Capítulo 10: Confesiones. Algo es algo.
Miguel, el jefe de los 'ejércitos de Yahvéh', para luchar contra Lucifer. Se le representa con armadura.
Gabriel, mensajero celestial, por anunciar a la Virgen María el nacimiento de Cristo. Se le representa con un mensaje escrito y/o una flor blanca.
Rafael, protector de los viajeros, de la salud y del noviazgo, por su misión desempeñada durante el viaje de Tobías, narrado en el libro bíblico homónimo. Se le representa con un bastón de viajero y un pescado.(Salto espacio-temporal)
(Voz de Gabri)
Estaba acomodada con la cara enterrada en el pelaje de Lucifer, ambos tumbados como podíamos en el suelo mientras pensábamos cómo librarnos de allí sin armarla demasiado porque yo no deseaba hacer víctimas a no ser que nos volviesen a atacar cuando oímos abrir la puerta. Él movió las orejas levantando la cabeza mientras yo simplemente moví los ojos un poco para ver entrar a Seth y Carlisle.
Eso me hizo levantar la cabeza dudando y a la expectativa de que entrase alguien más a atacarme de nuevo.
"¿Te sorprende vernos aquí?" Me preguntó Carlisle.
"Me sorprende que no vengan los otros a seguir aprovechándose de su ventaja numérica para maltratar a un pobre animal y a una dama." Le contesté casi mordiendo las palabras.
"Gabri." Me llamó Seth. "¿Qué ocurre aquí?. ¿Por qué dicen todos que eres una asesina y que raptaste a Nessy?"
Parecía preocupado, aún así no le contesté, giré la cara y la volví a apoyar en el lomo de Lucifer.
"Gabri." Me volvió a llamar. "Oye, por favor, dime algo."
Tampoco le contesté.
"Gabrielle." Me dijo Carlisle.
"Dejarme en paz." Contesté suavemente pero con voz seca.
"Gabrielle, por favor." Me dijo Seth. "Dime que se equivocan. Aunque sea mentira te creeré."
No dije nada; me hubiese gustado mentir, pero no podía. Aquel chico era un crío aún, no parecía siquiera un licántropo, era… era demasiado inocente para ese mundo tan podrido de licántropos y vampiros.
¿Cómo podía contarle la verdad?
"Gabri, por favor…" Me dijo Seth acercándose a mí y parando cuando le mandé una mirada de aviso mientras Lucifer le gruñía advirtiéndole.
"Tustch, mo cariad (Huss, amigo mío)" Le dije a Lucifer. "Seth, no te acerques."
"Por qué." Me dijo preocupado.
"Por si no te has enterado aún, en cuyo caso serás ciego o tonto del culo porque ahora no llevo gafas que me tapen el único rasgo que me identifique que no puedo esconder con productos cosméticos y se me ven los ojos no humanos, soy una vampiresa." Le dije. "Aquí los chavalitos de la casa se han liado a darme golpes y además de muy cabreada, tengo sed. No quisiera atacarte."
Vale, no debería haberle dicho eso, no debería haber sido tan suave con él, debería haberle contestado tan secamente o no haber contestado como al resto; pero… Seth era Seth, no merecía que le tratase así.
"Lo siento." Me dijo apartándose. "Es cierto, tienes los ojos… son oscuros."
"Sí, eso y que Lucifer aunque esté cubierto de cadenas como yo atacará a cualquiera que se atreva a hacerme daño." Le dije.
"Sí, antes ha intentado atacar a mis hijos cuando le han intentado interrogar, y ella se ha enganchado al pie de Emmet y al gemelo de Edward hasta el punto que pensé que se los arrancaría." Le dijo Carlisle. "Has causado bastantes daños, Gabrielle."
"Ellos comenzaron el ataque." Le dije.
"Afirman que te llevaste a mi nieta." Me contestó. "¿Es eso cierto?"
"Carlisle, eso no es posible, esta mujer es una poli." Me defendió Seth.
"Ya lo sé, pero quisiera oírlo de sus labios." Le dijo él. "Es…"
"Sí, fui yo." Le dije.
"¿Qué…?" Dijo Seth.
"Soy cristiana, no se nos permite mentir." Le dije. "No me gusta mentir; rara vez me descubren así que rara vez tengo que mentir para encubrir lo que hago."
"Muy bien." Dijo Carlisle bloqueando la puerta y poniéndose firme ante mí pero fuera de mi alcance tras un silencio roto por unos rugidos por toda la casa. "Antes de que deje a mis hijos y a Jacob entrar aquí y matarte… ¿por qué? Pensé que eras una dama."
"No me conoces." Le dije sacudiendo la cabeza sin mirarle. "No podéis entenderlo… No tenía otra opción…"
"¡Siempre hay opción!" Me dijo Seth saliendo de su bloqueo.
"No para mí." Le dije.
Ya qué más daba, iba a morir. Daba igual que supiesen que no me había quedado opción, que no había sido mi voluntad.
"Explícate." Me dijo Carlisle. "Porque te juro que ni yo puedo entenderlo."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Carlisle)
Me costaba resistir las embestidas contra la puerta. Pronto entre todos conseguirían romperla, pero no podía culparles.
De la chica que una vez conocí quedaba ya solo el rostro, y ni eso; su rostro femenino y suave se había convertido en un reflejo de frialdad y dolor.
Al principio había tenido chulería y bravura, incluso ahora que le había dicho que iba a morir parecía conservar el valor; sin embargo, de pronto la cara había cambiado para reflejar lo que actualmente reflejaba. Había tanto dolor, tanto sufrimiento reflejado en él que por un momento no me pareció el rostro de una vampiresa, me pareció muy humano.
"Ellos me hicieron ocuparme de vigilar a un peligroso miembro." Acabó diciendo.
"¿Ellos?" Le dije.
No me contestó, pero por su mirada me quedó más que claro a quienes se refería.
"Podrías haberte negado." Le dije.
"No, no podía." Afirmé. "Me tienen atada de pies y manos."
"¿Con qué?" Le dije.
"mo chuisle (mi pulso, que en gaélico hace referencia más bien a 'mi querido')." Me dijo tras mirar a Seth. "Ellos le cogieron, no pude hacer nada… no podía negarme a hacerlo o nos matarían…"
Miré a Seth. Lógicamente él debía estar confuso, debía haber deducido por el discurso que era un hombre y que era importante para ella, lo que no creo que entendiese fue la relación exacta que había dado ella a aquel hombre desconocido.
"¿Cómo que lo tienen?" Le pregunté.
"Fue alrededor de 1900, estába medio muerto y ellos lo encontraron antes que yo." Afirmó. "Si me negase a acceder a sus deseos…"
"¿Estás segura que no le han matado ya?" Le pregunté.
Si aquel hombre era humano…
"No, si le matasen saben que no habría fuerza en la tierra capaz de retenerme." Me dijo sacudiendo con fuerza la cabeza.
"¿Por qué?" Le dije con la ligera sospecha de que había mucho más bajo la superficie y que aquello era apenas la punta del iceberg.
"Tengo mis motivos." Afirmó lacónicamente. "Hice un intercambio de sangre con alguien que no debería haberme dado sangre, en el momento que menos debería y…"
Y Seth salió corriendo con arcadas de la sala.
"Creo que el chico ese está verde para ser lo que es." Me dijo.
"Ahí donde le ves ha peleado con fuerza." Le dije. "No deberías subestimarlo por su edad."
"Nunca me atrevería." Afirmó con sinceridad. "Seth es un gran chaval y aunque todos le tratéis como a un crío vale tanto o más que los adultos de su manada."
¿Nunca se atrevería? Era la primera persona que sin haber visto a ninguno de los chicos quileutes convertidos antes decía eso de Seth.
Ella había secuestrado a mi nieta Nessy, pero en cambio, no lo había hecho por voluntad propia; campaba con un lobo lleno de cicatrices al que cuidaba como si fuese su hijo y al que abrazaba y daba besos como si fuese humano, y ahora… era la primera vez que alguien decía que Seth era un buen chico y que nunca se le ocurriría tratarle como un crío y que le equiparaba al resto, a Sam que era el pseudo alfa, a Jacob el alfa o a Jared o Paul o incluso Embry y Quil que eran más grandes y fuertes que él.
"Estoy seguro que a Seth le gustaría saberlo." Le dije ahogando la sonrisa.
"Mejor que no lo sepa." Me dijo. "No le conviene juntarse a mí. Es un buen chaval y no merece que le mezclen en mis movidas."
Me di cuenta de pronto que la actividad fuera había parado, hasta Seth había podido salir sin problemas y nadie había aprovechado para entrar.
"Gabrielle, si nos dices dónde está mi nieta te dejaremos irte, en cuanto la tengamos de vuelta con nosotros sin un rasguño." Le dije.
"No puedo decírtelo." Me dijo. "Nos matarán si os lo digo."
¿Quién podía ser tan importante como para negarse así y exponerse a que le matásemos?
"Me gustaría saber por qué tanto interés en ese hombre." Le dije.
"Eso son cosas mías." Me dijo.
"Si no me lo dices dejaré que mis hijos entren." Le dije.
"Prefiero morir yo que él." Afirmó. "Y sé que no piensas eso… ¡eres pacifista!" Dijo asombrada. "¡Claro, por eso te fuiste!. ¡Eres vegetariano y pacifista!"
"¿No lo sabías?" Le dije. "Pensé que todo el mundo lo sabía."
"¡No!" Dijo ella. "¡Todo el mundo decían que te fuiste porque tuviste problemas y huiste!"
"Sí, en parte es cierto." Dije. "Fue por problemas éticos con el 'alimento' que llevaban."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Edward)
Había algo raro en aquella mujer. Cuando la oímos aceptar que ella había sido quien había secuestrado a mi hija, a Reneesme la reacción de Bella y mía, e incluso la de Jacob fue salir corriendo hacia la puerta. Deseábamos matarla, lo deseábamos con toda nuestra alma; sobre todo cuando oímos cómo hablaba con Carlisle.
Carlisle debía estar cegado por algo, aquella mujer era de los malos. Había secuestrado a Reneesme porque sí.
Cuando llegamos a la puerta nos encontramos que estaba bloqueada por dentro, así que nos pusimos a envestirla con todas nuestras fuerzas para intentar abrirla.
"No me conoces. No podéis entenderlo… No tenía otra opción…" Oí decir a la mujer.
"¡Siempre hay opción!" Le gritó Seth con un tono no de enfado sino de desengaño y sorpresa casi extrema.
"No para mí." Afirmó ella.
"Explícate." Le dijo Carlisle. "Porque te juro que ni yo puedo entenderlo."
Podíamos oírles como si estuviésemos dentro gracias a nuestros sentidos muy desarrollados, pero eso no nos impidió seguir intentando entrar a matarla; sin embargo, la respuesta de ella tras un silencio sí que nos hizo fallar el golpe a Bella y a mí con sorpresa.
"Ellos me hicieron ocuparme de vigilar a un peligroso miembro." Acabó diciendo.
"¿Ellos?" Le repuso Carlisle. "Podrías haberte negado." Añadió tras un silencio.
"No, no podía." Contestó ella. "Me tienen atada de pies y manos."
"¿Con qué?" Preguntó Carlisle.
"mo chuisle. Ellos le cogieron, no pude hacer nada… no podía negarme a hacerlo o nos matarían…" Contestó ella.
Era raro, había usado algo que era evidentemente otro idioma o algún tipo de dialecto, uno desconocido para mí; sin embargo, Carlisle sí que pareció entenderle.
"¿Cómo que lo tienen?" Le preguntó.
"Fue alrededor de 1900, estába medio muerto y ellos lo encontraron antes que yo." Afirmó ella. "Si me negase a acceder a sus deseos…"
"¿Estás segura que no le han matado ya?" Dijo Carlisle.
Si aquel hombre del que hablaban era humano… lo más probable era que le hubiesen matado hacía tiempo para alimentarse de él, y además, hubiera muerto hacía ya tiempo, con lo cual debía ser otro vampiro.
"No, si le matasen saben que no habría fuerza en la tierra capaz de retenerme." Le contestó ella.
'Ellos', no decía ningún nombre, pero creo que todos teníamos ya claro a quién se refería con 'ellos'; sin lugar a dudas era a los Vulturis.
Los Vulturis debían haber encontrado a ese 'otro' vampiro que no tenía muy claro la relación que tenía con ella pero que seguro era muy importante para ella o no hubiese hecho lo que había hecho.
Creo que dijeron algo más, pero no me enteré porque justo entonces Seth salió disparado de allí y chocó con nosotros antes de subir donde le oímos vomitar.
Aunque teníamos la puerta desbloqueada, nadie entró.
Rosalie apuesto a que hubiese querido entrar, pero Emmet la sujetaba en una especie de abrazo del oso, y Bella, Jacob y yo estábamos demasiado pasmados para movernos.
"Creo que el chico ese está verde para ser lo que es." Dijo la mujer de pronto, refiriéndose a Seth.
"Ahí donde le ves ha peleado con fuerza." Le contó Carlisle. "No deberías subestimarlo por su edad."
"Nunca me atrevería." Afirmó ella con sinceridad. "Seth es un gran chaval y aunque todos le tratéis como a un crío vale tanto o más que los adultos de su manada."
¿Nunca se atrevería? No entendía nada. Era una vampiro, se supone que, sobre todo en Volterra y por Europa no tenían el menor aprecio a esa especie; y vale que estos no eran auténticos licántropos pero se les asemejaban mucho.
Ningún vampiro de Europa se atrevería nunca a fijarse en un licántropo, aunque fuesen como Jacob y compañía, como algo que no fuese una mascota.
"Estoy seguro que a Seth le gustaría saberlo." Le dijo Carlisle con una voz que denotaba una sonrisa.
"Mejor que no lo sepa." Le dijo ella. "No le conviene juntarse a mí. Es un buen chaval y no merece que le mezclen en mis movidas."
Hubo un ligero silencio, parecía que Carlisle estaba pensando algo, y así fue.
"Gabrielle, si nos dices dónde está mi nieta te dejaremos irte, en cuanto la tengamos de vuelta con nosotros sin un rasguño." Le ofreció.
No había consultado nada, no nos había tenido en cuenta para nada.
"Ni de coña voy a perdonarle la vida a esa mujer." Afirmó Jacob para que Bella le tapase la boca con presteza.
"No puedo decírtelo." Afirmó la mujer dentro. "Nos matarán si os lo digo."
¿Quién podía ser tan importante como para negarse así y exponerse a que le matásemos?
"Me gustaría saber por qué tanto interés en ese hombre." Le dijo Carlisle.
"Eso son cosas mías." Le contestó ella.
"Si no me lo dices dejaré que mis hijos entren." Le dijo él.
Ninguno de nosotros se preparó para entrar, nadie salvo Jacob.
"Prefiero morir yo que él." Afirmó ella. "Y sé que no piensas eso… ¡eres pacifista!" Dijo asombrada. "¡Claro, por eso te fuiste!. ¡Eres vegetariano y pacifista!"
¿Ahora se daba cuenta? Carlisle y Esme eran los únicos afectados que aún no le habían puesto un dedo encima y no parecían tener interés en matarla, el resto habíamos deseado despiezarla lenta y dolorosamente antes de matarla.
"¿No lo sabías?" Le dijo Carlisle. "Pensé que todo el mundo lo sabía."
"¡No!" Dijo ella. "¡Todo el mundo decían que te fuiste porque tuviste problemas y huiste!"
"Sí, en parte es cierto." Dijo Carlisle. "Fue por problemas éticos con el 'alimento' que llevaban."
Una charla sin sentido que se apartaba del motivo original para dejarles a Seth y a él que bajasen solos.
No sé cuánto tiempo estuvieron allí dentro charlando de banalidades.
"Me parece que alguien debería entrar y recordarles que eso no nos importa." Dijo Emmet.
"No." Le dije dándome cuenta de que parecía una estrategia de negociación, además, nos estaba dando una idea más o menos de cómo iban las cosas por las altas esferas, muy baga pero idea. "Dejadle hacer."
La verdad es que no había mucho de interés; los Vulturi tenían más antipatías de lo que pensábamos.
"Y entonces ellos se llevaron a tu compañero." Le dijo Carlisle.
"Sí." Dijo ella.
"Y te han hecho chantaje con eso." Le dijo.
"He intentado rescatarle varias veces, pero nunca he podido." Afirmó ella para guardar silencio un momento. "¿Alguna vez has tenido a alguien que te importe de verdad y te lo han quitado?"
"Sí, te has llevado a mi nieta." Le dijo Carlisle. "Y no sabemos si sigue viva o muerta."
"Yo nunca, jamás…" Dijo ella casi siseando. "Jamás le pondría la mano encima a una niña, aunque sea una máquina asesina como ella."
"Reneesme no es una máquina asesina." Le dijo Carlisle. "Es una niña, medio humana medio vampiro."
"Pero… no, no es cierto." Dijo ella como dudando. "Es… me dijeron que era una 'niña inmortal'…"
Otra persona confundiendo la realidad.
"¿Quién te dijo eso?" Le preguntó Carlisle.
No contestó, pero la verdad golpeó mi mente como un mazazo. La imagen de Aro y Cayo diciéndole que viniese a Washington para vigilar a Nessy y a nosotros de rebote, la orden de cuidar a la gente ajena a nuestro mundo…
"Yo no me ocupo de críos." Les había dicho ella tirándoles de vuelta los pergaminos con los datos y la foto de Reneesme y nuestra, todas sacadas sin que nos diésemos cuenta.
"No es un crío, es una 'niña inmortal'." Le dijo Cayo. "Hay que tenerla bajo control."
"No es lo que he oído." Afirmó ella frunciendo el ceño. "Había oído que erais conscientes y les disteis permiso."
"Te han engañado." Le dijo Aro. "Aunque no es de extrañar, deberías volver aquí con nosotros."
"Gracias, pero vivo de maravilla sola." Les había dicho mientras le ponían de nuevo en las manos los papeles. "Y en cuanto a la cría…"
"Hemos oído que ha habido ataques a animales grandes, lo próximo podría ser un humano…" Le había dicho Aro.
Eso parecía haberle hecho pensar.
"O también… también podríamos enviar a ese chico… ¿cómo se llamaba? Ray… Rafi…"
"Vale, iré yo." Les dijo ella quitándoles los papeles de malas maneras y con una cara de preocupación oculta tras su ira. "Pero va a ser la última vez."
"Tú traénos a la cría y ya veremos." Le dijo Cayo.
"Verás…" Le había dicho Aro. "Si nos traes a la cría, y nos traes otro regalito más que estoy deseando tener del mismo pack de 6… creo que no os necesitaremos más, ni a tu mascota ni a ti."
"Gabri." Le llamó Carlisle. "Si no hablas no podré ayudarte."
"Me aseguraron que era una 'niña inmortal', te lo aseguro." Le dijo ella nerviosa. "Si hubiese sabido que era mentira…"
Un momento. ¿Ya estaba?. ¿Carlisle le decía una vez que Reneesme no era una 'niña inmortal' y ella se lo creía y pensaba que le habían engañado?
"Mierda… he hablado más de la cuenta…" Dijo Carlisle.
"Tranquila, yo no voy a ir a contarles nada a ellos." Le dijo Carlisle.
"Tú no, pero me temo que tenemos a todos con la antena puesta." Le dijo. "Es… Tú hijo el mentalista."
De pronto sentí algo raro, era como si me estuviesen mirando desde atrás, me quedé sordo y de pronto la vista se me nubló.
"¿Qué me está pasando?" Murmuré. "Hablad más alto, no os oigo."
Era imposible. Me había quedado sordo y casi ciego; y tan pronto como comenzó, pareció ir acabándose.
"Edward ¿estás bien?" Me preguntó Bella asustada.
"Odio que curioséen en mi cabeza." Oí decir a la mujer.
"¿Qué ha pasado?" Pregunté.
"Creo que la mujer hizo algo." Me dijo Bella preocupada. "Y cuando nos dimos cuenta Carlisle le pidió que dejase de hacer lo que fuera que estaba haciendo."
Entonces se abrió la puerta y apareció Carlisle en ella.
"¿Estás bien, Edward?" Me preguntó.
"Sí, ha sido momentáneo." Le dije. "¿Qué…?"
"Esto va para largo." Afirmó. "Deberíais llamar a Jasper y Alice para decirles que ya tenemos a la secuestradora."
"¡¿Alice está en Italia?!" Dijo la chica dentro como asustada.
Eché un vistazo dentro, sí, tenía la cabeza levantada del lobo y nos miraba asustada.
"¿Qué más te da?" Le dijo Emmet. "Así no podrás hacerle daño."
"¡No!" Dijo ella. "¡No, no, no y no!. ¡Maldición!. ¡¿Por qué no me daría cuenta antes?!"
"¿Ahora habla sola?" Dijo Emmet.
Entonces giró la cabeza con fuerza.
"¡Tenéis que hacerla volver!" Dijo. "¡Antes de que se enteren ellos!"
"Alice y Jasper están buscando pistas sobre mi nieta y el secuestrador, o sea tú." Le dijo Carlisle. "Pero habría que llamarles y no sé si querrán venir con las manos va…"
"No hay tiempo." Dijo ella. "Necesito que llames al resto, que hagan las llamadas que hagan falta y localizadla; tenéis que traerla de vuelta para ayer; si ellos la encuentran…"
"¿Te importa dejar de llamarles así?" Le dijo Rosalie. "Dios, me das dolor de cabeza, asesina."
"Cierra la boca, barbi." Le dijo ella molesta. "No hablo contigo."
"¡Eh, a Rosalie solo le llamo así yo!" Le dijo Jacob.
"¡Oh, cerrar la boca todos!" Dijo ella incorporándose. "¡Bastante me cuesta concentrarme en entenderle como para que sigáis molestándome!"
"¿Con quién hablas?" Le preguntó Carlisle.
"Con Lucifer." Dijo ella antes de ponerse a hablar en otro idioma.
Por un segundo hasta juraría que el lobo le entendía y era raro porque había veces que ella hacía pausas.
"Am bheil thu ga mo thuigsinn? (¿Me has entendido?)" Le dijo al lobo.
Entonces el lobo asintió con la cabeza y ella le dio un beso en el pelaje antes de enganchar una cadena y oír un sonido metálico.
"Eh, eh." Le dijo Emmet. "¿Estás soltándo a ese…?"
Flush!
Con un par de sacudidas el lobo se había librado de todas la ataduras que estaban rotas y cayeron a los lados con las sacudidas como de un perro mojado secándose.
Nos miró con cara de mala leche y gruñó.
"Siuthad! (¡Vamos!)" Le dijo la chica.
Entonces el lobo se puso a protegerla y le gruñó algo.
"¿Qué se están diciendo?" Dijo Rosalie preparándose para atacarles.
"No sé, no les entiendo." Les conté.
"Habla el idioma de los bárbaros del norte." Me dijo Carlisle.
"¡No somos bárbaros, maldito Sassnach!" Le gritó ella.
"Y no les gusta que les llamen así." Afirmó Carlisle. "Gabrielle, no pretendía ofenderte; pero… evidentemente, no vamos a dejar salir al lobo."
"Oh, ya lo creo que sí." Dijo ella esbozando una especie de sonrisa.
Dio un salto y se puso en pie, cubierta de ataduras y todo.
"Tú sola, atada y bien atada, contra dos, cuatro… seis vampiros plenos." Dije.
"No te olvides de mí." Me dijo Jacob. "Yo también quiero acabar con ella."
"Contra seis vampiros plenos y un licántropo." Me corregí. "Y además, conmigo que puedo…"
"Ver los ataques que vas a lanzar." Me dijo sonriendo. "Intenta ver esto." Afirmó mandándome la imagen de un enanito bailando música irlandesa.
No es que crease ilusiones es que estaba pensando exactamente en eso mientras el lobo se ponía a correr hacia nosotros y ella se lanzaba correr con él.
Emmet se lanzó a por él y entonces ella se tiró contra su pecho.
"Nadie toca a Lucifer si yo puedo impedirlo." Dijo.
"Pues qué lástima." Dijo Rosalie cogiéndolo. "Es el chucho más feo que he visto nun… ¡ugggh!" Se quejó cuando se encontró con la cabeza de la mujer clavada en el abdomen en un golpe de cabeza contra su tripa que le hizo soltarlo para que mordiese las cuerdas, tirase y saliese corriendo mientras ella se movía hasta que vimos caerse las cuerdas.
"Bueno… poquito a poco voy consiguiéndolo." Dijo sonriendo. "¿Qué Edward?" Me dijo a mí. "¿te gustan los leprechauns o te cambio de imagen? Puedo pensar en muchas cosas mientras peleo ¿sabes?" Afirmó pensando en conejitos de peluche, chocolates y demás cosas empalagosas.
"Prefería los duendecillos." Afirmé tirándome a por ella. "Eran más divertidos."
"Vaya, Jake…" Le dijo cuando se tiró a por él antes que pillase al lobo que corría escaleras arriba. "No sabía que eras el perrillo de los Cullen…" Afirmó arrancándole un grañido de dolor.
"No me parece ético atacar todos a la vez pero…" Dije.
"¡Oh, Edward, deja de lado lo ético o no ético!" Me dijo Rosalie. "¡Se va a escapar!"
"Muy lista, rubia." Le dijo la mujer. "Y sí, os recomiendo que ataquéis más a la vez. Eso o me dará vergüenza admitir que soy de la misma especie que vosotros."
"Como quieras." Le dije disponiéndome a atacar.
Sin embargo, fue tarde, incluso dentro y con todo ese follón pudimos oír al lobo aullar en la noche, fuera, como llamando a alguien más.
"Hum… vaya, pensé que aún no se habría repuesto del todo del golpe…" Dijo la mujer antes de que Bella la alcanzase.
