A la mañana siguiente el primero en despertar fue Darien. Al ver a su princesa tan plácidamente dormida decidió no despertarla. Asique se levantó procurando hacer el menor ruido posible y ponerse a preparar todo para irse. Terminó mas rápido de lo que pensó, se dirigió a la cocina a preparar el desayuno. Él sabía cuanto le gustaba que despertara con el desayuno ya listo, y más ahora que comería por dos. "Vaya, ¿quien lo diría? ¡Voy a ser padre! Y voy a estar al lado de la mujer más hermosa que conocí en mi vida..." Pensaba Darien mientras preparaba el delicioso desayuno.
Una vez terminado fue rumbo a la habitación. Serena seguía durmiendo, pero ya se estaba haciendo tarde y el desayuno se echaría a perder.
-Princesa, es hora de levantarse- Dijo Darien con un tono muy suave y tierno mientras acariciaba el rubio cabello de su amada.
-Mmm, es muy temprano, un rato más- Exigía una muy dormida Serena.
-Amor vamos levántate, se nos hace tarde... Además ya tengo el desayuno listo, se pued...-
-¿Por qué no me avisaste antes?- Lo interrumpió la joven pegando un salto y enfocando su vista en la bandeja.
Darien comenzó a reírse por su comportamiento, sabía que esto iba a seguir así, o incluso peor... Ambos jóvenes se dispusieron a desayunar. Una vez que terminaron Serena dijo:
-¡Estuvo riquísimo! Gracias Darien- Dijo esto fundiéndose en un tierno beso.
-¿Y qué le pareció a mi bichito?- Dijo acercándose al vientre de la rubia colocando una de sus manos sobre el mismo.
-Creo que le gustó tanto como a mí.- Expresó Serena y colocando su mano encima de la de su amado.
-Genial, pero ahora es hora de irnos. Recuerda que debes ir al médico.-
-¿No estás demasiado paranoico? Tranquilo... Tiempo al tiempo- Decía Serena para tratar de calmarlo.
-Sí, pero no puedo esperar a ver a mi bichito... Además quiero sabes que está bien. ¡Anda, vamos!- Rogaba Darien haciéndole un pucherito, sabía que su princesa no se resistía a uno de esos.
-Está bien, a decir verdad yo también deseo ver a mi bebé-
-Está bien, no se hable más. ¡Sacaré turno con un amigo para mañana!-
-¡No!- Gritó Serena, Darien abrió los ojos sorprendido- Quiero que sea una mujer, ¡Si no, no!-
Darien comenzó a reír. – Está bien, como diga mi princesa- Le dio un tierno beso y emprendió la marcha para la mansión.
Cuando llegaron vieron que Mina no estaba sola, sino que se encontraba con Lita, Andrew y Armand. Serena corrió a abrazar a su rubia amiga.
-¿Ya te lo propuso?- le preguntó en su oído procurando que no la escucharan.
-¡SI!- Respondió emocionadísima Mina.
Ambas comenzaron a reírse de la alegría, el pelinegro que había ido junto con Andrew no entendía su comportamiento, con lo cual miró a su amigo quien le descifró sus pensamientos.
-Cosas de mujeres- Agregó el rubio.
-Hermano, te presento a tu cuñado Armand- Dijo Mina yendo al encuentro de su novio, quien la tomó por la cintura y ella no pudo evitar sonrojarse.
-Un gusto Darien- Dijo Armand extendiendo su brazo hacia el pelinegro.
-Igualmente- Expresó Darien juntando sus manos. Tenía una cara de pocos amigos, ya que no podía creer que SU HERMANITA tuviera novio.
-Vamos Darien, ya está grandecita, ¿no la dejaras libre nunca?- Preguntó Serena en tono burlón.
Darien la fulminó con la mirada, ya que los demás comenzaron a reír a carcajadas. Serena lo agarró de la mano y dijo:
-Tenemos algo para comunicarles... Vamos a ser papás- Dijo Serena muy emocionada al borde del llanto.
-¡Qué felicidad amiga!- Dijo Lita yendo a abrazar a su amiga
-Jamás creí que esto fuera posible- Dijo Andrew dándole un apretón de manos a su amigo.
Todos se pusieron a brindar, por fin sus sueños se hacían realidad. Darien los invitó con el Champagne más caro que tenía en su bodega, Serena sólo tomó jugo de naranja natural por su embarazo. La velada transcurrió entre risas, anécdotas y chistes. Cuando cayó por fin la noche los invitados decidieron irse, ya que consideraban justo que descansen, al fin y al cabo había regresado de un fin de semana en el campo. Mina decidió salir con su novio Armand, era su primera cita con él y estaba emocionadísima.
Por lo que quedaron nuevamente solos.
-Ahora tendremos que acostumbrarnos a esto- Dijo Darien en un tono celoso.
-¿No te gusta pasar tiempo a solas conmigo?- Dijo la rubia con un pucherito.
-¡Claro que me gusta! Pero me preocupa lo que puedan llegar a hacer.-
Serena abrió los ojos como platos.- ¿como puedes decir eso? Darien, ella ya es grande, en todo caso ella tendría que estar preocupada de nosotros dos-
El moreno se volvió rojo como un tomate, su novia nuevamente tenía razón. Serena comenzó a reírse a carcajadas. -¿Qué sucede? – Preguntó Darien confundido.
-¡Tendrías que haber visto tu cara! – Serena no podía parar de reír...
-Ja ja, muy gracioso señorita- Dijo Darien fingiendo enojo.
La rubia volvió a su casa con Armand, habían pasado una hermosa noche los dos juntos. Primero fueron a cenar y luego a bailar. Eran las 9 de la madrugada cuando habían llegado, y Darien ya estaba despierto. Como su hermanita no llegaba, bajó y la esperó en la sala principal.
-¿Estas son horas de llegar Mina?- Preguntó Darien muy enfadado
-Fue mi culpa, yo le pedí que fuéramos a desayunar juntos y...- Se excusó Armand
-No hace falta explicarle nada, ya soy grande Darien, puedo hacer lo que se me de la gana ¡¿Por qué quieres seguir controlando mi vida? – Dicho esto Mina se fue corriendo a su habitación, unas cuantas lágrimas descendían por su mejilla.
Serena desde arriba oyó los gritos de su amiga, se preocupó y fue a su dormitorio para ver qué le pasaba. No llamó la puerta, simplemente entró y la vio echa un bollo en su cama llorando.
-¿Qué te ocurre amiga?- Dijo Serena mientras le acariciaba sus rubios cabellos.
-Es Darien, me molesta que se meta en mi vida. Siempre lo hace... Y ya llega un punto en que me cansa...-
-Sé como te sientes. Por eso me vine a vivir sola... Ya voy a hablar con él, no te preocupes y disfruta de Armand, se cuanto tiempo lo estuviste esperando y no puedes dejar que nada ni nadie te lo arruine.- Dijo Serena brindándole una cálida y tierna sonrisa.
Mina abrazó a Serena con los ojos llenos de lágrimas.- ¡Gracias!-
Mientras tanto abajo le estaba poniendo los puntos a su nuevo cuñado.
-¡Ya basta Darien! ¿Por qué tienes que ser tan duro con ella? Tiene 20 años ¡por el amor de dios! Ya no es una niña y no requiere de tus cuidados.-
-Pero es mi hermana y sé qué es lo mejor para ella, no permitiré que nadie le haga daño.-
-El único que le hace daño eres tú-
Darien ya estaba furioso, estuvo a punto de darle una golpiza, pero una voz llamó su atención.
-¿Qué crees que haces?- Expresó Serena enojada con la actitud de su novio.
Darien estaba avergonzado por su actitud.- Será mejor que te vayas.-
-Si ya me voy, Serena déjale un beso de mi parte a Mina y dile que la amo-
-Claro- Dijo la rubia con una amplia sonrisa.
-Adiós.- Dijo Darien cerrando la puerta con todas sus fuerzas.
-¿Por qué te pones así? No te conozco Darien.-
-Es que no confío en él, ¡se que algo trama! Nunca se interesó por mi hermana, y no entiendo porque ahora sí.-
-No puedes valerte por eso Darien, yo siempre le huí a las relaciones, y mírame ahora, me voy a casar con el amor de mi vida y vamos a tener un bebé.-
El pelinegro la abrazó y le dio un fugaz beso. Eso era lo que amaba de ella, esa paz y tranquilidad que brindaba.
-Déjala ser feliz Darien... Ella está muy mal, será mejor que vayas y hables con ella.- Se dieron otro beso, más exigente que el anterior, pero fue algo rápido, ya que el pelinegro se sintió muy mal por su hermana.
Se dirigió rápidamente al cuarto de su hermana, tampoco pidió permiso para entrar, se metió y corrió a abrazarla. –Lo siento- Fue lo único que pudo decir, las palabras sobraban en ese momento...
Los tres jóvenes se encontraban cenando. Cuando Mina se enteró que se iban a casar los invadió a preguntas como era de esperarse.
-¿Y para qué fecha? ¿Antes o después de que mi sobrino nazca? ¿Puedo ser la madrina? ¿Será una fiesta en grande o solo para los más íntimos? ... ¡Yo te ayudaré con todos los preparativos!...-
La joven pareja no pudo evitar reírse. – Aún no lo sabemos, vamos a esperar hasta que sea el momento adecuado.-
-Además no quiero que se estrese, no quiero que le pase nada a mi bichito- Dijo Darien colocándole su mano en el vientre de Serena. Ésta última se sonrojó.
-¡Ay pero deberían tener algo ya preparado!- Definitivamente Mina estaba exaltada por la noticia.
Y así transcurrió la velada, Mina preguntando cada dos minutos por la ceremonia y los enamorados tratando de responder a sus preguntas.
Luego cada uno se dirigió hasta su habitación. Serena salía del baño ya lista como para dormir, pero el pelinegro no la dejó.
-Sere, me parece que tenemos que hablar de algo...-
-Eh, sí. ¿Qué pasa?- Serena se había puesto nerviosa, no se imaginaba lo que sería.
-Creo que lo mejor será que no vayas más a la universidad, total yo termino este año y puedo trabajar para mantenernos y...-
-Pero Darien, ¡no es justo!-
-¡Claro que sí! Así tú podrás quedarte en casa a cuidar a nuestros hijos así crecen con una madre a su lado...-
-Te amo Darien, pero me gustaría ir hasta que ya sea evidente mi embarazo, tengo que hacer medio año para que me den un título intermedio...-
-Está bien, como tú quieras preciosa.- Le dio un tierno beso y cayeron en un profundo sueño...
-¡Pienso hacer una fiesta esta noche por la noticia de que voy a ser tia!- Mina estaba emocionada.
-Esta bien, como tú quieras- Dijo Serena brindandole una cálida sonrisa, el pelinegro la fulminó con la mirada, ya que odiaba las fiestas alocadas de su hermana...
Como les prometí acá va uno mas largo! :), y creo qe fue el más largo de todos los que he escrito :P
Espero qe les gusteee! Cualquier critica o sigerencia no duden en escribirlaa! Me ayudaria muchisimo a crecer !
Muchas gracias por los alertas, suscripciones, toodo! :D
Besiitos, Eli
