Capitulo 10


- por lo visto ahora tengo varias amigas – dijo Luis girándose para ir desde la barra hasta una de las mesas del bar, Ada le siguió y tomo lugar a lado de él.

- Alexia vino buscando refugio pero por tu rostro es obvio que encontró algo más – decía ganando una mirada de sorpresa por parte del muchacho- escuche una conversación entre Salazar y un extraño monje en el jardín de la mansión, por lo visto encontraste algo para ella.

- no era para ella, de esos fósiles estoy seguro podrían haberse creado medicinas, sueros para salvar vidas, pero esa mujer… y ese monje …

- puedo sacarte de aquí si cooperas conmigo, necesito que me traigas una muestra de lo que Alexia esta creando, una vez la tengas en tu poder yo te sacare de aquí con vida.

- ha! ¿Como puedo confiar en que una simple mujer lo hará?

- Porque esta simple mujer es todo lo que te separa de una fosa, piénsalo, te veré aquí mismo mañana con tu respuesta – dijo Ada poniéndose de píe saliendo del lugar bajo la atenta mira de Luis.

- ¿como sigue mama? - pregunto Sherry a Simmons que salía de la habitación en la que los sirvientes de este habían puesto a su madre, recién habían iniciado el viaje en tren cuando Anette comenzó a sentir un terrible dolor de cabeza, había comentado que irían a visitar a un viejo amigo de su familia, que tal vez este les daría alojamiento, sin embargo conforme pasaba el tiempo la salud de la mujer empeoraba, difícilmente había subido a la carreta que les había llevado hasta la mansión de Derek

- tengo que ser sincero contigo niña, probablemente tu madre no pase de esta noche, se inyectó algo extraño en su cuerpo y me temo que este lo esta rechazando - la niña lo miro incrédula y sorprendentemente lágrimas se juntaron en sus ojos, todos los niños aman a sus padres de una o de otra forma y saber que ahora moriría le había herido, había perdido a ambos padres- hay algo más, como amigo de la familia y único conocido que queda de ella en este mundo me ha pedido cuide de ti, de ahora en adelante serás mi responsabilidad- comento el hombre con una falsa sonrisa- Ingrid por favor llévala a cenar algo, que tome un baño y duerma en una habitación, será nuestra invitada de ahora en adelante

- si señor vamos pequeña- decía la mujer tomando de la mano a la chiquilla para sacarle de ahí, la puerta del cuarto se abrió nuevamente dejando salir a Carla del lugar

- logre que confesara antes de su último suspiro, se inyectó el suero que su esposo preparo

- que lleven el cuerpo a mi salón privado, veamos que fue lo que su esposo descubrió ...

Claire no había salido de su cuarto y seguramente no lo haría ahora que el sol había llegado al cielo, León aun no entendía lo que había pasado, al menos no del todo, lo único claro era que nuevamente se había dejado llevar por su impulso, no aprendía de sus errores, lo mismo había pasado con Ada y seguramente ahora había apartado a Claire también, sin embargo debía admitir que de cierto modo no se arrepentía de lo pasado, ya había probado esos labios antes cuando le había brindado de su sangre, pero esta vez había sido con completa intención y respuesta de ella y había sido la sensación más electrifica de toda su vida, el besarla, el tenerla en sus brazos y sentirla responder a su pasión había sido algo que aún ahora ante el mero recuerdo aceleraba su corazón, pero algo había salido mal, algo se había salido de su control y algo la estaba trastornando a ella, vio dolor en sus ojos pero no por lo que había pasado entre ellos si no por algo que le había pasado a ella tiempo atrás, quería saber la razón, el motivo de esa tristeza pues le partía el verla así, por ahora lo mejor era dejarle, darle espacio pues a decir verdad el también lo necesitaba, escribió una nota y la deslizo por debajo de su puerta avisándole que saldría a la estación de policía.

La pelirroja sabía que el muchacho estaba del otro lado de la puerta, pero se quedo inmóvil como ocultándose de el, no se sentía capaz de soportar su presencia por ahora, aún los recuerdos de la noche pasada seguían presentes en ella, el fuego de sus labios sobre la fría piel de su cuello, sus manos sujetándola con fuerza, no entendía que había pasado, repentinamente algo dentro de ella le domino pidiendo más de él, iba más allá del sólo placer físico, lo quería a el, quería unirse a el, esa atracción que tenía por el muchacho... estaba fuera de control, tenía que admitir que no era simple deseo, por ello no le había besado en los labios porque de haberlo hecho, habría creado y comprobado la conexión entre ellos, estaba enamorada del el, ya lo entendía, aunque no comprendía como había caído tan rápido, ahora no sabía que hacer, como ocultarlo, no podía permitir que hubiera algo entre ellos o su misión estaría en peligro, él estaría en peligro y perderlo le rompería el corazón, ya había amado a alguien de ese modo y no quería que León sufriera el mismo destino que el pelirrojo de su pasado.

No tardo mucho en pisar la estación, tal vez Hunnigan ya había encontrado algo de lo que le había solicitado, estaba por entrar al edificio cuando noto a dos policías sacando a Helena por la fuerza

- ¿que esta pasando aquí?

- Oficial Kennedy el Sr. Irons nos ha pedido nos encarguemos de ella, estaba provocando problemas dentro de la estación – dijo uno de los policías

- yo me haré cargo de ella ustedes pueden retirarse - los hombres soltaron a la joven y se marcharon de inmediato, ninguno había notado que el jefe de policía les miraba desde la ventana, ni la mirada a muerte que este había demostrado al ver al oficial y a la joven Harper juntos. León tomo del brazo a helena y la llevo hasta un lugar en donde podrían hablar mejor.

- ¿que crees que haces? – pregunto el rubio cenizo

- Vine a buscarte, me dijiste que consiguiera pruebas y he encontrado más información sobre Irons… y sobre Simmons, vine a decírtelo aunque creo que me exalte un poco al ver a ese idiota

- ¿qué fue exactamente lo que encontraste?

- lo cierto es que no era el amante de mi hermana como suponía en un principio… el sólo cubría su relación con otra persona, pues se trataba de un hombre comprometido … mi hermana... Tenía una relación con Frederic Downing y tengo pruebas, encontré cartas de amor de ambos

- ¿Frederic Downing?

- Es un hacendado que ha ganado fortuna produciendo armas para el estado, es socio de Vincel Goldman, dueño de la fabrica de rifles- comentaba la chica dando unos pasos adelante - ha sido patrocinador de Irons desde sus inicios en la fuerza, así como proveedor de equipo para Simmons, su prometida ahora esposa es Angela Miller, su hermano Curtis es un ingeniero, constructor y diseñador de armamento quien trabajo para Simmons, hasta antes de que desapareciera.

- no podemos culparlo solo así, necesitamos la conexión

- estoy trabajando en eso, el apellido de mi familia servirá de algo ahora que busco contacto con los Miller

- Helena ten cuidado, acercarte de más llamara la atención de todos

- estaré bien, te avisare en cuanto tenga más información ¿qué me dices tu? ¿has logrado encontrar algo para ayudar a tu joven pelirroja?, se que estas preocupado por ella

- es solo una amiga a la que estoy apoyando, le hice una promesa a su hermano

- Leon, yo soy una amiga, ella es más que eso… ¿no es así?- pregunto la chica aunque era obvio que no recibiría respuesta, el mismo León estaba confundido sobre lo que sentía con ella... no ya no estaba confundido, lo sabía... la amaba... y era por ello que no quería decir nada, no la ahuyentaría, no lo haría como lo hizo con Ada.

Llego con paso firme hasta la sala en donde la mujer le esperaba, Lady Belikova le vio entrando mientras dejaba la carta recién abierta de su mano en una mesilla a su lado

- logre contactar a Excella, llegara a la ciudad en unos días, creo que te dará gusto saber que tiene a Jake bajo su poder - Wesker solo hizo un leve crujido de labios ante la noticia, no es que de verdad le emocionara saber que el muchacho estuviera vivo, aunque tampoco le dañaría saber si estaba muerto – se que la mujer comparte patria conmigo, y es de buena cuna sin embargo los rumores sobre ella no le han dado buena reputación en algunos círculos, ¿estas seguro que esta mujer es de confianza?- decía la rubia haciendo un gesto para que Albert se sentará a su lado pero este no lo hizo.

- es manejable, útil para el trabajo por ahora, no cuestiono del todo su lealtad, su obsesión por mi es lo que en un principio la mantiene de mi lado.

- bien, como digas, tu sabrás que hacer con ella, le he enviado también la localización de tus viejos ayudantes en Raccon Town, tal vez logre convencerlos de trabajar para ustedes – termino diciendo la mujer mayor mientras se acercaba a despacio a Wesker posando una mano sobre su firme abdomen y luego bajándola poco a poco hasta el final de su línea "v" – espero al menos una muestra de agradecimiento por mi cooperación- dijo de forma seductora la rubia- encontre a tu aliada, te di asilo... ¿que recibo yo?- Albert sonrió de medio lado atrayéndola más a el, Belikova trató de besarle pero este la esquivo dirigiéndose a su cuello que comenzó a besar y succionar con fuerza mientras la mujer subía una de sus piernas hasta la cintura del hombre, este comenzando a sentirse excitado la tomo de su trasero y le levanto cargándola hasta el sillón en el que la dejo caer con algo de fuerza, corrió el listón que mantenían cerrado el frente de su vestido haciendo que su pecho saliera, abrió la faja de su vestido y le bajo exponiendo por completo sus grandes senos, tomo con fuerza uno de ellos con su mano y le oprimió hasta que un gemido más de placer que de dolor salio de la mujer, su boca mientras tanto mordisqueaba y succionaba con desenfrenada pasión el pezón del otro ganando con ello gritos de la mujer que ahora bajaba su mano hasta la orilla de los pantalones del hombre introduciéndose en ellos para tomar su semi erecto miembro, Wesker dejo salir un gruñido al sentirla apretarlo, al sentirla masajeándolo, sus manos dejaron su pecho y se dirigieron hasta sus muslos subiendo su falda lo suficiente para dejar su húmedo centro descubierto, bajo sus labios, sus besos hasta el lugar y comenzó saborear cada pliegue de piel disfrutando del líquido presente, tomo la pequeña perla escondida ahí con sus dientes y con algo de rudeza jugo con ella, sabía que aquello volvería loca a esa mujer y en efecto los gemidos de esta se estaban volviendo más violentos, la lengua del rubio pronto recorrio los bordes hasta que finalmente se introdujo en ella, la humedad era cada vez mayor por lo que pronto su lengua fue sustituida por dos de sus dedos, la penetro con rapidez una y otra vez hasta que con un grito y su espalada arqueada la mujer paso su limite

- Albert por favor tómame… albert – decía aun jadeante la mujer, pero el rubio simplemente se puso de pie y le sonrío de medio lado

- lo siento querida pero eso será todo, no podrás negar que te he agradecido bien- termino Wesker para luego darse media vuelta y salir de la habitación, puede que la mujer le haya excitado, muchas lo habían logrado, pero sólo una en toda su vida había logrado llevarlo a la locura, al grado de que le tomo con pasión desenfrenada esa noche no solo una si no varias veces, no estaba seguro si había sentido algo por ella, lo único verdadero era que esta había logrado despertar en el una profunda pasión y deseo que le llevaron a tomar su inocencia luego de su boda formal, solo con ella había tenido sexo, solo a ella le había hecho el amor y como resultado había obtenido… a Jake – Ironías de la vida – dijo en voz baja el rubio mientras continuaba su camino a su habitación.

León regreso a su departamento por la tarde, al abrir la puerta observo a la bella pelirroja mirando por la ventana la ciudad, se acercó a ella y aclaro su garganta para llamar su atención

- volviste León... - sonrió la chica- leí tu nota… sabía en donde estabas pero estaba preocupada por ti

- hable con Ingrid, ya pidió por carta la información sobre los Ashford, tal vez llegue mañana por la mañana, tendremos mucho que leer - contesto el joven con otra sonrisa, un silencio incómodo les envolvió, León quería disculpase por lo de la noche anterior, quería decirle que le preocupaba, quería pedirle le dijera el porque de su tristeza para poder ayudarle pero no dijo nada, miro hacia la ventana y luego regreso su vista a ella para volver a hablar- esta noche habrá una gran feria en el parque central, te gustaría asistir conmigo- pregunto el chico con voz suave y una sonrisa de medio lado, la joven Redfield le miro y aliviada acepto su invitación tomando su brazo para salir juntos de la casa.

La joven pareja había llegado hasta el pueblo que Irving les había indicado, pero no había rastro alguno de Wesker en el lugar, al menos no en el muelle, decidieron moverse un poco y recorrer las calles, llegaron hasta la cercanía de un río atravesado por un puente, curiosos por este decidieron atravesarle para investigar más el lugar pero no pudieron llegar hasta el otro lado pues dos jóvenes se pararon frente a ellos, uno era una chica rubia no muy alta, el otro un hombre barbado y grande, sospechando de la actitud de estos dieron media vuelta notando que por detrás también estaban otros dos jóvenes, un hombre de piel oscura de gran altura y una mujer pelirroja de cabello corto, los cuatro desconocidos armados comenzaron a acercarse a ellos acorralándoles poco a poco, Chris se puso en pose alertado por cualquier movimiento en falso de los otros chicos pero poco antes de que estos llegarán hasta la pareja se detuvieron, dos de los extraños sujetos se hicieron a un lado permitiendo el paso de otros dos individuos.

- me alegra que por fin les encontremos, créame no es necesaria la hostilidad señor Redfield- decía un muchacho de cabello castaño seguido de una mujer de cabello oscuro amarrado en una coleta

- ¿quien eres?- pregunto Chris desconfiado en lo absoluto de todos ellos, dio un paso para proteger a Jill aunque sabía que esta estaba perfectamente lista para defenderse sola

- mi nombre es Crispin Jeltingham mejor conocido como Dee Ag y estos son mis compañeros Carolina, Marissa, Sienna, Morris y Lawrence, conocidos como Willow, Tweed, Party Girl, Harley y Shon, nuestro superior nos ha pedido les escoltemos hasta la Mansión EchoS. donde podrán estar a salvo

- ¿a salvo de que? ¿por que iríamos contigo?

- se que tienen muchas preguntas y responderemos a todas ellas pero es necesario que vengan con nosotros, la calle no es segura para la información - los seis individuos levantaron sus armas al mismo tiempo apuntando a la pareja, Chris miro a Jill y con la vista le dijo que guardaran la calma, sin otra palabra decidieron acompañar a aquellos sujetos pues no estaban listos para corresponder a otro ataque grupal. Aquellos individuos les llevaron una gran mansión sobre una colina, era antigua sin embargo no se veía desgastada en ningún sentido, su cuidado había sido completo, caminaron hasta la gran sala de espera en donde había muebles rústicos detallados en tonos blancos y rojos con bordes dorados, parecían hechos al estilo de los reyes del viejo continente, al frente suyo había unas largas escaleras de mármol por las que ahora descendía una mujer de cabello castaño oscuro y ojos claros.

- me da gusto conocerlo en persona finalmente Lord Redfield- dijo amablemente la mujer ganando la sorpresa de Chris- mi nombre es Jessica Sherawat, soy la cabeza de esta mansión y este grupo

- ¿cómo es que sabes…? ¿que es lo que quieres? ¿Por qué nos has traído? – pregunto el peli negro no ocultando la alarma en su voz

- por ahora permítanme llevarlos hasta su habitación para que puedan tomar el debido descansó, por favor síganme- decía la mujer haciendo un gesto para que le acompañarán, la pareja no pudo negarse al sentir la presencia de los otros individuos detrás de ellos, subieron las escaleras y llegaron hasta una de las amplias habitaciones arreglada para ellos, en el centro había una gran cama iluminada por la luz de la luna que se filtraba por las puertas abiertas del balcón, algunas velas iluminaban el resto de la habitación, había también una mesa con alimento, frutas y otras cosas para la rubia y una amplia botella de sangre fresca para el joven, al verlo Chris se sorprendió más y se giró para observar a la extraña pero bella mujer.

- no debe sorprenderse mi señor, se todo sobre usted y su hermana, así como todo sobre su raza

- ¿quienes son ustedes?

- nuestro grupo ha tenido muchos nombres, pero siempre ha sido identificado como Echo Six, somos descendientes de antiguos gitanos que fueron exiliados y enviados a la pobreza y a la muerte por tener creencias diferentes a las de sus regentes, en su búsqueda por una nueva vida se toparon con los provenientes de Terra Blanca con los llamados vampiros, estos les ayudaron, fundaron colonias y mejoraron sus vidas con la aportación de sus riquezas salvándoles de la muerte, desde entonces nuestra gente prometió cuidarles… protegerles - dijo la dama mientras observaba las miradas de incredulidad por parte de Chris y Jill - sin embargo les fallamos, no fuimos capaces de protegerles cuando el hombre de cabello dorado empezó la segunda cacería, cuando se dedicó a exterminar a cada uno de ustedes, joven Redfield nuestra gente fue capaz de sacar a sus padres y llevarlos a América cuando tu aún te encontrabas en el vientre de tu madre pero luego de su partida les perdimos la pista hasta el incidente en Harvardville, fue entonces que comenzamos a rastrearles de nuevo, sabíamos que vendrían pues les vimos tomar el barco - comento la castaña - imagino que necesitan descanso luego de tan largo viaje, coman algo y reposen, sabemos que están en una misión importante, nosotros hemos juntado por generaciones toda la información referente a lo pasado con los vampiros, si necesitan esta información podrán encontrarla en nuestra biblioteca, avísenme si hay algo más en lo que pueda ayudarles - la joven Sherewat dio media vuelta y salió de la habitación seguida de todos sus hombre, Jill se acercó hasta Chris cuando les vio partir, aún estaba algo dudativa por la situación

- ¿que haremos ahora?

- esperar… su ayuda por ahora es útil y si lo que dice es cierto podríamos usar su información para terminar con esto de una vez por todas.

- ¿que quiso decir con el incidente de Harvardville? ¿que paso ahí? Tu ya lo habías mencionado antes

- no necesitas saberlo…

- ¿no necesito saberlo? Soy tu compañera en esta misión y esa mujer comparte más información contigo que yo, creo que al menos tengo el derecho a recibir una respuesta

- Claire…

La pelirroja y el oficial disfrutaban ahora de los fuegos artificiales de la feria, había sido una callada velada para ambos, aunque continuaban disfrutando de la sola presencia del otro, entonces la joven decidió que era el momento de romper el silencio, de hablar y decir… todo lo que estaba albergado en su corazón.

- creo que anoche yo...

- no tienes que decir nada al respecto Claire… nos dejamos llevar

- No es eso…yo… tu hablaste de confianza y si vamos a ser un equipo no puedo seguir guardando el secreto del porque nos ocultábamos mi hermano y yo al mundo- dijo la chica ganado la mirada sorprendida de su acompañante, con voz suave comenzó con su historia. Ella y su hermano solían vivir en el poblado de Harvardville, un lugar pequeño en el que sus habitantes vivían una vida aparentemente normal y tranquila, se habían alojado en la gran mansión en la que sus abuelos, una pareja de ancianos que les habían adoptado luego de la muerte de sus padres les dejo cuando murieron.

Chris, solía relacionarse bien con los pueblerinos, el era quien mantenía la mansión a flote haciendo negocios en las tardes con los habitantes, Claire aún era un adolescente muy joven en esos tiempos, algo tímida y temerosa por su debilidad al sol, no tenía amigos y muy pocas personas le conocían del todo. Una tarde se encontró con un joven de cabello rojizo dando de beber a su caballo en las afueras de su jardín, su nombre era Steve y fue el primer muchacho con el que la pelirroja hablara tranquilamente, en varias ocasiones se encontraron del mismo modo entablando una amistad, el joven le acompañaba a recorrer el pueblo por las noches, jugaban y hacían travesuras juntos. Una tarde habían salido a explorar el bosque cercano, pero se habían internado más allá de lo conocido perdiendo su camino, la noche, un nuevo día y otra noche les mantuvieron prisioneros, la chiquilla comenzó a debilitarse por la falta de sangre y Steve consciente de lo que ella era decidió ayudarla brindándole su sangre, la chica mordió su cuello y bebió de el ensuciándose su rostro, en ese momento los de aldea les encontraron y al notar a la jovencita cubierta de sangre en el rostro y la herida del muchacho en el cuello comenzaron a llamarla monstruo, a llamarla hija del demonio, arrastraron a ambos chicos hasta el pueblo, el cura del lugar comenzó a alegar que los males del pueblo eran culpa de la bruja y para liberarles de ellos tenían que matarla, quemarla en una hoguera santa que ya estaban preparando, Steve quiso interponerse, se soltó del agarre del que era prisionero y jalo del cura para liberar a su amiga pero este siendo más fuerte le arrojo al suelo y lo culpo de traición, le dijo que estaba contaminado, poseído por el monstruo debido a su mordida y para liberar su alma era necesario que le limpiarán sin piedad, el cura atravesó una espada en el pecho del muchacho matándolo al instante frente a los ojos de la joven ahora amarrada a la pila de leños que comenzaban a encender, todos veían como el fuego la rodeaba, la consumía, pero repentinamente este se apagó así como las luces de todo el pueblo, los lugareños encendieron antorchas y entre la poca luz pudieron observar a Chris con ojos tan rojos como la sangre, ya había eliminado a algunos de los del lugar manchando las calles con el líquido carmín, las sombras lo envolvieron mientras el cielo se volvía rojo y el agua se volvía sangre, el peli negro extendía las manos y las sombras consumían a la gente que se extinguían como ceniza, su hermana le observo acercarse poco a poco, paso a paso sin que nadie, ni disparos ni armas blancas pudieran tocarlo, rompió las cuerdas que sostenían a su pequeña hermana y la cargo en brazos para salir del pueblo bajo el asombro de todos los que habían descubierto finalmente lo que eran, estaba claro que no podrían regresar, Sheva y Josh les ayudaron a salir y a llegar al otro lado en su barco, pero su vida cambiara a partir de ahí drásticamente, se esconderían en el bosque de la noche eterna y no volverían a confiar en humanos hasta que se encontraron con Barry

- esa fue la primera vez... que no pude controlar mi poder - dijo Chris en un susurro dando la espalda a Jill, esta quiso decir algo, se acerco a él pero el muchacho emprendió camino dejando la habitación y a la chica sola.

Claire dejo salir nuevamente las lágrimas de sus ojos ante el recuerdo, León se acercó a ella y le abrazo, detestaba verla llorar, la chica hundió más su rostro en su pecho dejando que el dolor saliera de ella

- la gente no suele entender a los que son diferentes - susurraba el joven –yo… también te juzgue cuando te conocí… lo lamento

- tu eres diferente a ellos - contesto la chica subiendo el rostro para poder mirarle, la confusión en sus sentimientos y los recuerdos de lo que había pasado entre ellos le hicieron olvidarse de todo a su alrededor salvo los ojos grises de aquel apuesto hombre, sin más acercó sus labios a los de el y le beso, era un beso tierno, sencillo y lleno de cariño, al poco tiempo se separo de el y apenada bajo la vista pero el muchacho poso su mano en el mentón de ella subiendo su rostro, susurrando mientras acercaba sus labios a los de la noble mujer frente a el

- no debiste besarme... puede gustarme - dijo poco antes de tomar sus labios, primero despacio pero con pasión tratando de ganarse la confianza de la chica que comenzó a seguirle, a poner más deseo en ese beso, pronto se volvió más profundo y demandante, el joven la tomo con una mano por la cintura mientras con la otra tomaba su nuca acercándole lo más que podía a el, la doncella jalo de su camisa por el cuello haciendo el espacio menor, cuando ambas manos de el se posaron en su cintura ella coloco las propias en su cuello, luego de unos momentos el aire hizo falta para ellos separándose y mirándose a los ojos

- León

- Claire yo… no podemos caer en el impulso… no ahora

- lo se…- contesto la chica sonriendo calidamente, gesto que el joven contesto de igual forma, se tomaron de la mano y emprendieron camino a casa en silencio y ... en paz.

La verdad es que nunca supo del todo porque su padre adoraba observar el fuego, pasaba largos minutos frente a la chimenea sin decir palabra alguna, ahora que el lo hacía entendía que de alguna forma le daba calma, el pequeño rubio mantenía sus ojos azules en ese fuego evitando que su mundo alrededor tuviera alguna importancia, no se dio cuenta o no quiso notar que alguien más entraba en la sala.

- los viejos hábitos de los padres, los terminan repitiendo los hijos – decía Nicolai acercándose a el- era obvio que serías como la escoria de tu padre de algún modo

- no hables así de mi padre – dijo Jake de forma tranquila sin dejar de observar el fuego

- ¿no vas a decirme que le tenías cariño verdad?

- No necesitas hablar mal de él, no hables mal de él

- Tu no me ordenas mocoso, si quiero decir lo mucho que detestaba a la escoria de tu padre lo diré y tu al igual que el se tragaran mis palabras como las ratas que son porque … - no continuo al verse de pronto estrellado contra la pared detrás de el con la mano del niño en su cuello

- Te dije que no hablaras mal de él – dijo el chico justo antes de sacar la tráquea del peli blanco, un gran charco de sangre comenzaba a formarse en el suelo ante la mirada impávida del pequeño rubio, su vista se fijo más y más en ese líquido carmín y pronto sintió que tenía una ligera sed, sin embargo sus pensamientos se interrumpieron al escuchar el grito de terror de Excella que entraba en la habitación, Jake salió de su trance notando lo que había hecho, impactado al ver sus manos llenas de sangre corrió hacía la salida de la mansión empujando a la mujer que incrédula por lo ocurrido no le detuvo.