(Marinette)
Soy feliz. Aún a pesar de que Adrien me ha rechazado, soy feliz. No me esperaba que Chat Noir, mi gatito, viniera a animarme. No sé como ha sabido que estaba así, no quiero saberlo tampoco. Me ha hecho demasiado feliz que viniera y me animara. Tengo ganas de que llegue mañana para verle otra vez y estar con él. Aunque me siento mal por haberle rechazado tantas veces como Ladybug, siempre he pensado que era un ligón y bromeaba. Acabo de darme cuenta de que es un amor de persona, nunca me habría esperado esto de él.
-Te veo feliz Marinette -me dice Tikki volando a mi alrededor.
-Solo un poco -digo sin poder evitar sonreir como una tonta.
-No sabía que hacer al verte así, menos mal que ha venido Chat Noir -dice y se acerca a mi oido- Creo que se ha enamorado de ti.
-Que dices Tikki, es imposible. Esta enamorado de Ladybug.
-Ladybug eres tú.
-Él no lo sabe -me río y me tumbo sobre la cama.
Cierro los ojos. Tengo demasiadas ganas de que sea mañana para verle otra vez.
Escucho un ruido muy molesto y paro el despertador. Me levanto de la cama y me visto rápidamente. Bajo al comedor a desayunar con mis padres.
-Vaya, buenos días, que raro que te hayas levantado tu sola -me dice mi padre cuando entro.
-Buenos días papá -sonrío- me puse el despertador.
-Me alegra verte feliz -dice mi madre- ayer no te veias bien al entrar a casa. ¿Te pasó algo?
-No, solo no me encontraba muy bien -sonrío y comienzo a desayunar.
En cuanto acabo me despido de mis padres salgo de casa para ir al instituto. Por el camino me encuentro a Adrien.
-Buenos días -me dice de forma medio entrecortada.
-Buenos dias..- le digo mirando hacia otro lado.
Aún con todo lo que pasó después de que me rechazara, sigo sintiéndome mal cerca de él, aunque es normal, después de todo, no es tan sencillo olvidar a alguien de quien has estado enamorada tanto tiempo...
-Marinette, podriamos hablae un momento? -dice mirándome fijamente.
-Ahora tengo prisa, lo siento, en otro momento -digo de forma apresurada y me adelanto a él, alejándome.
Seguro que quiere hablar de lo de ayer, pero no es buen momento. Aún no estoy lo suficientemente bien para poder hablar de ello como si no hubiera pasado nada.
Cuando llego al instituto, voy directa a clase, donde veo a Alya sentada ya en su sitio.
-Buenos días - le digo.
-Buenos días Marinette- me responde mirándome fijamente -¿Qué te pasa?
-¿Eh? No me pasa nada -le digo rápidamente.
-Sabes que no me engañas -dice, y en ese momento entra la profesora.
Salvada justo a tiempo. No sé como voy a evitar que Alya me vuelva a preguntar si me pasa algo... Suspiro. Va a ser una mañana muy larga. Al menos tengo la suerte de que la hora del almuerzo pasa normal y las últimas clases también.
-Marinette -se acerca a mi Nathanaël cuando acaban las clases -¿Haces algo ahora? ¿Querrías venir conmigo a ver la nueva sección que han abierto en el Louvre?
Me gustaría decirle que sí, pero ya tengo planes. La verdad es que Nathanaël me da un poco de pena, él sólo está enamorado de mí, y por eso ha sido akumatizado dos veces, no se lo merece...
-Hoy no puedo, tengo que ayudar a mis padres con la tienda -le digo. En parte es verdad, por que ahora cuando llegue me hebde encargar durante un rato porque ellos han de ir a comprar- Otro día si quieres -añado al ver su rostro entristecido.
-Vale -sonríe -suerte en la tienda.
Tras decir eso se va. Me giro hacia Alya y la veo con Nino y Adrien. Adrien miraba a Nathanaël de forma extraña. Me mira a mi luego y se acerca.
-Marine... -comienza a decir, pero antes de que acabe voy hacia la salida de la clase evitándole.
-Oye chica, ¿estás bien? ¿Es cosa mia o acabas de evitar a Adrien?
-Lo siento Alya, ahora mismo no puedo hablar, tengo prisa. Mañana te lo cuento todo.
Tras decir eso me despido de ella y corro hacia casa. Cuando llego me pongo un delantal y me pongo al frente de la tienda. Por suerte, llegan mis padres antes de que se acabara la última bandeja de croissants.
-Bienvenidos -les digo.
-¿Cómo ha ido todo, hija? -me pregunta mi madre.
-Todo bien. Si me disculpais, estaré en mi habitación haciendo la tarea -les digo y subo a mi habitación.
Una vez en mi habitación me tiro a la cama esperando ansiosa la llegada de mi gatito. Estaba a punto de quedarme dormida cuando escuché unos golpes en la salida al balcón y fui rápido a abrirla.
-Hola princesa -me saluda. Me aparto de la entrada para que entre - ¿Cómo te ha ido el día?
