Los personajes de Naruto NO son míos.
Festival
Los días iban pasando rápidamente. Hinata y yo nos levantábamos temprano para desayunar y comenzar con el entrenamiento. Yo comencé a sentir que se me iba dificultando el pelear con Hinata, al menos había avanzado mucho, se estaba volviendo cada vez más fuerte y resistente y sería casi imposible que Hikaru la derrotara, no tendría ninguna oportunidad contra ella.
Los entrenamientos no eran tan tranquilos como me habría gustado que fueran, contábamos con la presencia de los hijos del líder, quienes no paraban de exclamar y gritar, daban ánimos, se impresionaban y se preocupaban por nosotros, era verdaderamente molesto tenerlos ahí. Estaba seguro de Hinata no les prestaba atención pero para mí no era tan simple no hacerlo.
-Vamos Hinata-san!-
-C-cuidado!-
Hinata y yo practicábamos el taijutsu sin el uso de la técnica del clan Hyuga, golpeo, pateo, bloqueos, llaves, derribes, etc. Aceptaré que en el momento en el que tenía que sujetarla con fuerza internamente me sentía animado, me gustaba tenerla cerca, aunque fuera durante el entrenamiento.
-Hinata-san tenga cuidado!-
Estaba a punto de golpearla en la boca del estomago, ella esquivó mi ataque y con la palma de la mano se propuso a golpearme hacía arriba en la barbilla, movimiento que pude esquivar y me ayudó a tomarla de la muñeca y sujetarla para derribarla de espaldas en un instante. Cuando ella estuvo en el suelo se recuperó de inmediato y se puso en guardia. Ambos estábamos agitados y cansados, llevábamos casi todo el día de esa manera y habíamos usado mucho esfuerzo físico en aquel entrenamiento.
-Neji-san! Deberían de tomarse un descanso, preparé el té y unos aperitivos, acérquense-
Me molestó la interrupción, pero tenía razón, debíamos de tomar un descanso. Quité mi guardia y Hinata hizo lo mismo algo aliviada y tratando de recuperar el aliento. Ambos nos acercamos a Ren y Mika y nos dispusimos a tomar el té con ellos.
-Ya mañana es el festival y la fiesta por el cumpleaños de mi hermano, les hemos preparado unos atuendos que nos gustaría que usaran…- comenzó a platicar Mika.
-No es necesario- contesté yo.
-A mi herma y a mí nos gustaría mucho que los usaran, considérenos un regalo- Dijo dirigiéndose más específicamente a Hinata.
-Pero… nosotros no les hemos dado nada, se están tomando muchas molestias por nosotros-
-No es molestia, además gracias a ustedes nos estamos divirtiendo mucho y su compañía nos agrada demasiado, gracias por aceptar venir aquí-
Ni Hinata ni yo dijimos nada, asentimos con la cabeza y nos limitamos a aceptar su amabilidad.
-Neji-san, ¿Me acompañarías hoy de nuevo a escoger flores?-
No quería acompañarla, no entendía como era que aún no se rendía siendo que trataba de mostrarle claramente que no estaba interesado en ella. Los días anteriores también tuve que acompañarla dado que Hinata me ponía aquella expresión diciéndome que debía hacerlo, yo también me sentía obligado a acompañarla pero de verdad prefería estar lejos de ella.
-Si… está bien…-
Vi como su rostro se iluminaba como las veces anteriores y me molestó, traté de ocultarlo tras la taza de té y escuchando la conversación que se estaba desarrollando sobre cómo eran los festivales en aquel lugar.
-Hay un templo cerca de aquí donde se venera a Kaguya, es la madre, la progenitora y gracias a ella estas tierras son fértiles y llenas de vida y hermosas flores, el líder va al templo solo para hacer la primera ofrenda de flores y después la gente de la aldea va y deja otras cosas como ofrenda. Hay después bailes y representaciones teatrales, la gente siempre está muy animada- Relataba Ren.
-Normalmente yo hago la primera representación con el baile de la fertilidad, me preparan un atuendo y accesorios especiales y me visto de la princesa Kaguya… espero que ese día me vean- dijo dirigiéndose a mí.
-Estoy esperando con ansias el festival y Neji también, pero saben que no es del tipo de personas que lo dirían…-
Mentira.
-Hinata-san, quería darte algo, tu entrenas siempre y te esfuerzas demasiado, creo que deberías de poner esta hoja en tu té después de que tomes un baño, te va a relajar mucho y tus fuerzas se van a ver restauradas rápidamente-
-Muchas gracias…- Dijo tomando la hoja colocada en un papel-… lo aré como dijiste-
-Vamos, apresúrate, iré de inmediato por las flores para la mesa, estoy segura de que la cena no tardará en estar lista-
-Por supuesto-
Ambas se sonrieron ampliamente, Ren también lo hacía al verlas, pero yo no podía sonreír, sentía algo extraño en todo eso y estaba casi seguro de que la sonrisa de Mika era en cierta forma falsa.
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Esta vez esa chica estaba tardando mucho más en escoger las flores que quería, ya había pasado media hora desde que llegamos al jardín y seguía sin decidirse, me preguntaba constantemente pero yo no sabía nada acerca de eso por lo que se lo decía tajantemente.
-Neji-san, ¿Qué tal esta? Es una flor muy bella- Dijo mostrándome una flor de color blanco y pétalos grandes en forma de corazón.
-Lo es, pero ya te dije que no sé nada de flores-
Mika me miró decepcionada y se puso de pie encarándome.
-Por qué siempre eres tan frio conmigo?-
-No sé de que hablas...- Sabía que tarde o temprano terminaría reclamándome.
Ella hizo un puchero, se acercó más a mí y peinó su cabello haciéndolo caer sobre su hombro y dejando su cuello descubierto. Posó sus ojos en los míos entrecerrándolos y agitando las pestañas de una manera coqueta. Acepto que de cierta manera captó mi atención, es cierto que era bonita pero no más de lo que era Hinata, el atractivo de esa chica consistía en algo totalmente diferente.
-Crees que soy bonita?-
-No pienso que sea lo contrario…- Contesté.
-Entonces está bien, me siento más tranquila…- Posó sus manos en mi pecho y acortó aún más la distancia sin apartas sus encantadores ojos de los míos.
Yo me alejé de ella de inmediato, no quería tenerla cerca, no me agradaba mucho, era solamente que me molestaba que pudiera pensar que me interesaría en ella, no me gustaban las mujeres que se me acercaban demasiado tratando de "conquistarme" y eso era lo que estaba tratando de hacer.
-Es mejor que te decidas pronto y volvamos a la mansión…-
Traté de regresar pero su voz me detuvo.
-Por qué no te puedo gustar?-
Voltee a verla, no me dejaría en paz hasta que dijera todo lo que tenía que decir.
-Ya te lo dije, solo tengo ojos para una sola mujer…-
-Para Hinata-san, tú la quieres a ella…- Frunció el seño e hizo un puchero que la hacía ver como una niña a quien no le querían entregar un juguete-… el día que llegaron, cuando fui a llamarlos para la cena, escuché su conversación sin querer…-
No respondí, no tenía que hacerlo, pero mi silencio le iba a dar a entender que era cierto… ¿Por qué ocultarlo? Era de esa manera, yo amaba a Hinata, no me importaba que los demás lo supieran, estaba bien.
-Por eso dijiste que ella amaba a otro, porque tú no puedes tenerla y no quieres que mi hermano te gane en eso-
Me crucé de brazos y la miré con desdén, ese comentario había sido de lo más bajo y estúpido, ya no tenía por qué tratarla con delicadeza, si ella quería que fuera duro y claro entonces lo sería.
-Simplemente no creo que tu hermano tenga oportunidad, y no lo digo por lo que piensas, yo la conozco mejor que ustedes dos, sé lo que digo-
-Y yo no creo que Hinata-san sea la gran cosa…-
Ah, ahí estaba su verdadera personalidad ponzoñosa, estaba cada vez más desesperada por ganarse mi atención.
-Tú no lo eres, Hinata es hermosa, es pacifica y una gran kunoichi, también una gran dama y heredera del clan Hyuga, tu solo eres una niña mimada a quien siempre le han dado todo en la mano, no espero que entiendas, Hinata es muy diferente a ti-
-Estoy segura de que ella no es tan perfecta como tu piensa que es! Debe de tener un gran defecto, posiblemente solo este jugando contigo y con mi hermano, a todas las mujeres nos gusta la atención, no dudo que ella no sienta lo mismo cuando dos chicos atractivos están tras ella, eso le debe subir el ego, de seguro es una mujer sucia!-
No tenía por qué estar soportando los comentarios de aquella niña envidiosa y mimada, me di vuelta y emprendí mi camino a la mansión, tenía que hablar con Hinata sobre lo que había pasado, ignoré a Mika quien seguía gritando y diciendo una sarta de estupideces.
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Llamé a la puerta de Hinata y no hubo respuesta, pero yo sentí su presencia dentro, ella estaba ahí. ¿Estaba dormida? No, agudice mis sentidos, la distancia era tan corta que hasta pude percibir los rápidos latidos de su corazón.
-Hinata…-
No contestó, algo estaba pasando con ella. En ese momento recordé que Mika le había dado una hoja extraña y de inmediato me dispuse a entrar sin poder creer que aquella chica fuera capaz de envenenar a Hinata.
-No entres…- Dijo la heredera trabajosamente.
Yo no podía hacer caso a eso siendo que se escuchaba abatida y yo ya estaba muy preocupado, entré rápidamente cerrando la puerta tras de mí.
Me acerque a Hinata de inmediato, ella estaba en el suelo a medio vestir, tenía puesto un kimono pero aún no se había colocado el obi por lo que este estaba abierto y mostraba parte de su ropa interior.
-Hinata!-
Ella tenía las mejillas encendidas y los ojos lagrimosos, se volteo de costado y apretó el kimono protegiendo su cuerpo de mi vista.
-Neji… sal por favor…-
-No puedo dejarte así, ¿Qué te ha sucedido? ¿Cómo te sientes? Esa maldita de Mika…-
-Es como una droga… lo que me dio… yo…aah…-
La levante del suelo rodeando sus hombros y con la otra mano sujetando su cintura casi en abrazo.
-¿Estás bien? Iré de inmediato a pedirle a Mika el antídoto-
Hinata me sujetó de las ropas con fuerza y me miró preocupada.
-No lo hagas, por favor… se me va a pasar… es solo qué…mmmh….- Apretó sus piernas una contra la otra.
-Déjame ir por Mika, no estás bien-
Ella no dijo nada, parecía estar agitada y sus mejillas estaban cada vez más rojas, percibía sus latidos rápidos y fuertes, además de cierto calor que emanaba de su cuerpo.
-…yo… sé lo que me dio…me habló de esa planta ayer… me habló de muchas… pero… no me di cuenta de que se trataba de esa…esa… aaah…- Apretó mis ropas con más fuerza.
Si ella decía que estaba bien era imposible que le creyera viendo el estado en el que se encontraba. Estaba oscureciendo y no dudaba en que pronto nos llamarían para la cena, tenía que llevarla a medicar o algo.
-Vamos, te llevaré con Ren y Mika, ellos tienen que ayudarte-
-No… mmmh… lo que necesito es… es… que me sueltes…ponme en el suelo…-
Hice lo que me dijo, estaba expectante y preocupado, no podía dejar de pensar que la mejor idea era llevarla con aquella maldita niña mimada y obligarla a que le aplicara el antídoto. Estaba seguro de que el líder no estaría contento con lo que ella acababa de hacer.
Hinata seguía agitada, su pecho se movía rápido, apretaba sus piernas y agarraba sus ropas con fuerza.
-Tengo calor… mucho… calor…Neji, no puedo…- Ella estaba por romper a llorar, abrió su kimono y pude ver su hermoso cuerpo blanco como porcelana. Sus prominentes pechos subían y bajaban cubiertos por una prenda íntima, posó una mano sobre su abdomen plano y mis ojos no pudieron evitar caer sobre sus caderas amplias y sus bonitas piernas blancas que apretaba y frotaba de una manera demasiado provocadora.
Aparté mis ojos de inmediato, sabía que me había puesto rojo y que no debía de mirarla, pero me vi obligado a voltear de nuevo aún preocupado por lo que le estaba pasando. Le miré el rostro y la toqué, sus mejillas estaban calientes y lagrimas caían por el rabillo de sus ojos.
-Qué es lo que te sucede? Estoy… estoy muy preocupado…-
-… la flor de donde tomó la hoja es… es… la flor de… del amor… es para… excitar… a las mujeres… es muy… muy potente…- Sollozó y se cubrió el rostro con las manos.
Estaba avergonzada, yo lo sabía y la comprendía, esto me hizo enfurecer, Hinata se sentía muy avergonzada y más porque yo la estaba viendo en aquel estado. Me imaginaba que se sentía sucia y vulnerable. Entendía qué era lo que le estaba pasando a su cuerpo y porqué estaba así… ella anhelaba tocarse o ser tocada pero no quería hacerlo por el temor a sentirse profanada y vulgar.
Tomé su mano y la apreté contra mi pecho.
-Te llevaré a la bañera, quizás te sientas mejor mojando tu cuerpo con agua fría…-
-…gracias…-
Le terminé de quitar el kimono tratando de solo ver su rostro antes de tomarla en brazos y llevarla a la sala de baño que estaba afortunadamente dentro de la habitación. Su piel era tan suave y en esos momentos caliente, tuve muchos problemas para evitar sentir algo parecido a lo que ella estaba sintiendo… después de todo era un hombre y nosotros nos emocionábamos con ´más facilidad, eso me avergonzaba demasiado.
La coloqué en la bañera y la ayudé a mojarse el rostro y los hombros tratando de no distraerme de mi tarea. El agua resbalaba sensualmente por su piel y notaba que le estaba agradando la sensación.
-Estas mejor?-
Se limitó a asentir.
Seguía furioso, no podía creer lo que Mika hizo, recordé que mencionó que quizás Hinata era una chica vulgar y ese tipo de cosas, ahora comprendía porque lo había dicho y me hizo enfurecer aún más, ya no le tendría consideración y la trataría como me diera la gana después de eso. La heredera tampoco merecía recibir ese trato, era un insulto.
-Sácame… creo… que estoy mejor…-
Obedecí la petición, ella trató de levantarse por sí misma y la sujeté con fuerza para ayudarle. Hinata se abrazó de mí de repente y con un estremecimiento, pude sentir sus pechos contra mi cuerpo, esto me sorprendió demasiado y me hizo perder el equilibrio. Caí al suelo con ella sobre mí, parecía que aquel "veneno" aún tenía efecto, se apretó contra mi cuerpo avergonzada y afectada.
Tenía que ponerme de pie de inmediato y llevarla a la habitación de nuevo, o meterla a la bañera otra vez, pero por alguna razón mi cuerpo no respondía. Mis ropas estaban mojadas, las podía sentir adheridas a mi piel así como el cuerpo de Hinata pegado con fuerza al mío, sus atributos estaban apretados contra mi abdomen y parte de mi pecho, y mantenía apretadas sus piernas que estaban sobre las mías. Sentí que estaba perdiendo el sentido… era un hombre… y estaba avergonzado.
Traté de controlar la oleada de emociones que estaban golpeándome, sujeté a Hinata por los hombros y traté de apartara pero ella no lo permitió, no quería que la viera, la situación era demasiado para ella, pero no se daba cuenta de que era peor estar de esa manera.
-Hinata, déjame llevarte a la habitación o de nuevo a la bañera… necesitas cubrirte-
-…Neji… no quiero sentirme así… Mika me dijo que… la única manera de… de recuperarse era… era…-
-Entiendo- Corté. Yo no quería que fuera así, tenía que haber otra manera.
Hinata se apoyó en mi pecho, tenía lágrimas en sus mejillas arreboladas, me miró con inseguridad y apretó la mandíbula en una expresión entre molesta y preocupada. No pude evitar posar mi mirada en el area bajo sus clavículas y sentí un calor que preferiría no describir… porque después de todo era hombre. Ella acercó su rostro, su respiración agitada chocaba con la mía y sus cabellos húmedos acariciaban mis mejillas. Hinata era tan hermosa, era encantadora y una preciosa mujer… estaba perdiendo el control, había prometido no tocarla pero no podía hacer que mi cuerpo reaccionara.
Con una mano rodee su cintura apretándola con fuerza y con la otra acerqué su cabeza para poder besarla… ella no se negó. Que dulces y deliciosos eran sus labios, que suaves y carnosos, por primera vez ella cooperaba en un beso, eso aumentó mi emoción y lo disfrute demasiado. Sentía que estaba perdiendo la razón, solo pensaba en sentirla, en besarla y abrazarla de esa manera contra mí.
Cuando mi lengua y la de ella se entrelazaron me percaté de lo lejos que estaba yendo el asunto, pero no podía detenerme. Era un húmedo y delicioso beso, y yo sentí que quería más de Hinata así que me di vuelta para ponerla en el suelo y tener control de todo, ella se mostró anhelante y yo seguí con los sentidos perdidos. Le di pequeños besos en los labios, los parpados, la frente y las mejillas, después devoré su cuello causando que sujetara con fuerza de mis ropas mojadas y se removiera.
Me alejé para mirarla, parecía que no le importaba ya lo que pasara, la droga era muy fuerte… pero eso no podía seguir así, yo no podía tocar a Hinata, se lo había prometido, afortunadamente la razón había regresado a mí a tiempo y me di cuenta del error que estábamos cometiendo. En esos momentos la deseaba demasiado… pero no podía seguir, eso la heriría y no quería que eso pasara, porque más que desearla yo la amaba y la respetaba.
Posé mi frente sobre la suya y cerré los ojos con fuerza. Estaba arrepentido y me regañaba internamente por lo que había hecho, aunque no negaba que lo necesitaba. Sus besos eran como una droga y ahora el sabor de su piel, que aún tenía en la boca, me hacía, casi imposible mantener la cordura.
-Lo siento tanto… esto no debió de pasar… te prometí que no te tocaría y siento que me he aprovechado de la situación… lo siento…-
Comenzó a llorar, me sentía terrible, ella ya estaba herida, podía percibir sus emociones, estaba confundida, asustada, enojada y también avergonzada.
-Me quiero ir de aquí Neji… quiero volver a Konoha… no puedo creer que Mika-san hay hecho esto… regresemos a casa… lévame a casa…-
-Volveremos… - Prometí.
Me incorporé a un lado de ella y la ayudé a levantarse, los efectos de la droga no parecían ceder, y yo ya no quería verla así. Junté chakra en mi mano y le toqué la frente haciendo que se desmayara casi de inmediato. Así estaba mejor, la abracé con fuerza y la sostuve un tiempo de esa manera, bese su frente y sus mejillas, ya todo estaba bien.
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-Cómo pudiste hacer eso?!- Ren estaba furioso, le gritaba a su hermana, cosa que pensaba que quizás jamás había hecho.
Mika lloraba desconsoladamente en el suelo cubriendo su rostro con las mangas de su kimono.
-Por qué le diste a Hinata-san una droga?! Qué es lo que te sucede?!-
Shizen miraba desde la puerta atento a lo que pasaba y tranquilo, se limitaba a mirar a su hija y a su hijo alternadamente.
Yo no le dije a Ren lo que la droga había causado y no me molesté en contestar cuando me preguntaron por qué estaba mojado. Había colocado a Hinata en su futon después de secarla y colocarle la prenda que usaba para dormir, después, aprovechando que todos estaban juntos les dije lo que Mika había hecho y me deleité con el regaño y los sollozos.
-Lo siento, lo siento…- Decía una y otra vez.
El heredero suspiró con cansancio, parecía estar también un poco triste por haber tenido que reprender a su hermana, volteo a verme y me sonrió bobamente.
-Lamento lo que está pasando Neji-san, me disculparé con Hinata-san cuando se encuentre mejor, estoy de verdad apenado, cualquier cosa que necesites solo debes pedirla-
-Ya no te preocupes… pero Hinata y yo nos iremos mañana temprano, ella misma me dijo que se quería ir, deben entenderla, ahora mismo no está en condiciones de seguir en este lugar, además, aún tenemos que preocuparnos por el entrenamiento-
Ren se mostró visiblemente decepcionado y triste-… entiendo…-
-Es una pena…- Habló por fin el líder-… te prometo que mi hija va a ser castigada por lo que ha hecho, espero Hinata-chan nos perdone, hagan lo que crean mejor-
-Eso aremos…con permiso-
Tenía que estar al lado de Hinata, después de lo que había pasado ella estaría muy avergonzada y llena de remordimientos, ella no se enojaba con facilidad, no lo haría y eso me preocupaba.
Cuando entré a su habitación estaba ya despierta, permanecía tranquila sentada en el futon con las piernas extendidas y mirando sus dedos con los que jugueteaba como hacía tiempo no lo hacía. Me acerqué a ella y al momento de llamar su atención me volteo la cara.
-…estas bien?-
-Si… gracias…-
Me imaginaba que algo así pasaría.
-Mañana regresaremos a la aldea, puedes descansar todo lo que necesites…-
-Si…-
Me sentí mal por lo que estaba pasando, yo tenía cierta culpa por haberme dejado llevar, pero no podíamos regresar el tiempo, tenía que cuidar a Hinata, eso era lo que tenía que hacer, aunque no fuera perdonado jamás por lo que había hecho.
-Dime si necesitas algo…-
-Solo siento un poco de fiebre, pero creo que estaré bien-
Me acerqué a ella siguiendo la dirección de su cabeza y cuando estuve de perfil posé mi mano sobre su frente para cerciorarme de que todo estaba bien. Hinata me miró con las mejillas encendidas, la había tomado por sorpresa. De repente apartó mi mano con fuerza.
-No me toques!- Avergonzada por lo que acaba de decir escondió su rostro en sus cabellos y no dijo nada más.
-Lo siento…- Me retiré de inmediato, más bien huí, mi pecho dolía y estaba de muy mal humor.
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Ren convenció a Hinata de que asistiera al festival para despejarse y que podía irse al día siguiente, pasó toda la mañana tratando de convencerla, le pidió perdón él y obligó a Mika a pedir disculpas, aunque yo no sentía que ella estuviera de verdad arrepentida. El heredero le prometió que ya no permitiría que la molestara, que valía la pena quedarse a ver el festival y finalmente dijo que había algo que tenía que decirle y que era sumamente importante.
Esa mañana no hubo entrenamiento, Hinata dijo que no se sentía muy bien y que solo quería descansar un poco, yo sabía que no era exactamente eso pero no dije nada, ella tenía razón para estar de aquella manera, sin quererme mirar o hablar, tenía que ser paciente y tratarla con delicadeza. Lo que había pasado entre nosotros el día anterior era algo muy delicado de tratar, a pesar de que una parte de mi estaba alegre, la otra maldecía.
Ren fue el encargado de acompañar a la heredera a todas partes, yo me quedaba lejos viéndolos sonreírse el uno al otro y tratar de contener mis ganas de golpear a aquel tipo, pero yo no podía ocupar su lugar, al menos no ahora, no tenía el derecho de hacerlo.
La tarde cayó y por fin Ren se alejó de Hinata para ir a hacer las cosas que tenía que hacer en el festival como heredero y cumpleañero. Ella regresó a su habitación con una promesa de su amigo, la cual yo no conocí y tampoco mostró interés en hablar conmigo.
El kimono y el hakama que me habían dado eran de colores sobrios, tal como me gustaban, ambos marrones, solo la prenda interior era blanca y le daba cierto contraste. Dejé mi cabello tal como estaba y esperé unos minutos meditando en cómo debía comportarme ahora.
Estaba ansioso por ver a Hinata, esperaba que estuviera más tranquila, tenía que pasar por ella a su habitación, iríamos juntos a encontrarnos con los Toyohana para apreciar los eventos previos al festival. Estaba un poco nervioso e intranquilo, temía su reacción al verme, aunque sentía que ya me estaba acostumbrando a aquella rutina, yo hacía algo que no debía y después temía verla, como todo un cobarde.
Una vez frente a su habitación no necesité llamar, ella abrió la puerta y continuo sin mirarme… estaba preciosa en aquel kimono celeste, el obi era azul rey y ambos tenían bordados blancos. Su cabello estaba sujeto por una bonita peineta plata con piedras blancas, despejaba un lado de su rostro, sus mejillas estaban sonrosadas y llevaba unos anillos plateados que solo hacían ver sus manos más pequeñas y delicadas.
-Vamos…-
Ella asintió con la cabeza aún sin verme y comenzó a caminar, yo la seguí detrás, no me atrevía a caminar a su lado, ni tampoco a hablarle, era mejor esperar a que ella lo hiciera, que ella decidiera cuando era justo hablar conmigo.
Mientras caminábamos por los múltiples pasillos de la mansión Toyohana, la luz del crepúsculo estaba bañando la madera de las ventanas y también la peineta que Hinata usaba en ese momento, de alguna manera verla caminar tan tranquilamente y ver sus cabellos moverse al ritmo de sus caderas, hizo que mi corazón palpitara con rapidez, porque era una imagen encantadora de la mujer a quien yo amaba.
De repente ella se detuvo y me sorprendió un poco, aunque quedé más sorprendido cuando volteo a verme y se acercó a mí. Hinata me miró apacible y con los ojos brillantes, escrutaba mi rostro y yo no supe que hacer o decir, esperaba a que ella misma rompiera el silencio.
-Neji… he tomado una decisión… algo que debí de haber hecho desde hace tiempo…-
Sentí temor por lo que iba a decir, creía estar seguro de lo que diría, no quería separarme de ella, no quería alejarme, había cometido muchos errores pero solo yo entendía cuanto lo lamentaba y cuanto estaba luchando contra mis sentimientos y emociones. Pero no dije nada, quería escucharlo de ella… que ya no me quería a su lado.
-… yo... es importante que lo haga, necesito hacerlo… ahora mismo estoy muy confundida…-
-Está bien que ya no me quieras cerca de ti, lo entiendo, había prometido no tocarte y rompí esa promesa…- Voltee la mirada, temía verla, temía encontrar en sus ojos la verdad.
-No! No me refería a eso, yo no quiero que te alejes de mi Neji…-
Tomó mi mano y yo la aparté, pero ella volvió a tomarla con fuerza y la dejé hacerlo esta vez, se la llevo al rostro y la posó sobre su mejilla sujetándola para que yo no la apartara, me miró sonriendo y con sus mejillas sonrosadas, sus ojos perla posados en los míos me atraparon y mi corazón no pudo evitar acelerarse, pero como siempre traté de no exteriorizar ese tipo de emociones en esos momentos.
-Tócame, toma mi mano, acaricia mi mejilla y mis cabellos… abrázame si así lo quieres y besa mi rostro como lo hiciste ayer…- Estaba avergonzada, pero siguió con la mirada puesta sobre la mía-… yo… ayer… pude sentir mejor tus sentimientos hacia mí, la manera en la que… en la que me besaste y me trataste… yo… jamás me había sentido tan amada… gracias por eso…-
-Te amo…- Dije antes de tomarla entre mis brazos y apretarla con delicadeza. Me sentía muy feliz, tenía mucho tiempo sin sentirme así.
Hinata ocultó su rostro en mi pecho y con sus manitas tomó mis ropas con fuerza, sentí su calidez y percibí el delicado y dulce aroma de su cabello, me perdí unos instantes y hasta olvidé que ella dijo que había algo que tenía que hacer, pero no me importó más.
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El festival duró toda la noche.
El baile que hizo Mika fue de lo más vistoso y dedicado que había visto, aquella chica tenía cierta gracia para el baile y la seriedad requerida, danzaba con aquel kimono dorado de obi rosa y lo hacía girar con encanto. Sus cabellos sujetados con muchas peinetas y adornos lucían bien en ella y los listones que caían hasta su hombro bailaban también. Usó un abanico con flores pintadas en el y se escuchaba el shamisen y los tambores en una alegre melodía que ella seguía, era acerca de la diosa Kaguya y el amor hacía sus hijos.
Al terminar la interpretación hubo más muestras de danza, incluso había un grupo de niñas a las que se les hacía aprenderse el baile y la interpretación era de lo más dulce, ellas lucían muy lindas en sus kimonos floreados y con sus cabellos recogidos con listones y adornos de flores también.
El ambiente era muy animado y las personas ofrecían amistad y buenos deseos, se regalaban flores con diferentes significados e iban y felicitaban al heredero con ramos enormes en las manos y regalos envueltos cuidadosamente. Yo agradecía que todo eso distrajera a Ren y lo mantuviera alejado de Hinata, me imaginaba que era lo que quería decirle y, a pesar de que sabía que ella lo rechazaría, no me agradó la idea.
Hinata parecía estar más relajada, se divertía viendo los espectáculos y se deleitaba con la música tan alegre que se escuchaba por todas partes. Muchas veces recibió flores de los aldeanos, niños, jóvenes, ancianos, se acercaban a ella y depositaban en sus manos pequeñas muestras de amabilidad en forma de flores de muchos colores y tamaños, todas lindas y con olor agradable.
Cenamos en un restaurante que estaba a mitad del festival, ofrecía comida exquisita y el trato fue muy amable, además no nos dejaron pagar la comida puesto que éramos invitados de la familia Toyohana y también porque en aquel lugar le tenía mucho respeto a la familia Hyuga, además de admiración.
Cuando habíamos terminado nuestra comida y estábamos a punto de dejar el lugar, no sin antes agradecer a las personas que lo atendían y al dueño, un hombre se nos acercó. Era un Hyuga, parecía ser de la edad de mi tío Hiashi y mostraba una sonrisa amable y llena de alegría al vernos, nos saludo con una reverencia y primero le habló a Hinata.
-Hinata-sama, cuanto tiempo, me alegra mucho ver que se encuentre tan bien de salud y tan hermosa…-
-Shirogane-san, es un gusto verlo también, mi padre le manda sus saludos-
-Gracias… Neji-kun, el genio Hyuga, de verdad es un placer verte por fin, he estado en esta aldea desde hace mucho tiempo pero he escuchado mucho acerca de ti, de verdad admiro todo lo que has hecho por el clan y te estoy agradecido-
-Pienso que Hinata es la que ha estado ayudando más…-
-No me refería a cambios en el sistema y esas cosas, tú has cambiado la manera de pensar de muchos miembros del clan y has hecho cosas dignas de contar a las nuevas generaciones, gracias por todo…-
Asentí con la cabeza, un poco avergonzado.
-Espero estén disfrutando del festival, es algo muy bonito en este lugar y une mucho a sus habitantes… si me permiten, tengo que retirarme, hay cosas que tengo que hacer, pero fue un gusto saludarlos-
-Igualmente…-
El consejero de los Toyohana se retiró no sin antes hacer otra reverencia que nosotros contestamos.
Seguimos paseándonos en el centro del festival, parecía que Hinata volvía a estar alegre y con normalidad, parecía estar disfrutando todo y me alegre de habernos quedado.
Al poco rato apareció Ren dispuesto a llevarse a Hinata a un lugar silencioso y apartado, yo no me negué ni dije o hice nada, sabía lo que pasaría y estaba bien. Me quedé esperando recargado en un árbol y viendo a la gente ir y venir, muchos me saludaban con una reverencia o se acercaban para darme flores con un gesto alegre.
Hinata no tardó en regresar, me sonrió con ternura y me indicó que regresáramos a la mansión, al parecer habrían fuegos artificiales que encenderían cerca y que Ren le había dicho de cierta parte en donde se podrían apreciar muy bien y ella quería ir ahí.
-Qué te dijo Ren?- Le pregunté curioso mientras caminábamos de regreso.
-Que estaba enamorado de mi y que quería casarse conmigo- Respondió con tranquilidad.
-Me lo imaginé…-
-Supongo que sabes que lo rechacé…-
-Si…-
-Que hubieras hecho si no lo rechazaba, si decidía casarme con él?-
-Quizás hubiera tratado de darle un susto o sabotear la boda-
-De verdad?!-
-Claro que no…- Reí. ¿Cuánto tiempo llevaba sin reír?
Hinata me sonrió con alegría, tal vez también pensaba que llevaba mucho tiempo sin reír y eso le había alegrado. Todo parecía comenzar a marcar mejor, estábamos más relajados y agradecía eso, por el momento me sentía bien, estar al lado de Hinata me daba animos.
El lugar del que hablaba Ren era uno de los pasillos exteriores de la mansión que daba hacía la aldea, nos sentamos esperando los fuegos artificiales y, mientras, platicábamos sobre nuestras impresiones del festival.
Cómo me alegraba verla sonreír tan relajadamente, recordé los viejos tiempos en los que empezamos a entrenar juntos y para mi siempre era muy difícil exprésame, había durado tanto tiempo odiando a Hinata que era tan extraño poder hablar con ella con tranquilidad y pensar todo lo contrario a lo que pensaba antes. Ahora tenía un sentimiento parecido, porque mis sentimientos ya no eran tan simples como antes.
Los fuegos artificiales comenzaron a aparecer, ella estaba maravillada con los colores, con aquellas luces que desaparecían como estrellas fugaces después de iluminar de distintos tonos el cielo estrellado. A mí también me agradaba aquel pequeño espectáculo pero mis ojos no pudieron evitar posarse en Hinata, en su hermoso rostro embargado de emoción. Hinata se puso de pie y yo hice lo mismo, volví a ver los fuegos artificiales y lentamente, con intención, tomé su mano apretándola suavemente.
Supe que ella volteo a verme unos segundos, estaba casi seguro de que se soltaría, pero no lo hizo, apretó mi mano un poco y creo que sonrió antes de volver la mirada de nuevo a los fuegos artificiales que parecían no tener fin.
Nunca voy a olvidar aquel momento, ese momento donde sentí tan inmensa felicidad por tener nuestras manos entrelazadas, me sentí el hombre más afortunado del mundo y el único con la misión de protegerla, sentí que me necesitaba, que de verdad quería que estuviera a su lado y quise pensar que estaba abriéndome su corazón, que me estaba dando una oportunidad para entrar y yo no la desperdiciaría. Aunque tuviera que seguir luchando y que seguir sufriendo, yo llegaría a su corazón, ella me estaba dando la oportunidad, eso esperaba, y lucharía hasta que estuviera derrotado.
Pero, ¿Qué era eso importante que Hinata tenía que hacer?
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Hola a todos, muchas gracias por leer! También gracias por sus reviews!
Este capítulo es mucho más largo de lo habitual, espero lo disfruten y esperen pacientemente el próximo capítulo que las cosas se van a ir poniendo intensas!
Próximo capítulo: Preparación.
