"La fuerza del destino" pertenece a Mecano. Ranma pertenece a Rumiko Takahashi.

- - Reedición 2017


Capítulo 10

FRÍO


❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ RANMA ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤

La alcanzo cuando ya está a punto de entrar a su coche. Le cierro la puerta cuando ella la abre y siento mucho coraje. No sé qué pretendo conseguir haciendo esto.

— Haz el favor de desaparecer de mi vista Ranma. Anda y vete con tu amiguita esa tan cariñosa.

¿Está celosa? No, no puede ser. Esta niña boba ni me deja hacer mi vida ni me quiere con ella. No la entiendo. Siento una rabia que va creciendo en mi interior. Tengo que soltar lo que pienso ya que mañana voy a tener que comportarme y no creo que tenga una ocasión mejor.

— No me gusta liarme con mujeres que tienen novio a no ser que me mientan y me hagan creer lo contrario.

Me mira, una mirada gélida, más fría que la nieve que empieza a caer.

— ¿O te crees que no sé que seguías con Shinnosuke? Os vi en el aeropuerto el día que me fui a Estados Unidos. Los dos con vuestras maletas a punto de embarcar. Tan acaramelados, tan sonrientes... Que yo sepa a casa de tus padres no se va en avión, me mentiste Akane Tendo.

— Tenía que hacerlo. Lo había prometido —susurra y luego eleva la voz—. Además, tú habías decidido irte antes de que yo me fuera con Shinnosuke a ver a su abuelo.

— ¿Qué más da cuando decidiera irme? —grito, quizás demasiado.

¿Por qué me queman los ojos? Pongo los brazos extendidos con las palmas en el coche con Akane en medio. ¿Estoy llorando? No solté ni una lágrima cuando supe toda la verdad, ni en todo este tiempo y hoy en frente de ella, lloro.

— ¡Sí que da! ¿Cómo te crees que me sentí cuando me dejaste sola en tu casa y te fuiste sin decir nada?

Ella también grita.

— ¿Y cómo te crees que me sentí yo cuando supe que estabas con otro? Me mentiste y me ibas a dejar solo. Me ibas a dejar como hacen todos a los que he querido alguna vez. ¡Todos a los que quiero me abandonan y no podía soportar que tú también lo hicieras!

Chillo sin poder evitarlo, he hablado demasiado.

Bajo la cabeza para que no vea mis lágrimas. ¿Acabo de decirle que la quería?

Akane está muy quieta, cabizbaja, con sus manos cogidas en el pecho, cerca del corazón. Empiezo a separar las manos del coche, quiero alejarme de allí. Al fin ella reacciona y me asombra ver como rodea con sus brazos mi cuerpo, apoyando su cabeza en mi pecho. ¿Por qué me abraza? Le devuelvo el abrazo. ¿Por qué lo hago? Se supone que estamos discutiendo.

Permanecemos así durante largo tiempo. Inhalo su perfume y me parece mentira que después de todo lo pasado la siga queriendo. Noto como este simple abrazo va encajando todos los trocitos rotos que hay en mí.

Ella deshace el abrazo, me mira, veo que la bufanda oculta la sonrisa que dibujan sus labios.

— Sube al coche que te llevo a casa, sé que tu coche se lo ha quedado Ryoga. A ver si con esta nieve vas a enfermar y te vas a perder mañana la gran boda.

Me habla con una voz muy dulce. No entiendo nada. No soy capaz de negarme y subo al coche. ¿No está enfadada? ¿No más gritos? ¿No hay más reproches?

Enciende el motor y pone la calefacción. Al cabo de un rato voy entrando en calor. Para en un semáforo que está en rojo. La miro de reojo viendo como su pelo cae en cascada por su espalda mientras se quita la bufanda, no la recordaba tan preciosa. En mi mente seguía teniendo el pelo corto, su cara era más redondita, más aniñada, era más delgaducha y bajita… no era la mujer que tengo al lado.

Me entra un sofoco, también me quito la bufanda y el gorro. Me paso la mano por el pelo que noto que ha quedado chafado por el gorro de lana y lo desordeno. Ella se gira para mirarme, se nota que le asombra lo que ve.

— Vaya... te queda genial.

Y es lo único que dice en todo el trayecto. Yo no hablo, ya he hablado de más.

Pienso en sus palabras, en mi pelo. Cuando me mudé cambió tanto mi vida que pensé que un cambio de look me sentaría bien. Me rapé, yo mismo, una locura. Suerte que el pelo crece. Ahora no voy rapado, lo llevo algo más largo, pero aún corto en comparación a cuando nos conocimos.

Se para en frente de mi edificio y aparca. Le doy gracias y me bajo. La nieve sigue cayendo, cada vez con más fuerza. A mis espaldas escucho el ruido de un motor que no acaba de arrancar. No te gires, no te gires, no mires, no mires… me giro y miro. Es el coche de Akane. No te acerques, no te acerques… Me acerco. No puedo dejarla ahí tirada con la que está cayendo.

— ¿Necesitas ayuda?

Akane levanta los hombros y me pasa las llaves. Intento arrancar el coche, pero no hay manera. Debe ser la batería.

Akane llama al seguro, le dicen que le enviarán una grúa pero que con la nevada tardará en llegar. La invito a subir mientras espera a la grúa. Pone cara de circunstancias, como queriendo decir que no es buena idea. Aun así, acepta.

No decimos nada en todo el camino de ida a mi casa. Cuando entra en mi piso veo que se sorprende. Debe ser raro que todavía haya velas medio derretidas por toda la casa. La mujer de la limpieza viene una vez por semana, pero no las quita. Se lo prohibí. En el fondo soy un sentimental. O sentimental o tonto, no estoy seguro.

Se sienta en la butaca gris sin quitarse la chaqueta y noto su incomodidad. Hace frío, le tiro una manta sin hablar. Ella se quita la chaqueta, se tapa con la manta y mira como voy de un lado al otro. Tiro una manta en el sofá de al lado para mí, voy a encender la calefacción, voy a mi habitación también llena de velas y tiro la chaqueta en el armario casi vacío. Miro el smoking y sonrío, nos hemos encontrado antes de la boda y qué, nunca nada sale como se planea.

Voy a la cocina a preparar un par de tazas de chocolate caliente y le ofrezco una. La coge y da un sorbo. Yo me siento en el sillón de al lado y también bebo.

Ahora mismo la tensión que hay en mi sala de estar podría cortarse con un cuchillo.

— He oído en El Bar que sólo estás de paso.

No detecto ninguna emoción en sus palabras. Parece que no le importa lo más mínimo lo que yo haga o deje de hacer.

Bebe de su taza, hago lo mismo.

— El lunes vuelvo a Houston, en el trabajo me necesitan.

Intento no transmitir tampoco ninguna emoción, creo que lo consigo.

Bebo de mi taza, hace lo mismo.

— Qué pocos días vamos a tener que sufrirte ¿no?

Sé que bromea, sin embargo sus palabras esconden algo más.

Bebe de su taza, hago lo mismo. Me acabo todo el chocolate y dejo la taza en la mesilla.

— Para mí ya son suficientes para haber ido a la despedida de soltero de Ryoga, a su boda, ver a mi familia y para arreglar lo del piso.

Bebe el chocolate que le queda. Me pregunta muy seria con un bigote de chocolate algo que no escucho porque no puedo dejar de mirar sus labios. Le hago un gesto con el dedo queriéndole decir que tiene chocolate en la boca. Se ruboriza y se limpia con la manga de la camiseta.

Mierda Akane, ¿por qué no puedo odiarte? ¿Por qué eres tan jodidamente adorable?

— ¿Qué me preguntabas antes de afeitarte el bigote? —pregunto y ella me pone la cara que ponía cuando la llamaba marimacho.

Veo que intenta no sonreír.

— ¿Que qué pasa con el piso? —me pregunta dejando la taza vacía en la mesilla de cristal y volviéndose a tapar.

Se tapa con la manta hasta la nariz. Me pregunto si está ocultando una sonrisa, ya no hace tanto frío ya que empieza a notarse la calefacción.

— Quiero venderlo o alquilarlo. Lo que primero surja.

— Ya entiendo —su voz suena melancólica—. Eso significa que no piensas volver ¿no?

— No —respondo.

Y no añado nada más.

La grúa está tardando mucho. Tengo la sensación de que tenemos pendientes muchas conversaciones sin embargo no sabemos por dónde empezar. No puede ser que después de todo lo que pasó (y ha pasado hoy, hace un rato bajo la nieve) nos encontremos años después y charlemos como si fuéramos dos conocidos que se encuentran en un ascensor. Como se ponga a hablar del tiempo me da algo.

La veo como se remueve en la butaca, está intranquila. Se está mordiendo el labio inferior. Algo me dice que me quiere decir algo, no se atreve. Acabaremos hablando del tiempo, lo veo venir.

— Creo que el problema fue empezamos a sentir algo muy fuerte antes de crear una confianza entre nosotros.

¡Toma ya! Creo que preferiría hablar del tiempo.

Me parece que Akane habla más para ella que para mí, dando una respuesta a una pregunta que no he formulado, no al menos en voz alta.

Se pone la manta en los hombros. Miro como coge las tazas vacías para llevarlas a la cocina. Escucho como las deja en el fregadero, enciende el grifo, debe haberlas dejado en remojo.

— Pues yo creo que el problema fue que seguías con Shinnosuke y me lo ocultaste.

Le grito des del sillón, sin estar enfadado; solamente para que me escuche bien desde la cocina.

— Lo que yo acabo de decir—contesta.

Veo que se apoya al otro lado de la barra americana. Habla muy tranquila, me pone de los nervios.

— No tuviste la confianza suficiente como para preguntarme qué estaba pasando y, como siempre, optaste por desaparecer. Pero ya he dejado de juzgarte, cada cual tiene sus propias reacciones. ¿Sabes? En el fondo te entiendo. También he hecho estupideces por no confiar en ti. Me puse muy celosa cuando te vi con Ranko y me enfadé mucho contigo, hasta te tiré un taburete a la cabeza y no habías hecho nada. Nunca hemos hablado de aquello. Al final todo tenía una explicación.

Vuelve y se sienta a mi lado en vez de en la butaca.

— Y también me pongo muy celosa con la chica esa que trabaja con Mousse. Te trata siempre con mucha confianza y es muy guapa. No soporto que te abrace, odio que te llame amor o cariño y casi me dio algo cuando te besó. Pero seguro que todo tiene una explicación ¿verdad?

Me sonríe. ¿Por qué está siendo tan sincera conmigo?

— Sí… es una larga historia. Oye ¿por qué estás siendo tan sincera conmigo?

No es que no me guste lo que oigo, pero quiero saberlo; además utiliza el presente y no el pasado, eso me ha hecho sentir algo raro en la boca del estómago que hacía tiempo que no me pasaba. ¿La he perdonado? Creo que sigue ejerciendo esa magia sobre mí que ni siquiera ella sabe que posee.

— Puede que sea porque creo que a partir de mañana nunca más nos volveremos a ver y ya no me importa lo que pienses de mí. Tú te irás para nunca volver y yo dejo esta ciudad porque he acabado la carrera y me mudaré allá donde me salga trabajo. Ukyo y Ryoga se van a casar mañana y se trasladan a vivir a Nerima… —suspira, siento que este sentimiento que tengo de que con Ryoga, de ahora en adelante nada será lo mismo, ella también lo tiene con Ukyo—. Tengo la sensación de que todo el mundo avanza y a veces pienso que yo camino hacia atrás. Tengo que madurar y ya no quiero seguir enfadada contigo ni que haya malentendidos entre nosotros. Tampoco creo que mañana sea el mejor día para hablarlo y pienso que está muy bien que nos hayamos encontrado hoy.

Todo lo que ha dicho me deja sin habla. Sé cómo se siente, me siento exactamente igual. A mi alrededor todos se van enamorando, se van a vivir juntos, se casan, tienen hijos… yo siento que mi vida está estancada en ese sentido. Creo que Akane hoy me ha hecho madurar, no puedo seguir teniéndole rencor.

— ¿Te parece bien si me explicas lo de Shampoo mientras espero que venga la grúa? Me gustaría saber por qué me siento así cuando te veo con ella.

— ¿Me explicarás luego lo de Shinnosuke?

Asiente y empiezo a explicarle como conocí a Shampoo:

— A Shampoo la conocí al poco de llegar aquí, trabajaba en un pequeño restaurante chino con su abuela. Solía ir allí a comer a menudo y siempre se sentaban a tomar un café conmigo.

» Su abuela era muy amable y cariñosa, nunca me llamaba por mi nombre, siempre me decía "mi amor" y "cariño". Shampoo se le parece mucho. Las dos siempre estaban contentas y eran muy positivas. La abuela de Shampoo hacía años que arrastraba una enfermedad en los pulmones que finalmente no pudo superar.

» Shampoo tuvo que cerrar el restaurante y yo quise ayudarla por los años de amistad que nos unían. Me había fijado que Mousse la miraba mucho y aunque él no necesitaba una nueva camarera le supliqué que le diera una oportunidad. Con Shampoo seguí quedando para hacer un café de vez en cuando y algunos días empezó a venir Mousse porque empezaron a salir juntos. Me está tan agradecido que hasta me deja tener una cuenta en su discoteca que nunca llego a pagar.

» Y en cuanto a lo del beso, no creo que aquello fuera un beso... Shampoo estaba agradecida por lo del trabajo y es una chica muy efusiva; creo que ella no calculó bien la distancia y yo giré la cabeza muy rápido. Pero no fue un beso de verdad, ni siquiera juntamos los labios, me besó en la comisura y yo ni le respondí. No le di ninguna importancia, ella no me gusta de ese modo. Es mi amiga y nada más.

— ¡Ahora lo entiendo todo! —exclama Akane—. Por eso Mousse habla tan bien de ti. ¡Oh! Está sonando mi móvil.

Va corriendo a su bolso y coge el móvil. La llamada se ha parado. Observo que ha cambiado de móvil. Yo también lo he cambiado, pero ya no tenemos el mismo. Desbloquea la pantalla y veo que sigue teniendo el mismo código para desbloquearla.

— ¿Hola? Soy Akane Tendo, tengo una llamada tuya. ¿Quién eres? —pregunta.

Me dice muy bajito "los de la grúa". Veo que le cambia la cara cuando le comunican algo que parece ser que le desagrada.

— Pero eso no puede ser … Claro que lo entiendo, pero me fastidia la verdad … Sí, está bien aparcado, supongo que podrá esperar a mañana… Pues nada… Gracias… Llamaré a un taxi y mañana hablamos… ¿Cómo que suerte con el taxi?… Pues vaya… Adiós.

Se encoge de hombros, cuelga y tira el móvil en el sofá.

— No pueden enviarme ninguna grúa porque la nieve ha colapsado las carreteras. Se ve que los taxis tampoco circulan.

Se sienta en la butaca bruscamente, se tapa los ojos con las manos y se pone a llorar.

— No llores Akane —me levanto y me sitúo delante de ella. Le pongo las manos en los muslos arrodillándome en frente de ella—. Tampoco es el fin del mundo. Te quedas a dormir en mi cama y yo duermo en el sofá. La boda es por la tarde. Por la mañana viene la grúa y ya está.

— No lloro por eso idiota, ¡ya sé que lo del coche tiene remedio! —me grita— ¡Lloro porque me da rabia que nos separáramos por un puto malentendido! ¡Porque sé que aunque me hubieras pedido explicaciones te hubiera vuelto a mentir! ¡Porque soy idiota y creo que separarnos fue lo mejor que te podría haber pasado! —cada vez grita más, esta chica ya se parece más a la Akane que yo conozco— ¡Porque me voy a mudar y no sé ni a donde! ¡Lloro porque estoy convencida que voy a perder a mi mejor amiga! ¡Porque te vas a volver a ir! Y… y… y… —empieza a gimotear y hace pucheritos— ¡Porque ya es San Valentín y no tengo ninguna cita!

Me pongo a reír, no puedo evitarlo. Ya sé que no debería porque acaba de abrirme su corazón. Ha dicho cosas muy fuertes: nos separamos por un malentendido, pero lo volvería a hacer. ¿Qué sería más importante para ella que ser yo su novio? ¿Qué le hace pensar que fue mejor para mí que me fuera?

Pero río, río muy fuerte, me empieza a doler el estómago y la mandíbula. Quiero controlarme, aunque no puedo. Pero es que creía que Akane había madurado, me estaba haciendo quedar mal tan comprensiva ella con todo…

Y cuando ha dicho lo de San Valentín, eso ha sido el remate final; resulta que en el fondo sigue siendo la misma loca inmadura que me enamoró tiempo atrás.

Me da una patada en la cara y me grita:

— ¡No te rías imbécil! Cuando una chica llora no puedes reírte de ella.

— Vale, vale... una chica dice, ¡ja! Una marimacho que sigue pegando…

Murmuro intentando controlar la risa. Pensándolo fríamente esto no tiene ninguna gracia, no debería encantarme que siga habiendo esta química entre nosotros.

— ¿Qué se hace entonces?

— Se la consuela, se la abraza, se la mima.

Me incorporo y la abrazo. Me siento en la butaca con ella entre mis brazos sentada en mi regazo. Llora desconsoladamente, como veo que esto va para largo nos cubro con su manta. La abrazo más fuerte mientras noto como se va calmando entre mis brazos.

— Akane, —digo cuando está calmada— quiero que me expliques cual fue el puto mal entendido.

Me mira sin romper el abrazo.

— ¿Sabes? Hace años quería explicarte lo que sucedía, pero no podía — sonríe—. Ahora puedo, pero no quiero. No me apetece hablar, si me dejas prefiero seguir aquí abrazada a ti, en silencio. Además, será divertido que lo descubras tú mismo mañana.

Voy a insistir, quiero saberlo, necesito saberlo. Las palabras se encallan en mi boca cuando la luz se va. El destino debe estar de coña. ¿Otra vez la luz?

Con todo mi pesar me despego de ella. Está todo oscuro, escucho como se acomoda en la butaca. Enciendo las velas, ya sabía yo que no podía quitarlas porque las iba a necesitar de nuevo. Veo en la penumbra que Akane sonríe sin decir nada. Sé en qué piensa…

— Ya entiendo porque no habías quitado las velas —dice dando un grito para que yo la oiga en mi habitación—. Sabías que se iría la luz y quieres que vuelva a caer rendida en tus brazos.

— Bueno tú querías una cita de San Valentín y no hay nada más romántico que las velas ¿no? —le digo una vez he acabado de encenderlas todas regresando a su lado.

— Ranma, si a ti no te importa. A mí tampoco —se sonroja al decirlo.

Yo sólo bromeaba. No esperaba que me dijera eso.

— ¿Me estás diciendo que quieres pasar la noche conmigo?

Akane asiente con la cabeza tímidamente.

— ¿Sabes que el lunes me voy y que no voy a volver, verdad?

— Lo sé. Esta vez lo sé. Y no me importa.

Le ofrezco mi mano y ella la coge. Nos vamos a mi habitación nerviosos, como si otra vez fuera nuestra primera vez. ¿Qué coño estamos haciendo?

Continuará…


Buenooooo… vaya capítulo largo que he escrito hoy. Con la faena que tengo y me paso horas escribiendo. Esto es un vicio en serio.

Akarly, Nala Saotome y Jess, me dirijo a vosotras porque me llamáis mala y cruel. Os lo agradezco! A mis alumnos les digo cuando hacen textos que todas las historias deben hacer que el lector quiera más, leer más… si lo he conseguido me hacéis feliz.

Tereca, grazie per le vostre parole. Provo a scrivere con un buon incantesimo per il traduttore si va correttamente . Lo so più di te e so dove va la storia, dico di sì . Entrambi dovrebbero chiedere scusa ed essere perdonati. Siamo in contatto!

Ronoel, gracias por leer y por tu comentario. No sabes como valoro recibirlos.

Ar30982, Nala, Amy y Jess, mujeres al poder no? Jajajaja supongo que todas enamoradas de Ranma verdad? Mala noticia, es mío.

Ar30982, no me hagas spoilers por favor ;) . Nala Saotome, tú tampoco. A ver si los voy a separar y no haré que se amen con locura. Recuerda que soy cruel y lo mismo los junto que los separo.

Amy, no dudaba ni un momento que tú fueras chica, tengo una alumna que se llama Amy. Hoy ya se ha aclarado un poquitín más.

Nos vemos pronto, espero. :p