Saludos lectores! Les traigo el último capítulo del año :) :) Espero que les guste, me encantaría que me dejen comentarios sobre si les gustó hasta ahora la historia, qué les gustaría que pasara en el futuro, críticas, qué hubieran cambiado, una especie de resumen de los hechos hasta ahora. Nos leemos pronto en el capítulo 11. Saludos y muchas felicidades para todos en el 2013!

Respuestas a los comentarios que me dejaron por el capítulo anterior!:

Denuss: Muchas gracias por tu comentario! Gracias de vuelta por todas tus palabras bonitas, me hacen muy feliz :) Me alegra que te guste mi manera de desarrollar la personalidad de Sakura, es un personaje que me gusta mucho, sobre todo por su evolución personal en el transcurso de la serie. En los próximos capítulos se verá mucha más interacción entre Sakura y Sasuke, poco a poco se va creando el vínculo entre ellos, y en cuanto a la compasión, yo también creo personalmente que es un tema delicado tanto para Sakura como para Sasuke...hay mucho de que escribir entre estos dos, espero que te gusten las próximas locuras que pasarán ajjaa.
Yo también estoy muy triste por lo que nos hizo kishi! Neji! Neji! por qué? no era necesario! estoy infinitamente ofendida, todavía no puedo creerlo, esperemos que la historia mejore en el futuro y que no mueran más inocentes.
También te gusta manson? jeje veo que tenemos muchas cosas en común, amo su costado artístico y su forma de ver la vida, además de sus canciones, una gran fuente de inspiración cuando escribo.
Nos leemos la próxima, felicidades en este año nuevo!

DULCECITO311: Gracias por tu comentario! Yo también creo que la compasión es un temita con respecto a Sasuke, el está muy herido espiritualmente hablando y deberá aprender a conectarse consigo mismo antes de poder conectarse con Sakura, lo mismo con ella. Creo que es una situación muy interesante para narrar, felices fiestas para ti también! Gracias!

uchihita 1427: Muchas gracias por tu comentario, espero que te guste la continuación! me dejas tu opinión :)

Bloddy cherry: Siiiiiii Sasuke va a sufrir! los celos llegarán pronto, pero antes debe darse cuenta de que Sakura realmente le importa, así puede sufrir aún más ;) Gracias por tu comentario, felices fiestas :) !

Feliz año nuevo para todos los lectores, no se olviden de dejar sus comentarios! :) :)


10

El sol había vuelto a salir, justo en el momento en el que el rubio había entrado a la habitación. Su cuerpo se derrumbó sin preámbulo alguno sobre el lecho junto al suyo. Supuso que Naruto no se había percatado de sus movimientos bajo las sábanas. No había logrado conciliar el sueño ni siquiera durante tres horas seguidas. Las pesadillas lo acosaban, las sombras en la noche, su voz retumbando en sus oídos. Sus sollozos, habían cesado horas después de la medianoche. Él los podía oír, los había oído durante toda la noche.

La pared que separaba ambas habitaciones no había logrado detener los sonidos lastimosos de su garganta.

Le recordaba a aquel día en el que todo había terminado para él. El día en el que su hermano lo había abandonado, después de asesinar a todas las personas que lo amaban y le regalaban sonrisas desinteresadas. Todas las personas de ojos y cabellos negros habían desaparecido, y él era el único que quedaba.

Había llorado tanto, había llorado hasta en sueños, hasta el cansancio, hasta que ya nada logró salir de sus ojos rojizos. Su garganta le dolía y su voz se había tornado más rasposa de lo que solía ser.

Se preguntaba si a ella le dolía el pecho de la misma manera que a él le había dolido.

Borró los pensamientos rápido de su cabeza y se levantó repentinamente del lecho, haciendo las mantas a un lado sin mucho cuidado. Para su suerte, el rubio a su lado no se movió ni un ápice de su lugar y no parecía dar señales de haberse despertado por el estruendo.

Caminó con cuidado de no hacer mucho ruido con sus pies descalzos hasta el baño en donde se despojó rápidamente de sus ropas para meterse bajo la ducha. Sus cabellos negros se pegaron automáticamente a su rostro con el contacto del agua helada, retirándolos rápidamente con su mano derecha para que el agua pudiera caer directamente sobre sus ojos. Le habían dolido toda la noche, como un ardor punzante penetrando constantemente sus pupilas.

Su rostro se volteó en dirección a la puerta rápidamente al escuchar pasos alejarse en el pasillo.

Había creído que era él único despierto de los tres, pero claramente se había equivocado.

Terminó de lavar su cuerpo con rapidez y se vistió con unos pantalones holgados parecidos a los que había usado el día anterior y una remera sin mangas grisácea que dejaba al descubierto la musculatura desarrollada de sus brazos.

Al llegar al pasillo, abrió rápidamente la puerta de su habitación y de inmediato percibió en el suelo el cuerpo inconsciente de su amigo bajo las sábanas. Tal y como había pensado, era ella la que había despertado.

Recorrió el resto de la casa. No estaba en la cocina, ni en la sala de estar; hasta se atrevió a mirar en su habitación: nadie descansaba en el lecho perfectamente tendido. Ella no estaba en la casa.

Caminó rápidamente por las calles del barrio, buscando con su mirada rojiza el paradero de la persona que se suponía, debería estar buscándolo a él, después de todo, ellos eran sus carceleros.

Llegó más rápido de lo que había previsto a los campos de entrenamiento junto al lago. Sus pies lo habían guiado casi inconscientemente hasta el lugar, en el fondo sabía que ella estaría ahí.

Y ella estaba ahí.

Escondió su presencia detrás de un árbol cercano y se limitó a observar los movimientos de su compañera bajo la escasa luz de un sol que acababa de despertar.

Su cuerpo danzaba, empuñando un arma afilada en ambos brazos y usando como adversario el tronco mancillado de un árbol que había corrido con la mala suerte de haber sido elegido para esa tarea.

Su mirada se veía concentrada en su objetivo, ignorando el espía que la observaba atentamente desde un escondite improvisado. Su mirada oscura se paseaba entre sus piernas torneadas y sus muslos contrayéndose con cada patada lanzada hasta el tronco y la cicatriz que poseía en su costado derecho. Su abdomen estaba al descubierto, utilizando la misma escasa musculosa rosada que había usado días atrás cuando entrenaba contra el nuevo miembro del equipo siete. Podía ver las gotas de sudor correr por la línea perfectamente marcada, hasta llegar al ombligo. Sus puños cerrados cubiertos por guantes negros descargándose contra el instrumento, habiendo lanzado las armas a los costados segundos atrás. Sus cabellos rosados danzaban con el viento cálido y su mirada...

Su mirada era completamente diferente a la que había tenido la noche anterior.

Una gota de agua de sus cabellos negros cayó fría sobre la punta de su nariz, provocando que su atención se distrajera de la kunoichi que había estado observando hasta ese momento.

No sabía por qué la había perseguido en un principio, pero sabía que no podría irse ahora que sabía lo que estaba haciendo.

Sentía curiosidad sobre sus nuevas técnicas y el desarrollo de su entrenamiento. Cuando él había abandonado la aldea, la joven apenas participaba en las misiones que le asignaban a su equipo y hasta recordaba que su presencia significaba un gran obstáculo al ser siempre el blanco de los primeros ataques.

-¿Qué haces aquí?- Su voz lo sorprendió en sus oídos repentinamente. En menos de unos segundos había conseguido llegar hasta donde él estaba recostado contra un árbol de las cercanías. Su pecho subía y bajaba de una manera anormal, debido al las condiciones extremas a las que su cuerpo se había sometido minutos atrás.

Realmente no sabía cómo demonios contestar esa pregunta. Ni siquiera él sabía por qué había llegado hasta allí.

-Es muy temprano para que estés deambulando, espero que no estés tramando nada raro...- Su risa ahogada interrumpió sus palabras, examinando sus ojos oscuros en busca de una respuesta a sus cuestionamientos. Una hoja cayó entre sus cuerpos producto del arribo agresivo de un ave a una rama del árbol en el que él estaba apoyado, sus miradas chocaron durante largos segundos en los que el cantar del animal era el único sonido que rompía el silencio de la mañana de sábado.

-Es muy temprano para que tú estés despierta también. Tus sollozos no me dejaron dormir, Sakura, no fui capaz de dormir en toda la noche.- Mordió sus labios con furia al escuchar sus palabras hirientes escapar de entre sus labios. Su pecho se encogió dolorosamente y sus pies temblaron ante el impulso de acortar la distancia y aprisionar su cuello pálido entre sus manos, impulso al que respondió gustosa.

Sus ojos se endurecieron, sin embargo su expresión no cambió cuando su cuello se vio rodeado repentinamente por sus manos delgadas y calientes. Él no estaba asustado.

-Deberías empezar a gritar, Uchiha. Si vuelves a provocarme no voy a dudar en romperte el cuello.- Él negó levemente con la cabeza, lo máximo que pudo mover su cuello, a tiempo que la expresión de la de cabellos rosas cambiaba a una de sorpresa.

-Se que no lo harás, tu tampoco lo hiciste la última vez, Sakura.- Ella lo soltó lentamente, sin lastimarlo de la manera que él lo había hecho con sus uñas la noche anterior. Bajó su mirada por unos segundos, y después de respirar profundamente por un segundo volvió a enfrentarlo. Sasuke la miraba, todavía recargado sobre el árbol. El pájaro había dejado de cantar y el silencio había vuelto a hacerse presente.-Sé por qué llorabas, yo también lo hice por las personas a las que odiaba en el pasado.- No sabía del todo por qué había confesado algo que nunca había exteriorizado a su ex compañera de equipo. Recordó por un segundo las noches que había pasado en la cárcel, deseando contarle todo lo que pasaba por su mente. Él había deseado tanto poder hablar con ella y con nadie más que con ella. De alguna manera se sentía seguro cuando le hablaba, no se sentía tan expuesto, al igual que con Naruto. Ellos siempre había sido personas tan cercanas, todavía sentía la misma familiaridad cuando hablaba con ellos.

-Sasuke, yo no te odio.- Se apresuró a decir la de ojos verdes después de escuchar las palabras del moreno. Ella no quería que él tuviera una imagen incorrecta de lo que estaba pasando por su mente últimamente. Jamás podría odiarlo, a pesar de todo lo que le había hecho, y de lo mucho que lo había deseado.-Si realmente te odiara, estarías muerto en este momento.-

Su mirada se encontró finalmente con la suya y el tiempo se detuvo. El aire dejó de correr a su alrededor, el ave dejó de cantar y su mente dejó de funcionar. Solo eran esos ojos verdosos hundiéndose en los suyos, y su boca no se abrió, pero ella continuó.

-Yo entiendo que nuestra relación no es como la que tu tienes con Naruto y que en el pasado cosas graves pasaron entre nosotros, pero en realidad nunca tuve intenciones de matarte, ni las tengo ahora. Todo lo que pasó ya no tiene importancia, solo quiero que podamos llevarnos bien para que estos dos meses no sean tan pesados, y sobre todo para que él no tenga que presenciarlo.- El de cabellos negros escuchó atentamente sus palabras y pensó unos segundos antes de exteriorizar su respuesta. Tenía tantos pensamientos dando vueltas por su cabeza que quería asegurarse de no decir más de lo necesario y de utilizar las palabras justas para que no pasara lo que había pasado la noche anterior.

-Lo único que quería que me dijeras ayer es lo que acabas de decirme.- La pelirrosa asintió levemente con la cabeza y dio un paso hacia adelante, extendiendo su mano para que él pudiera estrecharla con la suya.

-Espero que podamos llevarnos bien entonces.- Sintió sus dedos fríos sobre su mano notablemente más caliente y después de un leve movimiento, volvieron a separarse. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios y el rostro del Uchiha se mantuvo inexpresivo a pesar de que sus ojos mostraban un brillo similar al que los suyos poseían.

-Es un trato.-

Su voz grave y rasposa fue lo último que se dejó escuchar en el claro del pequeño bosque privado antes de que los dos comenzaran a caminar en dirección a la casa para pretender que nunca se habían levantado, y que ese momento realmente nunca había sucedido.

Sin embargo, sus palabras se habían grabado a fuego sobre su frente. Todavía necesitaba escuchar varias explicaciones más de los labios de la joven de ojos verdes.

El desayuno pasó casi imperceptible, a excepción de los chillidos del jinchuriki que contaba eufórico los detalles de la cita que había tenido con la joven Hyuuga. Sakura sonreía y escuchaba atentamente lo que su compañero decía, mientras que él miraba distraído el paisaje que se entreveía por la ventana de la cocina.

El pasto del patio trasero había crecido bastante debido al estado de completo abandono de la residencia y las maderas del recibidor de la puerta trasera estaban húmedas y parecía que podrían quebrarse en cualquier momento.

Jamás había imaginado que volvería a ver la casa en la que había crecido, y menos en aquel estado tan deplorable.

La gloria que su familia y sus tierras alguna vez habían tenido se había desvanecido con el tiempo hasta simplemente desaparecer. Él quería recuperarla, y lo haría aunque tuviera que trabajar duro para lograrlo. Era lo que más deseaba.

-Teme- Volteó su rostro levemente al escuchar su llamado, manteniendo su mirada unos segundos más de lo esperado en el paisaje y luego volviéndola receloso a la persona que le había hablado.-¿Qué hicieron anoche con Sakura-chan?- Su pregunta pareció dolerle en la boca del estómago. La expresión en el rostro de su compañera se había endurecido y la mirada del rubio seguía igual de brillante, ignorante de lo que sus palabras realmente habían significado.

-Nada.-Respondió rápidamente, llamando la atención de su mejor amigo. La de ojos verdes se irguió en su lugar, ingresando a la conversación de la misma manera sospechosa que el de cabellos negros lo había hecho.

-Solo comimos y fuimos a dormir, nada interesante.- El de ojos azules asintió levemente con la cabeza, convencido con su respuesta y acto seguido volvió su mirada a su mejor amigo. El Uchiha asintió con la cabeza y volvió a dirigir su atención al pastizal que se podía alcanzar a ver por la abertura de la ventana. Realmente tenía ganas de salir ahí afuera y arrancar cada maldito pasto con sus manos. No podía tolerar ver ese lugar en ruinas, de alguna manera sentía que ese era el estado en el que él se encontraba también, y le molestaba verlo de manera tan explícita a todo su alrededor.

-Sasuke, si quieres puedo ayudarte a limpiar un poco el jardín.- Volteó su rostro sorprendido al escuchar sus palabras y asintió levemente con la cabeza de manera involuntaria. El rubio sonrió ampliamente ante su respuesta y se levantó de su lugar, dejando su plato sucio en el fregadero antes de caminar a paso lento hasta la puerta que guiaba al patio trasero.

Se preguntaba por qué ellos seguían haciéndolo. Sonriendo de esa manera.