Capitulo nueve: Vínculo dorado
Los dedos de la única mano libre de Naruto se enredaron en el largo cabello negro de Shikamaru para mantenerlo en aquella posición, la lengua del pelinegro jugando con uno de sus pezones se sentía de maravilla y enviaba una serie de placenteras descargas en todo su cuerpo. Y por su parte Shikamaru sentía su miembro endurecerse con solo escuchar los lindos gemidos que caían de la boca de Naruto por sus caricias.
Soltando su agarre del cabello negro del Nara, Naruto toma la mano derecha de Shikamaru entre la suya, llevándose tres de los largos dedos de Shikamaru a la boca, su lengua deslizándose alrededor de cada uno, cerciorándose de dejarlos bien lubricados y goteando. Shikamaru lo observaba atentamente, un poco desconcertado por ese repentino accionar del cual no entendía el motivo.
– Es para que… ya sabes, debes meterlos de a uno para que después puedas entrar en mi sin tanta dificultad – dice Naruto avergonzado, nunca creyó que siendo Shikamaru un genio tuviera que explicarle algo tan básico
Shikamaru se posiciona entre las piernas de Naruto, una de sus manos separa los redondos y carnosos glúteos para meter su dedo índice sacando un dolorido quejido por parte del rubio. Shikamaru mueve su dedo en el interior de Naruto, su ceño fruncido y es que incluso en una situación así las dudas asaltaban su mente
– ¿Cómo sabias que hacer? – Pregunta Shikamaru metiendo de improvisto un segundo dedo y Naruto muerde el interior de sus mejillas para no gritar, y despertar a los padres del pelinegro – ¿Has hecho esto con alguien antes? Lo matare, lo asfixiare con mi jutsu de sombras
– No tan fuerte y no seas ridículo – susurra Naruto con los ojos cerrados – Kakashi y Ero-sennin fueron mis maestros, ¿crees que yo no sabría algo como esto?
Aliviado por la respuesta, Shikamaru deja de caer un poco de su saliva en la entrada de Naruto, sus dedos chapotean cuando entran y salen de la lubricada entrada y logrando que el rubio se acostumbre a la intrusión de un tercer dedo.
– Separa más tus piernas, Naru – pide Shikamaru a lo que Naruto acata, pre-semen brota desde la punta del pene del Nara que ya no puede seguir soportando más, sus ansias por poseer el cuerpo debajo el suyo ya no pueden ser reprimidas–
Shikamaru posiciona su miembro en la entrada que cede lentamente, se inclina sobre el cuerpo desnudo de Naruto y une sus labios en un demandante beso para penetrarlo por completo, todo su miembro siendo apresado por aquellas cálidas paredes internas. Los gemidos mueren entre los labios de ambos y el pelinegro espera que el Uzumaki se acostumbre a su tamaño
– Puedes moverte – susurra Naruto sobre los labios de Shikamaru –
–Dios, es tan estrecho – Susurra Shikamaru mientras sus manos se entrelazan con la de Naruto sobre la cabeza de este como punto de apoyo para sus penetraciones –
Cada pequeño roce de la piel de Shikamaru contra la suya amenazaba con conducirlo a la locura. La boca del pelinegro succionando su cuello para dejar un marca, para mostrarle a todo el mundo a quien le pertenece lo hace gemir y mover sus caderas en búsqueda de más placer. Las estocadas de Shikamaru se vuelven desenfrenadas y una de sus manos toma la erección de Naruto para masturbarlo, cada vez más cerca del orgasmo Shikamaru une sus labios a los de Naruto silenciando el gemido de este cuando se corre en su mano y el quejido de Shikamaru al encontrar su liberación dentro del rubio.
– Te amo – susurra Shikamaru en el oído de Naruto una vez ha recuperado la respiración – tanto que no podrías hacerte una idea
– Yo también te amo – responde Naruto, hundiendo su rostro contra la almohada mientras el pelinegro limpia el semen que cae desde sus glúteos hasta sus muslos–
Ambos vuelven a recostarse sobre la cama, el rostro de Naruto se hunde contra el pecho de Shikamaru mientras este lo abraza por la cintura, sus respiraciones acompasadas que los induce rápidamente a un sueño profundo
A la mañana siguiente las caderas de Naruto duelen y sus piernas se sienten demasiado débiles cuando se levanta de la cama donde Shikamaru aun duerme con placidez. Con dificultad Naruto lava su cuerpo con una sola mano y cubre la escayola antes de entrar a la tina, la calidez es amable con su adolorido trasero logrando que sus músculos se relajen. Una vez afuera y sin ropa que usar toma una camiseta que nunca ha visto a Shikamaru ocupar y unos bóxer.
Su curiosidad innata le hace observar cada rincón de la habitación de Shikamaru, una repisa con pergaminos, libros con títulos extraños, un tablero de shōgi y la foto del equipo diez junto a la que reposa el encendedor de Asuma.
– Hey – susurra Shikamaru cubriendo su rostro de los rayos del sol que se filtran por la ventana frente a la que Naruto está parado – vuelve a la cama, esta fría ahora que no estas
– ¿Sólo me quieres porque caliento la cama? – dice Naruto en un tono burlón acercándose a Shikamaru quien sonríe levemente entre la neblina de su sueño –
– uhnngh, que rubio tan problemático – susurra Shikamaru una vez el cuerpo de Naruto está junto al suyo y sus piernas se enredan – se siente tan irreal estar así contigo
– Acostúmbrate porque es real – responde Naruto mordiéndole suavemente la nariz – me quedare aquí por mucho tiempo
– ¿Por cuánto tiempo? – pregunta Shikamaru esta vez abriendo los ojos, mirando fijamente a Naruto.
– ¿Cuánto tiempo quieres que me quede? – pregunta Naruto esta vez y Shikamaru sonríe de medio lado
– La respuesta es obvio – dice el pelinegro mientras sus dedos levantan el mentón de Naruto – Para siempre
– Entonces será para siempre – responde Naruto dejando un pequeño beso en la comisura de los labios de Shikamaru –
Los gritos de Yoshino desde la primera planta se hacen más fuertes y las amenazas que proclama hace que ambos se levanten rápidamente de la cama, ninguno quiere ver a aquella mujer enojada desde tan temprano. Naruto se pone sus pantalones negros y se la hace incomodo que Shikamaru lo observe tanto
– ¿Qué miras? – Pregunta Naruto inflando sus mejillas – ¿tengo algo raro o qué?
– Esa camiseta te queda bien, deberías quedártela – dice Shikamaru abrochando su pantalón –
– ¿De verdad? – Grita Naruto emocionado – iré a mostrársela a Yoshino-san
Shikamaru sonríe triunfal mientras Naruto sale por la puerta de su habitación con una camiseta con el emblema del Clan Nara en su espalda
