Gracias por todos los comentarios.
Me pasa algo raro con esta historia, se me ocurren un montón de ideas para los últimos capítulos pero este tramo me cuesta mucho! Así que háganme saber si les gusta, me dan fuerzas para seguir.
(Espero que no se aburran con las partes que tienen que ver con arquitectura y negocios pero hay que darle una ocupación a los muchachos porque ya no es como en el siglo XIX cuando una mujer vivía de su familia y algunos hombres sólo vivían de rentas, no? Y es mi profesión así que es de lo que más se hablar)
Capítulo 10
'Llevas muchos años esperando una oportunidad como esta', pensó James mientras se miraba al espejo poco antes de empezar a grabar. Si bien en la universidad se había graduado de periodista siempre había estado muy cerca de su padre y había aprendido de él el oficio de administrador de haciendas, por eso había aceptado el ofrecimiento del Sr. Williams y su socio el Sr. Darcy para hacerse cargo de una finca junto con Jonathan, aquel emprendimiento que les trajo tantos problemas y terminó con la poca amistad que quedaba entre ellos. Desesperado luego del fracaso (y de la traición de todos aquellos en quienes confiaba, incluido su propio padre) había vuelto a tentar suerte en su profesión pero los dos años que pasó alejado le costaron más de lo que esperaba y le llevó mucho tiempo conseguir trabajos más o menos respetables y rentables. Hasta que llegó el programa de televisión, justo lo que quería, y no lo iba a desperdiciar.
Sabía que su buena presencia y su simpatía natural daban buenos resultados en la pantalla y también sabía que esa era una de las razones por la que lo habían convocado. No le molestaba, desde muy chico supo sacar provecho de su atractivo a diferencia de su ex amigo Jonathan, que era tal vez más atractivo que él, pero tenía una actitud engreída y distante que siempre le jugaba en contra, recordó.
Pero ahora era su momento. Ya nunca más estaría a la sombra del perfecto Jonathan Darcy. Se estaba reivindicando frente a todos, le había ganado de mano comenzando una relación con Elizabeth (aquel encuentro en el South Bank había durado sólo unos segundos pero a James no le había pasado desapercibida ni la mirada de desprecio que le dirigió a él ni la alegría que le dio haberse encontrado con Lizzie, aunque nadie más, ni siquiera ella, lo hubiera notado), y para colmo ahora alguien le había filtrado información sobre presuntos fraudes en los negocios inmobiliarios de Jonathan. 'Te las voy a hacer pagar una por una Darcy, ya verás', le prometió a su propia imagen en el espejo. Luego terminó de arreglarse y se dirigió al set.
Cuando terminó de grabar fue junto con Lindsay a encontrarse con Elizabeth y otros amigos en un pub cerca del canal, un ritual que repetían desde el estreno del programa. Cuando llegaron vieron a Carrie que conversaba con Christine.
"¿Qué hace ella acá?", preguntó Lindsay con tono impertinente.
"Terminó con Jonathan y está un poco deprimida así que la invité a venir", contestó Lizzie dirigiéndole una mirada desaprobadora a su prima que la muchacha, obviamente, ignoró.
"Mentira! Seguro que él terminó con ella. Te dije que esa pelirroja flacucha no tenía nada que hacer al lado de ese bombón. Necesita una mujer de verdad, alguien como yo", dijo Lindsay mientras pasaba una mano por sus caderas. "Ay Lizzie no me mires así! ¿Qué problema hay?"
"Esta chica es increíble", le dijo Lizzie a James por lo bajo. "¿En el canal también es así?"
"No, se comporta bastante mejor me parece. Igual no paso demasiado tiempo con ella. ¿Así que Jonathan la dejó? Vamos Lizzie, seguro que fue él. Se notaba que ella estaba mucho más enganchada y además él siempre hace lo mismo. Cuando se aburre las deja", sentenció James pero no obtuvo la reacción que espera de Elizabeth porque ella lo miró sin decir nada y se fue a hablar con sus amigas.
Viéndola James notó algo que estaba tratando de ignorar, Lizzie ya no estaba tan a gusto con él. Se veían poco, los dos tenían mucho trabajo, y el encantamiento de las primeras semanas había desaparecido. Era normal, pensó James, pero no le gustaba nada que ese enfriamiento coincidiera con el momento en que Jonathan estaba nuevamente solo. 'No la voy a perder', se dijo pero no se atrevió a preguntarse por qué, ¿porque realmente la quería o porque no deseaba que su ex amigo se la ganara? Tuvo que hacer uso de todo su encanto pero al poco tiempo Elizabeth estaba riendo y bailando con él. Igual, en cuanto tuvo oportunidad, se acercó a Carrie y trató de averiguar bien cómo había sido la cosa.
"¿Cómo estás?", le preguntó con una mirada comprensiva.
"Bien…", respondió ella un poco sorprendida por el repentino interés de James ya que nunca antes le había prestado demasiada atención.
"Espero que no te moleste que lo diga pero Lizzie me contó lo que pasó con Jonathan. Espero que no estés muy triste."
"Ah… No… Bueno, un poco. Pero ya estoy mejor. Gracias"
"Mira, no tengo por qué meterme pero, no sé si lo sabes, conozco a Jonathan de toda la vida y te aseguro que estás mejor sin él", le dijo con tono intrigante.
"¿Por qué lo dices? Yo no tengo quejas contra él más allá de que me haya dejado y eso es algo por lo que todos podemos pasar." Por el tono de Carrie James supo que le había molestado que atacara a Jonathan, evidentemente todavía lo quería.
"No voy a decir nada más. Sólo créeme, es lo mejor que te pudo haber pasado."
Viendo que Elizabeth se acercaba a ellos James le sonrió a Carrie como si estuvieran hablando de alguna pavada y rápidamente cambió de tema. Carrie, por suerte, nunca dijo de qué habían hablado. Estuvieron un rato más en el pub y cuando se iban Lizzie le preguntó a Carrie si estaba bien sola, sino prefería que la acompañaran. Carrie les aseguró que estaba bien y se fue en un taxi con Christine mientras Lizzie y James se iban juntos al departamento de él.
Al día siguiente era sábado, después de levantarse -muy tarde- fueron a dar una vuelta por Camden y se divirtieron como al principio de la relación. Luego prepararon la cena juntos y Lizzie se quedó una noche más. El domingo al atardecer pasaban sus últimas horas juntos, Lizzie quería volver a su casa porque el lunes tenía que levantarse muy temprano, además James se iba de viaje un par de días para una investigación.
"¿De qué se trata?", le preguntó Lizzie.
"¿Recuerdas que te conté sobre un caso de corrupción urbanística? Tengo que ir a un par de lugares a chequear datos que me pasaron."
"Cuéntame, por favor! ¿Es algún caso que conozco?", preguntó Lizzie intrigada.
"El caso no sé, al protagonista sí lo conoces."
"¿Quién es?"
"¿No adivinas?"
"No, ni idea."
"Te doy una pista", le dijo James haciéndose el interesante, "fue un buen amigo mío."
"¿Jonathan?", preguntó Lizzie abriendo los ojos bien grandes.
"Sí señora. Parece que el perfecto Jonathan Darcy tiene algunas cosas que esconder", respondió James con evidente satisfacción.
"¿Estás seguro?", Elizabeth lo miró desconfiada.
"Bueno, es lo que me dijeron. Por eso voy a hacer este viaje, para comprobar los datos que me pasaron. Jamás acusaría sin verificar."
"¿Vas a York?"
"¿Conoces el proyecto?", le preguntó James algo asombrado. "Todavía casi no se ha dado a publicidad."
"Coincidí con Jonathan en una conferencia y presentó ese proyecto. Parece muy bueno."
"Seguramente, lo que no es tan seguro es que sea limpio. No sería la primera vez que mi querido amigo consigue una… ayuda, por decirlo de alguna manera."
"¿Sabes qué?", le dijo Lizzie mientras recogía sus cosas para irse, "Prefiero que no cuentes más. Recuerda que algún día puedo tener que evaluar algún proyecto suyo y preferiría no saber nada que pudiera influir mi decisión."
"¿Te molestó lo que dije?", James intentó detenerla. "Te repito que jamás acusaría a nadie sin pruebas y puedes creerme que, a pesar de todo lo que pasó entre nosotros, preferiría que el rumor fuera falso."
"Claro que te creo. Y no, no me enojé", le respondió ella acariciándole suavemente la mejilla. "Pero ahora debo irme, en serio."
"Deja que te lleve."
"No te molestes. Tienes que viajar temprano. Adiós, llamame cuando vuelvas." Abrió la puerta y salió sin darle un beso de despedida y subió al ascensor sin mirar atrás, dejando a James totalmente desconcertado.
…
En el metro, mientras se dirigía a su casa, Elizabeth pensó en la conversación que acababa de tener con James. Había algo que no le gustaba pero no sabía bien qué. Aunque le costara admitirlo la implicación de que Jonathan podía estar implicado en algún negocio turbio le parecía injusta. Pero ¿por qué? La corrupción en la construcción era algo de lo más corriente y pocos emprendedores estaban ajenos a ello, lo sabía muy bien porque lo veía casi a diario en su trabajo. Por otro lado no conocía tan bien a Jonathan para creer en su honestidad y sin embargo lo hacía, a pesar de todas sus diferencias de criterio y hasta de valores, le costaba creer que fuera capaz de ofrecer un soborno o algo parecido. Pero, tal como le había dicho James, eso estaba por probarse y ninguna acusación se haría sin las pruebas necesarias y eso la llevó a preguntarse algo más importante: por qué en lugar de creer sin reparos en James (alguien de quien no tenía por qué dudar, que hasta el momento se había comportado perfectamente y que además era su novio), instintivamente había dudado de él y se había puesto del lado de Jonathan con quien no tenía más que una amistad forzada porque él era el mejor amigo del novio de su mejor amiga.
Esa noche no pudo pensar en otra cosa y a la mañana siguiente, en cuanto llegó a la oficina, pidió que se fijaran si había algún proyecto de la empresa de Jonathan Darcy para revisar y respiró aliviada cuando le dijeron que no. Aún así no se quedó tranquila y buscó en el registro de obras del ayuntamiento. Pasó casi dos horas revisando documentos y hasta fue al archivo a revisar los expedientes personalmente. Darcy sólo había presentado tres proyectos hasta el momento, dos estaban en construcción y el tercero a punto de terminarse. Eran proyectos modestos pero muy interesantes y, lo que era más importante en ese momento, no parecía haber ninguna irregularidad en la aprobación.
Cuando terminó ya todos en la oficina se habían ido, estaba sola y le dolía la cabeza. Trató de analizar la situación. No había encontrado nada cuestionable en los proyectos de Jonathan, eso la dejaba muy tranquila pero no quería decir que en el emprendimiento de York pudiera haber algo turbio. La cuestión era: si James a su regreso le decía que había confirmado sus sospechas, ella ¿a quién le creería?
…
James llegó a York y enseguida se reunió con su contacto, Patrick Smithson, un tipo de unos 40 años que había trabajado inicialmente como gerente de proyecto y al que Jonathan había despedido porque no estaba satisfecho con su trabajo. Obviamente la cuestión había terminado muy mal y él le guardaba mucho rencor a su ex jefe, no sólo por el despido sino porque Jonathan se las había arreglado para enterrar rápidamente la demanda laboral que Smithson le presentó. Lo del rencor no le gustaba demasiado a James, sabía que era muy mal consejero, pero parecía que las pruebas que el hombre tenía parecían sólidas: sobornos a por lo menos dos inspectores del gobierno, fraude contable, arreglo con los sindicatos y utilización de materiales de baja calidad. Demasiadas faltas tal vez, pero el proyecto era enorme, muy ambicioso ('Como Jontahan', pensó James), había mucha gente y mucho dinero involucrado. Si probaba aunque más no fuera la mitad de las acusaciones sería una bomba que lo llevaría a él al lugar que pretendía y a Darcy al fondo del mar para siempre.
"Ya le conté mis motivos para odiar a ese engreído de Darcy pero me doy cuenta de que para usted esto no es sólo un reportaje así que ¿cuáles son los suyos?", le preguntó Smithson.
Estaban tomando unas cervezas en un pub. Habían pasado más de tres horas revisando la información y a James la cabeza le daba vueltas, por la cantidad de datos y por el alcohol. No le agradaba que el tipo lo hubiera descubierto tan fácilmente pero qué más daba.
"Eres más sagaz de lo que pareces", le dijo levantando su pinta de cerveza a modo de brindis. "Darcy y yo tenemos una larga historia, muuuy larga, y como a ti, a mi también me traicionó y no sólo en negocios."
"Déjame adivinar. ¿Una mujer?"
"Una mujer", asintió James, "y mi familia también."
"Auch! Eso no se hace."
"No se puede esperar más de un tipo como él."
"La verdad. Todavía recuerdo cuando se presentó con la nariz levantada y esa actitud de emperador que tiene para decirme que tenía que dejarme ir. Jah! Bonita manera de decir 'Estás despedido idiota!' y para colmo el tipo es menor que yo."
"Por Jonathan Darcy y su estrepitosa caída", dijo James mientras levantaba su vaso.
"Salud!"
James pasó tres días más en York entrevistando distintas personas y al final de la semana tenía casi todo lo que necesitaba para un buen reportaje. Pero le quedaban un par de dudas y no sabía muy bien cómo verificarlas pero tuvo una corazonada y en cuanto volvió a Londres llamó por teléfono a alguien que, según creía, podría ayudarlo.
"Hola Carrie, soy James Williams. Me preguntaba si podríamos vernos un rato esta tarde."
"¿Para qué?", le preguntó Carrie asombrada.
"Preferiría hablarlo en persona. ¿Puede ser?"
Se encontraron al caer la noche en un bar cerca del trabajo de Carrie. Ella estaba muy reticente a hablar de Jonathan, a pensar mal de él en realidad, pero cuando James le contó lo que había pasado entre ellos, el asunto de Adriana y la pelea con sus padres (el mismo relato que le había hecho a Elizabeth) notó que Carrie empezaba a ablandarse. Entonces le explicó cuáles eran sus sospechas y le aseguró que lo único que le interesaba era encontrar la verdad, admitiendo cierto deseo personal de venganza porque cuando Jonathan lo había traicionado nunca había podido probarlo y hasta su propio padre seguía pensando mal de él.
"Cuando el otro día te dije que estabas mejor sin él lo decía por esto. Jonathan no es un buen tipo aunque te haya tratado bien durante el tiempo que estuvieron juntos."
"La verdad es que siempre me pareció que en realidad estaba interesado en otra", reconoció Carrie aunque sin decir que sospechaba que esa otra era Elizabeth.
"¿Lo ves? Y aún así te enamoró. Seguramente consiguió lo que buscaba con esa otra chica y por eso te dejó, a ti, que eres preciosa y buena y no tienes nada a que envidiarle a nadie."
"Realmente no sé si podré ayudarte", dijo Carrie después de unos segundos. "Tampoco estuvimos tanto tiempo juntos y él raramente hablaba de negocios."
"Lo único que necesito es que me digas si recuerdas algún nombre, de personas o de empresas, que él haya mencionado en relación a sus negocios. Cualquier nombre, seguro él habló por teléfono con alguien o envió algún email mientras estaba contigo. Luego yo me encargaré de ver si se relaciona con lo que estoy buscando."
"Está bien. Si recuerdo algo te avisaré."
"Gracias."
James la acompañó a tomar un taxi seguro de que lo ayudaría.
