Gente Voooooooolviiiiiiiiiiiiiiiiiii! Holis como estan? como la han pasado?
aqui la continuacion de esta historia...
no se si les a pasado, pero, asi como cuando escribieron algo en un lado pero lo pasan a la compu y le cambia un monton de cosas? bueno, eso me ha pasado con este y los tres capitulos que vinieron antes...
espero que les guste, espero saber su opinion despues ;)
Gracias por los comentarios, me alegran inmensamente el dia! tambien por sus fav, follows y sobre todo por leer!
Yami pasó cerca de dos horas sentado en su cama viendo una película. Cuando esta termino, se dio cuenta de que todo estaba demasiado tranquilo, demasiado en paz.
¿Quién le fuera dicho que todo iba a ser tan aburrido sin los escandalosos de sus amigos?
Quizás debía llamarlos. Ver si querían salir por ahí, a algún bar bien apartado de la ciudad. Un lugar donde pudiera ligar con alguna chica, distraerse, olvidar todos los momentos y sentimientos raros que tenía desde que se había mudado a ese apartamento, sin necesidad de arriesgar la farsa de ser gay.
Estaba harto de toda esa mentira. Pero tampoco quería decir la verdad; estaba seguro que de hacerlo, tendría que irse de allí y probablemente Tea no volviera a hablarle.
No quería alejarse de ella.
Sin embargo, prefería ser un ser sin sentimientos. O por lo menos, no con los sentimientos que, valga la redundancia, sentía.
Si, llamaría a los chicos.
Joey estaba dando un paseo por la ciudad, relativamente tranquilo. Estaba aburrido hasta la medula ¿Quién diría que iba a extrañar esas tardes en casa de Tea y Ryou? Ninguno de sus amigos lo había llamado tampoco, ni siquiera su "novio". Tampoco los llamaría. Estaba esperando que alguno de eso tres lo llamara para disculparse, ¡Y entonces el los haría suplicar por su perdón!
Pero mientras eso sucedía…
Aun podía ir a casa de Tristan, pero el castaño seguro le preguntaría por Serenity. No tenía ganas de eso. Pero siendo sincero con el mismo, prefería a Tristan que al mujeriego de Duke, a quien tampoco podía visitar pues estaba fuera de la ciudad por asuntos de negocios de su tienda de juegos. En casa de Yugi lo odiaban y Bakura le daba cierto terror.
No le gustaba pasar el rato en la calle. Cuando estaban en preparatoria se instalaban en casa del abuelo de Yugi, sin embargo, ya no estaban en edad de invadir el hogar de un anciano. La mayoría tenía su propia casa. El también, solo que estaba demasiado sucia para invitar personas.
-¿De qué te sirve un novio si el muy maldito se pondrá de parte de cualquiera menos de la tuya?- farfullo entre dientes, sin superar del todo el tema- tal vez debería hablar con Yami y fingir que terminamos. Distanciarnos un tiempo y luego volver a ser amigos…
Paso frente a Kaibaland, ese odioso lugar donde se encontraban las odiosas arenas de juego, por las cuales él y Yugi ahorraban para poder entrar y usarlas cuando estaban en la odiosa preparatoria, antes de que el odioso Seto Kaiba lo vetara de por vida solo por molestarlo.
En serio odiaba a ese sujeto y todo lo que tuviera que ver con él.
En una de las grandes pantallas que estaban en la fachada del edificio vio que se estaba llevando a cabo un duelo en una de las arenas. No le costó nada reconocer a uno de los duelistas.
Mai Valentine.
Nunca pensó que una chica tan… estirada jugara algo como esto y lo hiciera tan bien, además. Se tocó la chaqueta, dándose cuenta de que llevaba su maso de duelo.
¡Tal vez podía retarla a un duelo!
Seguramente a Seto ya se le había pasado el enojo de aquella ves y ya no estaba vetado.
Seto comenzaba a preocuparse.
Parecía que a su hermano de verdad le gustaba Kisara, y a él también.
Debía ser eso.
Nada más podía explicar que él se molestara en pasar tiempo con los amigos de Mokuba, en unos apartamentos tan pobres como los de Ryou y Tea.
Solo de enterarse que la chica estaría allí, le decía a Mokuba que él lo llevaría hasta allá. Luego daba la tonta excusa de visitar a Yami.
Nunca dijo mentiras más grandes.
-Hola, Kaiba- saludo Yami, cuando Seto contesto la llamada en su celular- estoy aburrido. ¿Vamos a un bar esta noche con los chicos?
-Odio a tus amigos.
-Eso no es cierto.
-No me agradan.
-Eso es más posible ¿vendrás?
-Comienzo a aburrirme de verte a ti y a Wheeler fingir que son pareja- dijo el castaño- son malos actores. No entiendo como Tea les cree esa estupidez.
-Esta noche no andaremos con eso ¿vienes o no?
Necesitaba sacarse de la cabeza a esa chica ¿Por qué no ir a beber un poco?
Al único que Yami no invito fue a Bakura, siempre terminaban en problemas cuando ese albino se embriagaba, y esa noche el quería divertirse. No vivir un episodio de ¿Qué Paso Ayer?
Solo le faltaba decirle a Tea que saldría esa noche, para que no se preocupara si le tocaban la puerta a las tres de la madrugaba mientras gritaban que era el FBI, que era una redada y que tumbarían la puerta.
¿Tea había visto alguna vez a sus amigos ebrios?
Porque si no, hoy los vería.
Kaiba si era bien rencoroso.
Nada más entrar vio su foto en la caceta de seguridad, pegada en una cartelera con el Prohibido la Entrada bien grande y en letras rojas bajo la fotografía.
Pero Joey era bien terco. Y quería entrar.
Haciéndose el tonto, como quien no quiere la cosa, cosa que se le daba muy bien, y desviando el rostro lo más posible de la vista de los guardias, pero a la vez tratando de no verse tan culpable y sospechoso, burlo la seguridad de la entrada.
Mezclándose entre la multitud, fue hacia el área de las arenas de combate.
-¿Ya? ¿Eso es todo? ¿Ese es todo el desafío que me presentaran esta tarde?- Joey llego justo para escucharla burlarse de los asustados duelistas presentes- pensé que podría matar algo de tiempo en este lugar, pero veo que está lleno de cobardes. Seto Kaiba debería crear un área V.I.P solo para duelistas de verdad.
Esa no era la misma bromista y coqueta Mai que había bailado tan pegada a él en la fiesta de cumpleaños de Yugi. La rubia ante sus ojos se veía distinta, en su expresión solo había… ¿desprecio? ¿quizás enojo? No podía decir que era, solo que no miraba muy a los hombres presentes.
Sin embargo, eso no amedrento el espíritu de pelea del Wheeler.
Tal vez se estaba metiendo en la boca del lobo.
Pero la estancia podía ser entretenida.
-Yo quiero intentarlo- exclamo, alzando la mano, corriendo a ocupar el lugar frente a Mai.
-Wheeler- ella lucia sorprendida- ¿Qué crees que haces?
-¿Pues qué más? Te reto a un duelo.
Ella rio, muy despectivamente. El frunció el ceño, sin entender, ligeramente ofendido.
-Ya en serio- Mai lo miro, cruzándose de brazos. Sin dejar de sonreír- ¿Qué haces? Este juego no es para mocosos como tú.
-No me decías así la otra noche ¿o sí?- él se refería a la fiesta de Yugi, ella lo había llamado Guapo o Galán incluso Don Juan, pero en parte como un cumplido. El problema fue que al decirlo en voz alta sonó de una manera que el no pretendía, provocando silbidos y burlas de parte de los hombres allí presentes.
Uy, lo siento.
Mai estaba que echaba humo de las orejas. Encolerizada, acepto el desafío, lista para vengar aunque fuera un poco su orgullo.
La había llamado al celular, tocado la puerta de su habitación chorrocientas veces, pero Tea no respondía. No estaba siquiera seguro de que ella siguiera en el apartamento, pero no la había escuchado salir, y de ser así ella le habría avisado.
Pero ya había quedado en salir con sus amigos esa noche, no se detendría por esto. No tenía nada que explicarle tampoco, era un hombre libre después de todo.
Se bañó muy bien, se puso uno de sus mejores trajes, también su mejor colonia, se peinó con esmero y practico un par de veces su sonrisa frente al espejo. Aunque sabía que no tenía por qué hacerlo, las chicas caían con solo saludarlas, arreglarse de esa manera era solo una forma de matar el tiempo en lo que llegaban sus amigos.
A las nueve pm en punto salió de la habitación, dirigiéndose a la cocina en busca de su celular que había dejado en la encimera de la cocina, junto a su billetera. Allí, se encontró con algo que no había estado esperando: Tea al fin había aparecido, y estaba vestida para, obviamente, salir de fiesta.
Un vestido vino tinto corto, una gargantilla de plata al igual que los tintineantes brazaletes, de esos tacones aguja que Yami siempre había considerado sexys y con un maquillaje algo más elaborado de lo que acostumbraba, con los labios rojos y delineador negro enmarcando y resaltando sus orbes azules.
Estaba jodidamente atractiva.
-¿Tú también saldrás?- pregunto ella con timidez. Lo había estado observando también.
Pero mucho menos de lo que él la había mirado, eso seguro.
-Sí, los chicos y yo saldremos… por ahí- se aclaró la garganta, tratando de recuperar la compostura y de lucir tan tonto como se sentía- trate de decirte pero no pude ubicarte.
-Estaba en mi habitación.
-No atendiste cuando llame a tu puerta.
-Lo siento, Yami- ella lo miro avergonzada- tuve los audífonos puestos toda la tarde.
-Está bien- el sonrió, tranquilizadoramente- y ¿A dónde vas tan hermosa? ¿Tienes una cita?
Listo, lo había dicho. Tenía una extraña necesidad por saber. Solo esperaba que no fuera ese muchachito, compañero de clases suyo, porque estaba muy dispuesto a cancelarle a sus amigos para pegarse como una lapa a ese par y arruinar esa cita.
No entendía porque le caía tan mal ese sujeto.
-No, de hecho saldré con Mai- la castaña soltó una risita- ya sabes, noche de chicas.
-¿Debería preocuparme?- el bromeo, solo un poco más relajado- no te llevara con otros "Playboys" ¿o sí?
Ella no respondió, pues no hacía falta. Ambos sabían que esa era una de las cosas que la rubia haría solo con la intención de molestar.
-De ser así te llamare para que me saques de allí- respondió Tea muy solemne- las chicas ya deben estarme esperando abajo. Nos vemos después.
-Cuídate- respondió el, muy serio.
Ella salió del apartamento. A Yami lo invadieron unas ganas neandertales desconocidas de jalarla del brazo y encerrarla en su habitación ¿Cómo era posible que Tea saliera así vestida a la calle? Demonios ¿es que no sabía la clase de hombres que salían durante la noche buscando chicas hermosas como ella?
Nunca se había sentido así por ninguna mujer. Lo reflexiono un segundo y decidió que se debía a que ella era su primera amiga, la primera chica con la que convivía más de unas pocas horas y a la que le había tomado verdadero cariño. O eran simple instinto de inquilino sobreprotector.
¿Eso siquiera existe? Pensó con algo de gracia, hasta que el alma le cayó a los pies y su rostro se puso pálido, del color de la ceniza. Sobre la mesa ratonera de la sala, la castaña se había dejado lo que único que había logrado mantener calmado a Yami ¡OLVIDO SU CELULAR!
Un ridículo pánico creció rápidamente en su pecho, revolviendo su estómago.
¿Y si Mai si la llevaba con unos playboys? ¿Tea como lo llamaría para pedirle que la sacara de allí? Esperaba que la ojivioleta tuviera claro que había lugar para un solo playboy en la vida de la castaña y él ya lo había ocupado, y lo resguardaba bien.
-Deja de pensar estupideces- se regañó en un susurro. Había tomado el celular y ahora corría con prisa- tal vez puedas alcanzarla.
¿Por qué se sentía como que entregar ese celular a su dueña podría salvar a la humanidad?
-¡Tea!
-Uff ¿para dónde tan guapo, bombom?- al oír el comentario de Mai, supo que estaba a tiempo.
Las risitas fueron lo que la confundieron.
Tea estaba a punto de sentarse en el puesto del copiloto del automóvil convertible que Mai conducía; no esperaba ver a Serenity entre ellas dos, y en los asientos de atrás a Rebecca, Kisara y Emma.
Noche de chicas definitivamente.
Las otras cuatro chicas eran menores de edad, por lo que no tendría que preocuparse por bailarines exóticos, alcohol o lugares muy inapropiados. Al principio se extrañaba que las demás amigas de Tea fueran niñas colegialas, hoy daba gracias al cielo por eso.
-Olvidaste tu celular, Tea.
-Oh, gracias.
Ahora sí, las chicas se habían ido.
Un segundo después, el costosísimo auto de Seto Kaiba se estaciono donde antes había estado el de Mai. El castaño tenía cara de muy pocos amigos, debido probablemente a había tenido que pasar por Yugi, Joey y Tristan.
-¿Nos vamos o qué?- gruño el millonario.
-Yo estoy listo- Yami dio un brinco ante la repentina aparición de Ryou- por cierto Yami, dejaste la puerta de tu apartamento abierta. Llame pero parece que Tea no se encuentra así que tome tus llaves, billetera y celular antes de cerrar. Pensé que se te habían olvidado.
El chico le agradeció con una sonrisa. Tal vez no era tan malo que el albino fuera tan extraño.
Yami ocupo el asiento del copiloto, los demás se apiñaron atrás. Arrancaron.
-Hermano, estas algo sudado y despeinado- observo Yugi- ¿Qué te paso?
El mayor de los Mutou les refrió lo que hacía poco sucedió en su apartamento y la acera frente al edificio, omitiendo muy adrede la parte de sus sentimientos sobreprotectores hacia su compañera de piso.
-¿QUE MI HERMANA QUE CON QUIEN?- Joey puso el grito al cielo inmediatamente.
Al menos conducir como Rápido y Furioso le había puesto emoción a la cosa. Le permitía desahogar la molestia de hacerle de chofer para esa bola de perdedores y saber que la hermana de Ryou estaba en camino a ninguno-sabia-donde con una extraña rubia de ojos violetas.
Ya ni pensar que Kisara era hermana de los gemelos albinos hacia que la encontrara desagradable, ahora eso se había vuelto una excusa para encontrarla ese edificio de quinta donde vivía su mejor amigo.
-No puedo conducir como un loco toda la vida- grito sobre el ruido del motor- ¿A dónde vamos?
Ninguno le dio respuesta inmediata. ¿Le extrañaba? En lo absoluto.
-A ver, pensemos- dijo Joey, Seto lo miro con una mueca de burla a través del retrovisor ¿Wheeler siquiera sabe en qué consiste eso?- ¿A dónde podrían ir un grupo de colegialas, acompañadas de una estudiosa bailarina y una trastornada mujer rubia?
-¿Trastornada mujer rubia?- Tristan lo miro burlón- ¿así le llamas a Mai luego de bailar con ella tan… así, olvidando que eres "gay" y que tu "querido novio" se encontraba presente?
-El pasado pisado, amigo- Joey se cruzó de brazos. Busco alguien más en quien descargar su molestia- Ryou ¡Que mal prometido eres! ¿Cómo dejar ir por allí a tu chica, de noche, sin preguntarle a dónde iba?
Así siguió otro rato, hasta que el chico le replico:
-Perdóname por ser un novato en esto de estar comprometido con una chica a la que apenas estoy conociendo ¿sí? Le dije que saldría con mis amigos, ella dijo que pasaría el rato con sus amigas. No me pregunto a donde iría, yo no quería ser un entrometido tampoco y no le pregunte.
Poco a poco, Seto se estaciono. Si el albino perdía la calma, entonces algo debía de ir mal.
Ciudad Domino era grande, pero no todos los lugares eran del gusto de las chicas, o al menos del de Tea. Se guiaron por los gusto de la castaña, Kisara y Serenity, a quienes ellos más conocían, descartando lugares rápidamente, dirigiéndose a otros, para darse cuenta de que no estaban allí.
Lo único productivo de esa situación era que Seto estaba conociendo un poco más de los gusto de la joven albina.
Yami no había recibido ninguna llamada de Tea, por lo que nada malo debía haber sucedido.
La noche había un completo fiasco. Estaba listo para irse a dormir. Seto había amenazado con dejarlos y casi las mismas veces, Joey intento quitarle el auto para continuar con la búsqueda. En una ocasión casi logra robárselo, por lo que decidió no arriesgarse con ese lunático y siguió llevándolos.
Tampoco es que tuviera nada mejor que hacer.
Joey estaba que se arrancaba los pelos, Ryou estaba afectado por el comentario del mal prometido, Tristan se mordía la lengua para no hacer ningún comentario con respecto a Serenity pues el rubio ya estaba muy estresado. Yugi estaba preocupado por Rebecca y Tea, mucho más por la rubia que seguía siendo una niña.
-Quiero ir al baño- comento Tristan.
-Yo tengo hambre- dijo Yugi.
-A mí me duele la cabeza- acoto Kaiba, apretando los dientes.
-Lo siento, Joey- dijo Yami, de verdad sintiéndolo- esto es inútil. Si quieres, después arreglas tus asuntos con Mai y tu hermana. Estamos cansados. ¿Vemos a mi casa?
-¿Tea no se molestara?- pregunto Yugi.
El solo se encogió de hombros, sin ganas de darle importancia.
Yami ya no tenía sueño. Yugi no tenía hambre. Tristan olvido sus ganas de ir al baño y el dolor de cabeza de Seto se convirtió casi, casi en una migraña.
Joey respiro por primera vez en varias horas.
-¡Serenity!- grito nada más verla, envolviéndola un segundo después en un fuerte abrazo- que susto me has dado ¿Por qué no me dijiste que saldrías? Casi me muero cuando me entere.
-Regresamos aquí luego de un rato- dijo Tea, extrañada por la situación que se llevaba a cabo en su departamento- no teníamos muchas ganas de estar fuera después de todo.
Las seis chicas estaban en pijama, todas de Tea.
Rebecca había brincado de su asiento y corrido directo a Yugi en cuanto lo vio, ofreciéndole algo de comer; Yugi casi esperaba que Mokuba apareciera por el pasillo del apartamento y los interrumpiera. Ya había pasado.
Tristan fue al baño, se puso cómodo, comió algo y Joey todavía no se apartaba de Serenity. Resignado, espero su turno. A ver si algún día llegaba. Emma apaciguo un poco el sentimiento de mal prometido de Ryou, se sentó junto a él y le sonrió alegremente. Kisara, como si leyera mentes, le pregunto a Seto si algo le pasaba. Él le comento su creciente jaqueca. Diligentemente, ella se dirigió a casa de su hermano y busco unas aspirinas. Luego se sentó a su lado, siendo la única capaz de entablar una conversación con él.
-Creo que tuve suficiente emoción por una noche- Tea lo miro con curiosidad. Sonrió- mañana te contare.
-Espero que sí, porque todo esto está muy raro.
El camino a su habitación, se detuvo en la puerta y miro a Tea, quien aún lo observaba.
-Me alegra que estés bien- susurro.
-¿Cómo dices?- ella ladeo la cabeza- no pude escucharte bien.
-Dije: que pases buenas noches.
