Me desperté justo cuando el autobús pasaba la parada en la que debíamos bajarnos. Remus recargaba la barbilla sobre mi cabeza y se sobresaltó cuando me levanté repentinamente "Debíamos bajar en la parada anterior" me miró un poquito avergonzado "Eh… lo siento Dora, venía algo distraído" Sonreí "Tendremos que caminar" Me dio miedo pensar en la reacción que tendría mi madre por la hora y sin saber nada de mí… además de tener novio… "¿Qué crees que dirá tu madre?" sonreí con nerviosismo "no tengo ni idea" Me tomó de la mano "Tranquilízate que ya es suficiente lo que estoy sintiendo yo" y por primera vez se me ocurrió que Remus era tan solo 4 años menor que mamá. Ninguno de los dos dijo algo hasta que nos vimos frente a la puerta "¿lista?" tragué saliva "eso creo" abrí la puerta silenciosamente sintiendo un latido rápido a la altura del estómago, hice pasar a Remus y lo senté en la sala, ya me dirigía a la cocina cuando salió, no se veía enojada si acaso algo preocupada "hola mamá" dije sonriéndole con nerviosismo, no me respondió pero miró hacia la sala, alzó una ceja y sonrió, Caminó hacia él, que se puso de pie rápidamente "Buenas noches Andrómeda" le estrechó la mano "Buenas noches Remus gracias por traer a Nymphadora" "No fue nada… de hecho vengo a hablar contigo" Tragué con dificultad; ¡donde diablos me fui a meter! ¡Un hombre amante de las reglas! "¿ah sí? Bueno, siéntate" Ella se sentó con tranquilidad y me fui a sentar al lado de él con solidaridad; a pesar de que mamá siempre había tenido buena impresión de él, podía cambiar de parecer ¿no? "Eh… bueno… Tonks y yo decidimos… hoy, hoy Hablamos Tonks y yo y pues…" "Entiendo, hoy comenzaron una relación" Lo interrumpió mi mamá con un tono entre comprensivo y divertido "Me alegra y estoy francamente sorprendida… Dora dejó una nota… pero bueno, por mí no se preocupen, todo está bien" Sonrió y agradecí muchísimo que no reaccionara como si fuéramos un par de adolescentes "Gracias Andrómeda" Dijo Remus "Puedes sentirte libre de entrar a esta casa cuando quieras, serás bienvenido siempre… aunque…" su mirada y voz adoptaron un tono amenazante patentado por la familia Black "si hay problemas, seré la primera en cobrar venganza" Remus se quedó algo quieto, probablemente tomando en serio la amenaza de mamá, ambas soltamos una carcajada "Es solo una broma, Remus" dije aún riendo, él sonrió (podría apostar) por puro compromiso "bueno, creo que debo irme, es algo tarde y tú ya deberías estar durmiendo" Lo miré fingiéndome indignada "Muchas gracias otra vez, Andrómeda, no sabes lo importante que es para mí que lo apruebes, aunque vendré en otra ocasión para poder hablar con Ted" se levantó y estrechó la mano de mamá "Buenas noches Remus, gracias a ti por traer a Nym" Caminé rápidamente a la puerta para despedirlo, ya hacía algo de frío aunque importó poco ya que lo abracé fuerte "Y nosotros creyendo que mamá no se lo tomaría tan bien" le dije casi riéndome "Tú lo pensabas, por mi cabeza no se atravesó ni por un segundo" respondió él con algo que sonó como sarcasmo "Bueno… el caso es que papá será incluso más buena onda" me puse de puntitas y le di un beso en la mejilla "Ay Dora…" aunque no lo miraba sentí su sonrisa "Me encantaría que te quedaras pero es tarde y me preocupa que te pase algo" Me separó suavemente "Dora, no me pasara nada, puedo aparecerme" me golpeé mentalmente, obviamente; "ya entra, comienzas a tener frío" me empujó suavemente hasta el marco de la puerta "Descansa, mañana te veré" me dio un beso en la frente "te quiero Remus" comenzaba a caminar al pequeño callejón medio iluminado que había a tres casas de la mía "También te quiero" volteó por última vez y caminó rápidamente, cuando escuché el dichoso plop cerré la puerta y algo me poseyó, empecé a gritar y saltar corrí a abrazar a mamá que de pronto tenía muchas preguntas en los ojos "Solo sucedió" la apreté más "según él llegué a la orden hace dos años exactamente, por eso me invitó a almorzar y hablamos y sucedió yo no hice nada en realidad" la solté y sonreí "primero dijo que no pero que sí le hubiera gustado, luego volvió a decir que no y así llegamos al sí que nos trajo aquí" lo más seguro es que no me entendiera porque ni yo misma me entendía "Muy bien hija, no entendí nada, pero ¿tienes hambre?" mi estómago gruñó sonoramente respondiendo a su pregunta "Creo que sí" la sonrisa no se borró en ningún momento, era realmente extraño, lindo, abrasante pero más que nada satisfactorio, fueron meses los que lloré, kilos los que perdí y bastante bilis la que desperdicie. Pero ninguna de todas mis sensaciones vividas alguna vez se comparaba con esa, una acera llena de gente, un autobús casi vacío y el olor de libros y chocolate que tan buena combinación hacían. Cuando me di cuenta mi plato ya estaba vacío y mamá (que se había sentado conmigo para hacerme compañía) sonreía a punto de echar la carcajada. Una pequeña nota se apareció en el techo y cayó lentamente sobre mi mano "Duerme Bien Dora, te veo mañana" y de ser posible esas seis palabras me hicieron soñar todavía más.
Después de cenar me fui a mi habitación esperando poder dormir, obviamente no lo logré y en cambio estuve repitiendo una y otra vez lo que había dicho, como lo había dicho y básicamente todo. Como a las 3 dejé de releer la notita, la feché y la guardé en el cajón del buró. Suspiré y miré el techo, sinceramente había sido un día espectacular.
