CAPÍTULO 10: QUÉ HACER CON WENDY
- Bueno, y ¿qué vas a hacer ahora? – le preguntó Harry a Wendy.
- No lo sé – lloró. – No me quiero ir de aquí, pero tarde o temprano me terminarán descubriendo, lo sé.
- Si de verdad quieres quedarte, nosotros podemos ayudarte – dijo Hermione.
- ¡Ah no, no y no! Yo no quiero más líos, para un año tranquilito que teníamos... – protestó Ron.
- ¿Y no te preocupa lo que le vaya a pasar a Wendy?
Ron vaciló. Vió que sus amigos y Pyton lo miraban fijamente esperando una respuesta.
- Vaaaale, de acuerdo, pero ha sido idea vuestra, ¡que conste!
El resto de la tarde la pasaron ideando un plan: Le darían clases pariculares después de las clases para saber si sería posible aprender aunque fuese un sólo encantamiento, para no levantar sospechas. Si esto no funcionaba, tendrían que contarles el secreto de Wendy a Fred y George y pedir que fabricasen una varita falsa que hiciese algún encantamiento fácil.
- Vale, eso está muy bien – dijo Hermione.- Pero, ¿qué vamos a hacer si no resulta? ¡No podrá estar toda la vida fingiendo ser una bruja!
La chica tenía razón, pero de todas formas intentaron ayudar a Wendy.
Llegó la hora de cenar y los cuatro fueron al Gran Comedor para encontrarse con el resto de sus amigos. Wendy les dio las gracias y se sentó con Dustin (el chico rubio que advirtió al trío de las dificultades de Wendy en la magia) y otro chico.
Ron, Harry y Hermione se sentaron al lado de Ginny, Seamus y Neville.
- ¡Hola! – saludó Neville jovialmente - ¿Dónde habéis estado el resto de la tarde?
- Por ahí dando una vuelta... – respondió Hermione.
- ¡Enhorabuena Hermione! ¡Estás en el equipo de quidditch! – la felicitó Ginny, que intentaba no cruzar su mirada con la de Harry.
Harry, en cambio, ni siquiera hacía un mínimo esfuerzo por desviar sus ojos de la pequeña Weasley. Se acordó de lo ocurrido esamisma mañana con el boggart y una amplia sonrisa volvió a dominar su rostro.
- ¿...no, Harry?
- ¿Qué, perdón?
- ¡Decíamos que hoy estás muy feliz! – respondió Ron. – Y un poco ausente también... ¿Pasa algo?
Harry dudó en qué contestar. Miró a Ginny, pero esta bajó la mirada antes de encontrarse con los ojos de Potter.
- No, nada – contestó Harry al fín.
Nadie volvió a hablar del tema, ya que Harry parecía no prestar atención al tema de conversación y el resto terminaron un poco hartos de tener que repetir cada cosa que decían dos veces.
Esa noche Harry tuvo un sueño muy placentero.
