Diciembre de 1916
Candy estaba junto a la ventana contemplando el patio cubierto de nieve, finalmente cayó la primera nevada.
La algarabía de los niños llamó su atención, ellos jugaban a lanzase bolas de nieve, corrían y se tiraban al piso revolcándose, -que lindas son las risas de los niños,- estaba encantada mirando esa escena.
Y con nostalgia recordó su infancia en ese mismo lugar, a ella le encantaba jugar con Annie, Tom, Jimmy y sus demás amiguitos. Así que no pudo resistir más y salió corriendo a reunirse con los chicos.
Rápidamente tomó un trozo de nieve y formó una bola, lanzándosela al chico más cercano que resultó ser Sam, con tan buen tino que el niño sintió el fuerte golpe y de inmediato reaccionó. Volteó a ver a Candy que reía divertida agarrándose el estómago… así que hizo lo mismo, lanzó una bola con tal fuerza, que esta se estrelló y se deshizo completamente en su cabeza, tenía el cabello y los hombros llenos de nieve, solo se sacudió rápidamente y…
-¡Ya verás Sam, te atraparé!.- salió corriendo tras del niño que se unía a los otros.
Nuevamente estaba disfrutando de la vida, reía a carcajadas como cuando era niña, se detuvo un momento a tomar un respiro, cuando escuchó una voz detrás de ella.
-Candy, ¡pero qué haces!...con este frío y estas tan descubierta…¡puedes enfermar otra vez!.
Ella reconoció esa voz y volteó, se encontró con la mirada de asombro de esos ojos color marrón.
-¡Neil!- alcanzó a decir y ese instante una bola de nieve se estrelló de nueva cuenta en ella seguida de otra más, igualmente Neal sintió que perdía el equilibrio debido a un certero proyectil que fue a dar directo a su nuca.
- ¡Guerra , guerra, guerra!...ahora los niños se unieron en contra de Candy que al verlos, corrió para huir de todos, Neal entonces supo de qué se trataba y soltó la carcajada.
La chica tropezó con una piedra que se atravesó en su camino e iba a dar directamente al suelo, al ver eso, Neal que corría tras de ella, se apresuró a tomarla del brazo, pesó más la inercia y los dos cayeron al piso rodando, hasta que finalmente él quedó encima de ella, -¡Neal!,- la rubia trató de apartarse rápidamente, pero era una tarea un poco difícil, dada la posición en la que habían quedado, así que él se apresuró a levantarse, tomó su mano y la ayudó. Candy sintió que se le subieron los colores al rostro, pero Neal entonces la miró con cara seria.
-Candy…escúchame, vine para llevarte a Lakewood.
-¿A Lakewood?-
-Bueno, sucede que Archie, Annie, Patty que acaba de llegar de Florida e inclusive Tom, quieren verte, que dices, ¿vamos?...
-¡Claro que iré!...gracias, pero acompáñame a la casa por favor, necesito cambiarme.-
Candy miraba a Neal de reojo, mientras manejaba cuidadosamente por la carretera nevada, se puso a pensar que ahora ya no tiene miedo de él, inclusive esa incomodidad que le causaba su presencia, ya no la siente más.
Su actitud hacia ella ha cambiado, todas las vivencias del pasado, se quedaron ahí…en el pasado y recordó su conversación de hace algunos meses, cuando descubrió que él estuvo días cuidándola en su enfermedad. Candy nunca se habría atrevido a salir con él a ninguna parte, pero ahora está sentada a su lado, compartiendo el mismo espacio, permitiendo que la lleve a ver a sus amigos.
Neal estuvo en silencio la mayor parte del camino, solo disfrutó la compañía de Candy junto a él.
En cuanto ambos entraron a la mansión, sus amigos fueron a abrazarla.
-¡Candy!, qué bueno que has venido,- dijo Annie- Archie y yo te hemos extrañado muchísimo, - igualmente la rubia estaba encantada de reunirse con ellos, pero esa distancia fue necesaria para ella, no quería dar explicaciones de lo que pasó el día que se supone se casaría con Terry, no cuando la herida aún estaba abierta.
-¡Annie, Patty! Qué bueno verlas, igualmente a ustedes chicos,- dijo dirigiéndose a Tom y Archie que la esperaban con los brazos abiertos. -¡Cuánto tiempo ha pasado!, ¡Tom que bueno verte después de tanto!.-dijo refugiándose en el abrazo de sus amigos. Aunque le extrañó no ver a Albert, -¿será que está de viaje?.-
-¡Cómo te sientes!, ¿ya todo está bien?,-preguntaba Patty,- supe que enfermaste gravemente, me quedé muy preocupada por ti Candy…y hora ya estamos enterados de lo que realmente pasó el día de tu boda, no sabes cuánto lo siento,- le decía con tono condescendiente, tomándole las manos.
Candy al recordar aquello sintió que las lágrimas la traicionarían, así que se forzó a sonreír,- Si Patty, afortunadamente ya estoy muy bien, ¡gracias amiga!.-
Todos se reunieron a comer, conversaron durante varias horas y terminando decidieron salir a dar un paseo por los jardines de la mansión, es invierno, el sol calentaba un poco y la nieve brillaba como la plata. El grupo de jóvenes se adelantó, Candy y Neal se fueron rezagando, caminaban uno al lado del otro, sin saber que decirse entre ellos. El fué el primero en romper el silencio.
-Candy, tengo algo que pedirte, escúchame por favor…-
-¡Oh no!, ¿Me irá a pedir nuevamente matrimonio?, ¡eres incorregible Neal!...-pensó que eso sería lo que escucharía, pero estaba equivocada.
El moreno habló de otra cosa…- Candy…-dijo escogiendo con cuidado sus palabras, el día que te expliqué porque quise quedarme contigo para cuidarte…no me atreví a pedirte que…me perdones, - la chica no podía creer lo que estaba escuchando, él la miraba directo a los ojos, la sinceridad de su mirada era genuina y continuó.- estoy consciente que te hicimos mucho daño, Elisa y yo, pero esta vez solo hablaré por mí, quiero que sepas que no pienso volver a hacerte daño nunca más Candy, espero que puedas creerme y perdonarme, lo siento, pero no sabía otra forma de ser.
Candy se quedó de una pieza, nunca pensó que escucharía a Neal pidiéndole perdón, pero después de lo que le confesó ese día en el hogar de Pony, ahora lo creía capaz de cualquier cosa.
-¿Sabes?, me enseñaron a no guardar resentimientos en el corazón, aunque es difícil olvidar, ustedes realmente me trataron muy mal desde que llegué a tu casa, - lo tomó de la mano.- pero…te perdono Neal, todos cometemos errores, lo importante es reconocerlos…sé que esto debe ser muy difícil para ti y es por eso que aprecio más tu gesto.- le decía al chico mientras le sonreía.
El se liberó de esa carga tan pesada que llevaba en su alma.
-Gracias Candy, eres muy generosa, sabía que me entenderías, - le sonrió igualmente y continuaron su camino. Comenzaron a conversar de todo, del clima, de cómo le iba bien en el negocio de su padre, la próxima boda de Annie y Archie en Abril.
Ella le preguntó por Albert, sabe que viaja mucho por negocios, pero aún así…-Neal, ¿que sucede con Albert?, me imagino que está de viaje, si es así, cuando regresa.-
-No Candy, él está en la ciudad pero por el momento está atendiendo sus negocios, efectivamente él saldrá de viaje ya que se abrirá una nueva oficina en Londres y tendrá que encargarse personalmente, esta vez se ausentará una temporada muy larga Candy.- el chico le daba la mala noticia.
-¡Pero qué dices Neal!, ¿porqué él no me lo dijo?.
-Lo ignoro, pero por tal motivo, la tia Elroy está organizando una reunión para la siguiente semana, ahí lo anunciará públicamente.
Candy se entristeció enormemente al saber que su amigo, casi hermano, no estará más cerca de ella, sabe que cuenta con el siempre, pero ahora…
Neal la miraba y pensaba. -La veré de nuevo en la fiesta, puede ser la ocación para declararle mi amor, incluso lo haría en este mismo momento, pero no, tengo que esperar…ella todavía no está preparada para escuchar lo que tengo que decirle.
Continuará…
