MEJOR SEPARADOS QUE JUNTOS

Frente al templo de Aries se encontraba Shura. Llamó con suavidad a la puerta.
Salió a recibirle Kiki.
-Hola Kiki, ¿está tu maestro?-preguntó mientras se frotaba las piernas
-¡Hola Shura! Sí, pero está echado en su cama y me pidió que no dejara entrar a nadie.- dijo el niño alegremente.
-Dile que soy yo, que tengo que hablar con él- pidió el español.
Kiki se adentró y salió al cabo de unos segundos.
-Dice mi maestro que, si no te importa, irá después a tu templo.
Shura se puso nervioso.
-Dile que sólo será un momento- insistió.
El niño, extrañado, regresó dentro. Esta vez tardó un poco más.
-Me dice mi maestro que te diga que no seas pesado y que te aguantes, que está cansado y que vale ya de marearme, que no soy el correo del zar.-Kiki dijo esto de memoria.
-Pues dile a tu maestro que no me iré hasta que salga- el español se ofuscaba cada vez más.
-Deja de incordiar a mi alumno, Shura- Mü se había levantado y se dirigía a la puerta –te he dicho que quiero descansar, que ya hablaremos. Ahora mismo necesito estar a solas. Kiki, vete a jugar al jardín trasero- indicó al niño, que asintió y se fue corriendo. Una vez se aseguró que estaba lejos de oír nada, prosiguió-Te he dicho miles de veces que no vengas a mi templo-
Shura bajó los ojos.
-Es que tuve un enfrentamiento con Shaka y vino Camus y me congeló y…
-Para, para, para…a ver…¿Qué has tenido un enfrentamiento con Shaka?- Mü miró a su novio sin podérselo creer.
-Sí, porque se puso chulo conmigo, yo no le he hecho nada y ya ves cómo me trata…-Shura había cogido carrerilla.
-¿Y lo de Camus?¿Por qué te congeló?¿Qué hiciste para que lo hiciera?- Mü empezaba a perder la paciencia.
-Pues porque…bueno, casi llego a las manos con Shaka y me paró-
Mü resopló.
-Primero te enfadas conmigo porque hablo con Afrodita…-
Shura se crispó
-¡Es un cerdo! ¡Te devora con la mirada!-
-Eso son imaginaciones tuyas Shura, entre Dita y yo no hay absolutamente nada, sabes de sobra que él siempre ha sido así, es su personalidad-
-¿Dita? Pfff es que encima eso, "Dita", le llamas como le llaman sus amantes- Shura se cruzó de brazos. Mü seguía sin poder creérselo.
-Ah, osea, porque le llame Dita, ya soy automáticamente su amante ¿no? Bien, bien, suma y sigue. Que encima provocas a mi mejor amigo e intentas pegarle…manda huevos
-¡Pero si fue él quien me provocó!- gimoteó el español.
-¡Basta ya Shura! ¡Deja de joderme! ¡No sé qué narices te ocurre, pero me estás crispando! ¡Estoy harto!
Un incómodo silencio sucedió a esas palabras.
-Así que quieres dejarme…-murmuró Shura.
Mü se pasó la mano por la cara desesperado
-¡No quiero dejarte! Pero sinceramente, creo que debemos darnos un tiempo. Los dos. Tú no estás bien, y yo tampoco. Y antes de seguir haciéndonos daño, es mejor pararlo.
Shura estaba al borde del llanto.
-Ya veo…osea, que cortas conmigo ¿no?¿Es eso lo que quieres decirme?
-¡Por todos los dioses del Olimpo, te he dicho que NO! ¡Lo único que te pido es un descanso!¡Sólo eso! ¡Un par de días, si quieres! Pero por favor, respétalos.
Shura se mordió el labio inferior. Unas lágrimas brotaban de sus ojos imparables.
Mü le abrazó con dulzura.
-No llores, por favor…-

-Está bien…- dijo Shura secándose las lágrimas –tienes razón, es mejor darnos un descanso, yo tampoco estoy bien y me vendrá bien relajarme-
Mü sonrió y por empatía, Shura también.
-Todo irá bien, te lo prometo- dijo Mü besando a Shura en los labios.
-Llámame- dijo el español mientras se despedía de su amor por unos días.
Mü asintió.