-Eso fue lo que dijo Malfoy –concluyó Alexa mientras su tía la escuchaba parada junto al estufón eléctrico donde calentaba un poco de té.
Claudette mantuvo una expresión serena.
-Ahora explícame exactamente como es que te llevas con Malfoy –
-Pues…yo tampoco sé, solo pasó –declaró la joven.
Su tía la examinó mientas el rojo subía desde la base del cuello hasta las mejillas.
-¿Es tu novio? –
Alexandra no supo que contestar, no era su novio, bueno, al menos el no se lo había pedido ¿Qué eran entonces? ¿Dos personas que se besuqueaban en armarios y pasillos pero que se decían enemigos?
-No exactamente –
-Ale, no planeo contrariar tus decisiones pero debes saber que los Malfoy no son buenas personas y dudo que ese pequeño calamar sea mejor que su padre –
Ale suspiró, acomodó su cabello verde seco detrás de la oreja y miró a su tía intensamente. –Me gusta –dijo al fin.
Claudette la observó, se dio la vuelta y quito del fuego la tetera que borboteaba, sacó dos tazas de la gaveta que estaba debajo del estufón y sirvió el té.
-Antes de casarse con Narcisa Black, Lucius Malfoy estaba comprometido conmigo –soltó Claudette –Un mes antes de la boda los Black ganaron mayor fuerza…económica, el ascenso de Voldemort era más evidente y la familia Malfoy no pudo resistirse a pasar a manos de un mejor postor que los Tremont. Después de eso me fui a Francia con la abuela Sophie…No quiero verte herida, ten cuidado –Claudette sorbió un poco de té, sintió apenas como el líquido le quemaba la lengua.
-¿Le querías, cierto? –pregunto la metamorfomaga revolviendo distraídamente el té.
-El me hizo quererle, pero jamás sintió lo mismo, era todo conveniencia –
Alexandra no supo que decir, o para el caso, ni siquiera sabía se debía decir algo.
-En fin, te diré que tengo un antiguo colega en el ministerio de magia, esta dentro del departamento de Cooperación Mágica Internacional, se llama Antoine Clavel, seguro tu padre tiene algo turbio. –
-¿Qué planeas hacer? –preguntó Ale
-Pienso llevarte de nuevo a Francia, pero primero debemos averiguar si ese bastardo tuvo algo que ver con la muerte de tu madre –Claudette bebió más té.
-A mi parecer todo esto es muy extraño –replicó Alexa, se llevó la taza a los labios y antes de beber de ella se detuvo, miró a su tía y preguntó:- ¿Saben los bernhardt que estoy contigo? –
Claudette abrió los ojos –Diantre –soltó –se supone que solo te recogería nunca acordaron dejarte pasar la noche aquí, debo llevarte con ellos –
Ninguna de las dos terminó el té y tan pronto como se hallaron fuera del alcance de la vista de los muggles, desaparecieron rumbo a la mansión Bernhardt.
-Sentimos el retraso –fue lo primero que dijo Claudette mientras se paraba frente a la abuela Bernhardt.
-No te preocupes, Claudette –replicó la señora y con un movimiento del brazo la invitó a sentarse.
-Alexa, haz el favor de ponerte algo más presentable, querida, los Malfoy vienen en camino –
Alexa se detuvo antes de proferir alguna exclamación, tenía menos de tres horas que se había separado de ese cabezota y ahora tenía que compartir la mesa con él…de nuevo.
-Si abuela –respondió la chica antes de desaparecer tras las puertas del salón.
Subió rápidamente las escaleras y cuando llegó a su cuarto se dejó caer sobre la cama.
Quería ver a Draco y quería que su tía lo conociera de manera un poco más intima. "Si tan solo supiera que besa bien". El pensamiento la hizo reír un poco. Se puso de pie para observar su reflejo en el espejo. Dejó de lado todas sus dotes de metamorfomaga y quedó una bruja de cabello negro, nariz fina, tez media y ojos grises. Sonrió al verse a sí misma después de tanto tiempo. Sacó una túnica blanca del armario y dejó su cabello castaño correrle por la espalda.
-Señorita –irrumpió una de las elfinas domésticas –Dice la señora Bernhardt que debe bajar a recibir a los invitados. –
-Gracias, en un momento bajo –respondió Alexa.
Se puso los zapatos bajo la atenta mirada de la elfina.
-Bien, Kihn… ¿cómo luzco? –
-Hermosa señorita –contestó la criatura.
Entró al salón con un poco de timidez. Su padre, Lucius y Draco Malfoy se pusieron de pie para recibirla, los tres caballeros hicieron un leve movimiento de cabeza para saludarla.
-Hola, un placer verte de nuevo –dijo Narcisa Malfoy mientras le indicaba que se sentara junto a ella.
-Buenas noches señora Malfoy –
-Llámame Narcisa, querida –
Alexa sonrió por compromiso, la verdad era que Narcisa Malfoy le daba algo de…escalofríos.
-Cuéntenos –dijo entonces Lucius -¿Cómo les fue en el primer trimestre en el colegio? –preguntó dirigiéndose a ambos adolescentes.
Ambos sentados con las espaladas rectas y la cabeza ligeramente inclinada en señal de respeto.
-Bien –respondieron al unísono y por primera vez en la noche sus ojos se encontraron.
Se sonrieron.
-Bueno, bueno, pasemos al comedor –dijo la abuela Bernhardt
Los jóvenes se rezagaron un momento en el salón.
-¿Sigues molesta por lo que pasó en el tren? –preguntó Draco en un susurro.
-No, si Panza quiere colgarse de tu brazo y besarte en la mejilla, me da exactamente lo mismo.-
-No me lo pareció, la manera en que me ignoraste me dijo todo lo contrario –
-Pues…-la mente le quedó en blanco –Pues –repitió –puedes pensar lo que quieras.
Draco se acercó más a ella.
-Mejor dime que te molesta –replicó en su oído-
-Pues si, me molesta, pero tu sabrás lo que en verdad quieres y…-la frase de la chica quedo refundida en un rincón de su mente, misma que se quedó fuera de servicio al sentir el contacto de los labios de Draco con los suyos. Le tomo la cara con ambas manos queriendo aferrarse a él.
-Madre mía –exhaló Narcisa Malfoy. Ambos chico se separaron de sobresaltó.
-Me parece que son buenas noticias –dijo Narcisa mientras se acercaba al sillón donde había dejado su abrigo –Draco tal parece ser que ya podremos compartir las noticias con Alexandra –la metamorfomaga miró con gesto interrogante a Draco.
-Bueno jóvenes, sigan en lo que estaban, ya los excuso yo con Mildred –
Una vez que Narcisa hubo desaparecido, Alexa se volteó con mirada interrogante hacia Malfoy.
-¿Qué noticias? –inquirió con los ojos entornados. Su cabello estaba adquiriendo un tono magenta amenazador.
-Ale, no te enojes por lo que voy a decir –
-Dilo –ordenó la chica.
-Tu padre, bueno nuestros padres acordaron nuestro compromiso –
La mente de Alexa se quedó en blanco, se sentía mal, de hecho, muy mal
-¿Compromiso? –Repitió Alexandra – ¿Me estas diciendo que sabías esto desde que nos conocimos en Floreans Fortescue?-
Draco guardó silencio. Alexa se dejó caer en un sillón. El rubio se aproximó y apenas pudo abrir la boca cuando Alexandra levantó una mano haciéndolo callar.
-No digas nada, no sé que pensar. Quiero decir, por principio de cuentas estamos muy jóvenes, demasiado diría yo, así que no me molestaré en rebatir la decisión de mi padre, ahora TÚ-sus ojos se enfocaron en el y de nuevo se sintió mal –Me mentiste –susurró -¿Te acercaste a mí con la intención de hacer que yo…? ¡Argh! Yo de verdad creí que tu me…tu sentías algo por mí –
-¿Quién ha dicho lo contrario? –
-En este momento no puedo pensar –declaró Alexa –Ve a cenar y diles que tengo revuelto el estómago o invéntate algo, igual y son tan idiotas como yo como para creerte.-
-Lexy no digas eso, lo estas tomando muy mal –
-Mira, tengo quince años, es una edad en la que no puedo tomar este tipo de relaciones tan en serio así que no te preocupes, esto va a quedar olvidado –
-¿En serio? –
-Tan olvidado como lo que pasó antes de que tu mamá nos interrumpiera –
Draco quedó paralizado, estaba terminando con "eso", pero no le iba a rogar eso no era algo que hiciera un Malfoy.
-Muy bien –dijo. Salió de la habitación y se fue al comedor, pero un peso se había instalado en su espalda y apenas le dejaba respirar. El sentimiento de culpa lo embargaba y no tenía solución…o tal vez si, pero él nunca pediría perdón.
Los días siguientes los Malfoy fueron muy bien recibidos en la casa Bernhardt pero Alexa se negaba a hablar con Draco.
El día de navidad, después de la cena, el rubio la arrinconó contra la pared de la biblioteca.
-No te voy a pedir perdón –declaró –Pero te voy a decir que en verdad no creí que fuera a terminar así –
-Estas justificándote –replicó Alexa apenas intimidándose por la actitud de Malfoy.
-No es así –
-Si, y no planeo discutir contigo…-
La besó, ella lo empujó.
-¿No tienes otra manera de callarme? –
-Si, pero esta es la mejor –
-Mira Draco lo que te voy a decir no te va a gustar, pero debes prometerme que será un secreto –
Y Draco Malfoy escucho atentamente lo que Alexa le explicaba, aceptó cada parte de su plan, excepto la última:
-Me iré a Francia con mi tía -
