Notas: "¡Phew! ¡Gracias de nuevo por todos los reviews! Las respondería aquí, pero el servicio es algo estricto sobre notas del autor en la historia misma, así que he subido un LJ (username lightningwave) para las respuestas a los reviews, y el link al mismo debería estar en mi perfil.

Y había olvidado que había doblado dos pequeños capítulos a uno solo, así que el Capítulo 12 (el que tiene muchas de las respuestas sobre porqué todos piensan que Connor es el Niño-Que-Vivió) ahora es el Capítulo 11, y será subido mañana.

Mientras tanto, vamos todos a gritarle a Harry por ser tan terco."

Capítulo Diez: El Gran Día de Connor

"¡Connor!"

"¡Papá!"

Harry sonrió mientras miraba a su padre girar a Connor en el aire en un círculo, sus túnicas rojas de Quidditch flotando tras de él como pedazos de flama.

O las pezuñas del unicornio, pateando en el bosque aquella noche...

Harry se agitó la impresión de encima, y cuidadosamente salió del umbral de la puerta de Hogwarts para que sus padres pudieran verlo. Habían llegado a saludar a Connor justo antes de que partiera, dirigiéndose al campo de Quidditch para una última práctica o discurso con el loco Capitán de Gryffindor, Oliver Wood. Lily estaba parada ligeramente detrás de James, sonriéndoles a ambos con algo de tristeza pensativa danzando por sus ojos, como si ella supiera que momentos como este no podían durar mucho. Sirius y Remus estaban ahí, observó Harry, pero se habían detenido para pararse junto al lago, y parecían estar teniendo un debate animado que podría haber sido sobre cualquier cosa, desde el Calamar Gigante hasta la última chica con la que Sirius había salido.

"Harry."

Harry sonrió de nuevo cuando vio que su madre lo había notado. Él dio un paso adelante y se paró frente a ella, y ella estiró una mano cuidadosa, pasando los dedos a través de su cabello. Solo de ella, a Harry le agradaba ese gesto. Ella de hecho sabia como arreglar su cabello, para que se viera menos alborotado en lugar de verse peor. Se inclinó hacia ella, y ella puso su brazo alrededor de él.

"Escuchamos sobre como defendiste a tu hermano, Harry," susurró ella. "Estamos orgullosos." Sus ojos brillaron con lágrimas, por un instante, mientras le apretaba el hombro.

Harry asintió. Él y Connor habían enviado cartas a sus padres después del incidente del trol, e incluso cuando ambos habían dicho exactamente la misma historia, Lily habría sido capaz de leer entre las líneas. La mirada en su rostro le daba a Harry un cálido y contento sentimiento. Le habían llegado cartas de ella en los últimos meses, por supuesto, incluyendo una que le aseguraba firmemente que sus padres estaban sorprendidos pero no disgustados de que hubiera sido Sorteado en Slytherin. Connor había escrito incluso antes de que Harry pudiera, incluso antes de que Harry fuera a hablar con él, diciendo que debía de haber algún error, y ahora todos los Potter estaban unidos firmemente detrás de su teoría de que debía de haber algún error, probablemente por parte del Sombrero Seleccionador.

James dejó a Connor en el suelo y fue hacia Harry, abrazándolo y revolviendo su cabello, destruyendo el orden de Lily. Harry atrapó la mirada de su madre, e intercambiaron un giro de ojos, mientras Lily mimaba a Connor y admitía que sus túnicas de Quidditch realmente lo hacían ver muy apuesto.

"¡Harry! Ahí estas."

Harry se giró para saludar a Sirius, quien se veía cansado. Harry frunció el ceño. "¿No has estado durmiendo bien?" preguntó a su padrino.

Remus dio una risita detrás del hombro de Sirius, y entonces se agachó sin ni siquiera mirar cuando Sirius trató de golpearlo. "Podrías decir eso," dijo Remus. "Por supuesto, no dormir nada hubiera sido más correcto."

"Me gusta divertirme," Sirius se defendió a si mismo, en un murmullo tristón que lo hacía sonar más joven que Connor. Aumentó la impresión al frotar una mano sobre su rostro, enfatizando los oscuros círculos alrededor de sus ojos grises. "Siempre lo he hecho."

"Sí, pero ya no tienes diecinueve años, Sirius," Remus dijo, mirándolo con humor gentil en sus ojos color ámbar. Habían pasado unos días desde luna nueva, y Remus se veía más sano ahora que en otros momentos del mes, Harry pensó – definitivamente más sano que Sirius justo ahora. "Y tampoco tienes once años, no importa cuanto actúes de esa forma—"

Sirius intentó taclear a Remus. Harry rápidamente salió del camino, y miro felizmente. Había extrañado sus frecuentes peleas desde que llegó a Hogwarts, algo a lo que se había acostumbrado en casa. Sirius y Remus realmente nunca habían tenido que crecer, a veces pensaba, a pesar de las tragedias como la traición de Peter y casi-tragedias como el ataque de Voldemort en la Cueva de Godric. Aún podían jugar de esta forma, aún podían divertirse, como dijo Sirius. Harry pensaba que, si Connor podía llegar a la edad de ellos y aún así actuar tan inocente, él mismo podría morir feliz.

"¡Potter!"

Cuatro cabezas giraron, lo cual Harry encontró divertido, pero solo hasta que vio a Snape parado en el umbral de la puerta. Sus ojos estaban fijos en James, y había un odio en su rostro que hizo que Harry comprendiera que toda la falta de amabilidad que había mostrado hasta entonces era solo una sombra del sentimiento real.

James, por su parte, se congeló, sus ojos café fieros. Entonces tomó un paso al frente.

"¿Quejicus, eh?" Sirius preguntó, liberando a Remus del candado de cabeza bajo el que lo tenía. "¡Podemos mostrarle!" Marchó prestamente a pararse junto a James.

Harry gimió. N le gustaba esta parte de la inocencia de los Merodeadores. Significaba que se aferraban a rencores infantiles por demasiado tiempo.

Por supuesto, Snape no era mucho mejor, pensó Harry, mientras observaba a su Líder de Casa apretar los labios y envenenar su mirada, y él era, al menos en el exterior, cualquier cosa excepto inocente.

"Potter," Snape repitió, su voz casi acariciando el nombre. Su mirada se pegó a Harry en ese momento, e hizo un malhumorado movimiento hacia él. "Vístase en las túnicas de Quidditch que ya debería estar usando, y vaya a buscar a Flint. Debe estar en el campo al tiempo apropiado. Usted no va a avergonzar a la Casa de Slytherin en frente de nadie." Su mirada regresó a James una vez más, y alzó la barbilla para mirarlo de modo despectivo. "Incluso ante aquellos que disfrutarían verlo fallar."

"Yo no vivo para ver a ninguno de mis hijos fallar, Snape," James dijo, y Harry jamás había escuchado un tono como ese en la voz de su padre antes, completamente vacio y frio. "Yo ya sé que Connor va a ganar, pero eso es solo cuestión de talento natural. Y de todos modos, ya todos sabemos que es un error, el que Harry esté en Slytherin. Él no es frío y escurridizo como el resto de ustedes." Él medio-bajó la cabeza, recordándole a Harry del ciervo en que a veces se convertía. "No vas a convencerme de odiar a mi hijo, Snape, no importa cuanto lo quieras."

La mirada de Snape regresó a Harry como un latigazo. Harry gimió, pero levantó la barbilla y lo soportó. Él sabía que al menos parte de la fuerza de esa mirada era confusión; Snape no debió de haberse dado cuenta de que él ocultaba su talento en el Quidditch incluso de sus padres. Por supuesto, Snape podría comentarlo, y James y Lily aún así no le creerían. Ellos no creerían nada de lo que un Slytherin dijera.

Nunca en su vida Harry había estado tan agradecido sobre eso.

"Potter," dijo Snape. "A sus túnicas de Quidditch." Y se giró y se fue, sus túnicas dando latigazos detrás de él, sin prestar atención a los insultos que James y Sirius le lanzaron a los talones. Remus gimió y se quedó fuera del asunto, como tendía a hacer.

Harry se encogió de hombros ante su familiar. "Lo lamento," dijo suavemente. "Tengo que irme. Pero los veré en el juego, ¿cierto?"

"Por supuesto," dijo James, y se arrodilló frente a él. Harry miró a su padre a los ojos, y estuvo algo sorprendido ante la cantidad de amor que vio en ellos. Él sabía que su padre lo sentía, por supuesto; James simplemente no era tan demostrativo con él como lo era con Connor. "Harry, no te preocupes sobre nada de lo que él diga. Yo mismo voy a hablar con el Profesor Dumbledore después del partido para ver qué se puede hacer para Re-sortearte."

Un nudo de emoción se elevó a la garganta de Harry, y no pudo hablar. Simplemente abrazó a James, quien se veía tan sorprendido por lo súbito de la acción como Harry lo estaba, y se apresuró a irse para ponerse las túnicas verdes.

Pero las túnicas no eran la razón de que se estuviera dirigiendo al campo, por supuesto. La razón tenía más que ver con una conversación en el bosque una semana antes, y la magia sin varita que cosquilleaba y cantaba debajo de su piel en ese momento, aferrada a unos cuantos Encantamientos específicos, solo esperando a ser usada.

Traten de lastimar a mi hermano, Harry retó a Quirrell y a este traidor misterioso y a quien fuera que pudiera venir al juego. Traten de lastimar a mi hermano. Los reto.


-

El silbato chilló. Las pelotas salieron volando del círculo en el centro del campo.

Harry se elevó del suelo en el momento en que vio a los otros elevarse, para así poder ser parte de la multitud, sin salir al frente solo y sin pensar, como lo había hecho Connor. Le sonrió a su hermano, pero le hubiera costado trabajo no sonreir.

Estaba de nuevo en el aire.

Rodeó el campo mientras el equipo de Slytherin se esparcía a su alrededor, girando y evadiendo, dirigiéndose por la Quaffle y las Bludgers respectivamente. Los voladores de Gryffindor eran destellos de fuego que se amontonaban alrededor del equipo de Slytherin como halcones en vuelo. Harry podía ver, de una sola mirada, que el Guardián y Capital de Gryffindor, Oliver Wood, era obviamente un jugador dedicado, y los Cazadores y Golpeadores de Gryffindor tampoco estaban mal.

En un lugar diferente, en un momento distinto, eso pudo haber importado. Ahora, no lo hacía.

Harry rodeaba el campo, alto y firme, manteniendo un ojo vigilante en los lados del campo así como los asientos de los espectadores. Por un momento pudo ver a sus padres, a Sirius, y a Remus, todos sentados juntos y agitando una bandera que Sirius había encantado para que brillara con los colores de Gryffindor. Harry sonrió.

Entonces giró en el aire cuando escuchó el silbido de advertencia en el aire, y la Bludger pasó justo sobre su cabeza. Hubo otro silbido mientras la pelota regresaba, pero Harry estaba listo, y cayó en un espiral descendente que hizo que la pelota, demasiado pesada para girar tan rápido como él, perdiera su rastro y se lanzara a la multitud de voladores. Harry giró fuera del espiral y observó para asegurarse de que la Bludger no lastimara a Connor. Por supuesto, no lo hizo; Connor salió del camino con una facilidad que hacía parecer cualquier intento por golpearlo como algo risible.

Pero ellos no deben pensarlo, o no habrían arreglado un intento de asesinato aquí, Harry pensó, mientras danzaba hacia arriba de nuevo. ¿De donde es que van a venir? ¿En donde van a atacar?

"¡Y Johnson toma la Quaffle y anota diez puntos para Gryffindor!" anunció el comentador, el cual Harry estaba seguro era un Gryffindor, dado el jovial tono en su voz. "Mientas tanto, parece que el Guardián de Slytherin estaba demasiado ocupado tratando de encontrar su propio trasero con ambas manos para darse cuenta—"

"Jordan," llegó la voz decorosa de McGonagall.

Connor voló debajo de Harry, sus ojos firmemente al frente, su cuello inclinado mientras buscaba la Snitch. Harry hizo otro giro, y por un momento pudo ver la mirada fulminante de Snape desde las gradas.

Entonces él tendría que pretender que buscaba la Snitch. No había otra forma de pasar por esto. Agitó la cabeza en momentánea irritación, e hizo una maniobra cuidadosamente coordinada que justamente guió a ambas Bludgers lejos de él, para colisionar con un fuerte smack. Se alejaron de nuevo, agitándose ligeramente y pareciendo desorientadas.

Harry se reorientó a tiempo para escuchar a los Gryffindors gritar hasta quedar afónicos, y presumió que otra anotación había sido hecha. Él se hubiera dado cuenta, y estaría mucho más relajado, si Connor ya hubiera atrapado la Snitch. Hizo otro tour alrededor del campo, variando su altura, lo cual le permitía buscar la Snitch y cualquier pequeña trampa incidental que Quirrell pudiera haber dejado por ahí.

"Y el equipo de Gryffindor—"

Harry se retorció súbitamente. Un momento después, sintió la contraparte consciente de la extraña sensación que lo había atacado: los sellos anti-Aparición alrededor del campo habían caído.

Al siguiente instante, dos figuras en capas oscuras y máscaras blancas entraron al campo, llegando desde la dirección del Bosque Prohibido, varitas en sus manos levantadas que ya estaban lanzando maldiciones. Un hechizo de un color purpura oscuro se dirigía directo a Connor.

El corazón de Harry aumentó su paso al menos tres veces, y su visión se estrechó. Él había practicado para esto. Él había entrenado para esto. Y el momento para su primera batalla real contra los Mortífagos por fin había llegado.

"Stupefy," dijo, usando todo su poder de voluntad y la palabra solamente, como lo había hecho al luchar contra el trol.

El hechizo golpeó a Connor, cuya escoba prontamente se precipitó fuera del camino del horrible hechizo púrpura. Harry lanzó Wingardium Leviosa hacia él, y no se permitió pensar en lo que habría pasado si Connor hubiera golpeado el piso antes de que realizara el hechizo, y entonces lanzó Fumo. Todos gritaban, buscando sus varitas, tratando de salir corriendo de las gradas, pero todos habrían notado si Harry comenzaba a pelear sin su varita, o simplemente que empezara a pelear, si el campo permanecía claro. El resto de los miembros de los equipos de Quidditch habían escapado – excepto por ese loco muchacho Wood, quien estaba volando frente a su meta como si pudiera protegerla contra encantamientos.

El humo se esparció por el campo, obscureciendo la mirada de todos, a excepción de aquellos que usaran Specularis, que era el hechizo que Harry lanzó enseguida. Podía sentir el ardor constante y el jaleo que era su magia luchando contra él, no estando acostumbrada a ser llamada de este modo. Pero había practicado sin parar toda la semana pasada. Solo tres hechizos sin varita lo habían noqueado después de la pelea con el trol. Eso no iba a pasar esta vez.

Un peso lo sacudió por debajo – la escoba de Connor, cargando al inconsciente Connor sobre ella. Harry tomó a su hermano por el brazo y lo llevó hacia el piso, sosteniendo el Encantamiento de Levitación y el Specularis solo con su mente. El primero evitaba que su hermano cayera al piso como una piedra, y el segundo era la única forma en que podía ver, y ambos eran necesarios para mantener a su hermano con vida.

Harry dejó a Connor gentilmente en el pasto junto a las gradas de Quidditch, y entonces volvió al aire. Su corazón estaba latiendo rápido de nuevo, y él casi se ahogaba con la mezcla de terror, ira, y júbilo de batalla que lo llenaban.

Aquí voy.

Extendió el encantamiento Specularis frente a él, de una pequeña y clara ventana a un túnel estrecho que cortaba a través del hechizo y le permitía una visión más amplia, y pronto pudo ver dos destellos de negro y blanco en el suelo. Uno de ellos estaba lanzando hechizos al azar y locamente al aire, pero el otro tenía un Specularis propio frente a él, y cuando miró hacia arriba vio a Harry dirigiéndose hacia ellos.

El Mortífago rió. La risa era aguda, chillona, loca—y de una mujer.

Harry tragó saliva una vez. Esta es Bellatrix Lestrange.

"¿Nos atacarás solo, pequeño bebé?" ella le dijo mientras él hacía curvas sobre el par – pensaba que el otro era probablemente su marido, Rodolphus Lestrange – y entonces se detuvo, flotando para poder verlos. "¿Tienes una alta opinión sobre su bravura, o no?" Entonces ella blandió su varita.

"¡Protego!" Harry entonó.

"¡Crucio!" ella gritó al mismo instante.

El Encantamiento Escudo se formó antes de que el golpe de Cruciatus pudiera alcanzarlo, pero entonces Harry tuvo que sostenerlo contra la fuerza pura de la maldición, olas constantes que fluían alrededor de sus defensas y enviaron a su escoba girando por el aire. Harry siseó y tomó el palo de la escoba entre las rodillas, girando para estar derecho de nuevo. Él no temía caer en el aire, nunca lo estaba, pero esa maldición lo hizo estar muy cerca de ello.

Se zambulló en el momento en que pensó en su plan, cayendo hacía el piso y gritando como si la maldición de Bellatrix hubiera logrado hacerlo caer. Bellatrix rió con alegría y corrió hacia delante.

Harry no se atrevía a bajar el Encantamiento Escudo, así que sus opciones eran limitadas, pero logró llamar a una porción de pasto del piso usando Wingardium Leviosa y golpearlo contra las caderas de la mujer. Bellatrix gimió y cojeó por un momento, y eso significó que un hechizo de su esposo la golpeó en lugar de a Harry. Bellatrix se lo agitó de encima, luego giró para empezar gritarle y reclamarle a Rodolphus mientras Harry se elevaba en diagonal hacia el aire.

El humo ya se estaba volviendo más liviano. Él no tenía mucha oportunidad para vencer al par, no si lo iba a hacer del modo en que había planeado. Harry giró en un amplio círculo, pensando, y entonces detuvo si escoba y sus pensamientos.

Nuevo plan. Siempre usa lo que está a tu alrededor. Mamá me dijo eso una vez. En un bosque, son ramas, y en un campo de Quidditch, es pasto. Pero no solo es pasto...

Esto tenía que funcionar. Su fuerza ya estaba titilando. Él había practicado Protego, porque creyó que lo necesitaría, y podía mantenerlo por más tiempo que esto, pero no contra hechizos tan poderosos. Y ambos Mortífagos tenían fuera sus varitas y estaban avanzando hacia él, y él no creía que pudiera aguantarlo por mucho más tiempo.

Estiró toda su fuerza y su voluntad, y tomó algo que podía sentir flotando en la niebla. Ahora tenía que esperar para que eso llegara aquí.

Bellatrix entonó otro hechizo que él no conocía, y Harry gimió cuando el Encantamiento Escudo amenazó con por un momento con desmoronarse ante él. La loca Mortífago reía alegremente e intentó otro, y otro, y otro, y entonces uno que debió de ser no-verbal, ya que Harry no escuchó nada antes de que el ardor de llamas azules encendieran el aire. Ese sí lo afectó, un poco. Gimió y sostuvo una mano quemada.

No podía pelear contra ellos, no del modo normal. Aún no era lo suficientemente fuerte. Pero aunque era una píldora difícil de tragar, al menos ahora sabía de sus debilidades. Si lograba sobrevivir a esto – y lo haría, porque tenía que proteger a Connor – entonces sabría qué tenía que practicar. Magia defensiva sin varita se acababa de añadir a magia médica y hechizos para efectivamente bloquear sonidos. Sin embargo, con este tipo podía practicar por sí mismo. Al menos eso podía decir al respecto.

Se acercó un poco a los Lestrange, sin dejarles ver cuanto estaba sufriendo. El Encantamiento Escudo estaba cayendo, pero solo le faltaban unos momentos más. Solo necesitaba unos cuantos minutos más. Podía sentir cómo se aproximaba.

"¿Qué estás haciendo, pequeño bebé?" Bellatrix preguntó, agitando su varita de un lado al otro, el arma soltando chispas. "¿Ya te rendiste?"

"Estoy esperando," Harry dijo, tan calmadamente como pudo.

"¿A qu-?"

La Bludger la golpeó en el costado de la cabeza, girando su cuello hacia el lado en un ángulo incómodo y lanzándola al piso. Ella aún seguía con vida, pensó Harry, cuando notó su respiración, y también lo estaba Rodolphus después de que la Bludger lo noqueara junto a su esposa. Bien. Él quería eso. Déjenlos ser cuestionados, o regresar a Azkaban, o, preferiblemente, ambos.

Dejó que su voluntad se relajara, y dejó a la Bludger caer junto a los Lestrange. Solo había una cosa más que tenía que hacer.

Bueno, tal vez dos cosas más.

Voló de regreso a las gradas a donde había dejado a su hermano, lanzando otro Fumo en el camino, para que el humo se espesara justo cuando había empezado a disiparse. Sabía que tenía que ser rápido. Los profesores y los otros adultos en las gradas habían estado preocupados con poner a los estudiantes a salvo y fuera del alcance de los Mortífagos hasta ahora, lo que significaba "fuera del campo de Quidditch", pero eso no duraría por mucho más, incluso si magia de varita tenía que luchar contra magia sin varita.

Tomó a Connor en sus brazos y regresó hacia los Mortífagos, dejándolo gentilmente junto a ellos y colocando su mano derecha en la Bludger, como si Connor la hubiera golpeado contra sus cabezas. Entonces miró alrededor del campo. Era una oportunidad muy pequeña, pero solo por si acaso—

Un destello de dorado brilló sobre su cabeza, y Harry sacó a la Snitch del aire. Sosteniéndola con suficiente fuerza para casi lastimarle las alas, la colocó en la mano izquierda de Connor y cerró sus dedos alrededor de ella.

Entonces voló al azar, casi hasta las gradas de Slytheri8n, y se tiró al piso como si se hubiera colapsado por inhalar humo. Y entonces dejó todo ir: Fumo, y Specularis, y el esfuerzo puro de producir magia sin varita.

El agotamiento le cayó encima como una catarata. Pero estuvo despierto por suficiente tiempo para escuchar los gritos, y entonces el silencio, y entonces las porras.

Habían encontrado a Connor. Y se veía como un absoluto héroe.

Harry sonrió, cerró los ojos, y dejó que el cansancio se lo llevara.


-

Snape se alejó cuidadosamente de toda la festividad, bajando su varita. Parecía que la mayoría de los estudiantes estaban bien, y, de hecho, habían sido más lastimados por la estampida en las gradas que por cualquier cosa que los Mortífagos hubieran hecho. Y, por supuesto, ahora la multitud estaba parloteando sobre el Niño-Que-Vivió como el héroe de la hora— ¡no solo había vencido a dos magos Oscuros entrenados de al menos el doble de su edad, había ganado el juego de Quidditch mientras lo hacía!

Las mentiras de Harry dependían en que todos estuvieran encantados por el héroe residente, Snape le había dicho. Habían sido delgadas como un pañuelo con el trol, realmente, y eran delgadas como un pañuelo aquí.

Pero ya que todos querían creerlas, ellos iban a creerlas.

Snape sonrió peligrosamente. Él había visto. Cuando todos los demás estaban gritando ante la aparición de los Mortífagos, su mirada se había ido de inmediato a las dos figuras más pequeñas en el campo, una en túnicas rojas, la otra en verdes.

Él sabía que Connor había estado inconsciente cuando el Encantamiento de Humo extendió sus oscuros brazos sobre el campo.

Snape ya había tenido suficiente de esto. Ahora él sabía la verdad, y no tenía en mente el dejar a un mocoso Potter ocultarse tras mentiras. Era tiempo de encontrar a Dumbledore, y tener una charla con el Director acerca de obtener un poco de crédito para cierto terco Slytherin quien, aparentemente, aún se negaba a creer que pertenecía a la Casa de Snape.

Bueno, realmente, Snape pensó mientras veía las túnicas cubiertas de estrellas de Albus y apresuraba el paso, él encaja tan remarcablemente bien. ¿Acaso eso no medio-matará a su padre? Oh, creo que sí lo hará.