SOLOS
CAPITULO 10
Al día siguiente, Peter se encontraba tomando un café, perdido en sus pensamientos. Recordaba como una sonrisa a Olivia, como habían hecho el amor apasionadamente, después de liberarse de la pesada carga de sus secretos, de sus dudas, olvidaron sus problemas, no había nada que se interpusiese entre ellos, y de esa forma se amaron intensamente. Sintió como se emocionaba al pensar en el momento en que cuando extendió su mano para buscar un preservativo, ella le detuvo. Fue entonces cuando tuvo la total certeza que su vida iba a cambiar, de que esa realidad de la que habían hablado la noche anterior comenzó a tomar forma en ese mismo segundo. Y se sintió feliz. Ya tuvo esa sensación antes, cuando se amaron por primera vez, cuando pensaba que la había perdido por su estúpida incapacidad de distinguirla de su alternativa, la otra… si, puede que cuando estaba con aquella, cuando creía que era la mujer correcta a la que estaba amando notase que su vida era mejor, pero ahora no se trataba de recuerdos agradables, no podía verlo de esa forma. Sólo podía dar gracias por tener a Olivia a su lado, por poder amarla. Daba lo mismo todo lo que estuviera pasando. Que interrumpieran, como había pasado esa misma mañana, sus besos. Sus caricias. Peter evocaba como Olivia se ruborizó, avergonzada, al tener que responder a su jefe mientras se encontraba desnuda y sudorosa. Peter intentó calmarla acariciando su espalda suavemente para después levantarse y vestirse. La ayudaría a que no se entretuviese demasiado sacando uno de sus trajes del armario, el que compartían desde hacía poco, mientras ella le miraba curiosa a la vez que cortaba la llamada
- ¿Algo interesante? –Preguntó mientras colocaba la ropa en la cama
- Ha desaparecido un pastor y todo su rebaño de ovejas. Es algo confuso aún
- Parece bastante extraño… será mejor que vaya a preparar café mientras te duchas – respondió Peter besándola en los labios, ella acarició su barbilla y asintió resignada. No hubo mucho tiempo después para despedidas efusivas. Simplemente se sonrieron con un ligero roce de sus manos
- Ten cuidado – es lo único que dijo Peter – ojala pudiera ir contigo – y Olivia respondió simplemente frunciendo sus labios. La dejó marchar muy a su pesar. Todos los casos que investigaban eran tan diferentes como peligrosos, por supuesto, pero algo en su interior le decía que este último sería especial, si no mucho peor. Intentó calmarse pensando en que quizás se estaba preocupando en exceso, el no saber que estaba pasando, no poder acompañar a Olivia y aunque sonase extraño, protegerla, aunque ella ya lo hacía muy bien, pero no había dormido y tenía miedo por si le ocurría algo, no estar a su lado para ayudarla. Pero se estaba torturando con todo eso, por tanto decidió no pensar más en ello. Olivia estaría bien. Seguro que si pasaba algo recibiría noticias, que Walter no dudaría en llamar con cualquier novedad. Así que pensó en continuar estudiando los informes que Olivia le había llevado. Dejó la taza en el fregadero y se dirigió hacia la ventana principal, retiró ligeramente las cortinas, y pudo ver el coche del FBI seguía allí.
- "Broyles me conoce muy bien" – pensó. Seguro que intuía que intentaría liberarse dela pulsera electrónica y que lo conseguiría, y por eso había incrementado la vigilancia. Y tenía toda la razón. Había estado manipulándola y consiguió encontrar los códigos para que no se activase cuando se la quitase. No se lo había contado a Olivia, por supuesto. Ya estaba arriesgando demasiado por él. De todas formas, y como le prometió a Walter, no intentaría nada, no escaparía. Simplemente se trataba de un acto de rebeldía, no era hombre de aceptar órdenes, al menos mientras conservase su libertad. Su lealtad sólo pertenecía a Olivia.
Y estaba seguro que no habían descubierto su pequeño truco, o al menos no habían dado señales de ello. Lo mismo pasaba con los micrófonos. Las sospechas de Walter eran infundadas, pero eso no evitaba que siguiera manteniendo las precauciones. Desde le coche podían estar escuchando sus conversaciones, por esos seguía hablando en clave con Olivia sobre sus actividades, aunque a ella le resultara confuso.
Tomó una de la carpeta y la abrió dispuesto a seguir con su investigación. No guardaba mucha esperanza, le faltaba mucha información, aunque había conseguido descubrir algunas cosas, pero quedaba mucho trecho para estar totalmente seguro, sólo se trataba de ideas imprecisas, necesitaba muchos más datos para confirmarlas, quizás en otros documentos de los que habían sido requisados por Broyles. Pero no se rendía, seguiría intentándolo con todas sus fuerzas. Comenzó a trabajar, ordenando ideas, realizando cálculos, lanzando hipótesis y descartándolas. Y se concentró de tal forma que apenas se dio cuenta que se abría la puerta principal y alguien entraba en la casa
- Peter – le llamó Olivia tocándole en el hombro. El joven, al sentir su mano, se sobresaltó
- ¡hola! Pero… ¿qué haces aquí? ¿Está todo bien? ¿Walter? – preguntó Peter sintiendo una extraña inquietud. La actitud de la mujer se lo indicaba así, seria y taciturna. Algo había pasado
- él está bien… pero… están ocurriendo cosas extrañas… parece que han activado la Máquina desde el Otro Lado… Walter…piensa que…
- Que estamos ante el fin del mundo ¿no? – preguntó preocupado el joven. Ella asintió en silencio mientras se abalanzaba a los brazos de Peter que la abrazó fuertemente
- No quiero que pase, no ahora que por fin estábamos juntos – susurró ella con la voz quebrada
- No puede ser – murmuró Peter angustiado - ¿cómo es que lo sabéis? ¿qué está pasando?
- Ha habido varios sucesos extraños, relacionados con alteraciones electromagnéticas… Y "nuestra" Máquina se ha puesto a funcionar sola… no la pueden parar
- ¿y que pretendéis hacer?
- Walter ha pensado en trasladarla… a Nueva York, dice que así se pueda contrarrestar una a la otra… Peter… tengo que ir yo también
- Pero… ¿por qué? Tú no puedes hacer nada
- Es mi obligación… debo ir a preparar los protocolos con Nina Sharp para…
- Quiero ir contigo – afirmó tajante Peter – no pienso separarme de ti en estos momentos
- No…no puedo consentirlo… temo lo que pueda ocurrir si estás en el mismo lugar que…
- Que la máquina ¿cierto? Lo se… pero estoy relacionado con ella… quizás yo pueda detenerla
- Pero… - protestó Olivia
- No creo que vaya a fundirme… no si yo no me dejo – respondió Peter sonriendo – tranquila… todo saldrá bien
- Tendría que llamar a Broyles – aseguró Olivia pensativa
- Estoy seguro que aceptará… pienso que incluso el agente Tim está a punto de acercarse para llevarme hasta Nueva York con vosotros
- Broyles no se ha referido a ti en todo este tiempo, puedes creerme. Nadie ha hablado de esa posibilidad
- ¿De cual? ¿De que yo suba a la Máquina?... quizás sea lo mejor
- No – acertó a decir una angustiada Olivia, notaba como si algo oprimiese su pecho impidiéndole respirar. Después de haber visto su futuro la noche anterior en el que era feliz, siente como si el mundo se hundiera a su alrededor
- No voy a sacrificarme por nadie – aseguró Peter acariciando el pelo de la agente intentado calmar su desesperación – Tengo la intuición de que no me hará daño
- ¿Co…como puedes estar tan seguro? – susurró ella con angustia en la voz
- La Máquina fue construida para responder a mi ADN, y según he podido descifrar en algunos documentos, se supone que me protegerá… no te preocupes Olivia… tendremos esa vida que soñábamos, pero por supuesto, antes tenemos que resolver de una vez por todas este asunto. Indicarle a Walternativo que no se saldrá con la suya
- Pero… ¿qué es lo que pasará si subes al dispositivo? ¿Destruirás su universo? – preguntó Olivia preocupada
- Sólo voy a intervenir el tiempo necesarios para detener el proceso de destrucción… cuando considere que todo está bien, seguiremos con nuestros planes… el fin de todos nuestros problemas está cerca… puedes confiar en mi – aseguró mientras la volvía a abrazar. Olivia no se resistió, más bien se refugió en su pecho, deseando permanecer así para siempre, quizás de esa forma, ese presentimiento que la torturaba pasara pronto, aunque temía que no sucedería así, y no quería contárselo a Peter, a pesar de que prometieron no tener más secretos. Y le hubiera gustado desahogarse con él, pero no quería preocuparle más de lo que estaba. Y de nuevo nota como la soledad invade su corazón. Algo que pensaba ya no volvería a sentir.
