Inmoral.

Capítulo 10.

POV DE VEGETA.

—Sch.

"No me alejaré, porque Trunks no quiere que lo haga"

—Maldita Mujer—Siseé entre dientes.

Aún no puedo entender cómo es posible que aquella mujer haya sido la que desencadenó todos estos problemas, pero no puedo dejar de pensar que si Bulma no hubiese maquillado la situación, esto no estuviese pasando.

Mientras doy piruetas en el aire, con los miles de rayos que provienen de los robots que ella ha construido, no puedo dejar de maldecir a Mai.

Mi hijo fue un imbécil por haber caído en el juego.

"Trunks y Pan quieren tener hijos, no sabes lo feliz que estoy por eso"

Me había dicho Bulma, y no atiné a decir nada más.

De todas maneras ¿Qué diablos tenía que opinar yo?

POV DE VIDEL.

"Trunks me ha pedido un hijo, así que consultaré con el médico para suspender el tratamiento"

Ya era hora, al menos parece que todo va viento en popa.

—¿Tú qué opinas, Videl?

Solo espero que Trunks no vuelva a engañar a Pan, de ser así, esta vez no me callaré y así él me vuelva a suplicar que no lo mencione, esta vez no seré cómplice de esa mierda.

—¿Videl?

Saliendo de mis cavilaciones, mi vista se levantó de la revista que minutos antes estaba en mis manos y se enfocaron en mi esposo. Gohan se acomodó las gafas sobre el puente de la nariz y con media sonrisa en la cara, caminó hacia mí para sentarse a mi lado en el sillón.

—¿Hay algo que te preocupe? — Preguntó abrazándome e infundiéndome esa confianza y tranquilidad con solo su única mirada—. Solo estás así cuando algo te preocupa.

—De hecho, Gohan. Se trata de Pan y Trunks— Le solté y sus ojos se abrieron.

—¿No me digas que lo ha vuelto a hacer? — Dijo con el cejo fruncido sobre su frente y los labios en línea recta—. Trunks— murmuró apartando los ojos de los míos y en otra dirección.

Sabía a dónde iban sus pensamientos y enseguida dimití lo que estaba pensando antes de que saliera a matar a Trunks.

—Gohan, no, no es eso. Cálmate—Pedí—. No es lo que piensas, es solo que Trunks quiere tener hijos, y Pan lo ha aceptado.

—Ya era hora— comentó.

—Sí, eso mismo le he dicho, pero en verdad no lo sé— dijo con un suspiro.

—¿Qué pasa, Videl?

—Cuando Pan me lo contó, no lo sé, sentí que no estaba para nada entusiasmada con la idea, se podría decir que el simple hecho de mencionárselo le irritaba.

—¿Qué? Pero si ella era la más interesada en un bebé.

—Sí, eso lo sé, pero ahora—Pausé mordiéndome los labios—. No sé qué pensar.

—A lo mejor te lo estás imaginando, Videl.

—Espero que sea eso, Gohan. Pero es que…

—Quizá solo está un poco estresada por el lanzamiento del libro y todas esas cosas, Videl. No te preocupes.

—Es que no puedo estar tranquila, Gohan— Le solté, mi corazón de madre sabe que hay algo más que un simple desinterés—. Ella me lo dijo con total falta de interés, y sin una pizca de emoción.

—Ya te lo dije, quizá está enfocada en su libro.

—Espero que tengas razón, Gohan y sí—Le sonreí—Creo que tienes razón, quizá sea eso. Pero es que, no me imagino a Pan embarazada. Sé que ya no es nuestra niña, pero aún no puedo creer que vaya a formar su propia familia.

—Sí, estoy en la misma situación que tú, además, la decisión de tener un hijo fue de Trunks, así que ahora, nosotros solo los apoyaremos en este siguiente paso.

—Sí, Gohan. Apoyaremos a nuestra hija—con un beso en mi cabello, me infundió tranquilidad.

—¿Gohan?

—¿Eh?

—¿Crees que hicimos bien al callarnos y no decirle a Pan, acerca de la relación que mantenía Trunks con Mai?

Dando su profundo suspiro, él recargó su mentón en mi cabeza.

—No lo sé, Videl. Ahora el remordimiento me carcome, y es por eso que evito el mayor tiempo posible el pensar en eso. Quiero creer que lo que hicimos fue lo mejor para todos, para nuestra hija, porque ahora que ya tienen tanto tiempo de casados, creo que valió la pena ser los alcahuetes de Trunks.

—Quizá si lo pones así, Gohan.

—Aunque te acabo de decir eso, Videl. No puedo dejar de sentirme culpable cada vez que veo a Pan, no puedo dejar de sentirme mal por mentirle a mi propia hija, pero…

—Lo sé, Gohan —Interrumpí su diálogo, porque sabía lo que diría—.Yo también suelo sentirme así, por eso es que cuando Pan me contó lo del bebé, en parte me sentía feliz porque la iniciativa la tomó Trunks, pero por otro lado, no lo sé, sentí una frialdad en sus palabras, que me hizo sentirme culpable. Poco me faltó para decírselo, pero sé que el momento pasó hace mucho, ahora solo causaría problemas, los mismos que hubiesen tenido en aquel tiempo.

—Sí, Videl. Además, esa mujer, según sé, se fue a vivir al extranjero. No sé a qué lugar, pero mientras más alejada esté de nuestra hija y de Trunks, me doy por bien servido. No creo que Trunks sea tan imbécil para seguirla frecuentando, teniendo en cuenta que ya han pasado años desde entonces.

—Ojalá nunca regrese.

—Lo mismo opino, Videl. Porque esta vez, no sé lo que sería capaz de hacer por Pan.

Un silencio se instaló en la habitación y ahora me avergüenzo de mí misma, le fui leal a mi yerno antes que a mi propia hija, pero Kamisama sabe que lo hice por su felicidad, la veía tan llena de vida y tan feliz en su matrimonio que no quise arruinarle su dicha. Pero ahora, viendo la situación detenidamente, todo esto pudo haber sido diferente.

POV DE BRA.

—¿A dónde irás, Pan?

—A Seattle, Bra— Me contestó mi cuñada empacando sus maletas.

—¿Y por cuánto tiempo? Si quieres, puedo ir contigo.

—Ah… — Me retornó a ver un tanto asombrada por mi propuesta—. ¿Lo dices en serio, Bra?

—Claro, además, esta semana me daré la licencia, creo que lo merezco, en tres años en Capsule, nunca la he pedido, así que quiero ir contigo.

Con una sonrisa en los labios y el asentimiento enérgico de su cabeza, ella me dio a entender que estaba demasiado emocionada con la idea.

—No lo habíamos hecho desde hace tiempo, será genial, Bra. Será como un día de campo— Comentó mientras sus manos metían dentro de la maleta los vestidos que habría de usar para la convención y posterior firma de libros que daría.

No cabía duda que esta mujer sí que sabía complacer a sus fanáticos, así le doliera la mano después.

—Sí— Contesté levantándome del sillón—Así es. Será divertido, Pan— Sus ojos seguían fijos en la maleta y yo solo atiné a sentarme en el borde la cama, justo al lado de la maleta—¿Pan?

—¿Hm? — Me contestó aún enfocada en su faena.

—Trunks me dijo que acordaron tener un bebé— Aún sin levantar la mirada, Pan solo mordió sus labios.

—¿Qué sucede con eso? — Me preguntó sin dejar de ir y venir del armario con ropa que no necesitaba en las manos. Parecía querer evadir mi pregunta, y eso me extrañó de sobremanera.

Esta no era Pan ¿Dónde quedó a aquella mujer que quería tener con ilusión un bebé?

—Nada, solo que te iba a felicitar. Me parece que ya era tiempo, además—dije con un tono de diversión para aligerar el tono de mi anterior pregunta—.Sé que mi sobrinito será el niño más consentido del mundo, y eso lo digo por ti.

Con una sonrisa completa en la cara, ella me dio a entender que di justo en el clavo para hacerla sonreír.

—Apuesto mi vida, a que ya tienes el nombre, Bra— Me dijo meneando la cabeza divertida.

—Ah, pero claro que sí, no permitiré que mi sobrinito tenga un nombre común y corriente, debe ser algo especial— Bromeé con ella y pude verla cuando giró sus ojos.

—Ay, Bra. No tienes remedio— Murmuró—El sobrinito—. Mencionó con los dedos a manera de comillas—.Aún no existe y tú ya le estás dando un nombre.

—Nunca está de más adelantarse.

—Eres incorregible, Bra. Pero a ver— terminó de empacar la maleta y la bajó de la cama, sentándose en frente de mí, con el cejo fruncido ella miró en la dirección del ventanal y mordiéndose los labios me dio a entender que estaba buscando las palabras— Aún no habrá bebé.

—¿Qué? ¿Y eso? Tenía entendido que Trunks y tú ya lo habían decidido así.

—Le pedí a Trunks que lo postergáramos dos meses más.

_¿Y eso? —Le pregunté.

—Bueno, como verás —Enfocó su maleta de ruedas en el piso—Tengo un compromiso con mis fans— bromeó—.Es que tengo que finiquitar los compromisos que tengo y entonces sí que suspenderé el tratamiento y podré quedar embarazada, así le podré dar todo mi tiempo al bebé cuando nazca.

Con una sonrisa en mi cara le dejé proseguir.

—Y es que para entonces, no estaré de aquí para allá, viajando con un niño en brazos. Agotándolo, estresándolo— Tomando su mano solo pude sonreír ante lo que me dijo.

Pan nunca dejaría de preocuparse por todos, incluso si se trataba de una personita que aún no existía.

—No, no quiero esa clase de vida para mi bebé, quiero que al menos sus primeros meses de vida sean lo más tranquilos posibles, y quiero estar allí con él, aquí en la casa, sin viajes, dejar de lado mi trabajo y solo pensar en mi bebé. Nada más—comentó con una sonrisa—. Es por eso que ahora iremos de viaje a Seattle.

—Sí, así será, Pan, y sabes que tienes una amiga y cuñada que adorará a tu bebé.

POV DE TRUNKS.

—Sr. Briefs. Todo se ha finiquitado por hoy—Me dijo Clain, mi asistente.

—Muchas gracias—Comenté arreglándome el casimir sobre los hombros—. Me voy a casa.

Bajando en el ascensor un suspiro se me escapó, con los ojos cerrados y dos de mis dedos pinzando el puente de mi nariz, me permití darle un descanso a mi cabeza antes de que la misma me estallara.

Un punzante dolor se había hecho presente en mis sienes, y el mismo no pasaba. Sabía que no estaba enfermo, eso sería improbable, era la tensión lo que me tenía así. No había lugar a dudas de eso.

Salí del ascensor y me adentré en el auto, salí a la carretera y conduje a casa, no quise volar, hasta eso se me hizo cansino, preferí unirme al tráfico para pensar un poco en la mierda en la que estoy metido de cabeza, y ya no sé qué hacer.

FLASHBACK.

La vi caminar hacia mí y menos de un minuto me abofeteó.

—Dime, Trunks ¿Aún sigues con Mai?

Me preguntó y mi mente quedó en blanco. Literalmente me sentía un poco traicionado, creí que mi padre no se lo diría, pero como ella mismo me lo dijo, él tuvo que obligatoriamente decírselo.

—No, mamá. No lo estoy.

—Tu padre te vio—soltó ella con el cejo fruncido y los brazos cruzados sobre su pecho.

—Sí, él me vio, y sí, no te voy a negar que salí del edificio en dónde vive Mai, y sí, me encontré con ella, pero nada pasó. Lo juro por mi vida, mamá.

Sus ojos iguales a los míos me analizaron, como cuando niño solía hacerlo, para saber si yo mentía o decía la verdad.

—No te creo—soltó segura de sus palabras, y eso me dolió en el alma, mi mamá nunca volvería a confiar a mí, no desde que me vio en el departamento de Mai hace años—. No soy idiota, Trunks.

—Digo la verdad—le dije mirándola a los ojos—. Mamá, lo mío con Mai acabó.

—Trunks…

—Sé que nunca confiarás de nuevo en mí, pero te lo juro, mamá. Yo solo fui porque ella me llamó para decirme que se suicidaría, y…

—Ese ya no es tu problema, Trunks. Si ella quiere acabar con su vida, que lo haga, pero tú no tenías que ir, no debiste, Trunks.

—Mamá, no podía permitirlo, ella estaba ebria cuando me llamó, temí que realmente lo hiciera.

—De ser cierto lo que me dices, enton…

—¡Es cierto! —bramé—Mamá, sé que no soy un santo, y que te he mentido, pero ahora te estoy diciendo la verdad. Mai estaba tan ebria que esa mierda se le pasó por la cabeza, solamente fui y la encontré allí, estaba intoxicada de tanto alcohol que había bebido, llamé un médico para que la revisara, eso hice.

Mi madre apretó sus labios en una fina línea y dándose la vuelta, caminó por mi oficina con rumbo a los sillones en donde descargó su peso en los mismos.

—No sé si creerte, Trunks. No…

—Mamá—arrodillándome delante de la mujer que me trajo al mundo, tomé sus manos en las mías y deposité un beso sobre ellas—.Te lo juro, mamá. Te juro que sí, sí hemos estado en contacto en ocasiones —suspiré—. Pero te juro que ella y yo, no hemos dormido juntos desde hace tiempo ya.

—¿Lo dices en verdad?—Preguntó mi madre con el cejo un tanto entristecido—. Trunks…

—Te lo juro mamá. Mai y yo no hemos tenido ya nada que ver. Solo la he estado apoyando con lo de la manutención, pero realmente, mamá. Estoy cansado, por eso quiero ser feliz con Pan y tener un hijo con ella. Una familia, es lo único que quiero ahora.

—Trunks…

Apoyando mi frente en las rodillas de mi madre, y sintiendo una de sus manos zafarse de mi agarre, me permití descargar mi frustración.

—Si Pan supiera sé que no me perdonaría, mamá. Lo sé, es alguien muy buena y comprensiva, pero igual es muy orgullosa.

—Entonces, Trunks depende ti, corta toda comunicación con Mai, ya de una vez por todas, dile que le das un último cheque con el que pueda vivir el resto de su vida y que te deje en paz.

—Sí, eso le dije en esta última ocasión, y no quiso, dijo que quería que terminara con Pan y que estuviera con ella, me dijo que le diría todo lo nuestro a Pan, y allí sí que me sacó de quicio realmente.

—No sé cómo podemos librarnos de ella, Trunks. Creí que todo esto se acabaría el día que esa mujer saliera del país.

—Yo también mamá, yo también lo pensé.

FIN DEL FLASHBACK.

[Trabajo hecho, Sr. Briefs]

Me envió Royer- mi hombre de confianza- al celular.

Paré a un lado de la autopista y le llamé.

—Buenas noches, Sr. Briefs— Me contestó al otro lado de la línea.

—Royer ¿Supiste si ella fue?

—Sí, la señorita Yamada, asistió hoy a su primera cita con el psiquiatra— Me confirmó— Personalmente fui al consultorio del Dr. Yan para confirmárselo.

Así que Mai si fue.

—Ah, buen trabajo—Le dije con una mano sobre el volante—. Asegúrate que vaya a todas las citas que ya están programas con el Dr. Que no falte a ninguna.

—Sí, señor. Eso haré.

El Dr. Yan era el mejor, confiaba en que él podría ayudar a Mai a equilibrar sus estados emocionales, en especial porque Mai ya rebasó el vaso que estaba lleno cuando amenazó con suicidarse, nunca lo había hecho en su vida, así que creo que el haber contratado al mejor doctor en esa rama para que la ayude a determinar el mejor camino para que se sienta mejor, es todo lo que puedo hacer por ella, además creo que él podrá recetarle medicamentos, o no sé qué harán los psiquiatras, pero necesito que haga lo que sea para que pueda resolver la situación en la que Mai está.

Ojalá sea rápido y eficaz, porque independientemente de la historia que tuvimos Mai y yo, la apoyaré una última vez para que pueda salir de la mierda en la que está.

Dándole unas últimas órdenes a Royer, terminé la llamada, y emprendí de nuevo rumbo a casa.

A mí casa, con mi esposa, Pan.

POV DE BRA.

—Kamisama, en esta ciudad sí que llueve— comenté apenas salí del aeropuerto.

—Vamos, no está tan mal—Dijo Pan atándose el cabello en una cola de caballo alta.

—No, si no digo que esté mal, solo que cada vez que vengo, siempre está lloviendo, creo que el clima confabula en mi contra.

—No digas tonterías, Bra.

—Está bien, pero ahora vamos al hotel para descansar un poco, al menos yo, porque serán tres días muy ajetreados para ti, Pan.

POV DE PAN.

—Mi corazón se aceleró, supe que mi vida quizá había llegado a su fin, quizá nadie nunca sabría qué fallecí. Sollozando en el suelo, me levanté de mi sitio. No, no debía morir así, saldría con vida de esta pesadilla, no sería una más en los periódicos internacionales. Afirmando mi agarre a mi arma, salí de mi escondite y empecé a caminar sigilosamente. Solo tendría que adentrarme en el auto y salir disparada, Carlie, se sacrificó por mí. Por Dios, ojalá no esté muerto…—. Leí un fragmento de mi libro, y mi vista se levantó con dirección a aquellas personas que habían venido para la firma de libros en este salón, el lugar estaba lleno.

Las personas aplaudieron cuando pausé, y yo solo sonreí inclinando mi cabeza, agradecida con esas personas.

—¡Su libro es genial! — Gritaron emocionadas unas chicas sentadas en la primera fila.

Reverenciando nuevamente, pasé las páginas de mi libro y llegué al final. Acomodándome el micrófono sobre la mejilla y con libro en mano, caminé al centro del escenario.

—Bueno, señores y señoras— Bromeé con un tono divertido—. Les agradezco el que se hayan reunido aquí, en verdad gracias, pero ahora, les leeré un párrafo, que personalmente me gusta mucho y este es.

Indicándoles en que página estaba, comencé con mi lectura.

—Nena, te amo demasiado. Me dijo Carlie, tomó mi mano en la suya y depositó un cálido beso que me hizo sentir completa, y tranquila. El horrible suceso por el que pasamos, terminó. Por fin podía dejar de sentirme acosada, y apretando la mano de mi esposo, supe que todo estaría bien, él me protegería, y nunca más seríamos, prisioneros. Fin.

Después de la convención, había llegado la hora de marcharnos a Japón, conjuntamente con Bra entramos al aeropuerto, reservamos asientos VIP, y solo esperábamos la hora en la cual tendríamos que subir al avión.

Bra quiso comer algo antes de subir al avión, así que aquí me senté a esperar que regresara del baño.

Cuando lo hizo caminamos a la zona de abordaje, cuando lo que vi me sorprendió.

—Pero… si es Mai— comenté emocionada al verla. No cabía lugar a dudas de que era ella, estaba de espaldas a mí, pero yo supe reconocerla.

—¿Qué dices?—Preguntó Bra con los ojos buscando algo dentro de su bolso.

—¿Qué no la ves? Está allí, ven vamos a saludarla—Comenté arrastrándola conmigo, me acerqué a Mai y coloqué mi mano en su hombro, evidentemente dio un respingo, al girar su cara era de total sorpresa.

—Esa no es manera de saludar—Comenté feliz de ver a Mai en tantos años de no hacerlo. Sin esperar más mis brazos se enroscaron en ella—. Por Kamisama, mujer. No sabía si vivías o morías, me tenías preocupada, debes dejar esa manía de desaparecer del mapa sin decir nada.

—Ah… yo lo siento, Pan— Me dijo zafándose de mi agarre—. No fue mi intención el preocuparte—Sus ojos se enfocaron en Bra que estaba a mis espaldas—. Hola, Bra. Un gusto verte de nuevo.

—Hola— le contestó Bra con algo de frialdad, si alguien me lo preguntara, pero no es extraño, sé que Mai no es del total agrado de Bra.

—¿Ah? ¿Pero qué haces aquí? — Le pregunté acomodándome el asa del bolso sobre el hombro—. ¿Esperas a alguien?

—Ah… No, de hecho. Viajaré a Japón—Confesó Mai.

—Ah, me parece bien que nos visites, han pasado años desde que te fuiste, nunca dijiste que vivías aquí.

—Sabes que soy muy reservada, Pan.

—Sí, eso lo sé— Le contesté con una especie de puchero mientras escuché a Bra resoplar fastidiada— ¿A qué hora sale tu vuelo?

—A las tres y media.

—Ah, falta una hora— Le comenté mirando mi reloj de muñequera— Nuestro vuelo sale en este momento.

—Sí, eso veo—Apenas murmuró.

—Tendrás que visitarnos en Japón—Le dije—, pero por ahora, acompáñanos al área de abordaje.

—Ah, claro, pero aún no puedo, lo estoy esperando. No debe tardar mucho, solo fue al baño.

—¿Eh? —Solté extrañada—. ¿A quién esperas, Mai?

Los ojos de Mai se perdieron un momento entre la gente y de pronto logró dar con aquello, o aquella persona a la que buscaba.

—Oh, pero si allí viene— nos dijo, y tanto la vista de Bra como la mía se enfocaron en la dirección que Mai nos había indicado.

Con un pantalón jean, una camisa con cuello y un suéter sobre este, y una pequeña mochila en su espalda, el pequeño se nos acercó dando pequeños saltos en su andar.

—Saluda— Le dijo Mai al niño que acababa de arribar.

—Buenas taldes— reverenció el niño de cabello negro, largas y espesas pestañas que protegían unos preciosos ojos azules.

—Oh, pero qué encanto— Solté colocándome a la altura del niño—. Eres tan lindo— Le dije.

—Muchas glacias, Sra…

—Pan Briefs— Me presenté—. Y tú eres…

—Tarlien— Contestó Mai por el pequeñín—. Es mi hijo.