Otro capítulo de Entre tus Alas! Las cosas cambiarán pronto para Cedric y Ginny. Espero que disfruten del capítulo.
Los reviews son siempre bienvenidos ;)
"Es una certeza absolutamente humana que nadie puede saber de su propia belleza o percibir un sentido de su propio valor hasta que es reflejado en un espejo de otro amoroso, cuidadoso ser humano." ― John Joseph Powell.
Capítulo 10. El Torneo de los Tres Magos.
Ginny había estado preocupada desde que el profesor Dumbledore anunció que el Torneo de los Tres Magos se llevaría a cabo en Hogwarts ese año. Si, una parte suya estaba entusiasmada con la idea de recibir a estudiantes de otros colegios, ¡pero participantes morían en ese torneo!
Al principio, su preocupación se debía a Harry. Era cierto, él no tenía la edad para participar – sólo los estudiantes mayores de edad podrían hacerlo – pero él tenía una tendencia a meterse en problemas. El Torneo de los Tres Magos sonaba a problemas. Ella había creido poder tranquilizarse cuando, unos días más tarde, Hermione le había asegurado que Harry no tenía interés en participar.
Pero entonces fue cuando Cedric le dijo que, dado que cumplía diecisiete años en una semana, había decidido presentarse.
- No puedes estar hablando en serio. – le dijo ella, mientras cruzaban la puerta del aula 11, su aula de prácticas y habitual punto de encuentro. – Ced, eso es estúpidamente peligroso…
- Dumbledore está a cargo, habrá medidas de seguridad. Además, ¿no crees que tengo posibilidades de ganar?
Parecía incluso algo ofendido. Ginny suspiró. En realidad, no podía decir que Cedric no tenía posibilidades. Era un gran mago, y podía hacer cosas que ella sólo soñaba con lograr hacer cuando tuviera su edad.
- No es eso, Ced… claro que tienes posibilidades. Eres un gran mago, es sólo… algo con este torneo realmente me molesta. Creo que sólo deberíamos mantenernos al margen.
Él sonrió.
- No te preocupes, Gin. Además, tendría que ser elegido campeón primero, pero si sucede, sólo haré mi mejor esfuerzo para ganar. Todo estará bien.
Ginny suspiró. Normalmente, cuando Cedric decía que todo estaría bien, ella le creía. En ese momento, ese no era el caso.
- Finalmente, ¿le has pedido una cita a Cho Chang sí o no?
- Aún no. – dijo él. – Pero no te preocupes por eso, se lo pediré en cuanto la vea. Quiero ir a Hogsmeade con ella.
Ginny sonrió.
- De acuerdo.
- Suficiente plática. ¿Empezamos con tu Patronus?
Ginny giró la varita entre los dedos, sonriendo. Tenía un recuerdo, el recuerdo más feliz de todos. ¿Era raro que sus recuerdos felices, al menos los memorables y verdaderamente poderosos, se originaran en la tristeza?
Extendio su varita y la agitó.
Pensó en Cedric, en su abrazo luego de que ella acabara de contarle su más guardado secreto. Esa noche en la que había permitido que él la conociera y él, en lugar de rechazarla, en lugar de alejarla, la abrazó. Él la había aceptado, y con ese simple gesto la mitad de sus miedos desaparecieron.
- ¡Expecto Patronum! – dijo fuerte y claro.
Después de todo ella estaba viva, y seguía de pie. Tom no había podido con ella.
Una forma grande, de cuatro patas, fue haciéndose cada vez más clara mientras corría alrededor del cuarto.
- Es… ¿un caballo? – preguntó ella, mientras una sonrisa comenzaba a formarse en sus labios.
- ¡Lo lograste, Gin! – dijo Cedric, riendo y siguiendo con la vista al caballo plateado. - ¡De verdad eres la bruja más poderosa que conozco! ¡Lo hiciste!
Finalmente, luego de que los alumnos de Beauxbatons y Dumstrang llegaran, los Campeones del Torneo fueron elegidos por El Cáliz del fuego, al que los aspirantes echaron sus nombres.
Ginny se había mantenido inmóvil cuando oyó a Dumbledore decir el nombre de Cedric. Pero si creyó que aquello ya era lo suficiente malo, un minuto después el director leyó el cuarto nombre que había arrojado el Cáliz del Fuego: Harry.
Si antes Ginny había tenido un mal presentimiento respecto al torneo, ahora sus miedos habían aumentado. ¿Acaso el Cáliz no debía sacar sólo tres nombres? Y Harry ni siquiera quería participar… mientras se paraba y caminaba tembloroso en medio de las miradas y ceños fruncidos de los demás, Ginny estuvo convencida de que él no había puesto su nombre. Pero si no había sido él, ¿quién y por qué?
- Esto no me gusta nada. – le dijo a Hermione una noche después, cuando ambas coincidieron en la sala común.
- A mí tampoco. Harry está muy preocupado. Lo peor es que no hay manera de salirse ahora, con un contrato mágico de por medio.
- ¿Quién querría poner a Harry en peligro de muerte?
Hermione suspiró.
- Esa es la pregunta clave.
- ¿Y qué pasa con Ron?
Apenas unos minutos antes, cuando Ginny se encontraba haciendo la tarea, creyó oírlo discutir con Hermione en voz baja, y se había marchado molesto, al parecer. Fue después de eso que ella se había pasado a la mesa de Hermione.
- Él cree que Harry puso su nombre.
- ¡Será idiota!
- Sólo espero que me escuche, y que sea pronto… Harry y Ron nunca se habían peleado antes. – Hermione suspiró de nuevo y dejó el pergamino en el cual estaba escribiendo. – Por cierto, ¿qué piensa Cedric al respecto?
- No lo sé. No hemos tenido oportunidad de hablar estos días… - Ginny había pensado esperar hasta su habitual día de reunión, pero también tenía ganas de detenerlo un momento si llegaba a verlo en los pasillos. - ¿Por qué?
- Bueno, me imagino que debe estar molesto también…
Esta vez fue el turno de Ginny de suspirar, y enterró la cabeza entre los brazos.
- No sé para qué demonios tenía que entrar al Torneo. No necesitaba probar nada, pero él cree que se lo debe a sus compañeros… me preocupa, Hermione. Me preocupa a dónde está yendo todo esto.
- Todo lo que podemos hacer ahora es ayudarlos. – la chica comenzó a recoger sus libros y se puso de pie. – Lo cual significa, que hay mucho trabajo por hacer.
- ¿Quieres uno, Weasley? – preguntó un estudiante de Hufflepuff, enseñándole una insignia. Era de su año, pero Ginny no podía recordar su nombre.
"Apoya a CEDRIC DIGGORY, el AUTÉNTICO Campeón de Hogwarts."
Luego, las palabras cambiaron a un:
"Potter APESTA."
Ginny frunció el ceño y tomó la insignia, echándola al suelo y un instante después reduciéndola a cenizas. El chico la miró atemorizado. Cobarde.
- Los únicos que apestan aquí son ustedes.
Con un paso decidido, caminó hacia el invernadero. Sabía que a esas horas Cedric tenía clases de Herbología, puesto que constantemente hablaba de las clases de la profesora Sprout. Los alumnos de sexto año estaban saliendo de allí cuando ella lo encontró.
- ¿Podemos hablar?
Los chicos que acompañaban a Cedric comenzaron a reir, probablemente creyendo que una niña como ella no tenía nada que hacer entre ellos. Ella no se dejó intimidar.
- ¿Tiene que ser ahora? – preguntó Cedric, algo incómodo.
¿Acaso se avergonzaba de que los demás supieran de su amistad? ¿Qué había de malo en ello?
- Si, tiene que ser ahora.
Cedric suspiró.
- Henry, Edmund, adelántense. – les dijo a sus amigos.
- Ok, Cedric. Juntaremos a los demás mientras.
Los dos chicos se fueron y ellos aguardaron a que el resto se hubiera adelantado para comenzar a andar lentamente hacia el castillo.
- ¿Juntar a los demás?
- Tutoreo a algunos compañeros. Sobre todo en Defensa Contra las Artes Oscuras, casi nunca hemos tenido profesores decentes. – explicó él. – En fin, ¿qué sucede?
- Quería hablar contigo sobre lo del Torneo y, bueno… de camino hacia aquí he visto unas insignias…
- Yo no tengo nada que ver con esas insignias, Gin. – dijo él, y parecía fastidiado. Ella nunca lo había visto asi, no con ella. – No me importa Potter.
- Pero crees que él puso su nombre en el Cáliz. – confirmó ella,
- ¿importa lo que yo crea?
- ¡Él no lo hizo, Ced!
- Francamente, no sé qué pretendes con esto. Sólo porque ese chico te guste no tiene por qué agradarme o no.
Pero antes no le desagradaba, pensó Ginny. Y sí que era importante, porque él era su mejor amigo, casi como su hermano, su opinión contaba incluso más que la de sus otros seis hermanos mayores.
- Importa, Cedric, porque si Harry no puso su nombre, significa que hay otras personas involucradas en este Torneo. ¡En este Torneo ha muerto gente! Tienes que tener cuidado.
Cedric suspiró.
- Nada va a pasar…
Ella le tomó del brazo, deteniéndole, y lo miró a los ojos.
- Me preocupa Harry, por supuesto. Pero también me preocupas tú. Ced, eres muy importante para mí, ¡eres el mejor amigo que tengo! Sé que tú tienes muchísimos otros amigos, sé que hay chicas más importantes que yo, no me importa. Tú eres mi mejor amigo. Por favor, sólo promete que tendrás cuidado.
Él miró a esos grandes ojos castaños. La niña pequeña con la que se había encontrado un año atrás, destrozada y aparentemente frágil, había crecido. Desde el principio, él había sentido una necesidad por protegerla, pero en ese momento ella le estaba pidiendo cuidarse a sí mismo, con una angustia apremiante.
¿Cómo es que creces tan rápido, pequeña?
Estuvo a punto de rebatirle lo que ella había dicho. No había chicas más importantes que ella, no hasta ese momento, al menos. Cho Chang le gustaba, muchísimo, pero Ginny era… ella se sentía como familia. ¿Cuándo se había vuelto tan importante?
- Tendré cuidado, Gin. Pero tú prométeme, no dejarás de dormir otra vez por culpa de estas preocupaciones tuyas.
Ella suspiró.
- De acuerdo.
Próximo Capítulo: Sentimientos Disfrazados.
