Disclaimer: Como todos sabrán, Stephenie Meyer es la dueña de los personajes, yo sólo escribo por entretención. Listo.
10
Mira hacia acá
Edward
.
—Espero que no me hayas traído aquí para darme algún obsequio —comentó con una falsa sonrisa.
Reí y fui en busca de la bolista azul que estaba en mi armario y me acerqué a una reacia e intranquila Bella. Ahora que la tenía para mí podría regalarle todo lo que pudiera, y ningún berrinche iba a impedírmelo.
—Acostúmbrate, Swan —le dije sonriendo y entregándole el obsequio.
Estaba emocionada, sus ojos brillaban mientras deshacía todo y llegaba a la pequeña cajita cuadrada, frunció el ceño antes de abrir la tapa y su boca se abrió.
—Edward…
Tomé el anillo de plata simple que sólo tenía pequeñas piedras a su alrededor y lo sostuve entre mis dedos.
—No es un propuesta, Bella —la tranquilicé tomándole su mano izquierda—. Sólo quiero que tengas algo mío, este anillo era de Esme, me lo dio cuando era un niño —le expliqué—. Dijo que se lo diera a una chica especial, con la que me proyectara a futuro, ya sabes… Te lo quiero dar a ti.
—¿Te proyectas conmigo?
Susurró y me miró sorprendida con sus ojos brillosos.
—¿Saldrás corriendo si te digo que sí?
Movió su cabeza negativamente.
—No saldré corriendo, es sólo que… pensaba lo mismo —admitió en voz baja con un pequeño sonrojo—. Gracias, es un regalo muy hermoso —se puso de puntillas para besarme—. Te amo.
Me amaba. Cuando le dije que estaba enamorado de ella no esperaba que me respondiera lo mismo de inmediato, claro que no, podría soportar amarla por los dos mientras se acostumbraba a mí, mientras intentaba enamorarla paso a paso y sin asustarla. Y me lo dijo hoy dejándome… impresionado, si alguien era más feliz que yo, creo que sería un poco imposible.
La abracé sin dejar sus labios, la idea de que ella pensara en un fututo conmigo me hacía extremadamente feliz, porque no imaginaba mi vida con nadie más, era ella. Le tomé su mano izquierda y coloqué el anillo en su dedo medio, lo miró unos segundos y volvió a mis labios.
—Te amo —dije sobre sus labios—. Feliz cumpleaños.
—Cállate —murmuró escondiendo su rostro entre mi cuello—. ¿Y si nos quedamos aquí hasta la cena?
—Amaría quedarme aquí contigo, cariño, pero mamá está por llegar.
—Bien, entonces iremos a ayudar, no quiero que piense que estoy abusando de su perfecto hijo —bromeó moviendo sus cejas pícaramente, reí.
—No me quejaría.
Pasamos la tarde ayudando a Esme a cocinar, Bella no hizo nada y no es que no haya querido, sino que no la dejamos, digo, era su cumpleaños, pero se molestó conmigo.
—Tan madura, Swan —le comenté atrayéndola hacia mí cuando me senté junto a ella.
—Me siento inútil aquí sentada viendo esa estúpida película que me hace llorar mientras los demás trabajan —murmuró en voz baja.
—¿Estás llorando? —inquirí sin creerlo, me senté mejor para verla—. ¿Por esa película?
—Sí —se recostó en mi hombro y reí suavemente—. Ella lo deja por fuerza mayor y él nunca dejó de amarla… Y ahora ya viejos él sigue con ella a pesar de que no lo recuerda, es tan injusto —le limpié el rastro de sus lágrimas con mi pulgar—. ¿Tú me harías recordar lo nuestro si alguna vez lo olvidara? Hipotéticamente hablando —preguntó mirándome.
—Sí —dije con firmeza—. Haría lo imposible por recordártelo. Creo que la peor manera de perder a alguien es amarla con toda tu vida y que ese amor no sea recíproco, sea cuál sea la razón —le pinché su nariz sonriéndole—. Si tú dejaras de amarme, intentaría re-enamorarte otra vez hasta que sepa que ya no hay nada más para hacer. Al menos lo habría intentado.
Levantó su cabeza para darme un beso.
—Eso no pasará, pero créeme que después de esto no dejaré que te escapes de mí por muy loca que esté. Estás advertido.
No sé en qué momento las horas pasaron y la mesa estaba preparada para la cena de esta noche. Mi hermana se llevó a mi novia a su cuarto para arreglarla, no sé qué podría Rose y Alice mejorar de Bella, es hermosa tal cual. Sé por experiencia que las mujeres toman tiempo para vestirse, maquillarse y todas esas cosas que hacen, pero yo soy hombre, tomé una ducha, me vestí con jeans oscuros, una camisa azul marino y un sweater negro. Estaba atando los cordones de mis zapatos cuando alguien tocó a mi puerta. Era papá.
—¿Ya bajaron todos? —pregunté levantándome de la cama.
—Aún no, creo que somos los únicos listos —sonrió—. ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro, ¿qué pasa?
—¿Cuán en serio vas con Bella?
Woha. Lo miré sin entender a qué venía esa pregunta tan directa, pero le respondí con la verdad.
—Muy en serio —dije.
Él asintió.
—¿Estás enamorado?
—Sí, papá, muy enamorado —le sonreí, porque se me hacía muy divertido esta conversación nunca antes tenida.
—Bien. Es la hija de los mejores amigos que hemos tenido en nuestra vida, Edward. Cuídala con tu vida.
—Lo haré, papá. No te preocupes.
Los Swan ya habían llegado, las únicas personas ajenas a la «familia» eran Rosalie y Jasper, pero sin ellos esta celebración no habría tenido el mismo sentido de todos modos. Estábamos sentados en parejas con papá de cabecera de mesa, los padres de Bella eran muy agradables y la miraban con un brillo de orgullo en sus ojos.
—¿No van a salir por ahí a celebrar? —preguntó mamá en una de las tantas conversaciones que había en la mesa.
—Si quieres salir después de la cena, puedes ir, cariño —le dijo Renée a Bella, ella negó con la cabeza—. Es tu cumpleaños, ¿no quieres ir a dar un paseo con tus amigos?
—Estoy bien aquí, mamá —respondió ella educadamente, por cómo brillaban sus ojos sabía que estaba aguantándose las ganas de decirle a su madre que no insistiera.
—¿Tienen algún problema si Bella se queda esta noche? —indagó Alice sonriéndole a Charlie inocentemente—. Por favor, dormirá conmigo.
No fue difícil convencer a los Swan, se trataba de Carlisle y Esme, ellos no dejarían que nada malo le pasara, mucho menos conmigo, la mirada de Charlie dejó claro que estaría en problemas si Bella no dormía con Alice esa noche. Estuve de acuerdo, apreciaba mi vida en estos momentos.
—¿Estás cansado, Charlie? —oí que preguntaba mamá viendo al padre de Bella—. Forks no trae tanto problema, ¿o sí? Recuerdo que era demasiado tranquilo cuando vivía aquí.
—Sigue igual, pero hubo un problema en casa de la señora Stanley, problema que venía del instituto con su hija.
Esa frase de: «Mira disimuladamente» jamás ha funcionado en esta vida, la disimulación no existe cuando la curiosidad es algo espontáneo e innato. Por lo mismo, no fue muy buena idea que al escuchar a Charlie giráramos nuestra cabeza tan rápidamente hacia él que teníamos la mirada de los adultos encima en menos de un segundo. Bella fue la primera en actuar con normalidad echándose otra cucharada de sopa a la boca.
—¿Qué sucede? —preguntó Renée alternando su vista en cada uno de nosotros y luego en su esposo—. ¿Qué problema era, Charlie?
—Jessica se golpeó con Lauren Mallory a la salida de clases, lo interesante es que su madre no haya ido a gritar y pegar el grito en el cielo, sino que la madre de otra niña fue a su casa a acusar a Jessica de maltrato. No tomé el caso, la señora Stanley es demasiado complicada para mí otra vez.
—¿Jessica maltratando? —inquirió Renée asombrada—. No debería ser algo a la ligera, se sabe que los de último año toman a los más pequeños para sus burlas y abusos —luego miró a su hija—. ¿Sabías algo de esto, Bella? Eres su compañera.
Ella movió su cabeza, y en estos momentos mis manos se hacían puños en contradicción. Me gustaría que sus padres supieran lo que ha tenido que pasar Bella todos sus años de escuela, que no tuviera que llevar esa gran carga, Charlie y Renée eran buenos padres; la amaban, no la dejarían sola, no la hubieran dejado sola. Sin embargo, estaba cambiando, Bella cambió, eso era un paso gigante.
—Espero que se solucione, siempre me han disgustado los abusones, creyéndose superiores para tapar su baja autoestima e inseguridades —comentó Esme.
—Seguro que se solucionó, mamá —finalizó Alice.
Carlisle trajo un pastel cuando hacíamos sobremesa luego de comer, sonreímos por la cara de Bella que estaba sonrojada y avergonzada. Esme encendió las velas, Jasper tenía la cámara fotográfica y Emmett comenzó a cantar. No podía quitar la mirada de su rostro; sus ojos brillaban, sonreía feliz, sostenía mi mano bajo la mesa y se recargaba en mí. No pasé inadvertido los susurros de nuestros padres cuando nos miraban, que era la mayor parte del tiempo.
—¡Tres deseos! —exclamó Alice aplaudiendo entusiasmada.
Bella se levantó de su silla y sujetó su cabello para no mancharlo, cerró sus ojos cuatro segundos y luego sopló.
—¡Mira qué hermoso! —dijo Renée acercándose al pastel—. Es como un prado con animales… ¿eso es un león junto a una oveja? ¿Cómo es que no se la está comiendo?
Emmett explotó en risas y Bella se sonrojó asegurándome que entendió su doble sentido. La abracé mientras Charlie repartía una porción para cada uno, nos dio un plato con un gran trozo.
—Supongo que compartirán —dijo sin sonar brusco y escondiendo una sonrisa—. ¿Dos cucharas o una?
La noche pasó entre risas, anécdotas y recuerdos de los años en que los padres de Bella y los míos vivían aquí. A medianoche los Swan junto a Rose y Jasper se despidieron, aunque era el cumpleaños de Bella y habíamos compartido una cena increíble, mañana teníamos clases normales.
—Edward, puede que me equivoque, y eso sería muy raro, pero mamá quizás nos revise los cuartos para cerciorarse que Bella está conmigo. Lo siento.
—Alice… nunca dije que iba a dormir con Bella —le dije frunciendo el ceño—. ¿Crees que le pediría que durmiera en mi cuarto después de todo lo que he avanzado con ella?
—No, pero sólo te estoy diciendo por si acaso —se encogió de hombros como si nada hubiera pasado—. Lleva a Bella arriba, la verdad es que sí estoy cansada, mal día para celebrar un cumpleaños… a mitad de semana, ¿quién lo hace?
La dejé ir. Subí con Bella hasta el tercer piso y la dejé fuera del cuarto de mi hermana, podría quedarme hablando toda la noche con ella, pero sabía que mamá nos despertaría igual para ir al instituto en seis horas.
—¿Lo pasaste bien? —le pregunté en voz baja.
—Increíble —respondió pasando sus brazos por mi cintura y abrazándome, hice lo mismo—. Gracias, ha sido el mejor cumpleaños de todos mis años.
—No será el último.
Amaba besarla, pero no dejarla ir; me gustaba tocarla, sentirla a mi lado o estar en contacto con ella de alguna forma: acariciando su cabello, tocando su ropa o incluso sólo tocándole un dedo. Enamorado, ese era mi estado actual.
—Buenas noches, Bella —susurré luego de besarla.
—Buenas noches, Edward.
Caos. Eso era lo había cuando llegamos al instituto, Jasper y Rose nos esperaban para darnos las noticias.
—Se fueron del pueblo —dijo Jasper—. Jessica y su madre se fueron en la madrugada, y Lauren está en la comisaría dando declaraciones, el director Greene y el prefecto están al tanto de todo. Lo siento, Bella, pero te están esperando —informó a modo de disculpa—. Rose quería llamarte, pero llegamos unos minutos antes que ustedes, no nos dio tiempo de nada y… Charlie sabe todo también, está con el director en su oficina.
—Mierda.
No sé quién lo dijo o si fue unánime. Bella estaba pálida, la sujeté por si se desvanecía luego de escuchar a Jasper. Que se hayan ido era lo menos que me importaba, que se supiera el nivel de bullying dentro del instituto era un buen indicio para que se hiciera consciencia tanto en los estudiantes como en sus padres, sin embargo, Bella lo estaba pasando mal y sus padres lo pasarían mal también, si es que eso ya no estaba ocurriendo.
—Señorita Swan —se escuchó decir a lo lejos, era el prefecto—. Por favor venga conmigo.
Ella se dio la vuelta y me abrazó.
—No… no quiero ir —susurró con voz ahogada—. Edward, por favor…
—Hey —tomé su cabeza delicadamente e hice que me mirara— Has sido muy valiente —moví mis pulgares por esas lágrimas que comenzaban a caer—, y no soy el único orgulloso aquí, eres un ejemplo, amor. Si no hubieras dado el primer paso, los demás tampoco —ella asintió y dio un respiro—. Ahora ve, sé Bella «dejaré a todos impresionados de nuevo» Swan.
—Ven conmigo —pidió angustiada—, por favor.
No es una escena que quisiera volver a ver, Charlie estaba escuchando a una reacia Bella decirle al director del instituto, al prefecto y a otro oficial algunos sucesos pasados, y cada vez que alguno de ellos le preguntaba: «¿Y qué dijo sobre ese golpe?» Charlie cerraba sus ojos pensando en todas las veces que Bella dijo que había sido un accidente. Lo peor fue cuando le preguntaron desde cuándo sufría bullying por parte de los demás, su padre no soportó la respuesta.
—De los siete.
—¡Me estás jodiendo, Isabella!
Charlie se levantó del asiento y dio vueltas por la oficina tratando de controlar su ira, Bella dio un suspiro y cerró sus ojos evitándolo. Las preguntas siguieron hasta que ya no hubo nada más que decir, ella se acercó a mí y la abracé, Charlie también se acercó luego de despedirse de los demás.
—Bella… —dijo esperando a que se volteara, ella apretó sus brazos a mi alrededor—. Hey, perdona por gritar hace un rato, cariño —puso su mano en su espalda y la sentí tensarse—. Es sólo que… fue un golpe duro, Bells, siento que somos los peores padres por no darnos cuenta de lo que te pasaba.
Bella no decía nada y me sentí mal por el Jefe Swan, cuando me dijo por qué nunca le había contado a sus padres lo que pasaba, tenía sentido, así que el que no le hablara lo atribuía a que aún estaba conmocionada con todo lo que tuvo que decirle a personas que estoy seguro, más de dos oraciones no habrá cruzado con ellos en estos años.
Charlie se dio por vencido.
—Entiendo que estés enfadada, estás en tu derecho, pero tendremos que hablar en casa, y con tu mamá.
Luego de eso muchas cosas sucedieron. Las clases se suspendieron, la psicóloga del instituto intentaba obtener los nombres de las personas agredidas y el prefecto de los agresores, por lo que saqué a Bella de ahí antes de que decidieran hablar con ella otra vez.
—¿Te llevo a tu casa?
Movió su cabeza negando.
—¿Tienes algo que hacer ahora? —me preguntó a lo que negué también—. ¿Me puedo quedar contigo?
—Sólo hasta que sea hora de que vayas a casa y hables con tus padres —ella asintió y eché a andar el auto camino al bosque.
La llevé a un prado que encontré en una excursión con mis hermanos cuando llegamos a Forks. Caminamos de la mano a través del sendero del bosque, realmente a esta hora los sonidos de las aves era mucho más fuerte que en la tarde, Bella apretaba mi mano cada vez que el ruido de un pájaro volando entre los árboles se hacía presente en el silencio.
—¿Nunca habías venido por aquí? —indagué.
—No soy aficionada a las excursiones al aire libre… ni nada por el estilo.
—Eso es porque aún no me conocías —dije bromeando y la vi sonreír.
Nos sentamos en medio del prado, ella tocaba suavemente las pequeñas flores de muchos colores que había a nuestro alrededor. Levantó su cabeza y me sonrió anchamente.
—Es hermoso.
—Sí… ¿Estás bien? —asintió y dirigió su mirada a sus manos—. Charlie y Renée no tienen culpa de nada, lo sabes, ¿cierto?
—Lo sé, pero en ese momento no quería mirarlo porque iba a comenzar a llorar delante de todos —explicó en una mueca—. Hablaré con ellos cuando llegue a casa, te lo prometo.
—¿Te sientes mejor ahora que lo saben? —la atraje hacia mí para que se recostara sobre mi pecho, la abracé y acaricié su cabello.
—Pensándolo bien, sí. No quiero pensar en los «si hubiese…», así que supongo que haberlo dicho ahora cuenta como algo.
En la tranquilidad de este lugar y recostados en el prado haciendo nada y todo a la vez, sentí que por fin podía llegar a Isabella Swan, a la chica que no dejaba entrar a nadie en su espacio personal. Me enamoré de ella en esos momentos, y sentía que la amaba un poquito más cada minuto que la veía sonreír.
—Mira hacia acá.
Dio vuelta su cabeza hacia mí y le tomé una foto.
—Hey… —dijo sonriendo y abrazándome.
—Te amo, Swan —murmuré sobre sus labios.
—Y yo te amo a ti, Cullen.
Para qué explayarme en cómo fue la conversación con sus padres y el llanto, ella está tranquila y es lo que importaba. Bueno, voy al grano...
¿Perdón por tomarme tanto tiempo sin actualizar? Lo siento, pero realmente este año la Universidad ha estado pesadísima, en clases, todo el día fuera, viajar una hora de allá hacia acá... comprenderán que algunas prioridades cambian cuando se estudia. De verdad, pido disculpas, a mí me molesta también que dejen una historia inconclusa, pero entiendo los por qué, espero que no sea muy pesado el final, es sólo unir lo del anterior, nada nuevo.
Muchas gracias por sus alertas, favoritos, y comentarios; por la espera, si es que aguantaron asdfghj, gracias.
Nos leemos pronto, saludos enormes, que estén muy bien.
