Hola gracias por los comentarios en verdad estoy muy agradecida y espero que les guste este cap.

Con ustedes...

Naruto no es mío.

Pov. Sasuke.

Llegaba a mi piso, en Inglaterra hecho un saco de músculos cansados y solo quería tirarme en mi cama y descansar. Ese viaje me había estropeado.

Bueno no fue el viaje en si, si no la follada qur le di a la azafata de culo respingon en el cuarto de suministros y tras eso el problema con mi equipaje. Una pérdida de tiempo.

Pero por fin estaba en mi departamento, había decidido pasarme un tiempo aquí para descansar, ya estaba cansado del sexo vacío y no tenía ganas de follar nunca más...

Nah!

Eso era tremenda falacia, si solo follando era que por momentos no pensaba en ella, en mi Hinata, en mi princesa de ojos violáceos. La extrañaba tanto. Quizás si las cosas hubiesem sido distintas, yo estaría casado con ella y viviendo feliz, después de haber estado con Hinata, toda mujer que pasaba por mi cama, era comparada con ella, con ese hermoso cuerpo curvilíneo tmy bien proporcionado que ella tenía. Yo a Hinata la veneraría y no la trataría como a una puta.

De solo pensar en ella, sentía una fuerte opresión en el pecho y una enorme tristeza me embargaba, el dolor de saberla perdida, de no tener su cuerpo ni el sabor de sus labios y mucho menos tener su amor me volvía loco. Mi madre, si yo la amaba, era ella la única que me hacía sentir vivo y cada segundo que la tuve entre mis brazos para mi, fue el más excitante y el que me hizo llegar a la inevitable conclusión de que ella era lo mejor que me había pasado en la vida.

Pero no estaba.

Con desgano, dejé la maleta en el centro de la habitación principal y miré esa fría y lúgubre habitación. En ese mismo instante decidí que no queria estar allí, me hacía sentir frío y solo, más solo que ese día en el que mi padre me largó.

Pero el muy maldito estaba pagando ahora todo su desprecio y su abandono con creces. Su empresa se venía abajo, yo me encargué de destruirlo poco a poco en solo seis meses.

Si, pero cuando eso suceda, lo tendré rogandome y le daré la espalda tal y como él lo hizo conmigo.

Me acerqué lentamente al balcón, y deslicé la puerta corrediza para poder observar la vista de Londres en todo su esplendor.

Si tan solo ella estuviera a mi lado. Si tan solo pudiera verla de nuevo y pedirle perdón.

Este piso lo había comprado con la intención de alejarme de todo y de todos, de tener una vida tranquila de poder respirar tranquilo. De sentirme más a gusto. Cosa que no lograba. Y decidí este piso, en vez del ático, ya que no necesitaba tanto espacio y no quería sentirme más solo aún.

Estaba a punto de regresar a la soledad de mi recámara, cuando escuché una hermosa voz...

Esa voz se parecía a la de mi nena...

Giré lentamente la cabeza y la vi, era ella. En el balcón de al lado, tan hermosa como siempre con su cabello aún más largo que antes, con sus ojitos cerrados y sus labios danzaban al ritmo de la delicada e intensa melodía.

Mi cuerpo se movió y me vi a mi mismo saltar de un balcón a otro sin importar el riesgo, solo importaba ella. -. Quién es?- se giró sobresaltada y al ver esos hermosos ojos y sus labios, me hicieron perder la razón y sin pensarlo dos veces, la besé.

Gemí emocionado y la tomé de la cintura para pegarla más a mi cuerpo. Sus labios eran el paraíso y por más que ella se negara, no la dejaría ir. Ella era mía. Y estaba cerca de nuevo.

-. No sabes cuanto te busqué- dije una vez me separé de sus labios.

-. Sasuke!- quiso alejarse y en sus ojos había un ratro de miedo. No me gustó esa expresión en su hermoso rostro, ella no tenía que temerme.

-. Hinata...- la volví a besar con más ahínco. Le debía una disculpa a esta mujer. Yo me había aprovechado de su estado esa noche y la había marcado como mía-. Perdóname, yo...

-. Sueltame!- gritó, sus brazos forcejaban, pero yo no quería ni podía soltarla. Ella no me iba a dejar de nuevo-. Déjame! - afiancé mi agarre y ella soltó a llorar.

-. Nena... - seguía luchando contra mi y eso me enfadaba, caminé con ella en brazos y me impulsé de tal manera que ambos caímos en la cama, yo sobre ella.

Ella se quedó tensa y yo en ese momento, con ella entre mis brazos en esa cama, me di cuenta de dos cosas. La primera, era que así es como me gustaría estar siempre, con ella entre mis brazos, tocandola y la segunda, es que le había hecho mucho daño esa noche.

-. No por favor...- rogó.

-. Shh...- besé sus lágrimas una a una-. No te haré daño nunca más, pero por favor quédate a mi lado- parpadeó confundida.

-. No- uno a uno mis sueños se fueron al caño.

-. Te necesito, te amo- confesé.

En eso mientras trataba de convencerla y quitaba el cabello de su suave rostro, escuché un ruido y una voz de hombre.

-. Eric!- en sus ojos vi alivio, cosa que me enfadó.

-. Quién mierda es Eric?!- ladré.

-. El hombre al que amo- me sentí arrollado y celoso a partes iguales por lo que mi comportamiento tuvo alguna justificación.

-. Pues te me vas olvidando de él y másmás te vale no abrir la boca porque me aseguraré de que ese tal Eric no la cuente. Así que tú eliges, o te quedas conmigo o Eric paga las consecuencias.

Bueno hasta aquí se que esta corto pero es que hasta aquí llega.