FOR MONEY
Lore-chan
Capítulo 10
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Wallace dejó su teléfono sobre la mesa tras haberle echado una rápida mirada. Esperaba recibir alguna respuesta de parte de Yamato ante su mensaje en donde le indicaba que se le presentó un imprevisto importante a última hora y no podría salir con ellos esa noche.
De eso ya casi dos hora.
Su encuentro con Mimi, su amiga de infancia, la cual lloraba a mares debido a la angustia de tener a madre entre la vida y la muerte, era motivo suficiente para cancelar cualquier tipo de compromiso.
Llevaba ya 4 años sin verla, pero su rostro y sus rasgos eran inconfundibles y no demoró ni dos segundos en saber quién era ella: la hija de Keisuke Tachikawa, un fanático de los caballos fina sangre como lo era su padre. Se conocieron en su rancho en Colorado, a los 10 años. No se llevaron muy bien al principio, Mimi era demasiado consentida y delicada para él que amaba la aventura y galopar a velocidades peligrosas.
Además Wallace tenía una curiosidad morbosa por ver animales muertos que se encontraba en el camino. Mimi no entendía su afición. Él bajaba de su caballo y se detenía por largos minutos inspeccionando los cuerpos sin vida, la muerte le llamaba la atención… de hecho, creyó que terminaría trabajando en la morgue.
-Es injusto – le dijo Mimi un día al borde de las lágrimas. Y el rubio tuvo que voltear a verla porque en verdad no entendía por qué de su boca salían esas palabras después de ver un gato con el estómago abierto y las tripas desparramadas – No es justo – repitió – él no hizo nada, él es inocente.
-¿Y si era culpable?
-¿De qué? Es sólo un gato.
Una nimia y corta conversación cambió algo en él y desde ese momento cada vez que se encontraba con algún zorro, ardilla, conejo u otro animal pensaba… ¿Qué sucedió para que acabase muerto?
Quien era inocente, quien era culpable… todo dependía del punto de vista.
El tiempo pasó y su padre, al casarse por segunda vez, hizo que dejaran su hogar en Colorado y cambiaran todo ese maravilloso y tranquilo paisaje por las ruidosas y asfaltadas calles de Nueva York.
Y así, a Mimi, a quien durante su niñez veía una que otra vez durante las vacaciones cuando su padre invitaba a los Tachikawa al rancho, pasó a verla casi todos los fines de semana. Su madrastra lo arrastraba a esos tediosos eventos sociales para que tuviera roce social de calidad le decía y para él estar allí entre niñitos de papi y niñas que soñaban encontrar a su futuro marido – elegido con cuidado por sus padres y que fuera del mismo circulo – le producía arcadas. Le costaba reconocer que él también era un hijito de papá, porque Wallace Brown padre le daba todo, él no tenía que esforzarse en lo más mínimo. Fue a los mejores colegios, obtuvo siempre lo que quiso… pero se negaba a si mismo ser algo que siempre fue.
-Odio todo esto…
-Yo también…
Comentaba con Michael Phillips, el hijo de un famoso actor de televisión. Pero olvidaban rápidamente todo cuando recordaban que en un par de semanas partirían de viaje a Orlando con todos los gastos pagados.
Se convirtió en un buen amigo de ese otro rubio de cabellos ondulados y en cuanto Mimi volvió de un viaje familiar, los presentó. La afinidad y complicidad entre ambos fue instantánea y él simplemente dejó fluir lo que los sentimientos de aquellos dos debían de ser.
La relación entre sus amigos, los alejó y él se preocupó de su futuro. Michael había decidido estudiar medicina, Mimi le comentó que la danza era lo suyo, pero que primero se tomaría un par de años sabáticos para recorrer el mundo – con dinero de sus padres obviamente, como buena niña consentida – y Wallace en un momento de iluminación, se dijo a sí mismo que necesitaba saber quién era inocente y quien era culpable en la vida, como si estuviera en deuda con todos aquellos cadáveres con los que se encontró en su infancia.
Pensó en el Servicio de Inteligencia, en la CIA… pero el FBI llamó su atención por sobre los anteriores. Y no se equivocó, en cuanto puso un pie en la institución supo que era lo que siempre estuvo buscando.
Su vida giró en torno a la institución y perdió definitivamente los lazos con Michael y Mimi. Sabía de ellos por casualidad, porque su padre comentaba de vez en vez que los padres de ambos estaban planeando casarlos - sin que la pareja si quiera lo supiese aún - .
Un año después supo de su quiebre, de la partida de su amigo a San Francisco y de la muerte del padre de Mimi.
Trató de ubicarla dentro del poco tiempo que tenía debido a su misión en Paris - él mismo se había ofrecido en ir a Francia cuando la Interpol abrió vacantes internacionales – pero de su amiga no supo nada. Su padre había partido a Colorado días antes del fallecimiento de Keisuke y cuando volvió a Nueva York, el entierro ya se había llevado a cabo y el departamento en donde la familia Tachikawa vivía fue hallado vacío.
-Lo lamento, Mimi – dijo el rubio sentándose en el suelo de su departamento frente a su amiga que estaba en el borde de su sofá. Tenía entre sus manos una taza de té ya frío – lamento no haber estado contigo cuando todo pasó.
Ella torció una triste sonrisa.
-No te disculpes. Estabas muy lejos…
Ella suspiró echándole nuevamente un vistazo al pequeño hogar de su amigo. Un departamento típico japonés, muy parecido donde vivía ella, sólo que el de Wallace tenía un solo dormitorio y el de Mimi dos.
En cuanto se encontraron en Odaiba, ella no fue capaz de soltarse de su pecho. Dejó toda su camisa mojada debido a sus lágrimas y si bien el rubio le dijo que estaría con ella y la acompañaría a su casa, lo que menos quería Mimi en esos instantes era estar en el hogar donde los recuerdos de sus padres estaban en cada rincón. Fue por ello que le pidió si podían ir al de él.
Estoy quedándome en Tokyo, Mimi., le comentó haciendo referencia a que estaban en Odaiba… Tokyo quedaba a más de 30 minutos y Wallace no andaba en auto. Se suponía que esa noche iban a emborracharse hasta quedar en coma y Taichi recomendó un excelente bar en su ciudad natal, luego todos podían quedarse en el Penthouse del Hotel Hilton, después de todo el moreno era amigo del CEO.
-Estas mucho más delgada de lo que te recuerdo– comentó Wallace estirando su mano para tocar su mejilla. Pudo sentir su hueso sin mucha dificultad.
Ella no respondió
No quería decirle que estaba a dieta, con gimnasio y trabajando de prostituta, la combinación de esas 3 cosas la tenían con 5 kilos bajo su peso ideal. Y todo en menos de dos semanas.
-¿Cuánto tiempo estarás en Japón, Will? – Mimi quiso cambiar de tema. Ya le había contado todo su suplicio desde la muerte de su padre, la estafa, el viaje al país del sol naciente, el cáncer de su madre, su corto paso como mesera y su actual trabajo como modelo.
Sí, ella era a los ojos de su amigo, una modelo de una prestigiosa agencia. No se veía capaz de decirle a su amigo que se prostituía.
-Es relativo – le dijo levantándose del suelo para luego sentarse a su lado – depende cuanto dure mi nuevo trabajo.
-¿Top Secret? – la castaña esbozó la mejor sonrisa que pudo dentro de su tristeza.
-Kind of… you know – rió esperando contagiar a su amiga, mas no lo consiguió como hubiese querido.
Mimi bebió en un sorbo lo último que quedaba de té en su tazón.
Demoró más de lo que esperó en hacer la pregunta, pero necesitaba saber.
-¿Has sabido de Michael?
Wallace apoyó su espalda en el respaldo del sillón sopesando si debía responderle o no. No mantenía ya una estrecha relación con su amigo, pero casualmente habían hablado días antes de que él decidiera venir a Japón a trabajar con Yamato.
-La vida es irónica… - comenzó tratando de ser cuidadoso con sus palabras – hay personas que se separan… como hay personas que deciden comenzar de nuevo… ¿No crees?
-Se va a casar… - suspiró entendiendo de inmediato.
-Sus padres arreglaron todo, le presentaron a la chica y se la metieron hasta por los ojos. Sabes cómo es la vida en ese círculo – le dijo bajándole el perfil al asunto- Trataron de casarnos a nosotros cuando apenas teníamos 10 años Mimi. Luego entre los padres de Michael y los tuyos trataron de hacer lo mismo. Esa maldita obsesión de aparentar –masculló molesto.
Claro que ella sabía de apariencias. Todos desaparecieron en el segundo mismo en que se vio sin nada.
Se levantó con la intención de ir a dejar el tazón ya vacío a la cocina y de paso buscar un vaso de agua, cuando a mitad de camino recordó que Will había hecho analogía a un matrimonio y a una separación.
-¿Quién se está separando? – curioseó mirándolo intrigada.
-Mi padre – dijo ya más relajado y a Mimi la sacudió un escalofrío – mi madrastra se enteró que mientras estuvieron viviendo en Nueva York la estuvo engañando con una mujer del Club… era mucho más joven que él, le pregunté quién era pero no quiso entrar en detalles. Mi padre trató de arreglar las cosas, le pidió perdón, dijo que no la volvería a ver y se fueron nuevamente a Colorado de un día para otro para comenzar de nuevo, pero no resultó.
Mimi tragó con dificultad. Allí estaba su respuesta, por eso la huida tan repentina del padre de Wallace de un momento a otro. Ella fue esa mujer mucho más joven causante de un divorcio.
-Cuando hablé con Mike – prosiguió el rubio al ver que su amiga seguía de pie sin moverse – también preguntó por ti. No pude decirle nada concreto porque habías desaparecido, pero hizo referencia a que quizás estarías acá en Japón – Mimi sonrió con pesar– y estuvo en lo correcto.
-Sin mi padre no podíamos mantener el estilo de vida que teníamos, Will. Con la estafa entregamos el departamento para que las deudas fueran pagadas – la castaña se apoyó en la pared a un lado del marco que daba la entrada a la cocina – la enfermedad de mamá nos obligó a devolvernos, ella me dijo que quería… - se aclaró la garganta, el sólo recordar lo que le había dicho su madre y que en ese instante se estaba volviendo realidad provocó que su tristeza volviera. Wallace llegó a su lado tomándola por los hombros para calmar en algo su dolor - … dijo que quería morir en su país… - soltó finalmente llorando – que no quería morir en un lugar que no fuera Japón. Aquí conoció a mi padre, aquí nací yo… aquí fuimos felices con tan poco. No necesitábamos de dinero a borbotones, ni de caras y estúpidas fiestas de beneficencia, ni de apariencias… de nada – Mimi apoyó su frente en el pecho de su amigo mientras sus lágrimas rebotaban en el suelo – quería volver a eso, Will… quería ser feliz con lo mínimo, pero pagar la enfermedad de mamá no es barato, no es fácil. Más ahora – Wallace la separó de la pared y la abrazó con fuerza –… estoy haciendo cosas de las cuales no estoy orgullosa para que mi madre sane y al mismo tiempo me doy cuenta que la vida en Nueva York me absorbió por completo y que no sé vivir de otra forma. Odio esa vida, pero estoy haciendo de todo, sea consiente o inconscientemente para vivirla acá también.
-¿En qué clase de agencia estás trabajando, Mimi? – preguntó el rubio en su oído y su tono de voz fue seco. Como si ya la hubiera descubierto.
Ella se separó abruptamente y alegando tener la boca seca fue hasta la cocina. Él la siguió con el ceño fruncido.
-Mimi te hice una pregunta.
-Modelo… - dijo sin más limpiándose las lágrimas con una mano mientras con la otra se servía agua en un vaso – lo mismo que hacía en Estados Unidos.
-Dijiste que no estabas orgullosa… - Wallace la miró con severidad.
-¡Por supuesto que no lo estoy!- exclamó molesta – ¿Crees que debería sentir orgullosa de eso? Quería bailar Will, adoro la danza… es mi cabecita de niña mimada esperaba tener algún día una prestigiosa academia en la calle más glamorosa de Nueva York, ojalá con vista al Central Park. Pero sé que eso no va a suceder jamás… me encargué de condenarme a este país. La realidad es una hija de puta que te golpea sin piedad.
Wallace abrió la boca para refutar, pero escuchar a su amiga diciendo malas palabras – jamás en toda su amistad la oyó decir ninguna – lo hizo callar.
Ella estaba mintiendo… le estaba ocultando algo. Lo sabía por cómo hablaba de su trabajo, por sus expresiones faciales y corporales. Lo entrenaron para saber cuándo alguien mentía y su amiga frente a él lo hacía con descaro, quizás no se daba ni cuenta… pero a sus ojos era una obviedad.
Mimi se apoyó en el mueble de la cocina con el vaso entre sus manos, perdida en las casi imperceptibles olas del líquido transparente. No notó cuando su amigo se colocó frente a ella sino hasta que la mano del rubio tomó su barbilla y la obligó a hacer contacto visual.
- Mientras esté aquí no voy a dejarte sola – dijo serio –pero a cambio necesito que confíes en mí, sea lo que sea que estés haciendo para ayudar a tu madre, puedo sacarte de allí Mimi. Cuando termine esto nos podemos devolver a Estados Unidos. Eres mi amiga… ya te dejé el tiempo suficiente sola y lo lamento. No va a volver a…
Wallace sintió el vidrio quebrarse contra piso y sus pantalones mojarse a la altura de los tobillos, eso sucedió al mismo tiempo que Mimi le pasó los brazos por los hombros y se empinó para plantarle un beso en los labios.
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-¿Sabes que si nos casamos debemos besarnos?
Ambos niños de no más de 11 años se miraron el uno al otro con asco.
-Iuuukkk – expresó el rubio arrugando el rostro como si hubiera comido limón.
-Prometo no hacerlo nunca – dijo la castaña con la misma expresión.
-Prometo no dejarte hacerlo nunca – y unieron sus meñiques.
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-Prometiste no hacerlo nunca… - le recordó Wallace con una sonrisa a Mimi separándose un poco de ella.
-Prometiste no permitirme hacerlo.
-Lo hiciste de improviso, ¿Cómo pretendías que lo rechazara?
-Entonces lo voy a hacer más lento para que me digas que no – dijo mordiéndose su labio inferior sin sacarle los ojos de encima.
Empujo su nuca con sus manos y volvió a empinarse, esta vez se acercó con cuidado, midiendo cada milímetro que los alejaba, el rubio se tensó y aunque trató de disimularlo tragó con dificultad. Mimi rozó sus labios a medida que él cerraba sus ojos, soltó un suspiro y desde ese momento se dejó llevar. Abrió su boca recibiendo la lengua de la castaña y se fundieron en un beso que a medida que se iba haciendo más demandante lo estaba dejando sin aire. Jamás pensó que su amiga besara de esa forma.
Se separaron por unos segundos.
-Promete que no te irás… - pidió Mimi en un susurro - …Eres mi única conexión aquí a lo que realmente soy.
-No me iré… pero necesito que confíes en mí, Mimi.
Finalmente la castaña lo empujó con cuidado y se escabulló por el costado. Salió de la cocina hasta el salón tratando de que su agitada respiración volviera a la normalidad.
-Voy a hacerlo, pero necesito tiempo para ser sincera contigo ¿Puedes esperar? – pidió sentada desde el sofá.
-Estaba esperando un beso tuyo desde los 10 años –bromeó tratando de que su amiga se relajara - Puedo esperar a que me digas lo que aun tienes reticencia a contar.
Mimi sonrió.
Quizás el rubio no lo sabía, pero su encuentro había menguado su angustia y, a su vez, él la había hecho retroceder a un tiempo donde todo era muy diferente y, aunque estaban en otro país, teniendo otra edad y en otras circunstancias, se sentía a gusto por primera vez en mucho tiempo.
Y quizás… sólo si quizás nunca le hubiera presentado a Michael, ella habría terminado con él.
Por su mente pasó fugaz una imagen en la que ella sí tenía su Academia de Danza, sus padres estaban vivos y ella iba de la mano de Wallace.
-¿Estabas esperando un beso mío? – preguntó siguiéndole el juego.
-Oh sí – contestó el rubio metiéndose las manos en los bolsillos – desde que escuché que nuestros padres planeaban nuestra fastuosa boda. ¿Sabías que tenían pensado realizar dos? ¿Una en Colorado y otra en Nueva York?
-Estoy segura que esa fue idea de mi madre – y el corto juego quedó hasta allí. Los ojos de la castaña se volvieron a llenar de lágrimas.
Wallace llegó raudo a su lado, sentándose junto a ella en su sillón.
-Mañana a primera hora estaré contigo en el hospital acompañándote – tomó sus manos con cariño.
Ella asintió agradecida tratando de borrar las lágrimas que caían por sus mejillas.
-Deberías descansar – recomendó Brown – yo dormiré acá – dijo palpando su sillón – es muy cómodo… o eso al menos dijo el inquilino anterior.
Mimi se levantó y abrazándose a si misma caminó a la habitación de su amigo. Estaba cansada, de eso no cabía duda… había llorado toda la tarde y tenía pensado estar en pie mínimo a las ocho de la mañana – es decir en un par de horas más – para ir al hospital y así saber si podría ver a su madre. No se movería de allí sino hasta las cinco, ya que tenía una cita con aquel ruso que era impostergable y volvería, nada ni nadie la sacaría de ese lugar hasta que sus propios ojos fuesen testigos de que su madre estaba mejor tras su operación.
-¿Will?
-¿Sí?
Mimi giró a mirarlo.
-No quiero dormir sola.
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La castaña se acomodó bajo las sabanas mientras que el rubio hizo lo mismo pero sobre el edredón, él estiró su brazo para que Mimi pudiese acomodarse bajo su alero. Al sentirse cómoda con su amigo de infancia, protegida como hace mucho tiempo no se sentía, no demoró más de diez minutos en quedarse profundamente dormida.
Wallace en cambio, se quedó mirando el techo de la habitación por largos minutos. Era extraño tenerla junto a él siendo que cuando niño no la soportaba del todo… pero si lo pensaba bien, fue gracias a ella que descubrió su profesión.
Dio un suspiro y giró su rostro hacia ella. Tenía su nariz enrojecida y sus pestañas aún húmedas, bajó a sus labios para torcer una sonrisa incrédula. Michael, le había dicho en alguna que otra ocasión que los besos de su entonces novia eran increíbles.
-¿Está bien que me case, Will? – le preguntó su amigo la última vez que hablaron por teléfono – Quiero a esta chica, es una buena chica… pero no puedo olvidar a Mimi. Siento que fui un tonto al dejarla ir… y desde que supe que su padre murió he tratado de ubicarla por todos los medios, pero es como si hubiese desaparecido. Tengo una tonta corazonada de que quizás haya regresado a Japón. Si vas y la encuentras, por favor cuídala… ella puede aparentar ser superficial, pero cuando estas a su lado descubres que es completamente dependiente y frágil. Wallace… por favor cuídala. Dale un beso de mi parte.
El rubio movió un mechón castaño que tapaba el rostro de su amiga y sin dudarlo un segundo rozó sus labios contra los de ella con suavidad para no despertarla.
-En mi defensa… - susurró tan despacio que apenas él mismo se escuchó – Mike no especificó dónde.
Yamato escuchaba a medias a la morena que tenía a su costado y que le acariciaba la pierna con insistencia. Se llevaba de vez en cuando la mano al bolsillo de su chaqueta, sacaba su teléfono, leía el mensaje que Wallace le había enviado horas atrás, comenzaba a escribir una respuesta, pero a mitad del texto lo borraba, guardaba su celular desde donde lo sacó y se perdía en sus pensamientos. También trataba de aparentar que le prestaba atención a la mujer a su lado y cuando oía una pregunta de su parte, simplemente le pedía que se la repitiera reclamando que la música estaba muy alta y que era medio sordo. Ambas cosas mentiras.
Después de un par de rondas y viendo que no llegaría a ningún lugar, la mujer se excusó diciendo que iría al baño, o eso creyó escuchar Yamato. No volvió.
Mejor para él.
Había perdido la cuenta de cuantos vasos ya llevaba, estaba totalmente intrigado con respecto a Mimi Tachikawa y el cómo conocía a Wallace y por cada vez que se lo preguntaba se bebía un vaso, por lo tanto, era normal que al sexto o séptimo u octavo, olvidara el número de tragos.
Volvió a sacar su teléfono, Yamato Ishida no era un hombre paciente, la paciencia no era una de sus virtudes en ningún aspecto de su vida, ya se había controlado por demasiados días de no ir al departamento de esa chica y de no llamarla. Desde que la vio por primera vez en el estudio de Sora que la tenía metida en la cabeza. Era una sensación muy parecida a la que sintió cuando conoció a Catherine y quizás eso lo había estado frenando. Buscarla. Eso y de que era muy joven para él según sus propias conclusiones. Mas todo se fue al caño cuando se acostó con la castaña de curvas peligrosas.
Necesitaba saber más de ella y que no era una trampa más del destino. Cada vez que una mujer se cruzaba en su camino creía que podía ser una nueva Catherine, por eso llevaba tanto tiempo solo.
Pero Mimi Tachikawa no parecía ser esa clase de persona… y si lo fuese, iba a averiguarlo antes de ir por ella en serio.
Desbloqueó la pantalla de su celular, pero esta vez no leyó el mensaje de Brown sino que fue directo a su correo electrónico.
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[05:23 am]
De: Ishida Yamato
Para: Akiyama Ryo
Asunto: Búsqueda
Necesito que me averigües todo acerca de una chica llamada Mimi Tachikawa, modelo, 23 años. Dirección 5 - 3 - 8 Akasaka. Dpto 19C, Minato - Ku 476.
Lo antes posible.
Y.I.
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Lo envió y esperó… espero… espero… revolviendo el trago color ámbar de su ancho vaso.
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[05:25 am]
De: Akiyama Ryo
Para: Ishida Yamato
Asunto: RE: Búsqueda
Dame 15 minutos y te la envío.
R.A.
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Sonrió complacido. Así de rápido debería ser todo… en especial encontrar a ese tal Izzy.
Dejó su teléfono sobre la mesa y levantó la vista a su hermano y a su mejor amigo que estaban frente a él.
El bar que Taichi había elegido era bastante tranquilo, de hecho, hasta se sorprendió cuando entró al local, estaba ubicado en uno de los mejores barrio de Odaiba en uno de esos callejones que uno se encuentra en Tokyo y que cree que no llevan a ningún lado. Bueno ese estrecho y pequeño callejón llegaba a la entrada de Seven Heaven's Bar.
Era muy elegante, butacas de cuero contra el bar principal y asientos del mismo material dispuestos en privados, privados que tenían dispuestas en su entrada gruesas cortinas color vino que de ser necesario podían ser corridas dejando el espacio cerrado.
Varios privados estaban cerrados en ese momento.
-Señores, ¿Les dejo otra botella? – preguntó una bellísima chica de cabellos dorados que vestía un apretado y corto vestido negro.
Yamato supo, en cuanto entró, cuál era la razón por la cual Taichi había elegido ese lugar. Las mujeres que atendían eran despampanantes.
-Dos más, por favor – respondió el moreno que se levantó tambaleando – y ¿Puede venir tu numero junto a ellas cuando vuelvas? – le dijo al oído con voz sensual.
El Ishida arqueó una de sus cejas, su amigo era bastante directo cuando de mujeres se trataba. La mujer sonrió complacida, había reconocido en él al famoso jugador que la mañana anterior había dado una conferencia de prensa.
-Por supuesto, señor Yagami. A sus órdenes.
-Hoy no dormiré solo en la habitación del hotel – dijo el moreno dirigiéndose a su amigo con una sonrisa una vez que la chica se hubo ido - ¿viste cómo me miró?... me encanta ser conocido. Resulta el doble de sencillo.
-Si tú lo dices… - Yamato parecía renuente a contradecir a Taichi, menos si estaba con tragos de más.
-¿Y dónde está la morena que estaba aquí hace un rato?
-Dijo que iba al baño y volvía – le echó un vistazo a su reloj – pero de eso ya veinte minutos… de todas formas era muy aburrida.
-Yamato, da lo mismo que sea aburrida o entretenida. Es lo que menos importa. Uno no viene a estos lugares a hablar de política ni de filosofía… se viene a ligar – protestó su amigo a pocos centímetros de su cara y al rubio le mareó aún más de lo que ya estaba el olor a alcohol que expelía de su boca – Esto es de familia… - dijo mirando sobre su hombro y vio a Takeru con la cabeza apoyada en la pared. Al parecer no estaba acostumbrado a beber, una botella lo había noqueado – No entiendo cómo Hikari terminó con él… son tal para cual.
-No es el momento ni el lugar para que discutamos ese tema, estamos ebrios y podría terminar mal – recalcó Yamato defendiendo a su hermano.
-Bah! Ni que me fuéramos a agarrarnos a golpes por nuestros hermanos menores. Si terminan, vuelven, se engañan o se acuestan me da lo mismo.
-Te estás volviendo odioso a estas horas…
-Falta Wallace, él habría animado esto más… ¿Por qué me dijiste que se echó para atrás?
Otro tema que no quería tocar.
-Problemas personales – se limitó a responder.
-Quizás se encontró con una chica y debe estar follando en estos momentos – dijo torciendo una sonrisa divertida. Pero a Yamato no le produjo ninguna gracia en lo absoluto. Por su mente pasaron los momentos que compartió con la castaña en la cama de su departamento y el solo hecho de imaginarla haciendo lo mismo con Brown lo sulfuró.
Se levantó enojado y sin decir nada caminó a duras penas hasta el baño del lugar.
Todo se movía. Había bebido en exceso, era un hecho.
¡Y por un demonio! Las imágenes iban y venían. Ella sobre el otro rubio con las caderas pegadas moviéndose con violencia.
Abrió la puerta del baño de un golpe sin percatarse que al otro lado alguien iba saliendo.
-Hey!, Asshole! – gritó un rubio platinado mucho más que él, Takeru, Wallace juntos. El hombre, de rasgos caucásicos se llevó la mano a la nariz que rápidamente comenzó a sangrar.
Maldición, gritó Yamato para sus adentros.
-Lo siento, lo siento – fue lo único que atinó a decir, pero antes de que siguiera con sus disculpas se vio acorralado contra el lavado y ese hombre que había sacado un arma desde sus ropas.
Sin alcohol en su cuerpo habría reaccionado de inmediato, pero sabía que había bebido demasiado y defenderse sería casi patético en su estado.
-Do you think this is funny? – preguntó apuntándose la nariz con su arma – If you broke my nose I'm gonna put a bullet in your fucking head!
-Hey buddy, I really sorry – Yamato trató de calmarlo. Ni siquiera andaba con su arma de servicio. Se suponía que iba a ser una noche de celebración, en ningún momento pasó por su cabeza encontrarse siendo apuntado con un revolver en el baño de un bar – I just trip over to the door… It wasn't on purpose, man.
El hombre de ojos verdes se sonó la nariz y sacudió su mano contra la camisa del Ishida molesto salpicándole sangre.
-Hey, Nikolay… We're leaving. Hurry
Al baño se había asomado otro hombre y por un momento Yamato pensó que todo empeoraría. Pero, para fortuna de él, el rubio platinado guardó su arma, se limpió las manos en la camisa del policía mirándolo con furia y tras darle varios palmetazos en su mejilla izquierda, le dijo:
-Feel yourself lucky for today.
Se acomodó la chaqueta de su traje oscuro, apremió al otro hombre que había entrado en un idioma que Yamato reconoció como ruso y desaparecieron de su vista.
Solo cuando vio que era el único allí, soltó el aire de sus pulmones con ira.
Se reclamaba a sí mismo una y otra vez que él era policía que debió haber actuado como tal deteniendo a ese sujeto que estaba armado en un lugar público, pero claro, ¿Cómo iba a hacerlo si con suerte había podido caminar hacia el maldito baño?
Se juró que no volvería a beber de esa forma.
-Sabía que te encontraría aquí.
Hiroaki la miró por encima de la pantalla de su computadora. Zoe lo observaba sonriendo apoyada en la entrada de su oficina mientras sostenía unos grandes vasos de café en cada una de sus manos.
-Zoe, son casi las siete de la mañana ¿Qué haces acá? – La rubia cerró la puerta con seguro y se acercó a su escritorio ahogando un bostezo. El Ishida no pudo evitar realizar esa pregunta que le incomodaba - ¿Estabas trabajando?
Ella negó con la cabeza. Dejó el café sobre la madera y sin pedir permiso se sentó en sus piernas para luego apoyar su mejilla entre su cuello y hombro.
-No he podido dormir – explicó abrazándolo por la cintura – pasé por tu departamento y estaba vacío por lo que concluí que estarías aquí. Eres un trabajólico.
Hiroaki sonrió y tras regalarle un beso en su frente se acomodó como pudo con Orimoto sobre él y siguió trabajando.
-¿Qué haces? – preguntó Zoe cerrando los ojos y escuchándolo teclear con rapidez. Estar allí contra su cuerpo era lo que necesitaba para poder descansar de ese mal día.
-Acomodando la programación de la franja nocturna. Hay dos programas de "entretención" que me están dando un dolor de cabeza por el bajo raiting. Tengo que reemplazarlos por otros y ninguno de los que me propusieron hoy en la reunión de la mañana me termina de convencer.
-¿Te ayudo a elegir?
El hombre soltó un suspiro enternecido. Cuanto quería a esa rubia en sus brazos.
-Siento que te quedarás dormida sobre mi pecho antes de que me des una resolución.
-Eso no me importaría. Adoro dormir sobre tu pecho… me encanta tu aroma – soltó provocando que Hiroaki se sonrojara.
-¿Por qué me quieres? – preguntó sin dejar de trabajar. Esa duda siempre estaba en su cabeza - ¿Por qué estás conmigo siendo que podrías estar con alguien de tu edad?
-¿Por qué no querría estar contigo, Hiro'? ¿Por qué querría estar con alguien de mi edad si tú me das todo lo que necesito? - Zoe levantó su mirada y la cruzó con la de los ojos marrones de él - ¿Por qué no te querría? ¿Por qué tienes esa necesidad de hacerte sentir inferior? – Ella se detuvo un instante antes de continuar. Izumi siempre se detenía allí, trataba de no indagar más… pero quizás era la hora o quizás ya era el tiempo que ya llevaban juntos el que permitió cruzar la línea tácita que existía entre ellos respecto a ese tema - ¿Tu ex esposa te hacía sentir así?.
Ishida padre detuvo sus labores y se apoyó completamente en el respaldo de su cómoda silla.
-¿Quieres realmente conversar de eso a las siete de la mañana?
-¿Quieres seguir evitando hablar de ese tema conmigo?
-Deja de responderme con más preguntas, Zoe – pidió Hiroaki frunciendo el ceño.
-¿Por qué te molestas?
-¿Por qué insistes en indagar en mi vida con Natsuko?
-Ves que tú también respondes con preguntas – indicó la rubia alzándole una ceja.
Él sonrió.
-Eres increíble.
-lo sé – dijo robándole un beso – Te pregunto porque quiero conocerte más y… porque no quiero cometer los mismos errores – explicó en voz baja.
-Jamás podrías… ambas son completamente distintas.
-A ella la quisiste… a mí me quieres ahora. Algo en común debemos tener para que sintieras y sientas eso.
-A ella la amé… - aclaró Hiroaki y no se dio cuenta de lo que esas cuatro palabras provocaron en el corazón de Zoe – con ella me casé, con ella tuve dos hijos.
La rubia se levantó súbitamente y lo miró dolida.
-Y a mí solo… ¿me quieres? – dijo con tristeza y fue allí cuando el Ishida notó que se había equivocado – conmigo jamás te casarás… conmigo jamás tendrás hijos. Entendí como a tus ojos somos completamente distintas – recorrió su rostro por última vez antes de caminar a la puerta - ¿Qué soy para ti Hiroaki? ¿Aparte de la prostituta de 21 años con la que te acuestas de vez en cuando gratis?
Él guardó silencio. Se levantó de su silla y apretando la mandíbula trató de buscar las palabras correctas para no herirla nuevamente.
La quería, sí. La quería demasiado… quizás y hasta la amaba, pero no se sentía capaz de decírselo, porque veía un futuro incierto en esa relación. Cuando ella tuviese treinta, él ya iría por los sesenta y cuatro. ¿Qué clase de vida le iba a dar? ¿Hijos? Iba aparecer el bisabuelo de los mismos… ¿casarse con ella? ¿Para ser el hazmerreír?
-¡Dime algo! – exclamó aguantándose las lágrimas.
-No sé qué decirte, Zoe.
-¿Me quieres al menos?
-Sabes que lo hago, yo…
-No – interrumpió – Dímelo. Dímelo a la cara y no mientras crees que estoy dormida y no te oigo. Dímelo de frente y no a través de un mensaje por el casi tengo que rogar. ¡¿Por qué tienes tanto miedo?! ¡¿Crees que yo no lo tengo?! ¡Para mí esto es mucho más difícil que para ti! ¡No tienes idea de lo que arriesgo estando contigo! Yo no sólo te quiero… yo me enamoré de ti. Y estoy dispuesta a dejarlo todo e irme contigo, pero necesito saber si tú me vas a seguir. Porque sino mi esfuerzo y lo que estoy arriesgando es en vano.
No supo en qué momento había comenzado a llorar. Quizás la discusión con el insensible de Izzy le provocó su repentina angustia. Quizás la situación de Mimi la tenía más sentimental, ella tampoco quería quedarse sola como su castaña amiga.
-Hiro… - suplicó. Pero él no hablaba - ¡Maldición! – masculló lanzando una patada de furia al suelo. Sacó el seguro de la puerta. Había esperado y suplicado lo suficiente… más, sería humillarse – ¡¿Por qué me presentaste a Takeru si ni quiera estas seguro de esto?!
-No lo sé… - susurró - … creí – dio una pausa – quizás me equivoqué… me apresuré – suspiró cansado – No lo sé…
-Pues tómate todo el tiempo del mundo en saber – indicó la rubia provocando que Hiroaki la mirara asustado - …Disfruta el café – dijo finalmente desapareciendo por la entrada.
El Ishida mantuvo la vista clavada en el espacio vacío que la rubia había dejado frente a él. Tomó uno de los vasos de café y automáticamente se lo llevó a la boca sintiendo su peculiar sabor. Zoe no los había comprado… ella los había hecho. Los había preparado de la forma exacta que ella sabía que a Hiroaki le gustaban.
Se volvió a sentar de golpe, no sin antes arrojar el vaso casi lleno contra el ventanal a su espalda.
-Te quiero… quizás hasta te amo – murmuró tapándose la cara – pero no puedo amarrarte a mí ya más.
Hikari vio el amanecer de la bahía de Odaiba desde la tibieza de las aguas de la piscina. La vista era simplemente espectacular.
Trabajó hasta las cuatro de la mañana y durmió en el incómoda sofá de su oficina… ir a su departamento a esas horas para dormir un par de horas y volver al gimnasio le pareció ilógico, por lo que optó por hacerse un ovillo en el sillón y dormirse con la vista perdida en el jarrón roto y las blancas rosas esparcidas por el suelo.
Despertó pasadas las siete, tiritando de frío y con un dolor de cabeza del terror. No había bebido mucho, pero al no estar acostumbrada, la resaca la atacó con furia. Se tomó un par de aspirinas junto con casi un litro de agua y decidió que era una excelente hora para nadar… era tan temprano y además era día sábado que sabía que estaría vacía… sólo para ella.
Primero se dio una ducha rápida y cuando iba a colocarse el traje de baño… dudó.
¿Y si cerraba el acceso y se bañaba desnuda? La idea le había dado vueltas desde que descubrió que Katou lo hizo y no es que a ella no le hubiese ocurrido sino que ella era la CEO… debía dar el ejemplo.
¡Pero qué más daba! Una diminuta locura dentro de su aburrida y monótona vida.
A veces sentía que era ella la que tenía 32 y su hermano 21.
Dio un par de vueltas, sintiéndose libre… ahora entendía a Katou – pero de todas formas no se iba a salvar de la amonestación escrita - nadó una vez más para después terminar apostada en su esquina favorita, aquella que le daba la mejor vista… donde el agua de la piscina se unía a la Bahía y más atrás el Rainbow Bridge se erguía imponente.
-¡Aja! – Escuchó la castaña desde la entrada y se dio vuelta asustada al reconocer la voz - ¡Sabía que ésta debía ser la maldita contraseña!
No tuvo tiempo de reaccionar con rapidez… su ropa estaba en el borde opuesto en el que ella se encontraba y ya Takeru había entrado al lugar dando tumbos.
¿Estaba ebrio?, Hikari Arqueó una de sus cejas. Jamás en su vida había visto al rubio pasado de copas.
Sus miradas no demoraron en cruzarse y el Takaishi bufó por lo bajo metiéndose las manos a los pantalones mientras retrocedía torpemente a la pared en búsqueda de apoyo.
-Mujer infiel… - soltó torciendo la boca con molestia.
-La piscina está cerrada – le hizo notar la castaña tan o más molesta que él. ¡¿Qué se creía con llamarla Mujer infiel?!
-Pues culpa tuya por no cambiar la contraseña de la puerta… deberías superarlo. Mira que poner la fecha de nuestro aniversario – rio divertido.
-Sal de aquí Takeru – dijo con la mandíbula tensa.
-No… su publicidad dice 24x7 y eso incluye la piscina.
-Estás ebrio… no voy a dejar que entres así.
-¿Ebrio?... ¿Yo? – Cerró los ojos y se llevó el dedo índice a su frente como si estuviera a punto de soltar la frase más importante de su vida – Quizás, un poco… de hecho tuve que esperar a que Yamato se durmiese para salir del hotel… Taichi ni me escuchó salir, estaba en la habitación contigua haciendo bastante escándalo. Creo que por eso desperté – se dijo a si mismo con actitud filosófica.
-Takeru, no voy a permitir que…
No alcanzó a terminar el rubio, Hikari no supo cómo, corrió y se lanzó a la piscina con ropa y todo. Ella aprovechó el momento y nadó rauda a la salida, pero antes de alcanzar la escalera Takeru emergió del agua sacudiéndose el cabello cual perro después de un baño. La atrapó de uno de sus brazos y antes de que ella pudiese escapar o decir algo, una sonrisa coqueta se hizo presente en el rostro del Takaishi.
-Mujer infiel y nadadora nudista – le dijo entretenido.
La castaña enrojeció a más no poder y se tapó como pudo.
-¡Idiota! ¡Deja de llamarme así!
-Es lo que eres Hikari… una mujer infiel. Una que me rompió el corazón, debo agregar… aunque – le echó un vistazo a través del agua – una mujer infiel que aún conserva el cuerpo que me volvía loco. ¿Sabe tu Daisuke que nadas así, sin nada?
-Eso a ti no te importa… nada de mi debería importarte después que decidiste dejarme sola.
-¡Volvemos al principio! – exclamó como si fuese algo muy divertido – Yo el malo que te abandona, tú la pobre novia que corre a los brazos del primer imbécil que se le cruza. Tú la mujer que sufre porque yo la abandoné… que triste historia señorita Yagami, debería escribir una novela siendo tú mi musa inspiradora.
El mentón de la chica comenzaba a temblar, tenía unas enormes ganas de llorar en ese mismo instante.
-Creí que estando lucido eras un verdadero cretino, pero veo que con copas de más te llevas todos los premios – Hikari lo empujó y en un impulso agarró la escalera para salir. A esa altura le daba lo mismo mostrarse desnuda ante él por el par de segundos que demorase en llegar a su ropa.
Pero antes de poner un pie en el primer escalón Takeru la alcanzó y la hizo voltear atrapándola entre la escalera y su ropa mojada.
-Mujer infiel – le repitió y esta vez sus ojos se mostraban tristes – Vuelve con este mal hombre que te abandonó.
Ella no lo pensó, se acercó a él y lo besó.
A los minutos comenzaron a formarse pequeñas olas que chocaban contra la esquina opuesta en donde estaba la pareja y ciertas prendas masculinas flotaron por toda la piscina.
Había algo extraño en toda esa información.
Algo no calzaba… eran las fechas… fotos que a su parecer parecían modificadas.
-Rika, ayúdame con esto – le pidió Ryo a la pelirroja que cabeceaba al otro lado de la mesa.
Ella se sacudió y trató de dar un bostezo lo más disimulado posible.
Habían estado trabajando toda la noche, tratando de meterse a un par de servidores sin mucho éxito, la persona que estaba detrás de las contraseñas y los firewall's era un maldito genio. No pudieron siquiera derribar la primera puerta de acceso. Iban a necesitar computadores más poderosos, sus laptop no iban a ser suficientes. Trataron de inyectar un virus y el virus terminó rebotándoles. Durante dos horas estuvieron limpiando el virus de sus propias computadoras.
Makino rodeó la mesa del departamento de moreno. En primeras instancias, cuando él le dijo que fueran a su piso a trabajar no le había gustado para nada. Si ya trabajar con él era un suplicio… estar sola trabajando con él sería un martirio.
-¿Qué? – preguntó de mala gana cruzándose de brazos y procurando estar a distancia.
-Yamato me pidió investigar a una chica, pero la información que aparece está incompleta. Esta página indica que nació en Hikarigaoka, estudió en Odaiba durante toda su vida escolar, jamás ha salido del país… pero encontré una foto de ella en un blog de viajeros… recorrió Europa junto a una alemanas. Me metí a la computadora de una de sus compañeras de viaje y encontré más fotos de ella… en Paris, Londres… pero según inmigración ella no ha salido del país.
-Esa foto esta trucada – indicó Ruki apuntando una donde salía una trigueña junto a una mujer y un hombre que al parecer eran sus padres en una ceremonia de graduación– estudié en ese instituto y ese logo lo cambiaron muchos años antes de que yo me graduara. Ella es dos años menor que los dos, por lo que su uniforme debería tener el nuevo logo. ¿Dónde trabaja?
-En una agencia de modelos… - y ambos se miraron al momento que una sonrisa surcaba sus rostros.
Los dos sabían que habían descubierto algo… y era algo importante.
-Llama a Yamato – dijo Ruki acercándole su teléfono.
-Lo tiene apagado, ya lo intenté. Se le debe haber acabado la batería.
-Entonces llama a Brown o a Ichijouji, pero hazlo ahora.
-Llamaré a Wallace.
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Respondo RR's como lo prometí
LadyMimato: Gaia! Síiii también te voy a responder por aca y que tanta wea! Jajajaja siii deje la pura zorra y va a seguir quedando porque en los próximos capítulos de va a saber una wea terrible de brigida jajajajaj Mimi es como un Christian grey? Jajajjaja puede ser… además falta el michi jojojo
Mara: Zoe también es uno de mis personajes favoritos, me encanta escribir de ella. Oh Taichi va a sufrir y se va a dar cuenta que ha estado metiendo las patas durante muchos años.
Gabisss.25: Lo de Wallace con Miyako se viene… y a pesar de lo que pasó en este cap, no va a repercutir en que los dos se conozcan más. Takeru es muy bueno, hay que pervertirlo! Jojojo por eso lo curé xD Va a ver más mimato en capítulos siguientes… obvio que si! Y más escenas entre Tai y Yama… lo adoro! Que bueno que seas curiosa y que vayas metiéndote a internet a revisar de lo que hablo… bueno esta historia surgió de un documental que vi en youtube de las mafias y lo encontré la raja! Y por eso me aventuré. No adelantaré nada de la mamá de Mimi… porque puede que muera como que siga viva… eso solo lo se yo xD
Aanndie: Obvio que la pobre despertó tímida… mira que hacerse el kamasutra completo con Yamato yo habría salido sin creérmela jajajajaj, además tal como lo dices perdió el training… tiene susto de que le rompan su corazoncito :(
Faby Hola: A ti se te hace corto? Que rico leer eso :) asi sé que lo disfrutas ene … hoooo tus deseos son ordenes porque Mimi tendrá su harem jajajajaj la quiero con todos, porque a través de ella es como si yo me los comiera a todos y son todos ricos!jajajajaj en el cap anterior dí pistas de la relación de Zoe… está como obvio, no?... y eso no es lo más interesante. No creo que coquetee con Takeru, no tengo en mente un Takimi en realidad. El pobre TK esta mal por Hikari…no cabe nadie en su cabeza… por el momento. Va a haber muertes, sí… sé cuáles son :P yo también mato a los principales jajajja. A Kari le falta el empujon para mandar todo a la mierda (Taichi incluido) y disfrutar de su juventud. Lo indiqué a otra chica, me encanta el Joura y si puedo colocarlo en todos mis fics, lo hare :) Lo de Mimi y Wallace va a ser especial y va a desencadenar reacciones en Yamato, el cual sí cae…miren que no va a caer con Mimi! Ja! Y espero hayas disfrutado el capítulo.
AmiKarina: Gracias por tus palabras y que te guste la historia. Me relajo cuando escribo la relación entre Tai y Yama y salen esas escenas xD
Sakura Gonzakez: Oh créeme que Yama' se pondrá celoso y que se vendrán escenas interesantes. De Zoe se sabrá más adelante y en cuanto al Joura – amo el Joura, Joe es el único que encuentro digno para Sora… todos los demás son de Mimi jajajajaj – se viene muy atractiva esa pareja.
Guest: Tai no está interesado en madurar porque no recibe un escarmiento de verdad, pero va a llegar y se va a dar cuenta de todo lo que está perdiendo y de todo lo que perdió. En cuanto a tu segunda acotación te diré: BINGO! Son cuñados ;)
Os quiero, Os adoro
Quedan varios capítulos… no desesperen si ven parejas que para ustedes es WTF?! Jajajajja todo tiene un porqué y un fin
Nos leemos!
