Para Luka los días desde que por accidente descubriera la identidad de Ladybug habían pasado entre sentimientos encontrados. Tenia un nuevo repertorio de canciones escritas en diferentes momentos, baladas dulces que nacían de su tiempo con Marinette abrazados en silencio hasta intensas melodías que venían a su mente al ver a Ladybug luchando contra un Akuma.
Suspiro un poco, eso lo llevaba a un estado de confusión casi constante entre sus sentimientos de orgullo y sus deseos de proteger a la chica que amaba.
Estaba orgulloso de su musa, ella era valiente, fuerte y decidida bajo la capa de timidez y adorable torpeza de su personalidad y cuando usaba el traje solo resultaba más fácil ver su don de liderazgo, su creatividad e inteligencia.
Su chica era perfecta, quizá no para todo el mundo lo fuera pero sus pequeños defectos y sus virtudes la convertían en la chica perfecta para él. No necesitaban decirlo con palabras, ellos encajaban tan perfectamente como dos solistas en armonía y su sonido juntos era simplemente celestial.
El amaba su tiempo con ella, lo fácil que podían pasar largas horas charlando y como se sentían cada vez más y más cómodos el uno con el otro por que ella confiaba en él.
Su corazón se sentía cálido al pensar en que le había confiado su mayor secreto y le había permitido conocerla por completo, le había otorgado el privilegio de poder enamorarse de ella en sus dos identidades.
Claro que entendía los riesgos que implicaba saber la identidad de Ladybug, tenía que ser cuidadoso, tenía que mantenerlo en secreto y además no dejar que nadie notara que su preocupación por la heroína de París era personal. Profundamente personal.
Saberlo lo aliviaba un poco, eso le hablaba de lo mucho que Marinette confiaba en él y jamás podría defraudarla intencionalmente. Ella era una de sus prioridades en el mismo lugar que su madre y su hermana.
Ellas, las tres eran su mundo y su vida, nunca dudaría en luchar por ellas. Incluso si cada una era tan valiente y capaz de luchar sus batallas por si misma, principalmente Marinette.
Suspiro pesadamente mirando a Marinette salir por la ventana de su camarote con sigilo. Había un ataque de akuma en el centro de París y su catarina le había sonreído y besado su mejilla antes de partir.
Cerro la puerta de su habitación, si alguien llegaba justo cuando su catarina volviera seria un problema explicar por qué la heroína más amada de París entraba por su ventana.
Busco la trasmisión en vivo y la vio luchar de nuevo con el señor paloma, ya no sabía cuántas veces lo habían vencido pero siempre volvía a ser Akumetizado.
Soltó una risita, volvería pronto y podrían terminar de ver la película que tenían a la mitad, se decidió a matar el tiempo cocinando hasta que Marinette volviera. Sabia que no estaba siendo una batalla intensa pero sin duda tanto Marinette como Tikki tendrían hambre.
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Sentados en la cama de Luka, con la espalda contra la pared y con sus hombros tocándose, miraban la pantalla del ordenador portátil del chico que reproducía una comedia romántica a la que prestaban poca atención mientras cenaban la pasta que Luka había cocinado mientras Ladybug había luchado contra el señor pichón.
Pero la mente de Marinette parecía lejana, su rostro estaba perdido y Luka la miraba con atención buscando una pista sobre sus preocupaciones.
—Te noto distraída ma muse, ¿Que esta atormentando tu linda cabecita?—Luka acaricio suavemente su mejilla con sus dedos atrayendo su atención a él desde la profundidad de sus pensamientos.
—No es nada Luka, solo pensamientos tontos—Marinette sacudió su cabeza en un intento de dejar de pensar, de alejar esas ideas que la estaban atormentando desde hacía algunos días.
Por qué ella era la torpe Marinette y nadie, salvo sus padres, la preferiría a ella sobre Ladybug. Incluso Adrien había estado deslumbrado por Ladybug y a ella la había ignorado.
Y no podía negar que en esos momentos cuando Luka sabía que ella era Ladybug tenía miedo de que la prefiriera con el disfraz al igual que todos los demás.
—Marinette dime. Sabes que puedes confiar en mi—Luka sentía como la melodía siempre dulce y pura de Marinette comenzaba a fluctuar de manera inesperada y dolorosa. Odiaba ese sonido manchando la pura melodía de su corazón.
—Lo se... solo que este asunto de que sepas sobre mi secreto me pone nerviosa, todos siempre prefieren a Ladybug y yo tengo miedo de que tu también la prefiriera a ella—Luka miro a Tikki que dormía en una esquina de la cama, y luego tomo los platos casi vacíos y los colocó a un lado.
—Marinette Dupain Cheng tu eres tu—Luka la tomo con cuidado abrazandola con fuerza y después tomo su rostro con sus manos y mirándola a los ojos continúa hablando— Tu eres tu con ese disfraz y sin el. No existen una ella y tu separadas—Los ojos azules como el mar estaban fijos en ella, rebosantes de honestidad, el decía la verdad, el la veía así. El la veía.
—Eres mi musa, mi amiga y mi chica más importante sin importar como estés vestida. La única diferencia entre una y otra es que con la máscara ocultas tu timidez y confías más en ti misma—Los ojos azul media noche de Marinette estaban llenos de lágrimas contenidas. Luka tenía razon y en el fondo lo sabía. Ella era Ladybug pero sus inseguridades profundamente arraigadas y amplificadas por los rechazos y humillaciones sufridos la habían convencido de que ella no era suficiente.
Pero allí, en ese momento rodeada por los brazos de Luka, con su aroma rodeandola y su calidez reconfortandola por primera vez en mucho tiempo se sintió bien consigo misma. Ser ella misma era suficiente.
Ella no debía cambiarse para que nadie la amara. Si sus padres e incluso Luka la veían como alguien extraordinaria entonces debía dejar de menospreciarse.
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Este capítulo es cortito, pero estoy un poco mal de salud y mis actualizaciones pueden demorar más de lo usual pero no se preocupen no será mucho, después de ver a Viperion tengo algunas ideas para otras historias nuevas.
Nox
