Mientras me dedicaba a mi hobby favorito de acechar en las esquinas, listo para abalanzarme sobre los confiados estudiantes que o todavía son demasiado jóvenes para ir a Hogsmeade o a los que su familia no les quiere lo suficiente como para permitirles ir, me he llevado una grata sorpresa. Ahí, en una esquina estaban Malfoy, Crabbe y Goyle, todos con cara de haberse llevado un susto de muerte. Y luego Malfoy empezó a balbucear algo sobre haber visto a Potter en Hogsmeade, bueno, no a todo Potter, sino solo su gigantesca cabezota. Ninguna parte de Potter debería estar en Hogsmeade, y mucho menos la cabeza, que es la parte que piensa. O por lo menos todo lo que Potter es capaz de pensar. No hay duda, al haber pasado por la torre de Gryffindor, de que Potter debería estar ahí arriba haciendo los deberes de Pociones, pero ahora que lo pienso, había algo con esa estatua de una bruja tuerta a la que estaba rondando antes...
CabrónCuando llegué a la estatua Potter estaba allí, aunque jadeaba y se agarraba un costado como si le doliese, pero desafortunadamente no puedo expulsar a un alumno por parecer demasiado cansado. No es que no lo haya intentado antes. En cualquier caso, Potter está ahora sentado en mi despacho, intentando y fracasando en esconder sus asquerosas manos y ahora por fin puedo empezar a divertirme sin tener al buen viejo de Dumbledore metiendo sus narices como de costumbre. Siempre que quiero pelearme con un alumno se materializa y me aparta tranquilamente como si fuera un viejo chocho fuera de sus casillas. Pero no esta vez. ¡Potter es mío!
No soy capaz de expresar con palabras la ira que estoy sintiendo en este momento. Les odio a todos. Potter, Lupin, Black, Dumbledore, McGonagall. A todos y cada uno de ellos. Ahora mismo estoy demasiado furioso como para escribir los detalles de lo que ha pasado pero estoy seguro de que podré soltarlo después de unos cuantos whiskys de fuego.
Unos cuantos whiskys de fuego después...
Pues aquí estamos. Me enfrenté a Potter, quien tuvo el descaro y la osadía de mentirme a la cara como un bellaco. ¡De hecho sugirió que Malfoy había tenido alucinaciones! El por qué Malfoy tendría alucinaciones sobre Potter es una cuestión aparte. Pensaba en ese momento que aunque no tuviera pruebas contra él la oportunidad de molestar a Potter un poco era demasiado buena como para dejarla pasar. Y sé exactamente qué temas son los que provocan al pobrecito de Potter...
-¡Cómo te pareces a tu padre! También él era muy arrogante. Pavoneándose con sus amigos por todas partes...- Y fue en ese preciso momento en el que se picó, gritando su:
-¡Mi padre no se pavoneaba! Y yo tampoco.
Así que decidí atacar con otra verdad sangrante, una que implicaba a Potter... la talla de su cabeza.
-La cabeza de tu padre era tan enorme... (Nt: no lo he explicado antes, pero cuando Snape habla de la "cabeza grande de los Potter" se refiere siempre a que son unos engreídos... pero como la autora lo usa también en sentido literal, no tengo más remedio que traducirlo así)- eso le impactó del todo.
-¡CÁLLESE!- Me dijo con una voz realmente aguda, luego se puso blanco y se cruzó de brazos como un niñato con un berrinche. Puse mi "voz susurrante más letal".
-¿Qué es lo que acabas de decirme, Potter?- Estaba tan cerca que casi podía oler el miedo que despedía en oleadas.
-¡Mi padre le salvó la vida! ¡Dumbledore me lo dijo! ¡Usted no estaría aquí si no fuera por él!- ¡Voto al chápiro verde! (Nt: JAJAJAJA, esta es la traducción que venía en mi diccionario para la expresión en inglés "Good grief". Creo que lo voy a usar con mis amigos). Hace que suene como si fuera un héroe ¿no? James Potter, el buscador campeón de Gryffindor, bienhechor de Hogwarts y héroe de Severus Snape, en eterna deuda con él. No me hagas reír.
-Lamentaría que salieras de aquí con una falsa imagen de tu padre, Potter- inclinación hacia delante, mueca malvada- Tu santo padre y sus amigos me gastaron una broma muy divertida que habría acabado con mi vida si tu padre no hubiera tenido miedo en el último momento y no se hubiera echado para atrás.- Mueca triunfal, ligero paso hacia atrás y... pose triunfal. ¡Hoy no podrás ganarme, Potter!
Demasiado bueno para ser verdad. Empezó a ir todo de mal en peor en cuanto ordené a Potter que vaciara sus bolsillos. Encontré un trozo de pergamino que tuvo la audacia de insultarme (no repetiré los insultos, eran muy pobres y carentes de imaginación) así que tuve la brillante idea de pedir a Lupin que viniera para que le echara un vistazo. Lo que de verdad quería era ver cómo el pergamino insultaba a Lupin, pero eso era muy infantil de mi parte. No tengo ni idea de por qué elegí a Lupin de todos los profesores del castillo pero en ese momento parecía una buena idea.
Vale, para acortar una larga historia, Potter se largó sin ningún castigo y huyó hacia Gryffindor, codo con codo con Lupin, y a mí me dejaron haciendo puntería con los objetos inanimados de mi habitación hasta que me sentí un poquito mejor.
No voy a beber nunca másMe duele la cabeza. Uno de esos jodidos dolores de cabeza en los que te sientas cinco minutos y se va, pero te levantas y vuelve a la carga. Y encima me he topado con McGonagall de camino al Vestíbulo y me ha lanzado una mueca de júbilo.
-He oído que llamaste a Lupin a tu despacho, Severus. ¿Necesitabas ayuda con algo? ¿O era algo que sólo podía hacer Lupin?- McGonagall sonrió con placer y sentí ganas de cargar con ella hasta la ventana y lanzarla directamente al Gran Lago, pero conseguí dominarme.
-¿Y qué tal va tu relación con Dumbledore? ¿Os habéis pasado tanto con su culo que casi puedes verlo en sus ojos?
Ya sé. Ha sido grosero y fuera de lugar. Pero, Dios, qué bien me siento. Y tengo un problema.
Tengo un gran problemaDumbledore ha aparecido en mi hombro de repente mientras estaba investigando por la biblioteca (mientras incidentalmente me saltaba clase) y me ha pedido que le acompañe a la lechucería para tener una "pequeña charla". Primero, odio la lechucería y segundo, odio tener "pequeñas charlas" con alguien, especialmente con Dumbledore. Caminamos hacia la lechucería en silencio mientras barajaba en mi cabeza las cosas que podría querer decirme. Podría ser la reyerta con Potter, "perseguir" a Lupin, beber durante el horario escolar, estar en la biblioteca cuando se supone que estoy dando clase y, por supuesto, el horrible y grosero comentario a McGonagall que concernía su cabeza y cierto orificio de Dumbledore. Y estoy seguro de que ha elegido la lechucería para tener la "pequeña charla" porque sabe que la odio y su misión en esta vida es causarme todo el daño y sufrimiento humanamente posible.
-¿Va algo MAL, Severus?
-No-. He sonado como un adolescente asustado. Odio tener que contestar a las preguntitas de mierda de Dumbledore.
-He recibido QUEJAS del ciertos MIEMBROS del equipo.
-¿Cómo quien?
-Peeves dice que TÚ continúas INTENTANDO hechizarle.
-¿Es que no lo hace todo el mundo? – Eso hizo que Dumbledore sonriera un poco, por alguna extraña razón le gusta Peeves, y por una aún más extraña razón, a Peeves le gusta él.
-¿Bebiendo en las horas LECTIVAS?- intenté que pareciera que estaba muy interesado en un polluelo que acaba de echar a volar porque le estaba picoteando una lechuza de granero arrogante .- ¿Tus continuos TORMENTOS a Harry Potter?- eso me ha hecho hacer una mueca, estoy muy contento de que se lo vea como un "tormento continuo", acaba de elevar mi autoestima.- Hay otra cosa que alguien...
-¿Se refiere a McGonagall?- le interrumpí; no podría soportar que siguiera sin abordar la cuestión.
-Sí, Minerva ha expresado cierta PREOCUPACIÓN concerniente a que tu RELACIÓN con Remus se esté volviendo INSANA.
-¡Relación! ¡Insana! Creo que Minerva tiene envidia de las responsabilidades que me conciernen respecto al profesor Lupin, Director. – Dumbledore se apoyó en el marco de la ventana y me miró durante un momento.
-Severus, es un HECHO sabido que no te GUSTA Remus, has amenazado con ENVENENARLE en numerosas ocasiones, has INTENTADO envenenarle en dos y le PERSIGUES por todo el castillo vigilando cada MOVIMIENTO que hace.
-¿Y eso se clasifica como relación?- encontré este comentario muy entretenido, aunque creo que a Dumbledore no le impresionó demasiado. Y sigo manteniendo que no estoy obsesionado con Lupin, sólo hago mi trabajo como mago sospechando de él por todo lo que pasa.
-Severus- Dumbledore sonrió y me miró como un tío mira a su sobrino favorito.- Hay por SUPUESTO otro TEMA del que debemos hablar.- dejó a un lado su estúpida afectación y amabilidad por un momento.- Has sido extremadamente GROSERO con Minerva.- Ah, ya creía que se había olvidado de eso.
-Yo... er...- Aquí está, la primera y última vez que Severus Snape no sabe qué hacer con las palabras. Dumbledore movió la cabeza afirmativamente hacia mí mientras yo seguías diciéndole "ahh" y "Hum" a mi túnica antes de que dijera un exasperado- genial- y saliera de allí como un rayo, aplastando a una lechuza del color de la nieve en contra la pared del portazo que di al abrir la puerta. Espero de verdad que fuera la de Potter.
