Hola a todos, ¿Qué tal están? Espero que bien, la semana inicia y espero que todos estén con las baterías recargadas.

Primero que nada, muchas, muchísimas gracias a todos sus comentarios, realmente me han alegrado y pido las disculpas del caso por no haberlos respondido como corresponde, pero he estado ocupada y con las justas de tiempo, además que quiero adelantar este fic, como muchos ya saben está bien avanzado y estoy en la última parte, sufriendo un terrible caso de flojera por escribir, pero me estoy tratando de obligar a hacerlo y me toma tiempo.

También agradecerles por las respuestas de betas, gracias a ustedes puedo decir que tengo un maravilloso equipo beteando el fic, para que quede mejor sin mis metidas gramaticales de pata y horrores ortográficos.

Este capítulo fue betado por: Poison Ivy PI Muchas gracias!!! Me has ayudado un montón, lo sabes XD

Y finalmente, me ha dado por hacer unas cosas para el fic, tengo esta semana el horario de clases de Harry, lo hice hace mucho tiempo, cuando empecé con el fic, para que los horarios cuadraran, si a alguien le interesa echarle una mirada allí el link, espero que fan fic no me lo corte, pero ya saben, le quitan los espacios y ya, es largísimo, pero abre en el dibujo, lo probé, si no sale me avisan. Para el siguiente capítulo prometo el horario de Draco y finalmente la lista completa de los alumnos de séptimo, porque habrán notado que hay varios nombres nuevos y todo eso…

h t t p : / / s 8 4 6 . p h o t o b u c k e t . c o m / a l b u m s / a b 2 7 / z a f y _ d r a c o / ? a c t i o n = v i e w & c u r r e n t = H O R A R I O G R Y F F I N D O R . p n g & e v t = u s e r _ m e d i a _ s h a r e

Para los que siguen la historia por amor yaoi o slasheaven creo que allí será más fácil verlo...

Bien, no los sigo entreteniendo más, a leer:


HARRY POTTER Y EL FABRICANTE DE POCIONES

SEGUNDO LIBRO: "EL ÚLTIMO AÑO"

CAPÍTULO 10: "SECRETOS: ALGUNOS REVELADOS, ALGUNOS DESCUBIERTOS"



La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice,

y otro amargo, para el que la oye.

Rodríguez Marín



19 de septiembre de 1998, Escuela de Magia y Hechicería de Hogwarts, dentro del castillo.

Harry suspiró ligeramente aburrido, estaba en la sala común sentado junto a Ron y, para su mayor disgusto, también junto a Ginny. La chica parecía dispuesta a probar su resistencia y su paciencia, pues desde que habían iniciado las clases no había hecho más que aparecerse siempre que podía, sentándose junto a él en las materias que compartían, en el comedor y en la sala común. Harry no le hablaba y la ignoraba todo lo educadamente que podía. Sin embargo, con Ron cerca era difícil el responderle como deseaba, no que quisiera ser mal educado o demasiado brusco con ella, pero habían cosas que rebasaban los límites y la mano de Ginny sobre su pierna en ese momento definitivamente era demasiado.

Se puso en pie de un salto y le dio una mirada resentida a la chica mientras sentía que sus mejillas se calentaban más y más.

—Hey ¿Qué pasó? —preguntó Ron algo confundido, a su lado Hermione le dio una mirada de entendimiento.

—Nada… debo ir a mi habitación.

—Oh, ¿te olvidaste de algo para la tarea? —preguntó Ginny con voz inocente, Harry le dio una mirada más dura aún.

—No, y no es asunto tuyo, ya vuelvo —siseó antes de coger la mochila del piso y caminar con pasos rápidos hacia las escaleras del dormitorio de chicos, podía sentir la mirada de Ron clavada en su nuca y esperaba, realmente, que Ginny no lo siguiera y, sobre todo, que Ron no lo siguiera… Sabía que se enfadaría por hablarle de mala manera a la chica, no obstante, eso ya se parecía más a un caso de acoso que a simple plan de reconquista.

Se dejó caer sobre la cama y suspiró. Por primera vez, desde que había vuelto a la escuela, extrañó Australia, a Fabio y a los amigos de este, allá todo había sido más fácil: era libre de hacer lo que quería y no tenía que esconderse de nadie, pero aquí ni siquiera le podía decir a Ginny por qué tenía que dejarlo en paz o a Ron por qué estaba rechazando a su hermanita.

Sabía que era algo que tendría que hacer tarde o temprano y que debía darse prisa, el decírselo a Ron representaba terminar de sacar el secreto de su organismo y el respirar en paz, si es que Ron lo entendía, todo estaría en paz, si no lo hacía, bueno, al menos lo habría intentado.

*

Con una sonrisa de satisfacción enrolló el pergamino de estudios muggles, había sido una tarea enorme y le había llevado toda la tarde hacerlo, pero al fin había terminado y se sentía aliviado por eso. Levantó la vista hacia un pergamino adherido en la pared frente a su escritorio y tachó la casilla que decía "Terminar con la estúpida tarea de E.M. sobre los artefactos eléctricos" la casilla quedó en blanco y miró la siguiente: "Debes escribir a tu madre"

Bueno, al menos ahora le tocaba hacer algo más entretenido que explicar por qué las cosas se calientan en esa cajita llamada microondas. Sacó del cajón otro pergamino más y mojó la pluma, casi ya se sabía de memoria las cosas que le debía decirle a su madre y las cosas que no:

Tendría que mencionarle que en el castillo estaba empezando a enfriar por el otoño y que los árboles de los jardines estaban perdiendo sus hojas, aunque no había paseado realmente por los jardines en todo ese tiempo, no se iba a arriesgar a que lo encontraran solo por allí y le atacaran como en los pasillos.

También le diría que los profesores eran todos amables y que sus calificaciones estaban muy bien, lo cual era verdad a medias y, considerando la tranquilidad de su madre, mejor que la verdad completa, pues los profesores Cummings y Monroe eran bastante amables con él o, mejor dicho, justos, incluso el profesor Monroe le había dado bastantes puntos por sus respuestas, los demás simplemente lo ignoraban en el mejor de los casos y otros, como el profesor Cooper, aprovechaban cada instante para quitarle puntos y tratarlo injustamente. Aún así no les iba a dar el gusto de reprobarlo o de sacar un "Desastroso" en los E.X.T.A.S.I.S., aunque no cursara nada luego de la escuela, no les brindaría el placer de señalarlo y decir que no había podido siquiera aprobar.

Además contarle que se estaba alimentando bien, claro, ahora que había aprendido que debía llegar al comedor en el momento en que los profesores estuvieran, comer a toda velocidad y volver lo más rápido posible hacia su habitación, de esa manera nadie le tiraba la comida al suelo o molestaba, salvo los pequeños insultos que le daban cuando pasaban cerca de él, pero a esos ya estaba acostumbrado.

Decirle que con sus compañeros todo iba bien, si obviaba que no hablaba con nadie nunca, pero nunca, sólo con los profesores cuando tenía que contestar una pregunta y muy rara vez con el Barón Sanguinario, que lo saludaba de manera bastante cortés. Eso se sentía raro, el no usar la voz para nada más que para hablar con los profesores de vez en cuando, para hacer algunos útiles hechizos y para contestar los ataques del pasillo, cuando no había ninguna autoridad cerca. En esas dos semanas no había querido contar la cantidad de ataques o golpes que había recibido y se asombraba bastante de que aún se mantuviera en control y no respondiera a ninguno con una maldición, aunque ayudaba que cada vez que estaba a punto de ceder y caer se recordaba: "No les daré el gusto" y eso bastaba para que se calmara. Era un buen método después de todo.

Leyó la carta a su madre una vez más y sonrió, sí, no había nada que la fuera a preocupar, la guardó, esperaría todavía al lunes en la tarde, cuando la mayoría tenía clases y él una hora libre para mandarla, así no se cruzaría con muchos más en el pasillo.

Sólo para descansar un poco más, sacó de otro de los cajones las cartas que su madre le escribía. En la última le decía que tenía un pequeño resfrío pero que las pociones que había dejado en casa le estaban haciendo bastante bien, que el trabajo en el auspicio para ayudar a los caídos en la guerra le llenaba todo el día y que siempre lo extrañaba, esperaba ya que llegara diciembre para que fuera a casa, aunque sea por unos días.

Draco esperaba que su madre no le estuviera mintiendo, que de verdad estuviera bastante bien y sin problemas. Realmente esperaba eso, aún se sentía culpable por dejarla sola en casa.

*

Harry se desperezó sobre la cama y, como ya era su costumbre, sacó el mapa del merodeador. Ron y Hermione seguían en la sala común, Ginny había desaparecido por algún sitio, afuera habían ya muy pocos alumnos en los pasillos, casi todos estaban en sus salas comunes o en sus habitaciones. Todos excepto Malfoy, claro, al cual, para variar no lograba ubicar en ningún sitio del castillo, aunque tenía una leve sospecha de que estaba en el tercer piso, en algún punto escondido y no descubierto por los merodeadores en su época.

Durante la semana pasada Ginny les había contado que había escuchado a las chicas Slytherin muy enojadas porque le habían dado una habitación propia a Malfoy y por lo injusto que era eso. Aunque recordando varios comentarios de ataque e insultos hacia Malfoy, le pareció que era la opción más saludable, después de todo había demasiados jóvenes enfadados con él como para que lo dejaran en paz, era injusto, claro, debían dejarlo estudiar y participar de la escuela como todos. Él no estaba allí porque quisiera, sino por que el Ministerio lo había obligado. Muchas veces se preguntaba si es el Ministerio no lo había enviado allí para hacerlo caer y poderlo meter finalmente en Azkaban como prueba de que ellos no se reforman. Sí es que era así, rogaba por que Malfoy tuviera paciencia y no se derrumbara.

Lo había observado bastante durante esas dos últimas semanas, sobre todo en clase de pociones, donde le ganaba incluso a Hermione, siempre serio y callado, su mirada firme, su cabeza en alto y sus pasos seguros. Siempre llegaba justo a tiempo para entrar al aula y evitarse el tener que hacer cola con los demás fuera del aula y era el primero en salir, prácticamente, corriendo. Llegaba tarde a las comidas y comía muy rápido, mucho más que Ron incluso, para luego desaparecer y perderse en ese pasillo del tercer piso.

No hablaba con nadie, nunca lo vio intercambiar una palabra con alguien que no fuera un profesor o el Barón Sanguinario. Los demás compañeros sabían que su habitación estaba escondida en algún lugar del castillo pero Malfoy parecía bastante listo para evitar que ellos la encontraran. Harry pensó que era lo mejor, no había visto en vivo ninguno de los ataques y Malfoy nunca parecía golpeado o herido (salvo algunos días cuando iba caminando mucho más lento y pausado pero sin ninguna marca o señal a la vista). Incluso los profesores no parecían estar en conocimiento de eso, pero sabía que si alguno de los que lo molestaban se enteraba donde estaba su habitación tal vez lo molestarían mas.

*

No le gustaban las cenas de los sábados, era más difícil que los profesores cenaran con ellos, pues varios se iban a Hogsmade y los dejaban solos, lo cual representaba definitivamente problemas. Rogando porque un maestro, aunque fuera el semi-gigante, estuviese en el Gran Comedor, avanzó con pasos firmes hacia las escaleras, escuchando como ya los pasillos se llenaban de las voces de los demás alumnos. Suspiró, rogando no encontrarse con nadie. Aceleró el paso un poco más y ya estaba cerca de las escaleras cuando sintió el primer hechizo, directo en la espalda, trastabilló hacia delante y se sujetó apenas con las puntas de los dedos de la baranda, evitando caer.

—Hey Mortífago —llamó uno de ellos, Draco volteó lentamente, tratando de recuperar la tranquila respiración, sabía de quien era esa voz y no podía creer que lo estuviera molestando con eso, cuando su padre había sido uno de los mortífagos condenados a cadena perpetua en Azkaban.

—¿Qué quieren? —preguntó con los dientes apretados, el dolor en su espalda se estaba esparciendo, haciendo que la piel le ardiera.

—Sólo recordarte quién eres —replicó Nott con los brazos cruzados, detrás de él, a sólo unos pasos estaban Zabini, Gwynne, Baddock y White, los tres últimos menores.

—¿Y necesitas un ejército de guardaespaldas para hacerlo?

—¿Será que extrañar a tus dos gorilas hace que hables así, Malfoy?

Draco sólo se encogió de hombros mientras las risas de los chicos calaban profundo en su pecho, recordando a sus amigos.

—Pero claro, uno murió quemado y otro está en Azkaban —dijo White con burla.

—Sí, donde deberían estar todos los mortífagos como tú —continuó Baddock.

—Y es en donde están —replicó Draco no perdiendo el ritmo —¿No es así, Nott?

Nott se sonrojó y apretó los puños con fuerza —Al menos el mío está vivo.

Y eso si dolió, su padre ya no estaba vivo y dolía no poder haberse despedido de él siquiera.

—Pero encerrado, volviéndose loco de a pocos —el dolor en la espalda iba desapareciendo ya —, prefiero a mi padre muerto que sufriendo eso— mintió.

Gwynne dio un paso hacia delante al tiempo que Nott levantaba la varita y Draco flexionaba las piernas muy suavemente, no podía defenderse de ellos, pero podría evitar que le dieran, al menos intentar.

—Oh, el niño mortífago, huérfano y pobre, sólo te está provocando— dijo hacia Nott —Pero, ¿sabes qué, Malfoy? No necesitas provocarnos, igual te daremos tu merecido.

Draco saltó hacia un lado a la vez que el rayo del hechizo de Nott caía en el sitio donde había estado parado un instante antes, pero no tuvo tiempo de alegrarse siquiera por haber esquivado uno de ellos, debía recordar que eran cinco contra uno y claro, como siempre, tenía todas las de perder.

El primer rayo le dio en la pierna, el dolor lacerante lo hizo caer de rodillas, con las justas y puso las manos para evitar dar con el rostro en el piso cuando el segundo rayo le dio en un brazo, luego de eso todo fue confusión: sintió los rayos golpear su cuerpo y por más que trató de moverse no lo consiguió, era como si de pronto algo lo hubiera inmovilizado (seguramente un hechizo) parpadeó hacia arriba en el momento en que Nott y Zabini se le acercaban, y trató de darles su mejor mirada de odio mientras ellos reían a carcajadas y entonces sintió la magia. Una magia extraña y diferente, rozándolo. Un rayo le dio a Nott en el pecho en el momento que Zabini le lanzaba algo que lo sumió poco a poco en la oscuridad, lo último que vio fue el rostro de Zabini desencajado por el asombro antes de que todo se oscureciera completamente.

*

—Hey, compañero —dijo Ron agitándolo un poco, Harry se levantó sobresaltado, mirando hacia Ron con cierto enojo.

—Ya va siendo hora de cenar.

—Oh, claro —bostezó sonoramente y se dejó caer en la cama de nuevo, no tenía tanta hambre después de todo.

—Vamos, Harry, no puedes dejar de comer o Hermione vendrá y te obligará.

—No iba a dejar de comer —replicó Harry sentándose nuevamente.

—Entonces vamos, Hermione y Ginny están esperando abajo.

—Oh —Harry frunció el ceño —… yo ya los alcanzo, en un rato más los veo en el Gran Comedor.

—Harry…

—En serio, Ron, debo ir al baño. Luego los alcanzo —mintió poniéndose en pie, Ron pareció querer decir algo más pero luego asintió en silencio y salió de la habitación.

Harry suspiró aliviado, al menos había evitado tener que bajar con Ginny también, aunque igual estaría sentada en la mesa del Gran Comedor junto a sus amigos.

Aún algo fastidiado levantó el mapa que había permanecido sobre la cama cuando él se había quedado dormido, mirando hacia donde decía "Sala Común Gryffindor", los chicos seguían allí, seguro que Ron aún las convencía de avanzar sin él. Pues que pena, tendrían que esperarlo entonces.

Miró hacia el resto del mapa, paseando la vista distraídamente por varios de los pisos hasta que lo vio: Malfoy estaba en el tercer piso, caminando como siempre solo. Aparentemente no se había dado cuenta que por el otro lado del pasillo venía un gran grupo de Slytherin. Mantuvo la mirada fija en el lugar hasta que vio como aquel grupo bajaba la velocidad y Malfoy parecía no notarlo. Se preguntó si es que lo atacarían o simplemente lo dejarían pasar. Golpeteó el piso con un pie, bastante impaciente, se sentía raro, sabía que lo más probable es que atacaran a Malfoy, el sentido común le decía que debía hacer algo, aunque obviamente, se trataba de Malfoy.

Finalmente dio un bufido de impaciencia y corrió hacia el baúl, sacando su capa de invisibilidad, no la había usado desde Australia, se la puso sobre los hombros, recordando de pronto cuantas aventuras había pasado junto a ella, dio una mirada al mapa, los chicos seguían abajo, no tenía tiempo para ser sutil así que simplemente desapareció por completo y sosteniendo con una mano el mapa y con la otra la varita y los bordes de la capa, salió corriendo, bajó las escaleras de dos en dos y pasó junto a ellos en el momento que Ginny decía algo como "Pero yo puedo ir a decirle que se apresure". El retrato estaba abierto, dejando pasar a un grupo de segundo y pronto estuvo corriendo en el pasillo, entrando en uno de los atajos que tan bien conocía.

Había llegado justo a tiempo, o al menos no tan tarde, agitado y jadeante, aún con la capa de invisibilidad encima, lanzó un par de hechizos, eso bastó para que todos ellos se alejaran asustados, dejando a un inconciente Draco Malfoy en el piso.

Caminó con pasos rápidos hasta él y lo vio, tenía el rostro algo hinchado y un hilo de sangre en la barbilla, su pecho subía y bajaba rítmicamente. Dio una mirada al mapa, ya no había nadie cerca, los Slytherin estaban casi llegando al gran Comedor, así que con algo de confianza se sacó la capa de invisibilidad y la puso sobre Malfoy, cubriéndolo completamente. No sabía por qué lo hacía, no obstante, no le parecía justo que cinco chicos juntos hubiesen atacado a Malfoy, tampoco que lo viesen a él levitando el cuerpo inconciente de quien, en su época, había sido su enemigo en la escuela. Dudando un poco, avanzó por el pasillo del tercer piso hasta la altura en donde le parecía haber visto a Malfoy desaparecer del mapa, lo dejó caer suavemente sobre el suelo, mirando alrededor, no había mucho allí que pudiera parecer una habitación, había un par de armaduras y unos cuantos cuadros, incluso uno donde un gran rebaño avanzaba sin fin, haciendo ruido y lloriqueando.

—Bien, que no se diga que no lo intenté —dijo a la vez que destapaba a Malfoy, le dio una mirada analítica, estaba mucho más delgado que antes, aunque su piel no era ya tan gris como había estado en sexto año, apartó el cabello manchado de sangre de la frente, ahora lo usaba mucho más largo, y lo peinó un poco hacia atrás.

Nunca había notado que Malfoy no era tan feo en realidad, claro, nunca lo había podido ver de frente y tranquilo. Frunció el ceño por su pensamiento tan inadecuado y se puso en pie, se cubrió con la capa completamente y apuntó con su varita.

—Enervate.

*

Draco sintió el golpe de magia y, como si saliera a la superficie, después de haber estado hundido en el agua durante demasiado tiempo, dio una gran bocanada de aire antes de sentarse, emitió un pequeño quejido por el dolor en una de sus costillas y miró a ambos lados ¿Cómo había llegado hasta allí? Recordaba el ataque, y luego… algo derribó a Nott… Tal vez esa parte había sido imaginación suya, no recordaba haberse puesto en pie y avanzar tanto…

Se levantó con mucho esfuerzo y miró alrededor, no había nadie cerca, sólo por precaución caminó hacia el final del pasillo y vio a la vuelta, estaba completamente vacío. Suspiró tomando fuerzas y corrió hacia la mitad del pasillo, donde el cuadro de una hada muy hermosa lo miraba con cierta pena.

—Paz —dijo suavemente, el cuadro se hizo de pronto más profundo y lo dejó pasar, se desplomó sobre el pasillo y trató de controlar los temblores de su cuerpo mientras se preguntaba si aún le quedaba poción para el dolor.

Se puso en pie nuevamente con esfuerzo, sus piernas temblaban demasiado, dio unos cuantos pasos más y llegó hasta el estante donde guardaba las pociones, trató de alcanzar uno de los frascos, pero el dolor era aún muy intenso, y cayó al piso de nuevo, a penas y pudo poner las manos para evitar golpearse el rostro, la oscuridad volvió a envolverlo y no supo más.

*

Afuera en el pasillo Harry miraba atentamente hacia el cuadro del hada, había descubierto la habitación y la contraseña de Malfoy, de un Malfoy que parecía herido y cansado. Se preguntó si no sería más adecuado entrar a preguntar si necesitaba ayuda o llevarlo a la enfermería.

Se quedó allí de pie durante vario rato más.

—¿Señora Hada —preguntó con voz suave—usted no sabrá si Malfoy está bien?

El Hada hizo una negación con la cabeza, agitando sus largos cabellos rubios a ambos lados y Harry resopló —Puede que esté un poco mal, ya sabe, estaba herido y… —Harry bufó, era obvio que el cuadro no le contestaría, tal vez no tenía autorización para hablar. Por otro lado el conocía la contraseña, podría entrar si deseaba pero la idea de encontrarse a un Malfoy furioso en el interior lo detenía, después de todo él no sabía que Harry lo había llevado hasta allí.

Caminó alrededor del pasillo un rato más y se cubrió nuevamente con la capa, recostándose contra la pared de enfrente y esperando, si Malfoy estaba bien, o al menos más o menos bien, saldría por sus propios pies a comer, de todas maneras tendría que cenar ¿no?

Se entretuvo mirando hacia el mapa del merodeador, en el Gran Comedor ya estaban los atacantes de Malfoy, todos juntos en la mesa de Slytherin. Vio también que Ron, Hermione y Ginny estaban sentados en su lugar habitual. Casi había olvidado que había prometido a Ron el alcanzarlo, pero Malfoy aún no aparecía y ya estaba pasando demasiado tiempo.

Frunció el ceño y se decidió. Aún bajo la capa de invisibilidad, dándole primero una mirada al mapa y cerciorándose que no había nadie alrededor se acercó al cuadro.

—Paz —susurró y el cuadro se hizo de pronto más profundo, Harry avanzó por su interior hacia un pasillo iluminado por unas cuantas antorchas, al fondo pudo ver lo que debía ser la habitación de Malfoy, aun cubierto por la capa y sin hacer mucho ruido al caminar, avanzó hasta tener una vista completa de la habitación y de Malfoy tirado junto a uno de los estantes.

Se sacó la capa a toda velocidad, dejándola tirada en uno de los lados junto con el mapa y corrió hasta Malfoy, lo movió lentamente, dejándolo completamente de espaldas, seguía inconsciente.

—¿Malfoy? —llamó con voz suave, agitándolo un poco, un ronco quejido fue la única repuesta. Lo hizo levitar con la varita hasta la cama y lo acomodó lo mejor que pudo, no sabiendo qué hacer exactamente, podía llevarlo a la enfermería, seguramente Madame Pomfrey sabría que hacer con él. Dio una mirada más al estante, en uno de las repisas superiores había una gran cantidad de frascos muchos estaban llenos, mas otros un tanto vacíos. Caminó hacia ellos y leyó las etiquetas, parecían escritas a mano "Poción para el dolor de cabeza"; "Poción crece huesos"; "Poción para el dolor de golpes"… Tomó ese frasco y le dio una mirada a contra luz, parecía estar en buen estado y después de todo era en ese sitio donde Malfoy aparentemente se había desplomado.

—Enervate —murmuró nuevamente hacia Malfoy, que abrió los ojos algo asustado y miró a ambos lados, parpadeó cuando su mirada gris se encontró con la de Harry.

—¿Qué…? —el dolor en su costado se incrementó y no pudo continuar preguntando que demonios hacía Potter en su habitación.

—Lo siento… —Harry se apresuró a enseñarle el frasco a Malfoy —no sé si está es la que necesitas.

Draco frunció el ceño y tomó una gran cantidad de aire, lo que le provocó un gran dolor en el costado —¿Qué mierda haces aquí?

—Bien, que tal si eso te lo digo luego y primero me dices que poción darte antes de que empeores…

Draco se sujetó con fuerza el lado izquierdo, bajo sus costillas y recordó en parte que había intentado llegar a las pociones —Hay un… —le estaba empezando a costar respirar y mas le valía apresurarse, no se arriesgaría a que Potter lo llevara a la enfermería, luego podría resolver todo lo demás —Es uno lila… no tiene nombre.

—Bien —Harry se giró nuevamente hacia el estante y lo encontró rápidamente, se lo acercó a Draco y éste lo tomó con manos temblorosas, Harry lo sujetó por la muñeca y ayudó a destaparlo.

Draco a penas y estaba consciente de lo que pasaba alrededor, o de que Potter era el que lo ayudaba, con dificultad se concentró en que el líquido llegara a su boca. El sabor amargo de la poción lo hizo hacer un gesto de asco antes de recostarse nuevamente, tardaría aún un poco en hacer efecto.

—No —giró el rostro apenas para tratar de enfocar a Potter que se estaba convirtiendo ya en una mancha borrosa —llames a nadie… en serio.

Harry asintió suavemente mientras los ojos de Draco se cerraban de nuevo, sólo que esta vez, a diferencia de la anterior, cuando lo había encontrado en el piso, su respiración era mucho más pausada y tranquila, quiso creer que aquello significaba que tal vez la poción si estaba haciendo efecto.

Se quedó de pie allí, junto a la cama de Draco durante mucho tiempo más, mirando hacia el chico que dormía tranquilamente y hacia el resto del lugar, en una de las paredes, la que quedaba frente al escritorio, había una foto de la familia Malfoy, estaban Lucius y Narcissa y, en el medio, Draco, los tres sonreían a la cámara casi con la misma expresión de superioridad, luciendo sus elegantes túnicas, el fondo era un jardín bastante amplio. Por la cara de Draco casi podía deducir que se trataba del cuarto año. Debajo de la fotografía había un pergamino con un cuadro de días y obligaciones, habían algunas cuantas cosas tachadas, como tareas y "escribir a madre"

Sobre el escritorio una gran pila de pergaminos, todos ordenados junto a unas cuantas plumas y un tintero, todo parecía estar en completo orden. El estante con pociones y unos cuantos libros.

Se balanceó sobre sus pies no sabiendo que más hacer, después de todo ya le había dado la poción que necesitaba, y debía confiar en que estuviera bien en cuanto despertara… lo más probable es que fuera hasta la mañana siguiente.

Le dio una última mirada a su rostro pacifico, su forma de respirar pausada, sí, definitivamente iba camino a la recuperación así que no necesitaba más ayuda.

Dando aún algunas miradas alrededor se puso la capa encima, cogió el mapa del merodeador y se escabulló hacia el pasillo, verificando que no hubiera nadie cerca.

*

La primera vez que abrió los ojos lo hizo apenas un instante, parecía como si el cansancio se hubiera apoderado de su cuerpo y, tomando el control con esfuerzo, pudo ver lo que le pareció un chico de cabellos oscuros desaparecer antes de volver a caer dormido.

*

Cuando llegó al Gran Comedor la cena casi había terminado, en la mesa, sin embargo, aún estaban Hermione, Ron y como no, Ginny. Parecían algo enfadados.

—Hola, ¿siguen aquí? —preguntó Harry mientras se sentaba y tomaba un pedazo de pan de la bandeja.

—Te serví esto por si no llegabas a tiempo — le dijo Ginny con una pequeña sonrisa aunque sus ojos no parecían sonreír mucho.

—No debiste molestarte —replicó Harry tomando el plato y, eliminando las zanahorias y apios, sinceramente no le gustaban, había puesto más pan en su lugar.

—Pero lo hizo —objetó Ron de pronto, su voz seria y el color de sus mejillas le indicaban a Harry problemas —, así como nosotros te esperamos y lo mínimo que deberías hacer es agradecernos por haber llegado temprano.

—Yo no les pedí que se quedaran hasta esta hora —contestó Harry dejando a un lado el plato de comida, de pronto ya no sentía tanta hambre.

—Harry, ¿pasó algo? ¿Por eso tardaste? —preguntó Hermione en un tono mas conciliador, Harry supo que estaba tratando de hacer que se explique.

La idea de decir, "Sí, me encontré a Malfoy malherido y lo estuve cuidando" bailó por su cabeza un instante antes de alejarla de un manotazo, sería ridículo y estúpido.

—Me entretuve hablando en el pasillo —mintió— y como dije antes, nadie les pidió que me esperaran, después de todo, sólo es la cena, no su matrimonio —dijo poniéndose en pie, tal vez podría ir a las cocinas mas tarde y comer algo.

—Pero, Harry, no tienes que enfadarte —habló Ginny sujetándolo de un brazo. Por auto reflejo Harry se soltó de manera brusca de ella, al tiempo que Ron se ponía en pie.

—¡Hey! —gritó.

—Lo siento.

—No tienes ningún derecho a empujarla ni a tratarla de esa manera.

—Lo lamento, pero ella tampoco tiene derecho a andar jalando de mí como si fuera su mascota.

—Ron, por favor no te metas, esto es entre él y yo —pidió Ginny poniéndose entre ambos.

—¿Qué es lo que te pasa? —preguntó Ron obviando el comentario de su hermana —¿Qué tienes?

—Yo…

—Bueno, bueno —dijo la voz de la profesora Hooch mientras caminaba hacia ellos con mirada crítica —Es increíble, los últimos que pensé que encontraría peleando y causando desorden.

—Lo sentimos, profesora Hooch, sólo es un mal entendido —se excusó Hermione con voz temblorosa, Ron agachó la cabeza al igual que Ginny.

—Debería quitarles puntos por esto.

—No, profesora por favor, yo soy el responsable de todo, yo lo inicie y…

—Esta es una llamada de atención —dijo la profesora interrumpiendo a Harry —, la próxima vez, aunque estén en mi casa, deberé quitarles puntos, y si ya han terminado de cenar lo mejor es que vuelvan a su sala común y solucionen sus problemas de la manera adecuada y adulta que, estoy segura, son capaces.

—Sí, profesora —murmuraron los cuatro a la vez.

*

La segunda vez que abrió los ojos se sintió mejor y se mantuvo conciente el suficiente tiempo para examinar el lugar donde se encontraba, dio un suspiro de alivio al descubrir que estaba en su habitación. El frasco vacío sobre la mesa le decía que había llegado hasta las pociones y luego hacia la cama. Sin embargo, había algo en toda la escena que no le cuadraba, algo que se le escapaba, pero estaba demasiado cansado para pensarlo siquiera. Bostezó y se estiró, comprobando que los dolores iban desapareciendo. Cerró los ojos una vez más, era una lástima que aquella noche no hubiera podido ir a cenar, no le quedaba más que esperar hasta el desayuno. Y, con ese último pensamiento, finalmente volvió a dormir.

*

—Pero, Harry —llamó Ginny por… quizá enésima vez, Harry ya había dejado de contar hacía mucho.

—En serio, la profesora les quitará puntos y no quiero que sea por mi culpa, sólo iré a las cocinas, creo que lo puedo hacer solo —replicó, unos cuantos pasos detrás Ron tenía los labios apretados y Hermione parecía bastante incómoda.

—Antes íbamos juntos —Ginny hizo un pequeño puchero y Harry estuvo tentado a darse de cabezazos contra la pared, el grupo lo venía siguiendo desde que la profesora Hooch los mandara a su sala común y parecía no haber forma de librarse de ellos por las buenas. Si tan sólo Ron no estuviera tan cerca.

—Antes… pasado, Ginny —bajó un poco más la voz, esperanzado en que Ron no entendiera lo siguiente —Cuando estábamos juntos, pero eso ya se acabó.

Ginny frunció el ceño y sus mejillas se sonrojaron más aún, le dio una mirada ofendida y luego salió corriendo hacia el lado opuesto de las cocinas. Harry trató de no suspirar de alivio mientras Ron se acercaba a él bastante molesto.

—¿Qué le dijiste?

—Nada.

—Salió llorando.

Genial, lágrimas, pensó Harry cada vez más irritado.

—Mira, Ron, eso es algo entre ella y yo… pero aún así, no le he dicho ni hecho nada.

—Es mi hermanita de la que estás hablando.

—Lo siento —murmuró Harry finalmente, como moraleja tal vez podría escribir qué es lo que sucede cuando te metes con la hermana de tu mejor amigo, no sólo pierdes la novia sino, también, posiblemente al amigo.

—Deberías ir a buscarla.

—Ron, deja que ellos resuelvan sus cosas solos —intervino por fin Hermione.

—Pero…

—En serio, Ron, es algo muy complicado… mejor me voy —Harry no esperó ninguna otra respuesta, simplemente comenzó a andar a prisa hacia las cocinas, rogando por que realmente no lo siguieran más.

*

Las cocinas del castillo no habían cambiado para nada, salvo por la presencia de Winky, que fue la primera en salir a su recibimiento. Estaba mucho más limpia y sobria que la última vez que la había visto, no pudo dejar de asociar su recuerdo al de Dobby, ahora enterrado en el jardín de la casa de playa de Bill y Fleur.

—El señor Potter luce hambriento, Winky será una buena elfina y le traerá lo que necesite —dijo a la vez que hacía una reverencia tal que su nariz dio en el piso.

—Hola Winky, me alegra ver que te encuentras mejor.

—Sí, señor Potter, señor, Winky se comporta bien, a Dobby le gustaba que Winky se portara bien —sus inmensos ojos se veían ligeramente húmedos.

—Sí, Winky, a Dobby le gusta que te portes bien —respondió Harry con un pequeño nudo en la garganta, recordando la fidelidad desmedida del elfo y lo que su muerte había significado para él.

—Yo traeré lo que el señor pida.

Harry le dio una mirada más a la elfina, apretando con los puños el borde de su mandil, su mirada implorante, el hambre se le había pasado, después de recordar a Dobby y la forma como había muerto en sus brazos; por su culpa.

—Eh… no cené, mis amigos y yo, y quería algo que pudiera llevar… ya sabes, sin que lo vean —dijo no sabiendo bien por qué y para darle algo que hacer a la elfina, así como para hacer que se alejase de él el tiempo suficiente para calmar los recuerdos de Dobby.

—Oh, claro, claro —Winky casi dio un saltito de alegría antes de alejarse entre las largas mesas a su alrededor murmurando "Buscar comida para el Señor Potter y sus amigos, ellos buenos, yo buscar comida"

Los demás elfos que habían permanecido en silencio y expectantes comenzaron a moverse también. Cuando se dio cuenta tenía entre las manos una gran canasta repleta de comida en cantidades suficientes para alimentar a todo el ED. Y lo peor de todo es que no sabía bien que hacer con ella… O tal vez sí.

*

Definitivamente sí se había perdido de algo muy importante, pensó en cuanto abrió los ojos, pues el tener al cara rajada sentado en su escritorio, comiendo un emparedado mientras leía lo que al parecer era un viejo pergamino, no era un escenario común, aunque su vida hubiera dado vueltas completamente, eso no era ni remotamente posible.

—¿Qué mierda haces aquí? —preguntó con voz fría a la vez que se sentaba, agradeció que el dolor en la espalda no le hiciera vacilar la voz.

Harry levantó la mirada horrorizado, y escondió el mapa del merodeador en el bolsillo de túnica, no esperaba que Malfoy despertara, esperaba poder comer en paz y luego dejar una buena cantidad de comida para que Malfoy se alimentara y terminar con aquella historia. Pero ahora Malfoy estaba despierto, pálido y molesto, sentado en la cama y mirándolo amenazadoramente. Aunque claro, Harry sabía que Malfoy en realidad no lo podía atacar.

—Te pregunté ¿qué mierda haces acá y que estás escondiendo? —Draco apartó las sábanas que no recordaba haber usado para cubrirse y quiso sentarse, un leve mareo le hizo sentir peor aún y tuvo que sujetarse con fuerza para evitar caer y parecer mucho más débil de lo que ya estaba.

—No deberías alterarte —le recomendó Harry poniéndose en pie—. Yo… bueno, no tuve nada que ver, pero te encontré en el pasillo… aquellos chicos te atacaron y entonces…

Draco, que aún permanecía con los ojos cerrados llevó un par de dedos a la frente y suspiró —Ya… Nott, Zabini y los otros.

—Si, ellos… pues luego de eso te traje aquí porque pensé que estarías bien pero no fue así… y tú dijiste que no querías que Madame Pomfrey se enterara.

—¿No le habrás dicho a nadie, cierto?

—No.

—Bien.

—Te traje algo de comida… pensé que tardarías más en despertar.

—¿Cómo demonios entraste aquí?

—Pues…

Draco abrió los ojos nuevamente, su mirada ya había recuperado ese brillo de odio de antaño y Harry dio un paso hacia atrás —¿Cómo supiste como entrar? ¿Alguien te dio la contraseña?

Harry analizó las opciones y optó por la más simple —Tú me la dijiste, cuando te recogí del piso, me la dijiste, para que te dejara dentro.

—No lo recuerdo.

—¿Por qué no te quejas?

—¿Qué? —Draco se sentó nuevamente en la cama esta vez mucho más lento, evitando así los mareos.

—Que por qué no te quejas, es decir, eran cinco los que te atacaban, y tú ni pío… estoy seguro que no es la primera vez que pasa y según recuerdo tú no eras de los que se quedaba callado.

—Y tú sigues siendo tan entrometido como siempre ¿a qué sí? Apuesto a que ahora que no tienes a un señor tenebroso rondándote andas buscando nuevos retos para no perder la costumbre de ser un héroe.

—Bien, es reconfortante saber que al menos no todo ha cambiado, que aún puedo contar con tus insultos de niño creído y mimado —replicó Harry tomando la capa de la silla y un emparedado más de la canasta.

—No, no todo ha cambiado, tú sigues siendo un entrometido con complejo de héroe —contra atacó Draco, recordaba que su madre le había contado lo importante del testimonio de Potter en el juicio, pero no podía dejar las viejas costumbres, no con Potter al menos.

—Te di de beber la poción lila, porque es lo que me dijiste que necesitabas y luego te traje algo de comida, supuse que tarde o temprano despertarías con hambre, además tienen un hechizo de conservación para que no se eche a perder —explicó Harry obviando el último comentario de Draco.

Draco dio una mirada a Potter y luego a la canasta, su estómago rugió suavemente, definitivamente sí tenía hambre pero al menos esperaría a que Potter se marchara, si es que pensaba hacerlo pronto, claro.

—Bien… supongo que debes estar esperando que te diga gracias —masculló luego de un momento, Harry se encogió de hombros no sabiendo exactamente que era lo que estaba esperando allí de pie.

—Supongo que no se pueden pedir imposibles.

—No, creo que no.

—Sigo pensando que deberías quejarte.

—Y yo que debes meterte en tu vida.

Harry se encogió de hombros, no queriendo responder más nada y se giró para salir.

—¡Hey, Potter! — gritó Draco en el último instante cuando Harry ya casi había desparecido por completo.

Harry volteó a mirarlo, expectante.

—Supongo que no…

—No, no le diré a nadie donde está tu habitación, la contraseña y menos que has sido atacado.

—Bien —dijo Draco sintiendo cierto alivio.

—Bien —repitió Harry antes de girar y salir por completo, una vez en el pasillo se pasó la capa de invisibilidad por encima y sacó el mapa, Flich estaba cerca del cuarto piso, debía buscar uno de los atajos para llegar a su habitación sin ser visto…

*

En cuanto Potter desapareció Draco se dejó caer nuevamente en la cama, se le hacía todo irreal, ¿Por qué demonios Potter tenía que ayudarlo? Se había hecho la misma pregunta cuando había pensado en el incendio y poco después en el vestíbulo, las dos veces lo había ayudado e incluso, también, en el juicio de su madre y de él. Simplemente no comprendía por qué seguía ayudándolo. Para esta ocasión llegó a la misma conclusión: porque era demasiado noble y Gryffindor para dejar a alguien en apuros, aunque fuera una serpiente, Slytherin y ex mortífago atacado.

Suspiró profundamente y el dolor en su espalda le recordó que aún no estaba del todo curado pero que sí tenía hambre, así que se sentó nuevamente sobre la cama y jaló la canasta, habían muchas cosas adentro, demasiadas… ¿Es qué acaso pensaba que era un muerto de hambre o algo así? Tomó el primer sándwich de pollo y apio y le dio una gran mordida, sobre la mesa había una jarra con jugo de calabaza, la cual convocó también. Realmente sí tenía demasiada hambre, y por la cantidad de comida que había, lo más probable es que no tuviera que bajar a desayunar al día siguiente, lo cual era perfecto, al menos podría recuperarse más antes de enfrentar "Otro Maravilloso Día en la Gloriosa Escuela de Magia y Hechicería de Hogwarts"

*

Para cuando llegó a la sala común ya había iniciado el toque de queda y, al ser sábado, la sala estaba repleta de alumnos, sobre todo de los últimos años, todos riendo y conversando animadamente, celebrando tan sólo que fuera sábado, incluso podía escuchar en uno de los rincones el sonido inconfundible de una radio. Vagamente recordó la música de las discotecas en Australia y extrañó más que nunca vivir ese tipo de libertad y tranquilidad. Se preguntó que tan difícil sería poder encontrar algo así cerca, en Londres.

—Harry —lo llamó Hermione apareciendo detrás de él, no parecía muy a tono con la algarabía del salón.

—Hey.

—Ron te está buscando… mejor dicho esperando, en su dormitorio.

—Oh.

—Está enojado —dijo ella bajando un poco más la voz y tomándolo de un brazo para llevarlo al inicio de la escalera de chicos. —Tal vez sea el momento de tener aquella conversación, la que tú prometiste tener con él.

—Pero, Hermione, no creo que…

—Sí, sí cree, él no entiende, no te comprende y antes que se haga malas ideas…

—¿Qué malas ideas se está haciendo?

Hermione desvió la mirada, lucía realmente apenada.

—¿Qué malas ideas exactamente se está haciendo?

—Harry —dijo mirándolo nuevamente —, habla con él, dile lo que pasa en verdad… es más, si quieres yo puedo ir contigo y apoyarte o ayudarte…

—No — interrumpió Harry rápidamente —, yo creo que debo hacerlo solo y… —dio una mirada alrededor, Ginny conversaba tranquilamente con Seamus, Dean y Neville —Mejor ahora.

*

Comió lo suficiente para quedar completamente satisfecho y tal vez un poco más que eso.

Se quedó tendido sobre la cama un buen rato hasta que decidió poner un poco de orden en todo, tomó la canasta y le hizo un sitio sobre el escritorio, junto a lo que quedaba de jugo de calabaza, el frasco vacío de poción lo puso en el estante nuevamente, esperaba poder preparar mas poción en casa, durante las vacaciones de navidad, aunque al paso que iba necesitándolas, lo más probable es que a penas le duraran un par de meses más. Con suerte, claro.

Luego de dejar todo en orden sintió nuevamente cansancio, miró hacia su reloj, recién era medianoche, él acostumbraba quedarse hasta más tarde, pero la noche había sido demasiado ajetreada así que caminó hasta la ducha para darse un baño caliente antes de meterse en la cama. Durante todo el tiempo evitó pensar en Potter y su visita, decidió dejarlo como un hecho aislado en el cual no volvería a pensar, no valía la pena, no sucedería de nuevo.

*

Su corazón latía con fuerza mientras subía las escaleras, al fondo podía oír la bulla que sus compañeros hacían y trató de ignorarla hasta que se detuvo delante de la puerta de su dormitorio. Por un momento vaciló. ¿Qué le diría exactamente a Ron? ¿Qué tan mal lo podía tomar? Tomó una bocanada de aire y se dio valor, después de todo era un Gryffindor y la valentía era un rasgo de su casa, era hora de hacerlo presente y como Fabio le había dicho antes: "Si realmente les importas lo aceptarán, tal vez tarden, pero lo harán"

Ron estaba sentado sobre su cama, con un libro entre las manos, algo muy inusual en él, cuando Harry entró por completo a la habitación sus ojos azules se cruzaron con los de Harry, dejó lo que estaba leyendo a un lado y se puso en pie.

—Te esperaba.

—Lo sé, Hermione me dijo.

Ron pareció tensarse un momento y desvío la mirada hacia el piso, cuando habló sus mejillas ya se habían coloreado y tenía apretados los puños.

—Sé que ahora eres mucho más importante y famoso que antes, que eres un héroe de guerra…

—Todos lo somos.

—…y que las cosas han cambiado, que eres mucho más influyente que antes —continuó hablando Ron sin tomar en cuenta el comentario de Harry —, pero no entiendo por qué… es decir, te conozco, o pensaba que lo hacía y no imaginé que te comportaras de esa manera… Ginny te quiere, y lo sabes, fueron novios y ahora que todo ha pasado te comportas comos si ella ya no fuera digna de ti, como si ella ya no fuera tan buena como para ser la novia de "El Gran Harry Potter" —lo dijo rápido, y cuando terminó de hablar levantó la vista, estaba molesto, seguramente era algo que se tenía guardado desde hacía semanas.

—No… ¿De qué hablas? —preguntó Harry tratando de encontrar algún sentido a todo lo que Ron decía, ¿Qué Ginny no era digna?

—Sabes a lo que me refiero.

—No, es decir, entiendo lo que dices, pero no es así. Yo jamás me he creído ni me creeré superior a nadie.

—Actúas como si así fuera.

—Escucha, hay algo que tengo que decirte, y es muy complicado y delicado y quisiera estar seguro que tengo tu completa atención, que al menos me escucharas…

Ron asintió con la cabeza —Escucho.

—Mejor nos sentamos —dijo a la vez que caminaba hasta la cama de Ron, apartó lo que él había supuesto un libro y que no era otra cosa que un álbum de fotografías, sin contenerse le dio una ojeada, se trataba de las fotos de ellos en la escuela, había una donde estaban los tres y Ginny, Harry la tenía abrazada por la cintura y ella sonreía a la cámara completamente feliz. Sintió cierta nostalgia al ver eso, antes, al menos en ese aspecto, todo era mucho más fácil.

—No sabía que tenías uno.

—Hermione lo hizo… me lo dio hace muy poco.

—Oh… —Harry lo cerró y se lo pasó a Ron que lo dejó sobre la mesa de noche, para luego girar a encararlo una vez más —. Ron, hay otra razón por la cual no puedo volver con Ginny, y no es ni remotamente cercana a lo que tienes en la cabeza.

—Yo no te quiero obligar a volver con ella, pero es que ella está poniendo tanto de su parte y tú…

—Aún no le he dicho a ella la razón verdadera por la cual no puede pasar más nada entre ambos, primero quería decírtela a ti.

Ron abrió un poco más los ojos y Harry sintió como se sonrojaba un poco, "Bien, aquí va" se dijo agarrando valor.

—Yo tenía ciertas dudas… cuando la guerra acabó y… bueno, no estaba seguro de lo que me pasaba y luego el viaje a Australia fue tan revelador…

—¿Estás enamorado de alguien más? ¿Es eso? ¿La conociste en Australia?

—No, no es eso… Ron yo… —se pasó las manos por el cabello, sentía que no podría, que no sería capaz.

—¿Tú qué?

—Yo… pues, no me gustan las chicas.

Ron arqueó una ceja, al parecer no comprendiendo nada.

—No creo que pueda enamorarme de Ginny o de ninguna otra chica, me gustan… mejor dicho —suspiró derrotado, al grano era lo mejor—. Yo soy gay.

Ron parpadeó un par de veces, abrió la boca ligeramente pero nada salió de allí, sólo se le quedó mirando un instante antes de ponerse en pie con fuerza.

—¿Esa es tu excusa? No es gracioso, si no la quieres más lo puedes decir pero decir eso…

—No es una excusa —reclamó Harry poniéndose en pie también.

—Tonterías, no tienes la menor idea de lo que estás diciendo, estás loco.

—No, no lo estoy, créeme que sí sé de lo que hablo.

—¿Sabes de lo que hablas? —bufó Ron negando por la cabeza— ¿cómo puedes…? ¡Oh, por…! —de pronto Ron se interrumpió y se dio la vuelta hacia Harry con el rostro más sonrojado que antes. —¡Lo hiciste! Oh, Demonios ¡Lo hiciste! —empezó a gritar. Harry se encogió un poco más en su sitio, por un loco momento pensó que Ron le daría un golpe.

—¿Qué? ¿De qué hablas?

—Estuviste con alguien ¿cierto? —Harry desvió la mirada hacia el piso, sintiéndose sonrojar más aún, una cosa era contarle aquello y otra contarle como había llegado a esa conclusión.

—¡Lo hiciste con… con un hombre! —gritó Ron entendiendo el gesto. — ¡Mierda, Harry!

—Eso no… bueno sí, lo hice pero yo tenía dudas y sólo buscaba...

—Estuviste con Chang, y con Ginny… por todos los demonios Harry como puedes creer que en verdad eres… eso.

Eso es lo que soy, y no te estoy pidiendo permiso, Ron, no te confundas —respondió con un poco más de cólera, no era necesario que Ron hiciera tremenda escena.

—No, qué permiso vas a pedir, si es obvio que haces lo que se te de la gana sin pensar en nadie más.

—¿En nadie más?

—En todo el mundo, en tus amigos, en Ginny… —Ron retrocedió unos pasos y sujetó su cabeza con las manos, parecía realmente afligido —Demonios… ¡Mierda!

—Deja de decir eso.

—Tú eres el que debe dejar de decir eso.

—Es lo que soy —dijo Harry sentándose en la cama —, no estoy enamorado de nadie más, ni engañé a Ginny en ningún momento, cuando estuve con ella la quise y ahora no la quiero de esa manera, ¿no pretenderás que esté con ella mintiéndole y no sintiendo nada?

—¿Se lo has dicho a ella?

—No, yo necesitaba que tú lo supieras primero.

Ron negó con la cabeza y encaró a Harry nuevamente —No se lo digas… yo creo que debes estar confundido, eso debe ser— dijo avanzando hacia él, parecía mucho más calmado —, el final de la guerra, tu casi muerte… todo eso te ha confundido…

—No… yo creo que no lo noté antes por que estaba demasiado metido en la guerra pero hay cosas que definitivamente debieron darme una luz en el pasado —explicó Harry mientras Ron se sentaba a su lado, casi parecía un padre a punto de explicarle a un niño pequeño su error.

—Mira, entiendo, Ginny es demasiado posesiva… y últimamente ella tampoco ha estado bien, no debes volver con ella, es lo mejor, pero por qué no tratas de salir con alguien más, cualquier chica estaría dispuesta a salir contigo y verás como pronto te olvidas de todas esas locuras que tienes allí dentro —dijo a la vez que le despeinaba un poco más el cabello.

Harry apretó los labios tratando de contenerse, de no replicar ante las palabras de Ron —No creo que esa sea la solución.

—Tú hazme caso, sal con una chica y bueno, no creo que ninguna se niegue a nada contigo, después de todo eres Harry Potter y…

—Basta… no sigas.

—Harry…

—No, Ron, no, escucha bien, no me gustan las chicas, y no voy a salir con alguna para probar tu estúpida teoría, si hay alguien que sabe que es lo que está pasando soy yo ¿no crees?

—No has estado con ninguna chica, no puedes saber que te gusta o no.

—Sé lo que me gusta y lo que prefiero.

—No, no lo sabes.

—Mira —dijo poniéndose de pie en un salto —estuve con un tipo, el cual me folló y al cual follé, hasta el cansancio y de muchas formas que ni te imaginas —habló con voz demasiado ruda—, y eso es algo que no me provoca ni antoja hacer con una chica.

—No tienes que decirme eso… es… —tartamudeó Ron, parecía en shock por las palabras de Harry.

—Asqueroso, nauseabundo, una vieja y desagradable costumbre muggle, lo que quieras, pero es lo que hago y lo que haré, nadie te pide que te enteres de los detalles, pero tampoco que intervengas.

—Bien, es imposible hacerte entrar en razón — gritó Ron poniéndose de pie y caminando hasta la puerta —¡Imposible!

—Tú eres el que no quiere entrar en razón —gritó Harry cuando Ron ya cerraba la puerta.

Se dejó caer en su cama, respirando entrecortadamente, al menos había salido mejor de lo que esperaba, Ron no había dicho nada como que no le hablaría nunca más en su vida o que lo acusaría con la prensa o los demás… hasta Hermione había necesitado tiempo para asimilarlo, sería injusto de su parte el esperar que Ron asimile algo tan complicado en sólo un momento.

Agarrándose a ese último pensamiento se metió a la cama. Un poco antes de dormir recordó a Malfoy: solo y convaleciente en su habitación. Esperaba que en verdad ya estuviera mejor, esos chicos le habían golpeado demasiado… Pero Malfoy ya parecía acostumbrado y, de alguna manera, hasta resignado a eso. Aunque por la mirada le había dado cuando lo había echado de su habitación supuso que seguramente estaría resignado a todo lo que era ahora, pero no a Harry queriendo ayudarlo.

*

Muchas gracias a todos por leer.

Y ya saben, sus comentarios alegran mi día, sólo les tomará un instante y me harán sonreír XD

Ya Harry tuvo la primera conversación/discusión con Draco, es un avance, y ya confesó ante Ron, en el siguiente capítulo veremos más de ellos (De Ron y de Draco, aunque por separado, claro)

No me odien por Ron, sé que muchas son fans de él y que creen que lo pongo medio malo y ooc, pero no, es sólo que no es fácil que tu mejor amigo y ex novio de tu hermanita venga y te diga esas cosas, ¿verdad?

Otra cosa, hoy ya es 27, mañana es aniversario de independencia, y no me podía resistir a decirlo ¡Que viva el Perú! Saludos a todas las/los peruanos que leen y siguen la historia, un brindis con pisco sour XD por el Perú.

Y sí, es que amo mi país y en verdad soy orgullosa por eso.

Ahora, luego del ataque de locura patriota de la autora *Zafy mira disimuladamente hacia otro lado mientras silva* les dejó, como ya es costumbre el título del siguiente capítulo:

"LO QUE ES UN AMIGO"

Ahora sí, espero que todos tengan un buen día y nos leemos muy prontito.

Besos

Zafy.

Congelándose desde Lima.