El goauld que habitaba dentro del cuerpo de Daniel se estaba acostumbrando sin problemas al cuerpo del doctor Jackson. Le gustaba estar allí con tanto conocimiento a su alcance, sobre la mayor parte de los señores del sistema, sobre los asgard y los replicantes, y sobretodo sobre los antiguos, unos conocimientos que todos los goaudls, habían anhelado desde hacía tiempo.

Le habían llevado a una celda la noche anterior, por donde ahora paseaba de un lado a otro esperando el regreso de Jack, después de haber cerrado la puerta de un portazo hacía unas cuantas largas horas.

Había subestimado al general y lo había pagado caro, aunque estaba seguro que algo así no le iba a volver a ocurrir.

Jack estaba completamente enamorado de Daniel, eso no lo podía negar o tratar de esconderlo, pero eso tampoco quería decir que su amor por el profesor le nublara el juicio, cuando se trataba de un enemigo tan despreciable como un goauld.

"Jack apenas puedo controlarlo." El general miró a Daniel. Lo conocía demasiado bien, un truco tan malo como ese, no le iba a bastar. "Tal vez, si hablas con Baal, si le das lo que él quiere, me deje marchar."

Jack sonrió con malicia, sabía muy bien que Daniel nunca hablaría así, que no se rendiría sin luchar que mucho menos iba a entregarse a un goauld, sobretodo si era Baal.

"Te crees muy listo, pero veo que no has aprendido nada de Daniel." La cara que le mostró en ese momento el goauld cambió de repente ante lo que había dicho el general. "Un momento, eso es. Daniel no te está dejado entrar en su memoria y en sus sentimientos, no sabes como comportarte porque no puedes verlo. ¡Ese es mi chico!"

"¿Crees que aguantará mucho así? Reconozco que Daniel es fuerte, está luchando con todas sus fuerzas aquí dentro, pero no creo que pueda durar mucho, al final se rendirá y le me dirá lo que quiere."

"Eso lo dices porque no le conoces como yo." Entonces fue cuando el huésped vio la oportunidad que necesitaba para acercarse al general. El cuerpo de Daniel se agitó, como si estuviera desarrollándose una batalla en el interior de su organismo, gritó con fuerza y finalmente se desplomó en la cama. "¡Daniel!"

El general corrió hacia él y lo abrazó. Daniel parecía estar inconsciente, por un momento el goauld se había echado a un lado y estaba dejando que fuera el verdadero Daniel el que hablara por su boca.

El doctor Jackson no estaba seguro que era lo que acababa de ocurrir. Había sentido como si un terremoto lo inundara, todo se había puesto negro y una fuerte presión en el pecho lo había dejado sin respiración. Si eso significaba que el huésped lo había dejado libre, no lo sabía todavía.

"Jack, me siento raro." Dijo con una vocecilla, proveniente del fondo de su garganta. Intentó levantarse, pero la cabeza le dio vueltas y unas terribles ganas de vomitar se apoderaron de él de inmediato.

"¿Se puede saber donde vas? ¿Es que acaso no sabes lo que tienes…" Jack no pudo seguir hablando, si Daniel no recordaba que tenía un goauld alojado en el cuerpo, decírselo ahora tan sólo iba a agobiarlo más y si ya lo sabía, al menos un momento Daniel volvería a ser suyo.

"Claro que lo se, nunca he sabido lo que sentía teniendo un huésped y ahora me doy cuenta que es la peor sensación posible, lo ves todo desde tu cuerpo, pero estás atrapado, no puedes decir o hacer nada, es horrible."

Daniel se estremeció y Jack tan sólo pudo abrazarlo con fuerza, sin decir nada, tan sólo manteniéndolo en sus brazos todo el tiempo posible, por si al final le goauld volvía a tomar el poder.

"Sabes que voy a sacarte de esta ¿verdad? Que no te voy a abandonar por mucho que me obligue a hacer ese maldito bastardo." Daniel recostó la cabeza sobre el hombro del general y cerró los ojos, escuchando el silencio que reinaba en su cabeza y que hacía días que había echado de menos.

"Ni se te ocurra." Saltó Daniel de repente.

"¿De que estás hablando?" Daniel se incorporó y miró a Jack a los ojos, para asegurarse que le escuchara correctamente. "¿Daniel?"

"Por mucho que te diga el goauld, ni se te ocurra hacerle caso, por mucho te intenté jugar con mi vida, con liberarme o lo que sea, ni se te ocurra hacerle caso. Posiblemente me deje libre, pero ¿a cambio de que?"

"¿Te crees que puedo caer en un truco tan sucio y barato como ese? Daniel por favor, me conoces muy bien; llevo muchos años en esto y una maldita serpiente no va a jugármela como si nada."

Daniel se lo quedó mirando sin decir nada. No era bueno conocer tanto al general, pues sabía que en cuanto tuviera la oportunidad de salvarle la vida lo haría sin dudarlo y luego tendría que solucionar el lío en el que se iba a meter el sólo, por salvarle.

En ese momento el dolor volvió a su cuerpo, se contorsionó y un momento más tarde Jack tuvo que sujetarlo para que no cayera al suelo. "¿Daniel?" Pero por mucho que pensó que todo había terminado, el goauld había vuelto a tomar el poder del cuerpo de su compañero.

"Ha sido divertido veros tan acaramelados por un momento, lástima que eso me pusiera enfermo en seguida."

"Sal de su cuerpo o te juro que no saldrás de una forma muy placentera." Jack miró con dureza el rostro de su compañero, tratando de hacerse a la idea que ese que hablaba con él no era realmente Daniel; pero que no estaba todo perdido.

"¿A sí? ¿y como lo vas a hacer? Porque si vas a usar la ayuda de la tok'ra, ya le he sacado a Daniel que están bastante diezmados después de sus últimos encuentros con Baal y los replicantes. ¿Lo ves? Te dije que al final le sacaría la información que quisiera."

Jack se lanzó contra él lo cogió del cuello apretando ligeramente. Aunque no le estaba haciendo realmente daño, el goauld se quejó, haciendo ver que se estaba quedando sin aire, por lo que Jack, al ver sufrir a Daniel lo soltó de inmediato.

"¿Qué es lo que quieres para salir de él?" Interiormente, el goauld sonrió y Daniel gritó intentando hacerse oír, pues sabía lo que la criatura pretendía, justo lo que le había prohibido hacer a Jack.

"Veo que nos vamos entendiendo. Baal me ha dejado aquí, no me preguntó si quería hacer esto, pero me plantó aquí y se marchó. Quiero vengarme de él, quiero verlo muerto y quiero volver a mi planeta, donde espero seguir siendo un dios."

"¿Y Daniel?"

"Tu marido podrá ser libre en cuanto yo sea libre." Las palabras de Daniel, sobre lo que no debía hacer retumbaron en su cabeza con más fuerza de la que se había podido imaginar.

Siempre había confiado en su compañero, por mucho que discutieran y por mucho que Daniel pensara que siempre le estaba llevando la contraria a Jack, era el general el que siempre daba su brazo a torcer y le dejaba hacer lo que quería, porque al fin y al cabo sabía que era lo correcto en cada momento.

Por eso, pese a estar dispuesto a negociar con el goauld, pese a que pensara que podía hacer las cosas a su manera, tenía claro que Daniel había dicho algo con total convencimiento de ser lo correcto y no hacerle caso, en esa ocasión, en la que su vida estaba en peligro, sería como traicionarle.

"Llevándote todos sus conocimientos contigo. Serás un terrible enemigo para todos ¿piensas de verdad que te vas a salir con la tuya?" Todo el juego del goauld quedó al descubierto.

Él que pensaba usar a Daniel como cebo para atraer a Jack acaba de descubrir que la partida le había salido mal y que por culpa del doctor Jackson, jamás lograría salir del planeta bajo sus términos.

"Espero que esta noche en la celda te ayude a recapacitar, porque tienes razón, pretendo que Daniel sea algún día mi marido, estoy enamorado de él y por eso se, que si salvo su vida, a cambio de hipotecar la seguridad de toda la galaxia, me mataría en cuanto se enterara."

Jack se levantó de la cama, mientras el goauld lo observaba marcharse, al llegar hasta la puerta, pensó en darse la vuelta y mirar por última vez a Daniel antes de separarse de él, pues no sabía si alguna vez lo recuperaría. Pero no lo hizo, porque aquel ser que lo estaba mirando, lo hacía a través de los ojos de su compañero, pero desde luego no era el doctor Jackson.

- o -

Al cerrar la puerta, Jack se apoyó en ella y respiró, mientras a lo lejos escuchó la voz familiar de Carter. "Señor, me pidió una solución para Daniel y creo que tengo algo que nos puede ayudar."

"Le dije que me trajera algo que no tuviera un puede en la frase."

"Es igual, el caso es que mientras revisaba entre los descubrimientos que hemos hecho a lo largo de estos años, me he encontrado con uno que seguramente nos vendría muy bien ahora mismo."

La coronel, le puso las hojas delante de los ojos al general y tras ver que las estaba leyendo, espero su respuesta.

"No si esto me parece más extraño que lo de cambiar su ADN, pero al menos ya hemos visto que funciona. Sabe como conseguir que podamos volver a colocar todo en su sitio al terminar."

Sam tardó unos segundos en contestar, suficientes para que el general obtuviera su respuesta, cuando se trataba de artefactos alienígenas, nunca se podía estar seguro que funcionaría bien.

"Todavía le estoy haciendo unos ajustes pero si esa máquina logró cambiar los cuerpos de Daniel y Ma'chello una vez, estoy casi segura de poder hacerlo con el goauld y extraerlo del cuerpo de Daniel."

"¿E introducirlo donde?" En esa ocasión Sam no contestó, pues con cuando se refería a hacer unos ajusto, quería decir completar la ecuación. "Ah. No quiero entretenerla más, Carter. Haga sus ajustes, no quiero las típicas sorpresas." La coronel sonrió y se marchó.

Jack no se había separado de la puerta, pues al menos así podía sentirse cerca de Daniel, pues de alguna manera su doctor seguía estando allí, esperando que Jack lo rescatara, siempre y cuando eso no implicara el destino de la galaxia.