Hola niñas... Aqui les dejo un nuevo capítulo para que veamos que pasa con este abogado tan guapo y la estudiante de arquitectura... Besote y espero sus comentarios.
Disfrutad!
Con amor y dedicada a todas ustedes: Cata!
Edward Pov
Dudo que en este momento, haya alguien más feliz que yo, pensaba mientras miraba dormir entre mis brazos a la dueña de mi alma, mi cuerpo y mi corazón. Y es que no encontré entre mis recuerdos, un momento que trajera hasta mí tanta felicidad, y era lógico, pues nunca en mi vida me había sentido tan, pero tan feliz.
Se removió entre mis brazos, señal de que estaba a punto de despertar. Y así fue
-Buenos días, hermosa-
-Buenos días...- me respondió, profiriendo enseguida un gran bostezo.
-Que tal has dormido-
-Corto, pero bien...- asumió con una sonrisa. y no pude evitar besarla tiernamente en los labios –Espero no enfermarme, ya sabes...-
-Cuidaré de que no te enfermes, no te preocupes-
-¿Qué hora es?-
-¿Importa acaso?-
-Edward, que hora es...-
-Es medio día...-
-¿Medio día?... ¿Y no se supone que deberías estar en el despacho, y yo en la universidad?-
-Soy el jefe, puedo darme algunos privilegios. Y espero que no hayas tenido para hoy ningún tipo de evaluación importante...-
-Creo que no...- dijo, volviendo a acurrucarse en mis brazos. Se veía tranquila, en paz, feliz igual que yo, y me encargaría que siguiera siendo así por mucho, mucho tiempo más.
Pasaron dos meses desde que acabamos con Vulturi, quien no había podido volver a hacer negocios, pues nos habíamos encargado de vetarlo prácticamente con todo el gremio. Pero eso no era lo más importante para mí, lo más importante era que Bella y yo llevábamos una relación, que por fortuna, todos conocían, incluso mi madre. El día que se la presenté como mi novia, Bella parecía un trozo de gelatina, estaba nerviosa pues creía que mi madre no le agradaría que estuviese conmigo, después de llevar años de relación con Tanya, quien era quizás como una más de la familia. Pero mi madre me vio tan feliz, como nunca antes, que agradeció que encontrase el amor en Isabella. Alice por cierto, seguía enviándome al infierno cada vez que se le presentaba la oportunidad, pues seguía aliada con Tanya, quien a su vez, no había dejado de insistir. Supe que lode su padre era cierto, pero se estaba recuperando. Tanya había hecho mucho más terrible el estado de salud de su padre para quedar como víctima. Y no me sorprendió.
-¿Elizabeth, llegaron los papeles del caso Swan?- le pregunté por el intercomunicador desde mi oficina. Y es que el momento del primer encuentro se estaba acercando
-Te los llevo enseguida, ¿algo más?-
-Un café, es todo- pedí. Minutos más tarde, Elizabeth estaba en mi oficina con lo que le pedí.
-¿Jacob sigue en tribunales?-
-Sí, digamos que el caso que puso a defenderse es algo... complicado-
-Es un divorcio Elizabeth, no debería ser complicado...-
-¿Te preocupa que manche el prestigio del bufete?-
-Sabes que no lo digo por eso, y es que lo noto distraído, ausente...-
-El amor quizás lo tenga así...-
-Pues yoestoy enamorado, y no ando así, por el contrario, estoy lleno de vida-
-Claro, cuando el amor está jugando de tu lado...-
-¿Hay algo que no sepa sobre Jacob?-
-Creo que por primera vez en su historia de conquistas, una mujer lo ha herido...-
-Vaya... dosmeses, era tiempo record,¿ no?-
-Lo era. Habla con él cuando tengas tiempo-
-He intentado hacerlo, pero casi no lo encuentro. Bueno, le hablaré dentro de un rato, a ver si necesita de ayuda con ese caso y para que me cuente qué le sucede-
-Me parece bien. Rosalie no vendrá hoy, dijo que por la noche pasaría por tu apartamento a charlar...-
-Rosalie... ahora que anda como tortolita con mi hermano, prácticamente no la veo por aquí...-
-Así como va la cosa, doctor corazón, tendrás que renovar el staf, ¿no?-
-Eso creo. Ahora, déjame ver los papeles del caso Swan- dije, abriendo el sobre que contenía información que se había recaudado durante este tiempo. Por loque ví, las Clearwater habían tomado providencias, contratando a un prestigioso bufete de abogados traídos directamente desde Londres...vaya! deben de contar con mucho dinero para traer a ese grupo de abogados, que por lo que sabía, era uno de los mejores en el Reino Unido.
-¿Jasper no ha llamado?-
-Tienes una cita con él mañana, aquí. ¿Bella y Jacob deben estar?-
-Jacob sí, pero a Bella no la quiero asustar antes de tiempo...- comencé a decir mientras seguía revisando los papeles. Sonó el teléfono, y le pedí a Elizabeth que contestara.
-¿Oficina del licenciado Cullen? Él está ocupado ahora, pero si me da su número... oh, espere un momento, por favor, quizás pueda atenderle...-
-¿Quién?-
-Un hombre llamado Seth...-
-No conozco a nadie con ese nombre- dije, después de repasar su nombre
-Seth Clearwater... quizás te interese...- me dijo, extendiendo el auricular hasta mí. Quizás ese hombre que de seguro estaba ligado a las mujeres detrás de la muerte de Charly Swan, me ayudaría.
-¿Licenciado? Necesito hablar de forma urgente con usted- dijo el hombre, algo alterado
-Dígame-
-No por teléfono, en persona... se trata de Sue y Leah... y de Bella-
-¡¿Qué sucede con Bella?- le inquirí
-En una hora en el café del centro-
-Ahí estaré- dije, y colgué. ¡Maldición!, me arrepentí de haber hecho la cita para una hora más, pues su tono de voz era de preocupación, además de que se notaba realmente presionado. De forma automática, saqué mi celular y le marqué a Bella, debía cerciorarme de que todo estaba bien con ella. Se supone que debe de estar en el apartamento terminando su proyecto, por lo que debería contestar. El tono sonó una, dos, tres cuatro, cinco, seis veces... ¡Por qué siempre me hace esto!
-¡Maldición!-
-¿Qué sucede?-
-Bella no contesta...-
-¿Y siempre te pones así cuando no contesta?- preguntó Elizabeth, pero no le respondí, pues le volví a intentar.
Después de volver a esperar seis tonos, Bella contestó, aunque no la dejé hablar de inmediato:
-¡Por qué insistes en no contestar tu teléfono...!- le inquirí algo molesto
-Alto ahí licenciado, dime por qué tienes tanta prisa...-
-No se trata de tener prisa, pero es que siempre me haces lo mismo...-
-Edward, es difícil contestar el dichoso teléfono cuando estoy metida en la regadera. Por la insistencia supuse que eras tú. Ahora dime, que te pasa-
-Es... es solo que te extrañaba...-
-No te creo-
-¡¿Qué no me crees? Pero Bella...-
-No pongo en duda que me extrañes, pues yo también te extraño. Pero debe pasar algo más, ¿no? Te conozco, sé que algo pasa, algo grave...-
-Deja de echara volar tu imaginación con historias de terror, niñita. Ahora dime, qué harás antes de almorzar-
-Debo ir a dejar el adelanto de mi proyecto. Almorzaré con Ángela. En la tarde tengo clases, hasta las siete, así que si tenías planes conmigo antes de esa hora, pues lamento decirte que no estoy disponible- me informó. Me dejaba tranquilo saber que estaba bien, y que durante el día no estaría sola.
-Pues voy por ti a las siete, Rosalie quiere hablarme de algo, así que irá esta noche a mi apartamento-
-Suena bien. Te espero a las siete entonces. Ah, y deberás inventar una buena historia para tu comportamiento-
-Bien, bien... termina lo que estabas haciendo, y te veo esta noche fierecilla. Te amo- le dije antes de colgar
-Y yo a ti. Adiós amor- dijo, y colgó. Elizabeth me miraba con una ceja alzada por la curiosidad de mi actitud, así que le conté lo de la llamada de ese tipo. Le pedí que cancelara una reunión que tenía para dentro de una hora, tomé mi chaqueta, y salí de la oficina, en dirección al café del centro en donde me reuniría con Seth.
Llegué media hora antes de lo acordado, pero para mi sorpresa, un chico de no más de 23 años, preguntó a una de las camareras por mí. Ella se alzó de hombros, sin saber que le respondía. El muchacho vagó la vista por el lugar, hasta dar conmigo. Enseguida supe que era él, y que también había llegado antes de lo planeado a la cita.
-¿Señor Cullen?-
-Sí, soy Edward. Tú debes ser Seth-
-Si señor- dijo nerviosamente, mientras extendía una mano hacia mí.
-Dime lo que tengas que decir, Seth. Debe de ser algo delicado, o si no, no estarías tan nervioso-
-Delicado... es una buena definición. Verá, conozco bien a las dos mujeres que están detrás de la muerte de Charly...-
-Llevas su mismo apellido...-
-Sue es mi madre, y Leah es mi hermana. Supongo que eso no me hace muy confiable, pero en cuanto supe en lo que andaban meditas, regresé al país para ponerme al tanto. Quise hablar con mi madre, pero ella está cegada por la venganza-
-¿Venganza?-
-Sus planes no salieron como ella esperaba. Quedarse con el dinero de Charly era su meta, y la de Leah por cierto. Se coludieron con personas sucias para matar a Charly sin dejar huellas, culpando a Bella-
-Bella hubiese salido de la cárcel tarde o temprano. Las pruebas así lo demostraron-
-Claro, pero para estas alturas ella... –
-Ella qué- insistí. Ya sabía yo que no dejarían en paz a Bella
-¿Tiene usted algún tipo de relación con ella?-
-A qué viene esa pregunta?-
-Cuídela. Aléjela de Sue. Después de la visita que le hizo a su departamento, se dio cuenta que Bella estaba flanqueada por usted...-
-¿Visita?- pregunté confundido. Recordé el altercado en su apartamento, cuando encontró destrozos y rallados en las murallas llamándola asesina, pero visitas no.
-Sue encontró el lugar en donde Bella se está quedando, en casa de una de sus amigas si no me equivoco. La amenazó, pero Bella dijo que no se detendría hasta saber quién era el asesino de su padre y verlo en la cárcel...- me dijo. No podía creer que ella me hubiese escondido semejante hecho.
-Sabemos que Sue y Leah están detrás de la muerte de Charly, pero no hay nada concreto que las culpe del hecho, digo, quizás como autoras intelectuales...- comencé a decir, y me interrumpió
-Narcotraficantes. El dinero que ellas recibirían de las cuentas de Charly, serian para pagarle unos "favores" a unos narcos con los que Leah se involucró. De a poco se fueron envolviendo en ese mundo. Esa gente es peligrosa. Si mi madre y mi hermana caen, ellos no conforme con eso, se harán pagar como sea. Como sea, licenciado.
-Por qué hace esto. Son su madre, su hermana...-
-Dejaron de serlo, hace años. Quise venir y hacerlas rectificar, pero fue imposible. Me enteré de todo esto por una conversación que escuché. Pero no puedo quedarme, sé que ahora estoy también en peligro, y si, tengo miedo por mi vida. Lamento que mi madre y Leah estés metidas en esto, lamento también lo de Bella y Charly, ellos son buenas personas y no se merecían nada de esto-
-¿Bella le conoce?-
-Ella no a mi, yo a ella, sí. Bueno licenciado, es todo. Cuide a Bella, es lo que le pido-
-Lo haré- dije, y enseguida, sin más, se levantó y salió del lugar. Y ahí me quedé yo, algo aturdido. Esto era más peligroso de lo que me imaginaba. Y Bella estaba en medio de todo. ¡Maldición, ¿qué demonios hago? Si bien era cierto, la visita del muchacho no me dio más antecedentes de los que yo ya conocía, pero me puso alerta acerca de la seguridad de Bella.
Bella Pov
Después de tan ajetreado día, en el que apenas tuve tiempo de comer, llegó por fin el momento de descansar, y precisamente acompañada de Edward, quien me esperaba a la salida de la facultad. Cuando me metí al coche, pude sentir un ambiente de tensión que me preocupó al instante.
-Hola...- dije tímidamente. No sabía a qué se debía el semblante serio y preocupado de Edward
-Hola. Nos vamos a mi departamento- dijo, encendiendo el motor del coche
-Lo sé, me dijiste que Rosalie estaría allí-
-No hablo de solo esta noche. Te vienes a vivir conmigo-
-Pero... ¡por qué!... ¿se debe a tu llamada de la mañana, verdad?¿pasó algo?-
-Sí, pasó. Pasó que hace más de dos meses, recibiste una visita de la que no me contaste nada...-
-¿Visita?-
-Sue Clearwater-
-¿Hablaste con ella?¿Sucedió algo?-
-No, no hablé con ella. ¿Cuándo se supone que me lo dirías?¿Sabes lo delicado de todo esto?¿Te imaginas con la clase de gente que esa mujer y su hija están involucradas? Y tú vienes y me escondes algo como eso. ¿Te amenazó verdad?-
-Eso no importa...-
-¡¿Qué no importa?-
-Lo que ella quieres es que me rinda, y no lo haré hasta verla pudriéndose en la cárcel, no le tengo miedo Edward- dije, alzando el tono de mi voz
-Bella, si Sue estuviese sola en todo esto, quizás así todo esto sería más ligero, pero están coludidos con gente peligrosa. Debes mantenerte apartada, cuidaré de que no se te acerquen...-
-¡No me voy a encerrar! No le tengo miedo, ni a ella ni a las personas que están con ella en todo esto. Esa mujer arruinó parte de mi vida, y no voy a dejar que lo haga con el resto de vida que me queda. Si es necesario volver a enfrentarla, lo haré...- grité furiosa
-¡Se sensata, Bella por favor! Deja de comportarte temerariamente...- contestó en el mismo tono de voz que yo había usado
-¡No se trata de ser temeraria! Se trata de que estoy harta de esa mujer, de todo lo que tiene que ver con ella...- grité con mi voz en llanto. Me sentía ahogada, quería respirar aire puro, así que sin pensarlo, abrir la puerta del coche y bajé de él, caminando con rapidez hacia cualquier parte, sin poder dejar de llorar.
-¡Bella! – escuché a Edward gritar desde su auto –Detente- me dijo cuando me alcanzó del brazo.
-Déjame, quiero estar sola...-
-No te dejaré sola, ni menos a que andes por ahí a estas horas de la noche...-
-¡¿Y qué pretendes hacer?¿Encerrarme?¿ponerme guarda espaldas?- le dije, tratando de zafarme de sus brazos. Pero en vez de ceder, me acercó hasta su pecho y me abrazó con fuerza.
-No te dejaré sola Bella- me dijo, sin apartarse de mí. Yo solté un llanto profundo, abrazándome ahora con fuerza a él. Porque él era lo único que me reconfortaba –No permitiré que te hagan daño, nunca. Eres lo más importante que tengo, y te cuidaré, pero no debes arriesgarte amor, por favor, te lo suplico-
-Estoy harta... no quiero más-
-Acabará pronto amor, te lo juro. Ahora vámonos que está helando- me dijo, llevándome hasta dentro del carro.
Cuando llegamos a su apartamento, Rose ya estaba allí esperándonos. Emmett había salido a comprar algo cerca y regresaría pronto. Al instante Rose pudo percatarse de que algo nos pasaba:
-¿Discutieron, no?- disparó Rosalie
-No, no se trata de eso- dijo Edward, acercándose a su bar para servirse un vaso de algún fuerte trago
-Y por qué traen esas caras...-
-Rose, no es nada, de verdad- insistí, dejándome caer sobre el sillón.
-Dinos que querías decir, Rosalie. Porque no fuiste hoy hasta el bufete...- acotó Edward
-No, no, ustedes díganme antes que sucedió. Si son discusiones de pareja, pues entiendo, pero si no...-
-Bella debe venir a vivir aquí, conmigo...- dijo Edward
-No es necesario...- insistí, mirándolo con molestia
-Eso ya lo hablamos, la decisión está tomada...-
-Sí, está tomada, te dije que no saldría de mi apartamento...-
-¿Por qué Bella "debe" venir a vivir aquí contigo, Edward?- intervino Rosalie
-Porque Sue Clearwater, la supuesta mujer de su padre, fue hace más de dos meses a amenazarla a su departamento- relató Edward sin quitarme los ojos de encima –y hoy recibí una llamada de un tipo que conoce a esas mujeres, y me dijo que tuviera cuidado con ellas...-
-Sabes que eso da pie para otra denuncia Edward...- comenzó a decir Rose
-Lo sé. Mañana a primera hora me encargo de eso...- asintió Edward, ante lo cual intervine.
-¿Denuncia de qué?- pregunté
-Para que te pongan protección Bella...- dijo Rosalie
-¡No! No necesito más protección. Haré mi vida normal, esas mujeres no me amedrentan... ¿y quién es ese hombre que te habló? No me dijiste nada- le inquirí a Edward
-No me dio tiempo para contarte. No lo conoces- dijo, apartando la vista hacia la ventana
-Quién es- quise saber
-Seth, Seth Clearwater...-
-¿Clearwater? Eso pudo haber sido una trampa...- no puede ser, quien era él, no lo conocía...
-No, no lo fue...- aseguró Edward
-Edward, esto es innecesario...-
-¡He dicho que la decisión está tomada!. Te quedas aquí, y mañana interpondré una denuncia y aceleraré el proceso. Quiero ver a esa mujer tras las rejas cuanto antes- concluyó, levantándose del sillón y saliendo de la sala visiblemente molesto.
-Este...quizás sea mejor que me vaya... hasta que Edward se tranquilice- dije, lista para salir de allí
-Bella, es mejor que te quedes, Edward tiene razón...-
-Lo siento, me voy...- dije, tomando mi bolso y saliendo de la sala. Caminé con rapidez hasta el elevador y lo presioné para abrirlo. En cuando sucedió, Emmett venía en él
-¡Bella! ¿A dónde vas?-
-Este...a mi departamento. Edward y yo estamos cansados, además, Rosalie tiene algo que hablar con él, así que mejor me voy a descansar-
-Como gustes, ¿por qué Edward no va a dejarte?-
-Está cansado, te lo dije. Me voy antes que se haga más tarde-
-¿Quieres que te de un aventón hasta tu apartamento?-
-Oh, no. De verdad no-
-¿Te sientes bien?-
-Si Emmett. Nos vemos luego- le dije, palmeando su hombro y subiendo al elevador. ¿Cuándo acabaría esto?¿Cuándo dejaría de atormentarme la presencia de Sue Clearwater?¿cuándo la vería por fin tras las rejas? Porque estaba segura, ella era la asesina de mi padre. Me lo dijo ese día, se burló de mi con eso. ¡Maldita, mil veces maldita!
Salí del edificio con rapidez, ¿pero por qué?¿por qué estaba rechazando su ayuda? Pues porque no quería que saliera lastimado con todo esto. Si Sue y su hija estaba tras de mí, y si sabían ya que Edward estaba conmigo, ellas harían algo contra él...¡Maldición! ¡No! ¡no, no, no! No dejaría que le hicieran daño. Nunca, menos por mi culpa. Pero eso significaba que me... que me tenía que apartar de él... ¡Oh, por Dios! Dije, dejándome caer en uno de los asientos que había en la cuadra aledaña al edificio en donde Edward vivía. Y allí lloré, lloré con la sola idea de tener que apartarme de Edward. No quería hacerlo, pero debería hacerlo por su seguridad. Sería mejor así...
-¡Bella!- gritó detrás de mi su ronca voz, que me hizo estremecer de amor... y de pena... por lo que estaba a punto de hacer.
Edward Pov
Realmente era más terca de lo que yo creía... ¡y es que me sacaba de quicio! ¡¿A qué se debía su comportamiento tan arriesgado y temerario ahora? Y es que de seguro no sabía que en verdad esto era delicado, no por esa tal Sue ni por su hija, sino por las demás personas que podían estar detrás de esto...¡Y ella insistía con cuidarse sola, que con eso era suficiente! Ok, cálmate Edward... ella lo está pasando mal con todo esto, no vengas a arruinar todo aún más. Respiré profundo, y cuando me noté más tranquilo, salí de mi cuarto.
-¿Y Bella?- dije espantado, cuando vi solo a Rosalie y a Emmett en la sala
-Este... se fue...- contestó Rose
-Me la encontré en la entrada del elevador, dijo que estaba cansada. Me ofrecí en llevarla, pero...- comenzó a decir Emmett, pero no dejé que terminara
-¡Por un demonio!- dije, tomando las llaves de mi carro, y saliendo a toda velocidad de ahí.
¡Maldito elevador! Dije, impaciente. Miré la puerta que daba a las escaleras de servicio y decidí bajar los doce pisos por esta. Era una estupidez no esperar el maldito elevador, pero estaba desesperado. Sabía que ella se podía defender sola, pero hasta qué punto. No lo sabía...
Cuando llegué afuera del edificio, miré a ambos lados, y ni rastros de ella. Seguro se había echado a correr para que yo no la alcanzara...¡muchacha terca! Miré a ambos lados y decidí ponerme a correr en dirección al parque que estaba en la próxima cuadra. Cuando llegué a la esquina, visualicé el entorno, y me encontré con una muchacha de cabellera castaña, que se dejaba caer sentada sobre uno de los asientos del parque. ¡Por Dios, Bella!
-¡Bella!- dije, corriendo hacia ella. Si algo malo le había pasado en ese transcurso de tiempo, de verdad me molestaría -¡¿Qué pretendes? ¡¿Qué parte de "debes cuidarte" no entiendes?-
-¡No estoy haciendo nada que me haga poner en peligro!- me espetó, poniéndose en pie y muy cruzada de brazo, como si estuviese a la defensiva frente a mí
-¡Estás sola, en medio de la noche, y apostaría que pretendías llegar sola y caminando hasta tu apartamento, ¿o me equivoco?-
-¡Pues sí! No soy estúpida, no caminaría hasta mi apartamento-
-¡Entonces decidiste venir a tomar aire a un lugar peligroso!-
-¡Un parque infantil NO ES PELIGROSO!-
-¡SI LO ES PARA TI!- grité, pero enseguida intenté calmarme, pues sabia lo difícil que todo eso era para ella -¡Basta! Basta ya Bella, por favor...- dije, acercándome a ella para abrazarla, pero me rechazó. La miré extrañado, algo no estaba bien -¿Qué te pasa?-
-Quiero estar sola... necesito un tiempo a solas, para pensar... esto me tiene confundida...- dijo, bajando su cabeza y alejándose de mi
-¿Sola?¿Quieres estar sola, porque estas confundida? De que va todo esto, Bella...-
-Es solo eso. Necesito apartarme un poco... –
-No te creo, ¿Qué intentas esconderme?¿por qué estas actuando así?-
-Te estoy diciendo la verdad-
-Bella, la única maldita razón que me haría alejarme de ti, seria saber que no me amas...-
-Pues estoy... estoy confundida, ya te lo dije-
-Dime que no me amas, y me aparto en este instante-
-No hagas esto Edward...-
-Dímelo Bella- susurré muy cerca de sus labios. Y es que podía asegurar lo que ella estaba pensando: se alejaría de mi para evitar que yo pudiese salir herido, y es que ella no entendía que la única manera de dañarme ahora era que ella se apartara de mi con cualquier motivo. No dejaría que eso pasase, no lo permitiría. Jamás.
-Edward...- dijo, y enseguida llevó sus brazos hasta pasarlos por mi cuello, siendo ella misma quien no dejó espacio entre mis labios y los de ella.
-No hagas nada para alejarme de ti. No sucederá, no lo permitiré, así que ve sacando esas ideítas de tu cabeza. Ahora vámonos, se hace tarde y hace mucho frio-
-¿A tu apartamento?-
-¿Qué?¿Tan repulsiva te parece la idea de vivir conmigo?-
-¡Tonto! De acuerdo, me voy a tu apartamento, pero nada de andar siguiéndome ni haciendo nada fuera de lo normal, ¿está bien?-
-Ok, pero no hagas nada que te ponga en riesgo ¿si?, debes comprometerte con eso-
-Está bien, no soy tan temeraria como piensas-
-Bien, vámonos entonces- le dije, rodeándola por la cintura y dirigiéndonos hacia el apartamento.
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