hoooola aqui les traigo nuevo capituloooo se pregun taran por que ahora pueeees whuajajajaja lo sabran hasta abajo lean y disfruten el capi...

sigo en lo mismo los personajes no son mios son de un tipo llamado Masashi Kishimoto y pues la historia de una tipa llamada Lisa Kleypas

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Capitulo 10

El mes siguiente transcurrió como en un sueño, Naruto tenía una nueva vida; descubrió sentimientos que siempre le habían sido ajenos como la compasión, la tolerancia y la generosidad; no envidiaba a nadie ya que al fin tenía todo lo que deseaba. Se dedicó a trabajar con los comerciantes de Moscú y nombró nuevos administradores para que se ocuparan de las propiedades de los Angelovski. Algunas noches se iba de fiesta con Pedro el Grande y su corte pero era a Hinalia a quien dedicaba la mayor parte de su tiempo.

Le encantaba su mujer por su coraje y su voluntad. Juntos daban largos paseos en trineo por los cauces helados de los ríos, traían músicos y actores o dedicaban sus tardes a la lectura. Por la noche hacían el amor durante horas y cada vez parecía mejor que la anterior. Después de años de soledad, Naruto no creía que pudiera necesitar tanto a una mujer. Nunca había confiado de este modo en nadie.

La cubría de regalos, sedas, terciopelos, encajes, medias, botas y escarpines. Un día le regaló un cofrecito de oro y plata lleno de peinetas y diademas para el pelo.

-Es demasiado-protestó ella una mañana cuando se encontraban en el salón acompañados de un joyero famoso-No necesito mas joyas Naru; ya tengo mas de las que puedo llevar.

-Nunca se tienen suficientes-dijo el joyero poniendo la mercancía en una paño de terciopelo negro.

-Porque no escoges un brazalete?-sugirió Naruto. Hinalia movió la cabeza.

-Tengo suficiente como para taparme hasta el codo. -¿Y este collar?-propuso el joyero-¿Una cruz de zafiros para ir a misa? -De verdad, les aseguro que no necesito nada-insistió ella. -La princesa se merece algo especial-declaró Naruto sin tener en cuenta las protestas de su mujer-Algo que se salga de lo normal. ¿Tiene usted algo así?

Las deformes manos del anciano rebuscaron dentro de algunas bolsas de terciopelo.

-Veamos...Puede que le gustara...¡Ah! Esto seguro que le gusta. Sacó una serie de miniaturas y dejó una encima de la mesa.

-¡Oh, es preciosa!-exclamó Hinalia-Nunca había visto nada igual. -Yo tampoco-dijo Naruto pensativo, sabiendo que mentía.

Era la colección de animales en miniatura que le había acompañado a su destierro. Sobretodo reconoció la pieza maestra de la colección, un tigre de ámbar cuyos ojos eran dos diamantes.

Hinalia cogió este último y lo miró detenidamente. -Mira Naru ¿No es hermoso? -Mucho-admitió el con los ojos fijos en su rostro radiante antes de volverse hacia el joyero-Nos los quedamos todos. Ella se rió a carcajadas y se arrojó a sus brazos.

-Eres demasiado bueno conmigo-murmuró ella en su oído-Voy a acabar amándote demasiado.

-Nunca será demasiado-contestó el rozándole la mejilla con los labios.

Sin embargo una oscura sombra empezaba a aparecer sobre su felicidad; Naruto era consciente de que sus relaciones con Pedro el Grande se deterioraban cada día más. Seguía admirando al zar pero sus cambios de humos, su cabezonería, su ferocidad y sus caprichos impedían que sintiera verdadero afecto por el. Y en esa turbulenta época nadie podía sobrevivir si carecía del favor del zar.

Pedro el Grande soportaba grandes tensiones ya que no solo estaba en guerra con los suecos sino que además también tenía problemas en su propio país. El reclutamiento forzoso de miles de campesinos para el ejercito y para construir San Petersburgo, tenían descontentos a todos los estratos sociales rusos. La gente estaba encolerizada y se sucedían los intentos de traición. La policía secreta detenía a cualquiera que se atreviera a decir algo en contra del soberano; numerosos inocentes fueron torturados y se estaba incubando un levantamiento. Naruto se dio cuenta de el mismo no era demasiado popular.

-Es envidia-declaró Sasuke sin darle importancia. Usted lo tiene todo: un apellido ilustre, encanto y fortuna-se vio interrumpido por la exclamación irónica de Naruto-Si, Vuestra Alteza, es usted muy atractivo y se ha casado con una mujer muy hermosa. Además, gracias a sus ideas modernas goza del favor del zar. Es normal que despierte las envidias de algunos.

-El favor del zar-repitió Naruto-Eso no tiene demasiado valor.

-¡Vuestra Alteza!-protestó Sasuke preocupado-Las paredes tienen oídos, ya lo sabe. Se arriesga mucho diciendo cosas así.

-La princesa y yo ya estamos en peligro-contestó suavemente. Se llevó la mano a la dolorida mandíbula. El incidente había sucedido el día anterior durante una reunión en la cual el zar había nombrado a ocho gobernadores para las nuevas regiones conquistadas; así, Menchikov se había visto agraciado con San Petersburgo. En cuanto a Naruto, se negaba a hacerse responsable de otra región, lo cual enfureció al zar, y más cuando no dio explicaciones a su negativa. Lo cierto es que Pedro el Grande solo buscaba la forma de aumentar los impuestos.

El zar fusiló a Naruto con la mirada haciendo que algunos de los asistentes a la reunión se estremecieran.

-Muy bien, nombraré a otro-había dicho el zar-Pero si rechazas el nombramiento dime al menos que es lo que has hecho por mi últimamente. Explícame porque todavía no has conseguido convencer a los comerciantes de que se reúnan en gremios.

Se levantó y se acercó a Naruto. -¡Quiero mas industrias! ¿Por qué mi pueblo es tan lento para actuar? ¿Por qué no me proporciona el dinero que necesito para luchar contra los suecos? ¡Exijo que me contestes!

Naruto no se movió mientras el zar le gritaba. -Ya les has sacado todo el dinero que podías sacarles-contestó con tranquilidad-Tus recaudadores han sacado al pueblo hasta el último kopec. Hay incluso un impuesto sobre los bigotes. ¡Es ridículo!

Naruto se interrumpió al notar un cierto nerviosismo en la sala. Pedro entrecerró los ojos de forma amenazadora.

-Por si fuera poco-continuó Naruto-los monopolios que creaste han hecho que aumente el precio de todas las mercancías. La gente ya ni siquiera puede proporcionar a sus muertos una sepultura decente ya que los ataúdes son demasiado caros. Los campesinos no tienen dinero para comprar sal. Todo es demasiado caro. El pueblo está harto de trabajar duramente para financiar tu guerra.

-Aprecio tu franqueza. Y sin avisar, Pedro le había golpeado en la mandíbula con una violencia inesperada. -Pero esto es por tu insolencia-había concluido el zar.

Naruto apreciaba a ese monarca que quería el progreso para su país, pero no los métodos que usaba. Se levantó un poco aturdido. Notó que la rabia le dominaba, haciendo que ardiera en deseos de responder para defenderse. Pero eso hubiera equivalido a firmar su sentencia de muerte.

-Gracias por la lección-declaró cuando se levantó-Ahora ya sé como premias a la gente que te dice la verdad.

Los demás le miraron conteniendo el aliento, asombrados por tanta audacia. Luego, bajo la mirada de todos, abandonó la sala sin decir una sola palabra más.

Volviendo al presente, sonrió mientras Sasuke le hablaba. -Pero, Vuestra Alteza, el zar golpea a todo el mundo. Es su manera de ser. Un día pegó al príncipe Menchikov en su propia casa. Había sangre por todas partes. No hay que enfadarse por eso. Sabe muy bien que es necesario soportar las consecuencias de su ira. -De todos modos tiene un gancho derecho temible-masculló Naruto haciendo una mueca. -Pronto no se le notará. Se lo ruego, Vuestra Alteza, olvide el incidente.

Naruto estaba dispuesto a intentarlo por su propio interés y el de Hinalia.

Mas tarde, en la habitación que ambos compartían, encontró a su esposa sentada delante de varios espejos. En el centro de ellos ardía una vela. Una suave luz iluminaba la pared detrás de ella.

Perplejo, Naruto la observó desde la puerta. Ella llevaba un vestido azul claro con minúsculos botones de nácar.

-¿Qué estas haciendo?-preguntó. Hinalia se sobresaltó y luego sonrió.

-No te había oído. Estoy intentando leer nuestro futuro. Miro fijamente los espejos hasta que uno de ellos me revele nuestro destino. Si no veo nada dejaré que la cera de la vela gotee en el agua y la forma que tome al enfriarse me inspirará.

Naruto cerró la puerta y se reunió con ella, acariciando suavemente un rizo rebelde.

-¿No creerás en esas cosas?

-¡Oh si! Siempre funciona-aseguró ella-¿Los occidentales no creen en la buena suerte?

-Supongo que algunos si, pero confían mas en la ciencia que en la magia. -¿Y tu en que crees? -En las dos cosas.

La apartó de la mesa y la atrajo hacia el. -¿Por qué te preocupas por nuestro futuro?-preguntó el.

Ella miró su rostro golpeado y le acarició la mejilla con la yema de los dedos.

-Al zar no le gusta nuestro matrimonio. Todo el mundo lo sabe. -¿Alguien se ha atrevido a decirte algo?-preguntó apretando los dientes. -He oído algunos rumores. Menchikov y sus amigos le han contado a todo el que quería oírles quien era yo, y eso no gusta demasiado. -¡Que se vayan todos al diablo!-dijo el besándola. -A veces quiero... -¿Qué quieres?-preguntó el sin dejar de besarla.

-Que todo el mundo desaparezca y que solo estemos tú y yo.

-Yo puedo hacer que desparezcan todos-murmuró Naruto apoderándose de sus labios apasionadamente.

Hinalia se resistió airándole preocupada con sus grandes ojos azules. -No quiero provocar dificultades, solo deseo ayudarte y consolarte. -Me das mucho más que eso-afirmó Naruto-Me haces sentir cosas que no podía ni siquiera imaginar. Te amo más que a mi propia vida. En cuanto puso las manos sobre sus generosos pechos la respiración de ella se aceleró. Entonces la llevó a la cama decidido a darle tanto placer que todas sus preocupaciones desaparecerían.

Naruto empezó a pensar en el mejor método de controlar a Menchikov. Se encontraron por casualidad en una librería donde acostumbraban a reunirse por la tarde los intelectuales. Mientras hojeaba un libro el príncipe sintió una presencia en su espalda; se volvió y descubrió a Alexandre Menchikov.

-Buenos días-dijo este con una falsa sonrisa-¿Has encontrado algo interesante? Te recomiendo este libro sobre los éxitos del zar.

-Ya sé todo lo que hay que saber sobre eso-contestó Nicolas sosteniendo su mirada.

-Quizá deberías leerlo de todas formas para no olvidar la voluntad inquebrantable y la grandeza de Pedro. Por no hablar de todo lo que ha hecho por nosotros. ¿Sabes? Mantuvimos una larga conversación sobre ti esta mañana.

-¿Y?-dijo Naruto apretando los puños.

-Parece que has decepcionado a nuestro querido soberano. Había puesto muchas esperanzas en ti pero tú has preferido desperdiciar tu talento, sin embargo las perspectivas eran prometedoras. Rechazaste un nombramiento militar, no quieres ser gobernador...e incluso te has casado con la hija de un traidor.

-No te atrevas a levantar rumores sobre ella-le previno Naruto con calma mientras sus ojos brillaban de furia.

Menchikov esbozó otra sonrisa. -¿Te ha hablado de Hizashi, su padre? Nuestro común amigo, el jefe de la policía secreta me ha desvelado muchas cosas. Hizashi formaba parte de los rebeldes, esos que están en contra de Pedro desde que nació y que masacraron a toda su familia. Se suponía que tenían que velar por su seguridad y en lugar de eso intentaron matarle. El zar les llama "los malditos". El padre de tu mujer hacia largos discursos diciendo que había que ir a Moscú, matar a todos los cortesanos y colocar a Sofía, la hermana del zar, en el trono. Era castaño y le llamaban Hizashi, el Diablo Rojo. ¿Recuerdas la marcha sobre Moscú de hace ocho años? Hiazashi jugó un papel importante en ella. Le detuvieron y le torturaron hasta que murió, Pero el zar no olvidará nunca su traición. Cuanto mas te ve con tu esposa, más se endurece. Hinalia te esta perjudicando, si yo estuviera en tu lugar me libraría de ella.

Naruto no pudo contenerse más tiempo; agarró a Menchikov por el cuello de la chaqueta y le empotró en la pared.

-Quizá de quien debería librarme sea de ti. Los otros clientes de la librería les miraban con curiosidad; Menchikov estaba pálido de miedo y de ira. -¡Suéltame! -Estoy harto de los rumores que estas propagando por toda la ciudad- masculló Naruto soltándole-Si vuelvo a oír algún comentario sobre mi mujer o sobre mí, serás tú quien respondas.

-Es demasiado tarde para que recobres tu reputación-contraatacó Menchikov con desprecio-Tu buena estrella se ha apagado. Ya no gozas de las simpatías de zar porque has antepuesto tu orgullo y tu vida privada a el. Para ti esto solo es un juego que te niegas a jugar, y ahora estás expulsado. ¡Y tendrás suerte si no acabas en la cárcel!

Ese año el invierno cayó sobre Rusia con toda su fuerza. El frío era insoportable para todo el que se atrevía a salir de casa sin estar muy abrigado. Conforme se acercaba Navidad se fueron preparando las fiestas y los villancicos se oían por las calles.

Inmersa en esa atmósfera festiva, Hinalia insistió en dar un paseo por la colina que se había transformado en pista; mediante una superficie de madera cubierta de hielo por la cual la gente se deslizaba a una velocidad vertiginosa.

-¿Estas segura de que quieres ir?-le preguntó Naruto cuando ella le suplicó que la acompañara.

-¡Si! Es una sensación única ¿No lo has hecho nunca? -Desde que era niño, no. -¡De eso hace mucho tiempo!

De modo que el arrastró hasta la pista y luego subieron los escalones para llegar a la plataforma de salida. Hinalia desbordaba entusiasmo; con los ojos brillantes de alegría escogió un trineo y se colocó entre las piernas de Nicolas.

-Me temo que lo voy a lamentar-murmuró el. Inmediatamente el aire helado le llenó los pulmones cortándole el aliento.

Oyó como un zumbido y luego solo quedó el vértigo de la velocidad. Hinalia se reía y gritaba de alegría pegada a el. Cuando llegaron abajo, al lugar donde habían puesto arena, Naruto frenó con los pies.

Todavía riendo a carcajadas, Hinalia se dio la vuelta para besarle. -¡Volvamos a hacerlo!-dijo ella. -Con una vez he tenido bastante-contestó Naruto con una sonrisa. -¡Vamos Naru!

Se levantó de un salto y le abrazó. -Bueno quizá sea mejor, tenía miedo de que se me levantaran las faldas. -Eso sucederá dentro de un momento-prometió el besando su helada nariz.

Esa noche, en la casa del príncipe Golorkov, se había organizado una fiesta. Cuando entraron en el salón de baile, Naruto y Hinalia intercambiaron una sonrisa. Los dos estaban pensando es la maravillosa tarde en la que el príncipe la escogió a ella de entre todas las demás.

-El salón está cambiado-hizo notar ella.

-Es a causa de la decoración-replicó Naruto mirando las cintas de color rojo y oro, las coronas y las mesas cubiertas de comida, dulces, frutos secos y panes de especias.

El mareante perfume del jengibre flotaba en el salón mezclándose con los aromas a cera y pino.

Intimidada por todo ese lujo, Hinalia manoseaba con nerviosismo su falda. -Realmente parezco una campesina vestida con la ropa de los domingos.

¡Ojalá me dejaras ponerme polvos en la cara! -Estás preciosa-protestó Naruto acariciando con los labios las pecas de ella. La verdad era que la joven no tenía nada en común con los aristócratas que la rodeaban con sus caras blancas, sus frágiles cuerpos y sus suaves maneras. Pero era mejor así. Hinalia desbordaba energía. Se había recogido el cabello en un moño adornado con perlas. El azul de su vestido hacía que sus ojos parecieran dos perlas, su escote de encaje realzaba sus redondos senos. Su belleza tenía cautivados a todos los hombres presentes, a juzgar por las miradas de admiración que se posaban en ella.

Hinalia abrió su abanico y miró a su marido con languidez. -Sé exactamente lo que estas pensando cuando me miras así-dijo-Deseas llevarme a la cama. -Pienso en eso continuamente-confesó el riendo. -Pero estoy aprisionada por el corsé, esta noche no conseguirás tocarme. -Encontraré la manera, puedes creerme.

La llegada del zar interrumpió su charla, pero los murmullos y los comentarios que siempre acompañaban a la llegada del zar, eran mas animados que de costumbre.

Pedro el Grande iba vestido con ropas de campesino con una túnica roja, un pantalón gris muy ancho y botas de fieltro.

-¿Por qué se ha vestido así?-murmuró Hinalia.

-Es una broma de mal gusto-contestó Naruto sin mirarla-Se está burlando de los campesinos que se quejan de su política.

Los invitados rieron de buena gana aplaudiendo; luego el zar dio unos ridículos pasos de baile folclórico, girando sobre si mismo para que todos pudieran ver su traje.

-Es horroroso-declaró Hinalia roja de vergüenza y de ira. Naruto no supo que decir, se limitó a mirar el suelo de madera esperando a que el zar se cansara de la farsa. -No parece que te guste mucho el ingenio del zar-dijo entonces la voz de un hombre. Naruto frunció el ceño al reconocer la voz del príncipe Alexandre

Menchikov. -¿Tu llamas a esto ingenio?-contestó secamente.

Menchikov exhibía una preocupante expresión de triunfo.

-¿Cómo está usted princesa?-dijo con tono almibarado. -Muy bien gracias-contestó ella sin mirarle.

Naruto cogió a su mujer del brazo. -Perdónanos Menchikov. -Solo un momento-murmuró el otro-Tengo que darle una noticia a tu encantadora esposa. Quizá no sea el mejor momento pero... Naruto y Hinalia intercambiaron una mirada de escepticismo.

-Parece ser que ha estado usted intentando averiguar algo sobre su familia, princesa-continuó Menchikov-Más exactamente sobre su tío y su hermano que fueron enviados a San Petersburgo.

Hizo hincapié en el término "princesa" como si se estuviera burlando de ella.

Naruto frunció el ceño ya que ella no le había dicho nada de ese tema. -Yo...le pedí a Sasuke que intentara tener noticias de mi tío y de mi hermano-balbuceó ella enrojeciendo-Quería anunciarles mi matrimonio y... Se interrumpió y guardo silencio.

-¿Por qué no me pediste que te ayudara?-se extrañó Naruto-¿Pensaste que me negaría?

-No lo sé-dijo ella con tristeza. Menchikov sonrió satisfecho al ver la confusión que acababa de crear.

-Parece ser que hace falta tiempo para que la confianza se instale en una pareja. En resumen, Sasuke no averiguó nada. Me avisaron de la búsqueda y llevé a cabo mi propia investigación como amigo-dio un largo suspiró de falsa compasión. En medio de su desgracia, su tío y su hermano tuvieron la suerte de compartir el mismo destino, princesa. Estaban trabajando el uno al lado del otro cuando una pared se les vino encima. Murieron los dos. Pero la vida continúa ¿no es cierto?

-¡Lárgate!-gruñó Naruto con voz terrible-Vete o te mato con mis propias manos.

Prudentemente, Menchikov retrocedió unos pasos pero se quedó cerca para observarles.

Los dedos de Hinalia se aferraron al abanico. Le temblaba todo el cuerpo. -No hay pruebas de que sea cierto-dijo Naruto deslizando un brazo alrededor de su cintura. -No ha mentido-dijo ella sin intentar retener las lágrimas-Yo sabía que iba a sucederles algo malo. Ahora ya no tengo a nadie en el mundo. -Yo estoy aquí-susurró Naruto-Tranquilízate, nos están mirando. -Ellos no querían ir. Tendrían que haberse quedado en el pueblo, cerca de los suyos. ¡Odio al zar! Fue el quien les envió a ese lugar. Sacrificó miles de vidas. No tiene derecho a burlarse de los campesinos a quienes se lo ha quitado todo.

-¡Cállate!-dijo Naruto apretándole el brazo. Ella agachó la cabeza y se tragó las lágrimas y sus amargas palabras.

Pero el daño ya estaba hecho. Naruto comprendió, al ver la sonrisa satisfecha de Menchikov y la expresión asustada de los invitados, que todos había oído lo que había dicho su esposa. Un poco más lejos, Pedro adivinó que algo sucedía y miró en su dirección con ojos sombríos y amenazadores.

Hinalia estaba demasiado aturdida para darse cuenta de otra cosa que no fuera su dolor. Cuando Naruto la acompañó a casa, se apretó contra el como una niña asustada. El príncipe la tranquilizó murmurándole palabras cariñosas en el oído.

Su matrimonio estaba abocado al fracaso, pero si tuviera que volver a hacerlo, volvería a casarse con ella.

Sabía que ya no podía contar con la protección del zar. Hinalia no tardaría en ser detenida e interrogada por su pasado político, pero Naruto no lo permitiría aunque tuviera que arriesgar su propia vida. Quizá ella estuviera embarazada y era necesario protegerla.

Se maravilló al pensar en ese niño, portador de tantas esperanzas. -¡Dios mío!-murmuró al recordar de pronto a Jacob.

Su hijo, solo y sin amor. Necesitaba la protección de un padre. -He cometido un grave error.

Nunca se había permitido a si mismo sentir nada por su hijo ilegítimo, pero repentinamente deseaba abrazarle, tranquilizarle y decirle que el ocupaba un lugar importante en su vida.

Naruto depositó un beso en la sien de su mujer acariciándole los rizos.

"Si volvemos a encontrarnos en el futuro, te recompensaré-pensó-Tanto a ti como a el. Juro que os amare a los dos"

En cuanto llegaron informó a Sasuke de lo que había sucedido. -Vuestra Alteza, yo no quería crearle problemas-dijo el lacayo pálido. -No pasa nada. Solo deseabas ayudar a mi mujer; de todas formas esto tenía que pasar. Ocurrirá lo que tenga que ocurrir, Sasuke. -¿Pero que le sucederá a hora? -Seguro que pronto vienen a buscarnos-contestó Naruto sintiendo el cuerpo tenso de Hinalia junto a el-Escucha Sasuke, voy a ayudar a mi mujer a hacer las maletas y luego los dos os iréis de aquí. Llévala al convento de Novodevichi, al mismo sitio que se exilió la hermana del zar. Se harán cargo de ella.

Naruto se dirigió entonces a su esposa. -Te quedarás allí mientras sigas en peligro. Después Sasuke te encontrará una casa en el campo. -No-dijo Hinalia horrorizada-¡No!-repitió a punto de llorar. -Obedecerás mis instrucciones ¿no es cierto?-preguntó al criado.

Sasuke asintió con la cabeza antes de girar los talones.

-Naru, te lo suplico-imploró Hinalia mientras su marido la llevaba a la habitación que compartían-No me alejes de ti. No es necesario...

-Cuando lo peor haya pasado, iré a buscarte al convento. Pro tenemos serios problemas, querida. Necesito saber que estarás segura.

Ella se deshizo en lágrimas. -¡Si no le hubiera pedido a Sasuke que buscara a mi familia! -Eso no tiene nada que ver. Tengo muchos enemigos empezando por Menchikov, que han influido en el zar. Desde luego nuestro matrimonio les facilitó las cosas, pero esto tenía que ocurrir tarde o temprano. Es el destino.

-No me iré sin ti-afirmó Emilia en voz baja-No puedes obligarme a que me vaya.

El acarició cariñosamente su pelo. -Escúchame. Podré soportar cualquier cosa si sé que tú estás segura. Es muy probable que hayamos concebido un niño ¿quieres que el bebé corra riesgos?

El comprendió al ver su expresión que no lo había pensado. -Si estás embarazada tienes que tener cuidado. El descendiente de un Angelovski y de la hija de un traidor estará en el punto de mira de todo el mundo. Nadie debe saber de su existencia, ni siquiera la familia, hasta que sea lo suficientemente mayor para defenderse por si mismo. -¿Por qué hablas así?-exclamó ella llorando-Estas intentando asustarme. Pues bien lo has conseguido. Te pido perdón por lo que he hecho. Lamento mucho haberme cruzado en tu vida y habértela destrozado. -No, no...

Naruto la hizo entrar y cerró la puerta de la habitación. Luego la abrazó protectoramente.

-Nunca vuelvas a decir algo así. Tú le has dado sentido a mi vida. No tienes que arrepentirte de nada.

Todavía llorando, ella se acurrucó contra el. -Hay que hacer el equipaje-continuó finalmente Naruto-No tenemos tiempo... Levantando la cabeza, ella le beso con furia con sus labios llenos de lágrimas. Sus tristes pensamientos desaparecieron y la apretó con fuerza. Tenía miedo por ella y también del momento en el que deberían separarse. Cogiéndole la cara entre las manos, contempló su decidida barbilla y sus pómulos salientes.

-Hagamos el amor una última vez-murmuró ella con los ojos brillantes-Por favor...Es lo único que puedes darme.

-Hinalia-dijo el moviendo la cabeza negativamente, pero su voluntad se desvaneció frente a la intensidad de su mirada.

Su boca se apoderó entonces de la de ella casi con violencia. Sus manos vagaron por sus caderas y su espalda mientras ella gemía de deseo.

Naruto dejó de besarla para quitarle la ropa arrancando los botones y el corpiño. Luego se desnudó a si mismo. Poniendo la boca en el torso desnudo de su marido, ella subió lentamente hasta su cuello hasta que Naruto la llevó a la cama. Le quitó rápidamente las horquillas para dejar que el pelo cayera en cascada sobre la almohada.

Los minutos pasaron muy deprisa mientras ellos se acariciaban y se besaban. Ni una sola palabra, ni un solo pensamiento, vino a turbar esos momentos de intensa emoción. Naruto trazó un rastro ardiente en la piel de ella y Hinalia se arqueó con los ojos semicerrados. Ella podía sentir contra su vientre el deseo vibrante de su marido. Cuando estaba a punto de abandonarse, el entró en ella con un único movimiento, hundiéndose en su calidez, retrasando la satisfacción.

Se detuvo y se sumergió en los perlados ojos de ella. -Mi mujer, mi amor...Me has proporcionado la única felicidad que he conocido. Prométeme que si nos encontramos de nuevo me reconocerás- murmuró con un nudo en la garganta.

-¿Cómo podría no reconocerte?-respondió ella. El volvió a empezar a moverse en ella.

-Dime que me amas querida. -Te amo, Naru. Siempre te amaré.

El apoyo los labios en su cuello y luego le besó la barbilla hasta que el placer se apoderó de el como un remolino. Ella sollozó apretando a Naruto contra si, hasta que perdió el control, entregándose a el por completo.

Naruto hubiera querido dormirse en sus brazos, abandonarse a la felicidad del olvido. En lugar de eso, tuvo que separarse de ella y abandonar el cálido nido del lecho. Se vistió rápidamente temblando de frío. Inmóvil, Hinalia seguía cada uno de sus movimientos. El rebuscó entre los vestidos de ella y sacó uno de terciopelo negro muy sencillo con cuello alto y maga larga.

-¿Tendré que vestirme como una monja cuando esté en el convento?- preguntó preocupada.

-Por supuesto que no-contestó el sonriendo. Se acercó a la cama para dejar el vestido y se detuvo para admirar el cuerpo de Hinalia en todo su esplendor con sus rizos azabaches y su boca que podría hacer pecar a un santo.

-Nunca parecerás una monja, querida, sea cual sea la ropa que lleves.

-¿Qué va a pasarte?-preguntó ella suavemente tapándose el pecho con las sábanas.

Naruto permaneció en silenció sin saber que decirle. -¿Te van a matar verdad?-continuó ella-Vas a sacrificarte por culpa de lo que he dicho y por quien soy.

-No-dijo el rápidamente antes de cogerla entre sus brazos-Pase lo que pase no es culpa tuya. Antes de conocerte ya había cometido errores irreparables.

-No puedo soportar esa idea-murmuró ella aferrada a su camisa-No dejaré que mueras por mi culpa.

-Moriría mil veces por ti si fuera necesario. -Te lo ruego, quédate conmigo-imploró ella mientras el se levantaba.

Naruto señaló el vestido negro y luego se acercó a la estufa. -Vístete Hinalia, no tenemos mucho tiempo.

La ayudó a recoger algunas cosas y luego miró por la ventana de su dormitorio. Un trineo les estaba esperando en la entrada, preparado para partir.

Se volvió hacia ella que se había puesto el chal de encaje que el le había regalado. Su rostro estaba en sombras de modo que no vio sus ojos llenos de lágrimas ni sus labios temblorosos. No entendía como esa mujer podía perseguirle de una vida hasta la otra. Por su mente pasaron imágenes donde Hinata y Hinalia se confundían. Fue consciente de que iba a perderla por segunda vez.

Ella le cogió la mano y luego bajaron las maletas.

Sasuke les estaba esperando en la entrada con la cara pálida y sosteniendo la capa de piel de Hinalia.

-Todo está listo Vuestra Alteza.

-Bien-dijo Naruto inclinándose hacia el-No permitas que la cojan-añadió en voz baja-Sabes muy bien de lo que son capaces de hacer.

Retrocedió un paso y miró a Sasuke que le había entendido perfectamente bien: su señor prefería que su mujer muriera rápidamente a manos de su criado que torturada.

Sasuke asintió con la cabeza. -No tendremos que llegar a eso-aseguró tranquilamente.

Naruto le puso una mano en el hombro. -Confío en ti. -Seré digno de su confianza, Vuestra Alteza.

Naruto cogió la capa y la puso en los hombros de Hinalia, le tapó la cabeza forzándose a sonreír. Pero lo único que pudo hacer fue mirarla con desesperación, incapaz de encontrar las palabras para despedirse de ella.

-No quiero dejarte-murmuró con voz ronca cogiendo sus manos. -¿No volveré a verte nunca?-preguntó ella con lágrimas en los ojos. -Solo en otra vida.

Ella separó sus manos de las de el y le echó los brazos al cuello. -Entonces esperaré cien años-susurró-O incluso mil si es necesario. Nunca lo olvides Naru. Te esperaré.

Naruto miró como Sasuke la acompañaba al trineo y luego el vehículo desapareció poco a poco en la noche.

-Que Dios te proteja-dijo el príncipe con ternura desde la puerta. Le pidió a un criado que le llevara una botella de vodka al salón. Sentado delante del brasero, ahogo su tristeza en alcohol con aparente indiferencia, mirando al vacío. Una hora mas tarde un sirviente fue a decirle que dos agentes de la policía secreta deseaban verle. Los dos hombres entraron sin que les invitaran, uno de ellos se comportaba de modo tranquilo y educado mientras que el otro, cuyo rostro era mas duro, sonreía irónicamente..

-Príncipe Naruto-dijo este último-me llamo Valentin Netcherenkov y este es mi colega Yermakov. Nos ha enviado la policía secreta para interrogarle a propósito de un incidente que nos han contado.

-Lo sé-contestó Naruto-¿Quieren tomar un poco de vodka?-preguntó señalando la bandeja de plata.

-Gracias, Vuestra Alteza-dijo Netcherenkov asintiendo con la cabeza. Naruto sirvió tres vasos.

-Vuestra Alteza, nos gustaría hacerle unas preguntas a la princesa Hinalia- continuó el policía.

-No será necesario.

-¡Oh si!-aseguró Netcherenkov-Parece ser que dijo algunas cosas de carácter subversivo contra el zar. En cuanto a su pasado es de lo más dudoso...

-Mi esposa no representa una amenaza para el zar ni para nadie-cortó Naruto con una sonrisa persuasiva-Es una mujer hermosa, pero no demasiado inteligente, si sabe lo que le quiero decir. Es una simple campesina incapaz de tener opiniones propias. Debió repetir algo que oyó. En interés de la justicia deberían ustedes preguntar al verdadero culpable.

-¿Y de quien se trata Vuestra Alteza?

-De mi-contestó Naruto cuya sonrisa se desvaneció-No es necesario hacer una investigación para saber que me he alejado del zar. Todo el mundo lo sabe. Ha desangrado al país por intereses personales. Nunca he dudado en decirlo ni siquiera en su presencia.

-De todas formas tenemos que interrogar a su esposa, Vuestra Alteza-dijo Netcherenkov vaciando su vaso.

-Solo perderán el tiempo-protestó Naruto sacando discretamente una bolsa de su bolsillo y sopesándola-Estoy seguro de que es usted un hombre muy influyente. Quizá pueda arreglárselas para que esta incomoda situación se olvide.

El policía cogió la bolsa y vació su contenido en la palma de su mano. Contenía un puñado de piedras preciosas y de joyas brillantes.

Nicolas no pudo reprimir una sonrisa al ver la expresión de los dos hombres, que se habían quedado sin respiración al ver tales riquezas.

-Después de todo solo es una campesina estúpida, no hay ningún motivo para interrogarla.

-Estoy de acuerdo con usted-dijo Naruto.

-Pero al disculpar a su mujer se hace usted enteramente responsable de todo el asunto. Vamos a tener que llevarle al Kremlin para interrogarle.

-Les sigo-dijo Naruto con un suspiro de alivio a pesar del sufrimiento que le esperaba.

Naruto fue encerrado en una celda húmeda y helada, nadie fue a interrogarle. Lo único que podía hacer era tener paciencia. Dos veces al día le traían agua y un cuenco de maíz hervido. Compartía la celda, desprovista de camastro, con otros dos hombres muy poco locuaces.

-No nos proporcionan ninguna comodidad. Los crímenes de un cortesano se castigan con más severidad que los de un levantamiento de campesinos porque el zar exige lealtad a los que le rodean.

El otro hombre estaba evidentemente enfermo. La humedad empeoraba su estado y no dejaba de toser ni de temblar.

Al tercer día fueron a buscar a los dos prisioneros. Naruto no volvió a verles pero oyó, a lo lejos, sus terribles alaridos de dolor.

Recordó las torturas que había soportado y por primera vez tuvo miedo. No podría soportar pasar por eso de nuevo. Las heridas de su cuerpo habían cicatrizado pero las de su alma...No, no sobreviviría a algo así una segunda vez. Naruto se acurrucó en el suelo contra la piedra. Nunca se había sentido tan solo.

Al cabo de unos días cayó enfermo. Tenía frío y la fiebre le hacía delirar, estaba acurrucado sobre si mismo y no dejaba de temblar. Las lágrimas le caían por las mejillas sin que el se diera cuenta. De pronto empezó a ver fantasmas... Ayshane...su padre...Jacob...su hermano Menma que le miraba fijamente con la cara completamente pálida. Llamó a Hinalia...Hinata, pero ella no acudió. Pensando que iba a morir quería ver a su mujer, apoyar la cabeza en su hombro y dormirse en sus brazos por toda la eternidad.

En un destello de lucidez, recibió una visita inesperada, la del zar en persona. Agazapado en un rincón, vio como se acercaba el cuerpo corpulento del soberano.

-¡Naruto!-dijo con voz atronadora-Cuando me dijeron que estabas enfermo decidí venir a verte.

-¿Por qué?-preguntó el príncipe con un nudo en la garganta.

-He venido para hacerte entrar en razón. Eso no es propio de ti Naruto. Desde hace varios meses estás cambiado. El afecto que me tenías, tu lealtad... ¿donde están ahora?

ºNaruto volvió la cabeza sin responder. -Has dejado que una mujer acabara contigo-continuó el zar con tranquilidad-Y además una simple campesina. Ella te ha influenciado y te ha apartado de mí, como si te hubiera lanzado un hechizo.

-Antes de conocerla nunca amé a nadie-explicó Naruto con un escalofrío. El zar suspiró.

-Y ahora te ha destrozado la vida. ¿El bien puede dar lugar a un desastre así?

-Yo no te he traicionado.

-Puede que todavía no pero has puesto la semilla de la traición. Lo más importante para ti debo ser yo. Eso es lo que necesito para construir una Rusia más fuerte. Todavía ahora-continuó con voz más suave-eres el hombre más hermoso que he visto en mi vida. Estas bendecido por los dioses Naruto. Tu destino era tener un trágico final.

-¿Qué esperas de mi?-masculló Naruto antes de que se apoderara de el un violento acceso de tos que le dejó un gusto a sangre en la boca.

Pedro le puso su enorme mano en la cabeza y le acarició como si fuera una mascota.

-Estoy dispuesto a darte una segunda oportunidad. Una oportunidad de vivir y congraciarte conmigo. Te lo perdonaré todo si me demuestras tu lealtad.

Esa generosidad intrigó a Naruto. -¿Cómo? -Rompe tu matrimonio y haz que tu mujer tome los velos. Échala y no vuelvas a verla nunca. Podrás escoger otra esposa que te servirá mejor que ella. Vuelve a la vida que llevabas antes y vuelve a ponerte a mi servicio. Si me lo prometes haré que te liberen en la próxima hora. Mi médico personal te cuidará hasta que estés curado.

-No puedo vivir sin ella-replicó Naruto con una débil sonrisa-Saber que está ahí y no poder verla nunca, ni tocarla...No-dijo sacudiendo la cabeza.

Empezó a toser con los pulmones ardiendo. -Siento mucho comprobar que aprecias tan poco tu propia vida. No debería haberte ofrecido una segunda oportunidad. Un hombre que prefiere la muerte y la traición a la vida no merece ninguna compasión.

-Estoy escogiendo el amor-murmuró Naruto. Volvió a caer en el delirio antes de que empezaran los interrogatorios.

Tenía frío. Ninguno de los fantasmas que fueron a visitarle en la celda pareció oír sus suplicas. El solo pensaba en su mujer, en la calidez de sus brazos, en su cabellera abundante...

-Hinalia, tengo frío-balbució-No te vayas...Hinata te necesito tanto... Todo empezó a girar a su alrededor mientras la vida se alejaba de el. Sintió que la oscuridad le engullía llevándose como si fuera una ola todos sus recuerdos y todos sus pensamientos.

=TTwTT= =ºwº= =*w*= =~w~= =^w^= =ow0= =QwQ==UwU= =¬w¬= =w= =*¬*= =()w()= =ºwº= =´w´=

hola aqui abajito de nuevo ejejeje si ya se lo que estan pensando callate y dinos que malditos numeros o mejor dicho QUE SIGNIFICAN! pues ya lo sabran... 304 para mi son un numero especial dado que es asi 3 04 es una fecha... la cual es mi cumple ejejeje osease hoy o mas especificamente MI APOCALIPSIS whuajajajja... quiero alcarar que nadie recibio mas pistas y todos tenian la misma duda ejejej si soy mala ejejeje lo que significa un año mas pfff ejejeje espero que les aya gustado el capi y como un regalo extra mio para mi de mi ejejeje no les dire pero creo que ya se lo imaginaran...

pues lo ultimo la historia como lo notaron ya casi se acaba si no lo notaron... pues ups si ya se va acabar para que se vallan preparando...

sin mas pueees sayo0o0o0o0onara!

=^w^= (se los juro estas caritas son casi mi marca registrada!)