Hola a todos, finalmente podemos tener una actualización pronto! Asi que disfrutemos. Gracias como siempre a NeoCervantes, Rogue y Mirx por sus comentarios (si algunas preguntas ya empezaran a responderse!) y a Nutella, Sailah y mariacr95 a quienes no podemos responder sus reviews personalmente pero son igualmente apreciadas. Muchas gracias, nos esmeraremos para que la historia siga gustándoles.

El soundtrack de hoy es "Now and Fortune" del soundtrack de "Record of Lodoss War" muy ad hoc al ánimo de este capítulo.

ADVERTENCIA: Este fic es Fate-Nanoha, y está clasificado M, por contenidos fuertes y/o violentos y futuras escenas íntimas de carácter sexual entre dos mujeres. Si este tipo de contenido no es de su agrado, por favor no lo lean.

DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores.


"El Legado" por Aleksei Volken & Galadan

CAPITULO 10. Mensajes y Hallazgos .

"Los hombres saludables no torturan a otros. Generalmente, son los torturados los que se convierten en torturadores." Carl Jung

X

Suburbios de Midchilda, Día 26 Doceavo Mes, 11:30 pm

Desde los suburbios bajos donde se encontraban, Hayate ordenó a Griffith y Verossa hacerse cargo de llevar a Grangaitz al bunker de TSAB donde estaría confinado y donde se llevaría a cabo su interrogatorio. Solo el equipo de Fate la acompañó a la nueva escena del crimen que los esperaba en otro suburbio residencial de Midchilda.

Era cerca de la medianoche cuando nada más al llegar, vieron a uno de los policías salir apenas de la casa y vomitar. El nudo que ya estaba presente en estómago de Fate se apretó un poco más; ella conocía al hombre, no era ni un novato, ni un pusilánime. Si había visto algo que lo había puesto así...

Recién se habían bajado todos de las enormes camionetas oficiales de TSAB cuando Fate trató de ordenarle a Nanoha que esperara ahí junto con los otros pero no pudo decir ni la primera palabra; Hayate la cortó de tajo sin siquiera mirarla, como si hubiera leído su mente.

-No Fate, la Dra. Takamachi viene con nosotras.-

En ningún momento Hayate dejó de caminar hacia la casa o aminoró la marcha, dejando a Fate parada con la boca abierta sin saber que decir después de la orden.

Nanoha la miraba entre apenada y preocupada. No quería desobedecer la orden de la Coronel pero tampoco quería ignorar a Fate.

-Fate, yo…-

Fate solo la miró y meneando la cabeza, le indicó que siguieran a Hayate. Los miembros del equipo forense tenían una mirada sombría. Ninguno estaba tan mal como el oficial de policía que habían visto volviendo el estómago pero sus semblantes no presagiaban nada bueno. Pocas cosas podían hacer estremecer a un forense como ellos.

Cuando entraron la casa estaba iluminada tan solo por las linternas que el equipo de avanzada había colocado, había suficiente luz pero mucha de ella era indirecta y varias zonas estaban en la penumbra. Hubiera sido acogedor si no hubiera sido la escena de un crimen.

Los encontraron a todos en la zona de la estancia. Esta vez el asesino no había destruido nada de la casa. Todos los muebles, adornos y accesorios estaban intactos. No inmaculados pero enteros. No estaban inmaculados porque casi toda la estancia y su mobiliario estaban en mayor o menor medida, salpicados con sangre.

Los cuerpos estaban sentados, amarrados en las diversas sillas y sillones de la estancia, formando un círculo alrededor de una mesa de centro. Todos estaban ahí, los cinco agentes que ese día custodiaban la casa de la Dra. Olivie Segbrecht; la doctora, su esposo y sus dos hijas; la hermana de la Doctora Segbrecht y su cuñado; así como una amiga de la doctora y el esposo de esta. Esa noche los Segbrecht tenían una cena íntima para celebrar su aniversario de matrimonio y tenían invitados, por eso TSAB había incrementado la cantidad de agentes de la vigilancia.

No había servido de nada.

Ver al grupo de personas fue un golpe brutal para Fate. Su cerebro tardo un par de segundos en registrar lo que estaba mal en ellas hasta que su mente se recuperó del shock y pudo abarcar la magnitud de lo que estaba viendo.

A las trece personas les habían arrancado la cara y los ojos.

Sobre la mesa de centro, estaba, cuidadosamente colocado, un exquisito recipiente de cristal cortado lleno de ojos.

Fate escucho a Nanoha contener una arcada y a Hayate, contener la respiración; ella misma, solo se dio cuenta que había hecho lo mismo hasta que necesitó respirar nuevamente.

Una vez pasado el shock inicial y que pudieron mirar a su alrededor vieron que los rostros de las personas del grupo habían sido adheridos a las paredes de la estancia como cuadros sanguinolentos. Todos tanto los rostros de las personas, como las personas "miraban" hacía el mismo lugar. La mesa de centro.

Fate estaba a punto de entrar a la estancia cuando la mano de Hayate la detuvo. Había demasiada sangre en el piso y en ella, múltiples huellas.

Fue entonces que Fate notó que las personas que habían muerto en esa estancia tenían un corte preciso en el cuello, en la yugular. Después de algunos segundos lo entendió.

-El tipo se ha dado un baño de sangre…literalmente,- dijo casi como para sí misma.

Nanoha asintió lentamente con la cabeza. Ahora entendían porque había tanta sangre en esa estancia.

Activando el mini comunicador prendido en su oreja, Hayate consiguió llamar a Shamal después de aclararse la garganta.

-Shamal, ¿tienes ya información sobre los mensajes?-

-La tengo,- respondió la doctora por el canal abierto para Hayate y Fate.

-Tráela por favor.-

Un par de minutos después Shamal entraba se acercaba a las tres mujeres. El equipo forense ya la había alertado sobre lo que vería pero aún asi palideció al ver la escena frente a sus ojos para después extender dos bolsas de plástico. Una hacía Fate y otra hacía Hayate.

Dos mensajes.

-De acuerdo a lo que me comenta el forense, los mensajes estaban dentro…del recipiente de la mesa.-

Fate y Hayate miraban el papel que estaba dentro de la bolsa frente a ellas. Aun dentro de la bolsa podía leerse el nombre de Fate y la palabra TSAB en el dorso de cada mensaje, escrito a mano con tinta negra en medio de diversas machas de sangre y fluidos sobre la superficie del papel.

-El equipo forense los removió para procesarlos antes de que llegáramos porque el papel se estaba degradando rápidamente y necesitaban confirmar si había huellas en ellos. Dentro de esa bolsa están seguros, los pueden manipular.-

Pese al comentario de Shamal, tanto Fate como Hayate sacaron y se pusieron guantes antes de tomar las bolsas contenedoras.

Fate tomó la bolsa temiendo lo que iba a leer y ciertamente lo que leyó la dejó de piedra.

"Estamos conectados Fate, de formas que ni siquiera puedes empezar a imaginar. Nuestro vínculo es más oscuro y profundo que el corazón mismo de la oscuridad. Pronto regresaras a mí y seremos uno. En un lugar que solo nos pertenece a nosotros dos. Los que te acompañan no podrán compartir ese privilegio pero no te entristezcas, purificarán nuestro camino con su sangre."

Pese a que el mensaje que Hayate estaba destinado a TSAB, Hayate sentía una opresión extraña en el pecho al leerlo. Después de la sangrienta advertencia dejada en su casa, no podía evitar pensar que se dirigía específicamente a ella aunque no llevará su nombre.

"Espero que hayas comprendido el mensaje, soy invisible; simplemente porque las personas se rehúsan a verme…No puedes atraparme porque no puedes verme. No puedes verme, no puedes atraparme, no puedes derrotarme. Yo soy la semilla de la oscuridad y todos aquellos que no pertenecen a la oscuridad deberían apartarse; pero no albergues falsas esperanzas, ninguno escapará a su destino. Ni siquiera tú."

Después de leer detenidamente sus mensajes, los intercambiaron manteniendo sus rostros impasibles. Finalmente, se los extendieron a Nanoha.

Esta los leyó con detenimiento, para después levantar la mirada y encontrarse con los ojos de Fate.

-Hay diferencias en la letra de los mensajes,- les dijo a las mujeres. –Hay que pasarlos por un examen grafológico. Esa no es mi área y se muy poco al respecto, pero me parece que fueron escritos por un diestro y un zurdo, o más específicamente, por una persona ambidiestra.-

-¿Por qué piensas eso?,- preguntó Fate.

-He aplicado muchas pruebas psicométricas y he vista una extensa variedad de escrituras. Aunque todas las personas tenemos una "letra" diferente, los zurdos comparten algunas características comunes. Lo sé también por experiencia,- dijo levantando su propia mano izquierda. Fate cayó en la cuenta entonces de que Nanoha era en efecto, zurda.

-Los ambidiestros pueden ser identificados aunque sus letras sean diferentes con una y otra mano. Parece a primera instancia que son de dos personas diferentes pero un experto podría determinar si se trata de la misma persona. –

-Más que los tecnicismos grafológicos, me interesa tu opinión sobre lo que dicen los mensajes,- le dijo Hayate quién seguía extremadamente seria y sombría.

-El más inquietante es el de Fate,- dijo Nanoha mirando a Fate. Su corazón se había encogido al leer el mensaje dirigido a la agente.

Fate bufó, -¡Estoy segura que no conozco a ese maldito!-

Antes de que Hayate o Shamal pudieran decir algo, Nanoha se apresuró para tratar de calmar a Fate. –Es probable que asi sea Fate…Sin embargo, lo más delicado es que el sujeto CREE fervientemente que tiene un vínculo contigo. No tienes necesariamente que conocerle personalmente, tener una relación con él o saber quién es. Tal vez te has encontrado tangencialmente con él. Recuerda que este tipo de individuos es completamente incapaz de establecer un vínculo emocional verdadero con nadie y que también pueden ser incapaces de acercarse de una manera funcional a sus objetos de deseo. –

Después de una pausa, continuó con algo que dejó a Fate más preocupada de lo que ya estaba.

-Podría ser alguien con quien hayas tenido un contacto mínimo; sin embargo, sigo creyendo que se ajusta al perfil que les entregué así que tampoco sería alguien como el chico que te vende el café en la mañana o el que estaciona tu auto. Tendría que ser alguien que te haya visto en una fiesta, algún conocido de tu familia o de tus amigos, alguien que supiera de ti a través de otros,…algún compañero de colegio o un vecino que nunca se acercó a ti pero que te veía a la distancia,… Este sujeto es alguien que te conoce aunque tú no lo conozcas a él… aunque….-

-¿Qué?,- preguntó Fate malhumorada. –Dilo de una vez.-

-Es probable que no lo conozcas Fate o que no lo recuerdes, puede ser que haya sido algo tan nimio que no haya quedado registrado en tu memoria, pero…- Nanoha reunió todo su valor y seguridad para transmitirle a Fate que estaba con ella en esto, - este sujeto cree que están vinculados y que en algún momento, compartieron un espacio y un momento en el tiempo, que es a donde él quiere regresar…yo creo que un evento de tu vida te ha relacionado con él y por los mensajes anteriores, creo que fue el asesinato de tu familia. No creo que el haya matado a tu familia, pero de alguna forma, está relacionado con ese hecho y contigo a través de él.-

Cuartel General de TSAB, Bunker de la Unidad de Inteligencia, Día 27 Doceavo Mes, 03:00 horas.

Fate no estuvo mucho más tiempo en la casa de la familia Segbrecht. Yendo en contra de todo lo que habitualmente hacían, Hayate le había ordenado dirigirse al bunker de la TSAB donde tenían detenido a Zest Grangaitz e interrogarlo hasta que obtuviera algo de él.

Aunque Fate se resistía a esa orden, al final tuvo que reconocer que el argumento que Hayate esgrimía era válido. Era la primera escena donde tenían algo del asesino: las huellas y los mensajes escritos de su mismo puño y letra. El análisis de las escenas anteriores no les había dejado nada. Era probable que esta vez fuera diferente. Tenían que dejar que el equipo forense hiciera su trabajo y Shamal podía dirigirlos a la perfección. Ese era el campo de la Doctora y no había nadie mejor que ella. Signum coordinaría las actividades de campo bajo el mando de Hayate en persona, contando con el apoyo de algunos de los chicos de Griffith y Verossa. Shari, Alto y Lucino irían cargando y procesando la información conforme fuera llegando. Amy y Rein estaba de enlace en sus oficinas en los cuarteles generales.

Lo más importante que podía hacer Fate en esos momentos era interrogar a Grangaitz y sacar algo que realmente les sirviera. Fate misma lo había dicho y Hayate lo había enfatizado para convencerla. El hombre sabía algo y habían tratado de matarlo (casi matándola a ella en el proceso) por una razón y tenían que saberla, lo más pronto posible.

Fate entendía todo eso, pero fue la última orden de su jefa la que más descuadrada la tenía.

-Lleva a la Dra. Takamachi contigo y que vea el interrogatorio desde afuera. Lleva un intercomunicador de una vía conectado todo el tiempo para que te vaya diciendo sus impresiones. Nanoha, necesito que apliques toda tu ciencia con ese individuo y nos ayudes a sacarle algo.-

Al parecer los últimos días Nanoha se había ganado un sitio especial en la confianza de la Coronel. Nanoha les había advertido que lo que querían hacer era peligroso y ellos lo habían ignorado. Una familia había muerto. ¿Podría haberse evitado? Nunca lo sabrían y sería un peso que tendrían que cargar toda su vida. Claro que Hayate quería a Nanoha ahí. Por eso la había llevado a la escena del crimen y por eso le había pedido (ordenado) a Fate que llevara también al interrogatorio.

Fate lo entendía. Lo que no entendía era porque aun en esos momentos, su corazón se encogía cuando miraba a la investigadora. Ahora estaba segura que tendría enfrentarse a los fantasmas de su pasado y no quería que Nanoha estuviera ahí cuando eso pasara.

Hicieron el veloz recorrido en auto desde la casa de la familia Segbrecht hasta el bunker de TSAB en silencio. Nanoha solo lo rompió para preguntarle a Fate como se sentía. Hasta entonces Fate recordó el rozón que tenía en frente y levantó la mano para tocar la pequeña banda que Shamal le había puesto.

-Fate-chan ha sido muy afortunada,- le dijo Nanoha mirándola con el rubor cubriendo sus mejillas. –Me preocupé mucho cuando dijeron que…habías caído.-

Fate tragó sin saber que decir. Su vida era asi. No solo no tenía tiempo para frivolidades sino que además, estaba llena de riesgos. Esa era otra de las razones por las que no podía dejar que nadie se acercara a ella. Lo cual no quería decir a veces no lo deseara fervientemente… como en ese momento con Nanoha.

La pelirroja la desconcertaba profundamente. "¿Qué hace metida con nosotros en esta loca persecución de un demente hasta altas horas de la noche? De madrugada, incluso. Podría estar en su cama durmiendo (o con alguien más)," el pensamiento de Nanoha viviendo una vida "normal" no la hacía sentir mal, es decir no envidiaba lo que Nanoha seguramente tenía cuando estaba fuera de TSAB y la forma en que vivía, pero si sentía algo en su interior. Un anhelo de luz, quizá. Como una semilla arrojada a la oscuridad que germina y crece y extiende sus ramas hasta alcanzar el sol, Nanoha hacía que algo en el alma de Fate deseara germinar para alcanzar ese sol.

Pese a todo lo que sentía, Fate no dijo nada. Y esperó hasta que llegaron al estacionamiento del bunker de TSAB. Las instalaciones estaban en los mismos cuarteles generales pero en una zona que Nanoha nunca había visto. El campus de TSAB era enorme y ella en realidad, solo había visto una pequeña parte.

Fate parecía saber perfectamente adonde se dirigían, ya que tan pronto se apearon del auto, caminó rápidamente hacia un pequeño acceso. Ahí les hicieron revisiones de seguridad que Nanoha habitualmente no pasaba y se dio cuenta que ya había un permiso especial para que ella entrara, seguramente arreglado por Hayate mientras ellas se dirigían hacía ahí.

A Nanoha le llamo la atención que la entrada a la que se dirigían fuera tan pequeña, tuviera tanta seguridad y además tuviera un elevador, pero lo entendió al momento que entraron al mismo; Fate seleccionó el botón del último piso…hacia abajo. El sitio al que se dirigían estaba diez pisos hacia abajo. Nanoha respiró para hacerse a la idea que estaría al menos cuarenta o cincuenta metros bajo tierra, ella prefería el cielo y el aire libre, soportaba el laboratorio porque tenía grandes ventanales y Scaglietti tenía esa bizarra costumbre de usar todo transparente…que tal vez no fuera tan bizarra después de todo.

En cuanto llegaron Griffith, Verossa y Zafira ya estaban esperando a Fate. Griffith y Verossa iniciaron el interrogatorio de Zest en lo que Fate iba a la escena del crimen de la familia Segbrecht con Hayate y los demás; desafortunadamente, después de varias horas, los agentes no habían podido sacar nada del detenido.

-No ha abierto la boca ni para pedir ir al baño,- le informó Griffith a Fate. –Es más, ni siquiera nos mira cuando le hablamos, solo mira al frente y no dice nada. Hemos tratado todo, policía bueno-policía malo; Verossa ha tratado de usar sus encantos, Zafira lo ha amenazado, yo hasta le ofrecí un trato…- en ese punto Fate le dirigió una mirada de reproche, -lo sé, lo sé, no podemos ofrecerle nada que Hayate no autorice, pero quería ver si producía alguna reacción en él. Pero de momento,… nada. Espero que ustedes chicas tengan mejor suerte.-

Fate se dirigió a la zona de interrogatorio. La sala donde estaban era espaciosa y poco iluminada, la única luz parecía venir de las múltiples terminales de cómputo y otros múltiples dispositivos tecnológicos; en medio de la misma había un área de unos cinco por cinco metros; era literalmente un cubo transparente donde se podía ver a Zest Grangaitz sentado y esposado por los tobillos y las muñecas a la silla con una mesa al frente. El cubo era transparente solo para ellos desde afuera; desde el interior, lo único que Zest podía ver eran paredes blancas y lo único que escuchaba era silencio.

Esa cámara podía ser una sala de interrogatorios muy eficiente o una sala de privación sensorial, igualmente muy eficiente. Después de una semana ahí adentro pocos se rehusaban a hablar. Pero no tenían una semana para ablandar a Grangaitz. Necesitaban saber que sabía y lo necesitaban, ya.

-Shamal y Signum nos acaban de mandar una actualización de la escena Segbrecht,- le informó Zafira a Fate. Estaban tan profundo dentro de la tierra que no tenían señal de recepción en su dispositivo móvil y toda la información les llegaba a los servidores de la sala desde donde la descargaban inalámbricamente.

Fate leyó la actualización, tomó un dispositivo de pantalla más grande y se dirigió al cubo.

Cuando entró a la sala, Zest ni siquiera se inmuto. No parpadeo, ni volteó a verla. No hizo nada que indicará que reconocía que había otra persona en el mismo espacio que él.

Fate se sentó en la mesa y lo miró sin decir nada. Zest Grangaitz, Doctor con especializaciones diversas en genética, inteligencia artificial, matemáticas aplicadas…el hombre era un genio. Hacía tan solo un año había abandonado todo lo que estaba haciendo y prácticamente había desaparecido. "¿Por qué?" se preguntaba Fate. "¿Qué es lo que ocultas Zest Grangaitz? ¿Por qué alguien quiere matarte?"

Fate quería que el hombre hablara y ya se había visto que las estrategias de Griffith, Verossa y Zafira no funcionarían, así que Fate se quedó simplemente sentada mirándolo, pensado que podría hacer o decir para obtener lo que quería. Y entonces pensó, "Hay algo que él quiere. Algo pasó en su vida que lo hizo cambiar y abandonar TODO lo que tenía." Fate lo miró detenidamente, Zest no la miraba pero sus ojos no expresaban miedo o inseguridad, ni siquiera el dolor que seguramente estaba sintiendo por la herida en el hombro, muy por el contrario, en ellos ardía el fuego. Estaba detenido y restringido pero no tenía la postura de un hombre derrotado. Estaba erguido, seguro, aun golpeado, ensangrentado y esposado, se veía implacable. "Este es un hombre en una cruzada; si, definitivamente hay algo que él quiere y es lo que más desea en la vida. Algo por lo que está dispuesto a morir. Nanoha tenía razón este no es el asesino que estamos buscando, nunca lo ha sido."

Para su sorpresa, una que Fate esperaba no se hubiera reflejado en su cara; durante sus cavilaciones Zest finalmente la había mirado; así que repentinamente, se encontró con unos ojos oscuros mirándola fijamente. A diferencia de sus predecesores, Fate llevaba varios minutos adentro y todavía no había dicho nada. No le había hablado, no le había ofrecido nada, no lo había amenazado. En realidad Fate estaba pensando que iba a hacer pero al parecer el silencio había funcionado mejor.

Desde afuera, Griffith y Verossa se preguntaban que rayos estaba haciendo Fate, mientras Zafira y Nanoha observaban.

Fate finalmente se decidió por una estrategia directa pero sutil, al parecer la sutileza funcionaba mejor con este hombre que la fuerza.

-¿Realmente crees que así lo vas a conseguir?- le preguntó.

Zest frunció el ceño ante la pregunta aunque no respondió.

-Yo también tengo una cruzada,- le dijo mirándolo todo el tiempo a los ojos. –Hace veintitrés años un hombre…alguien que durante un tiempo pensé que podrías ser tú, me arrebató a mi familia; mi madre y mi hermana fueron asesinadas por este hombre…-

Fate notó como sus palabras afectaban al hombre pese a sus esfuerzos por no demostrar nada.

-…un hombre que nunca fue atrapado después de eso y que ahora ha matado a muchas personas más. Y seguirá haciéndolo hasta que lo detengamos.-

Algo había cambiado en la mirada que Grangaitz dirigía hacia ella. Seguía siendo oscura e impenetrable pero ahora había comprensión en ellos y algo más, una lucha. Fate sabía que esa era su oportunidad.

-Solo hay una cosa que deseo más en la vida que encontrar al asesino de mi familia…y es evitar que este hombre, siga matando personas inocentes. Niñas inocentes.- Dicho lo cual, Fate extendió el dispositivo portátil que tenía con las fotos de las dos hijas de la Doctora Olivie Segbrecht tal y como estaban en la escena del crimen, la mayor había tenido nueve años y la menor tenía apenas seis. A ellas, el asesino les hizo exactamente lo mismo que a sus padres y a las otras personas de la casa.

Fate notó que Grangaitz bajó la vista a su pesar y cuando la volvió a mirar, la furia ardía en su mirada y temblaba.

-Esas niñas estaban vivas cuando el hombre que buscamos les hizo eso,- era lo que decía el último informe que Shamal había enviado antes de que entrara a la sala con Grangaitz. El análisis forense indicaba que todas las personas de la casa estaban vivas mientras las desollaban y les arrancaban los ojos, y todas murieron desangradas por el corte en la yugular. Los patrones de sangre encontrados en la escena indicaban que sus corazones seguían latiendo y tenían la presión suficiente para que la sangre salpicara hasta esas distancias.

-No quiero tu ayuda Zest Grangaitz,- le dijo Fate mirándolo con furia idéntica a la de él. –Demando saber lo que tú sabes, para evitar que esto pase otra vez. Y lo demando, porque algo me dice que tú y yo queremos lo mismo… justicia.-

-No Agente Testarossa,- dijo Zest sorprendiendo a Fate ya que en ningún momento ella le había dicho su nombre. No porque no hubiera querido o porque el protocolo no lo requiriera en esos casos, sino porque se había olvidado por completo, ensimismada como estaba en hacer que el hablara. –Yo no quiero justicia…yo… demando venganza.-

-¿Cómo sabes mi nombre?- le preguntó Fate.

-Precia tenía dos hijas, de cabello largo y rubio… con ojos carmesí,- le respondió Zest con tristeza. – Me imagino que tú eres Fate.-

Fate no recordaba al hombre que tenía frente a ella de su infancia; pero había mucho que no recordaba, mucho que se había esforzado en olvidar.

Afuera, todos tenían la boca abierta a excepción de Nanoha y Zafira. Nueva información llego a los servidores, esta vez de parte de Alto y Lucino marcada como urgente. Zafira sabía que estando adentro en el interrogatorio, Fate no revisaría su dispositivo pero después de ver de lo que se trataba Fate tenía que saberlo y rápido, así que le pidió a Nanoha que le avisara por su intercomunicador. Fate solo había dejado abierto el canal con Nanoha. Esas habían sido las instrucciones de Hayate, ¿no?

-Pero, Zafira-san…están en un momento muy importante. Si se interrumpe ahora podría…-

-Créeme Nanoha, esto es realmente importante y ambos, incluso Grangaitz, necesitan conocer esa información lo más pronto posible.-

Un poco a regañadientes, Nanoha aceptó y activando el intercomunicador le pidió a Fate que saliera con urgencia. Eso no le hizo la menor gracia a Fate.

-¿Pero qué diablos pasa? ¡El hombre estaba hablando conmigo después no hablar con nadie en horas!- le gritó Fate a Nanoha caminando a grandes zancadas hacia ella cuando finalmente salió del cubo.

-Fui yo Fate, yo le pedí que te llamara,- dijo Zafira adelantándose y casi parándose frente a Nanoha. No era justo que Fate se pusiera asi con la chica y su descontento con la actitud de Fate se reflejaba en sus ojos mientras le decía revisara la nueva información en su dispositivo. –Lucino y Alto acaban de mandar esa información.-

Fate leyó el archivo rápidamente y abrió mucho los ojos, -Pero cómo, estos son…-

Zafira no dijo nada.

-¿Alto y Lucino están completamente seguras?- preguntó Fate con una actitud diferente.

-Tu sabes que si, Fate.- Zafira estaba todavía muy serio, parado al lado de Nanoha.

-Ok, ok, Zafira, entiendo el punto, es solo que, tú sabes, este día está siendo más intenso de lo que esperábamos,- dijo un poco apenada levantando las manos en son de paz; pero justo cuando se daba la vuelta para regresar al cubo, la voz de Zafira la detuvo.

-Fate… ¿No te olvidas de algo?-

Fate lo miró desconcertada, hasta que Zafira se volvió a mirar a Nanoha.

-Eh…Zafira-san, no, no, todo está bien. Yo entiendo que Fate,…es decir la Agente Testarossa esta con mucha presión en estos momentos…-

-No, no está bien,- cortó Zafira el tartamudeo de Nanoha. –No recuerdo que tú fueras de esa manera Fate.-

Esta vez fue el turno de Fate de ruborizarse. Zafira era su subordinado pero también había sido como su hermano mayor muchos años durante sus años escolares con Hayate. Chrono había sido su hermano adoptivo y lo adoraba, pero Zafira había sido también muy cercano a ella y al parecer todavía tenía cosas que enseñarle.

Fate miró a Nanoha todavía con un poco de color en las mejillas. –Yo,…lo siento Nanoha, Zafira tiene razón, no debí hablarte de esa manera. Eres parte de mi equipo y confió en ti. Si me pides que salga debe haber una razón muy importante para ello. No volverá a pasar.-

Nanoha asintió y miro a Fate mientras regresaba al cubo todavía ruborizada. Si bien Zafira había presionado a Fate para que se disculpara, los ojos de la agente cuando se disculpó eran sinceros y como siempre que la miraba de esa forma profunda, Nanoha sentía esos ojos carmesí la atravesaban y tocaban su alma.

Fate regresó a la habitación pero no hablo de inmediato, sopesando cómo debía decirle a Grangaitz la nueva información que habían encontrado.

-Yo no quiero venganza, Zest Grangaitz…-

-Eso crees ahora, pero cambiarás de idea,- la interrumpió Zest con los ojos brillantes.

Fate lo consideró mirando al hombre a los ojos. Muchas veces se había planteado la disyuntiva, especialmente en esas largas noches en que el sueño no llegaba: ¿Qué haría si un día tuviera al verdadero asesino de su familia frente ella? ¿Lo arrestaría o descargaría el cargador completo de Bardiche sobre él? Había matado seres humanos antes…pero nunca había deseado matar. Por el contrario, lo aborrecía siempre que tenía que ocurrir, siempre que no quedaba otra salida. Pero, ¿sería igual cuando fuera "el"? ¿Se convertiría algún día en alguien como Zest Grangaitz?

-Quizá,- dijo al fin, -seré una Enforcer pero soy humana también, al igual que tú. Pero ahora no soy yo quién está en la disyuntiva de elegir. Eres tú. Yo solo puedo ofrecerte justicia. Hicimos una conferencia de medios donde divulgamos que eras el sospechoso número uno de nuestra investigación, y así es. Eres sospechoso de tener información relacionada con los asesinatos de familias y al no revelar esa información a las autoridades, obstaculizas la investigación.-

Zest se rió sarcástica y amargamente.

-Pero eso no es lo peor, Zest; ¿sabes que es lo PEOR de lo que estás haciendo?-

Zest la miró en silencio. Fate todavía no lo convencía de que debía hablar.

-Lo peor es que con tu decisión de no hablar, al único que estás ayudando es al asesino de estas personas,- enfatizó Fate casi golpeando el dispositivo en la mesa con las fotos de la última escena del crimen.

La cara de Zest cambió pero aun no decía nada.

-¿Quieres ver el rostro de las personas que trataron de matarte?- le preguntó Fate.

Zest se sorprendió nuevamente. Esa chica no era como los otros que lo habían interrogado antes. Ella no le hacía preguntas que esperara, lo sorprendía, lo retaba. Y al parecer no lo juzgaba por querer venganza. Lo trataba de igual a igual. Era realmente la hija de Precia Testarossa.

Fate transmitió las fotos al dispositivo que Zest tenía frente a él. Dos rostros jóvenes pero curtidos aparecieron lado a lado.

-¿Lo conoces o los habías visto antes?- le preguntó Fate.

Zest negó con la cabeza todavía mirando las imágenes. En su vida había visto a esos jóvenes.

-Por tu expresión asumo que tampoco tienes idea de quienes son.-

-No, tampoco sé quiénes son,- dijo Zest en tono idéntico al de Fate, mirándola desafiante.

- Veyron y Cypha Von Huckebein,- explicó Fate, - la palabra correcta para describirlos sería mercenarios. Pueden ser asesinos a sueldo, terroristas, soldados…piensa en cualquier actividad anárquica o ilícita, ellos no solo pueden hacerlo, sino que les encantará hacerlo. Y al parecer tú eres el último "encargo" que recibieron.-

Zest miró nuevamente las imágenes que tenía frente así. Si, las personas que le miraban tenían la mirada fría, profunda e implacable de los que matan profesionalmente.

-Ellos forman parte de una gran…familia, así que no son solo ellos dos, son literalmente, una organización. Trabajan en múltiples países y aunque tienen órdenes de aprensión en varios aún no han sido atrapados. ¿Por qué quieren matarte los Huckebein, Zest?-

-No tengo la más remota idea.- Y la respuesta de Zest era sincera. Ahora entendía porque se había sentido cazado los últimos días. Había podido despistar a TSAB pero no a esos asesinos a sueldo. Si TSAB no hubiera llegado seguramente hubiera caído con ellos.

Fate también tenía claro que Zest no era rival para los Huckebein. –No te hagas ilusiones Zest, los Huckebein nunca van solos. Nuestros sensores detectaron dos sombras desde donde nos atacaron y en el laboratorio han podido obtener imágenes que corresponden con Cypha y Veyron pero seguramente había más de ellos detrás de ti. Allá afuera, alguien te quiere definitivamente muerto y no tienes la más mínima oportunidad con ellos.-

Durante una más de una hora Fate estuvo hablando con Zest, tratando de convencerlo de que les dijera lo que sabía, sin resultado. Zest hablaba un poco con Fate a ratos, le había hablado de su madre y como era la relación entre ellos, le hablo de la primera vez que había visto a Fate cuando todavía era un bebé y Alicia tenía tres años. Le hablo del pasado pero nada de lo que necesitaban escuchar.

Para las seis de la mañana, Fate decidió tomarse un descanso. Había avanzado mucho pero todavía no lo suficiente. De alguna forma, pese a que Zest hablaba con ella (cosa que no habían logrado los otros) se había cerrado nuevamente.

Fate cayó pesadamente sobre una silla. No se le ocurría que botones tenía que presionar para seguir avanzando, para obtener lo que necesitaba.

Una taza humeante apareció ante ella.

-Toma un poco de té Fate, te caerá bien.- Era Nanoha. Durante las pasadas horas había estado ahí al lado de Fate, haciéndole observaciones breves por el intercomunicador. Hacía ya un rato que Nanoha le había dicho que no estaba avanzando con Grangaitz pero Fate había insistido en quedarse más tiempo con él.

Fate bebió el té en silencio, todavía pensando hasta que la voz de Nanoha la interrumpió.

-Tengo una idea Fate, pero necesito que confíes en mí.-

-¿De qué se trata?- preguntó Fate cansada.

-No te puedo decir a detalle, por eso te digo que tendrías que confiar en mí, pero algo que necesitas saber es que necesito entrar contigo al cubo y que me dejes hablar con el Dr. Grangaitz sin que esté esposado.-

-El cansancio te debe estar afectando Nanoha,- le dijo Fate seria. –No hay manera de que liberemos a Grangaitz.-

-No quiero que lo liberes, quiero que le quiten las esposas, quiero que lo dejes sentarse un poco más cómodamente, quiero que me dejes entrar contigo llevándole una taza de té como esta que te traje y que me dejes hablar con él.-

Nanoha la miraba con ese brillo de obstinación en los ojos que Fate empezaba a conocer muy bien.

-Grangaitz no es nuestro invitado, Nanoha… ¡es un sospechoso!-

-Sí, eso ya lo sé, pero también creo que ya sabes que él no lo hizo, ¿no? Alguien más estaba asesinando a la familia Segbrecht mientras TSAB perseguía al Dr. Grangaitz. Además todavía no lo has acusado de nada y hasta donde sé, en este país todavía hay derechos constitucionales, ¿no?-

Fate apretó la mandíbula.

-Necesitamos que colabore Fate y necesitamos que quiera colaborar. Necesitamos que sea nuestro aliado, no nuestro enemigo. Déjame al menos intentarlo.-

-Nanoha, tiene razón Fate. Esa es una estrategia que no hemos probado.- Zafira, quién había estado todo el tiempo callado, escogió ese momento para respaldar la idea de Nanoha. Al parecer toda la familia Yagami tenía en alta estima a la pelirroja. Solo le faltaba que Signum también empezara una campaña a favor de la investigadora.

Fate lo considero varios segundos antes de aceptar. Algo le decía que iba a arrepentirse pero había sido Hayate quién había insistido en que debía escuchar a Nanoha, ¿no?

Así que después de terminar su té y revisar las últimas actualizaciones del laboratorio forense que también había trabajado toda la noche, se preparó para volver a entrar acompañada por Nanoha.

Fate fue la encargada de acercarse y soltar las esposas que restringían a Zest en los tobillos y las muñecas. El hombre pensaba que lo transferirían finalmente a otro lado así que se sorprendió cuando eso no pasó y las dos mujeres se quedaron en la habitación con él.

Fate le indicó que podía moverse si lo deseaba. Con un poco de esfuerzo, Zest se levantó y como pudo, con el hombro vendado, estiro las piernas y los brazos, moviéndose lentamente sin perder detalle de las mujeres. Nanoha depositó una taza de té sobre la mesa y le indicó a Zest que era para él, si así lo deseaba.

-Si me hubieran pedido venir a tomar el té de otra manera, tal vez hubiera aceptado,- dijo Grangaitz son voz sería pero Nanoha percibió un dejo de humor en el sarcasmo. Tal vez su plan si funcionara.

-Dr. Grangaitz,- empezó Nanoha, -la agente Testarossa le ha comentado lo que estamos haciendo aquí y porque necesitamos su colaboración. Yo, lamento que esté en calidad de detenido pero no es una decisión en la que yo tenga influencia. Mi nombre es Nanoha, Nanoha Takamachi y solo soy una colaboradora civil y temporal de TSAB. Estoy tratando de ayudarles con este caso.-

Zest se mantuvo de pie, todavía renuente de tomar el té sobre la mesa aunque se moría de hambre y sed.

-La verdad es que le pedí a la agente Testarossa hablar con usted, aunque ella no está del todo de acuerdo, porque yo estoy segura que usted no es el asesino que TSAB busca y que tampoco tiene relación con él. También creo, como le dijo la agente Testarossa hace un rato, que usted tiene algo muy importante que hacer y no descansará hasta conseguirlo. Yo vine aquí a decirle que no podrá hacerlo solo especialmente si lo que está usted buscando tiene alguna relación con el asesino que perseguimos.-

Zest seguía sumido en el silencio aunque escuchaba atentamente lo que decía la joven pelirroja.

-Quisiera que conociera a alguien, Dr. Grangaitz,- dijo Nanoha haciendo una seña con la cabeza.

La puerta que daba al exterior del cubo se abrió y una pequeña niña rubia entró, seguida muy de cerca por Zafira.

-Vivio,- la llamó Nanoha y la niña fue corriendo a abrazarse a sus piernas. Zafira le era muy conocido a la niña, ya que Fate y todos los Yagami, incluso Signum, le daban una o dos vueltas a la pequeña en el ala médica durante el día. Aunque se había recuperado físicamente y ya estaba en un área de cuidados menores, todavía seguía sin pronunciar palabra pese a que Nanoha y Shamal trabajaban con ella todos los días, todo el tiempo que podían.

-Vivio, este es el Dr. Grangaitz, salúdalo por favor,-la niña pese a lo que Nanoha le pedía se quedó junto a ella aferrada a su pierna. Miraba a Zest sin miedo pero aun así no se alejaba de Nanoha.

Fate estaba roja por el enojo que le causaba que Nanoha hubiera preparado eso SIN consultarle, pero estaba aún más enfadada con Zafira por haberse prestado a semejante cosa. Aunque no le gustaba la idea, tendría que llamarle la atención severamente.

-Vivio, se está quedando en el ala médica de la TSAB, Dr. Grangaitz. Está recuperándose ya que perdió a su familia hace cerca de tres semanas. Ella estaba en la casa cuando todo sucedió pero desafortunadamente no ha podido proveer más información a los agentes. Aunque se está esforzando muchísimo, ¿verdad Vivio?-

La niña asintió con decisión desde su lugar, aferrada a la pierna de Nanoha.

-Yo le prometí a Vivio que estaría con ella todo el tiempo necesario para ayudarla a recuperarse. Además, hay muchas personas aquí que están haciendo grandes esfuerzos para ayudar a Vivio y para….esclarecer, quién lastimó a su familia. Esa es la razón por la que yo estoy aquí. Hasta el momento, Vivio ha sido la única que ha sobrevivido Dr. Grangaitz.-

Zest estaba petrificado viendo a la pequeña niña y a la investigadora que tenía frente a sí. Una era una civil, alguien que tenía una vida normal; y la otra, una niña, una niña pequeña que muy probablemente había visto algo que ningún niño debería ver…una niña como…

-Vivio, se está esforzando mucho Dr. Grangaitz y ella también necesita que Usted se esfuerce un poco más. Yo sé que lo ha estado haciendo, sé que se ha esforzado mucho pero no de la manera correcta. No de la forma en que dará resultados. Yo sé que usted necesita venganza Doctor, pero hay otras personas, Vivio incluida, que necesitan justicia.-

Zest miró a Vivio y se encontró con la pequeña niña mirándolo a los ojos. Él sabía quién era esa niña, él había trabajado en los proyectos Sankt Káiser aunque no en ese en particular. Su área no era la experimentación con humanos… esa niña había sido una víctima por partida doble.

Nanoha se acercó a él, con Vivio colgada de ella, -Esto no se trata acerca de lo que nosotros necesitamos Doctor, se trata de lo que necesitan las personas que más han sufrido. –

Nanoha le extendió la mano a Zest, quién tardó un poco en entender lo que la investigadora quería hasta que casi como un acto reflejo, levantó su mano para estrechar la mano que Nanoha ofrecía. ¿Había pasado tanto tiempo en la clandestinidad que ya ni siquiera recordaba los protocolos básicos de civilidad?

-Decida o no colaborar con TSAB, yo estoy segura que usted no es el asesino Dr. Grangaitz. Sin embargo, la agente Testarossa tiene razón al decir que su silencio solo lo ayuda a él. Yo solo quisiera preguntarle, ¿Dónde está la verdadera fuerza Doctor? ¿En lo que usted está haciendo o en lo que Vivio está haciendo?,- fue ahora el turno de Nanoha de mirarlo fríamente y Zest se encontró con los ojos azules más implacables que nunca había visto. –Vivio estuvo en coma varios días pero desde que despertó, ha tenido sesiones muy largas con los Agentes de TSAB; viendo fotografías de diversos individuos, entre ellas la de usted para confirmarnos también que usted no fue el responsable de la muerte de su familia; respondiendo preguntas lo mejor que puede ya que no habla desde que despertó, evocando la tragedia que vivió muchas veces... Una niña de cinco años Doctor Grangaitz, haciendo todo lo que puede para que el responsable no quede impune.-

La doctora no le estaba haciendo un discurso. Al igual que Fate ella creía en lo que decía. Ella quería ayudar a las personas que estaban sufriendo, y sobre todo a esa niña. -¿Terminar aquí, de esta forma, realmente vale la pena para lo que pretende conseguir o quiere realmente hacer algo que tenga un significado?

Después de decir eso Nanoha, soltó la mano de Zest que había sostenido todo ese tiempo para tomar la de Vivio y salir, pero la niña seguía mirando fijamente a Zest. Después de unos segundos ella también extendió su mano como había hecho Nanoha con él y Zest sintió un nudo en la garganta. La razón por la que él hacía lo que estaba haciendo nunca más lo miraría de esa forma y tampoco extendería su mano para tocarlo.

Lentamente estrecho la mano de la niña suavemente y después Nanoha y Vivio salieron con Zafira dejando a Fate sola nuevamente con Zest. La agente había visto el cambio en el hombre después de lo que Nanoha había hecho; había sido un recurso extremadamente arriesgado, Hayate pondría el grito en el cielo cuando se enterara, pero si eso no funcionaba, nada lo haría.

Zest se acercó a la mesa y se sentó pesadamente, como si de pronto todo el cansancio y todo el dolor de los meses que había pasado en la clandestinidad cayeran abruptamente sobre él. Tomó la taza de té que ya estaba tibio y lo bebió lentamente.

-La Srita. Takamachi prepara un té muy bueno,- dijo sin mirar a Fate.

Al depositar la taza vacía sobre la mesa, dijo algo que sorprendió a todos los que estaban escuchando.

-Scaglietti.-

Fate saltó de su silla al escuchar el nombre.

-Scaglietti, es quien quiere matarme,- después miró a Fate y su mirada no estaba más perdida. Una nueva determinación brillaba en sus ojos. –Scaglietti es la razón de que yo esté en esta… cruzada, como la ha llamado Agente Testarossa.-

Fate sentía el corazón latir apresuradamente en su pecho. Su intercomunicador estaba en silencio. Al igual que Zest, ella no podía ver a los que estaban afuera del cubo, no podía ver a Nanoha y de momento, la investigadora no había dicho nada por el intercomunicador, asi que no sabía cómo había tomado la afirmación de Zest.

-Le diré todo lo se Agente Testarossa, todo absolutamente todo sin obviar nada. También le proporcionaré todo lo que he investigado hasta el momento,- Zest estaba completamente serio mientras Fate trataba de no quedarse mirándolo con la boca abierta, -Yo apreciaba a Precia pero no espero nada de usted y mucho menos de TSAB así que hay una cosa que debo advertirle y para la cual será mejor que se prepare; la verdad muchas veces no es lo que queremos escuchar y lo que yo le voy a decirle, es una verdad que NADIE quiere escuchar. Si usted es la persona que creo que es y cree en lo que le diré, comprenderá lo que es vivir en el infierno.-

Cuartel General de TSAB, Oficinas de la Dirección General de Unidades Especiales de la División Táctica de TSAB. Día 27 Doceavo Mes. 17:00 hrs.

-¡Realmente su incompetencia no tiene límites!-

El hombre alto, robusto y canoso que gritaba esas palabras tenía la cara roja por el esfuerzo y la intensidad de su enojo.

Hayate dudada que esa "indignación" fuera del todo verídica. Desde luego, el General Regius Gaiz estaba profundamente indignado de que Hayate fuera ya Coronel siendo tan joven… y mujer, estaba indignado de que tuviera la Sección Seis a su cargo; pero lo que más le indignaba era que Hayate fuera, en efecto, todo lo contrario de lo que él la acusaba. Hayate era competente, profesional y condenadamente buena en lo que hacía, como todo su equipo; independientemente de que Gil Graham, Director General de TSAB fuera su tutor. Eso era lo que realmente indignaba al General Gaiz, Hayate lo sabía cómo lo sabían las otras personas que se encontraban en la junta en ese momento.

Pero Gaiz tenía sus aliados y estos, sí podrían prestar oídos a la falsa argumentación que Gaiz estaba blandiendo en su contra.

Se encontraban en la elegante sala de juntas de la Dirección General de Unidades Especiales con la Directora de la misma, Carim Gracia; la Directora General Administrativa Almirante Lindy Harlaown, el Director de Operaciones de Campo de la División de Inteligencia, Almirante Chrono Harlaown, Hayate Yagami Comandante de la Sección Seis y, quien inicialmente había convocado a esa reunión de emergencia, el mismísimo General Regius Gaiz, Comandante de la Sección Nueve.

La Sección Nueve era con mucho la unidad más importante y la más controvertida de todas las unidades especiales. En resumen, a ellos les tocaba hacer el trabajo sucio; cuando las cosas no podían ser arregladas por las vías legales, ellos entraban para torcer los límites de la legalidad y conseguir el objetivo por cualquier medio. Hayate entendía la necesidad de su existencia, pero no lo aprobaba. Su ética personal desearía que la existencia de semejante grupo no fuera necesaria. Su ética profesional le decía que esa clase de poder ya había corrompido demasiado no solo al General Gaiz sino a muchos otros dentro de TSAB.

Justo ahora, ese mismo General Gaiz hablaba de incompetencia y negligencia.

-¡Es inconcebible que hayan asesinado a otro investigador de proyectos militares clasificados y a su familia! La Sección Seis no está ni remotamente cerca de resolver este caso pese a la ENORME cantidad de recursos dedicados. Este caso pone en riesgo muchos proyectos estratégicos y de seguridad; no debería estar en manos inexpertas.-

Las intenciones de Gaiz eran claras para todos pero Hayate esperó sin decir nada. No era ante Gaiz que tenía que dar razón de su trabajo.

-Nadie duda de la importancia de este caso General,- empezó Carim quien era en primera instancia, la superior inmediata de Hayate y Gaiz, cosa que tampoco le hacía la menor gracia al General, -sin embargo lanzar afirmaciones de negligencia e incompetencia de esa manera puede ser igualmente negligente General.-

Gaiz se puso aún más rojo de furia de lo que ya estaba.

-¿Necesita pruebas Directora Gracia?,- preguntó seriamente pero con el sarcasmo escurriendo de sus palabras, -Por supuesto que tengo pruebas. ¡Auris!- bramó con lo que una alta y atractiva rubia activó la pantalla digital de la sala.

Durante los siguientes treinta minutos Gaiz, hizo la estadística fatal de todas las víctimas de los proyectos Sankt Káiser así como el recuento las bajas que la misma TSAB había tenido, especialmente mencionó una extensa lista de nombres de miembros del Parlamento relacionados con Logan Alpine que estaban "extremadamente disgustados" por la falta de resultados, asi como la pérdida de prestigio para TSAB con las fuerzas militares al poner en riesgo proyectos estratégicos.

Hayate puso especial atención en los nombres que Gaiz mencionaba. Todos eran muy importantes e influyentes, habría que ver si estaban "tan disgustados" como Gaiz afirmaba o el General estaba simplemente usando sus nombres como cuña. Algunos eran amigos personales de Gaiz de línea dura y por tanto, enemigos acérrimos de Hayate y otros miembros de corte liberal.

Gaiz quería usar este caso como punta de lanza para destruir no solo a Hayate, sino a todos los liberales que tanto odiaba dentro TSAB. Además de que era obvio que quería hacerse con el caso ahora que el trabajo más duro había sido realizado, tomando ventaja de la investigación que ya se había hecho para granjearse el crédito, y de paso desprestigiar a Hayate y a Carim. Era TAN burdo en su planteamiento que Hayate casi quiso reír ahí mismo ante la ironía de la situación.

Carim no apreciaba a Gaiz y la única razón por la que estaba a cargo de la Sección Nueve eran sus influyentes amigos conservadores de línea dura… y a que pese a su línea de trabajo, todavía no le habían podido comprobar los rumores de corrupción y abuso de poder que corrían a su alrededor. Tanto Hayate como Carim debían que ser muy cuidadosas.

Hayate escuchó pacientemente sin decir nada. Tenía no solo uno, sino varios ases en su manga y el momento de usarlos se estaba acercando.

-¿Qué más necesita Directora Gracia? Este caso debe estar bajo la jurisdicción de la Sección Nueve. Nosotros nos encargaremos que sea resuelto con la celeridad que se requiere.-

Carim miro a Hayate. Era su turno.

Hayate se levantó de su asiento y a diferencia de Gaiz que prácticamente tenía que alardear de la forma en que tenía dominada a su asistente a punta de gritos, Hayate no tuvo que pronunciar ni una palabra para que la pantalla mostrara lo que ella necesitaba. Rein actuaría en perfecta sincronización con ella después de las breves palabras que intercambiaron antes que la junta comenzara.

-Durante la medianoche de ayer y la madrugada de hoy llevamos a cabo un operativo para detener al Dr. Zest Grangaitz. Después de difundir en conferencia de prensa que él era un sospechoso relacionado con nuestra investigación actual tuvimos varias referencias que nos permitieron concretar la labor de captura. El trabajo del personal de la División de Operaciones del Almirante Chrono Harlaown fue instrumental.-

Gaiz entrecerró los ojos. De momento, no se había hecho público, ni siquiera al interior de TSAB que Zest estaba vivo y que solo había sido herido superficialmente.

-Durante el operativo de captura, sujetos desconocidos trataron de matar al Dr. Grangaitz.-

-¿Trataron?,- ladró Gaiz antes de poder contenerse.

-Asi es General, trataron. El trabajo de los agentes de campo y de la Sección Seis lo impidieron, aunque el Dr. resultó herido. Actualmente, después de largas sesiones con la Agente Fate Testarossa, el doctor ha accedido a colaborar con nosotros en la investigación.-

-¿Accedido? Semejante individuo es un criminal. ¿No me ira a decir Directora Gracia que está pensando "seriamente" en prestar oídos a cualquier cosa que ese tipo tenga que decir?- Gaiz miraba a Carim incrédulo, con una actitud desafiante de la que Carim (y todos los demás) ya se estaban hartando. –Lo que tenemos que hacer es refundirlo en prisión y presionarlo hasta que nos diga lo que sabe.-

Hayate se mantuvo en silencio, mirando a Carim.

-General Gaiz, durante su intervención no fue interrumpido ni una sola vez por la Coronel Yagami o por nadie más. Le ordeno que haga lo mismo ahora que la Coronel está hablando o me veré en la necesidad de ordenarle que se retire. Recibirá una copia del informe si tenemos que llegar a ese extremo, aunque yo preferiría que se quedara y aclaremos las cosas al punto.-

Carim había sido amable y angelical como siempre, pero su mirada era implacable. Gaiz enrojeció una vez más pero no tentó su suerte. Carim no alardeaba. Si lo corrían de esa junta por desacato les daría argumentos en su contra. Muy a su pesar, se acomodó en la silla y mantuvo la boca cerrada.

La pantalla mostró los rostros de Veyron y Cypha Huckebein a continuación. Aunque Lucino y Alto habían encontrado esa información temprano por la mañana, tampoco se había abierto en los servidores de TSAB y nadie más que Fate y Hayate estaban al tanto.

-Estas son las personas que trataron de matar al Dr. Grangaitz,- dijo Hayate mientras todos en la habitación contenían el aliento.

-¡Eso es imposible!- Gaiz, otra vez. –No puede creer semejante patraña…Coronel.-

- General Gaiz…no habrá una siguiente advertencia.-

Hayate no se dirigió específicamente a Gaiz pero sabía que tenía que demostrar fuera de toda duda que los Huckebein estaban involucrados. Lindy y Chrono no habían dicho una palabra durante toda la reunión. Estaban demasiado involucrados a nivel personal con Fate, la agente a cargo de la investigación, como para que cualquier cosa que dijeran pudiera ser de utilidad especialmente estando Gaiz ahí. Lindy como superior inmediato de Carim tenía además otros motivos; estaba muy interesada en ver como manejaba la joven Directora a Gaiz. Hasta el momento, su Directora de Secciones Especiales iba saliendo apenas bien librada de la "evaluación" ya que quizá estaba siendo demasiado cauta con el tipo.

-Durante el operativo de captura de ayer, colocamos dispositivos de vigilancia y rastreo adicionales a los que están en la zona, que son muy pocos y de mala calidad por cierto. Eso nos permitió registrar estas imágenes durante y después del ataque al Dr. Grangaitz.-

La pantalla mostró entonces escenas en la penumbra, donde meras sombras se movían ágil y velozmente, pero que en cierto momento se veían obligados a atravesar por una zona imprevistamente iluminada. Fue cuestión de solo un segundo pero cuando el video se congelaba se podían ver los rostros claramente. Con un poco de procesamiento de imágenes, los rostros de Cypha y Veyron Huckebein eran claramente distinguibles.

-Nadie,- dijo Hayate entonces,- tiene que explicarme con dibujitos la importancia de este caso y el nivel estratégico e instrumental que tiene para TSAB. Puedo asegurar a la Directora Gracia que todos los esfuerzos que se han realizado no han sido en vano. Quisiera recordarles a todos, que en un principio, nadie ni en TSAB, ni fuera de ella, había reparado en los asesinatos de los científicos como obra de un mismo asesino… hasta que la Enforcer Testarossa lo plateó y su teoría se confirmó.-

-Hemos avanzado paso a paso, acercándonos sólidamente a nuestro objetivo, que es capturar a este asesino y detener las muertes, lo más pronto posible. La participación y la información que Zest Grangaitz nos proporcionará para ello es también estratégica.-

-De momento, no puedo revelar todos los detalles a personas no autorizadas,- por primera vez Hayate miró a Gaiz, -pero la Directora Gracia y la Almirante Harlaown tendrán un reporte detallado de mi parte y de la agente Testarossa sobre nuestros últimos descubrimientos.-

-Lo que sí puedo decir en este momento, es que entiendo la presión que el parlamento y las fuerzas armadas están ejerciendo sobre este caso, pero debo decirles que hay razones muy importantes para soportar la presión y manejar este caso adecuadamente.-

En la pantalla se mostraron las fotografía de Logan Alpine, su esposa e investigadora de las fuerza armadas, Dra. Megane Alpine y el Dr. Zest Grangaitz.

-El Dr. Grangaitz nos ha revelado que la pequeña Lutecia Alpine, desaparecida hace dos años, era su hija. El Dr. Grangaitz sostenía una relación…-

Hayate no pudo terminar la frase porque Regius Gaiz ya estaba vociferando fuera de control.

-¡Eso es una completa mentira! ¡No puedo creer que lleguen hasta este punto, de desprestigiar a la familia del parlamentario Alpine con tal de servir a sus fines!

-General Gaiz, retírese de esta reunión. De inmediato.- Carim se había levantado lentamente de su asiento.

-Directora Gracia, en verdad no puedo dar crédito a esta información que es a todas luces ¡FALSA!, y ¡mucho menos me imagino que la Coronel Yagami lo haya hecho! Grangaitz la está manipulando. En nuestra posición no podemos…-

La puerta se abrió en ese momento. Nadie llamó, ni hubo ningún anuncio. No era necesario. El hombre que estaba de pie en la puerta podía hacer eso y más. Aunque rara vez se comportaba de forma autoritaria, TSAB era su reino y esta ocasión lo ameritaba.

-¿Qué es lo que "no podemos ", General Gaiz?-

El Almirante Gil Graham, Director General de TSAB estaba de pie frente a ellos.

-Almirante Graham, la Coronel Yagami está difundiendo información altamente delicada que además, es falsa. En TSAB no podemos hacer esas declaraciones a la ligera. Lo correcto en este caso, es que el caso de los asesinatos de los investigadores, sea manejado apropiadamente por la Sección Nueve.-

-¿Directora?,- preguntó Graham dirigiéndose a Carim.

-En estos momentos, le estaba ordenando al General Gaiz que se retirara de la junta. El General ha interrumpido a la Coronel Yagami tres veces ya durante su reporte. Considero que sus interrupciones solo entorpecen el proceso sin aportar valor al mismo. Debido al requerimiento de revisión del caso que presentó el General, recibirá una copia revisada del informe al terminar la junta…así como una amonestación por desacato.-

Carim ni siquiera se inmutó. Gaiz se había esmerado esta vez. Nadie, ni sus poderosos amigos conservadores podrían salvarlo del desprestigio después de semejantes muestras de desacato a la autoridad de su superior. Les gustara o no, Carim era su superior.

Graham miró a Gaiz, quién ya estaba preparándose para contraatacar.

-Almirante Graham, mi compromiso con TSAB me impide escuchar lo que he escuchado en esta reunión y permanecer impasible, yo tengo además el derecho…-

-General,- lo interrumpió Graham, -puede estar en desacuerdo y manifestarlo, pero las órdenes de un superior no se pasan por alto. Hay maneras de hacerlo y usted lo sabe. Asi que ahora, cumpla las ordenes y retírese. Será informado de lo pertinente. –

Gil estaba de pie mirando a Gaiz, quién trató una vez más de decir algo.

-Ahora General. Si no sale de esta junta de inmediato, lo arrestaré por desacato y obstrucción de una investigación oficial.-

Los ojos de Gaiz ardían pero tomó sus cosas y se enfiló a la salida.

-Necesitaré hablar con usted después General. Espere mi llamada.-

Gaiz musitó algo similar a "Como ordene," y salió sin mirar a nadie más.

-Tal vez te hayas tardado un poco en poner en orden al General Gaiz, Carim- dijo Graham mirando a la joven mujer.

Al parecer Gil Graham también había estado siguiendo la junta desde antes, remotamente. Todos en la sala lo sabían, todo dentro de TSAB estaba monitoreado, especialmente juntas como esa.

-Gaiz tiene conexiones poderosas Almirante, hubiera preferido no correrlo pero no me dejó otra opción. Casi parecía que eso era lo que quería. No quería darle el gusto.-

Por primera vez, Lindy intervino después de saludar propiamente a Graham. -Interesante punto, Carim. Regius no hace nada a la ligera. Es evidente que planea algo pero yo creo que si perdió el control más de lo aceptable en la reunión y eso no es bueno para nadie. –

Graham coincidía con Lindy, la actitud de Gaiz no era buena para nadie y tolerarla, solo les traería más complicaciones.

Graham se volvió hacia su protegida e hizo una seña hacia las imágenes en pantalla.

-Sin embargo, fuera de control o no, tenía razón en algo: Te estas metiendo en aguas muy peligrosas Hayate. Al Parlamento no le va a gustar esa información.-

-Desafortunadamente, es la verdad y lo hemos corroborado ya,- dijo Hayate. Ahora que estaban a solas podía transmitirles solo a ellos información codificada para que la vieran. Activando una función de encriptado especial, les transmitió de manera privada archivos que no estaban accesibles en la red de TSAB. Tuvieran o no topo, Hayate no correría más riesgos.

-Fate ha estado casi todo el día con Grangaitz. Si lo él le ha dicho es verdad, la "incomodidad" del Parlamento por los deslices de un hombre va a ser lo menor por lo que tengamos que preocuparnos.-

Después de revisar rápidamente los archivos todos se miraron desconcertados.

- ¿Ahora entienden porque no podía dar esa información frente a Gaiz? Además quisiera solicitar un nivel de encriptación y clasificación especial para la investigación de ahora en adelante, de manera que solamente la Sección Seis y ustedes puedan tener acceso a ella.-

Gil se quedó pensando un momento y finalmente se sentó a la mesa de la sala de juntas.

-Llama a la Agente Testarossa, Hayate. Necesitamos que esté presente en esta reunión.-

Cuartel General de TSAB, Oficinas de la Sección Seis, Unidad Especial de Crímenes Violentos, Midchilda, Día 27 Doceavo 19:00 hrs.

Fate estaba sentada en la penumbra de su oficina, sosteniendo su cabeza con ambas manos. Había tenido un día extremadamente largo. Y todavía no se veía cuando fuera a acabar.

Todavía se estremecía de recordar lo que Grangaitz le había dicho, se estremecía de repasar el informe forense final de la escena de la familia Segbrecht y leer lo que el asesino les había hecho; si, por primera vez tenían muchas pistas que seguir… ¡Pero a qué precio! Trece personas habían muerto. Trece. En una sola noche…no, en un par de horas.

Fate se estremecía de pensar que el hombre que había hecho eso le había dejado un mensaje y no solo eso, sino que de acuerdo a lo que Nanoha decía, estaba seguro que tenía un vínculo con ella. Nanoha, esa chica que la sacaba de balance y que hasta el momento, no se había equivocado en nada de lo que les había dicho.

Cuando Zest empezó a hablar de cosas que caían dentro del contexto de "clasificadas", Fate había salido del cubo y le había pedido a Nanoha que se fuera. La investigadora había hecho mucho, literalmente Zest no hubiera hablado (o al menos no tan pronto) si ella no hubiera hecho lo que hizo; pero no podía escuchar lo que Zest estaba diciendo. Todavía tenía que explicar las acciones de Nanoha ante Hayate, y por mucho que su jefa tuviera en estima a la investigadora, su primera prioridad era proteger información clasificada. Nanoha no podía saber que Vivio era un ser humano artificial y mucho menos que su Gobierno había apoyado la experimentación con humanos.

Nanoha se había resistido y Fate, para variar, había tenido que ponerse inflexible y dura. Recordar la mirada dolida de la investigadora y la mirada (otra vez) de reproche de Zafira, le producía un intenso malestar que se sumaba a los demás que ya sentía.

Todas esas cosas y muchas más, rondaban la cabeza de Fate en esos momentos, pero el sentimiento que predominaba era que había fallado en muchas más formas de las que podía imaginar.

Una persona observaba a Fate desde afuera de su oficina. El área de la Sección Seis, generalmente un hervidero de actividad, estaba inusualmente vacía. Solo un par de chicos de Verossa y Griffith que procesaban la información más reciente en silencio abrumados después de tantas horas de trabajo; nada comparado a la actividad febril de esa zona cuando todos estaban ahí.

Desde su posición en la penumbra, Nanoha sentía que algo se rompía en su interior solo de ver a Fate, siempre fuerte y decidida, siempre segura y firme, abatida de esa forma. No tenía ni idea de que era lo que Grangaitz le había dicho al final pero Fate se veía…derrotada. Verla así le producía un nudo en la garganta y la hacía sentir completamente impotente.

Una familia más había sido asesinada y ellos habían sido incapaces de hacer nada. ¡Nada! Pese a todo lo que habían hecho, a todo lo que estaban haciendo, Fate no tenía la menor idea de quién podía ser ese hombre. Sentía que ella tenía en sus manos el poder de resolver ese caso y pese a ello, se sentía tan lejos de poder lograrlo que casi gritaba de frustración. Casi con rugido, Fate se levantó en un solo movimiento y estrello su puño violentamente, contra la pared más cercana. Eso era tan inútil como todo lo que habían estado haciendo hasta el momento, inútil para aliviar el dolor que sentía por dentro, completamente inútil como ella se sentía en esos momentos. Estaba a punto de dar un segundo golpe a la pared, cuando se sintió empujada.

-No!...Basta, Fate….- san…No hagas eso… por favor,- Nanoha la tenía agarrada de la chaqueta negra del uniforme, que de manera bastante poco característica, Fate tenía desabotonada y portaba descuidadamente; Nanoha la estaba empujando hacia su escritorio, lejos de la pared que Fate estaba golpeando. Fate la miro duramente, ¿qué diablos sabía esta chica de ella para decirle nada? Es más, ella ni siquiera debería estar ahí en primera lugar. Mucho menos debía verla en el estado en el que se encontraba, lo que menos quería de esa chica era su compasión.

Apartándose bruscamente de Nanoha y recomponiendo su chaqueta donde Nanoha la había jalado, le preguntó con idéntica brusquedad, -¿Qué haces aquí Takamachi-san? Me parece que te dije que retiraras cuando terminamos la entrevista…- Fate no pudo evitar detenerse en ese punto, y apretar la mandíbula y los puños para no volver a golpear algo.

-Lo sé,- dijo Nanoha acercándose nuevamente, pese a la clara advertencia que leía en los ojos de Fate. Acercarse era peligroso, pero no lo podía evitar. No soportaba ver los ojos atormentados de Fate y no hacer nada. –Pero quería esperarte…y ver si podía hacer algo…"

Nanoha dejo la frase suspendida, sin decir lo que realmente quería decir "por ti, quiero hacer algo por ti" y solo se quedó mirando fijamente a Fate con los ojos brillantes, Fate no soportó sostener esa mirada y desviando la cara hacía un lado, espetó:

-No hay nada que puedas hacer ahora Nanoha, debiste hacerme caso cuando te lo indique. Ahora puedes hacerlo y retirarte.-

Para su sorpresa Nanoha no se movió, por el contrario se acercó nuevamente a ella y todo el cuerpo de Fate se tensó al sentir una mano suave y cálida en su mejilla. No era la primera vez que Nanoha la tocaba, pero si la primera vez que lo hacía cargada con tanta emoción. Fate, con sorpresa se dio cuenta que esa mano cálida temblaba mientras le acariciaba la mejilla y le acomodaba el cabello suavemente detrás de la oreja. El corazón de Fate se saltó un latido cuando se volvió a mirar a Nanoha, y se encontró con unos ojos azules intensamente claros, como inundados de una gran emoción. Nanoha le sostenía la mirada sin vacilar, su mano temblaba de emoción pero su corazón no; aunque latía desbocadamente de estarse atreviendo a tocar a Fate de esa forma.

Cuando hablo su voz sonó también firme pero contenida, -Si puedo hacer algo, puedo estar contigo en estos momentos.-

La respiración de Fate estaba acelerada, entrecortada con demasiadas emociones para su propio bien, sentirse inútil para atrapar a ese monstruo, sentirse vulnerable como cuando era una niña y lo había perdido todo, sentirse increíblemente necesitada del consuelo que esta chica le estaba ofreciendo pero que ella estaba segura que no merecía y turbada por lo cerca que Nanoha se encontraba de ella. Tantas emociones la sobrepasaban, asi que hizo lo único que creía que podía permitirse hacer en esos momentos: alejarse.

-No necesito que estés conmigo, ni tú, ni nadie...-

Pero Nanoha no se amedrentó, ni por el tono ni por lo insensible de la frase. No era Fate la que hablaba, sino su dolor, así que no dejaría que Fate la alejara tan fácilmente esta vez; esta vez no cedería asi que volvió a detener a Fate por la chaqueta para evitar se alejara como pretendía.

-Eso no es cierto y tú lo sabes. Lo he visto, veo tu dolor. Lo vi desde la primera noche que te conocí… Y desde ese momento me he preguntado qué es lo causa esa inmensa tristeza, ese dolor y desde ese día…- Nanoha se interrumpió cuando se dio cuenta de lo que estaba a punto de decir y se encontró a Fate mirándola con furia.

Esta vez fue Fate la que la tocó. Tomándola de las muñecas, Fate literalmente arrastró a Nanoha empujándola con fuerza contra la pared que antes golpeaba, casi gritándole.

-¡Tú no sabes nada de mí!

Una parte de Fate sabía que estaba lastimando a la chica, pero no podía contenerse. Nadie podía ver ese dolor en ella y hacerlo de manera tan evidente, nadie debía decirle lo que esa chica le decía. Nadie debía ofrecerle lo que esta chica le ofrecía porque Fate no podía permitirse tomarlo y era demasiado doloroso tenerlo ahí, frente a ella.

Nanoha estaba literalmente, estrujada contra la pared y el cuerpo de Fate, podía sentir sus piernas restringiéndola y sus muñecas ardiendo donde Fate la estaba apretando, podía sentir todo su cuerpo ardiendo de repente por la cercanía de la rubia. Nunca habían estado asi de cerca, nunca le había hablado nunca de esa manera, nunca la había tocado de esa manera; pese a violencia de las palabras y los actos, Nanoha no iba a ceder; esta vez no dejaría que Fate la alejara otra vez.

-No, no sé nada de ti,- dijo con la respiración entrecortada, -déjame acercarme, déjame saber… de ti-

Durante todo ese intercambio, no había dejado de mirar fijamente a Fate, ni un solo momento. Fate no podía soportarlo, sentía que algo se resquebrajaba en su interior bajo la mirada de esa chica. Ese azul, como el cielo despejado, claro y límpido, sin una sola nube, la invitaba a perderse en él, pero eso era algo que Fate no podía hacer.

-¿Qué demonios quieres de mí, Nanoha?- dijo en un siseo, con los dientes apretados y si es posible, estrujándola aún más. Quería apartarla, quería lastimarla…pero también…, quería besarla. Había deseado besarla con todo su ser desde esa maldita noche de la cena con Hayate y ese deseo no había menguado un ápice dentro de ella pese a todos sus razonamientos y esfuerzos racionales. Si eso fuera posible, se podía decir que se incrementaba cada vez que la miraba.

Sin dejar de mirarla y sin perder la firmeza en su mirada, Nanoha hizo un esfuerzo para mover su mano y volver a acariciar la mejilla de Fate, -Quisiera… arrancar esa tristeza de tu mirada… Fate.-

Con cada palabra, el agarre de Fate en sus muñecas se aflojó, separándose de Nanoha un poco, solo un poco, pero lo suficiente para que la pelirroja pudiera moverse y tocar la cara y el pecho de Fate; acercándose otra vez , como si su cuerpo no pudiera estar lejos del de Fate.

Las palabras y la mirada de Nanoha tenían tal intensidad que Fate casi sintió que su corazón se paraba en ese instante. No podía apartar la mirada de esos ojos azules y de esos labios. No había ningún otro sonido en la habitación más que sus respiraciones entrecortadas; Fate había hecho todo lo humanamente posible para alejar a esa chica de ella pero ahí estaba cada vez, acercándose y acercándose, una y otra vez a ella hasta que Fate sintió como las últimas gotas de autocontrol se desvanecían en azul.

Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, el cuerpo de Nanoha estaba estrechamente abrazado al suyo, mientras Fate la besaba apasionadamente, casi con la misma furia con la que la estrujaba antes contra la pared, ahora la estaba estrechando contra su cuerpo para que no quedara ni un milímetro de aire en medio de ellas. En medio de la bruma de la pasión que la consumía, sentía unas manos suaves y cálidas acariciando su cuello y enredándose en su cabello, sentía como los labios que estaba reclamando le respondían con idéntica intensidad, abriéndose para ella gustosos, anhelantes.

Escucho gemir a Nanoha en su beso cuando su manos bajaron por sus costados para tomarla firmemente por las caderas, atrayendo su pelvis aún más hacia ella hasta que la pierna de Fate quedó íntimamente posicionada en medio de las de la pelirroja.

Nanoha, sintiendo los labios de Fate moviéndose sobre los de ella y sus manos recorriendo su cuerpo, echó los brazos al cuello de la agente aferrándose a ella y se olvidó de todo.

Fate escuchó golpes a lo a lejos, golpes que fueron haciéndose más fuertes e insistentes hasta que finalmente abrió los ojos y se dio cuenta realmente de lo que estaba haciendo… y en dónde.

Se apartó tan rápidamente de Nanoha que ésta tuvo que apoyarse en la pared para no caer, ambas respirando entrecortadamente. Fue hasta ese momento que Nanoha recordó también donde estaban y ambas se encontraron con la mirada serena e impasible de Signum mirándolas desde la puerta; como si ella y Fate hubieran estado tranquilamente hablando del clima y no besándose como si no hubiera mañana.

-Fate,- dijo Signum a una Fate ruborizada hasta las orejas, -Hayate está en una reunión en la Dirección General. Gil Graham esta con ellos y te llama.-

-Gr…Graham?, Es decir…¿El Almirante Graham me…llama?-

-Eso fue lo que dije… y Hayate también dijo que te apresuraras.-

Antes de salir de su oficina, Fate lanzó una breve mirada a Nanoha, quién estaba todavía apoyada en la pared con los brazos cruzados sobre el pecho y con la cara extremadamente roja. Fate trató de decir algo pero nada llegaba a su mente, ¿Qué podría decir que tuviera sentido después de lo que había hecho?

-Fate,- la llamó Signum nuevamente, pero al menos ahora parecía un poco apenada de apurar a Fate.

Fate salió siguiendo a Signum con un nudo en el estómago y las manos sudando. Durante el camino hacia la dirección general, se arregló el uniforme y el cabello. Ya frente a la puerta, estaba dudando si preguntarle a Signum como se veía. Su subordinada la había visto besando a Nanoha, en la oficina, en un momento extremadamente álgido de la investigación que tenían entre manos. Y no había sido un beso simple y casto. Casi temía lo que Signum le fuera a decir.

Pero lo que le dijo fue lo que menos esperaba.

-Estás bien,- le dijo Signum acomodándole un poco la chaqueta. –Lo hemos hecho bien, solo diles lo que sabemos y de lo que estás segura. No te juzgues antes de tiempo Testarossa, eres un juez muy inflexible contigo misma…confía en ti y todo saldrá bien. El día está por terminar así que solo esfuérzate un poco más, ¿sí? Todos estaremos aquí para apoyarte en lo que se decida.-

Fate estaba boquiabierta y sin palabras.

-Ahora ve,- dijo Signum, tocando a la imponente puerta de la sala de juntas sin dar tiempo a Fate de decir nada más.

Cuartel General de TSAB, Oficinas de la Dirección General de Unidades Especiales de la División Táctica de TSAB. Día 27 Doceavo Mes. 21:00 hrs.

Durante más de dos horas, Fate explico a detalle lo que Grangaitz le había dicho y gracias a la experta ayuda de Rein, pudo proyectar algunos fragmentos de sus larguísimas sesiones con Zest:

-Durante varios años, Megane y yo tuvimos una relación…clandestina, se podría decir. Ella llevaba casada muchos años con el político Logan Alpine, quien en ese entonces estaba consolidando su "brillante" carrera como parlamentario. Aunque ellos ya no se amaban, Megane tenía que quedarse junto a él. Logan…tenía cierta…"afición" por chicos jóvenes que Megane, eventualmente descubrió. Era simple, Megane necesitaba a Logan y viceversa….-

-Megane se embarazó de Lutecia un año después de iniciar nuestra relación y después de cuatro trabajando en proyectos clasificados para el ejército. Ella decidió tener al bebé y yo jamás me arrepentí….Nunca le dijimos a Lutecia que yo era su padre...-

-Cuando Lutecia desapareció, yo…algo se rompió en mi interior... Nadie hacía nada, nadie tenía respuestas. Megane cambió también... Ella estaba destrozada…Yo me puse a buscar por mi cuenta las respuestas que nadie me daba...

-Las diferentes pistas que fui encontrando me llevaban al mismo lugar: Scaglietti… Aquí está todo lo que he encontrado al respecto...

-Otra vez, nadie hizo nada. O más bien, hicieron…desaparecieron la información. Limpiaron los registros que en mayor o menor grado pudieran incriminar a Scaglietti. ¿Sabía Agente Testarossa que hubo varias denuncias hacia el "Doctor" por acoso y hostigamiento de menores? Nadie les dio seguimiento y todas, TODAS fueron disminuidas y finalmente, cerradas…-

-Dejé de tratar que las autoridades hicieran algo y pretendí seguir atento a mi trabajo de investigación, pero en realidad empecé a investigar y a seguir a Scaglietti…-

-Megane no estaba de acuerdo, no podía creer que Scaglietti fuera el terrible…monstruo, que se había llevado a nuestra hija…nos distanciamos…la investigación sobre Lutecia no avanzaba pero aun así Megane no me escuchaba…

-Yo dejé todo, "desaparecí" de la vida pública, dejé de hacer investigación y me dediqué por completo a buscar respuestas sobre el paradero de Lutecia y sobre Jail Scaglietti…

-Hasta que ella, Megane…fue asesinada…, aun ahora no sé si ambas cosas están relacionadas. Vi que TSAB protegía a mis antiguos colegas, investigue y vi que varios han muerto, asesinados también….

- Por eso, estaba cerca de la casa de la familia Yazawa… Ah!... sí, Agente Testarossa, sé que fue ahí donde me identificaron. La señora que deseaba fumigar su casa para los insectos, ¿verdad?... No se puede prever todo…

Fate y Hayate les explicaron que habían corroborado la información de Grangaitz y en efecto, las muestras de ADN en el archivo de Lutecia Alpine concordaban con el hecho de que fuera hija de Zest y no de Logan.

Las preguntas inevitables que surgían eran ¿porque la Sección Nueve que llevaba el caso no había reportado nada? ¿No lo sabían? (en cuyo caso, ¿Quién era realmente el incompetente?) o si lo sabían ¿porque habían decidido no comunicarlo? ¿Por qué no habían avanzado en la investigación?

Regius Gaiz se quejaba porque veinte días habían pasado sin resultados en el caso del asesino en serie de investigadores pero él tenía más de dos años sin resultados en el caso de Lutecia. Nada de eso olía bien para Fate y Hayate.

Más aun considerando que alguien definitivamente había dado información sobre el operativo de captura de Zest Grangaitz a los Huckebein. Ellos sabían que TSAB iba a estar ahí y hasta conocían el plano de ubicaciones de los efectivos. La posición y el momento elegidos para atacar a Grangaitz no fueron casualidad. Solamente alguien que tuviera acceso de alto nivel a los sistemas de TSAB podía ver esa información. Hayate no podía ver las operaciones de las Secciones Siete, Ocho y Nueve, pero ellos SI podían ver las suyas.

Gil Graham estaba mortalmente serio después de que Hayate y Fate terminaron su exposición.

-Lo que están planteando es extremadamente grave, Coronel Yagami, Enforcer Testarossa.-

-Lo sabemos Almirante,- contestó Hayate,- Y no queremos apresurarnos a hacer ningún juicio, solo ponemos los hechos sobre la mesa. Independientemente de la gravedad de los hechos relacionados con Scaglietti y la familia Alpine, tenemos una filtración y tenemos que contenerla. Es prioritario para resolver el caso. En el inter que determinamos la fuente y propósito de la filtración, debemos protegernos.-

-Scaglietti ha sido un contratista para las fuerzas armadas durante más de veinte años,- Lindy estaba considerando las implicaciones y ramificaciones que ese hecho tendría sobre el caso.

-Lo cual hace más significativo lo que el Dr. Grangaitz comenta, Almirante,- dijo Fate mirando a su madre adoptiva. –Grangaitz nos ha mostrado los registros borrados, lo que alcanzó a rescatar antes que desaparecieran. Shari, Alto y Lucino han hecho búsquedas extensivas, pero con la autorización de seguridad que tenemos, aún no hemos podido encontrar nada.-

-Entiendo,- murmuró Graham. Era una jugada extremadamente riesgosa y se preguntaba si esas dos jóvenes podrían llevarla a cabo.

-Hay algo más Señor,- dijo Fate dirigiéndose a Graham.

-Por primera vez tenemos una serie de pistas físicas de la última escena del crimen, estamos ahora siguiéndolas y muy seguramente pueden acercarnos a un sospechoso. Necesitamos que esa información sea clasificada también. No podemos correr ningún riesgo.-

-¿Hay algo más relevante de lo habitual?- quiso saber Graham extrañado por la solicitud.

-Sí, Almirante. Desde el primer momento nos intrigó que el asesino pudiera cometer… las atrocidades que hemos visto en las victimas sin que nadie, vecinos o personas pasando por la calle, lo notaran. En todas las pruebas toxicológicas jamás se encontró droga alguna. Esta vez, debido al incremento en la seguridad, llegamos a la escena muy rápido. El forense estima que no había pasado ni siquiera una hora desde que llegamos y el momento que los Segbrecht, fallecieron…-

-El muy maldito,- musitó Chrono por lo bajo.

-Sí, estuvimos muy cerca de él. Esta vez, Shamal encontró trazos de una sustancia en los cuerpos de las personas, todos ellos la tenían. Todavía no sabemos que es, pero Shamal indica que es una apotoxina que se integra al organismo, cuando la encontró empezaba a desaparecer y pero afortunadamente todavía pudo aislarla. Media hora después había desaparecido por completo de los cuerpos, como si nunca hubiera estado ahí,- terminó Fate.

- Si identificamos la sustancia y de donde viene, tendremos a nuestro culpable,- dijo Lindy mirando a Fate y Hayate con orgullo.

-Exacto Almirante, Shamal está trabajando con el laboratorio pero nadie, absolutamente nadie debe saber de esta pista. Discúlpenme, pero mucho menos, el General Gaiz,- dijo Hayate mirando a su tutor. Solamente él podría dar esa autorización.

-También necesitaremos que Zest Grangaitz esté bajo nuestra custodia Almirante. Él no es un acusado como lo querido plantear el General Gaiz, después de lo que ha pasado casi deberíamos darle el estatus de testigo protegido.-

Gil Graham sabía que lo que le estaban pidiendo era extremadamente riesgoso. Gaiz ya estaría moviendo sus hilos políticos y seguramente pronto sentiría la presión.

Mirando a su protegida, veía a una joven mujer, decidida, profesional y extremadamente inteligente. Él sabía de lo que ella era capaz. Los rumores de nepotismo asociados a su relación eran completamente injustificados lo cual hacía la situación aún más injusta para Hayate. Ella había llegado donde estaba gracias a su esfuerzo, no gracias a él. Y de la misma forma, un error por insignificante que fuera, podía hacer que Hayate y Fate lo perdieran todo.

La decisión final sin embargo, no dependía solo de esas chicas sino de sus superiores inmediatos.

-¿Qué opinan la Directora Gracia y la Almirante Harlaown al respecto de las solicitudes de la Sección Seis?-

Lindy y Carim se miraron. Lindy le indicó a Carim que respondiera primero.

-Considero que la Coronel Yagami y la Enforcer Testarossa tienen razón. No podemos dejar ningún cabo suelto. Por mi parte, yo autorizo un nivel de clasificación independiente de este caso. Sin embargo, deben mantenernos al tanto cada tres horas del avance del caso, y cada hora si algo relevante surgiera.-

-Coincido con la Directora Carim,- dijo Lindy mirando a Fate y a Hayate, -deben ser extremadamente cuidadosas, si el enemigo está en casa su papel será aún más delicado. No pueden entrar en una confrontación directa con Regius Gaiz. Por tanto, Zest Grangaitz estará bajo custodia de la División de Operaciones al mando del Almirante Chrono Harlaown. A partir de este momento, él y su equipo estarían asignados en apoyo a la Sección Seis para esa tarea, si usted está de acuerdo Almirante Graham.-

Graham asintió apreciativamente. Tal vez solas Hayate y Fate la tendrían muy difícil, pero con Carim, Lindy y Chrono tendrían el soporte suficiente.

-De acuerdo. Acciones autorizadas.-

Todos se levantaban para salir de la junta, cuando Graham los llamó nuevamente.

-Cuentan con todo mi apoyo, Hayate, Fate; pero no tenemos tiempo ilimitado. Necesitaré argumentos para sustentar esta decisión pronto. No me hagan quedar mal.


Las palabras de Gil Graham todavía resonaban en la cabeza de Fate mientras se dirigía al estacionamiento para tomar su coche. Signum y principalmente Shamal habían insistido en que debía descansar esa noche. Aunque no diera muestras de ello, tenía una herida de bala en la cabeza, superficial y lo que fuera, pero debía descansar. Shamal lo había ordenado y había amenazado a Fate con llegar hasta la Almirante Lindy si rehusaba.

Fate aceptó. Ya bastante había tenido con el pequeño regaño que su madre y su hermano le dieron después de la junta cuando vieron la banda que tenía en la cabeza y preguntaron los detalles. Fate tuvo que darlos porque Lindy amenazaba con llamar a Shamal para que la doctora en persona se los diera. Prefirió hacerlo personalmente. De todas maneras sabía que Lindy lo corroboraría con Shamal a la primera oportunidad.

También tuvo que comprometerse a visitar a sus padres fuera del trabajo, tal vez incluso pasar el fin de semana con ellos y dejar que su madre la consintiera. Todo eso, lo dijo Lindy mientras pellizcaba las mejillas de Fate y le hablaba como si tuviera cinco años. Fate se ruborizó muchísimo ya que cerca del grupo familiar estaban la Directora Carim y Hayate hablando y Fate estaba segura que habían escuchado. Hayate la molestaría dos semanas seguidas con eso.

Sin embargo, recordar el abrazo de su madre y su hermano, asi como la calidez de sus palabras incluso en medio del amoroso regaño, la hizo sonreír. Realmente los extrañaba a veces. Aunque no estuvieran relacionados por sangre, siempre la habían hecho sentir de la familia. Eran su familia y Fate lamentaba alejarlos a ellos también de su vida.

Pensando en todas aquellas personas a quienes alejaba de si, se encontró de pronto mirando a una pelirroja recargada sobre su deportivo negro y tragó nerviosamente, mirando a su alrededor.

-Te fuiste de la oficina sin decir nada y yo…pensé que debíamos hablar,- dijo Nanoha antes que Fate le preguntara algo.

-Err…yo…no sé si este sea el mejor momento, Nanoha.-

-¿Cuándo entonces?,- preguntó Nanoha impasible.

-No lo sé,…lo que pasó, fue…,- Acercándose a ella, Nanoha puso dos dedos sobre los labios de Fate para silenciarla. No era una conversación que quisiera tener en el estacionamiento de la oficina.

-¿Por qué no vamos a otro lado y hablamos Fate? Yo…creo que sería realmente importante que lo hiciéramos.-

-Fue solo un beso Nanoha, por favor,- lo que menos quería Fate era ir a otro lado ...y menos aun estar a solas con Nanoha. O más bien, lo deseaba demasiado para que fuera seguro hacerlo. –Lo siento, ¿ok? no debí haberlo hecho…yo…-

-No quiero tus disculpas Fate Testarossa,- Nanoha estaba empezando a enojarse por esa actitud de Fate,- Yo estaba ahí ¿recuerdas? Yo sentí…-

Nanoha se detuvo. No caería en esa treta de Fate.

-No quisiera hablar aquí Fate, vayamos a otro lado…por favor,- era difícil resistir la mirada de Nanoha mientras le pedía eso.

-Ok,- cedió Fate finalmente, -Te llevare a tu casa y hablaremos en el camino.-

Fate se adelantó para abrir la puerta del auto pero Nanoha no se movió.

-No,-

-¿No?, no qué Nanoha.-

-No podemos ir a mi casa. Mis compañeras estarán ahí y no…podremos hablar cómodamente.- Nanoha reunió todo su valor y poder de convencimiento para preguntar, - ¿Vamos a tu casa?-

Fate sintió que la boca se le secaba y el piso se abría bajo sus pies. Bajo ningún motivo podía llevar a esa chica a su casa, sería más de lo que podría controlar. Lo sabía, ya la había besado y su cuerpo guardaba una memoria candente de ese beso.

-¿Siempre te vas tan rápido con la primera persona que te besa?-

Fate lamentó esa frase no bien la hubo terminado. Había sido ofensivo y había herido a Nanoha más de lo podía imaginar. Lo veía en sus ojos y en las lágrimas que estaban conteniendo.

Nanoha se apartó y empezó a caminar alejándose rápidamente Fate. No podía dejar que ella viera las lágrimas que empezaban a deslizarse por sus mejillas. Había sido una estúpida al quedarse a esperarla. Más que estúpida. Se estaba portando como una adolescente a la que hubieran besado por primera vez persiguiendo a Fate de esa manera, literalmente ofreciéndose. No era eso lo que había pretendido pero en el fondo sabía que sí, que deseaba que lo que pasó en la oficina de Fate pasara nuevamente, y que no tuvieran que detenerse.

Sintió que la sujetaban por la muñeca, deteniéndola. Trató de zafarse pero no pudo. Así que se quedó inmóvil mirando hacia cualquier lado menos hacía Fate.

-Lo siento Nanoha, no debí decir eso…yo…, soy una idiota.-

-Finalmente lo reconoces,- dijo Nanoha sin mirarla.

-Escucha Nanoha,- dijo Fate moviéndose para quedar frente a la pelirroja aunque esta se rehusaba a mirarla, -Hay una razón…yo no quiero, no,... más bien, no puedo llevarte a mi casa porque… porque me gustas demasiado y si estoy a solas contigo, no se…no sé si pueda contenerme.-

Fate estaba completamente roja después de decir eso. Había requerido de toda su fuerza de voluntad decir esas palabras pero era necesario. Se había equivocado y había lastimado mucho a Nanoha. Le debía al menos, la verdad.

-Tal vez no quiera que te contengas.-

Fate se paralizó escuchando las palabras de Nanoha, hasta que después de unos segundos pudo levantar la cabeza para encontrarse con unos ojos azules muy brillantes. No había la mas mínima duda en ellos.

-No puedo Nanoha… no puedo ofrecerte nada.-

-No espero nada… Fate. Te lo dije antes, solo déjame… acercarme a ti,- le dijo Nanoha acariciando la mejilla de Fate.

Sin decir más, Fate guió a Nanoha hasta su auto y condujo lo más rápido posible hasta su apartamento. Por primera vez, el trayecto de quince minutos hasta su casa, se le hizo eterno.

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Eso es todo por hoy chicos…

Ok, ok, me imagino que "tal vez" el punto de cambio de capitulo haya sido un poco frustrante, pero piensen que disfrutaran MUCHO del próximo capítulo. Es más, si nos dejan muchas reviews, trataremos de publicarlo mas pronto !