Huyo velozmente, escapo de la mirada de Chat Noir sin perder ni un segundo más, no podía creer lo que había dicho. Estaba muy avergonzada y su corazón latía muy acelerado. No miro atrás en ningún momento, mientras saltaba y se balanceaba por los edificios y casas, sus manos temblaban mientras agarraba fuertemente el yo-yo. Siguió haciéndolo hasta que diviso un callejón donde se destransformó al ver que no había nadie e inmediatamente se agacho apretando sus rodillas contra su pecho y apoyo la cabeza contra las misma.

—¿que dije Tikki? —le pregunto apenada— ¿que dije? —pregunto de nuevo, esperando que lo que había dicho fuera otra cosa.

—que te gusta Chat Noir —le respondió simplemente— ¿no es lo que querías?

—¡No! —grito fuertemente— no quería confesarme de esa forma —repuso rápidamente desanimándose— quisiera repetir este día, primero con Adrien que le dije una excusa muy mala, luego con decirle a Alya que me gusta Chat Noir, era obvio que no me iba a apoyar, ella no sabe que conozco a Chat Noir porque soy Ladybug, en ese caso para ella es mejor Adrien, el cual tampoco sabe que me rompió el corazón y ahora esa precipitada confesión.

En ese momento Marinette quería que le tragara la tierra, no sabía qué hacer, como miraría a Chat Noir de nuevo, esperaba que su mala suerte no atrajera a un Akuma, a pesar de que no lo hiciera y tampoco lo supiera atrajo a otra cosa. Eso era un gatito buscando a una mariquita, la cual vio cómo se metía al callejón y se destransformaba, revelando su identidad de civil.

Este estaba sobre un tejado quien miraba la situación con los ojos desorbitados. Un solo pensamiento cruzaba por su mente al verla y que se revelara que debajo de ese traje estaba todo este tiempo su compañera de salón, Marinette.

"Era un idiota"

Seguía mirándola, como ella estaba en posición fetal acompañada de su Kwami, al verla era como si se juntaran todas las piezas de un rompecabezas. Ahora todo tenía sentido, por eso se sentía como un completo idiota. Debía haberle hecho caso a su corazón, no a su mente y por esa razón ahora quería golpearse la cabeza contra la pared y pedir turno con el oculista.

Al seguirla, en realidad no sabía qué hacer, solo lo había hecho por instinto y ahora que descubría la verdad, no tenía ni la menor idea de lo que tenía que hacer. Solo se fue a su casa, tenía que reflexionar este asunto con toda la tranquilidad y paz del mundo. Obviamente tenía que decirle la verdad, pero el tema era... ¿cómo?

No podia simplemente con una sonrisa en su rostro decírselo a Marinette como si fuera una conversación casual...

"Sabes te rompí el corazón, Chat Noir intento curarlo pero lo rechazaste, intenté como un acosador descubrir si eras Ladybug, al hacerlo me enamore de ti, después me entere que te gusta Chat Noir, le dijiste que te gusta a él, huiste y me di cuenta que todo este tiempo eras Ladybug...lo siento me olvide de un pequeño detalle soy Chat Noir"

Eso estaba completamente descartado. Todo era demasiado irónico. Él estaba en su inmensa habitación mientras caminaba de un lado a otro, puesta su mano en su barbilla intentando pensar en cómo arreglarlo.

—Me estas mareando —le dijo Plagg al mirarlo moverse. Al darse cuenta que no lo escuchaba se puso enfrente de él, mientras comía su queso— porque no se lo dices y listo...no veo el problema para tanto pensarlo.

—Le rompí el corazón ahí está el problema —repuso deteniéndo su caminata.

—y ella te rompió el tuyo...—replico— No puedo creer que no te diste cuenta que ella era Ladybug ni siquiera lo hiciste a pesar de que estuviste en el modo acosador…era muy obvio.

—¿tú lo sabias? —alzando una ceja y el asintió aun deleitando su queso— ¡¿por qué no me lo dijiste?! ¡Hubieras evitado todo esto!

—porque no me preguntaste —le contesto encogiéndose de hombros— además... —dándole una mordida al queso— ahora amas sus dos identidades y eso no hubiera pasado si te lo hubiera dicho.

El enfadado y no comprendiendo lo que pensaba Plagg, ya que él la hubiera amado sin importar quien este debajo de la mascara y como también aprovechaba para desquitarse su furia, le quito su queso y lo arrojo por la ventana, el cual se estrelló en el suelo.

—me acabas de romper el corazón —le dijo mirando a través del vidrio apoyando su frente contra el mismo, viendo como su queso estaba aplastado contra el pavimento. Sin embargo el dolor de su perdida duro unos segundos.

—pero, un nuevo amor siempre lo cura —repuso abrazando a otro queso, el cual estaba encima del escritorio.

Adrien negó la cabeza repetidas veces ya dejando de mirar a su Kwami, tenía que solucionar esto y tirado en su cama con sus manos en su nuca, seguía debatiéndose como lo haría.