LAMENTO TANTO HABERME TARDADO TANTO TIEMPO, PERO COMO YA LO SABEN, VIDA DE ESTUDIANTE, POCO TIEMPO Y MUCHO ESTUDIO.
ESPERO QUE LES GUSTE TANTO COMO A MI ME HA ENCANTADO ESCRIBIRLO PARA USTEDES.
DENTRO DE POCO, SE DESCUBRIRÁ LA VERDAD DE "LA FAMILIA SE REENCUENTRA"
SIN NADA MAS QUE AÑADIR, LES QUIERO AGRADECER DE MIL AMORES A AQUELLOS QUE ME ESCRIBEN ESOS ALENTADORES Y HERMOSOS REVIEWS QUE SIEMPRE LOGRAN SACARME UNA ENORME SONRISA Y SUBIRME LOS ÁNIMOS AL CIELO, TAMBIÉN A TODOS LOS QUE SIGUEN MIS HISTORIAS Y LAS PONEN EN SUS FAVORITOS.
POV RUBY:
Desperté en ese extraño lugar vacío y carente de color, no sabía que estaba pasando, ¿dónde estaba? ¿A dónde se había ido todo el mundo? ¿Estaba muerta? ¿Era el cielo? ¿Qué había sucedido? Tenía la mente completamente en blanco no comprendía nada, estaba completamente perdida, desorientada, asustada.
Lo único que traía encima era una especie de túnica blanca de mangas largas atada a la cintura y los pies completamente descalzos.
Estaba entrando en un estado de completa paranoia y pánico, no podía recordar nada…hasta que, como si hubiese sido un rayo a toda velocidad, los recuerdos vinieron a mi mente, Killian, ese maldito infeliz, torturándome, regocijándose de mi gran debilidad, el dolor doblegando mi cuerpo, la impotencia de no poder hacer nada para defenderme, el miedo que me recorría cada fibra de mi ser, el olor a madera quemada y humo, mezclándose con el hedor de mi propia sangre derramada.
La sensación de desasosiego y desesperación volvieron a invadir mi pecho ¿y su ese bastardo había cumplido con su amenaza? ¿Y si mi familia estaba en peligro? Mis hermanos apenas eran criaturas que se estaban recuperando de un pasado realmente devastador, como para que otro hijo de puto les arruinara la vida.
Mis pulmones me ardían, podía sentir el sudor corriéndome por la frente y la espalda, no importaba a donde corriera, no había forma de salir de ese estúpido y agobiante lugar, a cualquier parte que mis piernas me llevasen, solo había blanco, donde quiera que mirase, no había otra cosa más que blancura.
-es inútil que sigas corriendo-al escuchar esa voz a mis espaldas, masculina, grave, tranquila, casi fría, me paralicé por completo. ¿Cómo era posible? Llevaba años, muerto y enterrado en el cementerio de Storybrooke. Me gire sobre mis talones, era tal cual como lo recordaba físicamente, alto, de mi misma estatura, tez algo bronceada, rostro ovalado, cabello castaño oscuro, al igual que el mío, pegado al cráneo, ojos café, nariz respingada y algo curvada en el puente, labios finos y algo oscurecidos. Al igual que yo, estaba vestido con una simple túnica blanca, pero a diferencia de mi falta de calzado, él estaba calzado con unas sandalias de estilo griego-has crecido, Ruby-me dijo intentando tocar mi cara, pero antes de que lo consiguiera le tomé la muñeca y casi se la tuerzo, de no haber sido porque al parecer previó mis movimientos y se soltó tan fácil como si fuese un simple juego.
-¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres de mí? ¿Acaso acabé en el infierno contigo?-sin siquiera decirme nada, movió su mano señalando con su dedo índice, detrás de mí, aparecieron tres puertas de madera, idénticas, apenas si tenían el picaporte, eran rusticas y sencillas.
-he venido a guiarte, puedes ver tres opciones de una vida que tu quisieras, pero tendrás que elegir solo una, opta bien, porque no podrás volver atrás con la decisión que tomes-antes de que pudiera discutirle, desapareció como un soplo de aire.
La primera puerta, estaba a mi izquierda, se abrió de repente, de su interior desprendía una segadora luz resplandecientemente blanca, sentí que algo me tiraba de los brazos hacia ella mientras una ráfaga de viento helado me abrazaba como si quisiera asfixiarme.
Cuando la luz casi segadora se desvaneció, aparecí en el descansillo de mi casa, todo parecía normal, como si nunca hubiera sucedido nada. Pero yo sabía perfectamente que esa no era mi casa o mi realidad, ¿Cómo? Fácil, al verme en el espejo que estaba cerca de la entrada, pude ver el gran cambio de mi aspecto. Mi cabello había sido cortado hasta llegar un poquito más debajo de los hombros, lo tenía medio recogido en un peinado de media coleta de caballo, no había siquiera el mínimo rastro de las gruesas mechas rojo fuego que tan orgullosamente me había hecho yo sola.
Mi ropa no era la misma de siempre, si me veía concretamente, me parecía a una versión más joven de Regina, tenía puesto una camisa de seda de mangas cortas, verde agua, completamente abotonada hasta el cuello y el cuello perfectamente doblado, un pantalón de algodón, cintura estrecha y tobillos sueltos, y para acabarla, un par de botas negras de cuero, de caña baja y con pequeños y discretos cierres en los costados.
El salón había cambiado rotundamente, y no porque hubiese cambiado de lugar los muebles o el color de la pintura, sino porque, las paredes antes casi desnudas de fotos o cuadros, ahora estaban repletas de fotos de mamá, Regina y yo, lo sorprendente fue ver que no había ninguna foto de Neal, como si nunca hubiera existido en nuestras vidas, desde mi nacimiento, mi primera vez en una bicicleta, mi primer día en el preescolar, incluso en el primer torneo de artes marciales, ella estaba con nosotras, pero, no había pruebas de la existencia de Henry o de Mary Margaret, ellos tampoco estaban. Era bastante aterrador y extraño. Ninguno de ellos tres estaba en nuestras vidas, ¿en qué clase de mundo había caído? No lo sabía, pero lo averiguaría…o me dejaba de llamar Ruby…Regina Swan Mills.
-cariño ¿eres tú?-la voz de Regina me guió hacia la oficina que antes había sido de Neal, pero con la diferencia de que ya no estaba cerrada y polvorienta, la habían decorado con el estilo de marmolearla por completo, las cuatro paredes estaban revestidas con exquisitos azulejos de mármol blanco con moteado en negro, el piso era de mármol blanco espejado con pequeñas líneas negras que lo encuadraban perfectamente, el antiguo ventanal triple que daba al jardín delantero estaba cubierto por unas preciosas cortinas vintage en blanco y negro, junto a él, a cada lado había dos pilares cilíndricos negros que llegaban desde el piso hasta el techo, y por último, el escritorio parecía un hermoso altar católico, sus patas eran dos soportes rectangulares de color crema, que sostenían una enorme y pesada placa de mármol rectangular de bordes circulares en tono grisáceo.
La puerta estaba abierta de par en par, pero por temor a molestarla golpee ligeramente, llamando su atención al instante.
-¿puedo pasar?-no sabía de donde venía esta sensación de inseguridad que yacía en mi pecho, pero quería deshacerme de ella inmediatamente.
-Ruby, corazón, pasa- no se veía igual que esa misma mañana, vestido gris de cuello en "V" su cabello elegantemente desordenado y los mismos zapatos kilométricos que la caracterizaban, de color del vestido, estaba sentada detrás del escritorio de piernas cruzadas en su silla de respaldo alto, con la espalda recta como una tabla y ligeramente inclinada hacia adelante, parecía muy concentrada escribiendo en silencio.
-¿estás muy ocupada?-en serio me estaba exasperando esta actitud insegura y pacífica, yo no era así.
-sabes que nunca estoy ocupada para ti, vamos, siéntate y cuéntame… ¿Qué pasa por esa cabecita para que estés tan tímida?-sabiendo que no me iba a creer, le expliqué de una forma rebuscada, en forma de un sueño, como era mi otra vida, incluyendo a mis hermanos, mis gustos, mi vestimenta, la habitación que tanto me había costado decorar por mí misma y por supuesto los reflejos de mi cabello.
Luego de haberme escuchado atentamente sin decir una sola palabra, se echó a reír abiertamente, a tal punto de saltarle las lágrimas. Como lo esperaba, me vio con esa extraña mirada que nunca había visto en ella, pero que tan familiar me parecía, de ojos dulces y comprensivos y sonrisa suave y delicada.
-creo que alguien ha estado viendo demasiado, la película de "efecto mariposa"-sin poder evitarlo me ruboricé escandalosamente, seguramente me veía como una fresa madura-vamos señorita soñadora, tu madre debe estar esperándonos en "Granni´s"-era el restaurante y hotel más famoso, por no decir también el único, del pueblo.
Cogió una chaqueta del perchero, me ayudó a ponérmela sobre los hombros y salimos al frio aire de la tarde. Se veía realmente relajada, y feliz, pero sabía que aún faltaba mucho en ese universo donde estaba, realmente quería volver a ver a Henry y Marie Margaret, me había pasado más de la mitad de mi vida escuchando sobre ellos, soñando con sus caritas, sus risas, estar a su lado para enseñarles todo lo que sabía, como toda buena hermana mayor haría…y ahora…no estaban conmigo.
La caminata había sido tranquila, relajada, pacífica y cómodamente callada. Observaba las calles tenuemente iluminadas con las luces de los postes y los locales cerrando por el horario de atención al público. Hasta que llegamos al pintoresco restaurante de Eugenia Lucas, alias Granny, como todo el pueblo la llamaba. Estaba hasta el tope de clientes, las mesas estaban llenas de personas familias, amigos, riendo, conversando, discutiendo amenamente, cuando entramos casi todas las miradas se clavaron en nosotras, muchas sonrisas se dirigían a Regina y la saludaban llamándola "alcaldesa Mills" ¿Cómo era posible? Que yo supiera el alcalde era mi abuelo Rumpel, ¿o es que había pasado el mandato a ella? Dejé esas preguntas de lado recordando que no estaba en casa, sino en otro…mundo.
-ahí están, tardaron siglos-mi madre se veía mucho más alegre, estaba realmente deslumbrante, sus ojos antes opacos y casi fríos, desprendían ese brillo que tanto extrañaba, su cabello estaba casi tan corto como el mío, aparte de ese minúsculo detallito, nada de ella parecía haber cambiado…salvo su carácter.
La cena fue realmente divertida y tierna, ambas se veían realmente bien juntas, aunque si era completamente sincera conmigo misma, era algo vergonzoso que me trataran con tanto cariño y afecto, tal como si fuese su pequeña niña consentida.
Al salir del local casi abarrotado, los demás habitantes de Storybrooke seguía viéndonos con una sonrisa contagiosa y jovial. Saludando a la "sheriff Swan" y su esposa la "alcaldesa Swan Mills", era realmente hermoso verlas así de juntas, mi madre agarrada al brazo izquierdo de Regina y recargando su mentón en el hombro, haciéndole cosquillas en el cuello a su pareja con su nariz, sus risas eran lo más lindo que escuchaba detrás de mí mientras caminábamos juntas de vuelta a casa…pero…de un momento a otro dejé de oírlas, me volteé para ver que estaba sucediendo.
Cuando me di cuenta de lo que ocurría, mi entorno se volvió completamente blanco, otra vez estaba en ese extraño lugar.
-¿y bien? ¿Qué te pareció la primera vida que te mostré?-detrás de mí, él volvió a aparecer, vestido con esa sencilla túnica y sus sandalias, sonriendo socarronamente, tal como lo recordaba en vida, tan aborrecible estando sobrio o borracho. Lamentablemente y seguro que lo vería al finalizar la visión del interior de cada una de las puertas.
-pudiste mostrarme algo mejor para comenzar-le dije cruzándome de brazos-no me gustó, quiero volver con mi familia-su sonrisa desapareció como si nunca hubiese estado en su rostro.
-lamento decirte que no puedes volver, tienes que elegir una de estas tres vidas-me enfurecí otra vez, tanto que le lancé un puñetazo que esquivó con pasmosa facilidad, iba a regresar, costara lo que me costara-puedo mostrarte otra vida, seguramente sería mejor que esa de la que vienes-de un momento a otro…mi determinación por volver de donde venía…se estaba desvaneciendo, tenía dudas, ¿realmente quería volver? ¿Enfrentar a un pasado lleno de dolor y cicatrices? ¿Qué era lo que me esperaba si accedía al trato de ese hombre?
Toda mi vida, desde que tenía memoria, había luchado, me había caído, tropezado y vuelto a levantar, nunca me dieron la oportunidad de poder bajar los brazos y descansar, siempre era el perro guardián de los demás, mostraba los dientes y las garras, para que luego me las quitaran a golpes.
Sinceramente, ya estaba cansada, ya no me quedaban fuerzas para seguir peleando, para seguir dando sin esperar nada a cambio.
ESPERO SUS REVIEWS CONTÁNDOME QUE LES HA PARECIDO Y SI QUIEREN SEGUIR LEYENDO. 33333
