NOTA:

Los personajes ni la serie me pertenecen, son de la Fox.

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CAPÍTULO 10

Booth estaba ya de vuelta en el Jeffersonian, tras haber ido a la empresa de alquiler de coches y hacer algunas preguntas al dueño.

- Ni rastro del coche, pero he podido hablar con el dueño del local, que lo ha reconocido como uno de los suyos, y me ha dado un registro en el que anotan a todas las personas que alquilan alguno de los coches, así como el modelo del coche y el periodo de alquiler – les contaba a Cam, Hodgins, Ángela y Zack.

- ¿Y ya sabes quién es el que alquiló ese coche? – pregunto Ángela impaciente.

- Sí, un tal Ahmed Abdulah Z., y en el registro pone que la fecha de comienzo del alquiler fue hace dos días a las cinco de la tarde, pero no consta fecha de fin de alquiler, por lo que todavía no ha entregado el coche.

Se disponía a llamar a la oficina del FBI para que buscasen información sobre ese hombre, cuando su teléfono sonó.

- ¡Es Huesos! – dijo tras mirar la pantalla de su teléfono antes de coger la llamada, lo que hizo a todos ponerse estupefactos.

Booth descolgó y puso el teléfono en modo manos libres, para que todos pudieran escuchar.

- ¿Huesos? ¿Estás bien? ¿Dónde te has metido? – preguntaba desesperado - ¿Huesos?

- Hola agente Booth – oyó una voz masculina al otro lado de la línea

- ¿Oiga? ¿Quién diablos es usted y dónde está Brennan? – preguntó enloquecido.

- Soy el que va a destrozar su vida, como usted hizo con la mía hace años.

Todos miraron a Booth extrañados e interrogantes, pero ni él mismo comprendía a qué se refería ese hombre.

- ¿Dónde está Brennan? – fue lo único que acertó a preguntar

- Oh, veo que ya ha descubierto que no murió quemada en su casa – dijo irónicamente

- ¿Qué le ha hecho?

- ¡Oh tranquilo! Ella está bien, pero sólo de momento… - dijo y le pasó el teléfono a Temperance, mientras la seguía apuntando con el revólver

- Escúchame bien maldito, como le hagas algo a Brennan juro que te mataré – dijo Booth enojado

- Booth… - ahora hablaba Brennan con un hilo de voz

- ¡Huesos! ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo ese tío?

- Booth, por favor…

- ¡Vamos! ¡Dígaselo! – le ordenaba Ahmed.

- ¡Huesos!¡Huesos! – Booth la llamaba desesperado – te sacaré de ahí Huesos, te lo prometo

- Booth… ¡corre, tienes que esconder a Parker en un lugar seguro! – dijo apresuradamente. Le daba igual lo que a ella le pasase, pero tenía que avisarle, no podía permitir que aquel hombre continuara su plan de venganza.

- ¡Desgraciada! – gritó Ahmed furioso - ¡Te arrepentirás de haberle dicho eso!

Seguidamente se oyó un ruido, un gemido de dolor de Brennan, y nada más, todo quedó en silencio.

- ¿Huesos? ¡Huesos! – Booth la llamaba asustado, pero no recibió respuesta, el teléfono comunicaba, ya habían cortado la llamada - ¡Maldito! – gritó enloquecido.

Todos estaban atónitos y desolados tras aquella llamada, y tardaron unos segundos en poder reaccionar.

- Booth, será mejor que vayas a buscar a tu hijo, como te dijo Brennan – dijo por fin Ángela.

- Sí, tienes razón, voy a llamar a Rebeca para avisarles de que voy a buscarlos y que no abran la puerta a nadie – dijo y cogió el teléfono para hacer la llamada mientras se dirigía hacia su coche.

Media hora después estaba de vuelta en el Jeffersonian.

- ¿Parker está bien? – le preguntó Cam.

- Sí, los he llevado a él y a Rebeca a la oficina del FBI, tengo a dos agentes a su cargo y a una patrulla vigilando su casa por si ven acercarse a alguien en actitud sospechosa. Ahora vamos a centrarnos en encontrar a Huesos – continuó diciendo -. Ya he ordenado que investigaran a ese tal Ahmed que alquiló el coche, y sabemos que es un hombre iraquí que llegó aquí a EEUU hace un mes, sin acompañante. Mis hombres me llamarán en cuanto sepan algo más.

En ese momento recibió una llamada.