DISCLAIMER: Los personajes son de Stephanie Meyer.
Aquí un nuevo capítulo para ustedes y para mí.
Capítulo 9
"Lo evidente"
Edward se acomodó de lado y puso un mechón rebelde tras su oreja. Le sonrió con ternura mientras la observaba. Bella se cubrió con las sábanas y le regresó la mirada, avergonzada. Él rió suavemente. La vergüenza era absurda después de lo que habían hecho.
—Eres hermosa… —murmuró ocultando su rostro en su cuello embriagado de su aroma florar, pero en un momento de lucidez una duda se sembró en su mente— Bella… no hemos usado protección.
…
—Tranquilo, tomo pastillas —se rió suavemente— Mi ciclo es muy irregular…
…
—… aunque un hijo contigo sería hermoso…
…
—Le pondría el nombre de nuestros padres… una mezcla.
—¿Es eso posible? —inquirió divertido. Bella se encogió de hombros y lo abrazó— Bueno, supongo que para ti nada es imposible…
.
Abrió los ojos desorientado esa mañana. Escuchó murmullos fuera de su habitación y sintió curiosidad por las voces que oía. Se le hacían ligeramente familiares.
—Sí, mamá. Te lo prometo…
—Nos vemos en un par de días, cariño, que no se te olvide lo que hablamos, ¿sí? —escuchó un beso y un par de murmullos más.
Supuso que se habían alejado del pasillo y de su puerta en particular cuando no oyó nada más, así que acomodándose más, pensó que era una muy buena idea seguir durmiendo, ya que estaba de vacaciones o algo parecido, iba aprovecharlo. Cerró los ojos, pero unos pasitos lo distrajeron y su curiosidad superó su sueño. Asomó la cabeza y al mirar a un lado se encontró con los ojos cafés de la pequeña que ayer había interrumpido su pequeña de reunión de presentación con su entrenadora. Era la hija de Emmett y Rose.
—Hola —saludó con su vocecilla y le sonrió, haciéndole perder todo el sueño.
—Hola —le respondió suavemente.
La niña se acercó a él y lo miró atentamente.
—Tú eres el hermano de tía Alice —afirmó sonriente— ¿Cómo te llamas?
—Edward, ¿y tú? —Edward sonrió. Él era pediatra y por el tamaño de la niña podía deducir que tenía unos seis u siete años aproximadamente, pero era muy despierta. Como si tuviese más edad.
—Renesmee —respondió ella tranquilamente— Oye, ¿sabes hacer panqueques? Mi mamá siempre me hace, pero ahora no hay nadie…
Puso un gesto de sufrimiento que le causó mucha ternura y una sensación que nunca había sentido antes, como de querer proteger a esa niña a toda costa y hacer todo lo que ella le pidiese. Era encantadora. Emmett y Rose eran muy afortunados por tenerla como hija.
—Me visto y me llevas a la cocina —dijo Edward sonriente— Tienes suerte de que sea lo único que sé hacer bien en la cocina…
La niña aplaudió y rió melodiosamente, dejando más encantado al de cabello cobrizo. Se vistió rápidamente y le tocó la puerta a la niña que salió vestida también. Lista para desayunar con el nuevo invitado de la mansión.
Cuando Alice llegó a la mansión esa mañana se encontró con una escena más que encantadora. Y también dolorosa. Edward y Nessie estaban llenos de harina desayunando panqueques y parecían exactamente lo que eran, pero que cruelmente se les estaba ocultando. Padre e hija.
Jasper entró tras ella y vio lo mismo. En silencio se alejaron, sin formular la opinión que se estaba forjando en su cabeza.
.
—¿Estás bien, preciosa? —murmuró el hombre a su lado, cubierto de la cadera hacia abajo por una sábana.
—Descuida, sólo estaba pensando que ya me tengo que ir de aquí…
—Vamos, mi esposa no se enterará —murmuró él, tirando de ella hacia la cama y atrapándola en un salvaje beso que hizo sentir más asco que nunca a Bella. Sobre todo después de ese mensaje… Alice quería volverla loca.
«Te estás perdiendo cosas muy interesantes… Solo para que no te sorprendas cuando llegues, Edward y su hija se están llevando maravillosamente bien. Son amigos. »
Ahora sentía que los estaba traicionando, a ambos, cuando sabía perfectamente que eso solo era un trabajo. Muy asqueroso debía aceptar, pero eran cosas que tenía que hacer para poder conseguir lo que quería… No era traición. Era trabajo.
Vamos, a quién estaba engañando. Siempre se había sentido asquerosa cuando tenía que hacer algo así, en el fondo siempre le había sido fiel al recuerdo de lo que habían tenido ella y Edward, porque nunca se había vuelto a sentir así. Aunque esa había sido principalmente su decisión, pero no quería involucrar nada más con las cosas que hacía. Quería ser todo para Nessie, ella era lo único que quería que estuviese bien en su vida. Pero, ¿cómo iba a estar bien si también sentía que la estaba traicionando a ella?.
.
—Toma —dijo Bella pasándole el informe a Aro— Espero que esto les sirva para pudrir en la cárcel al padre de Angela. ¿Hay algo más que tenga que hacer aquí?.
—Estás muy seria —afirmó Aro, recibiendo el informe. Bella miró por la ventana la ciudad alemana.
—Sabes que no me gusta hacer este tipo de trabajo —murmuró Bella— Deberías contratar una puta.
—Está bien —Aro suspiró— Tómate el tiempo que quieras para descansar —Bella lo miró sorprendida— Quiero que estés bien y no lo estás. ¿Es por Edward, cierto?.
—Ningún hombre se ha entrometido jamás en mi trabajo, Aro, no tiene por qué ser diferente…
—Edward no es 'ningún hombre', Bella, y ambos lo sabemos —la miró fijamente, pero ella desvió la mirada, incómoda.
—Estás viendo cosas donde ya no las hay —respondió, mirando por la ventana nuevamente.
—O tú las estás escondiendo.
.
Lo único que quería hacer después del tedioso viaje de regreso desde Alemania era darse una ducha, darle un gran abrazo a su hija y dormirse. Pero el destino no le tenía preparado eso cuando llegó a casa. Se bajó del yet privado de Aro con su maleta y escuchó risas desde el patio donde estaba la piscina. Era enorme y estaba temperada, así que en cualquier época del año era utilizable, estaba techado así que la nieve no molestaba para nada. Aún en pleno invierno. En febrero.
Las risas eran de Edward y Nessie. Quiso llorar. Edward le estaba enseñando a zambullirse perfectamente a su hija y se veían muy entretenidos. Ella le había prometido hacerlo algún día, pero jamás habían encontrado la ocasión para hacerlo o ella no tenía tiempo o se les olvidaba por otra causa. Ahora lo estaba haciendo con él.
—¡Mamá! —gritó Nessie y ella se alarmó. Se hizo la loca y miró hacia atrás como mirando por si venía alguien. Rose. ¿Por qué no aparecía Rose en ese momento?.
—¡Hola, Bella! —saludó alegremente Edward. Bella sonrió nerviosa, ¿por qué no parecía extrañado o sorprendido?.
La niña se acercó corriendo y la abrazó. Bueno, al menos había cumplido uno de sus deseos. Dejó caer la maleta y apretó más el abrazo, se arrodilló y escondió la cara en su hombro.
—Lo siento, mamá, no puedo ocultarlo con Edward, pero le he dicho que mi verdadera mamá es Rose, pero a ti también te quiero mucho y también te digo mamá… a veces también le digo mamá Rose a tía Rose —explicó rápidamente— Así puedo decirte mamá. No puedo decirte tía.
Muy inteligente. Demasiado inteligente a decir verdad, pensó Bella. Con lo agotada que estaba no habría podido zafarse de esa y habría terminado por decirle la verdad a Edward, al menos la parte en que ella era la madre. Habría inventado algo para el padre. No, no podía hacer eso. Era demasiado obvio que si ella era la madre quien era el padre. Y no podía saberlo. No se sentía capaz de revelarlo.
—Tu sobrina es muy encantadora —la elogió Edward cuando Nessie salió corriendo a la casa para preparar un baño de burbujas para ella, porque según ella se veía muy cansada— y te quiere mucho.
Bella se mordió los labios. Sentía un profundo pinchazo en el pecho. Eso se llama remordimiento, idiota, la atormentó una vocecilla en su cabeza.
—Sí, lo sé. Yo también la quiero mucho —murmuró, mirando por donde se había ido la pequeña hace unos minutos. Cómo no iba a quererla si era la luz de su vida.
—Y… ¿cómo te fue en tu misión? —preguntó Edward. Bella lo miró. Ya se había puesto la polera y se le pegaba al cuerpo. Se distrajo un segundo mirando la buena formación que tenía.
—Uhm, bien. Perfecto —musitó distraída, pero reaccionó rápidamente— Eh, mañana comenzaremos temprano con tu entrenamiento, Cullen.
Bella tomó su maleta y comenzó a caminar al interior de la mansión. Edward la alcanzó rápidamente y le quitó la maleta sin decir nada. Era más que obvio que estaba agotada, y si sus habitaciones quedaban cerca, ¿qué le costaba ayudarla un poco?. También, era evidente que ella no quería hablar más con él o quería guardar distancias. Él tampoco estaba mayormente interesado. ¿O sí?.
Una vez Bella se metió a su habitación a descansar, el timbre de su teléfono lo distrajo. Leyó la pantalla y se quiso golpear a sí mismo. ¿Cómo se le había olvidado su prometida?.
—Tanya —contestó. Y se dirigió a su pieza, mientras hablaba calmadamente con su novia.
Mientras que desde el otro lado de la puerta, Bella se despegó de la pared.
—Claro —murmuró— Está comprometido, ¿cómo se me había olvidado?. Y yo que había pensado que tal vez… agh, olvídalo, Bella. Olvídalo.
.
Golpeó con fuerza el saco, imaginándose un rostro pálido en él. Le pegó patadas y más combos. Quería destruir ese rostro de niño bonito que tenía. Por ella que se muriera. Lo odiaba. Lo odiaba. ¿Por qué se tenía que meter donde no lo llamaban? Si no fuera por esa explosión jamás se tendría que haber enterado de la existencia de Nessie, ni estaría revoloteando cerca de ella y su vida y su mente.
Alguien entró y tiró una daga.
—¡¿Estás loca?! —exclamó después de tomar la daga, antes que le cortara la cara.
—Llegas tarde.
—¿Y por eso me atacas?
—Exagerado…
—¿Exagerado? —inquirió, pero al ver que Bella lo ignoraba totalmente se enfureció más. ¿Y ahora qué le pasaba a esa loca?
—Sabes usar una espada… ¿cómo se te dan las armas de fuego? —preguntó mientras se metía dentro del mueble.
—¿Armas de fuego? ¿Por qué debería saber algo?
—Porque desde ahora se convertirán en tus mejores amigas —dijo Bella saliendo con dos rifles, le pasó uno y lo tomó en sus manos— No sabes nada. Bueno, iremos a practicar con esto.
.
Por primera vez en mucho tiempo iban a cenar todos juntos en la mesa. Con todos se refería, por supuesto, a todos los agentes que trabajaban en Chicago más Edward y Nessie, que eran los protegidos de la sociedad. Bella se encarga del entrenamiento de su hija y también de que a nadie se le ocurriera permitirle ser parte de la sociedad. Aunque ella sabía que cuando tuviese edad, intentaría por todos los medios incorporarse. Allí sí que habría una batalla campal. Una verdadera batalla. Por ahora, eso no era una preocupación, si no que la inminente y constante presencia de Edward de ahora en adelante en sus vidas. Ella no podía impedirle ser parte de la corporación y ella menos que nadie podía negar cuánta falta podría hacer un doctor en determinados momentos.
Jacob y Sam estaban a las cabeceras, eran los miembros más antiguos de la corporación y los mejores junto a Bella. Aunque todos tenían su especialidad allí. Al lado derecho de Jacob estaba Leah, seguida de Embry y luego, Quil. Por su lado izquierdo estaban Bella y Nessie, luego venían Rose y Emmett y al frente de ellos, Edward, Alice y Jasper que a su vez estaba en el lado derecho de Sam, a su izquierda estaba Emily, por supuesto.
Era un alivio poder comer lejos de la mirada de Edward, después de haber estado entrenando gran parte del día en su puntería y su condición física ya había tenido suficiente de su presencia para siempre.
—Ellos son Sam y Emily Uley, están casados desde siempre —presentó Alice, desde el otro lado de la mesa, mientras las sirvientas les servían la cena. Bella conversaba con Jacob y Leah tranquilamente, desde que había matado a Peter que su relación había mejorado notablemente, más ahora que Leah tenía la idea de por qué Bella no podría estar enamorada de Jacob. En la agencia era evidente para todos que Bella y Edward alguna vez habían tenido algo, se llegaba a sentir esa tensión.
—¿Siempre?
—Alice siempre exagera —replicó suavemente la morena, divertida— Es sólo que ella nos conoció casados. Llevamos casi lo mismo que Emmett y Rose.
—A todo esto… ¿Rose y Emmett…?
—Es una historia que te contaré después —dijo Alice—, pero tendrá vacíos —advirtió mirando hacia el otro lado donde Bella le golpeaba en el hombro a un risueño Jacob, por lo que sea que le hubiese dicho.
Le habían repetido millones de veces que la única que podía develar esos diez años de misterios era ella misma. Aunque tenía la sensación de nadie sabía exactamente qué era lo que hacía Bella en las misiones ni cuánto arriesgaba su vida. Parecía estar tan inmersa en ello que todos tenían miedo que de repente llegase a desaparecer, pero había algo que los mantenía seguros en cuanto a que quisiera seguir viviendo, algo que todos sabían, pero que él no debía saber, hasta que la misma quisiese decírselo.
—¿Quién es él? El otro día los vi a ambos, pero no me los presentó.
—Ice es así —dijo Sam— Él es Jacob, él fue el entrenador de Bella hace mucho tiempo atrás…
—¿Cuánto tiempo?
—Quién sabe. Jacob, Leah, Bella y Emmett son los que más tiempo llevan en esto. No sé qué historia habrá detrás de todo esto, siempre llevan mucho misterio. Son cargas del pasado que solo ellos saben y Aro, por supuesto, él siempre sabe todo —dijo Sam y siguió comiendo tranquilamente. Edward removió su comida y volvió a mirar a los recién mencionados. Parecían muy felices.
Alice y Jasper intercambiaron miradas. Ellos sabían que Edward querría saber qué era el misterio que los envolvía y exactamente desde cuándo, lo que iba a sorprenderlo que eso era desde mucho antes de que la conocieran hace diez años. Era algo probablemente de todas sus vidas.
.
—Míralos, es tan evidente, no sé cómo Bella no siente deseos de decírselo —le comentó Alice a Jasper, mientras miraban desde el ventanal el nuevo entrenamiento de Edward, que consistía en la especialidad de Nessie. Tiro al blanco con arcos y flechas.
Al principio había parecido sorprendido de que una niña tan pequeña se involucrara en un entrenamiento de ese tipo, pero más lo sorprendió su habilidad con el arco. Había descubierto que todos tenían una especialidad. Bella había dejado su torpeza de antaño para convertirse en una perfecta luchadora. Y ahora descubría que Nessie también tenía la propia. Él podría ser experto en espadas a lo más.
Nessie volvió a tensar el arco y lanzó la flecha, divertida.
—Vamos, Cullen, puedes hacerlo mejor —se mofó Bella— Una niña te está ganando.
—¿Cuántos años tienes, Nessie? ¿Seis? ¿Siete? ¡Cómo haces esto! —gruñó exasperado. Y definitivamente, sabía que el arco no era lo suyo.
—Tengo nueve —replicó contrariada Nessie y miró a Bella— Ya sé que soy pequeña, pero es que nací antes y no crezco mucho…
—Es prematura —explicó Bella rápidamente, mirando hacia los arcos. Tensó el suyo y lanzó la flecha—, nació a los siete meses, pero eso no le impide hacer cosas.
—¿Y su salud siempre ha sido buena? —Bella alzó la barbilla desafiante. ¿Por quién la tomaba? Ella jamás permitiría que su hija tuviese una mala calidad de salud.
—Excelente. Por eso hace deportes y come saludable —musitó Bella— Bueno, toma el arco, te ayudaré —se posó tras Edward y miró su posición— Debes bajar un poco más este brazo —bajó el brazo flexionado a la altura de su hombro— Recto, así es. Ahora tensa bien la cuerda y mira el blanco, así mismo. Ahora, suéltalo.
La flecha salió disparada hasta el blanco y dio en él. Que era lo importante.
—Bien, ahora hazlo tú solo. Yo no diré nada.
Solo consiguió darle al blanco con la ayuda de Bella ese día. Pero en los días posteriores y también con ayuda de una entusiasmada Renesmee, pudo hacerlo solo. Después pasaron a hacer solo entrenamiento físico.
.
Alice paseaba por los jardines con su hermano después de su segunda semana de entrenamiento. Sabía que en poco tiempo Bella diría que estaba listo para defenderse y sobrevivir solo, así que tendría que irse. Lo que más le sorprendía era que, aunque todos estaban pendientes del momento en que Edward se enterara, él no tenía la más mínima idea de que Nessie era su hija. Cualquiera sospecharía, porque la niña pasaba más tiempo con Bella que con su 'verdadera' madre, pero como él era feliz compartiendo con ella, no sospechaba nada.
—Al final nunca me contaste lo de Emmett y Rose —Edward interrumpió sus pensamientos, se detuvo para sentarse en una banca, ella lo imitó.
—Bueno, no me corresponde realmente, pero no es mucho en realidad —comenzó Alice— Rose siempre supo que Emmett tenía algo raro, sin quererlo se enamoró de él y cuando descubrió que ellos pensaban irse en algún momento le insistió hasta que lo consiguió. Por eso se casaron antes de la graduación…
—Fue muy sorprendente… o sea que Rose lo supo todo el tiempo. ¿Por qué no…
—Un favor.
—No entiendo nada.
—Nunca lo entenderás si no sabes la historia completa de todos…
—¿Y Nessie? —Alice se mordió los labios. Ahora tendría que empezar a mentir y ella no quería meterse en los enredos que tenía Bella en su vida.
—Bueno, fue algo inesperada. Eso es todo —bien, era mentira a medias. Fue inesperado que Bella le pidiese ese favor a Rose. Por lo menos Edward no se había enterado que Emmett de verdad no quería tener un hijo.
—Ella es muy avispada y adorable —comentó Edward mirando al vacío. Su hermana tenía tantas ganas de decirle la verdad, pero eso no le correspondía. Ni siquiera sabía qué cosas podría ocasionar el que Edward se enterara de que Nessie era su hija.
.
Bella vio en el rostro de Alice la culpa que sentía por no poder confesarle nada a su hermano y se sintió mal por hacerla llevar esa carga. Así que a la mañana siguiente tomó una decisión.
Llegó como siempre temprano a la sala de entrenamiento, pero la sorprendió ver que Edward ya la estaba esperando. Él también parecía sorprendido de que ella estuviese vestida como si fuese salir a trabajar. Llevaba una carpeta y unas llaves.
—Tu departamento está listo —informó pasándole los papeles— Denali llega dentro de dos días y puedes comenzar nuevamente con tu vida. Sam y Jasper seguirán investigando sobre tu ataque, pero por mi parte ya todo está listo. Puedes volver a tu vida normal.
—¿Qué? ¿Y no puedo quedarme aquí?
—Todos tenemos una vida fuera de aquí, Edward, y hay que seguir con ella. Incluso si quieres ser parte de la organización tienes que saber llevar esa doble vida que llevamos todos —Bella le entregó las llaves— Tu cerradura es nueva y nos aseguraremos de que tu novia tenga una copia pronto, hemos instalado cierta seguridad y cámaras. Sigues siendo un protegido en cierta forma. Por cierto, si quieres intimidad no la hagas en tu casa —le advirtió con ligera diversión, le gustaba la idea de impedir que Edward y Tanya tuviesen que evitar contacto en su casa, ya quería ver como Edward trataba de quitarse a Tanya de encima solo para que nadie los viera— Bueno —miró su reloj— Yo ya me tengo que ir, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, tú decides cuando terminas tus vacaciones, pero te recomiendo volver pronto porque todos volverán a sus casas… Alice puede acompañarte el tiempo que desees.
Así que eso era todo. Ahí acababa esa sensación de estar en una dimensión paralela. Tal vez había sido producto de su imaginación el haber estado con Bella y con esa pequeña niña.
—Adiós, Edward.
.
—¿Por qué escondes tantos misterios? —preguntó siguiéndola de cerca.
—No escondo nada —murmuró Bella encogiéndose más, aferrándose a sus cosas escolares— Tú te estás imaginando cosas, Cullen.
—Dime Edward —pidió.
—Parece que te gustan mucho los misterios. Pues bien —Bella lo encaró— Mi padre murió. Emmett y yo vivimos solos. Misterio develado. Ahora déjame en paz.
—¿Solos? —Edward la tomó del brazo— Bella, detente. ¡Déjame ayudarte o algo!.
—¿Qué quieres? —paró, cansada.
—¿Podemos ser amigos?
—Amigos… —murmuró Bella mirándolo. Sus ojos verdes brillaban con sinceridad. ¿Cómo era posible que alguien tan perfecto quisiese ser su amigo?— No sabes en lo que te estás metiendo.
—No importa —sonrió Edward, al ver que había logrado bajar las defensas de la reservada muchacha— Será un placer ser amigos…
Diana:
Dios mío, ¿a que no se esperaban que Edward fuera tan despistado en cuanto a lo de Nessie? Supongo que este capítulo contesta al hecho de que él no se diera cuenta y eso que, como lo dice el título del capítulo, es evidente. Pero lo evidente no lo es para los implicados, mira que parecía toda una familia siéndolo y aún así no se dan por enterados, pero así son mis enredos.
Espero que les guste este capítulo porque a mí me gusta mucho, a partir de aquí es que comienzan a develarse las cosas y van cayendo murallas, tengo escrito hasta el capítulo 13 y tendré que ponerme las pilas para que no me pillen las actualizaciones. Eso sí, tengo todo macabramente planeado así que lo único que podría detenerme sería la falta de tiempo para escribir, pero es bastante dudoso si me mantengo cien por ciento inspirada, porque el tiempo me sobra un poco xD.
Hoy me siento particularmente feliz. Hace dieciocho años (8 de mayo) que nací y creo que aún estoy asimilando el hecho de ser mayor de edad. ¡Dios!.
Ahora me largo que tengo que preparar mi casa para recibir a mi gente para alcoholizarnos legalmente! Yuhu! xD.
Y bueno, si me aman a mí y a mi historia yo sé que me dejarán lindos reviews de regalo de cumpleaños.
Nos estamos leyendo pronto.
¡Las amo!
