguno de los dos jóvenes dio las gracias, no estaban de humor como para tratar esos formalismos.

Bumblebee los llevo, era como si de pronto el camaro fuera un perrito abandonado que sigue al primero que lo vea para que lo adopte.

Sí- pensó Sam- eso ha pasado, sin Optimus todos somos como perritos abandonados...

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¿James?- Lennox se acercó a su amigo.

Ve a casa- dijo James sin mirarlo- saluda a Sara de mi parte y abraza a tu bebé... las cosas se pondrán díficiles, es mejor que descanses antes de que nos volvamos a encontrar.

Sólo quería decirte- dijo el soldado antes de retirarse- que actuaste como en los viejos tiempos- no pudo evitar sonreir- como cuando Gerald te desesperaba... la última vez fue en Emiratos Arabes ¿no?

James se sonrió pero nunca se giro. Lennox lo dejo sólo.

No, no fue en Emiratos- dijo a la nada mientras continuaba mirando por la ventana- fue en Palestina...

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James- Gerald sonaba molesto- ¿es cierto?

El teniente coronel James Sinclair estaba sentado del otro lado de su escritorio. Era una tarde calurosa, demasiado calurosa, aun no se acostumbraba al calor de los mil demonios que se sentía en Yaman.

James no contestó.

Gerald golpeó con el puño el escritorio.

Maldita sea, James- dijo su hermano.

En la mirada del teniente podía verse el dolor de conocer la verdad.

¡Sólo eran niños!- la voz de Gerald sonaba demasiado dolida.

Las bajas civiles no estaban consideradas al momento de establecer la ofensiva- contestó James.

¡No me hables como a esas nenas del pentagono!- rugió Gerald- sabías que había niños y aun así nos mandaste a atacar. ¿Por qué me mandaste a mi?

Gerald- James se puso de pie y camino hacia él.

James intentó poner su mano en el hombro de su hermano pero Gerald lo separo con violencia.

No sabía que había niños hasta que diste tu informe, lo juro por Dios- dijo James.

Gerald bajo la vista, sabía que James no mentía, sobretodo cuando decía "lo juro por Dios"

¿Y entonces?- Gerald intentaba calmarse.

Los rebeldes escondían las armas en la mezquita, tú lo viste- dijo James evitando ver a Gerald, odiaba que su hermano viera el miedo, la culpa y el dolor reflejados en sus ojos- hubieran hecho más daño... Esos cobardes usaron a los niños como escudo para que ustedes no se atrevieran a tocarlos.

Pensé que las mezquitas eran como las iglesias- dijo Gerald- un santuario, un refugio.

Sí, esos inocentes solo buscaban asilo pero...- James no terminó- Gerald, no sabía que tú estabas en la unidad enviada.

Ya sabes como somos los Sinclair- dijo Gerald intentando sonreir.

Nos gusta la cerveza fría, las mujeres hermosas y las cosas bien hechas- dijo James intentando sonreir a su vez- aun no entiendo porque esa frase se pasa de generación en generación a la familia.

Pues como van las cosas- dijo Gerald completamente calmado- estoy seguro que mis hijos también la repetiran.

Que fácil era solucionar sus problemas entre hermanos.

¿Y ahora qué sigue?- preguntó Gerald como si nada hubiera pasado.

Creo que nos mandaran a Afganistán- dijo James regresando a su escritorio.

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Selene no había dicho nada, hubiera deseado quedarse con Maggie y Glenn para ayudarles en algo; pero, el secretario Keller le pidió que informara al primer ministro inglés.

Eso significaba que tenía que regresar a Londres inmediatamente, Selene esperaba que James dijera algo, que intentara detenerla como en esas películas románticas americanas que disfrutaba de jovencita, esas donde hay algo sumamente rosa antes de la separación... debía dejar de pensar en Casablanca...

El auto de los federales se detuvo frente al hotel, era el mismo donde Sam y Micaela tenían una habitación.

James abrió la puerta ayudándola a salir.

Selene salió en silencio.

Por favor James- se decía en silencio- por favor dime algo.

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La música del elevador sonaba monotónamente mientras ellos guardaban silencio.

A Selene le asustaba cuando James actuaba impulsivamente, también odiaba cuando actuaba tan frío

¿Por qué te encierras en tu silencio?- se decía mientras lo miraba- ¿por qué no me dejas acompañarte en tu pena?

Había pasado lo mismo cuando se enteró de que Gerald había muerto, no decía nada pero se veía que estaba sufriendo, cuando regreso de reconocer el cuerpo de su hermano también se veía devastado, cuando terminó el servicio Selene estaba segura que James se derrumbaría y tampoco sucedio nada.

La puerta del elevador se abrió, habían llegado a su piso.

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Adiós- dijo Sam colgando el teléfono.

¿Cómo están?- preguntó Micaela sentándose junto a él en la cama.

Mamá tampoco puede creerlo- dijo Sam mirando a la chica- les dije que se pongan a salvo.

Micaela no dijo nada más, solamente abrazo con todas sus fuerzas a Sam.

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Selene terminó de guardar sus cosas en la maleta.

James estaba de pie en la entrada de su habitación.

Selene se giro topándose con los ojos de James.

¿No dirás nada?- preguntó ella apenas en un susurro.

Solo contestó el silencio.

Si así lo quieres- dijo la chica tomando su maleta.

James se hizo a un lado para dejarla pasar.

Vamos, por favor, no te quedes callado, vamos, dime algo, por favor- se repetía Selene.

Nada, ya casi llegaba a la salida de la habitación.

No lo aguanto más.

¡James Sinclair!- se giro soltando la maleta- ¡Eres el humano más frío que conozco! ¡primero haces cosas terribles en la guerra, después no me cuentas nada siendo que yo te he contado todo de mi! ¡actuas como si nada te importara! ¡nada! ¿qué piensas? ¿que el mundo siempre estará ahí para ti? ¿qué puedes verte fuerte mientras todos los demás nos derrumbamos? ¡¿Por qué no piensas en mi, en los demás?! ¡¿Por qué me alejas, por qué no me permites ayudarte?! ¿Por qué...?

Selene no pudo continuar, James se había acercado a ella a cada palabra que decía, siempre en silencio, cuando ella estaba por seguir con su lista de preguntas, James la sujeto por los hombros, al principio Selene pensó que James iba a sacudirla o a golpearla por su atrevimiento pero en lugar de eso el teniente coronel le dio tal beso que parecía el alma se le iba en ello, había tal necesidad, urgencia, miedo, súplica en ese beso que Selene sólo dejo caer los brazos.

Al minuto siguiente los brazos de Selene se sujetaban con fuerza al cuello de James.

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El mozo que iría por la maleta de la señorita Wallace tocó en vano, nadie abrió la puerta.

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El mar estaba embravecido esa noche, las olas rompían contra las rocas como si intentaran destruirlas a cada embiste.

Methura estaba sentado sobre ellas, cada choque del mar daba contra su estructura como si también a él quisiera destruirle.

"Protegerles o exterminarles" Ese había sido el designio de la Chispa Suprema.

Decidieron- se dijo mientras su estructura goteaba toda el agua salada antes del siguiente embiste.

¿Era cierto? ¿Habían decidido? Sam Witwicky parecía no entender que jugaba un papel muy importante para decidir el futuro de la humanidad, Optimus Prime había contestado sólo con una mirada de esos azules ópticos, pero nunca salió de su vocalizador la respuesta.

Con la caída del líder autobot, Methura sentía que algo dentro de él también había muerto; no era la primera vez que sentía esto, ya había pasado el mismo ciclo que Megatron había caído.

Methura levanto la vista a ese cielo carente de estrellas, él no pertenecía a la Tierra, no pertenecía a Cybertron, él había sido creado a partir del metal de un méteoro que el Cubo había encontrado por su viaje en el espacio; pero, antes de que el Cubo le tocará Methura no tenía recuerdos de nada, solamente de la soledad del Universo...

Cuando la luna llena se levante en el cielo- se repitió mientras otra ola chocaba contra él- la voluntad de la Chispa Suprema se llevará a cabo.

Bajó de nuevo la vista topándose con el mar embravecido.

Continuara...