Capítulo 9: De confesiones, pláticas y aceptaciones.
Cuando él le ofreció su nívea mano para salir de las aguas, Naruko sonrió complacida al tomarla sin dudar. Sentía que no era momento de hablar y, eso, le agradaba. Ya no tenía la idea firmemente ceñida a su cabeza de que Sasuke fuese una escoria, de hecho, ahora podía admitir sin remordimiento que le atraía, y mucho. Tal vez fuese el efecto post liberación de adrenalina el que fluía por su cuerpo lo que le mantenía en las nubes, pero le era imposible apartar sus ojos de su boca o soltar su mano pese a que ya estuviese en tierra firme. Por otro lado, el Uchiha parecía muy concentrado en ella, en su figura más remarcada por las prendas húmedas que le daban un toque… sensual.
¿Sensual?
Claro que sí. El cabello rubio pegado a las sienes con algunas gotitas escurriendo, la camiseta blanca traslúcida que reflejaba su busto exacto y sus piernas largas y finas bajo la corta falda…
Era inefable lo que sentía, no tenía palabras, no las había…
La rubia sonrió ampliamente al no ver en él signo de altanería aún, es más, llegó a pensar que no se burlaría de ella. Por eso, jaló suavemente de su mano en un gesto, dándole a entender que iniciaran el retorno.
- Nos resfriaremos si nos quedamos aquí –musitó con voz clara y aterciopelada avanzando unos cuantos pasos. Sasuke no respondió, simplemente asintió imperceptiblemente con expresión calma y comenzó a caminar al lado de la chica, sin soltar su mano ni mostrar intenciones de hacerlo, cosa que le produjo un calorcito sugestivo a la kunoichi. La chica tuvo ganas de enlazar sus dedos con los del ex vengador, pero se contuvo. Tal vez para él no haya sido nada importante…
Nada importante.
¿Podría ser así? No quiso sopesarlo. Estaba a gusto cerca de su compañero de equipo, pensar en variables posibles sólo abrumaría su alegría y no quería que se esfumase la magia del momento. Porque era magia y no le encontraba otra definición más adecuada, de lo contrario ¿Cuándo se habría imaginado que se besaría con ese borde y que ahora estarían juntos sin pelear? Sí, esa era la mejor alusión que podría hacer.
Opuesto a sus suposiciones, el único sobreviviente del clan Uchiha estaba lejos de mentalizar esa idea. De hecho, se sorprendió meditando en los besos que compartieron… estaba consciente que sí habían significado algo para él, no obstante no hubiese respondido de buena gana como lo hizo, pero el qué era lo que precisamente no entendía. Lo más cercano a afecto que había sentido desde la tragedia fue la afamada amistad con Naruto, –si es que eso cuenta pese a los constantes pleitos del pasado y de sus intentos de matar al hermano de la torpe- los demás –llámese Kakashi, Sakura y Hebi- eran personas que habían circulado por su vida por contextos que lo requerían y no es que no les importaran, sencillamente no eran tan cercanas como lo era su revoltoso rival.
Pero Naruko…
Naruko era un caso incomparable. Desde el primer instante en que se vieron él se sintió… distinto. Aun cuando ella fuese un reflejo paralelo del jinchuuriki del demonio de nueve colas, –y aparentemente también la susodicha- y compartiesen ese carácter tan peculiar, Naruko le remecía como nadie había hecho. Le intimidaba. Tal vez se mostrase frío y distante, como con casi todo aquél con el que tuviese contacto alguno, pero internamente su calma sufría altos y bajos constantes con la Uzumaki cerca. Una prueba irrefutable es que perdió el control cuando le lastimaron, él que siempre había hecho gala de su perfecto actuar shinobi en situaciones adversas, que rara vez se dejaba llevar por las emociones…
No se dio cuenta cuando arribaron a la puerta de la posada hasta que sintió como la mano cetrina se retiraba lenta y reticente de la suya. Giró el cuello lo suficiente para admirarle, mas Naruko parecía muy concentrada en las losas del piso.
- Yo… bueno – habló nerviosa haciendo lo posible por no contemplarle- entraré para darme una ducha, deberías hacer lo mismo –sugirió sonriendo tardamente. Pronto alcanzo el pomo y se propuso girarlo –confiada en que había dejado la puerta trabada cuando salió con Shinta- pero no advirtió que Sasuke se lo impediría situándose entre ella y la entrada. La rubia dio un respingo sintiendo que todo transcurría muy rápido cuando el Uchiha calló cualquier palabra con su boca y le cogió la mano que estaba en el picaporte. ¿Qué era lo que exactamente estaba haciendo? Una vez más mandaba todo al diablo inexplicablemente y lo curioso era que… le daba igual. No quería seguir pensando, no quería seguir indagando en la inmensa diversidad de razones que a largo plazo se volvían vanas excusas que usaba porque se le hacía aún difícil decirse a si mismo que ella le embotaba el sentido… que le gustaba se aferrase a sus hombros y le besase con entrega.
Al cabo de unos minutos intensos, Sasuke se separó con parsimonia expresa con el objetivo de observarle, cosa que para su fortuna sucedió cuando la adolescente abrió despacio sus resplandecientes ojos azules para él. Mientras intercambiaban miradas con mensajes secretos, la kunoichi fue adquiriendo un leve rubor en sus mejillas. Todavía no se acostumbraba a ésos hipnóticos ojos rasgados fijos en ella, viendo más allá de su piel, tocando su alma…
Entonces, reparó en lo mucho que quería que estuviese cerca, en cuanto le fascinaba que sus labios acariciaran los propios, lo placentero que era sentir sus brazos rodeándole…
Ahí fue que lo decidió. No se avergonzaba de lo que sentía por el ex vengador ni de admitirlo. Por eso, haciendo amago de su carácter, acomodó la cabeza en el espacio entre la quijada y el hombro y apoyó las manos en sus omoplatos suspirando.
- Me gustas… -murmuró hundiendo la punta de la nariz en la pálida piel de su cuello- pese a que seas un pedante –concluyó con un deje picardía estrechándole un poco más. Sasuke sonrió arrogantemente sin que ella pudiese notarlo. La satisfacción recorrió cada célula de su organismo a paso agigantado, albergándole de una euforia inusual en tanto respondía al abrazo.
Me gustas…
La frase se repetía en una eterna letanía en su mente alimentando su ego sin perder su efecto, y consumiendo toda su atención. Para cuando la brisa nocturna se hizo más perceptible –y le sacó un temblor a la chica aún empapada- el moreno la apartó con suavidad sin abandonar el rictus de suficiencia en su rostro.
- Ve a abrigarte… -musitó acercándose a su oído- torpe –vocalizó con sorna y desapareció tras la puerta dejando a Naruko confundida. Al paso de unos segundos, en el que su cerebro trabajó a toda máquina para explicar el reciente fenómeno, la ninja de largos cabellos arrugó las cejas y empuñó las manos cabreada.
- ¡Baka! –gritó mientras ingresaba atropelladamente a la hospedería para tomar una ducha.
OoOoO
- ¿Dónde has estado? -inquirió interesada cuando su compañera apareció con bata y una toalla en la cabeza. La gemela de Naruto pestañeó reiteradamente reprendiéndose por no haber percibido la presencia de su amiga, que, de seguro, intentaría sonsacarle cosas de las que no quería hablar ahora.
- Estuve hablando con Shinta, ya lo sabes –respondiendo con fingida naturalidad mientras rebuscada entre sus pertenencias el cepillo para el pelo.
- Ya, pero ¿tan importante era lo que conversaban como para tardarte casi una hora? –Sakura supo que había tocado en el punto preciso cuando la rubia se tensó notablemente.
- Está bien –concedió sentándose a su lado en el futón que le correspondía a la pelirrosa- Te contaré, pero ve al grano de una vez.
- Acabo de ver a Sasuke-kun entrar… empapado –dijo como quién no quiere la cosa- y después entraste tú en las misma condiciones, no creo que sea coincidencia siendo que Sasuke-kun se fue cuando saliste a hablar con Toyama-san...
- Estuve con él afuera… -declaró desviando la mirada apenada- después de la proposición de Shinta me encontré con Sasuke…
- ¿Proposición? –la ninja medico ladeó un poco su tez sorprendida- ¿Qué fue lo que te pidió?
- Verás… -suspiró pesadamente desenredándose el cabello- Quiere que me haga pasar por su prometida para actuar como su guardaespaldas y así descubrir quién le ha traicionado.
- Ya veo –dando crédito a la lógica que tenía ése ofrecimiento- ¿Y… qué le has respondido? –preguntó con tino al percatarse de que no parecía contenta con la petición- ¿Aceptaste?
- Aún no – balanceando los pies- No sé si aceptar… fingir que soy su… no lo sé, no supe qué decirle.
- ¿Es por Sasuke-kun? –atajó la Haruno con ternura y tomándole una mano- Ya me he dado cuenta de que te gusta…
- ¡Qué vergüenza! –expresó bajito cubriéndose la cara con la mano libre.
- No tiene nada de malo, en serio –le consoló- Sasuke-kun es capaz de cautivar a quienes le rodean ya sea por sus habilidades como por su atractivo.
- Suena como si también te gustara –susurró Naruko con pesar- lo siento, yo no sabía…
- ¡Oh, no! Eso pasó hace mucho, no tienes por qué preocuparte –le quitó importancia sonriendo- pero dime, ¿qué sucedió allá afuera con él?
- Pues… -sonriendo tímidamente- nos… besamos.
- ¡¿QUÉ?! –zarandeándola por los hombros- ¡Yo nunca pude acercarme tanto como para besarlo, ¿cómo es que tú has podido?!
- Sakura –rogó – me estoy mareando, ¡suéltame por favor!
Cuando ya se desfogó lo suficiente por el fracaso amoroso del pasado –y la sombra del futuro sexto adquirió todas las gamas de colores posibles- Sakura le soltó y boqueó abatida.
- … ¿Y… qué sentiste? –dijo con una sonrisa sincera- ¿Lo disfrutaste?
- Sí –sonrojándose ante el recuerdo reciente- fue como estar derritiéndose lenta y pausadamente, como un cosquilleo constante en el estómago mientras algo dulce fluía por todo mi cuerpo… nunca había sentido algo así.
- Me alegro – dijo mientras le quitaba el cepillo para seguir peinándola, gesto que agradeció su amiga- porque se nota que a Sasuke-kun le interesas…
- ¿P-Por qué lo dices? –balbuceó sin disimular lo mucho que le entusiasmaba las palabras de Sakura.
- Porque te observa con un brillo poco frecuente en sus ojos – comentó con nostalgia- en tiempos del equipo siete nunca le vi tan interesado en alguien con quien no fuese a pelear, a excepción de Naruto… - abstrayéndose un poco- En fin, ya han de estar esperándonos para la cena. Ponte la yukata mientras voy a ver si puedo conversar con Naruto, te veré en el comedor –dijo dirigiéndose a la puerta corredera de la habitación.
- Sakura –le llamó haciéndola voltear- gracias… y suerte con mi hermano –le sonrió antes de que la alumna de la quinta asintiera y saliese de la estancia.
OoOoO
Después de la complicada cena que tuvo Naruko tratando de no delatarse frente a los demás cuando Sasuke se le quedaba viendo, y del intento fallido de Sakura por hablar con un Naruto que sólo se centraba en su versión chica, la noche pasó sin gloria ni majestad dando paso al día.
Cuando el equipo de Kakashi terminaba de desayunar, Toyama Shinta hizo acto de presencia saludando a los presentes con unos rollos de pergamino bajo el brazo derecho.
- Bien Naruko, ¿qué has decidido? –captó la atención de todos paralizando a la chica de los nervios. El Hatake –que intuía de qué se trataba todo- desvió la mirada al Uchiha, que nada gozoso y con la mandíbula rígida, pretendía matar a base de atisbos al joven líder del ocaso.
- ¿De qué hablas? –se levantó Naruto con el ceño fruncido. La Uzumaki le jaló de la manga de la chamarra con la intención de contenerle, lo que funcionó puesto que el rubio volvió a sentarse junto a su clon.
- No te alteres Naruto-kun – sonrió nerviosamente- No se trata de algo malo, al menos no lo considero de ese modo –El Uzumaki le obsequió una mirada desconfiada y luego atisbó expectante a Naruko.
- Shinta –le llamó evitando reparar en sus compañeros, tragando duro- acepto la propuesta.
- ¡Excelente! –prorrumpió gustoso Toyama – Sabía que aceptarías –guiñándole un ojo a la chica, lo que le sacó un bufido a Sasuke y a Naruto simultáneamente- Bueno, a los que no sabéis, le he pedido a Naruko que se haga pasar por mi prometida como medida para descubrir al traidor que ha estado entregando información valiosa.
- ¿Por qué a mi hermana ? –contradijo el ninja número uno en sorprender a la gente en tono seco- pudiste pedírselo a Sakura –la nombrada se llevó una mano al pecho por el timbre despreocupado del chico al sugerirla.
- Es verdad -consintió asombrado de lo aprensivo que era el muchacho con su familiar- pero me he relacionado más con Naruko que con Sakura-san, por tanto se vería extraño si no mostrase cercanía con mi supuesta prometida…
- Tiene razón, Naruto –apoyó el ninja copia- Es necesario tener cierto grado de complicidad para este tipo de estrategias.
- ¿Lo sabías Kakashi-sensei? –interrogó dolido el hijo de yondaime.
- Podría decirse que sí… -espiró para luego rascarse la cabeza- Debemos ver el modo de actuar sigilosamente e infiltrarnos en el bando enemigo, ya lo sabes.
- Estaré bien –habló Naruko después de largos segundos de silencio- No tienes que preocuparte, sé cuidarme y te prometo que no actuaré irresponsablemente –agarró la mano de su hermano y dándole un amigable apretón le sonrió determinada. Naruto respondió sonriendo de igual manera para finalmente asentir.
- ¿Hacia dónde vas Sasuke? –preguntó vago el Jounin con el oculto motivo de mosquearle.
- Voy a tomar aire –contestó con voz distante sin girar hacia atrás y salió.
Naruko sintió una punzada en el pecho difícil de ignorar con la ligera sensación de culpa pululando a su alrededor, fue por eso que no escucho nada sobre el plan que Toyama, Kakashi, Sakura y Naruto armaban para el próximo ataque y sólo se dedicó a contar una a una las nubles del cielo despejado pensando en la reacción del Uchiha…
N/A: Hola. ¿Cómo están? Espero que muy bien. Lamento no haber actualizado el fin de semana pasado, pero la Uni ha acaparado todo mi tiempo. De hecho, he aprovechado que es feriado por viernes santo para terminar lo que deje el sábado pasado. Quiero creer que ha valido la pena la espera y que este capítulo les haya entretenido y/o gustado algo.
Por otro lado, ahora no fijaré nueva fecha de actualización por si me sale algún improvisto –como ya me pasó- pero puedo asegurarles que lo haré en cuanto me sea posible.
Bien, les deseo una reflexiva y tranquila semana santa y que coman muchos huevitos de chocolate el domingo –sin indigestarse eso si- con sus familiares.
Gracias por leer.
Agradecimientos a:
Rhuw
Arwencita-Gadriel
Danieru Neko
uchiha
jennita
¡Saludos!
Lumina Mithrandir.
