Aclaración de puntos:
1. -Las acotaciones son estas
"Lo que el personaje piensa"
Hablando el personaje
(Cuando yo interfiero)
o-o-o-o-o-o-o- Cambio de escenario o-o-o-o
2. – Ningún personaje de Beyblade ni la idea original es mío, todo es de su creador Takao Aoki solamente el personaje de Aiko es de mi invención (más o menos), al igual que la trama de este fic
3.- Este va a ser un fic clasificación R, no porque haya mucho lemon pero si un poquito, además no me gustaría alguna demanda por alguien que no aguantó, así que si lo leen es bajo su propio riesgo, y no me manden reporte, se siente bien feo que te eliminen tu fic
4.- Aquí hay yaoi, escucharon bien, es yaoi (¬¬ como si Beyblade no lo fuera siempre)
5. – Aunque sea un poco de Kai/Ray, se va a centrar más en la nueva pareja que será…. 3
LÁGRIMAS
La mañana había llegado silenciosa, lanzando los rayos de sol por donde quiera, haciendo notar que sería un agradable día, sin embargo para un par de personas era el inicio de una batalla que nadie más sabía que comenzaría con aquel amanecer. Con aquellos rayos dos pares de ojos, unos color rubí y otros color lavanda se abrieron cada uno en su respectiva habitación. Ya cada uno sabía lo que debía hacer a la perfección.
Desde el día anterior habían quedado en que lo primero que debían de hacer era evitar que Kai y Tala se encontraran como cada mañana para irse a entrenar. Dejarían que Kai estuviera esperando un rato como siempre sino levantaría sospechas, lo cual por supuesto no querían. El siguiente paso sería sacar al kot de su cuarto, esta era la tarea más difícil de todas porque él permanecía renuente a dejar su cuartel, de eso se encargaría la ojirubí.
El otro punto era retener al pelirrojo lo suficiente como para evitar que siquiera les dé alcance al chino y al bicolor a donde quiera que se fueran a dirigir, tarea de la que se encargaría el pelilavanda, aunque aún trataba de pensar en el cómo. La idea de pegar su puerta con un potente pegamento sonó muy seductora en su cabeza y, si no se le ocurría nada en los siguientes treinta minutos lo llevaría a cabo. Así dio comienzo a la tarea del día.
La bicolor se levantó de su cama ya después de que el chino se hubiese escapado de nueva cuenta a la propia, todo debía parecer normal por eso no le detuvo aún cuando supo en qué momento se levantó. Ella hizo lo mismo, tomó una ducha rápida y fría y se arregló lo más sencillamente que pudo, se puso sus ya clásicos jeans, tenis negros, una blusa de cuello sin mangas y su cabello suelto.
Se arregló el cabello un poco frente al espejo, dio un hondo suspiro y miró fijamente el reflejo de sus ojos, tan llenos de determinación. Se dio media vuelta y salió de ahí. Muy bien era tiempo de comenzar. Mientras caminaba con rumbo a su objetivo inhalaba y expiraba tratando de relajar sus nervios, no por miedo a que Ray o Kai se enojaran con ella, sino por el hecho de que el pelirrojo arruinara todo. Al llegar a la otra habitación, tocó levemente y esperó.
- ¿Ray? – le habló bajito
- ¿Qué ocurre Aiko? – le preguntó por una rendija de la puerta
- Kai quiere hablar contigo – soltó inmediatamente y vio el brillo en los ojos de Ray – Bueno, de hecho… Hay ya, que de cualquier forma te ibas a enterar – sonrió ante la vida que demostraba la mirada de Ray – pero no quiero estropear la sorpresa. ¡Rápido Ray, vístete! Que Kai se muere por hablar contigo – Le ingresó de nuevo a su cuarto – cámbiate de ropa y date un baño rápido – lo empujó hasta el cuarto de baño y abrió el agua fría y caliente al tiempo para que se llenara la tina y cuando tuvo una cantidad suficiente lo empujó dentro – ahora te traigo la ropa
- ¡Aiko! – le gritó sacando la cabeza del agua puesto que había caído de bruces – El agua está helada – decía con un ligero tono azul en sus labios, sus mejillas rojizas y sus labios castañeando de frío
- Si pero no hay tiempo para calentarla – entró con la ropa del chino en los brazos – No quieres hacer esperar a Kai ¿o sí? – Vio al chino negar con la cabeza aún temblando – Entonces apurémonos
- ¿Puedo saber qué es lo que planeas?
- Claro – contesto de inmediato – Planeo llevarte hasta dónde Kai me dijo lo más rápido que pueda – respondía al tiempo que ayudaba al neko a ponerse su playera
- Bueno entonces ¿Puedo saber qué planea Kai? – mencionó mientras él mismo se ponía su pantalón y zapatos
- Ah bueno, pues eso – se volteó a verle después de que tomó la banda para su cabello – Es un se-cre-to – le sonrió tiernamente
- Pero Aiko – hizo un puchero gracioso que hizo sentir un regocijo interno a la chica ya que hacía bastante que no había visto aquel rostro tan alegre en el chino – tengo mucha curiosidad
- ¿Qué no sabes que la curiosidad mató al gato, kot? – le regañó mientras le peinaba su largo cabello
- Deberías pasar menos tiempo con Bryan, ya se te está pegando lo de decirme kot a ti también
- Es que se escucha adorablemente – terminó de peinarle y el chino procedió a atarse su cabello de forma habitual
- Si bueno, pero no pongas esa cara
- De acuerdo, pero vamonos ya – le jaló del brazo y lo sacó de ahí sin mucho esfuerzo debido a la emoción que este sentía de ver a su novio de nueva cuenta
Ray trataba de seguirle el paso pero como lo llevaba sujeto de la muñeca de una manera que si apenas podía poner los pies en el piso, porque casi le llevaba volando, preocupado por no caer y ver la alfombra mucho más de cerca, no pudo notar como la chica desvió su cabeza para notar a su cómplice asomarse de su cuarto y hacerle una señal de que todo iba bien hasta el momento, así desaparecieron ambos de su vista.
El siguiente paso era suyo, sabía muy bien que el pelirrojo no tardaría mucho en levantarse, así que dio un hondo suspiro y salió de su alcoba y caminó a la contigua que era del chico ojiazul. Se paró frente a ella viéndola con detenimiento esperando encontrar alguna respuesta a su pregunta ¿cómo detenerlo de forma pacífica? Y es que todas las ideas que tenía implicaban una fractura para el pelirrojo.
De pronto logró escuchar algo de ruido y una puerta cerrarse dentro, el ruso había entrado a tomar un baño. Bueno, ya qué más daba, ya no encontró otra solución, fue rápidamente a su habitación y sacó una pequeña latita que había conseguido una hora antes con uno de los sirvientes de aquella enorme mansión. Sin más abrió la otra habitación y comenzó a esparcir la mezcla por toda la orilla de la puerta, según la lata era de rápido secamiento y, en cuanto cerró la puerta de nuevo, se percató de la verdad de aquella leyenda, ya que ni él pudo abrirla, aunque no hizo un gran intento.
Pegó su oído a la puerta y escuchó abrirse y cerrarse de nuevo la puerta de adentro, un poco de ruido, telas rozándose – lo cuál no le dio muy buenas ideas a su cabeza – y luego de eso, la perilla girando y tratando de abrir la puerta, la cual por supuesto no cedió ni un solo centímetro, y luego un montón de gritos dicho en ruso. Dejó que el escándalo siguiera unos instantes, de hecho subieron algunos de los sirvientes, pero Bryan les dijo en silencio que se fueran, y así lo hicieron sin preguntas. Dejó pasar un tiempo y luego habló
- Hey Ivanov – le gritó un poco para que su voz sobresaliera de sus gritos e insultos - ¿Qué escándalo tienes ahí? Recuerda que mano amiga tradición que obliga – escuchó otro insulto y luego nada – Ivanov
- Escúchame bien Kutnetzov – se escuchó algo sulfurado – quiero que me saques de esta maldita habitación ¡Ahora!
- No, no, no – respondió bufándose – esa no es forma de pedir las cosas. Además ¿quién te crees para hablarme así? Mejor hazlo con cariño – disfrutaba sacarlo de sus casillas ya que hacía un buen que no lo hacía
- No estoy para tus estúpidos jueguitos, quiero que abras esto ¡Ya!
- Bueno – habló calmadamente – pero primero quiero que me digas qué pasa
- ¿¡Qué demonios crees que pasa!? ¡Que la maldita puerta no abre!
- ¿Ya intentaste girar la manija? – No fue testigo del remedo que hizo el pelirrojo del otro lado
- ¡Claro que ya intenté girar la manija!
- ¿E intentaste abrirla tanto para dentro como para afuera?
- Kutnetzov no estoy como para tus patéticas bromitas
- Huy que humor, nos levantamos del lado equivocado esta mañana o es que estamos cosechando lo que sembramos – le soltó sin embargo el otro no le entendió
- Solamente sácame de aquí
- ¿Y porqué no sales por la ventana? – él sabía perfectamente la respuesta
- ¿Será porque estamos en el tercer piso y no tengo forma de bajar sin darme un buen madrazo contra el suelo? ¿Cómo pude olvidar que podía bajar por ahí?
- ¿Quieres que te ayude o no?
- ¿Tu que crees?
- Entonces deja de estar berreando para que pueda ir por algunas herramientas para abrir la maldita puerta
- ¡¿Y tú qué crees que es lo que llevo pidiéndote los últimos cinco minutos?!
- Mejor cierra la boca Ivanov, que puedo dejarte ahí encerrado toda la tarde si se me da la gana – ya no escuchó reclamos – espera ahí, no te vayas
- Bryan – escuchó apenas desde el otro lado de la puerta – ¿me puedes hacer un favor?- el escuchar su voz tan suave y dulce le hizo crear una atmósfera indescriptible para él
- ¿Cuál?
- Puedes… - vaciló – puedes decirle a Kai que tardaré un poco en llegar al entrenamiento – fin de la atmósfera linda
- ¿Y qué te crees que soy tu maldito mensajero? ¬¬
- Por favor – dijo aún usando aquel tono meloso
- Si lo que quieras – hizo un movimiento con la mano restándole importancia y se alejó de ahí - Estúpido
Caminó rápidamente, arrojando insultos en cuanto idioma conocía, iba a dejar al pelirrojo ahí por al menos un par de horas mientras daba tiempo a la chica de alejar lo suficiente a los tortolitos, y después se encargaría de su compatriota por arruinar su día desde tan temprano. Se encaminó hasta la caballeriza donde habían planeado su movimiento de ataque la tarde anterior y pudo notar que ya se encontraban ahí los tres, sacando a aquellos hermosos corceles y sonrió de forma cómplice.
Recordó las palabras de la chica para lograr persuadir a Kai. Le había dicho que su trabajo era retener a Ivanov, para que ella pudiera llevar a Ray hasta el idiota de Hiwatari, y para que este no se impacientara por si se retardaba con el chino en caso de que este no quisiera salir, le había mandado a una sirvienta de ella, Hanna le escuchó decir, que Ray había hablado con Tala hacía unos momentos y le había pedido un poco de tiempo para que ellos dos pasaran la tarde juntos, no vio nada extraño así que aceptó.
Le dio la orden a Hanna de que le dijera a Kai que le esperara en la caballeriza, ya que apenas y se iba a arreglar. El pelilavanda lo veía como una estúpida excusa, pero parecía que todo había funcionado bien e iba viento en popa, esto hizo que reafirmara su idea de que Hiwatari era un completo imbécil, pero en esos momentos le ayudaba en mucho.
Dejó sus cavilaciones de lado al notar cómo Ray y Kai subían a sus caballos y se adentraban al bosque despidiéndose de la chica, y ella hacía lo mismo con la mano, pronto ya no los pudo notar así que se dirigió a dónde ella se encontraba todavía sonriente y, al escucharle, le miró fijamente.
- ¿Tuviste algún problema?
- Por poco – le confesó - pero logré remediarlo - ¿Y tú?
- Ninguno – sonrió triunfal
- Siempre ¿cómo lo mantuviste encerrado?
- Tú me complicaste todo al decirme que no era permitida la violencia, así que no tuve ningún remedio más que el pegar la puerta – vio a la chica darse un golpe con la palma de su mano en la frente - ¿Qué? Al menos no tiene ningún hueso roto
- Pues sí, al menos es algo
- Aunque he de decirte que está haciendo más escándalo que si le hubieran golpeado por horas ¿Segura que nadie le va a ayudar?
- Estoy segura, les dije a todos que por más ruido que hiciera nadie lo socorriera
- De acuerdo ¿Y ahora qué?
- ¿Quieres ir a espiarlos?
- No tengo nada mejor que hacer – expresó al tiempo que se encogía en hombros
- Bien entonces sígueme – le adentró a la caballeriza – Te presento a Rayo – Le mostró a un hermoso caballo negro como la noche y un rombo blanco en su frente, el cabello de su cabeza era blanco y el de la cola daba un tono plateado – Rayo, este es el mono morado – escuchó al caballo relinchar y al aludido reclamar – era broma, su nombre es Bryan. Ahora, volteó a ver al resto de los corceles que tenía, probablemente ninguno de los que les di a los chicos pueda seguir el paso de rayo así que te daré otro más fuerte – paseó su vista por los otros caballos hasta que encontró uno grande, fuerte, blanco como la nieve y con ojos retadores – Este estará bien – se acercó hasta el corcel – Este será para ti Bryan, acaba de llegar hace poco y le nombré Saru(1) – rió la chica y en realidad esto no le dio gracia al pelilavanda – Aunque si quieres puedes cambiarle de nombre
-Y ten por seguro que lo haré – se volteó a ver al animal – Saru no es para ti así que te llamarás Akuma (2) – el caballo relinchó satisfecho por su nuevo nombre – Ya vez, ese si es nombre de un corcel como este
- Si bueno, en gustos se rompen géneros – murmuró – ¿vamos a seguirlos o qué? – se subió en rayo
- Tú diriges
Salieron a todo galope de aquél lugar, sin saber que un par de ojos color azul ártico había visto desde el momento en que Ray y Kai se habían ido al bosque, cuando la bicolor y su ruso compatriota habían comenzado a hablar, hasta el momento en que se perdieron por aquel enorme bosque siguiéndole el rastro a los otros dos. Estaba furibundo al verse tan fácilmente engañado por alguien de inteligencia tan inferior.
Sin reparar en lo que pensaba simplemente se dio media vuelta y caminó con paso decidido hasta la puerta, donde comenzó a darle patadas y golpes como loco y, al ver que no cedía, optó por el último recurso que le quedaba y por el primero que debió haber empezado: su blade. Apuntó al objeto que impedía su salida y lanzó su blade el cual inmediatamente rompió aquél obstáculo sin problemas.
Ante tal ruido una Hanna y Mitzuku subieron rápidamente a ver de qué se trataba y sobre todo impedir que aquél joven ruso saliera de su habitación como se les había ordenado o mínimo, de aquella mansión. Sin embargo al llegar al lugar se quedaron pasmados al ver la puerta hecha jirones y al pelirrojo pasar por sobre encima de los escombros.
Pudo notar a los que estaban parados frente a lo que llegó a ser una puerta, más no les dio importancia y les pasó de largo, iban a pagar esos dos que le habían tendido una trampa y que intentaban alejarlo de su amado Kai y de paso haría que cierto minino se arrepintiera del día que decidió acercársele al bicolor y robarle los besos que por derecho le correspondían
- Joven – reaccionó Hanna – espere por favor – se acercó hasta el ruso y le sujetó del brazo, pero éste se la quitó de en medio arrojándola cayendo al suelo
- Aléjate de mi – siseo con coraje
- Hanna – le habló el viejo mayordomo - ¿Te encuentras bien?
- Si señor Mitzuku, solamente fue el sentón que me di
- Joven – se dirigió el mayor de nuevo al pelirrojo – le pido cordialmente que se quede dentro de la mansión, la señorita nos dio la estricta orden de que usted no saliera de aquí bajo ninguna circunstancia
- ¿Y ustedes creen que eso me importa? Métanselo en sus cabezas, esa niña me tiene sin cuidado y no haré nada de lo que diga
- Por favor joven, se lo pido nuevamente, no quiero tener que llamar a seguridad
- Me importa un carajo lo que quieran – y bajó aprisa hasta la planta baja
- Seguridad – habló por un radio – detengan al joven Ivanov se dirige a la puerta que dirige a la parte trasera de la casa… Entendido – logró escuchar
Sin embargo poco o nada los guardias pudieron hacer para detenerlo ya que él los apartó inmediatamente con su blade y su bestia bit (ya saben esas cositas pueden hacer mucho más que una bala o una pistola o inclusive un arma nuclear, detener a unos simples guardias no iba a ser problema) y con paso decidido se fue a la caballeriza. Ya dentro escuchó el relanzar de los corceles al no reconocer al que entraba, exceptuando uno y con ello llamando su atención
Caminó hasta él y vio en la placa su nombre "Lobo", le agradó, era un caballo color blanco grisáceo y ojos de un extraño color azul ártico como los de él, lo sacó de su lugar y lo montó, inmediatamente emprendió la carrera a seguir a Kai, y tenía el presentimiento de a dónde se dirigían, de acuerdo alo que él le había mostrado, ya que nadie sabía que el bicolor le había estado mostrando los alrededores del bosque mientras entrenaban. Apresuró al caballo para llegar a su destino
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Se podía escuchar el galope de los caballos de forma pausada, ellos estaban felices de poder salir de nuevo en compañía de sus dueños, sin embargo estos no habían dicho palabra alguna desde que habían salido. Ray y Kai permanecían en silencio, uno no sabía qué decir y, el otro, pues siempre se había dedicado a escuchar, el que estaba raro en realidad era el kot ya que no había dicho ni pío, o miau dependiendo de quien lo viera.
Se dirigían a aquel lugar que la bicolor había compartido con ellos hacía ya más de un año por primera vez, y que ahora les servía a ellos como lugar de citas románticas para cuando deseaban estar solos y en un ambiente distinto al de la cama que compartían. El camino siempre era ameno por la plática del gatito, pero el hecho de que este permaneciera en silencio le daba mala espina, finalmente reunió todo su coraje y empezó.
- ¿Sucede algo Ray?
- ¿Por qué preguntas eso?
- No has dicho palabra desde que salimos. ¿Estás molesto por algo? – se hizo el silencio de nuevo
- No estoy molesto Kai – respondió al fin – solamente triste – confesó después de haber reunido toda la fuerza de voluntad que tenía
- ¿Y puedo saber por qué es eso?
- ¿No lo sabes? – No hubo respuesta – Hace mucho que no te veo Kai, llegas muy entrada la noche y te vas muy temprano, ya no me abrazas por las noches y te dedicas a entrenar.
- Tú sabes que salgo a entrenar con Tala
- El problema es que pasas más tiempo con Tala que conmigo, yo soy tu novio, no él
Ninguno de ellos pudo notar que un par de espías se acercaron a ellos debido a la plática que mantenían y el hecho de que habían dejado a sus corceles un poco más lejos de ahí para evitar el ruido que ellos hacían, y así en silencio se dispusieron a conocer el desenlace de aquella situación
- Pero Tala es mi amigo y hacía un año que no lo veía
- ¿Y qué con los años que estuvimos separados? ¿Me extrañaste a mi igual?
- No es lo mismo
- Tienes razón, no es lo mismo. A mi debiste de haberme extrañado más si es que me amabas tanto como decías
- Aún te sigo amando Ray
- Eso no es lo que me parece
- Estás exagerando las cosas
- ¿Eso piensas? Por Dios Kai, todos se han dado cuenta menos tu y eso no lo puedo creer, Tala está enamorado de ti, y lo que quiere es separarnos, por eso se empeña en pasar tanto tiempo contigo, por eso se empeña en alejarnos el uno del otro
- Lo único que veo es que estas celoso de Tala, no tienes de qué preocuparte, Tala es únicamente mi amigo
- ¿Tú amigo? ¿Un amigo se empeña en mantenerte separado de tu pareja?
- Estás haciendo una tormenta en un vaso de agua Kon – ese fue un golpe bajo, llamarlo por su apellido
- No Kai, te equivocas, tú eres el que está minimizando las cosas, pero si insistes en poner a Tala antes de a mi, que se supone que soy lo que más amas, entonces no tienes en claro el concepto de amor
No notaron el momento en que aquél día cálido y con rayos de sol por doquier comenzó a oscurecerse, ni mucho menos el momento en que el cielo amenazó con soltar las gotas de lluvia con sus relámpagos y truenos, de lo que si se dieron cuenta fue el dolor en los ojos de un minino que ya no encontraba salida a la situación, y su confidente notó más allá de eso. Escuchó el romper de aquel corazón que se aferraba a una esperanza, esperanza que el ojirubí acababa de romper. Las gotas de lluvia comenzaron a caer
- Pero si es la decisión que has tomado la acepto
- ¿De cuál estás hablando? – pudo divisar que su amigo pelirrojo se acercaba a gran galope
- Creo que nuestra relación ha llegado hasta aquí Kai – mencionó al tiempo que el ruso llegaba hasta quedar junto a ellos – Hemos terminado en definitiva – dio media vuelta a su caballo y se encaminó hacia la mansión
- Espero que no te arrepientas de esto Kon, porque no hay vuelta atrás en lo que acabas de decir
- Te equivocas Kai, soy yo el que espera que te des cuenta de lo que ha pasado aquí y que tengas el coraje y la determinación de corregirlo, porque a diferencia tuya, mi corazón siempre estará abierto para ti.
Ambos se quedaron viendo fijamente durante un largo tiempo. Detrás de unos arbustos se mantenían los dos espías improvisados, y uno de ellos veía sin creer lo que el pelinegro acababa de decir, sus ojos se fueron humedeciendo poco a poco hasta que las lágrimas se escurrieron por sus mejillas. Por su parte el pelilavanda observaba atento la mirada del pelirrojo que era una de victoria ganada al haberle ganado al chino. Así estuvo un rato hasta que notó que su cómplice desaparecía de su lado para evitar la huída del chino que había anunciado que se regresaba a su natal china
- Ray espera por favor – dijo con lágrimas en los ojos
- ¿Aiko estabas aquí?
- Por favor Ray, no lo hagas
- Eres muy buena amiga, pero no puedo permanecer aquí sin un motivo. Lo siento – acarreó al caballo para que lo llevara al destino que quería dejando a la bicolor con lágrimas cayéndole como ríos por los ojos
- ¡Te odio! – le grito a su gemelo quien se bajaba del caballo al igual que su acompañante - ¡Te odio! ¿Tienes idea de lo que acabas de hacer? Ray se va y tú no haces nada por impedirlo
- Es su decisión, él fue el que quiso terminar con Kai – le respondió el pelirrojo
- Si serás… - siseó con cólera - ¡Todo esto es tu maldita culpa! – se dirigió a pasos agigantados hacia el ojiazul dispuesta a darle una bofetada que le dolería por meses, sin embargo el golpe nunca llegó a su destino debido a que un cierto ojirubí le detuvo - ¿Lo defendiste? – le miró incrédula
- No te atrevas… - le soltó
- No puedo creerlo – daba pasos hacia atrás como con miedo mientras que se sujetaba la muñeca que el bicolor le había detenido hasta que chocó con el fornido cuerpo del pelilavanda – Bryan… - murmuró al verle
- Vaya Hiwatari, sabía que eras un completo imbécil, pero has rebasado la barrera de lo pendejo que puede ser una persona
- Será mejor que te calles Kutnetzov que no estoy de humor
- ¿Tú no estás de humor? ¿Y qué crees que el gatito está brincando de alegría? Acabas de cometer el mayor error de tu vida y ni cuenta te das
- ¿Y tú quién te crees que eres para darme lecciones de vida?
- Alguien que ha visto al gatito desmoronarse día tras día, más en esta última semana que se salía de tu cuarto para dormir con la mocosa y tu ni cuenta te dabas
- Eso solamente da a notar de que Kon ya no amaba a Kai
- Te equivocas – soltó la bicolor – el lloraba noche tras noche, por ya no sentir a Kai cerca de él y todo por tu estúpida culpa – rió en bajo – que digo, es más mi culpa por haberte traído aquí, por no querer que Kai se fuera, todo esto es a consecuencia de mis actos, y ahora Ray se va a China de nuevo – Esto le hizo reaccionar - ¡Ray! Debo impedir que se vaya – se giró para correr hasta donde había dejado a Rayo y a Akuma sin embargo se detuvo para dar una última sentencia – Te respeté por mucho tiempo Kai, eras alguien supremo para mi, casi un Dios, tanto por ser mi hermano como por ser la persona que más me protegió todo el tiempo, más ahora eres poco menos que basura. Quiero que te largues de aquí, tu y el "amiguito" ese que tienes, los quiero fuera de mi casa en menos de dos horas, o conocerás que los Hiwatari no son los únicos a los que hay que temer. Y tú – le habló ahora al pelirrojo – más te vale que te arrepientas, porque no sabes lo que estás robando ni de lo que te estás perdiendo al querer algo que sabes de antemano que no te corresponde. – corrió de nueva cuenta hasta su caballo y los desató presurosa
- Hmpf, creo que ella ya lo dijo todo, exceptuando por algo, si ella no hace algo al respecto, lo haré yo. Hiwatari, si algo le ocurre al gatito te las verás conmigo – luego volteo a ver a Tala – Espero que sepas lo que hiciste, Yuriy
Sin más ambos subieron en sus respectivos caballos corriendo a todo galope a la casa antes de que Ray huyera de ahí sin que pudieran hacer algo por detenerlo, dejando atrás a un bicolor y a un pelirrojo parados en medio de la nada. Más que nada el pelirrojo era el que se había quedado con los ojos como platos, a ¿qué se refería con que esperaba que supiera qué era lo que había hecho?
Claro que lo sabía, había ganado la batalla contra el kot, ahora el amor de Kai era suyo. Bueno ahora era amistad, pero pronto sería amor. Sin más se volvieron a montar en sus caballos hasta la casa de aquella niña, se marcharían de ahí a dónde correspondían, volverían a la abadía y todo volvería a la normalidad, como si Kai jamás se hubiera marchado.
La bicolor hacía correr a su caballo a toda velocidad, aún con aquél terreno tan fangoso, pero conocía a su fiel corcel, sabía muy bien que él podía con eso y mucho más, además le preocupaba Ray, tenía que llegar hasta él. Detrás de sí venía el pelilavanda, había hecho bien al entregarle aquel espécimen, ya que era tan fuerte como rayo y le seguía muy bien el paso a pesar de no conocer el terreno.
Pronto llegaron a su destino y bajaron de los caballos sin siquiera dejarlos en la caballeriza, simplemente los dejaron ahí, ya en un rato vendría el cuidador por ellos. Entró la chica intempestivamente con el pelilavanda tratando de seguirle el paso, solamente para encontrarse con Ray bajando las escaleras ya con sus pertenencias y dispuesto a marcharse.
- Ray por favor – dijo entrecortadamente por el cansancio
- Aiko, te lo pido a ti por favor, no me hagas esto más difícil
- No te vayas
- No puedo permanecer en este lugar, ya no tengo un motivo, además cada rincón me trae recuerdos que una vez fueron gratos y ahora son sumamente dolorosos – Mencionó al tiempo que el bicolor y el ojiazul entraban para dirigirse por lo que era suyo – Lo siento – se encaminó de nuevo en la puerta
- No Ray, por favor – se le plantó en frente y el silencio reinó casi por completo, de no ser por los sollozos que soltaba la chica al ver que uno de sus mejores amigos se iba con el corazón destrozado.
Así permanecieron un rato, Ray y Bryan sin moverse de su lugar y con la ojirubí soltando lágrimas cuan Magdalena con la terquedad de evitar que el chino se volviera a dónde, según él, pertenecía. Pronto se escucharon unos pasos, amortiguados por la alfombra, bajar de la planta más alta, más nadie les hizo caso, simplemente seguían en sus lugares.
- Nos mudaremos – habló al fin la ojirubí desconcertando a los otros dos – si tanto dolor te causa este lugar nos mudaremos, no importa dónde, tú decides, pero por favor quédate conmigo, no podré soportar estar de nuevo sola. No podré soportar ver cómo mi familia desaparece de la noche a la mañana por tercera vez en mi vida
- Por más que me lo pidas no puedo – vio de reojo cómo su ex-novio caminaba hasta la puerta seguido del que, una vez, también consideró amigo
- Por favor kot, mírala está destrozada, si no lo haces por ti, hazlo por ella – las palabras del pelilavanda le sorprendieron, ya que siempre lo consideró un ser sin sentimientos, y de hecho también sorprendieron al dueño de un par de ojos color azul ártico, sin embargo no le prestó más atención y salió de ahí junto al que pronto sería su novio
- De acuerdo, acepto tu oferta y nos mudaremos – se dio por vencido – lo haré solamente por ti – dijo refiriéndose a la chica quien solamente asintió en el pecho del pelinegro ya que había sido ahí donde se había refugiado
La chica permanecía llorando en los brazos del pelinegro, no solamente por el dolor del otro, sino también por el suyo, ya que dejar aquel lugar significaba que perdería todo lo que le quedaba acerca de sus padres y su hermano, ya no le quedaría un lugar dónde recordar los últimos instantes que pasó con ellos, y eso le destrozaba el alma, pero también quería a Ray, y lo haría por él, solamente por él
Todos los sirvientes miraban expectantes la escena, habían escuchado bien lo que la dueña del lugar había dicho, y sabían muy bien lo que significaría para ella, pero si era posible, por su cuenta corría que aquella casa no fuera dejada del todo, querían a la chica tanto como ella quería al neko, por quién hacía ese gran sacrificio. Afuera seguía lloviendo y parecía que cada vez más fuerte, acompañando a todos los corazones que se habían roto aquel día.
NOTAS DE LA AUTORA
TT Qué triste, pero no me maten. Si no se crean al escribirlo yo también casi lloro, pero me contuve, se hubiera visto muy raro que de la nada me hubiera puesto a llorar ¿no? Ahora, ¿Qué cruel fue Kai no creen? Dejar de lado al kot solamente porque creía que estaba tratando de ponerlo en contra de Tala, eso si se me hizo feo, y eso que yo lo escribí.
Por otro lado pobrecito de Ray, él que creía que Kai le iba a pedir una disculpa por lo desatendido que lo tenía y nada, solamente le regaña, después de la hipotermia que casi le da por culpa de su querida amiga, pero nadie sabía que todo resultaría de esa forma tan triste y fea
Bueno hasta aquí dejo el capítulo de hoy, se agradecen todos los reviews y críticas para mejorar la calidad de este fic… no para otro tipo de reclamos si es que alguien me entiende. Se acepta de todo excepto virus, que a mi computadora ya no le caben más. Esto es todo por ahora, nos vemos a la próxima.
P. D. Como compensación a los retrasos que tuve todo el tiempo les dejé un par de capítulos de golpe ¿Eso compensa la tardanza? Espero que sí
Mata nee
