Los días fueron pasando. Tsunade describía una y otra vez a los especialistas de las naciones aliadas lo que sucedió. Muchos concordaron en ver en el cielo cómo una luz brillante cruzaba hacia alguna parte. La zona destruida ha sido vetada para los civiles. Los heridos tenían enormes quemaduras y muchos no tenían una buena previsión médica. El grupo de ninjas se encontraban en la torre Hogake, con algunas novedades. La primera pareja en dar el reporte fue la de Naruto y Sasuke.

- Abuela…sólo hemos encontrado la sombra de muchísimos objetos.

- Seguramente eso fue causado por el golpe de calor y luz desprendido, que calcinó al instante.- Sasuke hablaba con cierta frialdad.

- También se encontraron sombras…sombras humanas…- la voz de Naruto se fue apagando poco a poco. Sakura tenía las manos en la boca, estaba sorprendida.

Mientras apuntaba la información, mandó ahora el reporte médico por parte de Sakura.

- Numerosos casos de ceguera, quemaduras de 3º grado, úlceras, ampollas, pérdida de pelo, altos niveles de radiación en el cuerpo, trastornos sanguíneos, hay casos de muerte de la médula ósea, síndrome prodrómico y numerosos casos de cáncer en estado muy avanzado.

Todos se quedaron helados. Se miraron unos a otros. Si no fuera por aquella luz toda Konoha hubiera sido borrada, y quizás ellos también. Tsunade meditó. Apoyó la barbilla en sus manos entrelazadas. Gai titubeó.

- Esos síntomas…

- Energía atómica.- Kakashi sentenció la frase, tajante.- Minako y yo no hemos encontrado nada. Únicamente un cuerpo completamente carbonizado.

El último grupo no dio reporte ya que únicamente brindaron apoyo.

- Pasaré un informe a otras naciones. Esto no es normal. Estamos expuestos a nuevos ataques. Espero que estéis preparados. Sakura vuelve al hospital. En breves iré en tu ayuda. Los demás, podéis retiraros.

En silencio fueron abandonando la sala, uno a uno.

Sakura llevaba varios días trabajando en el hospital. Al final de la tarde, se sentó un momento. Sintió un leve mareo. Náuseas. "No, ahora no". Tuvo que ir al baño. Se puso a pensar. Su período se había retrasado, pero entre la misión y el hospital no le ha prestado atención.

Al salir del baño se sentó nuevamente, esta vez bebió un buen vaso de agua. Sintió una presencia por detrás. Al rato un agarre que se le hizo familiar muy pronto.

- Me has asustado.

- Te ves cansada. Tsunade-sama no ha venido?

- No, pero estará al llegar supongo. Koji, dónde está?

- Está en casa, no te preocupes por él.

- No me preocupa, sabe que si se vuelve a escapar lo estamparé contra algún muro.

- Itachi-kun, tenemos que hablar.

- Pasó algo?

- Eh…esto…no…que va, tranquilo, todo en orden. En casa ya te lo digo

- Mmm.- El Uchiha dudó, pues Sakura no acostumbraba ponerse nerviosa en su presencia.

- Por cierto, crees que Kakashi-sensei está bien con Hikari?

- Es complicado. Hikari desea a su madre de vuelta por encima de todo pero él tiró la toalla de forma definitiva.

Sakura suspiró.

Kakashi se encontraba en el monumento de los caídos. Llevaba un par de horas ahí completamente quieto, sin decir nada. Estaba tan sumido en sus pensamientos que apenas notó que alguien tiraba de su pantalón.

- Papá…- Hikari no le miraba a los ojos. Estaba convencido de que ella estaba enfadada con él.

- Tú me odias verdad papá? Me odias por escaparme y porque crees que miento.

Los ojos de Kakashi se abrieron precipitadamente. Eso le había dolido. Su hija creía que él le odiaba. Se agachó para quedar a su altura.

- Hikari, no te odio. Pase lo que pase siempre serás mi chica preferida y te protegeré por encima de cualquier cosa. No se me da muy bien expresar cariño ni nada por el estilo, pero tenlo presente vale?.- Kakashi arqueó su ojo. Hikari conocía ese gesto y sabía que él estaba sonriendo, asique le abrazó.

A lo lejos Yamato y Gai observaban la escena, pero también observaron una figura que se acercaba a ellos.

- Ha sido una bonita reconciliación.- Kakashi se giró encontrándose con dos ojos negros completamente con un iris ambarino.

- Dónde está?

- Bien, está conmigo

- Donde está quién?.- Hikari miraba estática el cruce de miradas entre los chicos.

- Hikari ponte detrás de mí.

- Hikari-chan, un gusto conocerte. Me llamo Kenji. Soy amigo de tu madre. No te lo contó tu padre?

Hikari miró al chico. Luego vio cómo su padre tornaba los ojos.

- En verdad me has mentido papá? Bakka!.- Hikari empezó a golpear a su padre, sin apenas fuerza. Gai y Yamato se acercaron y, al instante, se les juntó Minako.

- Hikari-chan, si quieres estar con tu madre, ven conmigo, estarás mejor con nosotros.- iba a agarrarla, pero Kakashi le detuvo.

- Ni se te ocurra tocarle un solo pelo. No voy a permitir que te la lleves, ni a ella, ni a Kira tampoco. La voy a encontrar.

- Hikari, ven conmigo, te llevaré a un sitio seguro.- Minako la miró con ternura.

- No valdrá de nada. Os mataré si os interponéis. Que elija ella con quién irse.

- Déjate de estupideces. Es mi hija y no voy a dejarla ir, no quiero perder a nadie más.

El chidori chispeaba en la mano izquierda de Kakashi. Dispuesto a atacar, Kenji hizo varios sellos invocando al dragón. El animal sagrado empezó a bufar cada vez de forma más sonora. Los shinobis dieron un paso atrás.

- Qué es eso?.- a Hikari le empezó a doler la cabeza. El dragón posó su vista en la niña.

- Den…- Kenji alzó la mano y el dragón aleteó. Un viento extremadamente fuerte azotó el lugar.

- Bien…ahora…- Vieron al dragón zarandear la cola. Un golpe de esos y estarían muertos. No había tiempo para sellos. No quedaba tiempo. Kakashi cubrió a Hikari con su cuerpo a la vez que Minako la estrechaba desde atrás, quedando los tres como una especie de bola.

En el momento en el que iba a bajar el brazo para dar el ataque, Hikari gritó demasiado fuerte y algo paró el brazo de Kenji. El dragón giró la cabeza y se tumbó como si de un pequeño perro asustado se tratase y desapareció en un "puf". El viento cesó. Se pusieron en pie y vieron a Kenji aún con el brazo erguido.

- Qué crees que estás haciendo?

- Qué crees que estás haciendo tu? Porque no me has dicho que venías a Konoha?

Kira se hizo visible. Ella había parado el ataque, pero el dragón reaccionó al grito de Hikari.

- Mamá…- Hikari se acercó algo dudosa. Miró a su padre como pidiendo permiso para continuar. Kira se volteó y su mirada se cruzó al instante con la de él. No conocía esa mirada. Esas ojeras. Estaba más delgado, más dejado…

Kakashi bajó rápido la vista a Hikari y asintió.

- Te dije que mamá estaba aquí.- Corrió al encuentro con su madre. Se fundieron en un abrazo único. Kakashi miraba como las dos únicas mujeres que tenían su corazón se amaban delante de él. Se le encogió el corazón.

- Volveré en unos días, Kira-chan.- Kenji desapareció.

Todo el lugar había enmudecido de forma repentina, como si un fantasma acabase de llegar. Kira miró detenidamente a su hija. La miraba a ella y miraba a Kakashi, cada vez de forma más seguida. El ninja copia arqueó una ceja. "Qué hace?"

- Definitivamente tienes las expresiones de tu padre. Espero que no llegues al nivel de vagancia que él tiene.

- Bueno…vamos a reportar el incidente a la Hogake. Nos vemos mañana.

- Iré a por Hikari a casa de Sakura en dos horas. Se puntual, haz el favor.- Kakashi sonó demasiado duro. Hasta Hikari se quedó sorprendida. Se perdieron entre la copa de los árboles.

- Has crecido mucho Hikari-chan, tienes que contarme muchas cosas.

- Tu también mamá. Porqué te has ido? Porque?.- esa pregunta hirió el orgullo de Kira.

- A veces las cosas se complican, Hikari-chan y hay que tomar decisiones drásticas. No me olvido de ti. Todas las noches que estuve cerca te vine a ver. Eres adorable mientras duermes.

- Te volverás a ir?

- Seguramente. Pero vendré a verte, no te preocupes.

- Cambiaste a papá por ese chico verdad? Quiere decir que también es mi padre…aunque no lo veo bien, papá aunque es un pervertido se porta muy bien conmigo. Me protege, me enseña, me cuenta muchas cosas y no para de bromear. Aunque últimamente su ánimo está algo bajo…me escapé para ir a buscarte y se enfadó un poco pero me dijo no me odia.- Kira miraba sorprendida la facilidad e inocencia con la que su hija decía las cosas. Le parecía el ser más bello y adorable del mundo.

Hablaron largo y tendido. Se rieron fuerte y se dieron el cariño perdido.

- Entonces…te gusta Koji-kun eh…Mm bueno, es un buen partido, además Sakura es de mis mejores amigas.

Hikari se sonrojó.

- Hablando de Sakura, es hora. Te acompaño. No voy a entrar, no quiero que sepan que he vuelto, al menos por ahora.

Acompañó a su hija a casa de Sakura a la hora establecida. Sabía de sobra que Kakashi llegaría tarde, y efectivamente. Cuando llegó se dispuso a llamar.

- No lo hagas. Déjala dormir esta noche ahí. Lleva ya tres horas durmiendo.- sin hacer contacto visual, Kakashi se alejó.

- No me evites.- No obtuvo respuesta. Lo siguió. Detrás de él y captando su atención, el ninja copia no se dignó ni a girar su cabeza, hasta llegar a la puerta de su casa. Ella guardó la distancia y reinó el silencio.

- Porqué?

- Eh?

- Que porqué has vuelto, Kira?

- Porqué no me buscaste? Me dejaste de querer, Kakashi.

- Nunca he dejado de quererte, sólo dejé de insistir. Pero bueno, qué fácil fue reemplazarme. No debí significar mucho.

Un golpe. La cara le empezó a arder a Hatake. Eso había dolido. Ella estaba llorando.

- Bakka! Cómo puedes decir eso? Tu…no tienes idea de lo que he pasado! Ni idea!.- cayó de rodillas abatida, llorando de forma desconsolada. Kakashi sólo veía dolor y dolor en sus lágrimas. Se arrodilló con ella y apoyó su cabeza en el hueco de su hombro y clavícula. Habló bajó. A Kira se le estremeció la piel.

- Te elegí a ti por ser mejor de lo que yo creía. Te quise, Kira, te amé, lo peor de todo, es que lo sigo haciendo. Por encima de cualquier cosa siempre te elijo a ti.

- Regálame recuerdos que no duelan.

Había echado de menos su voz, la suavidad de su piel. Kakashi no dudó en invitarla a entrar sabiendo lo que vendría después. La puerta se cerró tras ella y la oscuridad inundó la casa. Kira fue a las habitaciones. Estaban como siempre. Sonrió. Bajó. La cocina, en perfecto orden, y finalmente el salón. Se apoyó un momento en la mesa y sintió un leve agarre en su cintura desde atrás. Kakashi no llevaba su máscara.

- Echaba de menos ese rostro.- el sonrió satisfecho y le dio leves mordiscos en el cuello.

- Te he extrañado Kira.- sus manos se perdieron por debajo de su camiseta, acariciando sus pechos por encima del sujetador. Sin pensárselo, le quitó la camiseta. Se estaba conteniendo de sobremanera, pero la visión que obtuvo le dejó perplejo. La fina espalda de Kira estaba completamente cubierta de cicatrices de grandes dimensiones, heridas aún sin curar totalmente. Se apartó de ella. Por su mente numerosas cosas sucedían. Rendirse tan fácilmente, no buscarla, buscar consuelo en misiones, evitar hablar de ella o cuando lo hacían, él la trataba como si fuera una cualquiera. Y ahora cuando regresa, la trata indiferente y le echa cosas en cara. " Bakka, Kakashi".

- Yo…es mejor que te vayas Kira.